Terrence-

-Maldita sea- grité, juntando las cejas en un gesto de disgusto.

-La culpa es tuya por acercarte tanto- Dijo sosteniendo su mirada en la mía, sin parpadear… no tenía el mismo sonrojo que la primera vez pero sí estaba colorada de coraje.

Dio dos pasos y se hizo a un lado, no sin antes vaciar en mí lo que quedaba en su vaso.

-Tranquilos - Intervino Ann

-Me marcho, no te preocupes por mí….-Ni siquiera miró a Ann al momento de despedirse

La miré abrirse paso entre los chicos y salir.

Busqué la mirada de Annie para disculparme, no quise gritarle a su amiga…

Rodó la mirada y puso las manos a sus costados –No te imaginas lo que me costó convencerla… -Dio la media vuelta y caminó en dirección de su amiga para darle alcance.

Ahora ya sabía un par de cosas más, que sí era amiga de Annie y que se llama Candy.

Me quité la camisa y me dejé solamente la playera que llevaba debajo…

Jamás pensé que tan pronto se me arruinaría la velada que había planeado… pero lo que nunca me imaginé era volver a verla tan pronto.

-Terry, amigo, es un gusto verte… Tom me dijo que no vendrías.

-Me animé de último momento.

-¡huy! ¿Qué te pasó? –La mirada de Stear se centró en la camisa mojada que sostenía en mis manos…

-Un pequeño accidente…

-Ven, te prestaré algo

Los hermanos Stear, Archie y Daniel eran los hijos de un excéntrico millonario que les costeaba todos sus gustos y caprichos, no había nada que no les concediera con tal que se mantuvieran como parte de su empresa.

Stear es el mayor, es responsable y amable, nos conocemos desde el colegio y nos hicimos buenos amigos desde entonces, al igual que Tom, a quien no soporto es a su hermano Archie, es arrogante y prepotente… Daniel es un año menor que Archie, músico percusionita… Archie es violinista y Stear es contratenor… pero los tres tienen la música como un pasatiempo, no viven de ella como yo… Tom, aunque sí trabaja en el Conservatorio tampoco depende de ese ingreso. Su padre no se queda atrás en cuestiones financieras de la Familia Cornwell. La música para él pasa a un segundo término cuando su padre tiene planes para que lo represente en el extranjero.

En cuanto a mí, la música es una musa, es la expresión del alma cuando las palabras guardan silencio… es un mundo sublime en el que no existen problemas, sólo existe el desafío, los retos y las recompensas son mayúsculas…

Apreciar el arte de la música es algo que proviene del corazón, dedicarle tiempo para percibir lo preciado de ella… cuando toca tu mente, se posiciona en tu ser y te envuelve en su melodía es majestuoso.

Hay muchas formas de apreciar la música, y una de ellas es la sensación que recorre tu cuerpo haciendo que te muevas al ritmo que ella quiere… tal y como lo hacen los chicos que están bailando.

Me resigné a no verla otra vez en esta noche… no pude contener mi temperamento y esta vez ella no intentó disculparse. Lo había arruinado por segunda vez.

La mayoría de los que estaban aquí eran mis conocidos y algunos chicos del Conservatorio. Daniel es muy social y siempre hace fiestas como ésta.

Después del incidente con Candy no tenía nada a qué quedarme –Tom, hermano, estoy en la casa de Daniel y no te he visto.

-Estoy en el jardín…

-Sólo quiero que sepas que me marcho, me siento un poco indispuesto…

-Dame un segundo, te alcanzo…¿En dónde estás?

-En la sala de estar.

-Voy contigo. Así que no te muevas.

Me encaminé hacia la salida cuando vi a mi hermano que venía hacia mí… pero no venía solo… estaba con Candy

Sentí que la sangre se heló y mi cuerpo se puso rígido… ella estaba con mi mejor amigo… seguramente Annie se la presentó… a lo mejor estaba con él para darme celos… eso es estúpido… Candy no tiene el menor interés en mí…

Ella borró la sonrisa de sus labios y se mantuvo indiferente… -Hermano - Tom me dio uno de sus abrazos fuertes para presumir sus horas en el gimnasio –Ella es Candy

La miré y dije –Hola

-Hola- Me respondió de manera áspera lo que me provocó risa

–¿Ahora te burlas de mí?

- No!

-Un momento… ¿Se conocen?

Un sí y un no se escucharon al unísono.

-No te conozco…

-Pues para no conocerme me has mojado la ropa dos veces.

-Ha sido tu culpa, porque no te fijas por donde caminas…

-Si no fueras torpe…

-¿Torpe?

-Sí, eres una mujercita torpe…

Abrió sus ojos e inmediatamente los achicó y se dirigió a mi amigo -¿Me puedes llevar a casa?

A Tom se le borró la expresión cómica –Claro... vamos

Los perdí de vista cuando las luces de su auto se difuminaron en la lejanía.´

Me fui a casa y le llamé al menos quince veces… quería saber por qué se conocían, qué intensiones tenía con ella… pero en todas me mandó al correo de voz.

Esa noche fue larga al igual que las siguientes …

Tom ha sido mi mejor amigo durante mucho tiempo y hemos pasado muchas cosas juntos… y ahora siempre hay una excusa ante cualquier invitación de su parte… no tengo el valor de verlos juntos… pero tampoco puedo huir por siempre. Tom no va en serio con ella, no es de los tipos que se queden por mucho tiempo en una relación, y no deseo que la lastime… no quiero que le haga daño y tampoco quiero recoger los pedazos de un corazón herido para sanarlos… no de un corazón herido por parte de Tomas Stevenson

Tenía que centrarme en lo que estaba haciendo, en lo que siempre me ha gustado hacer… no podía involucrarme de esta manera con una mujercita de quien no conozco nada, hay otras igual o más bellas que ella …

-Haremos calentamiento de voz… por favor hagan filas para darse masajito Antes de iniciar cualquier ensayo, les pedía a las chicas que se dieran masajito en la espalda para destensar los músculos y para que se relajaran y alcanzaran, sin dificultad, las notas.

Muchas de estas chicas toman la música como una segunda profesión, muy pocas lo hacen como carrera de vida; otras solo lo ven como una alternativa para ampliar su hoja de vida, ya que su deseo es llegar a la pantalla grande, tal es el caso de Annie Britter y de Susana Marlow, quienes se dicen ser actrices y aman la actuación.

Patricia O'Brien tiene una hermosa voz pero es muy insegura, cuenta los compases para dar la primera nota y deja pasar el inicio de cualquier canción… ella se ha convertido en mi mayor reto, ya que es la mejor de todas para ser solista.

-¿Terrence, me puedes cambiar de lugar?

Levanté mi vista, ya que estaba centrado en las teclas del piano para dar inicio a la vocalización. Escucharla llamarme por mi nombre con mucha confianza me hizo sentir bien -¿Por qué te quieres cambiar de lugar, Susana?

-Porque me gusta prestar atención y estando un poco lejos me distraigo mucho…

-Ok. Puedes recorrerte dos lugares hacia adelante.

La mirada marrón de Susana no me dejaba concentrarme, pero no era la única que estaba sobre mí, había otra mirada, fuerte y dominante mirándome, la de Annie.

Como cada día, vocalizábamos con la escala musical y de vez en vez le añadía una octava más, haciéndolas esforzarse un poco más.

La obra cerraba con el "Aleluya" de Haendell acompañada con un "Amén" séxtuple y cada día ensayábamos una vez el aleluya y la parte correspondiente del amén, ésta última pieza es la que costaba un poco más que las demás.

A medio ensayo paré la pista para escuchar solamente las voces y de la parte exterior del aula escuché, que alguien, por cierto bien entonada y afinada, cantando con sorna el aleluya, en la parte que decía aleluya, aleluya, decía: me aburro, me aburro, me aburro… Esto generó risa e indisciplina entre las chicas, por lo cual salí a enfrentar a la graciosita -¿Tú?

Al verse descubierta sonrió al tiempo que se sonrojaba y se cubrió el rostro con el libro que traía en las manos -¡Oh! Lo siento, no fue mi intención interrumpir…

-¿Qué haces aquí?

-Emm…. Espero a mi amiga… digo a Annie Britter

Esta era una oportunidad para no desaprovechar, Candy estaba en mis manos y ella tenía las respuestas y yo tenía las preguntas… era mi turno.