Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia lamentablemente tampoco es de mi propiedad, esta pertenece a EmbraceDiversity. Esta historia fue beteada por KattytoNebel.
Aclaración: Esta historia tiene lugar dos años después del capítulo 487.
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Capítulo Cuatro
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El Byakuganse fijó en el Sharingan y los ojos de Hinata se ampliaron de forma exponencial, los tomoes dentro de esas profundidades de color carmesí giraban enojados. Con un gruñido que difícilmente podría ser considerado humano, Uchiha Sasuke se apartó del árbol en el que Hinata había sido clavada, obviamente ignorando el kunai y el shuriken incrustados en su espalda.
Se había acabado en «cuestión de segundos». En menos de treinta segundos el vengador caído asesinó brutal y eficientemente a los cinco ninjas restante sin siquiera sudar. El sudor resbalaba por su frente, pero ella se negó a desactivar el Byakugan, tenía que asegurarse de que estaban todos bien.
—¡Mierda! —Escuchó como Kiba se reincorporó a su equipo—. ¿No te «duele»?
—No, Inuzuka, esta mierda hace cosquillas. Estoy a punto de empezar a reír en estos momentos —Hinata escucho el gruñido del Uchiha, obviamente enojado—. ¿Te importa? Sólo no puedo hacerlo, idiota.
Ella perdió el habla, pero escuchó los gruñidos del, ahora, adolescente de ojos negro cuando sus compañeros de equipo y amigos sacaron los objetos afilados que habían sido destinados para ella. Su brazo derecho y hombro izquierdo fueron los más perjudicados, pero ella lucía un buen número de heridas por todo el cuerpo. Las heridas más grandes sangraban profusamente y ella estaba tratando de usar lo poco que conocía de medicina para tratar de detener el sangrado.
El gruñido se detuvo. Todavía en una ligera bruma, lo miró débilmente y allí estaba, su mirada negra aburrido fija en ella. Sus ojos se estrecharon.
—Has perdido mucha sangre —Él observó.
—Yo... yo lo sien…
—Cierra la boca —Ella parpadeó con curiosidad, confundida por su arrebato—. Estoy cansado de escuchar tus disculpas —exclamó. Totalmente de rodillas, ella aun aturdida observó mientras su mano se movió sobre la herida abierta en su hombro, una luz verde suave emergió.
—¿Eres un ninjamédico? —preguntó Kiba, Akamaru hizo su propio sonido curioso.
—No —dijo el Uchiha—. Al igual que Hyūga aquí, yo sé lo básico. Eso es todo. O nos vamos a un hotel, para descansar y encontrar un sanador para Hyūga o dejamos la misión y nos devolvemos a la aldea. De cualquier manera, ella ha perdido demasiada sangre para continuar.
Ella estaba segura de que estaba tan sorprendida como Kiba. Él había dicho eso con el mismo todo de voz que él decía todo, plano, pero era casi como si tuviera...
«Soy su trabajo», se recordó. «Está haciendo esto porque si no lo hace, van a hacerle algo terrible, así que por supuesto, él tenía que cuidarla. Dos meses no van a cambiar eso»
El resplandor se detuvo y vio cómo se arrancó una manga de su camisa y comienzo a envolver a toda prisa las heridas más grandes. Cuando terminó miró a Kiba.
—Encuentra a la chica —Sin decir una palabra más se movió y entonces ella estaba entre sus brazos, haciendo caso omiso de sus jadeos y pequeñas protestas mientras caminaba en dirección contraria hacia el pueblo más cercano.
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Sus heridas no eran peligrosas para su vida y la ciudad tenía la suerte de contar con un curandero que había recomendado reposo para la princesa durante al menos dos o tres días antes de tratar de moverse de nuevo. Por supuesto, la Hyūga no había sido consciente de esto, él había dejado a la niña en una habitación de hotel y agarró al sanador, llevándolo de regreso al hotel. La mujer de mediana edad hizo lo que pudo, echó un vistazo a sus heridas, le dio las instrucciones y se fue después de que él le pagó con casi todos sus ahorros del mes. Esto no dejaba mucho para los alimentos.
La piel normalmente pálida de la Hyūga ahora era aún más pálida, dándole un aspecto como si estuviera muerta. Incluso el poco de color de sus labios se esfumo. Sus grandes ojos estaban cerrados, pero ella tenía el ceño fruncido, como si tuviera una pesadilla. Bueno, podía con eso por lo menos.
Casi había fallado en su misión. No era que le importara si la Hyūga vivía, pero su muerte significaría que él «fracasó» y él era todo menos un fracaso. Esperaría a Kiba para volver y luego iría a conseguir a la chica él mismo, dejando a los dos chuchos de guardia.
¿Por qué el diplomático había mentido acerca de la gravedad de la misión? Había una gran diferencia entre matones comunes y shinobi bien entrenados, y Sasuke no creía ni por un segundo que el hombre no conocía la verdad. Ahora, porque un montón de ninjas renegados querría algo con esa chica, no tenía ni idea, pero era jodidamente importante contratar veinte ninjas para intentar cualquier rescate.
Su mirada negra se deslizó hacia la mujer pálida acostada en la cama, su respiración era baja e incluso, tenía el ceño fruncido. Había sido descuidado al pesar que nadie iría a por ella, le pareció extraño que «diez» de esos ninjas fuesen específicamente tras Hinata. Mientras él estaba seguro de la excusa era que querían deshacerse del eslabón más débil primero, no tenía sentido. ¿«Diez» de ellos? Si ella era tan débil, ¿por qué diez de ellos sintieron la necesidad de atacarla a ella al mismo tiempo? ¿Por qué habían ignorado a los dos varones que, obviamente, eran un peligro aun mayor? No era Shikamaru, pero tampoco era estúpido; algo estaba pasando y alguien era un maldito «mentiroso».
La princesa se agitó, lo que lo saco de sus pensamientos. Cualquiera pesadilla que había estado experimentando había empeorado, porque ella en realidad estaba empezando a moverse incómodamente.
—T-tío... —El nombre sonaba más como un sollozo y, efectivamente, las lágrimas comenzaron a fluir por sus mejillas— Estoy tan... Lo siento mucho... es mi culpa...
Ella estaba balbuceando, así que movió su flequillo hacia atrás con una mano y se inclinó.
—Hyūga.
Sus gemidos y balbuceos se detuvieron. Continuó:
—Deja de soñar con alguna estúpida mierda y descansa un poco de verdad. No quiero oír tu lloriqueo.
El ceño fruncido se convirtió en una mueca, que parecía bastante cómica en un rostro como el de ella. Entonces la pequeña princesa dijo algo que lo desequilibro por completo.
—Déjame en paz, gilipollas. Eres malo.
Casi la estranguló. Era evidente que no estaba dormida, ¿lo estaba? La chica no dijo nada más después de eso, pero también con el tiempo dejó de fruncir el ceño. Así que ella hablaba en sueños. Y ella roncaba suavemente. Increíblemente molesta y… ¿«normal»? Por otra parte, Itachi también roncaba, pero sólo cuando realmente se sentí completamente seguro, eso era raramente. Las dos veces que había escuchado a Itachi roncar fue cuando se había logrado colar en su habitación porque había tenido un mal sueño y sabía que su padre no permitiría a su madre dormir con él. Sólo lo recordaba porque parecía tan antinatural que no había sido capaz de conciliar el sueño.
¿Por qué siempre pensaba en su hermano cuando la miraba?
El Uchiha siquiera estaba seguro de si estaba molesto con ella o ya no. Al principio realmente le había cabreado, hasta el punto de que había querido hacerle daño físicamente. Tres meses habían pasado desde entonces, dos de ellos los había pasado protegiendo a la idiota tímida. Todavía no le gustaba en absoluto, pero no la odiaba, eso podía admitírselo a sí mismo. Tal vez otros se habían dado cuenta, Sakura de repente había empezado a hablar con él de nuevo y Naruto pasaba por su departamento más de lo normal, era un molesto de mierda. Mientras Inuzuka seguía, aparentemente, siendo hostil con él, el Aburame parecía que había aceptado el hecho de que estaban atrapados entre sí, les gustara o no.
Su presencia era tolerable. Cuando las fan-girls reunieron valor y comenzaron a acosarlo, se escondió en la finca Hyūga, utilizando toda la cosa de guardaespaldas como excusa. Si la princesa estaba con él y las fan-girls aparecían tenía que arrastrarla a su apartamento ya que no podía dejarla atrás, y obligarla a quedarse hasta que las chicas se aburrieran y lo dejaran solo. Por supuesto, reía y hacía comentarios sobre los intentos del Uchiha por evitar a las hembras como a la peste. Ella nunca lo dijo de plano, pero eran más o menos las cosas que ella le decía.
Él simplemente la ignoraba o hacia que cocinara algo. Sasuke realmente sabía cocinar, había aprendido cuando había vivido por su cuenta, pero una vez que se enteró de que Hinata era una buena cocinera, él la obligó a cocinar para él cada vez que podía. Ella hacia onigiris excepcionales.
El impulso de hacerle daño también se había desvanecido, siendo reemplazado por una especie de sensación de entumecimiento. Ya no la odiaba y ya no quería hacerle daño, pero en realidad no le gustaba para quererla cerca. Se vio obligado a verla «todos los días» y realmente lo enloquecía a veces. No es que ella le pidiera hacer cosas por ella, de hecho, muchas veces tuvo que «empujarla fuera del camino, porque ella estaba tan decidida a romper su maldito cuello por algo realmente estúpido». Ella era increíblemente obstinada para ser una mujer que apenas hablaba y se dejaba empujar por todos. Cuando ella quería hacer algo, lo hacía y su opinión o puntos de vista sobre el tema era pedido después del hecho. Eso había sido bastante exasperante durante las primeras misiones en que se había visto obligado a acompañarla y él había puesto un alto a esas tonterías. Al menos en lo que a misiones se refería.
Entrenaba hasta el punto del agotamiento y entonces ella volvería y entrenaría hasta la fatiga de nuevo. La chica tenía probablemente más callos en la mano que cualquier kunoichi en el pueblo, salvo por Tenten. A diferencia de las otras chicas, ella no se preocupaba por su apariencia o trataba de vestirse para impresionar. Llevaba una chaqueta gigante y pantalones largos. Él sabía que lo hacía para ocultar su figura. Su autoestima era una mierda, igual que antes, y al igual que antes nunca se quitaba la chaqueta. Si pudiera dejar de pensar en sí misma como una fracasada sería una kunoichi decente.
No es que su familia ayudara tampoco. Recordó que su padre apenas lo había reconocido porque siempre miraba a Itachi. Sin embargo, su padre nunca lo llamó un fracaso o constantemente trató de hacerle sentir inferior ante algún miembro de la «rama principal» de la familia. Sospechaba que su padre, en un momento había estado en lo cierto, junto con los otros pendejos, pero la chica estaba tratando de convertirse en una persona más fuerte.
«¿Por qué me importa?»
Otra pregunta que había estado preguntándose a sí mismo. También se dio cuenta de que su mano todavía descansaba junto a su frente, su pulgar se movía a lo largo de su frente. Movió su mano hacia atrás como si se hubiera quemado, pero ella no se movió, no dijo una palabra.
¿Dos meses y ya se había vuelto suave?
Cada vez que estaba a su alrededor se sentía como si él «tuviera» que protegerla, porque ella parecía tan delicada y frágil. Sus compañeros también lo hacían, aunque Aburame era más discreto al respecto y siempre animaba a Hinata a hacer lo que tenía ganas de hacer. Odiaba sentirse de esa manera, como si absolutamente tenía que protegerla, porque a pesar de que lo hizo, sentía eso. Después de que su castigo era no dañarla. Ella era demasiado suave para hablar, veía «demasiado para su gusto». Esos ojos pálidos parecían ver a través de él, en vez de a él, era muy desconcertante.
Afortunadamente el Inuzuka regresó, explicando la situación. Había alrededor de diez ninjas alrededor de una choza a una milla, o algo así, al oeste, y el aroma de la chica era fuerte.
Era fuerte con su nivel de Sharingan, pero él no era invencible y estaba seguro de que los diez ninjas eran altamente cualificados, probablementejounin, sino más. También estaría caminando directamente a una trampa si iba solo. Con Hinata, habrían sido capaces de detectar las trampas, pero los cabrones la habían dejado fuera de su camino para...
—Nos emboscaron —dijo en voz alta, parpadeando. Sabían sobre el Byakugan, eso es por qué habían ido tras Hinata con tantos hombres. ¿Cómo podrían saber una cosa así? La única forma en que podían saber era si alguien en el interior les hubiera dicho.
¿Pero, por qué? ¿Por qué pasar hacer algo como esto? Nada de eso tenía sentido. ¿Significaba eso que la chica no era una víctima, sino que el cebo dispuesto?
Alguien en el interior sabía sobre el Byakugan, sabia sobre los ninjas de Konoha y desplegaron a los ninjas renegados en función de los requisitos de la misión. Era un plan demasiado cuidadosamente diseñado para que fuese una coincidencia. Alguien había arreglado esto para que fueran directamente a una trampa.
Cuando le dijo a Inuzuka lo que pensaba, se dio cuenta de que el idiota no era tan idiota como él había creído.
—Tal vez quieren tu cabeza —Él había dicho, y de repente todo tenía sentido.
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Los dos miembros del anterior Equipo 7 se sentaron en el lugar favorito de Naruto, Ichiraku Ramen. El rubio estaba yendo por su cuarto tazón y Sakura estaba comiendo lentamente del primero. Naruto siendo Naruto no lo había notado al principio, él había estado demasiado hambriento. Ahora que estaba un poco lleno miró a su amiga.
—¿Sakura-chan? —dijo vacilante, como si tuviera miedo de romperla.
Ella debe haber notado, por la sonrisa agridulce que le regalo
—Estaba pensando... en Sasuke-kun.
—¡Siempre estás pensando en ese bastardo, Sakura-chan! —lo había dicho como una broma, e incluso había comenzado a reír hasta que miró el rostro de su amiga de nuevo y se dio cuenta de que ella tenía el ceño fruncido. Preocupado, lentamente se acercó y le puso una mano en el hombro. Sorprendentemente, ella no se alejó o le gritó, pero la mirada que le dio lo decía todo.
—Realmente esta diferente.
Echándose hacia atrás, ligeramente, Naruto suspiró un poco, cerrando los ojos, le dio una sonrisa zorruna.
—Todos estamos diferentes, yo estoy diferente. —Una vez más trató de mantener el buen ánimo, porque tenía una buena idea de lo que estaba pensando Sakura y él no quería que sucediera.
«No vas a renunciar a él, Sakura-chan. Finalmente está de vuelta ¿verdad?»
—Tienes razón... —Los ojos jade se elevaron para mirar a los azules delante de ella, pero apresuradamente apartó la mirada—. Estoy preocupada... Me preocupa que él nunca va a dejar de odiarnos. Y él es tan... hostil. ¡Quiero decir, mira lo que le hizo a Hinata-chan!
La expresión de Naruto cayó ante la mención de Hinata. Tuvo que admitir, conocía a Sasuke bastante bien, hasta el punto en que ni siquiera tenían que intercambiar palabras, miradas eran suficientes. Hablaban a través de entrenamiento, a través de la lucha. La reacción de su amigo con Hinata, sin embargo, había sido completamente inesperada. Sasuke nunca había hablado con Hinata hasta su regreso, sin embargo, él la había elegido a ella y la había atormentado durante tres semanas seguidas, hasta que ella finalmente había tenido un ataque de pánico. No era la mezquindad normal de Sasuke; había estado tratando de hacerle daño, tanto como fuese posible sin matarla. Lo había visto en sus ojos entonces, aquel día en que Neji le había atacado, Uchiha Sasuke «odiaba» a Hyūga Hinata. Naruto no sabía por qué, y unos días más tarde, se dio cuenta de que Sasuke no lo sabía tampoco. O más bien, si lo hacía, pero se negaba a admitirlo.
La había roto. Hinata era una de sus muy queridas amigas, una de sus mejores amigas en realidad. Ella era suave y dulce, ella había sido un poco espeluznante cuando eran niños, pero ella era en realidad agradable ahora. Ella no era Sakura, pero ella tenía un lugar especial en su corazón. Sasuke era como un hermano para él, alguien que también cuidaba profundamente. Al principio, Naruto había estado enojado, ¿por qué demonios Sasuke se estaba metiendo con la pobre Hinata-chan? Después de que él discutió con Sasuke, o más bien los dos se golpearon los unos a otros porque Naruto se había enojado, por lo que Sasuke se había cabreado, el rubio no sabía qué demonios Sasuke sentía cuando se trataba de la heredera.
Su amigo estaba perdido, completamente perdido y sin un propósito. El futuroHokage imaginaba que Sasuke arremetía contra Hinata era porque tenía algo que ver con la forma en que sus vidas habían sido similares, pero en realidad no sabía qué decir. Los sentimientos de su amigo estaban por todo el maldito lugar y Sasuke no parecía saber dónde empezaban y dónde terminaban.
—Sakura-chan… —comenzó lentamente, sin saber que palabras decir. Sasuke era un tema muy delicado, ya que Sasuke era el hombre que ella había amado desde pequeña. Mucho de esto tenía que ver con el hecho de que Sakura supuestamente no estaba enamorada de Sasuke más. Lo sabía porque Sakura se lo había confesado.
Me gustaba como él era... antes. Ella había dicho.Esta persona... es Sasuke-kun... pero yo no lo puedo amar así. No puedo amar en lo que se ha convertido.
Sin embargo, era difícil mirar a la persona que habías amado con todo su corazón y darte cuenta de que estaba fuera de tu alcance, y que no eras lo suficientemente cercano como para tocarlo en el primer lugar.
Naruto entendió esto por experiencia personal.
—Sakura-chan —comenzó de nuevo, sabiendo que tenía toda su atención—, Sasuke no nos odia. —confesó. Era verdad en parte, Sasuke «no» los odiaba, pero él no quería tener nada que ver con ellos. Vivir aquí, frente a su pasado, era un tormento constante para su amigo. Hasta que no aclara sus sentimientos y tratara de vivir, no sería capaz de acercarse a nadie, mucho menos de forma amorosa.
Su amiga ni siquiera lo miró esperanzada.
—Entonces, ¿por qué nos tratan como si fuéramos...? —ella respiró hondo y volvió la cabeza hacia otro lado, porque no quería que la viera llorar.
«Todavía amas a Sasuke», observó. «Todavía estás esperándolo, al igual que yo»
—Además, de los momentos que pasó con nosotros, todo los que Sasuke ha conocido es dolor, ira y odio. No puedes simplemente cambiar ese tipo de cosas, así como así. Él es, uh, está en el medio. Él no es oscuro, pero él no es luz, está en el medio tratando de averiguar a donde pertenece. —Suspiró— No es fácil y tiene un montón de orgullo.
Él casi saltó de su silla cuando Sakura le puso una mano en su brazo. Ella parecía triste todavía. Sin embargo, cuando sus ojos se encontraron vio... algo.
—Realmente has crecido, Naruto. —Se volvió hacia su tazón de ramen— Eso... eso realmente ayudó, gracias.
Eso le valió su patentada sonrisa Uzumaki.
—¡Para eso son los amigos!
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Cuando abrió los ojos ya era de noche. Le tomó un momento para que sus ojos se adaptaran y, aunque estaba segura de que había estado durmiendo durante un tiempo; su cuerpo todavía se sentía pesado y letárgico.
—Ya era hora de que te despertaras.
Su voz ya no le daba pánico ni temor, sobre todo porque ella lentamente comenzaba a entenderlo un poco. Un poco, y muy, muy lentamente. Su voz era plana y sin emociones, pero no hostil. Él sólo odiaba hablar con las personas, eso era todo lo que sabía. Bueno, eso y el hecho de que él estaba extremadamente amargado por estar atrapado en la aldea en contra de su voluntad. Era obvio, y la mayor parte del tiempo querría hacerle daño a alguien, él no podía, así que decidió hacer daño verbalmente en su lugar. Él era muy bueno en decir cosas hirientes.
A pesar de que todavía le dolía en varios lugares, especialmente su hombro, ella se sentó en la cama y miró a su alrededor. Estaban en un hotel; Kiba estaba tumbado en el sofá con Akamaru acurrucado en el suelo. Sasuke estaba sentado en una silla junto a la cama, con los brazos cruzados y los ojos cerrados. Jadeó suavemente al verlos con más atención. Ambos hombres estaban cubiertos con vendas, como si se hubieran metido en una pelea con un animal salvaje y hubieran perdido.
—¿Qué...? —comenzó ella, puso sus manos sobre su rostro en estado de shock.
—Uno de los ayudantes de Tsunade y el hombre que nos contrató nos engañó. —Su voz era baja, pero sonaba como un estruendo en la oscuridad—. La niña era el cebo, yo era el objetivo.
Sus ojos se posaron sobre él, pero él no abrió los ojos ni siquiera se movió.
—Y antes de que preguntes, no, yo no maté a la perra, aunque debería haberlo hecho. Ella está atada y encerrada en el baño, ya que no tiene ninguna ventana. Al parecer, ella es una puta shinobi también. Inuzuka lo descubrió de la manera difícil.
La Hyūga simplemente siguió mirándolo fijamente con incredulidad. ¿Una emboscada? ¿Ellos habían estado tratando de matar a Sasuke?
—¿P-por qué uno de los ayudantes de Tsunade-sama...?
—No sé si te has dado cuenta de esto o no, Hyūga, pero he cabreado a «mucha» gente desde que dejé la aldea —interrumpió—, pero eso es lo que la chica nos dijo. Ella podría estar mintiendo, pero lo dudo.
—Yo... lo siento —dijo después de largos minutos de silencio. A pesar de que ya era de noche aun pudo ver su mirada oscura cuando abrió los ojos y la miró.
—Soy un asesino —dijo con franqueza—. No te disculpes conmigo.
Ella sacudió la cabeza
—P-pero tú eres también un compañero de equipo, así que... también eres un amigo. Yo... Naruto-kun cree en ti y él cree que no eres una mala persona l-lo...
De un movimiento él puso una mano sobre su boca y la empujo en la cama, a horcajadas sobre ella. Los ojos de Hinata se abrieron con sorpresa y un poco de miedo. Luego se inclinó y ella pudo sentir el calor de su aliento a lo largo de su cuello y la oreja, ella pudo oler su aroma, el que sintió cuando estuvo en su dormitorio.
—¿Crees eso,Hyūga Hinata? —preguntó— ¿O siempre basas tus opiniones en torno a los demás?
Quitó la mano de su boca, continúo mirándola y ella sabía que si miraba hacia otro lado iba a haber consecuencias. Hubo silencio, y por una vez, él fue paciente a la espera de su respuesta.
—Yo... —comenzó ella, sus ojos trataban de buscar algo, cualquier cosa, pero sus emociones estaban ocultas. No tenía idea de lo que estaba pensando o lo que él quería oír. Ese era el punto, supuso—. Creo que... eres muy cruel —Ella admitió—, creo que disfrutas de herir a los demás porque quieres que sientan el mismo dolor que sientes. Creo que te odias a ti mismo, así como a todos los demás. Piensas que tienes que llevar el dolor y la tristeza contigo en todo momento. Creo que... si quisieras, «podrías» llegar a ser una buena persona, o incluso una persona honorable. Las personas h-honorable no son necesariamente buenas o n-nobles.
Su mirada permaneció impasible. Él ni siquiera parpadeó, ni se inmutó por sus declaraciones, él simplemente la miró fijamente. Estaba segura de que él no iba a tratar de hacerle algo loco con Kiba dormir allí mismo, en el sofá, pero por otra parte Sasuke no siempre actuaba con lógica. A veces Sasuke hacia cosas que solo tenían sentido en su mente.
Lentamente se inclinó de nuevo hacia delante, hasta que estaba prácticamente tumbado encima de ella. Su respiración se aceleró y ella podía sentir su rostro en llamas. ¿Qué estaba él...?
—Tienes… —murmuró, sus labios le rozaban la oreja— toda la razón. Dime Hyūga Hinata, ¿debo ser honorable o bueno? ¿Debo tratar de caminar y seguir el sendero de la rectitud? Tú pareces tener las respuestas, ¿qué debo hacer conmigo?
Él no se movió y ella se sentía muy incómoda, por diversas razones. Nunca nadie había estado en contacto tan íntimo con ella, además de eso, ¿no la odiaba? ¿Qué estaba haciendo? ¿Estaba tratando de asustarla de nuevo?
—Creo que... —Su cabello le rozaba a lo largo de su mandíbula. Cuando sintió que él exhalo a lo largo de su cuello ella cerró los ojos fuertemente—, creo que deberías... simplemente vivir. Es tu v-vida, sólo tú puedes decidir cómo vivirla.
El Uchiha dejó de moverse, casi pensó, por un momento, que ni siquiera respirando, excepto que ella podía sentir el ascenso y la caída de su pecho contra el de ella. Ella sintió dedos deslizándose por su cabello y ella trato de no gemir. ¿Por qué estaba haciendo esto? Si él estaba tratando de asustarla estaba haciendo un muy buen trabajo.
«Si él está tratando de seducirme, está haciendo un muy buen trabajo», ella pensó de mala gana. Era increíble que pudiera sentir aterrorizada, pero bien al sentir su cuerpo contra el suyo, sus labios rozando lo largo de su piel, parecía dejar pequeñas chispas de electricidad a su paso.
—¿Incluso si le hago daño a los demás? —Su voz la llevó fuera de la bruma—. ¿Incluso si te he hecho daño?
—T-tú ya no me haces daño.
—Hn. Así que ya no.
—N-nadie te p-p-puede obligar a hacer una cosa que n-no quieres ha-hacer —Ella balbuceó nerviosamente, su respiración se aceleró.
—Es verdad —Estuvo de acuerdo, siguió moviendo sus labios a lo largo de su piel y el desplazando sus dedos por su cabello—. ¿Qué pasa si no sé lo que quiero en la vida?
No pudo evitar el temblor que la atravesó cuando sus labios se arrastraron hasta el final de su cuello y luego hacia arriba. Cuando lo hizo ella pudo sentirlo sonreír y ella trató de forzar su cuerpo para ignorar el último intento de tortura del Uchiha.
—T-tienes que encontrarlo por ti mismo. —Ella fue capaz de responder, orgullosa de sí misma por no tartamudear mucho— H-hay gente que p-puede ayudarte... si los dejaras, pero al final sólo t-tú puedes decidir l-lo que es significativo en tu vida.
—Eres sorprendentemente perspicaz para ser una princesa mimada.
—Yo era un paria.
Sus labios dejaron de moverse.
—Explícate.
—Yo, um, me repudiado por un t-tiempo. P-porque yo no era lo suficientemente f-fuerte. Mi posición como h-heredera me fue arrebatada.
Él no respondió durante unos minutos. Luego resopló
—Son la razón por la que no eras lo suficientemente fuerte —comentó blandamente—. ¿Estoy asumiendo que has reclamado el trono?
—Yo... yo tuve que l-lucha por ello. He entrenado mucho... yo quería cambiar.
—Hn. —Se sentó de nuevo y sus miradas se encontraron. Todavía no podía leer nada en su mirada o en su rostro. Él era una pizarra en blanco. Una vez más, se inclinó hacia delante, hasta que sus labios estuvieron a una pulgada de distancia de los de ella, aún con los ojos puestos en ella. Estaba temblando, su cuerpo se tensó. ¿Realmente iba a...?
De repente, la presión sobre su cuerpo se había ido y el Uchiha se dirigía hacia la puerta.
—Me acabo de dar cuenta, en realidad no eres como él. —Salió de la habitación en silencio dejando atrás una Hyūga muy confusa y muy «sonrojada».
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Por primera vez en sus dieciocho años de vida se sintió atraído sexualmente por una niña.
No era como si nunca hubiera encontrado a una mujer atractiva, o lo que sea; él era como los otros niños de su edad y pensaba en sexo a menudo. Sin embargo, nunca había sentido una «atracción» hacia una mujer, la urgencia de tomarla y reclamarla como «mía».
No había ningún «sentimiento» implicado. Era puro deseo de dominar y «poseer». Todo su odio y frustración parecían tener algún tipo de retorcido sentido para él ahora, o tal vez, él realmente estaba jodidamente perderlo y por alguna razón esta chica se convirtió en el catalizador.
O tal vez él la quería porque sabía que no podía tenerla.
Lo último que recordaba, era que ella había estado perdidamente enamorada de Naruto. Estaba casi seguro de que ella todavía lo estaba. En aquel entonces no había sentido ninguna atracción hacia él, se había sentido agradecido por ello, pero en general no había pensado demasiado en ello ni le había importado. Años más tarde, ella todavía no se sentía atraída por él, por lo menos, no mentalmente. Ella había respondido a él, sí, pero cualquier mujer lo hubiera hecho si un hombre como él estuviera acostado en la parte superior de ella. A ella no le «gusta». Sin embargo, y por alguna razón parecía ser más emocionante y excitante que ella no tuviera sentimientos por él.
Su opinión le importaba, lo que era molesto, pero cierto. Lo fue desde el principio, cuando ella lo había acusado prácticamente de tener miedo de enfrentar los desafíos de la vida. Cuando todavía estaba recuperándose de las palabras de Itachi y tratando de descifrar su significado, distrayéndolo, lo que lo enfureció.
Hyūga Hinata básicamente había confesado que ella pensó que él era una persona cruel y sin sentimientos, pero que podía, si lo deseaba, cambiar. ¿Creía que era una buena persona? Probablemente no, pero probablemente ella trató de convencerse a sí misma porque era lo que Naruto había hecho.
Sus preguntas y respuestas habían sido legítimas. No sabía lo que quería hacer con su vida, había querido una respuesta. La respuesta que le había dado, sin embargo, fue frustrante y no le dijo nada. No había nada concreto allí; era algo que tenía que «averiguar por sí mismo», eso no era nuevo para él.
Entonces, la pregunta era: ¿cómo quería vivir su vida? Él no tenía ninguna respuesta, aunque sí sabía una cosa; y estaba seguro, esa chica tenía algo que ver en todo esto. Ya sea que la matara o la reclamara, ella se convertiría en parte de su vida. Ni siquiera era algo que podía controlar, su mente y su cuerpo parecían hacer lo que querían, y lo condenaban al abismo.
Antes del hospital, nunca había intercambiado más de dos palabras con ella. Sin embargo, el momento en que tuvieron una conversación real, ella comenzó a consumirlo. La odiaba porque no era algo que él podía controlar la mayor parte del tiempo.
O tal vez sólo iba a irse a la mierda otra vez y ella había llegado primero. Quién sabe.
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Fin Capítulo Cuatro.
Notas Naoko: La bellísima KattytoNebel, es la responsable que todo este gramaticalmente bien en esta historia, así que muchas gracias linda. Disfruten la historia.
Naoko Ichigo
