4 Perversa Inocencia
Se miraron una vez más, sus ojos castaños brillaron bajo la tenue luz de las velas. El hombre de cabellera castaño claro cerró sus párpados y exhaló. El cazador hizo un gesto que resaltó las marcas que algunos vampiros habían dejado sobre su rostro, viejas querellas revolotearon por su mente. La guerra inacabada contra las bestias seguía su rumbo, no había nada que pudiera detenerla.
—Déjate de tonterías, ¡haz algo! —bramó el hombre gregario.
Kaien se llevó las manos a las sienes, había ido a la Asociación en busca de información. Los dos bandos se movían rápido, en menos de dos semanas ya había creado falsas versiones sobre la personalidad de Kaname, una más vil y cruel que la otra. Intentar buscar una tregua sería inútil, todo el mundo estaba tan lleno de miedo sobre las tonterías que esparcía la Asociación y el Consejo que no le darían ninguna oportunidad al sangrepura.
—No deseo un enfrentamiento abierto —replicó Cross. Yagari suspiró—. Debe existir alguna forma de poder sacarle del lío, sin llegar a las armas.
El hombre de camisa color vino golpeó la mesa con su mano levantándose de la silla antes de comenzar a deambular por el estudio.
—Se fue ese tiempo, Cross. Debiste actuar esa misma noche, no dos semanas después —farfulló— los cazadores no se van a detener, están entusiasmados con la idea de asesinar a un sangrepura, un Kuran para acabar de fregar el asunto ¿te das cuenta? Es un trofeo que pocos quisieran perderse. Los vampiros quieren posar sus manos sobre una de sus sagradas vacas para luego chupársela, todos ellos están ansiosos de ganar poder.
—Lo sé —increpó el hombre de lentes—, sé muy bien qué es lo que quieren cada uno de ellos —pronunció con intensidad las últimas palabras—. Empero, no todos son así, ninguno de los dos bandos está plagado de mala hierba —Yagari entornó los ojos— hay malos elementos, sí, pero no en todos lados.
—Tenemos que movernos, no tardarán en encontrarle aquí y si para entonces no tenemos un plan, se desperdiciaran más vidas de las que estás tratando de salvar. No quiero verme obligado a atentar contra aquellos a quienes entrené —replicó el cazador.
—Los cazadores no entrarán aquí —afirmó Kaien— proteger este sitio ha sido mi derecho desde hace mucho tiempo, dejé en claro que esta ocasión no será la excepción.
—Pocos han osado en invadir tu territorio —le reconoció Toga—, saben que este pueblo está a salvo de cualquier sanguijuela, pero los vampiros no respetarán ese acuerdo durante mucho tiempo, saben que el cazador legendario no es de temer, si se pasa con cuidado sobre su territorio. Y la sangre del muchacho los atraerá, tarde o temprano. Vampiro sin colmillos o no, estás protegiendo a un fugitivo de la ley, te matarán si dudarlo.
Cross desvió la mirada, odiaba que le recordaran su pasado.
—Dentro de los cazadores, nadie lo apoyara —intentó volver al punto.
—¿Bromeas? ¿Qué cazador siente aprecio por esas bestias? —exclamó Toga—, les da igual si es el Rey mismo, tienen permiso de matarlo.
—Tú estás aquí, sin deseos de ver su sangre derramada —apuntó el mayor.
El cazador bufó, cruzándose de brazos.
—Los de mi tipo no pululan mucho entre la población —sonrió con sorna—, además, olvidas que le han imputado varios crímenes. Todo el mundo cree que ha asesinado a cuatro familias, no será sencillo quitarles ese miedo.
El miedo, eso estaban sembrando tanto el Consejo como la Asociación, creando caos por todos lados, diciendo que el autor era Kuran Kaname; la gente en su confusión les creía. Todo el mundo estaba nervioso creyendo que en cualquier momento llegaría un vampiro demente a su casa y los asesinaría a sangre fría. Tenían que hacer su movimiento lo más rápido posible, antes de que fuera demasiado tarde para cambiar la opinión de la gente.
—Los cazadores no nos pueden ayudar —sentenció Cross. Yagari movió la mano minimizando el asunto, eso era algo que ya sabían—. ¿Has tenido alguna respuesta de Zero?
Toga negó con la cabeza.
—Pero sé que Takamiya estará lejos de él por mucho tiempo, fue convocado para formar grupo con Maebara y el pomposo de Kazama. —Cross rodó los ojos—. Los jóvenes estos días creen que pueden comerse el mundo de un solo mordisco.
—¿No deberías ir tú también con tu equipo? —inquirió Kaien.
—Dudo que alguien quiera hacerme compañía y aquellos que quieren, están demasiado viejos —puntualizó— o tiene excusas como que están fuera de servicio. —El hombre de cabello castaño claro torció sus labios como si hubiera comido un limón—. Hablé para decir que había perseguido a comunidad de niveles E a las afueras de Aeglos, no es mentira eso, después de todo… luego recibí la noticia del sangrepura… así que me asignaron una búsqueda, en el sur.
—¡¿El sur? —proclamó el ex-cazador— Eso está muy lejos…
—De Aeglos, de la central… de todos en general, supongo que me quieren fuera del asunto o lo más lejos posible —aceptó Toga—, el asunto es demasiado sospechoso para que no me diera cuenta de sus trucos. Claro que ellos creen que no sé los detalles.
Sin embargo, llevaba casi dos semanas cenando con aquel a quien buscaban, sonrió con malicia. Eran unos grandísimos idiotas los que intentaban manejar la Asociación, si tuvieran la cabeza en donde deberían, en momentos tan críticos como estos, los primeros a los que deberían vigilar deberían ser esos cabos sueltos tan molestos, y lo que hacían los torpes eran dejarlos ir por la via libre.
—Eso nos dará un margen para movernos —pasado el momento, Kaien volvía a la calma—, viajar de manera discreta…
—Primero debemos informarle de la situación —le interrumpió Yagari—, no podemos tenerlo en la ignorancia, no somos como el mal nacido de su tío.
El hombre se acomodó los lentes antes de asentir con la cabeza.
—Pedirle su colaboración, desde luego —concordó Cross—, no será algo fácil. —En cuanto había estado solos, Toga le había informado lo que había sucedido con Kaname en su ausencia, ambos estuvieron de acuerdo en llevar el asunto con calma, nunca se habían topado con un caso así. Las violaciones era moneda común en el mundo, pero normalmente el perpetrado sabe de la transgresión que se le está haciendo; trata de luchar en contra de ello. Kaname no tenía ni la más remota idea de lo que habían hecho con su cuerpo.
—¿Cómo va a ser fácil? —murmuró el cazador acomodándose el parche con estoperoles—. No tengo ni la más remota idea de cómo decirle que su tío estuvo vendiendo su trasero durante los últimos años… ¿qué? no me mires así, es la verdad.
—Si lo pones así será peor —afirmó Kaien—, no es necesario que se entere por ahora de eso, lo primero es explicarle la situación y lo que planeamos hacer… no todo, pero la verdad al menos. Ni siquiera sabe que es el heredero a la corona… aunque este título sea simbólico por el momento.
—Ir a la Academia será sencillo, todo el mundo está concentrando sus esfuerzos en buscar pistas del chico en Aeglos, la mayoría se está moviendo hacia el norte —comentó volviéndose a sentar sobre la silla—, contactar a tus amigos sangrepura no será fácil, requerirá de viajes largos lo cual dejará al chico sin protección.
—No pueden atacar una escuela llena de humanos —puntualizó Kaien—, eso fue establecido hace más de dos mil años.
—Están desesperados por encontrarle y matarle ¿crees que se pondrán a revisar los detalles? —arguyó Yagari—, aunque dudo que se pongan a buscar a un sangrepura en la Academia ¿por qué iría un Kuran ahí? Es lugar protegido por la Asociación, sería peligroso para un vampiro entrar por la fuerza. Tampoco hay cazadores fijos en ese pueblo, con mantener a los niveles E a raya será suficiente… movernos es una necesidad, pero necesitamos algo más que sangrepuras que respondan por él.
—Una vez Kaname sea protegido por los sangrepuras, los nobles se encargarán del resto.
—Te van a quitar al chico, no permitirán que un ex-cazador cuide de un sangrepura, estarán agradecidos, pero hay un gran trecho entre una cosa y la otra.
—Le prometí a Juri que cuidaría de Kaname hasta que él ya no necesitara de mi ayuda —contestó secamente—, ya lidiaremos con el resto después, por el momento es una prioridad llevarlo a un lugar en donde esté a salvo, además se está comenzando a fastidiar de estar encerrado en esta casa, necesita mayor espacio para estirar las piernas.
—Hablas como si fuera un perro que necesita un patio para hacer cabriolas. —Kaien miró de soslayo a Toga quien se encogió de hombros.
—Hay que hablar con él, ya.
—¿Qué hay con Zero? —le preguntó Kaien.
Yagari se cruzó de brazos.
—Ya habrá tiempo para que lidie con ese tonto.
•••
¿Qué es el mundo? Una vez había escuchado a su propia voz hacer esa pregunta y por más que la memoria le declaraba que era él quien la había pronunciado, él sentía que había sido un extraño. Ahora que llenaba sus ojos del cielo gris oscuro su cabeza pregonaba insistentemente ¿Qué es el mundo? ¿Por qué quería verlo? ¿Por qué quería conocerlo? Ni las nubes arremolinándose sobre su cabeza, ni los copos de nieve empapando su cuerpo, ni el frío penetrando su piel le daban una respuesta.
Los dedos largos le acariciaron el rostro. Kaname, Kaname, mí Kaname ¿para qué quieres al mundo si me tienes a mí? Al observar la inmensidad del cielo turbulento; el corazón se le constreñía esperando encontrar a su tío a su lado para sostenerse de su mano. Encontraba el paisaje que observaba asfixiante. Calles enormes que se extendían hasta el infinito, copos de nieve que nunca dejaba de caer, y más allá de eso, horizontes interminables llenos de blanca nieve, pastos verdes, mar azul o arena caliente que nunca terminaba, era imposible abarcar el mundo con su vista, todo parecía no tener fin.
Eternidad.
Si no se volvía a mover de su lugar, incontables lunas e incontables soles vería pasar, las construcciones a su alrededor envejecerían, se deteriorarían, quizás desaparecieran, quizás fueran demolidas y unas más modernas se alzarían. El mundo cambiaría de rostros a capricho de la naturaleza y él seguiría siendo el mismo. Aún si la piedra se resquebrajaba, aún si la tierra erosionaba, él seguiría igual. Desiertos, selvas, tundras, prados, mares ¿Quieres vagar en este mundo sin mí, Kaname?
La soledad lo atormentaba, deseaba poder convertirse en mortal, sus pensamientos se llenaban de nostalgia, todo su cuerpo temblaba ante la idea de caminar en este mundo sin alguien que lo quisiera, el pecho se le oprimía, se le dificultaba respirar, la desesperación lo invadía. Mis brazos siempre estarán abiertos para brindarte calor, bebe de mi sangre y olvida el temor que te provoca la eternidad.
Sólo los sangrepura, sólo los sangrepura podían resistir el paso de los siglos, era los únicos a los que se podía entregar por completo, los demás perecían, los demás lo dejarían con el dolor de su inevitable partida. Roto, si amaba a alguien que no era eterno estaría condenado a sufrir por la herida que significaría el saber que aquel que amaba estaba muerto. Los demás no entienden el amor entre los sangrepura, no saben de nuestra necesidad de detener la obsesiva idea de perpetuidad en soledad.
Sus padres lo habían abandonado cuando era pequeño, sus amigos iban y venían dejándole con las interminables horas por compañía en el pequeño cuarto, los nobles que lo adoraban sólo le regalaban unos minutos de cálido acompañamiento. Él estaba ahí esperando por la más mínima señal de que no estaba solo en este mundo. Kaname, no confíes en los que no son como nosotros, sólo yo, tu querido tío, te amo de verdad. Los demás sólo quieren tu poder, tu belleza, tus bendiciones… pero sólo yo en verdad te puedo amar.
¿Qué es el amor?
Amatista, era un color muy peculiar, la piel lechosa y el cabello casi blanco, le recordaba a la luna llena brillando intensamente en la negra noche.
—¡¿Qué carajos haces aquí?
Era el chico que le había puesto la pistola en la cabeza. No le agradaba la forma en la que se dirigía a él, como si Kaname siempre estuviera haciendo algo malo.
—Aquí vivo por el momento.
El cazador puso los ojos en blanco y bufó antes de continuar:
—¡Ya lo sé! —bramó moviendo las manos, señalando que era obvio lo que el sangrepura decía—. Me refiero a QUÉ carajos haces en la entrada, tirado en el suelo donde CUALQUIERA te puede ver.
Zero se había alarmado al verlo acostado sobre la nieve, con tan poca ropa y sin hacer movimiento alguno, incluso se había preguntado si a Kaien le había dado por comprar alguna especie de muñeco para engañar a los cazadores. ¿Quién sus cabales quisiera estar bajo una nevada? ¿En qué estaría pensando el chico para no preocuparse de su bienestar?
—¿Esa respuesta le importa a usted? —Zero volvió a poner los ojos en blanco aunque esta vez torció los labios también—. No tiene sentido que le responda entonces.
—¿Por qué Yagari te dejaría salir? —El vampiro se sentó, manteniendo una manta azul sobre su cabeza, sólo algunos mechones negros se le veían—. No me has respondido…
—Usted tampoco —protestó. La manta húmeda y helada se le pegaba al cuerpo.
Zero observó al chico levantarse, evitando todo contacto visual con él. Antes de que caminara hacia la puerta, Kiryuu lo detuvo por el hombro, el vampiro no volvió la mirada.
—Estás aquí sin permiso. —El sangrepura ahora sí lo miraba, luego intentó salir huyendo pero era demasiado lento para los reflejos del cazador—. ¡¿Qué madres tienes en la cabeza?
Los ojos borgoña observaron hacia arriba mientras fruncía el ceño.
—No me salen madres de la cabeza… ¿es eso posible?
El cazador se llevó una mano a la frente haciendo un sonido seco. Jaloneó al vampiro hacia la entrada de la casa de Cross; gesto que le desagradó por completo al sangrepura, pero no protestó al menos no verbalmente ni intento huir, sabía que lo habían pillado haciendo algo malo y sería regañado.
—Te lo pondré más claro —gruñó Zero cerrando la puerta tras Kaname—. ¡¿Qué mierda tienes en el cerebro? —Este cazador tenía un problema con el espacio personal. Yagari Toga siempre mantenía su distancia, incluso podría ser calificado como frío y distante, Kaname se hacía a la idea de que como ellos no seguían las reglas de los vampiros por eso ponían una gran distancia. En cambio al chico de la pistola le encantaba reducir el espacio entre ellos, aunque su acercamiento era para hostigarle. Hubiese preferido que quien quisiera acercarse a él fuera Yagari, el hombre mascullaba demasiado pero a su tosca manera era amable, éste que tenía delante parecía querer sacarle el corazón a dentadas, además decía palabrotas—. Es que todavía no te entra que te van a matar si te ven. —Kaname parpadeó ante la mirada iracunda del cazador—. ¡Estoy loco por meterme en esto! —declaró golpeando la pared contra la que había puesto al sangrepura. Kuran esperaba pacientemente a que el chico lo soltara, no podía hacerle ningún daño o al menos eso pensaba el noble—. ¡Entérate Kuran! —le gritó—. No arriesgaré mi vida si tú vas a andar haciendo tonterías. TE QUIEREN MUERTO. —El cazador tomó al vampiro por los brazos y lo zarandeó—. A los que te están protegiendo también los mataran…
—¡Kiryuu! —Las manos de Kaien lo pusieron contra la pared opuesta del pasillo que formaba la entrada de la casa—. No vuelvas a hacerle eso a Kaname.
—¡Estaba en el patio! Bajo la nevada como si fuera margarita regándose en la lluvia.
Cross interrogó al sangrepura con la mirada quien se encogió de hombros y evitó encontrarse con el ojo azul de Yagari.
—Kaname —terció Kaien.
—Me aburro aquí adentro —dijo el moreno—, no salí de casa de mi tío para encerrarme en otra casa.
Zero bufó exasperado.
—Ya lo sé. —Kaien le dirigió una mirada de soslayo—. Sube a cambiarte y hablaremos de ello.
Los dos chicos fruncieron el seño, pero sólo Kaname cambió su humor, lucía ligeramente más alegre. Dejó caer la manta húmeda al suelo antes de comenzar a caminar hacia las escaleras. La nieve se derretía sobre su ropa, el frío le enchinaba la piel, su figura podría delinearse a través de la ropa mojada. Zero observó a Toga y Kaien compartir una mirada de complicidad, algo amargo cruzó por la garganta del joven cazador ¿qué había ahí?
—Necesito una sola razón para continuar con esto —exclamó Kiryuu llevándose una mano a la frente—, la sanguijuela arriesga sus vidas y sólo obtiene un par de palabras amables ¿Qué…?
—Hablaré con él al respecto —le interrumpió Yagari, su tono no aceptaba réplicas, cualquiera que fuera la explicación no se la daría a Zero en ese momento. El silencio se hizo en el lugar, el menor sintió la incomodidad que ocurre tras haber dicho algo indebido—. Te meterás en un buen lío, quizás no le agrade a muchos, tu vida estará en peligro, ese no podrá venir a meter sus narices; incluso tal vez tendrás que ir en su contra, puedes dar media vuelta y regresar por donde viniste.
Cross frunció el ceño pero no dijo nada. El chico de cabello plateado asintió con la cabeza mientras se llevaba las manos a los bolsillos delanteros de los pantalones.
—Por eso quiero una buena razón.
Kaien le indicó con el brazo que era mejor ir a la sala. El muchacho se sacó la chamarra de lana y la colgó en el perchero antes de sentarse en el brazo de uno de los sillones, Kaien se sentó en el sillón más largo, usualmente Kaname pasaba ahí varias horas acostado cambiando los canales de la televisión. Yagari se limitó a quedarse de pie cerca de Zero.
—En mi versión de lo que haremos habrá una guerra, en la versión optimista de Kaien sólo habrá un par de muertes —declaró Toga.
Kaien le lanzó una mirada furibunda al cazador, quien se limitó a observar a Zero pestañar con pereza. El joven cazador no lograba entender el sentido del humor que corría entre esos dos.
—Exponer las verdaderas intensiones de Asato Ichijou y el Presidente de la Asociación no será una situación agradable, ambos lados se sentirán traicionados… —dijo el excazador.
—Si es que logramos exponer las verdaderas intenciones —añadió Kiryuu a lo cual Cross asintió.
—Hemos estado pensando en la forma de comprobar sus acciones, hay algunos documentos que necesitaremos recolectar que podrían ayudarnos… más la información que Kaname acceda a darnos.
—¿Qué puede saber él? —bramó el chico—, ni siquiera sabe cuidarse a sí mismo.
—Ha vivido toda su vida con Rido y Asato, desde luego sabe de sus acciones —replicó Kaien—. Kaname es un chico muy inteligente. —Zero lo miró con elocuencia—. ¿Sabes quién es él?
El chupasangre más tocado del cerebro que había visto en toda su vida.
—Un sangrepura Kuran —contestó—, el legítimo heredero de los Kuran. —A lo cual Kaien asintió con la cabeza—. El que su tío lo encerrara no es casualidad.
—Ni el hecho de que desconozca muchas cosas del mundo —agregó Toga—, sabían muy bien lo que estaban haciendo al mantenerlo aislado.
—¿Qué información puede tener? Ustedes mismos lo han dicho, no sabe nada del mundo por culpa del enfermo de su tío —Zero observó desconcertado a los dos adultos. Toga y Kaien se miraron a los ojos.
—Kaname es un chico inteligente —insistió—, ha escapado del lugar... Zero aunque no logremos muchos detalles sobre las acciones de Asato y Rido, la simple declaración de Kaname bastaría en un tribunal para abrir un caso, de ahí, lo demás saldrá por sí solo aunque preferiría no ir por esa vía. —El joven observó al excazador atentamente—. Hay cosas que no necesitas saber… por el momento.
Hay cosas que no debes saber por el momento. No metas las narices donde no debes era una frase que le disgustaba. Siempre lo excluían de un lado o de otro.
—¿Y cuál es el plan para hacerle hablar en contra de su tío? El tipo está cucú y cree que su tío lo quiere profundamente, no creo que acceda a ir en contra de él —dijo Zero.
—Zero, eso fue desagradable —le interrumpió Kaien—, él no está loco. Ha crecido con una visión del mundo distinta a la de nosotros. Cuida tus palabras cuando estés con él, no debes herirlo sólo porque no ve el mundo a tu manera. —Zero torció los labios en un gesto de desaprobación—. Kaname no sólo debe saber la verdad, también debe de verla para que pueda creerla y actúe según su conveniencia. Aunque no lo hará todo de golpe, no es necesario provocarle una conmoción.
—¿Y cuánto tiempo necesitará? ¿Un año, dos? No tendremos ese tiempo —bramó Kiryuu enojado—. La vida no es un lecho de rosas, un par de decepciones no le harán daño, que vaya aprendiendo que la vida afuera de su cuarto perfecto, es una mierda.
Kaien se llevó una mano a la cabeza.
—Modera tus palabras —le regañó Toga—, esto no es un bar.
El chico refunfuñó mas no dijo nada más.
—A su tiempo, Zero… escucha hay cosas que no sabes y… la vida no es perfecta, pero no por eso debemos ir lastimando a los demás ¿lo entiendes? —El joven cazador se cruzo de brazos ante las palabras de Kaien—. Lo llevaremos a la Academia en donde puede ocultarse por más tiempo y tener más espacio.
—¡Es un lugar lleno de humanos!
—Él no bebe de humanos —le aclaró Yagari—, no me mires así. Kuran mismo lo ha expresado, su tío lo alimentaba —Zero hizo una mueca de asco— o algunos nobles.
—Enfermos, los vampiros son unos enfermos, alimentarse de tío… no sé porqué me sorprendo, sé muy bien que son capaces de joderse a su propia madre. —Su maestro le propinó un fuerte golpe en la cabeza.
—¡Respeta, mocoso! —gritó Toga.
Kiryuu suspiró, sólo estaba externando su opinión acerca de los vampiros y no estaba diciendo nada insultante, los vampiros eran incestuosos por naturaleza, los padres de ese chico, por ejemplo, eran hermanos. ¿Quién está tan dañado del cerebro para cogerse a su hermano?
—Cuidaras de Kaname hasta que tengamos lo que necesitamos para detener todo esto —dijo Kaien.
El chico frunció el ceño.
—¿Seré su niñera? —no estaba contento con la asignación.
—Cuidarás de él, Zero, solamente eso —insistió Kaien—. No tienes el tacto suficiente para lidiar con otros sangrepuras o nobles ni siquiera conoces a quienes pueden ayudarnos en este momento. Y tampoco tienes acceso a secciones que necesitamos de la Asociación; desconoces muchas cosas de la misma y necesitamos que alguien lo vigile, además él se sentiría más cómodo con alguien de su edad, hay varias cosas que a Kaname le gustaría aprender de ti.
Zero alzó una ceja, Cross no le estaba pidiendo que fuera el compañero de juegos del sangrepura ¿verdad? Hacía muchos años que había dejado de jugar con los cochecitos y las canicas.
—Veré que no se meta en problemas —fue la respuesta del joven—, pero ni creas que me haré su amigo o jugaré turista mundial con él, sólo no quiero arriesgarme a que el muy idiota se mate antes de que nos ayude a destapar las porquerías de los vampiros.
Cross sabía cuál sería la reacción del muchacho, así como tenía la esperanza de que al conocerse esos dos, algo en común encontrarían y los acercaría.
—Y no deberás hablarle con insultos —le advirtió Yagari. A Zero le empezaba a incomodar que su maestro fuera tan condescendiente con el vampiro, lo entendía de Kaien empero, Yagari era harina de otro costal.
Kiryuu hizo un ruido con la garganta dando a entender que aceptaba el no hablarle con malas palabras, pero que no estaba de acuerdo con ello.
—¿Por qué creen que yo quiero un espía? —habló el sangrepura quien los observaba con los brazos cruzados, su aura pasiva y tranquila se había cambiado por una que exhalaba precaución.
—Ah, Kaname, ven aquí —le indicó Kaien que tomara asiendo a su lado.
El vampiro observó con recelo a los tres ocupantes del lugar.
—A mí no me hace gracia, pero sirves para algo —gruñó Zero—. Si te dejamos solo eres capaz de dejarte matar.
—Zero —le remarcó Yagari.
—Mañana nos iremos de aquí —intervino Kaien—, te gustará la Academia, hay muchos lugares que ver, además podrás ver a más jóvenes interactuando.
—¿La Academia? ¿Cómo las que salen en la televisión llenas de estudiantes? —preguntó el vampiro.
—Sí. Kaname… ya sabes que afuera te están buscando para matarte por orden directa de tu tío y Asato Ichijou, aunque parece que aún no lo aceptas.
—¿Por qué Cross Kaien y Yagari Toga me mentirían? —expresó el muchacho. Kaien se quedó sin palabras ¿estaba aceptando que su tío era malo?—. No sé qué sucede, porqué me persiguen o dicen que asesino gente a la que jamás he visto… he leído esos periódicos de la Asociación, humanos, vampiros, cazadores mienten. Así que tal vez mi tío y Asato están siendo presionados por esa gente para decir que yo soy malo, porque ellos me quieren, ¿saben? Tengo que descubrir quienes son los que están envueltos en todo esto. Ustedes también quieren saberlo ¿verdad? Así nadie saldrá herido, ellos recibirán su castigo y todo volverá a la normalidad… y yo podré conocer más cosas del mundo.
Toga sabía que el vampiro no iba a cambiar de parecer tan rápidamente, ya tendrían tiempo de enseñarle la realidad.
•••
Dejó la taza de té sobre la mesa, el ruido de la porcelana chocando entre sí irrumpió el silencio del lugar, era incómodo estar ahí. Se pasó los dedos por la garganta, la corbata ascot comenzaba a irritarle y todavía faltaban varias horas para que el espectáculo terminara.
Rima se sirvió otra taza de té y llenó la taza de Ruka quien miraba el suelo con una mueca de disgusto. La joven noble de ojos azules intentó decir algo, pero se arrepintió a la mitad del camino, cualquier cosa que comentara hubiera disgustado a todos.
Hanabusa despegó sus dedos de la taza de té, entendía que sus primos estuvieran callados, Rima casi nunca hablaba así que guardar silencio era natural en ella, era el mismo caso de Shiki, pero el silencio de Takuma lo desconcertaba ¿Qué era aquello que mantenía tan pensativo al rubio?
—Así que… encontraron pistas del sangrepura —dijo Aidou intentando romper el silencio tan pesado del ambiente, así como olvidar porque estaba tan elegantemente vestido.
El tema puso tenso a Ichijou, se podía notar porque sus hombros estaban demasiado rígidos, además la sonrisa boba se le había borrado del rostro.
—Eso dicen —contestó secamente.
—Será cuestión de tiempo antes de que lo atrapen —continuó hablando el vampiro de hielo, los ojos azules de Shiki estaban clavados en su mirada aguamarina, el más pequeño del grupo jamás le había prestado tanta atención—. Será todo un show…
—Aidou —terció Senri, incluso Ruka puso atención a la conversación—, cállate.
El misterio flotó en el ambiente, algo raro había ahí, lo sabían no por todas las cosas tan contradictorias que se decían del sangrepura, sino porque el descendiente del Kuran había hablado. Akatsuki dejó su estado melancólico para observar a los dos jóvenes pertenecientes a la facción del Consejo.
—Eso fue grosero, Shiki —intervino Takuma tratando de aligerar el ambiente—, pero Aidou, deberías de recordar que no son temas de conversación para el desayuno o el té, eso es muy irrespetuoso para Kuran Kaname-sama.
Aidou alzó una ceja.
—Kuran Kaname ¿sama? —cuestionó el noble, pronunciando el nombre con las sílabas muy espaciadas—. Bueno, si a la Madly Blooming Princess se le trataba con respeto, asumo que…
—¡Aidou! —le interrumpió Takuma—, recuerda la educación que se te ha dado, no estás hablando de un igual, independientemente de lo que se diga.
Hanabusa se encogió de hombros.
—Es tu abuelo el que habla así de él —arguyó el genio restándole importancia al asunto—, toda su facción es la que denigra al príncipe. —Shiki dejó de obsérvale—. Son ustedes los que han enviado matarle, no veo porque esa doble mor…
—Es suficiente, Hanabusa —intervino Akatsuki, poniendo su mano sobre el hombro de su primo.
—Yo no di la orden —se lamentó Ichijou—. Yo…
—Ichijou —susurró Shiki. El joven de ojos verdes divagó la mirada por la habitación sin ánimos de seguir en el lugar.
—No es un tema agradable —finalizó el rubio recargándose en el marco de la puerta.
Rima mantenía la tetera en el aire, algo raro había ahí. Observó a Shiki cruzarse de brazos de manera muy lenta mientras parpadeaba más de tres veces en menos de un segundo. Era obvio que él tenía que saber más de lo que ellos sabían, vivía en el preciso ojo del huracán e Ichijou debía estarle haciendo compañía. La chica no había puesto demasiada atención al caso del sangrepura, no era algo que a ella le interesara. Dejó la tetera en la mesa.
—¿Al menos podremos conocerlo? —Akatsuki le apretó el hombro fuertemente a Hanabusa quien se quejó audiblemente, tratando de deshacerse de las manos de su primo—. ¡Basta! No me gusta que hagas eso.
—Ignora a Hanabusa, por favor —intervino el vampiro pelirrojo—, está de mal humor el día de hoy, no es nada personal.
Takuma asintió, aunque Rima pensaba que lo estaba haciendo más por inercia que por enterarse en verdad de lo que estaba sucediendo ni siquiera ella podía comprenderlo.
—Deberíamos tratar de… disfrutar la noche —habló Ichijou sin observar a nadie en particular.
Ruka empujó la taza de té con la mano visiblemente molesta. Hanabusa resopló cruzándose de brazos y piernas, en tanto que Kain se alejó de su primo.
—Pues yo sinceramente espero que sea lo que haya sucedió, todo este circo se cancele —sentenció Aidou—, tengo tantas cosas importantes que hacer… odio esto.
Shiki volvió a observar al genio, de todos los asistentes él era quien más gustaba de la jolgorio. Adoraba pasearse por entre los salones recibiendo elogios, parloteando incansablemente con las jóvenes, bailar durante toda la noche mientras escuchaba las alabanzas de sus fans, pavoneándose de aquí para allá le mostraba a la sociedad la supremacía de la casa de los Aidou. Sólo de pensarlo Senri se mareaba y se sentía cansado. Pero al parecer no era el único con problemas en su vida ¿qué podía ser, aquello que pusiera así a un vampiro tan enérgico como él?
—Creí que tu padre tenía algo importante que decir —comentó Takuma.
La incomodidad en Hanabusa aumentó, el chico se negó a prestarle atención a la realidad, por tanto no se dignó a contestarle a su interlocutor.
—Kain ¿Es algo tan molesto? —preguntó Ichijou.
El chico también quiso ignorarle, pero demasiados años con una educación tan rígida no le permitían hacer semejante desfachatez. Se limitó a suspirar.
—Ya lo sabrás —contestó secamente el pelirrojo.
Senri cuestionó al joven de ojos verdes con la mirada, quien se encogió de hombros para fijar su atención en Ruka. Sus bellas manos se encontraban clavadas en el mantel, el semblante de pétreo alabastro se había descompuesto en una arisca arruga en la frente, la elegancia que la caracterizaba parecía habérsele estrellado un poco esa noche.
Los ojos jade le dedicaron una lastimera plegaria, no tenían manera de expresar todo su enojo, se encontraban imposibilitados para manifestar emociones, menos aún podían externar consuelo o entendimiento.
—De todas formas, en algún momento lo sabrán —terció la vampira. Su postura recta y tranquila volvió a ella, después de todo, las muñecas de aparador siempre sonríen.
Afuera, el ruido de la noche reverberaba en la habitación, mas allá de los muros de la mansión de Los Ciruelos, el mundo se removía intranquilo por su proceder. La puertas de metal se habrían para dar paso a autos negros. Malas noticias. Takuma sabía que las malas noticias volaban con el escudo del Consejo. Todos se sintieron inquietos al sentir como los autos negros avanzaban a gran velocidad hasta la mansión.
—¿Quién es? —preguntó Rima levantándose de su silla, aunque no se atrevió a acercarse a la ventana.
Kain era el más cercano y negó con la cabeza, no podía decir a quien pertenecía el auto, el primero de ellos portaba el emblema del Consejo, sin embargo la mayoría de los miembros lo portaba, aunque eso en ningún instante significaba algo importante y tampoco le ponía los pelos de punta a todos. El primer auto paró en la entrada principal de la mansión, los otros dos continuaron su camino.
Lord Kiyotaka ascendía por las escaleras a toda velocidad, seguido de tres hombres con trajes impecables.
—¿Creen que han atrapado al sangrepura? —dijo Hanabusa parándose sobre la punta de sus pies para ver si se veía algo más.
—La orden ha sido eliminarlo —las palabras se le atoraban en la garganta cada vez que lo pensaba y sin embargo, tenía la necesidad de repetirlo como si de alguna manera se pudiera convertir la frase en un reclamo al cielo, aunque su voz mantenía un tono indiferente.
—¿Qué noble puede matar a un sangrepura? —inquirió Aidou.
—Entonces solo vienen para que el Consejo envíe por los cazadores. —Sabía que la chica no había tenido malas intenciones, pero la frialdad con la que se había expresado Touya hirió los sentimientos de Takuma.
—O quizás es otro asunto, el sector de Lord Kiyokata ha tenido varios problemas, los enfrentamientos constantes que se dan en su territorio por las bandas de vampiros nivel C, están repercutiendo en la economía de todos, además de causarle problemas a los humanos. Los cazadores de otras naciones han expresado su malestar por este tema. La Asociación no ha querido presionar pues Lord Kiyokata les ha provisto de metal para sus armas, tal vez sus batallas urbanas han llegado al límite —especuló Ruka.
—Bueno, ya obtendrá su merecido —afirmó Hanabusa—, se vende hacia ambos lados con tal de tener dinero para gastarlo en su ridícula mansión llena de moissanita, mármol negro y obsidiana. En estas épocas ya no se sabe que tan bajo pueden caer los del Consejo.
Senri sintió la acusación flotar sobre su cabeza, prefirió ignorarla era mejor no pelear con los demonios internos, además Aidou sólo estaba irritado por alguna cuestión de índole aparentemente familiar, así que sólo estaba desquitándose con lo que tenía más cerca.
Takuma se encogió de hombros y paseó su vista por el suelo del lugar, no tenía nada que decir, no había nada que defender. Los vampiros se vendían por el precio de su avaricia.
La puerta se abrió, una joven sirvienta entró al sitio haciendo una profunda reverencia.
—Buenas noches, mis señores. Señorito Aidou, señorito Kain, señorita Ruka, señorita Touya; Lord Aidou ha dado la orden de que salgan inmediatamente de la mansión, sus autos los esperan en la planta baja de esta ala. Por favor síganme. En breve vendrá otra sirvienta a darles instrucciones, señorito Ichijou, señorito Shiki, prepárense para partir.
•••
La noche era joven y trescientos años se decían en tan corto tiempo que hasta parecían un suspiro. Le sonrió a la muchacha quien apresurada corría para llegar a casa, lo deseaba, lo sabía no porque podía leer su mente, sino porque en sus hermosos ojos azules estaba escrito el deseo. Adoraba la sangre de jovencitas, la calidez de sus delicadas manos que se aferraban a su espalda, sus gemidos trémulos, virginales y fantasmales. Amaba la noche que lentamente coqueteaba con las bestias nocturnas, animándoles a sentirse vivos en ese mundo de tan parcos colores.
Se montó en su Cagiva Planet negra, los chicos del barrio le miraron con envidia, todos esos vagos se morían de ganas de por ponerle las manos encima a un cacharro que él apenas si apreciaba, podía comprarse veinte más de las mismas, podía correr veinte veces más velozmente que esa cosa de dos ruedas, pero algo en el ruido del motor la hacía interesante. Algo en el cuero, en el aceite, en el metal, le hacía la vida interesante.
Tenía planeado pasearse por las calles haciendo escándalo, buscando una hermosa presa de piernas bonitas y brazos delgados, no importaba si sus cabellos eran rubios o pelirrojos, mientras sonriera con elegancia mientras se contoneaba en altos tacones, esa noche sería su chica y la llevaría a la luna.
Las calles transitadas e iluminadas por varios anuncios le hacían sentirse menos solo, a veces parecía que los humanos eran como los vampiros, viviendo de noche y descansando de día. En ese distrito él no era el único que no pernoctaba, era tan común como el chico del auto deportivo que iba de esquina en esquina buscando un amor que recordar.
Unos tacones del doce aparecieron en la periferia, era una joven castaña de jeans rojos ajustados, sus caderas eran delgadas y su talle le recordaba a los floreros en donde sólo se podían poner tres flores. Bajó la velocidad de la motocicleta, iba del brazo de un tipo corpulento, él bebía cerveza como si fuera la última del estadio, probablemente ni siquiera la valoraba lo suficiente, probablemente tuviera tres amantes y se enorgulleciera de ello. Esta noche, le tocaría probar un poco de su medicamento.
Pasó cerca de ella y sus ojos miel se sorprendieron, la naturaleza vampírica era algo a lo que ninguno humano se podría resistir, le sonrió con complicidad antes de invitarla a seguirle. Sintió esa incómoda sensación en la espalda que le advertía ir con cuidado, pero era joven, era eterno, era inmortal y no debía preocuparse, nada le haría daño.
Ella le guiñó un ojo indicándole que no tendría que esperar demasiado tiempo mientras se encaminaba a un bar con muchos hombres en pantalones de cuero. Él sonrió impaciente por lo que les esperaba, tal vez la llevaría a cenar a un lugar bonito, algo con un poco de clase y no la comida barata que servían en esos bares donde todo eran sobras de los demás. Una joven morena con unas plataformas le sonrió dulcemente, oh, si tan sólo lo hubiera visto unos segundos antes no duraría en llevarla tan lejos como su motocicleta pudiera, pero era un vampiro de palabra y por esa noche ya se había entregado a una, con pesar alejó su vista de semejante belleza de piel bronceada por el sol, olía a mar, sal y el la luz que se le hacía tan difícil de soportar en sus ojos. Mañana, tal vez mañana la buscaría por todos lados para no quedarse con las ansias de saborear el calor del sol guardado en su piel.
Esa molesta sensación volvió a aparecer, tal vez alguien desconocido rondaba por ahí, tal vez no sabía que terreno estaba pisando, tal vez sólo estaba curioseando. Lo ignoraría porque no tenía nada mejor que hacer, no quería ir a ver quien jugaba al tonto, no tenía ganas de recordarle a nadie las leyes que ya de antemano conocían. Sólo quería estar con la castaña en algún rincón privado lejos de ese lugar.
La puerta se abrió dejando escapar el olor a flores silvestres que la caracterizaba, se arregló un poco el copete antes de ponerse un poco de polvo en la cara, oh, esas cosas hacían tanto mal a la piel, en unos años su lozanía se arrugaría mucho más rápido debido a esos productos. Los humanos eran bellos al natural, eran hermosos con su piel dorada por la luz del sol, expuesta a los vapores exquisitos de la luz solar, bañada en el sudor del astro sol, eran hermosos en la eternidad por apenas unos segundos.
Su sonrisa de color carmín iluminaba la oscuridad más que las luces neón de los anuncios. Montados en una vieja motocicleta alcanzaría en límite del horizonte por tan solo una noche. El viento jugueteando con el cabello de ambos les conminaba a jugar con romance.
En el ambiente la voz ronca de Charles Ray endulzaba los segundos, su movimiento alegre removía las fibras más sensibles de su memoria. Los dos recordaban los buenos viejos tiempos de ataño. La memoria era algo extraño, a veces iba, a veces venía, siempre saltando de lugar en lugar sin oportunidad de tomarle el vuelo. ¿Estaban ahí? No lo sabía, sólo sabía que la compañía de esa humana sabía a vino mezclado con reminiscencias y por eso la amaba, como había amado a su compañera de la noche anterior que le había regalado primavera en pleno invierno y antes de ella había sido otra dama que le había dado el mar caribeño en las frías tierras que él gobernaba.
Solo una vez, solo una vez se amaba con intensidad, sólo una vez se podía sentir que el corazón le estallaba de felicidad, sólo una vez podía amar más que otras veces, porque después haría comparaciones de lo que ella había sido antes y se amargaría la vida anhelando su amar del mañana. Por eso sólo una vez las amaba y ellas lo amaban.
Se detuvieron en frente de un restaurant, no era elegante, ella no tenía esa clase, se quedaría paralizada ante la perspectiva de comer con más de seis cubiertos, pero esta un sitio bonito con un estilo que podría ser italiano, quizás francés, ni el mismo dueño lo sabía, sin embargo sabía que la gente sin cultura lo encontraba con clase y romántico.
Él le indicó que entrar para escoger el lugar que deseara mientras él estacionaba la motocicleta. La vio abrir con presteza la puerta para quedar deslumbrada por la decoración que no combinaba con sus jeans rojos y su estrafalaria pinta entre rockera y chica disco.
Colocó la motocicleta sobre la acera, el viento sopló fuertemente llevándole el mensaje. Su cuerpo se tensó mientras sus ojos colorearon el mundo de rojo. Soltó el manubrio, observó la puerta de cristal del restaurante justo cuando ella era escoltada por el mesero hasta la mesa indicada. Alejó sus ojos del sitio para concentrarse en su deber, haría trizas al bastardo que le estaba arruinando la velada.
Metió sus manos en la chaqueta de cuero desgastado caminando hacia los oscuros callejones. Nunca le había gustado incordiar la vida de los frágiles humanos, siempre poniéndose histéricos por un par de boquetes en la pared, unas manchas de sangre y un par de cristales rotos. Podía sentir la presencia de su enemigo rodeando su espacio personal, quería hacerlo sentir intimidado ¡vaya payaso! No se estaba viendo la cara con un vampiro normal, él era un noble y el poder de la oscuridad latía en sus venas.
—Espero tengas idea de a quien estás molestando —la ferocidad en la voz era una amenaza, no una advertencia.
Su réplica irritó sus sentidos, nadie podía burlarse de un clase B con una carcajada. Desplegando su fuerza, convirtió el lugar en completa oscuridad, su enemigo no podría verse ni las manos, mezclando su cuerpo con la negrura comenzó a recorrer el perímetro en busca de aquel que se burlaba de él.
El silencio del lugar le era inquietante ni siquiera la basura en la calle parecía moverse, trató de concentrarse para encontrarle, no debía estar tan lejos, sus manos escudriñaban el asfalto y el metal, el enemigo debía estar pisando alguna parte del pavimento ni siquiera los nobles podían sostenerse en el aire por mucho tiempo, a menos claro de que ese fuera su poder, pero entonces debería escuchar el batir de sus alas. ¿Dónde estaba? ¿Dónde estaba? Cada vez recorría el sitio con mayor presteza, quería volver al restaurante, quería enterrar su rostro en los pechos blandos de una dama, quería beber su inocencia de su cuerpo.
Respiró profundamente intentando abarcar todo el sitio que controlaba para rastrearle, había algo raro aunque no lograba descifrar el qué. Se detuvo tratando de escuchar los sonidos a su alrededor, podía sentir el viento pasando silenciosamente por el maltrecho callejón, podía oler los desperdicios dejados por los restaurantes, podía incluso escuchar la trova de los establecimientos.
Apenas sintió como el corazón se le detuvo unos segundos, la viento helado en su piel no se comparaba con el gélido escalofrío, el callejón volvió a recobrar la pobre luz de las farolas, su cuerpo cayó pesadamente sobre el pavimento. Nunca se había dado cuenta de que tan sucio estaba el piso de ese lugar, los restos de la comida pudriéndose alimentaba a las alimañas y algo más. Se levantó con dificultad del suelo y dio un gran salto.
Los tabiques de la pared temblaron, el polvo creó una gran nube grisácea, desde las alturas pudo distinguir una silueta. Un vampiro de cabello castaño con rulos, su belleza deslumbraría a cualquier humano, sin embargo la falta de sensualidad natural en sus facciones le anunciaba que ese era un vampiro nivel C. Frunció la nariz ¿Cómo un vampiro de menor rango le había hecho semejante daño? El pecho y el abdomen todavía le sangraban, las heridas tardarían un par de segundos en cerrarse.
—¿Acaso desconoces quién soy? —le preguntó mientras lamía su sangre de su mano.
El nivel C subió las escaleras del edificio que tenía enfrente, haciendo resonar sus pasos sobre el metal. No parecía poseer grandes habilidades ni buen gusto. Las botas de víbora no combinaban con su gabardina tipo sastre blanca, la camisa hawaiana descuadraba tanto como una monja en un congal, sus ojos verdes claro le resultaron exóticos, le recordaban las luces neón del establecimiento de strip dance llamado Jade Ante.
Su fachada desgarbada y despreocupada le dijeron que no tenía problemas con meterse con la ley, quizás era uno de esos tontos jóvenes que salían en busca de aventura. Suspiró profundamente, al contrario de jefe no le gustaban las peleas, él prefería obtener de los humanos lo que requería por medio del pacifismo, compartir con sus camaradas las bondades de los corderos, en compañía todo sabía mucho mejor, pero si insistían en encontrar su final o perturbar sus tierras, no tendría compasión con nadie. Había estado temiendo la llegada de ese desquiciado sangrepura, nunca hubiera imaginado que un niñato fuera quien llegara a incordiarle.
—Estas tierras se rigen por un sangrepura, no perdona que nadie irrumpa en sus órdenes, atacarme a mí no es una buena idea, si quiere pelea ve más al sur, ahí encontraras tierras olvidadas por el Consejo.
Una sonrisa sardónica apareció en el rostro del muchacho, se metió las manos a los bolsillos antes de silbar.
—Los nobles, siempre pensando en nosotros como si no usáramos el cerebro —su voz infantil le desagradaba, parecía no estarle tomando en serio.
—Si no quieres entrar en razón —declaró—, no voy a darte más opciones.
Una vez identificado el objetivo era mucho más fácil acabarlo, los vampiros nivel C podía ser controlados con relativa facilidad. Sus ojos se concentraron en la silueta que tenía por delante, la luz comenzó a desvanecerse en la periferia, todos los colores se extinguían, incluso sus ojos verdes fluorescentes comenzaban a apagarse.
La luz regresó de golpe, el anuncio que se encontraba sobre de él brillaba con intensidad. El metal atravesando su pecho centelleaba lastimando sus ojos ni siquiera la sangre espesa lograba apagar la intensidad. Era la primera vez en su vida que pasaba tanto tiempo en el suelo a causa de un ataque. Intentó levantarse, las manos no le respondían, no sentía las piernas. Un zapato le golpeó el rostro.
—Y pensar que siempre andan de arrogantes, hablando como si el mundo entero les perteneciera. Tsk, la basura son ustedes —su voz era mucho más grave que la de su primer contrincante.
Alzó la vista cuando el zapato dejó de presionarle la cabeza.
—¿Cuánto tiempo tardan en morir? No quiero perderme la barra libre por su culpa.
—Le atravesaste el corazón, no tardará mucho aunque sea un noble morirá —respondió el joven de voz infantil.
—El castigo que te espera es indescriptible. —La risa tan natural que brotó del pecho del muchacho, asustó al noble, sin embargo sus facciones no permearon sus sentimientos—. Te buscarán hasta encontrarte.
—Claro que buscaran al culpable —afirmó el chico—, pero yo no te maté —puntualizó—. Así que no tengo porqué preocuparme.
—Tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata.
Un nuevo estallido de risas salió del muchacho que parecía divertirse con toda la situación.
—No lo entiendes, no tienes ninguna necesidad para ello —dijo el vampiro de bota de víbora.
—Esto no se va a quedar así —dijo sintiendo su garganta arder, su cuerpo se debatía entre combatir el frío y la necesidad de beber sangre—. No sabes lo que has hecho.
El joven le miró con indiferencia.
—Al contrario, todo ha salido a la perfección, eres tú quien no verá lo que sucederá a continuación —le contestó con una gran sonrisa—. Una lástima que te pierdas lo más emocionante.
—Tú me das lástima, eres incapaz de pelear como un vampiro.
El comentario enfureció al muchacho quien desenvainó la pequeña espada que cargaba en su cadera. Alzó el arma y la descargó sobre la cabeza del noble, la sangre salpicó hacia todos lados antes de que el cuerpo se transformara en cenizas.
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Y de aquí en adelante, la cosa se moverá un poco más rápido, quizás necesito aclarar algunas cosas pero no tengo mucho tiempo, he estado corta de tiempo durante los últimos meses, razón por la cual no pude terminar el capítulo antes (y que me dio un repentino bloqueo, además de estar haciendo otros proyectos). Como sea, si les surge una duda me dejan un review y se las aclaro.
Uhm, ahora recuerdo que la actitud de Kaname respecto a Rido parece extraña. Bueno, cuando la víctima de algún tipo de abuso establece un vínculo afectivo con su agresor, es normal que justifique sus actos. Es difícil aceptar que alguien que amas, es cruel contigo o te hace daño, porque, uno por lógica no permanece a lado de quien te tortura, así que quien nos ama, desde luego jamás nos haría daño (Y como Rido ama a Kaname, por supuesto que no le hace daño). Este punto es un tema complejo y delicado, forma parte de lo que perpetua diversos problemas de abuso, sin embargo, por el momento quedémonos con esta parte, que si gustan pueden llamarle negación o bien síndrome de Estocolmo (aunque no es exactamente a lo que hago alusión en este punto en particular ni estaría correctamente aplicado en este caso, pero ayuda para entender el comportamiento de Kaname (y otros personajes) en general. Asumo que a nadie le incomoda que sea un término obsoleto y con muchas críticas).
Gracias a solcithooh, Anjitzuh y laynad3 por sus reviews; los contestaré en esta semana lo prometo. Por cierto… ¿alguien ve The Walking Dead? La serie me ha tenido enganchada desde el primer capítulo… otra recomendación random, Togainu no Chi, para aquellas amantes del yaoi (aunque la serie será una vaga imitación del juego y no tendrá las escenas hardcore entre Shiki y Akira o Akira y cualquiera de sus parejas *pouts*, lo cual es una lástima).
Para cualquier cosa que quieran comentarme, Kirsche está por aquí.
