Hola! Primero que nada quiero agradecer a todos por sus reviews! Wow, de verdad pensé que quizás nadie lo leería y me sorprendí un montón con sus hermosas palabras. Segundo, perdón por la demora! Estuve trabajando mucho y también hubo un evento acá, pero eso ya pasó así que me pude dedicar a escribir. Por la demora, voy a tratar de subir el capítulo 5 lo más pronto posible.

Los dejo con el capítulo!


Capítulo 4 - Revelaciones

El público enmudeció, todos observaban atónitos mientras los dos se abrazaban con fuerza, dejando caer ríos de lágrimas de felicidad. -¡Mugi-chan! ¡Tanto tiempo! –exclamó finalmente el okama que se encontraba verdaderamente feliz de reencontrarse con su amigo.

Desde el fondo del salón, Zoro sonrió de costado al ver la escena y casi tiene que aguantar una carcajada al notar que el cocinero estaba poniéndose pálido observando con terror al público repleto de coloridos okamas que vitoreaban el encuentro, sin saber si se trataba de parte del show o no.

Law, por su parte, tenía la mandíbula desencajada de la sorpresa y volteó a ver a Robin que ocultaba su risa detrás de su mano, al tiempo que sus ojos se tornaban cálidos contemplando la escena. –Oi, Robin-ya, me dijiste que se conocían pero no me esperaba esto.

-Por eso no quería decirle a Luffy a quién veníamos a ver -comentó la bella mujer sin cambiar el foco de su atención.

Momentos después, todos se encontraban en un piso superior del establecimiento, sentados alrededor de una mesa redonda baja, sobre coloridos almohadones. La comida y la bebida no tardaron en comenzar a fluir libremente mientras extraños camareros con medias de red y corsé, que se veían extrañamente masculinos, acercaban toneladas de carne y sake para deleite de unos y horror de otros.

Luffy no podía contener su felicidad mientras su querido amigo le narraba la historia de cómo había sobrevivido en Impel Down, ocupando el lugar de reina que había dejado vacante Iva-sama. -¡Ah, cierto! –dijo Luffy golpeando su puño en la palma de su mano. –Robin me dijo que tienes cosas importantes que contar.

-Mugi-chan… -el semblante de Bon Clay cambió, se había puesto serio de un momento a otro. –Lamentablemente no pude ayudarte en la última batalla, pero pude ver sus resultados.

Las celdas de Impel Down se habían visto repletas luego de que la batalla de los cuatro ejércitos concluyera. Con la libertad que le daba moverse entre los pisos ocultos de la prisión, Bon Clay pudo infiltrarse en los diferentes niveles de la misma para mantenerse al tanto de todo lo ocurrido. Según su relato, Akainu había llegado prácticamente muerto a la cárcel, por las tremendas heridas internas y externas que Luffy le había ocasionado.

Luego de haberlo curado, había sido paseado por todos los niveles del lugar, siempre esposándolo con Kairouseki e incluso dejándolo tras las rejas. No solo las trampas hicieron de las suyas con él, sino que, habiendo sido el sádico almirante que fue, los mismos reclusos se encargaron de dejarlo cerca de morir en incontables ocasiones.

Harto de aquello, humillado y sin ser capaz de reconocer el karma que estaba pagando, había sido encerrado hasta recuperarse un poco en el piso inferior, fue allí cuando conoció a Bellini.

-Mugi-chan… -la voz de Bon Clay se apagó, opacada por la preocupación. –No estoy seguro de cómo logró liberarse de las cadenas, pero una vez el kairouseki dejó de detenerlo…

-Oí que es un usuario peligroso –interrumpió la elegante voz de Robin que había escuchado con atención.

-Yo he escuchado del tal Bellini –se apuró a continuar Law. –Era conocido como un pirata de poca monta pero muy peligroso, siempre involucrándose en contrabandos en la época en la que trabajé para Doflamingo –todos los ojos se posaron en él a medida que su mirada divagaba entre el vacío y los ojos azules que no dejaban de calar los suyos desde el frente de la mesa. –De todos modos, era temido por ser poseedor de la San-San no mi.

Las mandíbulas no dejaban de caer en sorpresa, ciertamente un usuario capaz de controlar el ácido, asociándose con el magma de Akainu no eran buenas noticias.

-Benthlam-ya ¿estás seguro de que no sabes cómo logró remover sus esposas?

-No pude verlo Trafal-chan, todo sucedió muy rápido.

-¿Y tú cómo lograste salir de ahí? –preguntó Ussop mientras apantallaba a un Sanji que se veía a punto de desmallarse.

-Todo se descontroló en un instante, la gente corría y los muros y barrotes eran derretidos o calcinados –sus ojos se volvieron vidriosos. –Protegí a tantos como pude, pero…

-Está bien Bon-chan –lo tranquilizó Robin colocándole una mano amigable sobre su hombro.

-Robin-chan –continuó el okama. –Me disfracé con mi habilidad como un miembro de la tripulación capturada de Bellini y escondí a muchos de mis amigos. Fue todo tan rápido y desastroso.

Benthlam pausó su relato, a medida que por su mente pasaban las imágenes de lo ocurrido. Akainu y Bellini derritiéndolo todo, asesinando y abriéndose paso por los diferentes pisos. Vio caer a muchos que no podían defenderse y aunque salvó a un gran número, las bajas inevitables aún dolían en su alma.

-Lo más extraño fue… Mugi-chan… los guardias no parecían hacer su mejor esfuerzo para intentar detenerlos.

-¿A qué te refieres? ¿No salió el tipo del veneno a pelear?

-Claro que si pero ¡Todo era una actuación! Nadie peleaba en serio, puedo estar equivocado pero… yo… creo que los dejaron ir.

-Quizás la marina tenga algo que ver en esto –comentó el espadachín entre sorbos de sake.

-No estoy seguro Zoro-ya, creo que va más allá de eso, la marina fue quien encerró al bastardo en primer lugar.

-No te preocupes Bon-chan –comenzó a decir el rey de los piratas. –Gracias a eso estás aquí y podemos comer juntos.

-¡Mugi-chaaaan! –los abrazos y ríos de lágrimas entre ambos no se hicieron esperar. -¡Este es mi lugar y siempre serán recibidos como realeza aquí! ¡Ahora beban, coman y disfruten del espectáculo! Nada mejor en la vida que ¡DISFRUTARLA CON AMIGOS!

Ante su declaración, todo el bar levantó su bebida mientras muchos gritos y aullidos de aprobación acompañaron las sonrisas de los mugiwara que comenzaban a relajarse en ese ambiente. Todos se veían muy divertidos y Law no pudo evitar pensar como podían pasar tan tranquilamente de la preocupación al festejo. Los observaba con atención.

Zoro, a su lado, bebía cantidades ridículas de Sake como si de agua se tratase. Junto al espadachín, el cocinero casi desmallado sobre la mesa baja intentaba quitarse de encima un par de bailarines que no dejaban de rodearlo (probablemente sobornados por su amigo de cabello verde) Luffy y Usopp, bailaban con palillos en la boca sobre la mesa aprovechando que Brook se había unido a los músicos. Nami charlaba divertida con el okama, elogiando su extravagante maquillaje. Todos se reían y aprovechaban el momento, todos, menos cierta arqueóloga que parecía sumida en sus propios pensamientos.

Law notó que la expresión de sus ojos era de preocupación, aunque ella intentaba disimularlo. –Robin-ya –dijo con suavidad. –La música está muy fuerte aquí ¿Quieres venir a tomar aire conmigo?

No podría haber sonado más seductor ni siquiera intentándolo, reclinándose sobre la mesa con un codo apoyado en la misma mientras su cabeza descansaba cómodamente en su mano. Mirando a la bella morena frente a él fijamente, con lo ojos entrecerrándose por el alcohol.

Dicha actitud no escapó a los ojos… de Nami. La navegante pudo ver como el cirujano prácticamente se entregaba de brazos abiertos a su amiga y tuvo que cubrir su boca para contener un suspiro de sorpresa que amenazaba con salir. Por un momento, se lamentó del escaso número de nakamas femeninas con las que contaba ya que no tenía con quien compartir ese momento sin que perdiera la discreción. Afortunadamente se encontraba en el bar adecuado, ya que al mirar al lado opuesto, Bon-chan con estrellas en los ojos, haciendo un pobre intento de disimular miraba a Robin y a Law con una gran sonrisa. Nami le dio una pequeña patadita y le guiñó el ojo en complicidad. Un segundo más tarde, ambos se encontraban cuchicheando de lo más animados. Por una vez, Nami tenía otro compañero de chismes.

Robin, en cambio, perdida en sus propios pensamientos como se encontraba, tardó en caer en cuenta de lo que acaba de decirle el Yonkou. –Claro Torao-kun –respondió levantándose sin siquiera mirarlo.

Llegaron a la calle y comenzaron a caminar lentamente por las callejuelas, acompañados por las luces de neón y las vibraciones de la música que escapaba por las paredes de los diferentes establecimientos. -¿Te encuentras bien Robin-ya? –la voz de Law era tan suave como la brisa que llegaba desde el mar.

-Si, solo estoy algo preocupada

-Si quieres puedes decirme lo que piensas –el capitán tomó asiento en un cantero que bordeaba una casa bastante alta y ofreció a su acompañante que se sentara a su lado con un gesto de su mano.

-Sabo-kun me comentó, que aunque la marina ya no cree en la justicia retorcida de Akainu, el problema va más allá de esa organización –Dijo luego de sentarse junto a él.

-El gobierno mundial –la mandíbula de Law se apretó visiblemente al pronunciar esas palabras.

-Exacto, pero, más precisamente, quienes mueven los hilos del gobierno, resguardados por su poder.

-Su verdadero rostro ha sido revelado y cada vez más naciones se declaran contrarias a seguir su voluntad.

-Lo sé, pero según Dragon-san, eso no es suficiente, ya que ellos controlan los mayores capitales y pueden perjudicar a las pequeñas islas y también…

-Financiar el escape de personas terribles de la cárcel más segura del mundo…

Ambos compartieron un silencio en comodidad, estaban acostumbrados a su compañía y sabían exactamente lo que el otro estaba pensando. Lamentablemente, esta vez, mientras la arqueóloga intentaba recordar todos los datos que podían llegar a ser de utilidad, el cirujano deleitaba su vista en el reflejo de la luna sobre la piel de porcelana de la morena.

Sus ojos grises recorrían la eterna longitud de sus piernas para luego pasar a sus delicados brazos. Sintió algo de calor intentando invadir sus mejillas cuando no pudo evitar deslizar la vista por el generoso busto que resaltaba con su ajustado vestido.

Tan cerca

Sus manos, una junto a la otra, a escasos centímetros de distancia. Su aroma a flores inundando sus sentidos.

Tan lejos

La mente de ella divagando entre recuerdos y posibilidades, la suya, perdida en ella.

-¿Torao-kun? –la voz tan elegante y suave llamándolo lo tomó por sorpresa. -¿Regresamos?

-Ah… ehm… si, como tú digas Robin-ya –la voz entrecortada y perdiendo su calmada apariencia habitual ¿Qué le pasaba? Él no era así.

Robin no pudo contener una pequeña risa que cubrió elegantemente con su mano mientras se ponía de pie. Al parecer Nami no estaba tan equivocada después de todo.


A/N:

Fuertes descubrimientos, se revela parte de la situación social y política del mundo. Qué les pareció? Cómo creen que reaccione Robin ahora que se está dando cuenta de las cosas? Se animará Law a dar el primer paso? Se despertará Sanji trasvestido del desmayo!? Todo esto y más, en el próximo capítulo!

Sigan dejando sus hermosos comentarion que me alegran el alma! Prometo no dejar de actualizar.

Besos, Raven.-