Nota de la autora: esta semana no podré actualizar con mucha frecuencia debido al trabajo, aún así espero que disfrutéis de este capítulo. Como siempre espero saber vuestras opiniones a través de los reviews. No sabéis cuánta falta me hacen ;P.

kaomei: ¡Muchas, muchas gracias por el review! Realmente me hace falta el feedback ;-) Espero que te guste este capítulo. Saludos!

ABSURDAS CONVERSACIONES

Capítulo 4

El pabellón de deportes se iba vaciando a medida que los integrantes del equipo de básquet salían de él para dirigirse a sus casas. Acababan de finalizar recientemente los exámenes, y una semana sin pisar el gimnasio parecía haber hecho mella en todos ellos dejándolos en un estado deplorable, apenas les sobraban energías para llegar a casa arrastrando los pies.

Incluso Hanamichi Sakuragi había caído rendido. Rukawa no podía dejar de sorprenderse con ese individuo, no había parado ni un solo minuto marcando el extenuante e incesable ritmo del entrenamiento, y ahora al entrar en el vestuario se lo encontraba sentado en una banqueta cabeceando. Al parecer se había quedado dormido mientras se quitaba la ropa.

Había oído por ahí que había conseguido aprobar todas las asignaturas. El profesor Ansai ya le había advertido a principios de curso que su puesto como capitán dependía de sus resultados académicos, y Sakuragi tomó buena nota de ello. Como resultado, el monstro de las energías inagotables había caído rendido en una banqueta del vestuario.

La estampa de un Sakuragi calladito y agotado despertaba cierta ternura, sin embargo Rukawa se debatía entre las ganas de venganza por los entrenamientos satánicos a los que los tenía acostumbrados el demonio pelirrojo, o evitar un enfrentamiento estúpido. Al fin y al cabo había pasado una semana y media desde la última vez que estuvieron a solas. No entendía muy bien porque le contó lo que le contó. Nunca se le pasó por la mente contarle su reciente descubrimiento sobre su sexualidad a nadie, se dijo a si mismo que la estupidez del pelirrojo era engañosa confiándose uno demasiado y diciendo cosas que no se deberían decir. Confiaba que como la última vez Sakuragi no le juzgara, sin embargo le preocupaba que cambiara de actitud.

Cavilando en sus pensamientos, y sin ser consciente de ello cerró la taquilla de un portazo que lo sobresaltó incluso a él mismo.

- Hmmm… ¡Mierda! Me he quedado dormido… - arrastraba las palabras Sakuragi acompañadas de un sonoro bostezo.

- Mierda, eso digo yo – murmuró para sí mismo apoyando la frente en el taquillero.

- Mmmh Kitsune, ¿Qué hora es?

- … No lo sé

- Bueno, si tú estás aquí no debe ser tan tarde… ¡Estoy reventado! – exclamó con energía para levantarse de la banqueta.

- ¡Qué novedad! – volvió a murmurar para sí mismo con sarcasmo.

- ¿Estás bien? – hacía un rato que no se movía.

- Si. – despertó de su letargo despegando la frente de la taquilla.

- ¿Seguro? – se acercó hasta dónde él estaba para cerciorarse.

Rukawa lo ignoró con un gruñido y empezó a quitarse la ropa sudada. Sakuragi satisfecho con la respuesta lo imitó y se secó con una toalla el sudor del cuerpo para poder vestirse después.

- Oi, kitsune… ¿tienes novio?

Se le agrandaron los ojos como platos. ¡No podía ser que insistiera otra vez con lo mismo! En un gesto de desesperación se llevo las manos a la cabeza estrujando sus cabellos con los dedos.

- Es que estuve pensando que es imposible que tengas novia si no te gustan las chicas, así que pensé… Pues igual tiene novio…

Rukawa al escucharlo hablar levantó la mirada, para ver como Sakuragi convencido de que había hallado la lógica existencial lo miraba con expectativas de una respuesta.

- ¿A qué viene tanta pregunta? – la estupidez del pelirrojo lo estaba exasperando.

- No lo sé… Nunca he conocido a alguien… como tú, y… - Respondió con sinceridad esperando que con eso le respondiera.

- … - Rukawa no daba crédito, la naturalidad con la que hablaba del tema como quien habla de caramelos lo exasperaba.

- Y ¿bien? – no iba a darse por vencido.

- … No – concedió al fin.

- Y ¿eres tan popular con los tíos como con las tías? – no se imaginaba cómo funcionaba todo aquello - ¿Se te ha declarado alguna vez un tío? – parecía que le divertía la situación.

- ¡Y yo qué sé! – tanta pregunta lo estaba agobiando.

- Oye… - repentinamente se puso rojo como un tomate - ¿Tú alguna vez has hecho… ? – lo miró totalmente avergonzado. - ¡Ya sabes!

- No. – contestó de manera contundente sin lugar a réplicas.

- ¿No? – parecía sorprendido.

- No.

- Entonces ¿cómo sabes que te gusta si no lo has probado? – Rukawa se lo quedó mirando con la camiseta en la mano, a punto de ponérsela.

- ¿En serio? – no podía creer lo que tenía que aguantar.

- ¿!Qué¡? – Sakuragi se sorprendió por la cara agria que le puso el moreno.

- ¿No se te ha ocurrido pensar que quizá no quiera hablar de estas cosas contigo? – Frustrado se puso la camiseta y empezó a quitarse las deportivas.

- ¿Qué? ¿Por qué? – preguntó con genuino pesar – ¡Puedes confiar en mí!

- … -se puso los pantalones ignorando la cara compungida de Sakuragi.

- …

- Y tú, ¿cómo sabes que no te gusta si no lo has probado? – tenía la mosca detrás de la oreja.

- ¿Qué quieres decir? – estaba confundido.

- Do'aho… - Buscando la voz de la paciencia formuló despacio - Cuando te empalmas, ¿en qué piensas?

- ¿Qué? – un sonrojo volvió a cubrir su cara.

- Contesta. – se le acababa la paciencia.

- P-Pues…

- ¿En chicas? – ayudó.

- Supongo que sí… Ya sabes… - avergonzado evitó responder - ¿Por qué?

- ¡Argh! ¿A caso no lo pillas? – se puso su mochila de deporte sobre el hombro. - ¿Quieres que te lo escriba?

- ¿Qué? – realmente no entendía lo que le quería decir.

- Si las tías no me ponen, ¿por qué se te ocurre que me pueda empalmar yo? – intentaba ser razonable con el pelirrojo, pero no se lo estaba poniendo fácil.

- … - Una pequeña sonrisa asomó sus labios – Iba a decir en zorros pero…

- … - decir que lo mató con la mirada sería quedarse corto. Dio un sonoro portazo con la puerta de la taquilla y salió del vestuario, dejando atrás al pelirrojo que aún se reía de su propio chiste.

- ¡No! ¡No te vayas!