"Beteado por Day Aguilar, Beta FFAD. www . facebook groups / betasffaddiction / "


disclaimer: como saben los personajes son de la gran Stephanie Meyer, solo la trama es mía

¡Day! muchas gracias por el beteo :)


::: DISCULPEN LA DEMORA :::


Bella tendría que estar revisando unos trabajos que sus alumnos le acababan de entregar, pero, por más que intenta, no puede concentrarse, pues sus pensamientos se dirigen hacia el día que pasó con Jazz y con la dulce Charlotte, todo había estado bien hasta que llegó a su casa y encontró a su marido esperándola. No supo por qué, pero se molestó al verlo ahí. Le hubiese gustado que fuera como otros días en los que ella llegaba y él no estaba, días en los cuales disfrutaba de la soledad en la cual vivía de un tiempo para acá, ya que su esposo nunca tenía tiempo para ella, pero parece que Edward quiere que todo vuelva a ser como antes. Recuerda como ella rogaba internamente que pasaran más tiempo juntos, pero su esposo, ajeno a todo aquello, se iba muy temprano al trabajo y llegaba cuando ella estaba ya en la cama; u otras veces en que las que ella cenaba comida recalentada (Pues ni ganas le daban de cocinar) sola, ya que Edward, quien siempre le elogiaba sus comidas, nunca estaba.

Regresa a la realidad cuando el murmullo de sus alumnos se hace más fuerte, se da cuenta de que todos guardan sus cosas y se despiden de ella y no duda en hacer lo mismo, encaminándose hacia su auto. Acaba de encender el carro cuando su móvil suena, piensa dejarlo así, creyendo que será su cuñada, Rosalie, quien desde hace días le insiste en que vaya a su casa para ver los preparativos de la fiesta de su sobrino, sin embargo Bella no tiene ánimos para hablar con ella, pues, insistente como es, le hará sacar hasta lo que comió un día antes. Se sorprende al darse cuenta de que es un número desconocido.

Recelosa, contesta: —¿Diga?

Bella, es Edward —responde la voz al otro lado.

—¿Edward? ¿Por qué me llamas desde otro número? —cuestiona confundida.

—Creo que perdí el mío, no lo sé. Sólo hablaba para decir que voy a llegar tarde, cenaré con un socio. —Ella no puede evitar sentirse aliviada al oír eso. Queda media aturdida por sus pensamientos.

—Uhm… Sí, está bien —habla en medio de su estupor.

—De acuerdo, nos vemos Bella —murmura en medio del ruido que se empieza escuchar. Bella ya no contesta, sólo cuelga y casi mecánicamente llega a su casa. Cuando se da cuenta de su actitud, sacude la cabeza.

Al llegar a casa, su móvil vuelve a sonar, pero esta vez es Jasper. Sin quererlo se pone nerviosa.

—Hola, cariño —saluda él alegremente y Bella se ve sonriendo al oír su voz y su emoción.

—Hola Jazz, ¿cómo estás? —pregunta, sentándose en el sofá y quitándose los zapatos que llevó casi todo el día.

—Muy bien, ¿y tú? ¿Cansada?

—También estoy bien. No mucho, estoy en la comodidad de mi casa para descansar. ¿Qué tal Charlotte? ¿Cómo sigue? —cuestiona Bella algo preocupada por la niña. El rubio al otro lado de la línea no puede evitar sentir una punzada de afecto hacia ella, pues su Bella siempre se preocupaba por los demás y que lo haga por su hermana hace que sus sentimientos florezcan más, si eso es posible.

—Ya está mejor, el doctor dijo que mañana la daría de alta si todo seguía como hasta ahora, pero dime, ¿ya cenaste? —pregunta él con una idea en su cabeza.

—Me da gusto que se recupere y no, no he cenado, ¿por qué?

—Quería ver si te apetecía cenar conmigo, claro, si es que no tienes planes —comenta como quien no quiere la cosa, pero la pregunta "¿Tu esposo no está disponible para cenar contigo?"queda implícita.

—Pues no. Edward llamó diciéndome que no llegaría a casa temprano. —Jasper no puede evitar cuestionarse si Cullen no llegará por motivos de trabajo o porque se fue a otro lado. Mientras tanto, él no va a desaprovechar la oportunidad de pasar tiempo con ella.

— ¿Comida china, entonces? —Al principio ella titubea, pero un ruego por parte de Jasper es suficiente para que acepte. Quedan de verse en un punto medio entre la casa de él y el hospital.

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—Estuvo deliciosa —comenta una Bella satisfecha.

—Lo sé. Tenía mucho que no acompañaba la comida con algo que no fuese zumo de manzana —bromea Jasper, aludiendo a las cenas con su hermanita. Los dos ríen por eso.

Pasan caminando frente a un restaurante elegante, en el cual se pueden vislumbrar hombres vestidos con trajes y mujeres con vestidos cortos, aunque hermosos. Cuando Jasper echa una mirada al fondo puede observar un rostro que se le hace conocido, sólo tiene que esperar tres segundos hasta que la mujer rubia baja del regazo del cobrizo, para que él lo pueda reconocer. Aprieta los puños al ver tal escena, pero un toque en su brazo le recuerda que no está solo y rápidamente toma la mano de Bella, arrastrándola lejos de ahí. Aún así no puede evitar que ella lo vea.

La castaña se regresa a verificar si es o no su esposo.

—Espera, Jazz, ¿ese es Edward? —cuestiona consternada Bella, que, como puede, se zafa de su agarre y observa la escena.

Bella trata de darle el beneficio de la duda a su esposo al verlo con dos mujeres rubias y otro hombre, pero su conciencia no puede evitar burlarse de su ingenuidad al ver como una de las mujeres coquetea descaradamente con él y éste no le dice nada, sólo la deja hacer. Algo le impide ver y tarde se da cuenta de que son sus lágrimas las que no la dejan observar. Siente que alguien la acuna contra un pecho y se deja arrastrar.

Jasper al ver como se pone sólo la quita de ahí. Se maldice por no haber sido más rápido al moverse, pero sabe que en realidad se dice eso para no sentirse culpable por no haberle dicho la verdad cuando tuvo la oportunidad. Él no quiere hacerle daño, sin embargo Cullen sin darse cuenta la lastima poco a poco con su indiferencia, con sus pocas atenciones.

No sabe cómo, pero logra encontrar el auto de Bella y la sienta en él. La ve más tranquila, ya no llora, únicamente se ve pensativa.

—¿Estás bien, cariño?

—Sí. Ahora que lo pienso, parece que exageré, recordado el rostro del hombre que estaba con Edward, creo que era uno de sus colegas anteriores y las rubias eran las hermanas Denali. —Jasper nota que está tratando de quitarle importancia al asunto, pero parece como si tratara de convencerse a ella misma con sus palabras. No quiere decir nada más, sólo le pide la dirección de su casa y la lleva hasta ahí.

De regreso al pequeño departamento en el cual viven Jasper y su hermana, una idea ronda por la cabeza del rubio y no lo deja conciliar el sueño en toda la noche, pues, por más que le da vueltas al asunto, siempre llega a lo mismo: no puede, y tampoco se ve, haciéndole daño a Bella. Sin embargo lo que más le frustra es saber que, de una u otra manera, terminará haciéndoselo en el momento en que le diga la verdad. Cuando ya casi está por caer dormido, decide que le pondrá fin a eso mañana mismo.

Al otro día, Jasper tamborilea sus dedos en la mesa, esperando a Cullen para hacerle saber lo que decidió. Vuelve a fijar su mirada en el reloj que está arriba de la caja registradora y se da cuenta de que el otro hombre llega retrasado. Chasquea la lengua, molesto, y resignado se recarga en su silla. Cinco minutos después lo ve entrar, su aspecto lo desconcierta y molesta; viene con la ropa mal acomodada, su cabello más desordenado de lo normal y los labios un poco hinchados. No tiene que sumar dos más dos para saber lo que ha estado haciendo, y que no ha sido con Bella, ya que en ese momento la chica se encuentra trabajando. Sólo el verlo hace que se ponga aún más firme en su decisión.

—Lamento el retraso, me entretuvo un cliente —explica Edward, sentándose y tomando la carta del menú. Jasper únicamente rueda los ojos ante la mentira.

—No importa. —Es todo lo que dice. Los dos se quedan en un silencio incomodo, que es interrumpido por la camarera preguntándoles lo que van a ordenar.

—Sólo un café —habla Edward, observando a la chica de pies a cabeza. Ésta, tratando de llamar su atención, saca más el pecho y Edward, notando que Wihtlock no lo observa, le guiña el ojo a la chica. Lo que no sabe es que Jasper sí se da cuenta y los fulmina con la mirada.

—Yo nada, gracias. —Medio gruñe el rubio, haciendo que los dos pongan su atención en él. La chica murmura algo entre dientes y se retira.

—Y bien, ¿cómo vas con mi esposa? —cuestiona Edward como si hablasen del clima. Jasper sólo aprieta la servilleta con la cual jugaba, haciendo que sus nudillos se pongan blancos de la fuerza. No puede creer que no le tome importancia al hecho de que está por divorciarse, haciendo quedar mal a su Bella.

—Escucha, he estado reconsiderando tu idea y hablando con ella…

—¡¿Qué?! ¿Le hablaste de nuestro trato? —pregunta Edward nervioso y molesto.

—Claro que no —replica indignado y continúa hablando—. Como decía, no creo que pueda seguir con esto, no soy tan canalla.

—No se trata de que sientas remordimiento, ni culpa, sólo te pedí que te follaras a mi esposa, ¿qué de difícil tiene eso? —La camarera que lleva su pedido jadea horrorizada por lo que escucha, y es que cualquiera que lo oyera también hubiese hecho lo mismo, ya que las palabras de Edward hacen que suene increíblemente despiadado.

—Es difícil cuando conoces a esa persona de toda la vida y es especial para ti —habla entre dientes, pues está controlando la furia que siente.

—Que hayan sido amigos en el pasado sólo lo facilita más, a mi modo de ver. —Si Cullen no se calla, Jasper podría golpearlo. No soporta todas las palabras despreciables que salen de la boca del cobrizo.

—¡No! Para mí no lo es. Y de eso te quería hablar, ya no puedo seguir con esto —anuncia con voz firme, haciendo que Edward se enderece en la silla, tratando de entender.

—¿Seguir con qué? —pregunta el cobrizo, aunque intuye lo que va a decir.

—Con tu estúpido plan de hacer que Bella te sea infiel, si tanto quieres divorciarte de ella, sólo pídele el divorcio y no seas un cobarde al seguir con esto. —Esas palabras hacen que Edward se sienta aliviado, pero también molesto. El que alguien le diga sus verdades en la cara lo enoja.

—Si no se lo pido es por algo. No quiero lastimarla. —Sus palabras hacen que Jasper suelte una carcajada sin humor.

—¿Te estás oyendo? Más la lastimas haciendo esta estupidez —replica, ya exasperado. Intenta hacerle entender a Edward, sin lograrlo.

—No es así —niega, terco.

—Bueno, sólo quería que supieras que no planeo seguir con esto. ¡Ah! Y por el dinero no te preocupes, en esta misma semana te lo regreso —finaliza el rubio, dando por terminada la reunión.

Jasper se va de ahí, sintiendo que hizo bien en no seguir con esa idiotez, pero dejando al cobrizo sumido en sus pensamientos, pues no sabe por qué se siente aliviado, aunque también frustrado, porque el chico no podrá ayudarlo con su divorcio.

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Bella acaba de llegar a su casa, exhausta, hubo reunión de profesores y encima tuvo que revisar algunos exámenes. Se quita sus zapatos y pasa de largo hacia la cocina por un vaso de agua, mientras lo bebe decide tomar una ducha, pero un ruido la desconcierta, ya que apenas se escucha. Trata de identificar de donde proviene y camina hacia el estudio, en donde un móvil suena en un rincón. Se agacha, tratando de agarrarlo, pero casi pierde el equilibrio y tiene que sostenerse del escritorio, haciendo que algunos papeles se caigan. Como puede, agarra el móvil y descubre que es el de Edward, sólo se ríe, agitando su cabeza, pues su marido lo hacía perdido. Se da la vuelta sacudiendo sus rodillas y trata de acomodar el desorden que hizo, sin embargo una hoja llama su atención. Contiene la respiración, sintiendo como rápidamente se le forma un nudo en el estomago. Escritas en grandes letras negras se pueden apreciar claramente las palabras:

"DEMANDA DE DIVORCIO"

Intenta tomar la hoja y así es como se da cuenta de que le tiemblan las manos, pero lo que hace que sus ojos se llenen de lágrimas es ver el nombre de ella y el de Edward en el papel. Lo suelta como si le quemara y se lleva ambas manos a la boca, tratando de que no se escuchen sus sollozos. De repente siente que sus rodillas le fallan y va a dar al piso, abraza sus piernas contra su pecho, dejando salir su llanto. La hoja que soltó se encuentra a su lado, mostrándose orgullosa, con la firma de su marido plasmada ahí. Ella sabe que su matrimonio ya no es como antes, pero no creía que Edward se fuera a dar por vencido tan pronto, pero ahí, con esa demanda a sus pies y con un Edward rendido, se da cuenta de que su vida cambiará por completo y no para bien… Sin ser consciente, un Jasper sonriente se le viene a la mente y se corrige, no, su Jazz estaría ahora para ella y esta vez se aferraría a él.


¡hola chicas! les pido mil y un disculpas por tardar con el capi... verán, este capitulo no me salia, y tarde en entregárselo a Day (mi beta) pero no se preocupen, espero no tardar con el próximo capi, NO abandonare la historia :)

y cuéntenme chicas ¿les gusto el capitulo? ¿agarramos a golpes a Edward por idiota? ¿consolamos a Bella? ¿como ven a Jasper y a Charlotte?

ya saben niñas, si gustan un adelanto me avisan por un review, por un PM, o déjenme su correo y se los envió ;)

"COBRIZO"