hola a todos! disculpen que no he dicho nada pero soy nueva en esto y hasta ahora descubri como poner un comentario separado de la historia... o eso creo :)

de todas formas, muchas gracias por todos sus comentarios. este es mi primer fic asiq ue son muy importantes para mi y los aprecio mucho. me gustaria que me dijeran que opinan sobre como la historia se va armando y si creen que estoy muy loca por mandar a mi pobre anthony a un circo jajaja aunuqe en mi defensa dire que tenia que ponerlo en algun lugar lejos de candy! al menos por ahora...

no dire más excepto que los personajes no pertenecen por supuesto.


Cap. 4

"¡Tengo que volver!"

El aire de la pequeña carpa se llena de la risa de Anthony. Este, después de un segundo de duda, supo que Monsieur Antón estaba bromeando. Tenía que estar bromeando. No había otra explicación.

Sin embargo, Anthony deja de reír al notar que nadie se le une. Annette tenía los ojos fijos en el suelo, pero le dirigía pequeñas miradas de alarma. Monsieur Antón continuaba mirándolo fijamente, con el mismo rostro frio y severo, sin producir el más mínimo sonido. Anthony sintió que la realidad de lo que estaba pasando, lo golpeaba en el estomago con fuerza. Se sintió mareado de pronto. Puso las manos en el respaldar de una silla rápidamente y balbuceo:

- Disculpe… ¿qué… fue lo que… dijo?

- Annette, vete a dormir ya- ordeno Monsieur Antón con tono áspero, haciendo a la chica sobresaltarse.

Protesto con la mirada pero obedeció. Se levanto e hizo una pequeña reverencia para ambos. Camino hacia afuera de la carpa y justo antes de salir miro a Anthony con pesar.

- Anthony- dijo Monsieur Antón llamando su atención e indicándole que se sentara. Desvió la mirada mientras organizaba sus pensamientos- sé muy bien, que te dije que podrías irte en cuando estuvieras sano y fuerte.- comenzó-Te aseguro que pensaba cumplir mi promesa… hasta hace dos horas antes… cuando me senté aquí y revise mis finanzas…

Anthony se esforzaba por escuchar lo que decía pero las palabras «no puedes irte» resonaban en su cabeza. Monsieur Antón calló por un momento, como si eso fuera suficiente para que él entendiera, pero la extrema confusión en el rostro de Anthony debió demostrarle que no era así.

- No entiendo que tiene que ver esto conmigo Monsieur- susurro Anthony con inocencia

- Anthony, eres un chico listo. Creo que debes tener alguna noción del costo de las cosas.-dijo mientras camino hasta estar frente a él

Espero una respuesta pero solo recibió la mirada desconcertada de Anthony. Por lo tanto se vio obligado a explicarse mejor

- Anthony, mi compasión por ti, me impulso a cuidarte, protegerte y encargarme de todos los gastos de tu recuperación los cuales, he de añadir, son bastantes.- prosiguió, hablando lentamente para que él entendiera, mientras caminaba alrededor de la habitación- Todo lo hice con la mayor satisfacción del mundo y no me arrepiento de haberlo hecho- dijo con sinceridad- pero no puedo negar que causo un gran déficit en mis ahorros.- estas palabras lograron que el cerebro de Anthony comenzara a captar a lo que se refería- Ahora que volvimos a Francia, y todos trabajamos con esfuerzo, espere recupéranos lo suficiente para seguir. Sin embargo, estos meses han sido unos de los peores a los cuales nos hemos enfrentado.- se detuvo por un momento.

A Anthony le costaba respirar. Ahora comenzaba a entenderlo todo. Sintió un gran dolor en el pecho ya que era consciente de que era verdad

- Para empeorar las cosas – siguió con frustración- Eugène, Didier y Emeline han renunciado al ver lo mal que esta nuestra situación, dejándome sin ayudantes. Como te lo imaginaras, no dispongo de dinero para contratar a nadie…- camino de nuevo hacia Anthony y se sentó frente a él.

Después de un momento de duda, le tomo las manos dulcemente pero sin atreverse a mirarlo. Dijo con voz suave

- por favor… créeme cuando te digo que me duele mucho hacerte esto… quisiera poder olvidarlo todo y dejarte ir en paz… No obstante, tu sabes que tengo una gran familia por la cual velar. Todos en el circo somos parte de ella… incluso tú.- levanto el rostro y ambos vieron lagrimas en los ojos del otro.

Monsieur Antón soltó sus manos y se levanto. Camino hacia una esquina de la carpa dándole la espalda. Se recargo sobre un brazo y puso la otra mano en la cadera. Suspiro antes de concluir

- es por todo esto, que me he visto obligado decidir que no podrás irte, hasta que hayas saldado tu cuenta. Puedes trabajar para mí y así pagar tu deuda. Te aseguro que siempre tendrás todo lo necesario… Lo lamento… Puedes retirarte- esta última frase fue más como una orden.

Anthony se levanto con lentitud y algo aturdido. Camino por el campamento algo desorientado. Es muy tarde. Las estrellas brillaban con intensidad. Sentía las lagrimas bañar su rostro. Encontró su carpa y después de entrar, se sentó sobre la cama a analizar todo lo sucedido mientras las lágrimas refrescaban su rostro.

En el fondo, sabe que Monsieur Antón tiene razón. Debe pagarle como prueba de su agradecimiento y su aprecio por él. Es lo correcto y él lo sabe. Si no hubiera gastado todo ese dinero en él, tal vez ahora no tendría tantos problemas económicos. Su mente lo entendía y lo aceptaba.

Pero… su corazón era otra historia. Las imágenes del sueño que acababa de tener se repetían en su mente una y otra vez. Ahora sabe que ella está viva, pero también sabe que puede estar sufriendo y no hay nada que él pueda hacer al respecto. No puede estar ahí para defenderla y protegerla. Estos pensamientos lo torturan y le parten el alma en mil pedazos. No, no podía quedarse, rehusaba la idea de quedarse y viajar por Francia. Se recuesta en su cama, exhausto de llorar. Siente que el rostro le arde. Sigue llorando hasta dormirse profundamente.

Los rayos del sol entran tímidamente por un agujero en el techo de carpa. Se posan sobre el hermoso rostro de Anthony. Este abrió sus grandes y profundos ojos azules. Aun le dolía la garganta y los ojos. Se sentó en la cama a meditar de nuevo.

Annette se acercó tímidamente a la entrada de la carpa. Estaba muy preocupada por lo sucedido anoche entre él y su padre. Quería cerciorarse de que él estuviera bien. Este sonrió ampliamente al verla. Era justo la persona que quería ver y con quien quería hablar. Annette lo miraba algo sonrojada al verlo tan feliz de verla. Anthony le hizo señas de que se acercara. Ella miro a ambos lados y entro con una sonrisa. Se sentó a los pies de la cama. Anthony la admiro por unos momentos. Era tan similar a Candy, esos ojos, esas pecas, esa sonrisa, pero no era su Candy.

- petite soeur, ¿sabes que me dijo tu padre después de que te marcharas?- dijo al fin

- si… lo sé- dijo mirándolo con tristeza- quiero que sepas que me duele mucho. No quisiera que esto estuviera pasando

- podrías…- dijo Anthony después de un corto silencio- por favor, decirme cuanto, exactamente, le debo a tu padre. Por favor no me ocultes nada.- Annette suspiro con pesar.

- Hace más de un año, fuimos a América por que père pensó que nos iría muy bien allí. – comenzó - Tuvo razón. Viajamos por todos los Estados Unidos y algunos lugares de América latina. Tuvimos mucho éxito pero una noche, cerca de tu cuidad, nos asaltaron. Se robaron mucho del dinero que habíamos ahorrado. Fue terrible. Todos entraron en pánico. Père decidió que lo mejor sería seguir viajando hasta New york, y un vez allí embarcarnos de nuevo a Francia para recuperarnos un poco en nuestra propia tierra.- se detuvo un segundo y miro a Anthony con una triste sonrisa- Fue en ese momento en que te encontramos… Cuando logramos conseguir un doctor, este dijo que estabas muy mal y que sin atención médica morirías. No había tiempo de buscar un hospital. Nosotros debíamos irnos. No teníamos ni idea, de quien eras, cual era tu nombre o cual era tu familia. Así que père trato de convencerlo de venir con nosotros hasta que estuvieras bien pero el doctor rehusó. Después de lo que pareció una eternidad père convenció al doctor de venir. Pero…- se detuvo de nuevo. Aquí venia la parte difícil. Hizo memoria y dijo mientras numeraba con los dedos- tuvo que pagarle por venir con nosotros. Tuvo que pagarle por los días de trabajo que le hizo perder. Tuvo que pagar por sus gastos. Tuvo que pagarle por atenderte. Tuvo que pagar por las medicinas. Pago por tu pasaje en el barco, y pago por un camarote para ti solo, lo cual fue recomendación del doctor. Pago por el tratamiento que necesitabas mientras estabas abordo y por las muletas. Por último ha pagado por todos tus gastos estos últimos dos meses sin contribución alguna de tu parte… y tal vez más, no lo sé…- se detuvo para ver la reacción de Anthony.

Este la miraba pasmado al ver todo lo que habían hecho por él sin esperar nada a cambio

- así que… me atrevería a decir que sí es mucho dinero… Cuanto exactamente, no estoy segura. Aunque le ayudo a père con las cuentas, hay cosas que no me dice…

Ambos callaron por un rato, Anthony después de recuperarse trago saliva y siguió

- Tu padre me dijo que le podía pagar todo, trabajando como ayudante en lugar de Eugène y los otros. -Annette lo miro asombrada- si lo hago… ¿cuánto tiempo me tomaría saldar mi cuenta?- pregunto mientras apretaba lo puños, nervioso por la posible respuesta.

Annette tartamudeaba mientras trataba de encontrar un punto en el cual posar sus ojos que fueran los de Anthony. No quería responder pero los ojos suplicantes de Anthony la obligaron a hablar.

- Como te dije antes… no estoy muy segura de cuanto será en realidad… puede ser más… o puede ser menos…- balbuceaba mientras jugueteaba con sus manos

- ¡¿Cuánto?! Annette- dijo ansioso. Annette cerró los ojos mientras contestaba.

- Tal vez… no se… dos o tres… años- termino casi susurrando

- ¡¿AÑOS?! – grito Anthony saltando de la cama. Al ver que Annette no se retractaba paso sus manos por su cabello frustrado. Comenzó a caminar frenéticamente mientras repetía la palabra años. De pronto, paró en seco. - ¡tengo que salir de aquí!- dijo al salir corriendo de la carpa.

- ¡Espera!- grito Annette corriendo detrás de él.

Ambos corrieron a través del campamento. Era muy temprano aún. Casi no había nadie. Los pocos que si estaban afuera ni siquiera les prestaron atención. Anthony se alejó y comenzó a correr hacia el pueblo por el bosque. Annette sumamente preocupada lo seguía con rapidez. Después de un buen trecho, logro alcanzarlo. Lo tomo del brazo y lo halo para detenerlo. Anthony se resistía pero ella se le subió a la espalda haciéndolo perder el equilibrio. Ambos cayeron al suelo. Ella encima de él.

- ¡Anthony, escúchame! ¡detente y escúchame!- le gritaba con firmeza arrugando su camisa con las manos. Anthony rápidamente se la quito de encima y se tapo el rostro con las manos sentándose- ¡entiendo que estés aturdido, pero escúchame!- decía tomando su brazo, obligándolo a volverse hacia ella. Aparto las manos de Anthony para verlo a los ojos- ¡De todas maneras, no puedes irte aún!- Anthony la miro confundido

- ¿De qué estás hablando?- susurro.

- ¡Piensa! – decía con enojo mientras se acomodaba frente a él- ¡¿con qué dinero esperabas llegar hasta el puerto de le Havre?!, ¡¿con qué dinero pensabas comprar el tiquete de vuelta?!, ¡¿con qué dinero pensabas mantenerte al llegar a América mientras buscabas a tu familia?! Y sobre todo, ¿cómo esperas conseguir un trabajo si no sabes casi nada de francés y aun eres muy joven?- su rostro se suavizo. Anthony la miraba asombrado ya que ni siquiera había pensado en eso- ¿entiendes ahora?- le pregunto- De todas maneras, no puedes irte todavía. Debes quedarte un tiempo más.

Anthony se paso las manos por la cabeza de nuevo. Annette lo miraba con preocupación y ternura. Anthony miro hacia el suelo. Vio el rostro de Candy en su mente y sintió un dolor en el pecho.

- Candy…- dijo en susurro. Annette lo miro con tristeza- Tengo que volver con Candy… Puede estar sufriendo ahora mismo y no estoy ahí con ella para defenderla y ayudarla… Tengo que volver con ella…- decía mientras luchaba por no llorar.- tengo que volver…

El sol estaba, ya alto en el cielo y su luz se filtraba por los arboles. El sonido del océano se oía a la distancia. El olor a mar llenaba el aire. Ambos callaban. Luego de ordenar sus pensamientos Annette dijo con una sonrisa.

- Déjame preguntarte, ¿si Candy estuviera aquí en vez de mi? ¿qué crees que te diría ella que hicieras?

Anthony se quedo estático ante semejante pregunta. Annette lo miro con ternura y después de acariciar su cabeza se levanto y dijo:

- Te dejare solo para que lo pienses

- No te da miedo que me vaya- pregunto Anthony

- No. - sonrió Annette mientras caminaba hacia el campamento- Confío en ella.

Anthony vio a Annette alejarse. Miro hacia el horizonte frente a él. Podía ver el mar y oír a las aves en la playa. Miro los bellos arboles, aunque ya casi no quedaban hojas en ellos. Pronto empezaría el invierno. Se recostó sobre el suelo y puso sus manos bajo su cabeza. Mientras miraba el cielo se dedico a pensar.

¿Qué le diría Candy que hiciera?, ¿Le diría que volviera o que se quedara?, ¿Qué le diría si tuviera que escoger entre ella y hacer lo correcto?. Paso muchas horas pensando y pensando que debía hacer. Le dolía la cabeza y se moría de hambre. Había una guerra en su interior. No sabía qué hacer. Tenía que decidir. Podía desafiar y huir del hombre que lo recogió y lo ayudo cuando nadie más quiso. Podía buscar como conseguir dinero en un país extraño, con un idioma que casi no entendía. Sin mencionar lo que tendría que hacer para embarcarse en un barco a América y viajar a Lakewood. O podía quedarse, ser honrado, pagar su deuda y ahorrar dinero para viajar con seguridad y rapidez a su destino. Más importante aún, era saber si podía vivir con la incertidumbre de no saber nada de Candy, durante años, hasta que lograra volver a América y rogar por que ella estuviera bien. Su mente y su corazón luchaban violentamente. ¿Qué le diría Candy? Se preguntaba. En el fondo creía saber la respuesta. Cuando tomaba una decisión una duda o un recuerdo surgía y lo confundían de nuevo. Sentía que la cabeza le iba a explotar. Poco a poco, sin darse cuenta, sus ojos comenzaron a hacerse pesados y termino cerrándolos.

Cuando los abrió, se vio a sí mismo en una gran iglesia bellamente decorada de blanco. Él estaba junto al altar, impecablemente vestido de blanco también. A su alrededor estaban todos sus familiares, muy bien vestidos. Empezó a sonar la marcha nupcial y una mujer vestida de blanco con un gran velo comenzó a acercarse. Vio como un sacerdote abría un biblia. La mujer se detuvo frente a él. Stear, que estaba a su lado, le dio un hermoso anillo de oro con detalles en plata y diamantes con forma de cisne y dos zafiros pequeños por ojos que le pertenecía a su madre. La mujer extendió la mano. Anthony, sin saber porque, le puso el anillo. Después, delicadamente, levanto el amplio velo y frente a él vio a su querida y hermosa Candy que le sonreía con felicidad. Anthony también sonrió. Escucho cuando Candy decía dulcemente «eres el hombre más bueno y honorable que alguna vez he conocido».

Anthony se despierta sobresaltado y abre los ojos. Siente que su corazón se oprime con fuerza. Sabe qué hacer. Se levanta y camina con paso tembloroso pero decidido. Mientras se acerca, se seca las lágrimas del rostro con el dorso de la mano.

Al entrar al campamento, busca con la mirada a Monsieur Antón. Cuando lo divisa entre las carpas, camina hacia él mientras aprieta los puños y piensa «tienes razón Candy, seré el mejor hombre que alguna vez hayas conocido». Cuando está detrás de él, toca su hombro con delicadeza para llamar su atención. Este se vuelve y lo mira con seriedad. Anthony toma aire, valor y fuerzas de donde puede, sintiendo que sus piernas tiemblan.

- Monsieur Antón… le ruego que me indique… donde y cuando empiezo a trabajar.


que tal? que les pareció?