Bueno, ya pasó otra semana, y aquí les traigo el nuevo capítulo. Espero que les guste.
Día 7
Hiroyuki se levantó muy temprano aquella mañana, en realidad se había despertado incluso antes que sus abuelos, pero la emoción no lo dejaba volver a conciliar el sueño. Después de desayunar se aseguró de tener lo necesario y salió de casa. A pesar de lo temprano que era, ya había alguien allí, era Juuichi.
"¡Juuichi!" exclamó el muchacho con alegría corriendo a su encuentro.
"Vaya, Nishimura. Hoy te has levantado pronto" comentó el oso.
"Sí, no quería llegar tarde, parece que somos los primeros"
Juuichi asintió.
"Suelo levantarme pronto, ya sabes por el entrenamiento"
El muchacho supuso que Torahiko y Kouji que también estaban en clubes se habrían levantado ya aunque aún no hubiesen llegado; entonces Hiroyuki se fijó en la bolsa que el oso traía consigo.
"Juuichi, ¿Qué llevas en esa bolsa? Parece muy grande"
"Las cosas que necesitamos para la playa… Tu bolsa es muy pequeña…¿Seguro que no has olvidado algo? Los dos sabemos que eres despistado"
Hiroyuki bajó la mirada, tenía razón, ni siquiera había traído gafas de sol, no porque se le hubiesen olvidado en casa de sus abuelos, sino porque no las había llevado a Minasato siquiera.
"Ya te presto yo unas gafas" le respondió Juuichi mientras buscaba en la bolsa.
Acto seguido el oso le puso al muchacho unas enormes gafas de sol y, al hacerlo su mano rozó la mejilla del muchacho, que sintió como enrojecía y ni siquiera se percató de que las enormes gafas de sol habían caído al suelo.
Fue otra voz diferente la que sacó al muchacho de sus pensamientos.
"Ya estáis aquí, qué puntuales"
Era Kouya, al igual que sucedió el primer día, Shin estaba con él.
"Qué raro que hayas llegado pronto, ¿No, Hiroyuki? Esperemos que no llueva…"
El muchacho forzó una sonrisa, no le habían sentado bien aquellas palabras, al darse cuenta el gato se apresuró a disculparse.
"Es mi sentido del humor, nada más. En realidad es bueno que hayas llegado temprano"
Tatsuki fue el quinto en llegar al encuentro; y después llegó Kouji acompañado por Soutarou y Shun, al parecer los había ido a buscar, pues sus casas estaban muy cerca, para ir todos juntos. El lobito estaba de muy buen humor, al parecer tenía muchas ganas de ir a la playa.
"¿Qué pasa con Tora y Kounosuke?" preguntó entonces Kouya "Solo faltan ellos"
"Torahiko iba a recoger a Tatsuki su casa para que no llegara tarde" respondió Kouji con calma, al parecer confiaba en el tigre para traer allí al tanuki a tiempo.
Torahiko apareció poco después, ambos había ido corriendo; Kounosuke con el rostro completamente sudado lo seguía como podía detrás y, finalmente cuando llegaron se dejó caer en el suelo.
"¿Ves? Hemos llegado" comentó Kounosuke entre jadeos debido al sobresfuerzo.
"Los últimos" le espetó el tigre.
"Pero llegamos a tiempo ¿No?"
Torahiko dejó atrás aquella discusión y se dirigió al grupo:
"Lo siento. Fui a buscarlo y todavía estaba desayunando… ¡Y luego se entretuvo revisando a ver si lo tenía todo!"
"Pero era mejor asegurarse" se justificó el tanuki.
Daba igual lo que dijeran, Kounosuke no iba a cambiar aquel mal hábito.
El caso es que el autobús llegó y todos subieron a él. Kouji les había dicho que había una playa no muy lejos de Minasato, que si se iba en autobús se tardaba solo un par de horas en llegar; al parecer estaba cerca de unas montañas y era un lugar muy poco conocido. Todos se mostraban expectantes y no aguantaban las ganas de llegar. En el asiento, Shun no paraba de repetir lo emocionado que estaba, así que Hiroyuki fingió que lo escuchaba y echó un vistazo a su alrededor: En sus asientos Kouji y Soutarou hablaban animadamente, al parecer de las jugadas que harían en el próximo partido de fútbol; Tatsuki se había quedado dormido, y a su lado Kounosuke estaba escuchando música con sus auriculares; Kouya se encontraba sentado al lado de Shin y podía ver que hablaban, pero como estaban más alejados no podía oír lo que decían; por último estaban Torahiko y Juuichi que estaban sentados juntos y por raro que pareciera estaba muy calmados; el oso todavía no se había enfadado ni había lanzado al tigre.
Al pasar por un túnel Kouji les informó que ya andaban muy cerca y, cuando salieron vieron la hermosa playa, que era mucho más grande de lo que habían pensado en un principio. Se produjo un fuerte "¡ohhh!" por parte de todos los miembros del grupo y Shun tiraba fuertemente de la manga de la camiseta de Hiroyuki, hasta tal punto que el muchacho pensó que se la iba a romper.
"¿Qué hacen esos de ahí?" preguntó Soutarou al ver a un grupo que se agarraba a una especie de cometa.
"Se llama Kitesurfing. El año pasado fue deporte olímpico" le respondió Kouya
"¡Qué guay!" exclamó Shun "¡Me encantaría probarlo!"
"Podíamos probarlo juntos" le sugirió Soutarou a Kouji, a lo que este asintió.
"Pero con precaución"
"Puede que no sea mala idea, Tora" dijo entonces Juuichi.
Hiroyuki frunció el ceño; lo cierto esperaba que se lo propusiera a él en vez de a Torahiko… además, ¿por qué al tigre lo llamaba por su nombre y a los demás no? Podía ser que no le tuviera tanto respeto como a los demás, o quizá es que era más cercano con él que con los otros y por eso era más informal… En cualquier caso era un hecho que le molestaba, de ahí su alivio cuando el tigre respondió con un "No, gracias"
Cuando el autobús se detuvo, tuvieron que despertar a Tatsuki, el cuál murmuraba un nombre de mujer, pero cuando le preguntaron sobre quién era ella, se le enrojeció el rostro y comenzó a perseguirlos en broma, a todos menos a Kouji a quien habían entregado el dinero para pagar los billetes.
Era maravilloso estar cerca del mar, el cual absorbía buena parte del calor veraniego y no les daba la sensación de calor achicharrante de Minasato. Tal como habían previsto había pocas personas, la mayoría deportistas y gente mayor tomando el sol. Cerca de allí había un chiringuito de playa y unos aseos públicos.
"Espero que hayas traído miel para la merienda" le dijo Torahiko a Juuichi para incordiarlo.
La respuesta del oso no se hizo esperar, agarró fuertemente al tigre por el cuello, y luego lo tiró con fuerza a la arena.
"¡Me ha entrado arena a la boca!" se quejó el agredido.
Todos se dispusieron a planear que iban a hacer. Soutarou y Kouji tal y como habían acordado en el autobús se separaron del grupo para cambiarse e ir a hacer kitesurfing. Shun se fue con Kouya a cambiarse mientras planeaban hacer castillos. Shin había venido ya con el bañador puesto, así que simplemente se desvistió y se sentó a leer un libro.
Hiroyuki le habría gustado acompañarlos a todos ellos, pero Juuichi lo había obligado a asumir juntos la labor de cuidar las cosas para que no se lo robaran mientras se cambiaban. Poco después Kouya y Shun llegaron ya en bañador.
"Si necesitáis cambiaros, por ahí hay una sala para cambiarse" les informó Kouya.
El oso se fue por donde el perro les había indicado, pero algo aferró al muchacho impidiendo seguirlo, era Torahiko el tigre.
"¿Por qué no te cambias aquí mismo?" sugirió.
"¿¡Qué estás diciendo?! ¡No me cambiaré delante de todos!"
"Podemos irnos a un lugar más apartado…"
"Tampoco delante de ti"
Lo cierto es que Torahiko lo estaba poniendo bastante nervioso.
"Venga, no seas tímido" le insistía el tigre, y de repente esbozó una sonrisa muy maliciosa "¿No será que te da vergüenza porque es pequeña?"
"¡Torahiko!" le gritó el muchacho "¿¡Quieres dejar de decir disparates?!"
"¿Entonces te da vergüenza porque es muy grande?"
Sin poder contenerse, Hiroyuki le dio un golpe a Torahiko, haciéndose algo de daño porque el tigre estaba bastante musculoso.
"Es igual que Juuichi" fue lo último que el muchacho oyó murmurar al tigre mientras se dirigía al cambiador.
Sin embargo allí vio algo que no lo tranquilizó, más bien todo lo contrario. Juuichi se estaba cambiando de ropa, ya se había despojado de camiseta y pantalones. De cintura para arriba Juuichi mostraba una panza inflada, pero sus brazos estaban fuertes y musculosos seguramente se debía a su práctica en el campo de judo; pero lo que más le llamo la atención a Hiroyuki fue el fundoshi que su amigo llevaba de cintura para abajo.
"Juuichi, eso es un…"
"Sí, es un fundoshi, comencé a usar este tipo de ropa interior en el instituto. Me permite mucha libertad de movimientos, me gustan mucho, la verdad"
El muchacho comenzó a cambiarse, tratando de apartar la vista de Juuichi, trató de mantener su mente ocupada pensando en los ejercicios de matemáticas que aún le quedaban por resolver: "Si un coche circula a 100 km/h y tarda dos horas en llegar a Osaka ¿Cuánto tardará si circula a…" Pero aquel truco no le sirvió, y menos cuando el oso se desprendió de su ropa interior. El muchacho no pudo evitar echar un vistazo, y menos apartar los ojos antes de que Juuichi lo pillara mirándole.
"¿¡Se puede saber dónde estás mirando?!"
Y le dio un golpe en la cabeza.
"Lo siento" se disculpó Hiroyuki "Es que es la primera vez que veo a otra persona sin ropa…"
De inmediato se dio cuenta de que lo que había dicho no tenía sentido y solo hacía las cosas aún más incómodas, debía aprender a pensar antes de hablar.
Juuichi negó con la cabeza y se limitó a apremiarle para que terminara de cambiarse.
Pasaron una agradable jornada en la playa todos juntos, bañándose, haciendo castillos y, cuando llegó la hora de comer se acercaron al chiringuito.
Después de comer pensaron qué hacer para pasar el rato de la digestión. Tatsuki, que había bebido una botella de sake que había traído consigo había caído en un profundo sueño. Fue entonces cuando Juuichi sugirió jugar al juego de partir la sandía, actividad a la que se apuntaron Kouya, Torahiko, Shun e Hiroyuki.
Soutarou y Kouji se habían quedado dormidos y no quisieron despertarlos para preguntarles; Kounosuke que solía perder en casi todo no quiso jugar y a Shin simplemente le pareció una estupidez y continuó con su lectura.
El juego era muy sencillo, uno se vendaba los ojos, daba unas vueltas y, guiándose por las indicaciones de los otros debía romper una sandía con un palo siguiendo las indicaciones de los demás; la sandía cambiaba de posición en cada turno.
Echaron a suertes los turnos, siendo el de Shun el primero; el lobito estuvo a punto de lograrlo, pero le faltaron unos centímetros. Era el turno de Kouya, sin embargo Torahiko le hizo dar muchas más vueltas de las necesarias, de modo que el perro quedó mareado y no fue capaz de seguir correctamente las indicaciones de sus amigos, cuando se quitó la venda su rostro se había puesto verde por el mareo y tuvo que sentarse para evitar vomitar la comida. Le tocaba pues a Hiroyuki, al contrario que con Kouya, Torahiko no lo mareó a él; no obstante, notó que el tigre siempre daba la indicación contraria que la de los demás… y Juuichi no le dio indicación alguna… el muchacho también había fallado. Era el turno de Torahiko, y mientras Juuichi y Shun le hacían dar vueltas, Kouya llamó la atención de Hiroyuki.
"¿Por qué no le decimos la dirección que no es para vengarnos?" le sugirió.
El muchacho dudó.
"¿Quieres que hagamos trampa?"
"Torahiko ha hecho trampa primero, a mí me ha mareado y a ti te ha dicho todo el rato la dirección que no era"
"… vale"
Shun no entendía el por qué tanto Kouya como Hiroyuki le estaban diciendo a Torahiko la dirección incorrecta; Juuichi negó con la cabeza, pero no dijo nada más, seguramente él encontraba justificado aquello. El muchacho y el perro guiaron al tigre cerca de un gran trozo de madera y cuando le dijeron "¡Ya!" el tigre golpeo con todas sus fuerzas, y sonó un duro golpe que lo sobresaltó.
"¡AH!"
Casi instintivamente se quitó la venda de los ojos, y vio lo que había pasado, así como a Hiroyuki y Kouya riéndose de él.
"Vosotros dos… idiotas…"
"¿Ya estás contento, Tora?" le preguntó Juuichi con seriedad "Tú sabes muy bien por qué han hecho eso, ¿Verdad?"
El tigre asintió mientras le entregaba al oso la venda y Shun cambiaba la posición de la sandía.
"¡No hagas trampas si no quieres recibir una de las técnicas de Juuichi!" le advirtió Hiroyuki a Torahiko.
Todos comenzaron a darle instrucciones a Juuichi. Al principio, parecía ir a donde le estaban marcando la mayoría, y, hubo un momento en el que Hiroyuki le dijo él solo que fuera hacia la derecha, y lo hizo.
"¿Será que…? ¿Está siguiendo solo mis instrucciones?"
No estaba seguro del todo, pero aun así se esforzó al máximo para darle las indicaciones correctas; finalmente gritó:
"¡Ahora!"
Y Juuichi golpeó la sandía rompiéndola y proclamándose vencedor del juego. Todos se acercaron a felicitarlo.
"Me habéis dado muy buenas instrucciones" dijo, pero al hacerlo sus ojos apuntaron a Hiroyuki, que trató de disimular su rubor.
El resto de la tarde la pasaron entretenidos, no hubo nada que estropease el buen ambiente y, finalmente llegó el momento de volver a Minasato. Lo habían pasado tan bien que acordaron ir a pasar el día al bosque la próxima vez que todos estuviesen libres.
El día había sido tan agotador que casi todos se quedaron dormidos en el viaje. Hiroyuki somnoliento mantenía a Shun apoyado sobre su hombro sumido en un profundo sueño; podía oír como Soutarou y Kouji ambos con los ojos cerrados estaban murmurando algo muy raro, también podía escuchar los ronquidos de Kouya, Shin, Tora y Kounosuke; y que decir de Tatsuki que no paraba de repetir en sueños el nombre de la misma mujer que había nombrado al llegar.
El muchacho se sentía cada vez más cansado y pesado, pero quería permanecer despierto, ¿Qué ocurría si llegaban a Minasato y resulta que ninguno se enteraba y el autobús seguía su recorrido? Juuichi, que esta vez estaba mucho más cerca de él, le dijo en susurro para no despertar a nadie:
"Nishimura, yo vigilo. Tú puedes dormir"
E Hiroyuki agradeció el detalle y dejó que sus ojos se cerraran, y ya no los abrió hasta que llegaron.
Día 8
Hiroyuki se despertó pronto aquella mañana. Sus abuelos ya se habían levantado y estaban desayunando.
"Buenos días, Hiro" le saludó cariñosamente su abuela mientras le servía un tazón de leche con galletas de arroz.
El muchacho terminó de desayunar y luego subió a su habitación para decidir qué iba a hacer aquel día, pero sonó el teléfono; se trataba de su amigo Kounosuke. Algo muy emocionante tenía que ocurrir a juzgar por la emoción con la que hablaba el tanuki:
"¡Hiroyuki, ya las tengo! ¡Ya las tengo!"
El muchacho no entendía lo que quería decir.
"¿El qué tienes?"
"¡Las fotos! ¡Las fotos de nuestra prueba de valor!
Entonces Hiroyuki recordó que su amigo había mencionado el hecho de haber fotografiado un fantasma, aunque no creía demasiado en esta historia.
"¿¡Puedes quedar en la tienda de dulces?!" preguntó el tanuki emocionado, a lo que el muchacho asintió "¡Perfecto! ¡Ya les he preguntado a los otros!"
Y dicho esto colgó el teléfono. Hiroyuki puso los ojos en blanco, y luego colgó el teléfono y se dirigió a donde habían quedado.
Hiroyuki fue el primero en llegar. Torahiko llegó poco después.
"Espero que el fantasma que Kounosuke ha fotografiado sea monstruoso" dijo, aunque su cara reflejaba que en realidad no lo deseaba, y tan solo estaba tratando de hacerse el valiente.
Shun fue el tercero en llegar, el lobito era una mezcla entre curiosidad y algo de temor.
Kounosuke, como era habitual fue el último en llegar; los otros se limitaron a mirarlo ceñudos, aunque de poco serviría.
El tanuki sacó algo que llevaba en su chaqueta y lo mostró con orgullo.
"¿Ahí, lo veis?" preguntó con una gran sonrisa "Al lado de Torahiko hay un fuego fatuo"
Los otros miraron con curiosidad y asintieron, a excepción de Hiroyuki. El muchacho se había puesto pálido.
"¿Qué te sucede?" le preguntó Torahiko.
"No… es un fuego fatuo… es…es…"
Hiroyuki era el único del grupo que podía ver a un niño muy parecido a Shun al lado de su amigo Torahiko… ¡No podía ser! ¡Shun en ningún momento se había movido de su lado durante aquella prueba de valor!
De pronto la visión del muchacho se nubló, y la imagen de sus amigos mirándolo con rostros confundidos desapareció… durante un segundo no vio nada y, de pronto oyó una voz.
"No me has olvidado, Hiroyuki. Al menos no del todo"
Aquel extraño con un asombroso parecido a Shun apareció ante sus asustados ojos.
"Shun fue el primero al que vi" comenzó el extraño "Por ello tomé su forma, y aquel recreo en el que te quedaste solo me encontraste, y me diste un nombre. ¿Ya no lo recuerdas?"
La memoria vino poco a poco a la mente de Hiroyuki. Era verdad, aquello ocurrió antes incluso de que Juuichi, Tatsuki y Kouji se unieran al grupo, cuando solo eran seis en el grupo… ¿Acaso aquel…? Sí, fue el día que Kounosuke y Torahiko estaban enfermos y había discutido con los otros por una tontería; había visto a aquel tan parecido a su amigo Shun y se había acercado para preguntarle por su nombre, el otro le contestó que no se acordaba, así que el muchacho le había llamado con lo primero que le había venido a la cabeza.
"¡Nanafuse!" exclamó entonces Hiroyuki.
Sí, nadie había creído la historia del muchacho, todos aseguraban haberlo visto hablando solo en el patio del recreo. Pero a la salida Nanafuse se había aparecido ante Hiroyuki y sus amigos, por eso él era el séptimo del grupo… pero luego desapareció y no volvieron a verlo; al parecer lo habían olvidado por el tiempo, salvo por él que aún lo recordaba.
"¿Te das cuenta?" le preguntó Nanafuse "Si la gente se olvida de mí desaparezco para ellos. Me alegra ver que después del tiempo aún me recuerdas"
"Nanafuse…" fue lo único que el muchacho pudo decir.
"Pero ya eres un poco mayor para creer en fantasmas, ¿No lo crees? Ya es hora de que yo también me marche"
Dicho esto, pasó una mano por delante de los ojos de Hiroyuki, y, el muchacho parpadeó instintivamente, al hacerlo su vista volvió a aclararse, y poco a poco su visión volvió a la normalidad y pudo oír la voz de sus amigos.
"Kounosuke, trae un poco de agua. Igual reacciona si le echamos un poco por encima" se trataba de Torahiko.
"No es necesario" respondió Hiroyuki y todos sus amigos se volvieron a mirarlo.
"¿Estás bien?" preguntó muy preocupado Shun.
"Claro que lo estoy" respondió el muchacho, que no recordaba nada de lo que había pasado "¿Por qué no iba a estarlo?"
"Estabas ahí parado murmurando nanafuse"
"¿Y eso qué es?"
"No lo sé, tú eres quien lo estaba diciendo"
Al ver que no podía recordarlo, decidieron dejar a un lado el tema. Hiroyuki miró una vez más la foto de Kounosuke, ahora podía ver un fuego fatuo al lado de Torahiko al igual que los otros. Nanafuse había usado su poder para borrar su recuerdo de la mente del muchacho.
Los chicos al no tener nada más que hacer decidieron pasar la tarde jugando como cuando eran niños. Torahiko había desafiado a Kounosuke al juego de la rayuela, pensando que el otro no tenía ni una posibilidad de ganarlo; pero el tanuki era mejor en aquello de lo que parecía, y logró ganar al tigre.
"Vaya ¡Te ha machacado!" comentaba Shun poco después.
"Es cierto" asintió Hiroyuki.
Esto hizo que Torahiko se restirase malhumorado, el muchacho se apresuró a seguirlo.
"¡Espera! ¡No te enfades, solo es un juego ¿No?"
"No es por eso… ¡Es increíble que haya perdido de forma tan estrepitosa! ¡Y con Kounosuke! ¡Cuando éramos niños siempre perdía en todo!"
"Ya no somos niños, Tora" le recordó el muchacho "Hemos cambiado todos en estos años, todos, y eso nos incluye a nosotros dos"
El tigre miró hacia otro lado durante un segundo, pero luego volvió a mirar a Hiroyuki ya de mejor humor.
"Prométeme que no les dirás a los otros que he perdido con Kounosuke"
"Prometido, pero me parece a mí que ya lo va a contar él por los dos"
Un rato después se hizo tarde, y todos se despidieron y volvieron a sus casas.
Un fundoshi es una prenda de tela que se anuda al cuerpo para formar una especie de calzoncillo/tanga que deja las nalgas al descubierto; aún se sigue usando en algunas partes de Japón y en el sumo; por si alguno no sabía lo que era.
Espero que les haya gustado, la semana que viene más.
Gracias a todos los lectores de esta historia y las anteriores.
