Regresando y terminando. Ultimo capitulo.

Gracias a todos quienes se dieron el tiempo de leer, ¡muchas gracias! Y espero contar con ustedes en mis siguientes trabajos n.n

Bueno, aquí acaba la historia, pero el capitulo que sigue es así como el epilogo. Un recuerdo, mas que nada, para complementar :) Espero lo disfruten.

Disclaimer: The Maze Runner no me pertenece.


La noticia sobre el Destierro de Minho se esparció por el Área como incendio en jardín. Todos los Habitantes hablaban al respecto, pero nadie se atrevía a visitar al condenado.

Cuando la Asamblea acabo, los Encargados se dispersaron y continuaron con sus labores ausentemente; estaban realmente impactados por las repentinas órdenes del líder.

Antes de salir de la habitación, Nick les dedico una mirada desagradable a Newt y Alby, que atinaron a devolvérsela. Luego de eso se quedaron solos.

Newt se tumbó en la silla, colocando sus manos en la cabeza, perturbado por la declaración de Destierro. Alby se movía de un lado a otro, no sabiendo que hacer.

-Esto no puede estar pasando. No podemos permitirlo- empezó diciendo Newt con voz temblorosa, a punto de un colapso nervioso –Debemos…

-¡Debemos obedecer!- lo corto Alby, frunció el ceño y lo miro. Newt levanto la cabeza sorprendido, pronto cambio su rostro a una mueca molesta.

-¿Debemos? ¿Estás de acuerdo con todas las garlopas que acaba de decir Nick? ¿En serio?

-No, pero… es el líder, él ve…

-¡El ve pura mierda!- grito y se levantó, moviendo los dedos, como si estuviera tocando un piano invisible. Tembló, inquieto, no podía resignarse como el resto a que esto fuera el final.

-Por algo lo escogimos- prosiguió con una voz libre de sentimientos, casi robótica –No podemos hacer nada, Newt, o si no, terminaremos igual que Minho; Desterrados en el Laberinto.

Newt se detuvo un momento y apretó los puños, bajo la cabeza.

-Lo único que ha estado haciendo Minho todo este tiempo es buscar una salida para nosotros; ¡para sacarnos de este maldito infierno!- se giró, viéndolo con el rostro furioso. Hubo silencio un momento, hasta que finalmente espeto con notable irritación –Pues si Nick quiere lanzar a Minho al Acantilado, o con los Penitentes; yo iré con él.

Posteriormente, salió del cuarto sin esperar respuesta. Alby se quedó pensando, tal vez aquello sonaba bien, una buena idea para huir de la utopía caótica que Nick creaba con lentitud.


Newt había terminado sentado sobre una caja junto a la pared posterior de la Finca, frente al Cuarto Oscuro. Desde ahí, escuchaba a Minho andar alrededor del lugar, profiriendo malas palabras, insultos dirigidos al líder, irritado, molesto, furioso. Era como un animal enjaulado.

Newt al contrario estaba siendo un manojo de nervios, se mordía las uñas desesperado, los ojos los tenia perdidos en la nada. Todo aquello le cayó muy mal, no se podía permitir que siguieran con el desastre. Él muchas veces resolvió el desorden, ahora, de igual manera debía hacerlo, pero ¿cómo? ¿Cómo lograría convencer a Nick de abandonar increíble proclamación de rendición? Uno, bueno, dos contra el mundo. Esos no eran precisamente excelentes pronósticos.

La tarde transcurrió tranquila y silenciosa. Los Habitantes hacían sus labores, esperando el decisivo acto pre nocturno que se levantaría antes de cerrar las Puertas. Newt se la paso sentado pensando, pensando en algo coherente, algo para detener el tren de ida que Minho abordaría directamente a una visita con los Penitentes.

Le llevo la comida de la tarde, ahí fue cuando Minho noto su presencia, y aunque le pregunto varias veces que había pasado en la Asamblea, se negaba a contestar, con la mirada vacía, pensando.


Las horas pasaron mucho más rápido de lo usual. Los Corredores volvieron y fueron informados de los acontecimientos recientes de la misma voz que los proclamo. Todos se quedaron anonadados pidiendo explicaciones, pero de ahí no paso. Se refugiaron en la Sala de Mapas.

Alby recorría el Área supervisando las labores. Igual que los demás, se encontraba nervioso, paralizado mentalmente, las palabras de Newt lo dejaron pensando en si podría hacerlo; ser ambos Desterrados, pero eso no le convenía, así que ¿debía ir con ellos? Los sacrificios que tanto deseaba evitar Nick se pagaban con la vida de dos chicos invaluables.


Faltaban unos cuantos minutos para el cierre de las Puertas. Newt diviso a los Encargados juntarse en la Puerta Este y a los Habitantes rodearlos. Entre ellos ya se encontraba Alby, inquieto, moviendo la cabeza de un lado a otro. Nick ahí estaba también, junto a los dos grandulones que arrastraron a Minho al Cuarto Oscuro.

Paso saliva y regreso a la caja en donde permaneció sentado. Era ahora o nunca.

Apretó las manos contra sus muslos y se levantó, aproximándose a la ventana del Cuarto Oscuro. Minho, que se había sentado en el suelo dándole la espalda, se percató de alguien acercarse, se puso de pie a encararlo.

-Vaya, ¿ahora si me vas a decir que está pasando, shank?- dijo con un tono fastidiado.

-¡Por una maldita vez en tu vida, cierra el puto hocico y escucha!- grito con desesperación, presintiendo que pronto vendrían por ellos para el desagradable espectáculo. Minho frunció el ceño extrañado, pero no contesto. Newt respiro un poco tranquilo y empezó a decir –Por qué, Minho, por qué. ¿Por qué siempre debes hablar de más? Era suficiente con decirme que no querías hacer nada y que tenías ganas de apachurrarte sobre la cama. Era todo. No necesitabas hablar de más.

-¿De qué garlopas hablas?- pregunto confundido. Newt apretó los labios y levanto la cabeza, clavando los ojos en el rostro del Corredor; estaba demacrado, los pómulos hundidos, la cara pálida, los ojos huecos y caídos. Minho sintió un peso sobre su pecho, le oprimió el corazón, no recordaba haberlo visto así de triste nunca –Newt…

-Sabes, no extraño el trabajo de Corredor- continuo sin prestarle atención –No extraño esos días en los que siempre peleábamos. Mucho más que ahora, mucho más que los primeros días que nos encontramos tumbados hechos ovillos en el suelo, llorando por nuestras mamás. Esas tardes en las que nos reuníamos a almorzar, recorriendo el Laberinto, haciendo estúpidos Mapas sin sentido. No lo extraño- de pronto las lágrimas surcaron sus ojos, resbalándole por las mejillas, perdiéndose en su ropa.

Minho aparto la mirada, era demasiado doloroso y extraño todo eso, no lo soportaba.

-¿Qué tratas de decirme?- fue lo único que sus labios pudieron decir antes de temblar.

-No extraño el trabajo de Corredor- repitió, la voz se le quebraba –Detestaba ese trabajo.

-Entonces ¿Por qué me pediste que te entrenara?

-Porque quería estar contigo- esa comentario lo dejo sorprendido, no cabía en él. Levanto la cabeza y lo vio llorar –Quería pasar los días a tu lado, quería ser parte de todo lo que tú eras parte, deseaba ser un miembro importante en tu historia, deseaba ser importante para ti, que me tomaras en cuenta ¡maldita sea! Que te fijaras en mí.

-Newt…- tomo un barrote y Newt deslizo los dedos sobre su mano, entrelazándolas –Tu eres importante para mí.

-¡Maldición, no digas eso! No te mientas a ti mismo, todos sabemos que no es así. Si, te peso la pérdida de un Corredor, pero nada más; no la pérdida de un amigo que estuvo a tu lado todo el tiempo- y con voz sorda y apagada siguió entre sollozos –Te extraño.

Minho aparto la vista y se soltó de la ventana.

-Y yo a ti- dijo secamente con los labios temblorosos.

-No, no es verdad.

-¡Claro que sí!- se apresuró a decir, viéndolo de nuevo.

-Entonces, dímelo- Minho titubeo, quitándole de encima la mirada otra vez -¡Dímelo!- insistió Newt, pero no recibía respuesta –Dime Minho, tu que… tú me…- tembló, apretó los puños, chasqueo la lengua, rechinaron sus dientes

-Yo te…

-¡Newt!- gritaron por detrás. Este se apresuró a limpiarse el rostro y se volteó, Minho se estremeció ante el repentino llamado y retrocedió en la oscuridad –Ya es hora- dijo Nick.


Se obligó a calmarse, mientras se alejaba en dirección a la Puerta Este, reuniéndose con los Encargados. Alby le lanzo una mirada inexpresiva, observando cómo se limpiaba la cara con la manga de su camiseta.

A unos metros, Nick volvía con los grandulones, que traían a Minho por los brazos. Los Habitantes del Área se abrieron paso, colocándose a los costados. El silencio era tal, que casi podían escuchar los latidos acelerados de los corazones ajenos.

Newt se paró al lado derecho de la Puerta, con la cabeza baja. Alby ya traía consigo el poste del Destierro, con el collar de cuero en el extremo listo.

Los grandulones soltaron a Minho frente a la Puerta, este cayo de rodillas, haciendo que un escalofrió de dolor le recorriera la columna, levanto la cabeza y miro alrededor, todas las miradas estaban concentradas en él. Las regresaba con el rostro fruncido. Nick tomo el collar y se le acerco. Minho no opuso resistencia, y se dejó atar. El cuero era rugoso, le raspaba el cuello con cada movimiento, ya podía comentar que sentía lo mismo que los propios desterrados, lástima que no tendría a quien decírselo.

De un tirón lo puso de pie. A Newt se le estrujo el corazón de verlo, aparto la mirada. Los Habitantes también sentían el dolor, el dolor de ver a uno de los mejores siendo injustificadamente desterrado; se les contraía el alma.

Los Corredores se habían mantenido al margen, prefirieron no ver, encerrados en la Sala de Mapas.

-Corredor Minho- comenzó Nick, con voz ceremoniosa –Has sido condenado al Destierro. Tras la disolución absoluta y próxima de los Corredores, eres un punto clave para las revueltas. Evitaremos la propagación del caos con tu despedida. Los Encargados se han pronunciado y su palabra es definitiva. Ya no puedes regresar. Jamás- los Encargados se sintieron avergonzados, nunca habían aceptado, pero no tenían de otra que cargar con el pecado de condenar a uno de los suyos por arrogancias propias del líder.

"Ya no puedes regresar" repitió mentalmente.

-Encargados, tomen sus puestos- y así lo hicieron, titubeantes, todos excepto Newt, que se quedó inmóvil en su lugar. Nick le miro de reojo, pero no dijo nada.

Era todo. Hasta ahí llegaba la existencia de Minho, el Encargado de los Corredores, seria Desterrado y devorado por los Penitentes, no existía nada más. Era todo.

El chirrido estrepitoso que anunciaba el cierre de las Puertas se alzó sobre las respiraciones cortadas y los latidos acelerados.

-Encargados- siguió Nick -¡Ahora!- y empezaron a empujar. El movimiento repentino hizo a Minho tropezar ligeramente, sus pies se deslizaban con tranquilidad.

"Se acabó".

-¡No!- escucho un grito a su lado, y Newt apareció detrás de él, tomando fuertemente el poste con sus manos, frente a Zart, tratando de detenerlos -¡No, Nick! ¡No puedes continuar con esto!- jadeo, desesperado.

-¡Aléjate Newt! O serás echado junto con él- le advirtió. Los Encargados intercambiaron miradas, pero siguieron inconscientemente.

-¡Pues que así sea!- grito en respuesta, oponiendo resistencia frente al largo poste metálico.

Alby quería detenerse, decirles a todos que esto era un gravísimo error, y lanzar a Nick fuera. Pero no lo hacía, nadie hacía nada.

La Puerta continúo con su camino, cerrándose con los muchachos a punto de colarse entre ambos muros.

Minho recibió un chispazo de esperanza, lo despertó del estupor y decidió pelear, si moría, seria peleando. Tomo con ambas manos el collar y comenzó a tirar de él, mientras anclaba sus pies al suelo, tratando de resistir al empuje. Newt de igual forma tensaba sus músculos en contra del movimiento, apretó los dientes y grito.

Los grandes conos de la pared se unían rápidamente a los orificios que descansaban del otro lado. Uno, dos, tres, cuatro. Casi estaban afuera. Los Habitantes no sabían que pensar o hacer, estaban petrificados.

Cuando de improviso, Nick dejo de empujar, y jalo de vuelta con fuerza, el cuerpo de Minho se sacudió, haciéndolo caer, tumbando a Newt. Los Encargados se sorprendieron y dejaron el trabajo por igual.

Newt se levantó y de un tirón quito el extremo del collar que estaba unido al poste, tomo a Minho del brazo y corrieron apartándose de la abertura.

Y entonces, lo que siguió dejo completamente estupefactos a todos: a solo unos cuantos centímetros de que la Puerta quedara sellada, Nick corrió, esquivo los conos gigantes y se adentró al Laberinto. Se giró a tiempo de ver por última vez los rostros impactados de los Habitantes.

Sonrió flojamente, y la Puerta se cerró por completo.


Esa noche, Alby leyó una y otra vez la nota que Nick le había dejado sobre la cama al medio día, luego de la Asamblea.

Tú eres el líder.

Paso la noche con la espalda recargada sobre la Puerta Este, Winston lo acompaño. Ahí permanecieron durante horas, escuchando, escuchando los alaridos, gritos, aullidos de dolor que Nick profería dentro del Laberinto, lejanos, sordos, ahogados; llenos de pánico, dolor, sufrimiento, porque, por alguna razón, sus llantos eran audibles.


Se removió en la cama y tembló. Apretaba sus ojos con fuerza, tratando de borrar aquella sonrisa siniestra que les dedico en su último momento Nick, cuando las Puertas se cerraron.

Se estremeció, igual que los demás, podía oír los espantosos ruidos de la muerte. Lloro. El pecho se le comprimió. Sollozo en silencio.

Minho estaba sentado en su cama, observando al muchacho temblar. Froto su cuello, y se preguntó ¿Qué había pasado? Era confuso, para todos.

Nick buscaba el orden, a través de que, ¿su muerte?

Algunas veces pensaba en que los Creadores solo se divertían con ellos, viéndolos sufrir, caer en la locura, ahogarse en pozos profundos de desesperación, desesperanza.

Se puso de pie. La rodilla y sus malestares ya estaban de lado. Mañana sería un nuevo día, un nuevo comienzo para los Habitantes del Área.

Camino hasta la cama de Newt. Estaba volteado hacia la pared, la manta lo cubría casi por completo, pero Minho notaba claramente sus ligeros temblores. Levanto la manta por la esquina y se acomodó en la cama junto a él.

Su espalda era cálida, el cabello largo se esparcía por la almohada. No hizo nada cuando sintió el brazo del Corredor colarse entre los suyos, abrazándolo por detrás. Entrelazaron los dedos.

Minho aparto el cabello del cuello de Newt, depositando un beso suave en este. Así permanecieron, juntos, sin decir nada, el solo roce de sus cuerpos, el contacto confortable, acogedor, era suficiente.

Se quedaron dormidos.

Desde aquella noche, nadie nunca volvió hablar de Nick, ni de lo ocurrido ese día en particular. Las cosas volvían lentamente a la normalidad; Minho corría, Alby se encargaba de las cosas como líder, Newt como Segundo al Mando.

La vida continuaba en el Área. Algunas veces, se escuchaban los movimientos del Laberinto, pero no gritos.