Bulma se miró al espejo. Cerró sus ojos apenada, dios...parecía una fulana cualquiera con ese vestido. Se sentó en la cama con sus manos cubriendo su cara. ¿Por qué tenía que soportar esto? Sentía que si la verían así sería una vergüenza. Bueno...por lo menos Vegeta no vería como iba vestida, eso era un punto de alivio. Se avergonzaría muchísimo si la viera así. Tocaron a la puerta de su cuarto, levantó la mirada entristecida, suponiendo que era Shatoshi.

-Nena, ¿Estás lista? - Bulma sabía que Freezer tenía todos los códigos guardados en unos documentos. Shatoshi podría haber entrado directamente, conociéndolo, pero no lo hizo...¿tendrá alguna intención para más tarde?-

-Eh, esto...- se limpió unas últimas lágrimas y se retocó un poco las pestañas - sí, un segundo...- agarró un bolso blanco. Se dirigía a la puerta para abrir, y entonces se paró en seco. Abrió su bolso y miró un segundo hacia el baño. Entró y agarró un ligero spray que siempre tenía guardado por si acaso. Una amiga se lo regaló hará algunos años, de broma, cuando se dio cuenta de que Bulma era muy admirada por muchos hombres. Lo que le dio risa ahora le daba temor. Temor, de usarlo contra Shatoshi. Ni él ni Freezer se lo perdonarían, pero,... quizás era mejor antes de que ese desgraciado le pusiera la mano encima, y... contaba con ello. Guardó aquel spray dentro de su fino bolso. Se miró un segundo en el espejo del baño, pensando que debía ser fuerte, debía poder con esto.

- me estoy impacientando...- Shatoshi fuera esperaba de brazos cruzados, con un traje fino azulado y pajarita negra. Bulma con miedo escuchó esas palabras y se apartó del espejo, salió a su dormitorio y se fijó en una chaqueta blanca. Por lo menos si la abrochaba podía taparse un poco. Se la colocó y abrió su puerta, viendo a un impaciente Shatoshi.

Shatoshi abrió más sus ojos, fijándose en sus finas piernas, desde sus tacones rojos, subiendo sus ojos de abajo a arriba, pero algo le cortó la vista. Se acercó a ella agarrando con desprecio la chaqueta.

- Nena ¿qué es esto? - la agarró de la cintura y le quitó la chaqueta lentamente, dejándola en la habitación y volviendo hasta ella-

-Tengo frío...- Bulma tragó saliva sintiendo como la mirada de él se posicionaba sobre todo su cuerpo, mordiéndose su labio inferior-

-Vamos, no hace tanto frío, ¿hm? además...- agarró su cintura y pegó su cuerpo al de ella- luces perfecta, sabía que este vestido te iba a quedar así de genial- se fijó en su escote con una mirada descarada, haciendo que Bulma bajara su mirada muy apenada - venga, llegaremos tarde... tengo unas ganas de que me vean con una mujer tan preciosa como tú...- rió y comenzó a andar de la cintura de Bulma, cerrando la puerta del dormitorio tras él-

Justo la frase que necesitaba Bulma. Hacía todos los esfuerzos que podía para contener sus rebeldes lágrimas, o para darle un puñetazo a ese malnacido. Por lo menos su pobre padre no la estaba viendo así , en esas condiciones. Sería muy duro para él saber lo que le están haciendo a su pobre pequeña. Y si se oponía, sabía siempre lo que les esperaba a todos los que se atrevían a oponerse a Freezer...la muerte.

En otro cuarto, bastante alejado a ellos, un chico musculoso, atractivo y orgulloso se encontraba tumbado en la cama, sin ganas de moverse. Se trataba de Vegeta.

Pensativo, miraba al techo, sin nada claro. Sentía que su cabeza iba a estallar con tantas emociones que él jamás entendería y mucho menos se le daban bien demostrar. La cena de Freezer... estaba en su cabeza una y otra vez. ¿Debería ir? Por su puesto que no. ¿Si no acudía, el tirano se vengaría por su desobediencia? sin duda alguna.

Se levantó de la cama, resignado, entonces llamaron a su puerta. ¿Quien sería? Se extrañó. Pocos se atrevían a llamar a su puerta, a no ser que fuera... abrió su puerta lentamente.

-Nappa, ¿osas molestarme? espero que sea de suma importancia...- se cruzó de brazos malhumorado. Se fijó en Nappa, llevaba un traje negro, sin corbata ni nada, y los botones de la camisa un poco desabrochados. Vegeta puso una cara asquerosa. Se veía ridículo -

-¡Vegeta! lo siento... este...- se rascó su calva,avergonzado. Entonces se fijó en que Vegeta llevaba puestas sus mayas y camisa de combate- ¿aún estás así? ¡La cena es en media hora! Por favor, Vegeta...-

-Callate, no quiero escucharte- se giró dándole la espalda- no pienso acudir, ¿de acuerdo?-

-Vegeta... - Nappa se apenó, sabiendo el castigo que le pondrían si no acudía, pero, ¿quien podía llevarle la contra al arrogante príncipe? - sabes que, te llevarán... a esa sala...¿no? - intentó decírselo muy despacio, con cuidado de que no se malhumorara.

Vegeta abrió sus ojos, entonces un recuerdo inundó su mente.

Un pequeño de ocho años, estaba encadenado a la pared. Toda la ropa estaba rasgada, sus carnes ardían, con enormes heridas. La sangre corría y corría por su cuerpo, dejando un gran charco. Su vista estaba borrosa, delicada, a punto de morir, su cola, su orgullo de saiyan se la habían cortado. Solo podía escuchar unas cuantas risas en el fondo, resonando en aquella enorme celda. Pero jamás se confundiría en una de esas diabólicas risas...la risa de Freezer.

Volviendo a su presente, Vegeta resignado se giró un segundo, muy malhumorado. Miró fijamente a Nappa, haciendo que este retrocediera asustado por sus ojos fijos, llenos de odio.

-Dame cinco minutos...- se dirigió hacia el armario, abriéndolo, buscando un atuendo-

-Vegeta, esto...debes vestirte de etiqueta...- Nappa ya tenía miedo hasta de hablarle. Pero... por primera vez había conseguido que su orgulloso príncipe aceptara algo-

Vegeta gruñó con malhumor. Esas ropas eran ridículas y estúpidas, las odiaba. Pero más ridículo sería él si todos la llevan en una sala menos él. Resignado y callado, agarró lo primero que pilló y se dirigió al baño. En dos segundos se vistió, mirándose en un segundo al espejo, antes de salir. Tenía ganas de romper ese maldito espejo, de desahogar su rabia. Pero ahora no era el momento... Salió del cuarto con un traje ceñido negro, acompañado de una camisa negra y una corbata roja.

-¿Ya estás?- miró a Vegeta, decidido- de acuerdo , ¿nos vamos? Raditz ya se encontrara allí...-

-Sí, vamos...- Vegeta se ajustó un poco más la corbata y acomodándose un poco sus puntiagudos cabellos negros salió del cuarto, cerrándolo y caminando junto a Nappa hasta la sala de ceremonias.

Bulma estaba ya casi en la sala. Casi se acercaba a la gran puerta real, por donde unos pocos privilegiados entraban. Siempre solían ser Freezer, Shatoshi, Zarbón y Dodoria. Esa puerta conducía a unas escaleras adornadas con una alfombra roja, y abajo se encontraban las mesas y demás. De forma que las personas que entraban por esa puerta captaban toda la atención del público. Bajar las escaleras...Bulma no pudo evitar enrojecerse, llevaba una falda demasiado corta, podrían ver sus muslos. Se avergonzaba de bajar por ahí así vestida de la mano de Shatoshi, como si fuera su fulana. Shatoshi, fijándose en Bulma, sonrió con picardía. Le encantaría ver las caras de los demás cuando bajaran por las grandes escaleras...sobretodo la de él...

Vegeta entró junto a Nappa y encontraron a muchos soldados trajeados. Algunos acompañados junto a sus mujeres, otros solos. Charlaban con sus copas de champanes en la mano. Detrás, las mesas estaban adornadas con grandes cantidades de comida. Vegeta pudo fijarse de que cada sitio llevaba el nombre de la persona que se sentaría en él. No pudo evitar fijarse en la mesa mas destacada e importante de todas, leyendo ' Freezer, Shatoshi y Bulma'. Su ego y rabia ardieron en su interior. Pero no... no podía dejar que esas emociones le dominaran, al fin y al cabo , había decidido que ella ya no le importaba. Espera, ¿alguna vez le importó?

Entonces todos comenzaron a aplaudir. Vegeta giró su mirada con las manos en los bolsillos. Todos estaban festejando la bajada de Freezer por las grandes escaleras. Freezer, sonreía y saludaba por los enormes halagos. Vegeta arrugó sus cejas. Dios sabe como ahora mismo subiría mientras todos gritaban su nombre con ganas y lo mataría en un instante. En esos momentos recordaba toda la fuerza que Freezer tenía y lo desgraciadamente inútil que se sentía. Mierda... aún no era el momento.

Pero, lo que Vegeta no sabía era quien iba después de Freezer. Cuando Freezer bajó, se dirigió hasta su mesa. Caminando lentamente, miró a Vegeta de reojo y le dedicó una malévola sonrisa. Vegeta no pudo evitar notarlo, ¿ a qué se debía eso? Entonces se giró con rapidez al ver como gritaban otro nombre.

Bulma cruzó las grandes cortinas rojas, entonces se encontró con un gran número de gente, aplaudiéndole. Atónita , les miraba con sus grandes ojos azules.

Shatoshi, sonriendo, la agarró posesivamente del brazo y comenzó a bajar las grandes escaleras.

Entonces Vegeta abrió sus ojos con fuerza. Bulma... ahí estaba. Ese desgraciado la llevaba del brazo, mientras saludaba a todos con la otra mano. Y...¿Que cojones llevaba puesto ella? Vegeta no podía dar crédito a sus ojos. Ese vestido parecía una talla pequeña estrechada en su cuerpo. Se le veía prácticamente todo, ¿Cómo se atrevía a llevar eso en público? Entonces recordó la conversación en el laboratorio. Ese vestido se lo había dado Shatoshi. El muy desgraciado pensaba exhibirla como un trozo de carne bonito. Vegeta rompió la copa de champán que llevaba en su mano, sin poder evitarlo. Joder, ¿Por qué seguía preocupándose por ella?

Bulma bajaba las escaleras con cuidado, un paso en falso y podrían ver más allá de su minifalda. Cerraba sus ojos apenada, avergonzada de ir así vestida delante de todos esos seres. Entre ellos habían científicos importantes amigos de su padre. No podía soportar que le vieran así. Shatoshi le pellizcó un poco, haciendo que ella abriera sus ojos.

Y, lo vio, vio a Vegeta. Bulma abrió su boca, sorprendida, ¿qué hacía él ahí? Se suponía que era una cena más privada , ¿no? sus mejillas se tiñeron de rojo y sus lágrimas querían salir. Pudo observar como Vegeta la miró con desprecio, rompió su copa, y se giró para dirigirse a su sitio, dando la espalda a todo el mundo. ¿Fue por qué la vio así vestida? Ojala pudiera marcharse de allí corriendo y esconderse en su habitación mil años, Ojala no fuera de la mano de ese desgraciado...si no de Vegeta.

Shatoshi sonrió triunfal. ¿Por qué? ese es un secreto que se guardaba bajo la manga...

Freezer contento, se levantó y alzó su copa cuando su sobrino y Bulma bajaron toda las escaleras.

-Sobrino, que los astros del universo te acojan en su gracia por mucho tiempo - sonrió con picardía y hizo que todos brindaran por Shatoshi-

Vegeta estaba sentado, solo. Apretaba sus dientes y arrugaba sus cejas a más no poder.

Shatoshi y Bulma avanzaron sentándose en sus asientos, provocando que todas las demás personas se sentaran también.

La mesa de Bulma era la más importante. Daba de frente con todas las mesas, especialmente con la de Vegeta, no muy lejos de ella, tenían contacto visual de frente uno con el otro. Bulma apenada podía fijarse en el rostro malhumorado y resignado de Vegeta. Él se percató de la mirada de ella un segundo. Ambos comenzaron a mirarse. Bulma quería transmitirle con sus azulados ojos, todo lo que estaba sufriendo al estar ahí expuesta con Shatoshi de esa manera. Vegeta se quedó un segundo embelesado en sus ojos, entonces, Shatoshi siendo un inoportuno, agarró la cintura de Bulma y la pegó contra su cuerpo, agarrando su mano y susurrando algo en su oído. Vegteta sin poder evitarlo, apretó sus dientes y dio un fuerte golpe a la mesa, sorprendiendo a Raditz y Nappa.

-¿ Ocurre algo? - Raditz tragó la comida que estaba masticando, y Nappa miraba fijamente a Vegeta. No necesitaba preguntar porque una vez más creía saber bien lo que pasaba.

Vegeta no quiso contestar la pregunta de Raditz y se limitó a empezar a comer con rabia, para llenar su estómago y concentrarse en la comida. Nappa giró un momento su vista hacia Bulma, Freezer y Shatoshi. Puso una mala cara...aquí olía a chamusquina. Y le parecía muy extraño que la pobre Bulma estuviera junto a ese desgraciado...

La cena transcurrió según lo previsto. La gente comía a gusto, Freezer reía, y Shatosi abrazaba a Bulma presumiendo de ella. Sin embargo ella no probó bocado.

-Nena, ¿no tienes hambre ? - pegó un sorbo a su copa, mirándola fijamente-

-Mmmm... está delicioso pero no tengo mucho apetito...- bajó su mirada, intentando apartarse un poco de él-

-¿Recuerdas lo que te dije antes?...- sonrió con maldad. Bulma se estremeció al recordarlo. 'Cuando terminemos de cenar, te llevaré a un lugar especial donde podrás disfrutar...' . Tragó saliva. Esa frase hizo que se le cerrara el estómago por completo, más de lo que ya estaba.

¿Qué era lo que quería hacerle? En su cabeza sonaba esa pregunta una y otra vez. Bulma solo pensaba una cosa... si ese desgraciado la tocaba , usaba sus amenazas y sin su consentimiento, podríamos estar hablando de una violación. Su piel se puso de gallina.

-Sí , lo recuerdo, pero... estoy cansada, y ...- dejó de hablar al instante mientras su mirada se oscurecía. La mano de Shatoshi estaba introduciéndose bajo su falda, subiendo lentamente-

-¿Decías? tengo muchas ganas de que luego vayamos a ese lugar, no puedes negarte, ¿eh? - su mano casi rozaba su intimidad-

La mirada de Bulma reflejaba un enorme pánico. Solo se le ocurrió otra cosa, que fijarse en Vegeta, pero él no la había mirado en toda la noche, solo comía con un rostro muy malhumorado. Entonces, después de toda la noche, como si sus ojos fueran hechiceros, por alguna razón Vegeta decidió girarse, recordando que ella estaba ahí.

Vegeta abrió sus ojos con fuerza, viendo en Bulma una expresión que jamás había visto. Sus azulados ojos, ahora con un rostro de pánico. 'Vegeta, ayúdame' Solo tenía esas palabras en su cabeza. Entonces Shatoshi apartó la mano, sorprendiéndola y la agarró de la cintura.

-Vamos al sitio donde te quiero llevar, ¿sí? es mucho más...íntimo...- Vegeta arrugaba sus puños con fuerza, intentando contenerse. No pudo escuchar bien esa frase pero pudo observar como Shatoshi , se levantaba de la mesa junto a Bulma y ambos se despedían de Freezer con una reverencia. Shatoshi se llevó a Bulma de allí. Vegeta les siguió con la mirada y antes de cruzar la puerta, Bulma frenó. Se giró y le dedicó una fría mirada más de socorro a Vegeta. Entonces, despareció con Shatoshi por la puerta. Vegeta, con rapidez se levantó de la mesa, sorprendiendo una vez más a Nappa y Raditz. No... esto ya estaba pasando de castaño a oscuro. Pudo consentir como la lucía delante de sus narices, intentó convencerse de que ella no le importaba pero... parece ser que no era lo que él creía...parece ser que esa chica... siempre le importó.

No consentiría que le pusiera la mano encima. Decidido, importándole una mierda despedirse adecuadamente de Freezer, mientras Raditz y Nappa le miraban fijamente,se apresuró a salir de la cena, cruzando la puerta.

¿Que le ocurrirá a la pobre Bulma? ¿Dónde se dirige Shatoshi con ella? ¿Qué hará Vegeta? ¿Qué significaba esa risa malévola en Freezer contra Vegeta? ¿Cuáles eran las oscuras intenciones escondidas tras esta cena?