El viento sopla
su voz fuerte y clara
pregona cambios
─¡Akane! ¡baja de ahí! ─el grito de su hermana mayor despertó a Akane de la ensoñación que siempre le provocaba contemplar el cielo desde el tejado.
Era tarde, y el sol comenzaba a ocultarse despidiendo esos reflejos multicolores que tanto le gustaban.
─¡Ya voy! ─replicó al tiempo que daba un salto y aterrizaba en el jardín limpiamente. Sonrió satisfecha de sus progresos; pronto podría trepar de un salto similar hasta el techo del segundo piso.
─¡Ven! ─dijo su hermana Kasumi, tomándola del brazo─. ¡Papá tiene problemas! ─no agregó nada más sino que la condujo a toda prisa hasta el piso superior.
─¡No lo haré papá! ¡¿Cómo se te ocurre? ─lloriqueaba su hermana Nabiki─. ¡Me diste tu palabra de honor! ¡Lo prometiste por la memoria de mamá!
─Hijita... ─Soun Tendo no encontraba qué decir, permanecía parado ante la cama de su hija al parecer esperando que alguna idea brillante cruzara por su mente.
─¿Qué sucede? ─preguntó Akane, sorprendida por el inusual drama que su hermana estaba protagonizando. Por lo regular Nabiki era bastante controlada; aunque últimamente sus reacciones eran bastante raras ¿Sería porque se había enamorado y pronto se casaría?
─¡Papá quiere que rompa mi compromiso con Tatewaki! ─dijo Nabiki entre sollozos.
─¿Es verdad eso, padre? ─preguntó, sorprendida más por ese detalle que por el despliegue dramático de Nabiki. Soun Tendo se limitó a inclinar la cabeza, avergonzado, o algo por el estilo. Kasumi también desvió la mirada cuando ella la observó, interrogándola en silencio.
─¿Nabiki...? ─Akane se acercó a la cama donde su hermana estaba tumbada.
─¡Yo me casaré con Tatewaki! ¡No amo a nadie más! ¡Díselo Akane! ─Nabiki se lanzó a sus brazos prosiguiendo con el drama. Akane torció los ojos deseando estar en algún monasterio en la cima del monte Fuji: evidentemente Nabiki contaba con el hecho de que las lágrimas inutilizaban la capacidad racional de su padre y pensaba aprovecharse de ello.
─¿Qué es lo que ocurre, Padre? ─dijo Akane con calma─. ¿Porqué has cambiado de opinión?
─No cambié de opinión ─repuso el hombre con expresión infeliz─. Simplemente, se trata de que no puedo incumplir una deuda de honor.
─¡Deuda de honor! ─chillaron Akane y Kasumi al mismo tiempo mirándose confundidas y preocupadas a un tiempo: la insana afición de Soun Tendo por los juegos de azar era razonablemente temida por todos los miembros de su familia.
─¿Recuerdan la visita que hice al emperador para solicitarle ser relevado de mi cargo como embajador y regresar a casa?
─S-sí ─contestó Akane, sin entender todavía a lo que quería llegar su padre ¿Qué tenía que ver una visita al emperador con la cancelación del matrimonio de su hermana?
─Pues pasa que, ese mismo día, hice una visita al club 'Heisei' y me encontré con el señor Saotome.
─¿El señor Saotome? ─preguntó Akane con toda la sorpresa que el apellido ameritaba y luego, prosiguió; su voz peligrosamente suave y sus ojos oscuros entrecerrados mirándo con sospecha a su progenitor─: dime, Padre, por casualidad no te estarás refiriendo a Ranma Saotome ¿Verdad? ¿El presidente de la Cámara de los Consejeros? ¿El mejor amigo del Príncipe Heredero? ─aunque la joven intentó que su voz no denotara furia, pudo darse cuenta de que su padre se encogía, presagiando una explosión.
─En efecto ─dijo Soun apesadumbradamente─. Y, como estaba de buen humor y me sentía relajado, decidí aceptar su propuesta de jugar una partida de shogi. Todo iba bien, gané bastante; pero, a media tarde la suerte me abandonó ¡Creí que me recuperaría! ¡Pero no fue así!
─¿Qué apostaste?
─Bueno, firmé unos pagarés para respaldar la deuda y...
─¿De cuánto? ─demandó saber Akane, perdiendo la paciencia ¡Era inaudito que su padre fuera tan irresponsable!
─Varios millones de yenes... ─respondió Soun Tendo con voz temblorosa.
─¿Decenas o cientos? ─Akane rogó porque la cosa no fuera tan terrible. No había sido tiempos buenos para las finanzas de la familia
─Cientos... ─contestó Soun Tendo en un susurro.
─¡Papá! ─explotó Akane─. ¿Cómo has podido ser tan insensato? ¿Cómo? ¡Si sabes perfectamente que no tienes el capital suficiente para responder por algo así!
─¡Lo siento hijita! ─lloriqueó Soun Tendo─. ¡Pensé que me recuperaría!
─¿Pensaste? ¿De verdad? ─replicó Akane con tono irónico─. ¡Cualquiera en este maldito país sabe que Ranma Saotome es invencible cuando de partidas de azar se trata! ¿Cómo pudiste dejar que te envolviera así? ¡Eres...!
─¡Basta Akane! ─interrumpió Kasumi, con su habitual serenidad─. Gritarle a papá no solucionará nada. Lo importante ahora es que esa deuda debe ser cubierta.
─¿Es eso? ─preguntó Akane a su padre, con severidad─. ¿Saotome te ha enviado un ultimátum?
─En realidad... ─explicó Kasumi, tronándose los dedos─. Mucho me temo que lo que el señor Saotome exige es la mano de Nabiki en matrimonio, hermana.
─¡¿Quéee? ─exclamó Akane, a punto del colapso.
─Todo está aquí ─indicó Kasumi, ansiosamente, tendiéndole una carta elaborada en computadora e impresa en papel membretado, papelería personal del funcionario de la Dieta.
─Estimado señor Tendo ─leyó Akane en voz alta─. Espero que aún recuerde nuestro breve encuentro en el club 'Heisei' y el compromiso que adquirimos en esa ocasión tan memorable. Siendo usted uno de mis pares más distinguidos... ─su voz se perdió mientras leía los párrafos siguientes, y volvió a ser audible minutos después─: Por lo que tengo a bien solicitar la mano de su hija en matrimonio, he escuchado innumerables halagos hacia su hermosa persona y considero que no puedo elegir a alguien más notable como compañera...
Akane miró incrédula a su padre y prosiguió, un párrafo más abajo─: Le informo también que estaré muy ocupado estos días, por lo cual espero su amable asistencia en los preparativos de la ceremonia y recepción, la cual me agradaría sobremanera realizar dos semanas antes de la 'Golden Week'. Y le hago saber que, como futuros miembros de la misma familia, la deuda de honor que contrajo conmigo en el pasado, queda cancelada desde este momento... ─incapaz de continuar leyendo, Akane arrugó el frágil papel en su puño y exclamó con todo el sentimiento que merecía la información─: ¡El muy cretino la está comprando!
─¡No puedo hacer nada, hija! ¡Comprende! ¡Saotome puede exigir el pago total de la deuda en cualquier momento y eso nos llevaría a la ruina!
─¿Porqué Nabiki? ─Akane desdobló el papel de nuevo y buscó, por sí misma una explicación─: aquí no menciona su nombre.
─Olvidas que Nabiki es la única que ha visitado el palacio Imperial, y ha sido anfitriona y acompañante de papá en las ceremonias oficiales ─apuntó Kasumi con su habitual lógica─. Es obvio que el señor Saotome no conoce a nadie más; por lo tanto, se refiere a ella.
─¡Maldito arrogante! ─exclamó Akane─. ¡Está completamente seguro de que papá aceptará!
─¡Tengo que hacerlo hija! ¡O de lo contrario, nuestro prestigio y honor se arruinarán!
─¡Eso debiste pensar antes de actuar de manera tan infantil!
─Tranquila Akane, papá ya no puede deshacer lo hecho ─dijo Kasumi─. Pienso que será mejor que esperemos a que Tofu regrese de ese congreso en Sapporo; tal vez a él se le ocurra algo ─ante sus palabras, Akane contuvo el deseo de resoplar: como siempre, su ingenua hermana confiaba ciegamente en la inteligencia de su esposo: un despistado científico con la mente llena de fórmulas y códigos, bastante inútil cuando de enfrentar la realidad se requería.
