Venganza

TheSiner

Revelación

Había un gran encabezado en la primera página de El Profeta unos días después. '¡HARRY POTTER ESTA VIVO!' Sin embargo no había fotografía.

Cuando Molly Weasley abrió la puerta quedo choqueada, encantada y aterrorizada de ver a un sucio y enfermo Harry Potter en su entrada.

-¡Harry! ¡Oh, Harry!- exclamo la pelirroja. -Oh, Harry, estas aquí... ¡Pasa! ¡Te ves terrible! ¿Qué sucedió? ¿Dónde has estado? ¡Estuviste perdido una semana! Estábamos tan preocupados… Oh, cielos, estoy siendo tonta; hablaremos después... ¡Oh, Merlín! ¡Estás vivo!-

Harry fue llevado a la cálida y acogedora cocina Weasley y sentado en una silla.

-¿Estas herido hijo?- le pregunto Molly la preocupación marcada en su rostro.

-No, Sra. Weasley,- respondió el chico, pero eso no era convincente si uno podía verlo. Así que la Sra. Weasley lanzo un rápido hechizo de diagnostico que había aprendido al tener bajo su cuidado siete hijos. En realidad no habían heridas serías. Sin embargo el pobre chico lucia terrible.

-¡Ron! ¡Ronald! ¡Baja de inmediato!- Grito la Sra. Weasley. -¿Tienes hambre, Harry?-

-No en realidad Sra. Weasley,- el chico respondió débilmente.

-Molly, soy Molly para ti o mamá, querido,- le ofreció ella. -¡Ron! ¡Apúrate! ¿Ya vienes?-

-Sí, sí, mamá, deja de gritar… que es tan importante...- Ron aun estaba medio dormido, pero despertó de inmediato cuando vio a su mejor amigo.

-¡Harry! ¡Harry! ¡Estás vivo! ¡Estas aquí!- Ron corrió hacia su amigo y lo envolvió entre sus grandes brazos.

-¡Ron para!- Molly lo reprendió. -Lo estas aplastando. ¿No ves que Harry esta cansado? Necesita un baño caliente, encárgate de eso. Le preparare algo de comer.-

Ron con cuidado guio a Harry por las escaleras. Viendo que su amigo en realidad no era capaz de hacerlo por sí mismo, el pelirrojo desvistió a su amigo, lo puso en la bañera y lo baño como a un niño pequeño hablándole en voz baja al chico de cabello negro que lucía como un gran niño a punto de caer dormido. -Harry, estoy tan feliz que hayas vuelto amigo. Todo estará bien ahora.-

Ron observo con cuidado a su amigo, pero no vio ninguna señal de daño corporal. Sólo un pequeño moretón en la base del cuello de Harry. Ron habría creído que era una mordida. No... Imposible.

¿Pero donde había pasado su amigo la última semana después de la batalla final?

Sin embargo este no era momento para preguntas. Harry estaba casi dormido en la bañera.

Cuando Harry estuvo acostado y bien tapado en la cama de Charlie, Ron bajo y le informo a su madre que la comida tendría que esperar. Luego comenzaron a avisarles a las personas que debían saber que el Niño-Que-Vivió estaba con vida.

Unas horas después la cocina de los Weasley estaba abarrotada.

Magos, brujas, jóvenes y viejos, todos lo que se preocupaban por Harry Potter estaban esperando que su amigo y héroe despertara.

-Él está bien. Un poco desnutrido, pero eso no es nada nuevo. No sé cómo hacer que este niño como mas,- declaro Poppy Pomfrey entrando a la cocina después de examinar a su paciente favorito.

Harry despertó cuatro horas después.

Fue llevado a la cocina, sentado y cuestionado.

El chico no tenía mucho que decir. No, no recordaba matar a Voldemort. No tenía idea de donde estaba su varita ahora.

Si, de verdad había perdió la memoria por una semana. Él estuvo... vagando por ahí hasta que despertó.

Eso era todo. Alguna de la gente en la habitación sospechaban que había algo que Harry no les estaba diciendo, pero esa personas sabían que Harry podía ser una persona muy privada y testaruda y no servía de nada presionarlo.

Estaban felices que su salvador y Gryffindor favorito hubiera vuelto sano y salvo.

Después de un rato el chico de cabello negro se quedo dormido y fue llevado a la cama.

En cuanto a lo que las personas que lo amaban se refiere, todo estaba bien otra vez…

Harry se quedo en La Madriguera. Los Weasley no querían ni oír que se marcharía y no lo dejarían aunque quisiera. No que fuera capaz de marcharse en su estado actual.

Harry estaba miserable.

Al principio pensaron que era sólo cansancio. Pero los días pasaban y Harry no mejoraba. Estaba silencioso y retraído.

Sólo empeoro. Tenían que obligarlo a comer. Si Ron y Hermione no arrastraban a Harry fuera de la habitación, sólo se quedaba sentado al lado de la ventana mirando hacia afuera, con ojos desenfocados. Casi no hablaba y se rehusaba a decirles que andaba mal. Sospechaban que algo muy malo había sucedido, pero no tenían idea de que podía ser.

Era terrible ver al dulce chico tan destrozado. Esa era la única forma de describir el estado en el que estaba Harry. Destrozado

Harry estaba verdaderamente despedazado. Vacio por dentro. Le dolía tanto... ya ni siquiera podía llorar... Harry había vagado durante dos días después que Lucius lo había echado. Había estado caminando por las calles, vagando por los parques (no recordaba exactamente donde), hasta que se había dormido y luego despertó y comenzó a caminar nuevamente. Había llorado hasta que ya no le quedaban lágrimas y ya no podía llorar más.

Entonces de alguna manera había terminado en La Madriguera. Y ahora esta aquí. Estaba seguro y era amado, pero de alguna manera eso hacía las cosas peores. Estaba rodeado de tanto amor y preocupación, que eso sólo lo hacía mas consiente del gran vacío en su corazón.

Cuando Ron y Hermione no pudieron soportar ver mas así a Harry trataron de forzarlo a hablar, para que les contara que le sucedía. Eso resultó ser un desastre. Harry había comenzado a llorar y no habían podido calmarlo en mucho tiempo. Ron y Hermione sostuvieron con fuerza a su amigo y lo habían dejado llorar hasta que Harry se había quedado dormido. Desde entonces no le habían preguntado nada más.

Ya había pasado un mes. Harry había comenzado a recuperarse. Estaba tratando de ser feliz por sus amigos. No podía lastimarlos a ellos también. Se había dado cuenta que no era justo, que estaba siendo egoísta en su lamento.

-Toma, Harry,- le dijo con cariño Molly. -Come unos huevos, y el tocino esta exquisito, te lo aseguro.-

-Gracias,- respondió el chico. Había estado empujando los huevos alrededor del plato. No tenía hambre, pero no quería ser malagradecido y molestar a Molly. Tomo una cucharada de huevos revueltos y la puso en su boca. ¡Oh, no! el adolescente puso su mano sobre su boca y salió corriendo de la cocina hacia el baño.

Esa sólo fue la primera vez que vomito durante el desayuno.

Los Weasley, Hermione y Remus estaban preocupados otra vez. ¡Harry había estado mejorando y ahora esto! Ya había pasado una semana. Harry había vomitado en varias ocasiones. Finalmente, Molly decidió llamar a Madame Pomfrey.

Poppy hizo que su paciente se acostara, amenazo a todos lo Weasley para que dejaran la habitación y comenzó a lanzar hechizos de diagnostico. Harry vio que la experimentada enfermera se ponía cada vez más nerviosa. Ella le estaba haciendo muchas preguntas. Algunas de ellas bastante personales y vergonzosas.

Finally subió el chaleco y la polera de Harry descubriéndole el estomago y con gentileza lo examino con sus manos.

-Oh, cielos,- fue todo lo que ella dijo al principio.

-Harry, esto es realmente inesperado... ¿estás saliendo con alguien?- pregunto ella.

Harry podía decir que esa era una pregunta inesperada. No podía ni siquiera imaginar salir con alguien.

-No,- por supuesto que no. Probablemente nunca lo haría.

-Harry, no sé como decírtelo,- continúo la mujer. -Así que lo diré directamente. Estas embarazado, chico, aproximadamente seis semanas.-

Harry asintió, lagrimas llenando sus ojos. Eso era...

-Harry, necesito preguntarte algo,- la enfermera suspiro. -¿Alguien te lastimo?-

Esa era una pregunta lógica considerando como había estado actuando el muchacho desde que había vuelto. Poppy Pomfrey estaba enojada consigo misma por no haber pensado antes en eso. Dos lágrimas escaparon de sus brillantes ojos verdes y corrieron dejando dos caminos húmedos en la perfecta piel de sus mejillas.

Por supuesto, alguien lo había lastimado, más de lo que nunca imagino fuera posible... pero, ella había preguntado otra cosa. -No, no de esa manera.-

-Harry, tu sabes que puedes hablar...-

-Lo sé,- respondió tratando de lucir lo más sincero posible. No podía hablar de eso, no había manera. Simplemente no podía.

-¿Quieres que le diga a tu familia?- Ofreció Poppy. Ella quería hacer las cosas más fáciles para el pobre chico.

-Si por favor.- Su familia. Si, eran su familia. Suya y del bebé. Ellos tendrían la mejor familia de todo el mundo.

La enfermera dejo a Harry a solas, pero después de cinco minutos tres Weasley y Hermione irrumpieron en la habitación.

-¡Harry! Oh, Harry...- Molly lo abrazo y le beso la frente.

-Oh, amigo,- Ron se veía sacudido. -Fue Malfoy, ¿cierto? ¡Ese hijo de perra lujurioso no pudo guardar sus garras!- gruño Ron su cara poniéndose cada vez mas colorada.

El rostro de Harry perdió su color. Como supo… y luego se dio cuenta que Ron no estaba hablando del Malfoy correcto.

-No hables así de él,- susurro Harry.

-¡Ronald Weasley, cuida tu boca!- lo reto Hermione que tenía todo el derecho de retar a Ron ya que era su novia. Ella había aprendido de la mejor y seguía los pasos de Molly.

Ginny abrazo a su hermano adoptivo: -No escuches a Ron. ¡Es un jodido idiota!- comenzó la chica, ignorando el indignado '¡Lenguaje, señorita!' de la Sra. Weasley -No debes preocuparte, debes pensar en el bebé. Él será muy hermoso. Y todos lo amaremos mucho. Seremos una gran familia feliz.-

Todos asintieron.

En realidad ahora 'todos sabían' que era el bebé de Draco. Ahora todo tenía sentido. Harry había estado lamentando la pérdida de su amante. Pero eso no era importante. Harry tendría mucha gente a su alrededor. Todos ayudarían.

Ron reclamo una vez más sobre 'ese maldito Malfoy' aprovechándose de su inocente e ingenuo amigo para luego dejarlo de esta manera y amenazo con encontrar un mago oscuro o un nigromante para que reviviera a Draco Malfoy para luego hechizarlo hasta cansarse. Luego se calmo. Tenia mucho que hacer, porque Ronald Weasley seria padrino muy pronto.

Todos estaban muy aliviados de que el embarazo hubiera tenido un efecto tan positivo en Harry. Él aun estaba triste, pero mucho más calmado y lucía casi contento. Todos estaban siendo amables y cuidadosos a su alrededor; algunos días los Weasley volvían loco a Harry con su apoyo. Molly no lo dejaba solo asegurándose que comiera de forma adecuada, que durmiera bien y caminara en el jardín y que estuviera cálido cuando lo hiciera.

Cuando Harry cumplió dos meses Molly lo llevo al Callejón Diagon para comprar lana. Ella clamaba estar impaciente de comenzar a tejer para el bebé. Harry estaba seguro que era sólo para sacarlo de la casa, pero la acompaño de todas formas. Eso no fue tan malo. La gente lo saludo y le tomo fotografías, pero una vez que les daba lo que querían, lo dejaban en paz.

Después de eso Harry comenzó a salir más para hacer compras o cuando tenía algún antojo muy extraño. Aun no tenía mucha barriga. Además las túnicas mágicas escondían bastante. Pero Harry no lo escondería. Quería quedarse en el mundo mágico con sus amigos y su bebé sería un mago o una bruja e iría a Hogwarts. Harry tenía un futuro; tenía algo por lo que seguir viviendo.

Cuando Harry cumplió su quinto mes fue donde Madame Malkin para conseguir ropa nueva. Ya nada le quedaba bueno. Se sorprendió de ver a Blaise Zabini allí.

-¡Harry! ¡No te he visto en siglos! ¿Cómo has estado?- pregunto el atractivo chico.

-Estoy bien Blaise,- respondió el chico de cabello negro sonriendo mientras se sacaba la túnica para que lo midieran para la ropa nueva, mostrando su abultado vientre.