Los pasos… dolían tanto… apoyar su peso en el pie derecho, para tomar aire y apretando los dientes para buscar el valor que anidaba en su interior, mientras las lágrimas corrían sobre su rostro sin intenciones de secarse, gota a gota… mientras aquel eléctrico entre sus brazos dependía de su auxilio para salvarse.
Su propia mirada castaña se tornaba borrosa, mientras la sangre que escapaba de sus heridas lo abandonaba en hileras que escurridizas sobre su piel apenas y sentía.
Un paso más y… terminó por dejarse caer desde su propia altura contra el suelo, completamente inconsciente con aquel Pokémon aferrado contra su pecho.
POKÉMON
XYZ & THE HALL OF FAME
Capítulo 4 "Pancham"
Han pasado cuatro largos años desde la separación de nuestros héroes, pero el destino se esforzó en unirlos en una nueva aventura que recién inició.
Tras el regreso de Ash convertido en el Campeón Pokémon a la región de Kalos, la amistad que los unía a él, a Píkachu y a los demás Pokémon que viajaron con él en aquellos días, había despertado a una nueva era, donde la pequeña Bonnie que conoció, fue investida por él mismo como entrenadora Pokémon, Clemont seguía al pie de Ciudad Luminalia como el Lider de Gimnasio de Pokémon tipo eléctrico más temido y Serena, quien habiendo cumplido su sueño expresado alguna vez y por el que trabajó tan duro, había sido coronada como la Reina de Kalos.
Sin embargo… un suceso inesperado aconteció al finalizar la ceremonia; El ataque de un Pokémon eléctrico se cerneó sobre todos los entrenadores, al mismo tiempo que una implacable luz cegadora, dejando como resultado el miedo difundido entre todos los presentes, junto a la aparición de una extraña joven apoyada en el regazo de Serena.
CIUDAD LUMINALIA -Boulevard Norte- Centro Pokémon. 6:30 P.M.
-Toma, esta es para ti, -la reina de Kalos, le pasó una Dr. Cinnamon enlatada al joven que recién se había sentado perezosamente en una de las bancas del centro de cuidados, estaba realmente cansado por todo el trabajo que había resultado brindar ayuda a la enfermera Joey que junto a Wiggytuff no alcanzaban a cubrir, la cantidad de pacientes Pokémon era desbordante, por lo que sin dudarlo, tanto él como sus amigos ofrecieron hacerse cargo de todas las encomiendas que la enfermera les indicara.
Se había deslizado sobre la banca, apoyando el final de su columna contra el filo de la misma, mientras se retenía en tal posición por los talones apoyados contra el suelo. Al ver llegar a su lado a la joven de cabellos castaños y recibir la bebida, se sentó correctamente y bajó un poco los seguros de la cremallera de la camisa que llevaba.
-Gracias –se movió un poco más, asegurándose que ella tuviera espacio para sentarse.
-No te preocupes, -le sonrió, -está empezando a hacer mucho calor aquí adentro.
-Sí… es que todos los entrenadores y sus familias no dejan de salir y entrar… -colocó ambas manos alrededor de la lata, percibiendo la baja temperatura que poseía, para luego voltear al rostro de Serena, encontrándola con la expresión preocupada, sin dejar de ver a las personas caminando en la estancia, levantó entonces la mano, recordando al instante el momento en que Kalm, la tomó por la mejilla, pero sacudiéndose la idea, volvió a su cometido, le colocó la mano fría sobre la nuca expuesta.
-¡AHHHHH! –se levantó de golpe y se tapó la boca con ambas manos, avergonzada por la pequeña llamada de atención que hizo. -¡Ash! –lo miró en un principio sorprendida y dominada por la vergüenza, para luego sonreírle, al ver que la expresión de él le denotaba lo mismo. Sin notarlo llevó una mano a tocar su nuca, cual quisiera perdurar aquel ligero tacto sobre su piel.
-¿Quieres que salgamos? –preguntó levantándose y colocándose a su lado.
-¿…Salir?... –lo miró sin comprender, aquellas palabras podían tener varios significados, pero en su mente, si venían de él, sólo deseaba que tuvieran uno.
-Sí, ya sabes, -le señaló la salida.
-Ahh… sí, claro. –No podía ser posible que después de todo ese tiempo tratando de no pensar en él… de incluso haber tenido más de sólo algunos pretendientes, siguiera haciéndose ilusiones. No esperaba nada… en su mente, en su razonamiento… había pasado bastante tiempo desde aquel pequeño y fugaz beso que le robó antes de partir hacia Houen. Una ilusión creciente y ferviente dentro de su corazón, que su alma no olvidaba, pero él… ¿Qué pasó con él durante ese tiempo?... Aquella mirada que se iluminó al darse cuenta de los sentimientos que ella le había guardado y profesaba desde hace tanto tiempo… ahora era indescifrable en esos mismos iris castaños.
-¡Pikachu! –le habló con voz elevada a su amigo, que yacía comiendo junto a los demás Pokémon en la otra esquina de la sala de espera del Centro Pokémon. Ambas miradas se dijeron entre sí, que terminara de alimentarse y se verían luego.
-¡Ahh, que fresquito! –no pudo evitar sonreír y levantar los brazos al salir a la intemperie la joven, que dando un par de pasos rápidos afuera, dio una pequeña pirueta, a los que el Campeón Pokémon sonrió verdaderamente, su estilo tan único y tan libre, siempre le había atraído, ver la ligereza de sus movimientos y la fragilidad de su figura, le llevaban a asociarla con un hada, no cabía duda que era realmente una estrella, habiéndose convertido en una joven aún más hermosa de cómo la recordaba.
Se había quedado mirándola completamente abstraído de la realidad.
-¿Ash?... –se percató y sonrojó, por lo que cruzó sus manos tras su espalda. –Perdón, -continuó apenada, -supongo que son los gajes del oficio, -le sonrió. Sin embargo la respuesta que obtuvo fue solamente él bajando la mirada ante ella, la visera de la gorra cubrió sus ojos que apenas y eran visibles, por la luz de aquella iluminación nocturna que venía del Centro Pokémon. -¿Sucede algo?... –preguntó ya preocupada.
-¡AAAASHHH! ¡SERENAAA! –salió corriendo por la puerta de la entrada de la casa de salud la joven Bonnie.
-¿Bonnie?... –voltea a verla Serena al escuchar el llamado, pero no sin dejar de ver hacia Ash un par de veces más de reojo, el mismo que al notar como la preocupación en el rostro de la reina no se iba, le sonrió y volteó a ver hacia Bonnie también.
-Con que aquí estaban… -los mira y al ver sus expresiones calladas, se da cuenta que ha interrumpido algo, por lo que se encoge de hombros, todos están conscientes que su encuentro traería más que sólo sonrisas y abrazos de bienvenida, pero sin remedio se decidió a hablar. –Hemos recibido un recado del Centro Pokémon del Boulevard Sur, es un chico que es amigo tuyo, -le menciona y sonríe nerviosa dirigiéndole una mirada fugaz al joven Ketchum.
-¿Kalm? –pregunta el mismo entrenador de Kanto.
-¡Sí! Dice que el Profesor Sycamore ya fue hacia allá, que debes alcanzarlo porque tiene algo importante que decirte.
-Debemos ir al otro lado de la ciudad entonces… -responde automáticamente. –Iré por mis cosas y por Pikachu, -les explica a ambas.
-¡Yo!... ¡Yo también voy! –le expresó en un dejo de voz la castaña.
-¡Claro! ¡Todos vamos! Mi hermano ya empacó comida para el viaje. –les explicó sonriente.
-¿Viaje?... si sólo vamos al otro lado de la ciudad –rió nerviosa Serena.
-Uno siempre tiene que estar preparado –se les unió el Líder de Gimnasio de Luminalia. Al ver que Ash iba de regreso al Centro Pokémon, le gritó para que le atendiera. -¡No olvides usar la computadora!
-¡Nooo! ¡Enseguidaaa! –le respondió de la misma manera.
-¿La computadora? –preguntó interesada Bonnie.
-Sí, recuerda que cuando no cargas tus Pokémon contigo, puedes transferirlos desde la granja o el laboratorio en donde estén a través de la computadora. –respondió sabio como de costumbre.
-Ya veo… entonces Ash sólo tenía a Pikachu consigo hasta ahora, -razona para sí misma.
-Denené, -se le une su amigo desde la bolsa.
-Me dijo que esas fueron las instrucciones de la Liga, que no podía hacer participación en ningún evento oficial, más que sólo con su Pokémon más representativo. –Sigue la conversación el hermano.
-Pero eso es peligroso… -acota la reina.
-Creo que lo consideran peligroso a él, jajajaja –ríe a carcajadas el rubio, mientras las chicas lo miran sin encontrarle la gracia.
Todo aquello le traía innumerables e invaluables recuerdos… caminar de noche junto a ellos, en busca de un objetivo, aunque esta vez fuera solo cruzar la ciudad hacia el otro lado.
-Todo esto se dio tan rápido que olvidé cambiarme de ropa… -habla, mientras trata de esconderse tras de Clemont, la reina de Kalos, al tenerlo más cerca, ya que varias personas que los ven pasar la reconocen y gritan fanáticos, agrupándose entre ellos, sin atreverse a acercársele.
-¿Cambiarte de ropa? –preguntó con inocencia el joven Ketchum, sin notar que a él también lo miran con estrellas y corazones en los ojos los grupos de chicas que encuentran en el camino.
-¡Son el campeón! ¡Y la reina! –repite en sus adentros los gritos de los fans Bonnie. –Ahora que lo pienso… el que ellos estén juntos… -abre la boca y los mira con picardía.
-A mí me gusta tú vestido, -da el cumplido sin más Ash, cual no se fijara el halago que le da, ella baja la mirada hacia su ropa, el traje pomposo de presentación que usó como reina en la inauguración del evento, entonces miró con discreción hacia él, siempre con aquel estilo de estar listo para lo que fuera, los pantalones de mezclilla perfectamente ajustados a su figura, la camisa negra de cremallera que momentos antes había aflojado, sus manos… que lucían más fuertes y grandes de lo que las recordaba, enfundadas en los guantes negros que lo caracterizaban. ¿Qué tanto estaba viéndole?... –se sonrojó y cerró los ojos.
-Gracias… -dijo apenas pudo recuperarse, arqueando los ojos en una sonrisa.
-¡Las crepas! –gritó de la nada el entrenador legendario.
-¡Piiikaaa! –lo secundó su amigo inseparable.
-¿Tenías antojo de las crepas Luminalia? –sonrió alegre Bonnie. -¡Yo también quiero! –dio hasta un pequeño saltito mientras cerraba los ojos, los a su lado la miraron y rieron al recordar a la pequeña Bonnie amante de los dulces. A pesar que se había convertido en una jovencita que ahora les llegaba casi al hombro a Ash y Clemont.
-¡sí! Las probamos una vez que salimos sólo Serena, Pikachu y yo, -prosiguió sin miramientos.
-¿Sólo ustedes? –arqueó las cejas Bonnie, lo que sonrojó a la reina.
-Pues… eso pasó más de una vez… -adquirió la postura analítica el joven Líder de Gimnasio.
-Fue cuando todos estábamos despidiéndonos… antes del viaje de vuelta a casa. –Les dijo tornando la expresión a la melancolía sin proponérselo.
-¡Es verdad! Ahora recuerdo que en esos tiempos el Gimnasio aún faltaba de reparaciones y por eso Bonnie y yo nos fuimos.
-¿Y qué fue lo que hicieron en ese tiempo? –pregunta ansiosa la menor de los rubios.
-Mm… -voltea hacia Serena el joven Ketchum y sonríe. –Tuvimos una batalla claro.
-¡Nooooo! –le grita decepcionada Bonnie al narrador.
Las risas no se hicieron esperar, mientras la chica se cruzaba de brazos.
-Pero antes de eso… Ash fue muy amable conmigo… me llevó a muchos lugares y tiendas, -cierra los ojos la reina mientras le sonríe a la recién entrenadora.
-Vaya… eso suena más razonable, -le dirige una mirada de reprimenda al entrenador del vínculo lazo. –No todo en esta vida son las batallas Pokémon Ash.
-Creo que eso aplicaría con otro tipo de persona Bonnie –sonríe divertido Clemont.
-¡Por favor, reciban sus Crepés Luminalia! ¡Compartan nuestro sabor por toda la ciudad! ¡Regresen cuando gusten! –les habló la mujer del puesto.
-¡Muchas gracias señorita! –reciben su comida.
-¡Ella!... ¡Ella es perfecta! –mira con estrellas a la joven vestida de Chef, la hermana menor.
-¡NOO! –gritó parándola a tiempo y pasándola tras de él el entrenador de eléctricos.
-Como los veo tan animados, la casa invita en su horario feliz, reciban estos vasos de Leche MuMu que quedan deliciosos junto a nuestras crepés dulces y saladas.
-¡Insistoo! –siguió con su cometido Bonnie.
-Mejor vámonos… ¡Vámonos! ¡Gracias por todo! –dio la espalda Clemont.
Al poco tiempo estaban dando las últimas mordidas a los dobladillos cuando vieron las luces del Centro Pokémon del Boulevard sur. Había una persona esperándolos parado frente a la puerta. Al verlos acercarse, sonrió animado y corrió hasta encontrarlos, o más bien, corrió hasta encontrarse con Serena.
Al ver el acercamiento Clemont y Bonnie se miraron, mientras Ash no le quitó la mirada de encima.
-¡Qué bueno que llegaron! Estaba empezando a preocuparme porque les avise hace… poco más de tres horas. –Recuerda la presencia de los demás y voltea hacia ellos. Kalm siempre había sido un chico muy directo, resolvía las cosas a su manera y la convivencia en grupos no era su fuerte, pero debía obligarse por ella.
-Sí… disculpa, es que camino acá pasamos por el puesto de Crepas, moríamos de hambre, -se disculpó la reina ladeando la cabeza con una sonrisa. –No sabía si tú ya habías comido algo, así que te traje una, -le pasa la pedida para llevar. Ash comprendió entonces el destinatario. No sería para comerla más tarde.
-Muchas gracias, ¿aunque sabes? No me gustan mucho los dulces… -le sonrió sintiéndose mal por defraudarla.
-Si alguien te da un regalo lo aceptas y punto… -se escuchó un tanto molesta la voz de Ash.
Bonnie abrió grandes los ojos sorprendida y Clemont miró preocupado la situación, venía sospechándolo desde que ellos dos se cruzaron por primera vez… todos esos sentimientos que albergaban ambos iban a terminar por explotar en algún momento.
-…Ash –sin notar sus acciones en son de apaciguar el ambiente, Serena tomó su mano izquierda con la suya.
-Entre ella y yo no hay secretos ni miramientos tontos… si algo no me gusta se lo digo e igual ella a mí, ya pasamos ese tiempo de estar guardándonos las cosas, -le contestó molesto el entrenador de Kalos.
-¿Qué estás diciendo?... –no lo comprendía… aquellas palabras… lo alteraban.
-¡Que si tanta es tu insistencia por querer callarme vengas aquí en lugar que ella te esté reteniendo! –Las palabras que faltaban… Ash se soltó del agarre sin pensarlo y rápidamente lo tomó del cuello de la camisa.
-¡No, Ash! –trató de tenerlo preocupada, pero Clemont se movió más rápido y los separó a los dos entrometiéndose y empujándolos por el pecho con las manos, hacia atrás.
-¡Pikapi! –se asustó también el mejor amigo.
-¡Deténganse! –les habló fuerte, con lo que ambos comprendieron lo que estaba haciendo. -¡Este no es el momento ni el lugar! ¡Y menos la forma! Si tienen cuentas que arreglar entre ustedes… como entrenadores lo menos que pueden hacer es hacerlo en una batalla Pokémon. –les explicó pausado y sin perder la serenidad. Mientras Serena miraba la escena confundida. ¿Qué había pasado? ¿Por qué se disgustaron así?...
Cual hubiera sentido la preocupación de Serena, la Pokébola de Pancham se activó, dejándolo salir, sorprendiéndolos a todos.
-¡Pan! ¡Cham, cham! ¡Cham Pan! ¡Pan! –les gritó molesto, mientras yacía parado frente a Serena.
Al verlo, Kalm relajó los hombros y se acomodó la camisa. –Ya… tranquilo Pancham no pasa nada.
-Pikapi… -miró hacia Ash igual de preocupado el Pokémon amarillo.
-Lo siento… -bajó la mirada el Ketchum, aún sin comprender su comportamiento, se quitó la gorra y pasándose la mano fuerte sobre el cabello, se la volvió a colocar.
Una vez los ánimos se calmaron, se dirigieron hacia el centro Pokémon, donde el profesor Sycamore aguardaba con una importante noticia. Sin siquiera percatarse… que en lo alto del edificio más cercano, el hombre de larga capucha negra los observaba, con su Raichu cicatriz al lado.
Esta historia continuará…
POKÉMON XYZ & THE HALL OF FAME, Capítulo 5 "Greninja-Ash"
OMG! Estoy que muero de amooorrr, jaja la inspiración me vino de golpe con el capítulo de esta semana… y último de la serie, pero wow que valió la pena, fue tan hermoso y la sorpresa del beso fue algo increíble que aún festejo.
Quiero agradecer los favs y follows a la historia, me ponen muy contenta ya que esta idea parece les gusta xD, gracias por acompañarme.
Con respecto a los comentarios, me encanta que me den sus opiniones al respecto, me ayuda a saber que esperan ver, puesto que para eso es este espacio, para explorar todo lo que pueda pasar con esta linda pareja ahora CANON.
Saludos especiales a: Sol, dlandini
¡ARIGATO MINNA-SAN!
¡JA NEE!
PS. Me faltó responder algunas cosas en el capítulo, como las edades y tal vez hacer más descripciones, pero metí todo lo que pude en este, según se siga desarrollando la historia nos seguiremos enterando.
