- ¿Hace cuanto que lleva desmayada?
- Toda la noche…
- No te preocupes Naruto-kun, pronto despertará…
- Si, Sakura-chan es muy fuerte
Esas voces… Naruto, Hinata, Ino…Pero, ¿y él? Estábamos tan cerca, tan íntima y comprometedoramente cerca pero… ¿Qué fue lo que ocurrió luego? ¿En dónde me encontraba ahora y a qué se debía el molesto ardor en mi cabeza? Y… ¿Por qué oía las voces de Naruto, Hinata e Ino y no la de él? De una extraña e irracional manera sentía la necesidad de que él estuviera allí, precisaba de aquella reconfortante calma que me había brindado en aquel aberrante momento. De esa inmensa paz que sentí con tan solo ser abrazada y contenida por él. Yo simple e inexplicablemente lo necesitaba a él allí…
- ¿S-Sasuke? – musité a medida que abría los ojos. Noté que estaba recostada sobre una cómoda cama, en una habitación completamente blanca y bien iluminada. Un par de bolsas de suero se encontraban a un lado de mi y sus finos tubos iban dirigidos a las venas de mi brazo izquierdo
- ¡Sakura-chan! – gritó Naruto completamente emocionado mientras se lanzaba a abrazarme eufóricamente – ¡al fin despiertas! Que alivio…
- N-Naruto me asfixias – logré decir tratando inútilmente de apartarlo
- Lo lamento Sakura-chan, pero… estaba muy preocupado – pude notar como sus bonitos ojos azules comenzaban a nublarse de irreprimibles lágrimas
- T-todos lo estábamos Sakura – comentó Hinata tímidamente a medida que se acercaba a nosotros junto con Ino
- Es verdad – suspiró Ino
- No tienen de que preocuparse, lo que me paso no fue nada…
- Nada comparado con lo que te podría haber pasado Sakura-chan – musitó Naruto bajando la mirada y apretando los puños con fuerza – Si Sasuke no hubiera llegado a tiempo…
- Pero lo hizo Naruto, es inútil pensar en lo que podría haber pasado. Estoy bien, eso lo que importa
- No, Sakura-chan. Me encargaré de que ese sujeto no vuelva a pisar la calle – mencionó mientras acariciaba mi mejilla con suma dulzura
- Gracias Naruto. Te quiero – dije tratando de aguantar las inevitables lágrimas a la vez que una pequeña sonrisa afloraba de mis labios – Ahora explícame qué ocurrió, ¿por qué me encuentro aquí y… dónde esta Sasuke? – dije, soltando lo último en un apenas audible susurro
- No pude hablar mucho con Sasuke pero me dijo lo necesario. Me contó que te desmayaste una vez que él acabó con aquel sujeto. Te trajo hasta aquí en su automóvil mientras la policía se encargaba del otro asunto. Ahora se marchó para actuar de testigo acerca de lo que ocurrió.
- Oh, ya veo… ¿él se encuentra bien?
- ¡Claro que si dattebayo! – contestó emocionado – Sasuke es muy fuerte – siguió mientras sus mejillas adoptaban un tierno color carmín
- Me alegro mucho – contesté mientras llevaba una de mis manos a mi dolorida cabeza
- ¿T-te duele algo Sakura? – preguntó Hinata preocupada – El estrés provoco que la fiebre volviera
- Solo un poco la cabeza
- Bien, entonces será estrictamente necesario que te tomes esta semana libre – replicó Naruto
- No Naruto, sabes bien que eso es— quise decir pero de inmediato fui interrumpida por la chillona vos de Ino
- Frentona, si no lo haces por las buenas… será por las malas – amenazó. Ino no mentía, mi querida amiga rubia seria capaz de amordazarme a la cama para evitar que escapara, era obstinada en demasía y siempre conseguía lo que quería
- Como sea – contesté desviando la mirada. No estaba de ánimos para discutir. Ya vería la manera de evitarme una semana entera de reposo
- Sakura-chan, ¿no te enojas si voy un rato a acompañar a Sasuke?– preguntó Naruto apenado
- Por supuesto que no Naruto, ve y mándale saludos de mi parte – le contesté mientras intentaba esbozar mi mejor sonrisa
- Muchas gracias Sakura-chan. El teme debe estar más que agotado, paso todo el día en la jefatura de policías…
- Por nada. Nos vemos luego
- Hasta luego muchachas – mencionó despidiéndose de todas – y por favor no te esfuerces ¡Vigílala Hinata! – agregó a lo último
- C-claro Naruto-kun – respondió Hinata enrojecida. Pude notar un deje de pena en sus bonitos ojos perla los cuales observaban fijamente la puerta por donde Naruto ya se había retirado. Más tarde le preguntaría a qué se debía…
Ino e Hinata pasaron la tarde en el hospital conmigo. Los disparates de mi amiga rubia y los infantiles reproches que Hinata enrojecida le hacia lograron que mi estado de ánimo mejorara notablemente, fuimos interrumpidas solo un par de veces por una amable enfermera que se encargaba de cambiar mi bolsa de suero. Entre bromas y charlas, el día pasó más que rápido y, cuando nos detuvimos para tomar un descanso, nos dimos cuenta de que la noche ya había llegado, el reloj colgado de la blanca y pulcra pared marcaba las nueve en punto.
- Demonios, que rápido pasó el día – rechistó Ino
- E-es mejor que nos retiremos, Sakura necesita descansar – dijo Hinata
- Claro que no, no estoy cansada y me encanta estar con ustedes – reproché
- Frentona deja de hacerte la fuerte, tienes unas ojeras tremendas. Mañana volveremos, ¿no Hinata?
- Claro que si Sakura. Descansa por favor
- De acuerdo. Nos vemos chicas
- H-hasta luego Sakura. Saluda a Naruto-kun de mi parte – musitó Hinata levemente sonrojada
- Lo haré - aseguré
- Adiós Frentona – se despidió Ino
Ya sola en aquel pequeño cuarto, decidí obedecer al cansancio y me recosté en la amplia y cómoda cama. Cerré mis ojos, esperando a que el sueño acudiera, cuando de repente escuché como la puerta de la habitación se abría. Decidí ignorar aquello y seguir en mi actual pose, tratando de conciliar el sueño. Seguramente se trataría de la misma enfermera que había entrado anteriormente para volver a realizar la misma tarea: renovar mi suero.
Pero mi predicción era errónea. Mis fosas nasales captaron una exquisita y costosa fragancia. Y, aquella esencia tan característica solo la poseía una persona. Casi de inmediato, pude sentir el frío de sus dedos sobre mi acalorada cabeza, logrando que pegara un leve respingo y un prácticamente inaudible suspiro huyera de mis ahora temblorosos labios. Se movieron delicadamente sobre mi frente por un breve lapso de tiempo, luego se detuvieron en el centro y supuse que querría controlar mi temperatura.
Finalmente decidí abrir los ojos, después de todo era inútil fingir si en realidad llevaba todo el día queriendo saber que había sido de él…
- H-hola – me limité a decir, jamás se me haría fácil hablar con él. De inmediato su penetrante mirada colisionó con la mía y me sentí el ser mas pequeño e insignificante del planeta
- Pensé que dormías – dijo mientras retiraba su mano de mi frente a la velocidad de un rayo
- Eso intentaba
- Lo lamento. Será mejor que te deje descansar
- ¡No! – me apresure a contestar – es decir, n-no quise ofenderte
- Descuida, debes estar agotada. Iré con Naruto, en este momento se encuentra en la recepción del hospital firmando unos papeles. De seguro mañana te darán el alta. Te veo luego – se despidió
- ¡Espera! – prácticamente grité, saliendo de mi breve transe, cuando se encontraba abriendo la perilla de la puerta
- ¿Qué sucede? – preguntó con normalidad, acercándose nuevamente a mi
- B-bueno y-yo quiero saber… qué fue lo que sucedió
- No creo que haga bien en rememorarte como alguien casi abusa de ti – contestó con sarcasmo
- No me refiero a eso – repliqué agachando la mirada – ¿Q-qué sucedió cuando nosotros e-estábamos…?estábamos bueno…ya sabes
- ¿Te refieres a cuando estábamos abrazados? – mencionó sin una pizca de dificultad o sorpresa, esbozando su característica y arrogante media sonrisa
- S-si – respondí sintiendo mis mejillas arder
- Sentí que temblabas mucho por lo que decidí posar mis labios sobre tu frente para comprobar si la fiebre había vuelto. Luego, repentinamente, te desmayaste en mis brazos – contestó con normalidad. Así que eso fue lo que había sucedido. Un gran alivio recorrió mi cuerpo de pies a cabeza y una vocecilla interior reprendió a mi pervertida mente "Tonta Sakura, como si el novio de tu hermano te hubiese podido besar" Completamente cierto y vergonzoso
- Oh, yo… lo siento mucho
- Te disculpas demasiado, eres molesta – replicó manteniendo su típica y exasperante sonrisa
- Estaba por rechistar pero en ese preciso momento la puerta se abrió de par en par dejando a la vista a mi rubio preferido, mostrando esa hermosa y radiante sonrisa que tanto me gustaba.
- ¡Sakura-chan! ¿Qué tal te encuentras? – preguntó mientras se acercaba a mi lado, junto a Sasuke
- Mucho mejor, solo algo cansada… – contesté con sinceridad
- No te preocupes, descansa – mencionó amablemente – Sasuke, ve a casa, yo me quedo con Sakura-chan – dijo esta vez dirigiéndose al susodicho
- No Naruto – me apresuré a contestar. Basta de ser la molestia de siempre – Ve con Sasuke, estaré bien. Ya no tengo cinco años – dije a modo de reproche
- ¿E-estas segura Sakura-chan? – preguntó dudoso
- Claro que si. Vayan
- D-de acuerdo. Mañana vendremos por ti, ya arreglé para que te dieran el alta y puedas descansar tranquila en casa
- Muchas gracias. Nos vemos luego
- ¡Hasta luego Sakura-chan! Vamos teme
- Hmp, dobe. Hasta luego… molesta – saludó Sasuke antes de marcharse, mencionando lo ultimo en un apenas audible susurro, acompañado de una picara sonrisa que logró que los vellos de mi piel se erizaran de inmediato
Esa noche el sueño no acudió a mi tan rápido y fácil como me hubiese gustado. Constantes mareos sacudían mi cabeza, y no solo se debían a la cansina fiebre, todos los estresantes acontecimientos que me habían sucedido en tan poco tiempo eran la razón principal de ello. Si bien nunca fui una persona afortunada, ahora dudaba seriamente de estar bajo algún tipo de macabro maleficio. Y, lo peor de todo, es que todos mis problemas de alguna u otra manera desembocaban en lo mismo: Sasuke Uchiha. Desde que él había aparecido en mi vida, las cosas se alteraron completa y catastróficamente. Realmente esperaba que todo volviera ser lo de antes, en donde mis eventos desafortunados no eran tan terroríficamente habituales y mi apego con mi hermano no se veía afectado por nada ni nadie. Suponía que con el tiempo todo se reestablecería y aprendería a aceptar a Sasuke, por mas que él fuera el responsable de ciertas cosas que oprimían mi mente y corazón y, lamentablemente, aun no era capaz de descifrarlas.
Finalmente la mañana llegó y con ella las personas que habían rondado mi mente toda la noche.
- ¡Sakura-chan! Llegamos – saludó enérgicamente Naruto abalanzándose sobre mí a toda prisa – Estuve preocupado por ti
- Naruto, fue solo una noche –
- Aun así, te extrañé mucho
- Tranquilo, hoy ya estaré en casa y no volverás a extrañarme ¿verdad?
- ¡Así es dattebayo! – río mientras se rascaba la nuca
- Estúpido dobe – gruñó Sasuke, quien se había situado junto a él. Vestía un elegante traje negro. Una camisa blanca con los botones del principio desabrochados completaban el atuendo de una forma perfecta. Ese chico era malditamente perfecto
Como había mencionado Sasuke el día anterior, esa mañana me dieron el alta y, luego de haber desayunado, nos marchamos en el lujoso automóvil de la pareja de mi hermano.
Al llegar a casa, una inmensa felicidad me embargó y casi de inmediato huí despavorida a mi amada habitación. Arrojé mis cosas a un lado mientras me tiraba a mi cómoda cama. Paz, al fin paz…
- Sakura-chan, lamento molestarte pero hay algo importante que quiero decirte – dijo Naruto mientras entraba a mi habitación. ¿Paz? Eso no existe en el caótico mundo de Sakura Haruno Uzumaki.
- Descuida, ¿Qué es lo que quieres decirme? – le pregunté mientras me incorporaba y quedaba ahora sentada en el borde del colchón
- Bueno, no es algo demasiado importante pero creo que ya deberías saberlo – comenzó a decir mientras se acercaba a mi lado y jugueteaba con sus dedos nerviosamente
- Naruto me asustas, ¿qué sucede?
- Bueno es que… – intento decir a medida que se sentaba junto a mi
- ¿Qué? – pregunté impacientemente
- S-Sasuke… él quiere que conozcamos a su familia, los dos
No, el mundo de Sakura Haruno Uzumaki no era tan solo caótico. Su mundo era desesperante, impredecible, catastrófico, incoherente y terriblemente alterable. Bienvenidos a mi loca vida y por favor tengan cuidado de no resultar heridos en el proceso, no me haré cargo de posibles daños psicológicos.
Habían pasado ya una semana de aquel terrible incidente en el cual Sakura casi era abusada. Afortunadamente pude llegar a tiempo y terminar con aquel imbécil antes de que el asunto se tornara serio. Minutos más tarde, la policía llego para apresar al delincuente y de inmediato lleve a Sakura al hospital, debido al estrés al que había sido sometida calló rendida en mis brazos antes de que pudiera corroborar su temperatura corporal.
El personal se comportó eficazmente y en menos de media hora Sakura estaba internada. Lo difícil vino después. Tuve que ser muy delicado con Naruto al contarle el terrible hecho, él era demasiado sobre protector con su hermana y lo que le había ocurrido era motivo suficiente para que una enorme depresión lo embargara. Fue terrible verlo llorar desconsoladamente luego de haberle dado la noticia, lo contuve lo mejor que mi frío y ególatra carácter me permitió y, después de una hora, pudo calmarse y pensar con claridad. Le prometí que me encargaría de que aquel sujeto pagara por lo que había cometido y su expresión pasó de una de desconsuelo y tristeza a una de alegría y confianza. Jamás lo defraudaría y él sabía muy bien aquello. Aproveché aquel momento para finalmente contarle mi plan de presentación familiar a Naruto, tal vez no era el adecuado pero me veía en la necesidad de hacerlo y, además, contaba con la posibilidad de que aquello lograra que se sintiese un poco mejor. Creo que mi intuición había sido correcta porque pude ver como de sus labios florecía una alegre sonrisa.
- ¿E-estas seguro de esto S-Sasuke? – me preguntó tímidamente
- Claro que lo estoy – contesté
- Sabes que no es necesario que – quiso decir pero no deje que continuara
- Si que lo es, dentro de dos semanas te presentare a mi familia, esta decidido
- G-gracias teme
- Por nada dobe y, algo mas
- Si, dime
- Sakura también tiene que ir. Mis padres querrán saber todo sobre ti y es mejor que se sepa todo desde un principio
- Me parece bien, ya hablaré con ella
- De acuerdo
Más tarde me retiré a la comisaría para actuar de testigo y poner en evidencia las pruebas que incriminaban a aquel bastardo. Pasé toda la madrugada allí pero valió la pena ya que el sujeto fue apresado de inmediato. Naruto llego más a hacerme compañía y luego de un par de horas pudimos retirarnos. Nos dirigimos nuevamente al hospital, Naruto se marchó hacia la recepción para firmar los papeles de internación de Sakura y yo me dirigí hacia la habitación de la susodicha.
La tenue y blanquecina luz iluminaba el pequeño cuerpo de Sakura quien se encontraba recostada sobre la amplia cama. Sus cabellos rosados se encontraban desparramados en el almohadón y sus mejillas teñidas de un leve color carmín. Cuidadosamente me acerqué a su lado y apoyé la palma de mi mano en su cabeza. Mis fríos dedos tomaron contacto con su cálida frente y ella dio un pequeño y casi imperceptible brinquito acompañado de un suave suspiro. Sonreí ante su acción, incluso estando inconsciente era sumamente sensible a mi contacto.
Sus ojos esmeraldas se abrieron con sorpresa y pensé que había interrumpido su sueño. Estaba por marcharme pero su suplica me lo impidió. Regresé a su lado y la miré impasible. Sus cabellos caían alborotadamente a los lados de su rostro y sus mejillas se tiñeron de un rojo intenso, se veía simplemente adorable.
Una sonrisa volvió a surgir de mi rostro cuando me preguntó lo que había ocurrido luego de nuestro abrazo. Cuando le di mi respuesta, creí ver una imperceptible muestra de desilusión plasmada en sus ojos, pero… ¿por qué? ¿Estaba decepcionada porque creía que algo distinto ocurriría? O tal vez, simplemente estaba apenada por el íntimo acercamiento al que la había sometido. De seguro había sido aquello, tal vez abrazarla no había sido la mejor opción pero fue un mero impulso que fui incapaz de contener y, sinceramente, no estaba en lo absoluto arrepentido. Estrecharla entre mis brazos logró que mi ira se viera suprimida y que una especie de extraña pero agradable sensación de calma me envolviera.
Naruto interrumpió nuestra conversación y, sin más, nos marchamos. Volvimos al otro día en su búsqueda y regresamos al departamento. Sakura huyó despavorida a su habitación y Naruto se acercó a mí. Beso suavemente mis labios y dijo que le daría la noticia a su hermana.
Los días pasaban fugazmente. Ingenuamente pensé que mi relación con Sakura dejaría de ser tan tensa y podrían darse las cosas con naturalidad, tal como debían ser. Pero, desde que había sido dada de alta en el hospital, nuestra relación se había vuelto más extraña de lo que ya era. Si bien antes apenas podíamos mantener una conversación, ahora directamente no había diálogo entre nosotros, simples monosílabos eran los que intercambiábamos. Las veces en las que ambos quedábamos solos en la casa, ella se marchaba apresuradamente alegando que tenía cosas por hacer o simplemente se retiraba y encerraba en su cuarto.
La situación se estaba tornando sumamente agotadora. Si bien ella no era nada mas que la hermana de mi pareja, el asunto me incomodaba enormemente y hasta llegaba a molestarme. Nadie ignoraba a Sasuke Uchiha, nadie. Nadie salvo aquella molestia. A pesar de aquello, decidí que ignorar el asunto era la mejor opción, después de todo, poco tenía que importarme lo que pasaba por la cabeza de aquella mocosa.
Final e inevitablemente, el día de la "gran presentación" llegó. Hubiese dado cualquier cosa por retrasarlo y que las cosas siguieran como hasta ahora, en donde Naruto y yo manteníamos nuestra relación privadamente sin tomarnos la gran molestia de dar explicaciones. Pero, lamentablemente, todo tiene un fin.
- S-Sasuke, ¿cómo me veo? – preguntó Naruto mientras se acercaba a mi. Nos encontrábamos en nuestra habitación, la noche ya había llegado y faltaba poco menos de una hora para ir a la casa de mis padres.
- Bien, dobe – dije acortando la distancia que nos separaba. Naruto llevaba una camisa gris oscura, dos de los botones del inicio se encontraban desabrochados mostrando su bronceado pecho. Un pantalón negro de vestir y unos zapatos del mismo color completaban el conjunto elegantemente. Era raro ver a Naruto vestido tan formalmente pero sinceramente, no me desagradaba en lo absoluto.
- Bien, entonces veré si Sakura-chan está lista – mencionó alegremente alejándose de mí. La próxima no escapara pensé mientras esbozaba una perversa sonrisa.
Me dirigí al baño y contemplé mi apariencia en el pequeño espejo del aparador. Me cepillé los dientes y revolví un poco mi cabello antes de salir, le di una ojeada a mi reloj y corroboré que ya era hora de marcharse. Mientras bajaba las escaleras escuché el enorme bullicio que Naruto estaba armando
- ¡Sakura-chan! Estas preciosa – chillaba Naruto
Terminé de bajar las escaleras y vi a la elogiada pelirrosa a unos metros de mí. Naruto no mentía. Vestía un bonito y delicado vestido rojo que le llegaba hasta las rodillas. Poseía un sutil escote en la parte delantera y la trasera se encontraba descubierta mostrando así su blanquecina y tersa piel. Llevaba el cabello recogido y un leve maquillaje que lograba resaltar sus ojos verdes. Sus mejillas se encendieron de un intenso color carmín cuando notó mi presencia. ¿Preciosa? No. Magnífica.
- ¡Teme ya es hora! – gritó Naruto logrando que volviera al mundo real
- Hmp, ya lo sé. Vamonos – bufé dirigiéndome hacia la salida. Sakura y Naruto me siguieron y finalmente nos subimos a mi automóvil.
Luego de una larga hora de viaje en la que Naruto se la paso roncando y Sakura completamente en silencio escuchando música de su MP3, llegamos. La mansión en donde vivían mis padres parecía deslumbrar más de lo que normalmente habituaba. La fuente de la entrada largaba limpios y cristalinos chorros de agua los cuales caían delicadamente en la base en donde diversas flores acuáticas flotaban de un lado a otro. Un camino de rocas de distintos colores rodeaba a la fuente y tallaba el camino hacia la puerta principal de la mansión. Antiguos faroles iluminaban el trayecto y le daban un toque de refinación a la imponente estructura.
Toqué el timbre y unos escasos segundos bastaron para que las grandes puertas de algarrobo se abrieran.
- Sasuke, mí querido hermano. Te hemos estado esperando – saludó Itachi con una sonrisa burlona
- Hola Itachi – me limité a contestar
- Siempre tan hablador, yo también te extrañe – comentó sarcásticamente – entonces, ¿Quiénes son tus acompañantes?
- El es Naruto – contesté señalando al ruborizado rubio
- Oh, el tan nombrado Naruto, un gusto – dijo Itachi mientras le tendía la mano a Naruto quien de inmediato correspondió a su saludo
- El gusto es mío – contestó
- Y ella es Sakura, su hermana – mencioné señalando a la pelirrosa
- Pero que linda hermana tienes Naruto – dijo Itachi con un brillo de perversión en sus ojos – un enorme gusto, preciosa
- I-igualmente – contestó Sakura mientras el rojo de sus mejillas se intensificaba al recibir un beso de Itachi en el dorso de su mano
- Hmp, ya basta de tonterías. Entremos – contesté algo irritado. Ese maldito de Itachi, seguía tan mujeriego como siempre
Hacía mucho que no visitaba a mis padres pero todo seguía tal y como lo recordaba. La lujosa y enorme araña iluminaba perfectamente el amplio recibidor que constaba de una enorme alfombra árabe bordada a mano que lograba acaparar casi toda la habitación. Una amplia mesa de madera, en cuyo centro reposaba un largo y fino jarrón con rosas rojas en su interior, se encontraba en la zona central de la sala.
- ¿Dónde se encuentran nuestros padres? – le pregunté impaciente a Itachi
- Calma hermano. Están en el comedor. Denle sus abrigos a la mucama y acompáñenme – dijo. La joven muchacha nos contemplaba fascinada y una sonrisa afloró de sus labios cuando le dí el saco que llevaba
- E-enseguida lo guardo, señor Uchiha
- Hmp – estaba cansado de aquellas inútiles mujerzuelas, sin dudas eran todas iguales
Seguimos a Itachi y nos detuvimos en las grandes puertas de la enorme sala.
- Suerte, hermanito. Créeme que la necesitaras – susurró Itachi cerca de mí. Mis manos temblaron pero decidí ignorarlo, había llegado el momento. Junté el poco coraje que poseía y abrí las pesadas puertas
De inmediato, fijé mi vista en la enorme cantidad de personas que se encontraban a los lados de la amplia mesa. Un gran escalofrío recorrió mi cuerpo al ver aquella escena. Se suponía que solo seríamos mis padres, Itachi y yo junto a Naruto y Sakura, entonces… ¡¿qué demonios hacía toda esa gente allí? Había hablado clara y seriamente con Itachi con respecto al asunto, le había remarcado una y otra vez que aquella reunión tenía que ser completamente privada y confidencial. Si se había tomado el hecho como una broma, la pagaría muy caro.
- ¿Qué demonios es esto Itachi? – le espeté lo mas bajo que mi vos cargada de ira me permitió
- Lo lamento, sabes como es mamá. Ama el bullicio y las grandes fiestas
- Creí recalcarte que esto era serio, deberías de haber hecho algo maldita sea
- Lo intente, créeme que lo hice. Esto me sorprendió tanto como a ti, pero ya no se puede hacer nada
- Mierda, ¿y quienes son todas estas personas?
- Importantes empresarios, gente del medio, socios de papá. Mamá creyó que al fin declararías que tu homosexualidad era algo totalmente equivoco y nos presentarías a una linda chica – declaró Itachi con culpa en los ojos. Sencillamente genial
Pude escuchar a Naruto tragar con fuerza y a Sakura tartamudear por lo bajo, esto era una completa desgracia. En un fugaz pero disimulado movimiento los tomé a ambos del brazo y comencé a retroceder los pasos que habíamos dado al entrar al salón. Pensaba huir inmediatamente de allí. No podía exponer a Naruto de esa manera y tampoco poner en ridículo a mis padres. Habíamos logrado retroceder unos escasos metros cuando una muy conocida voz chilló emocionada mi nombre.
- ¡Sasuke-chan! Al fin llegas hijo mío – declaró mi madre alegremente.
Estaba completamente jodido.
¡Holaaaa! Ya un mes sin actualizar, perdón u.u Espero no tardar tanto con la próxima actualización :S
En cuanto al cap, primero narra Sakura y luego Sasuke. Como verán, las cosas se ponen cada vez mas tensas y difíciles. El pobre de Sasuke esta en el horno XD , ya verán que hará para solucionar el problema :P
En fin, no tengo nada más que decir. Gracias por sus reviews! Son los que me dan ganas para seguir con la historia n.n Un beso y nos estamos leyendo!
P.D 1: Si quieren pasense a leer mi nuevo one-shot "Stolen Life" y lean las advertencias antes de leer onegaii n.n
P.D2: Temeeeee-chan o Luciana Flores XDDD Gracias por el apoyo de siempre mi queridisisisisima(? amiga XD
