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Díganme ¿Cuál padre opinan que debería ser el siguiente?
Roy se comió en total 15 trocitos de sushi (de tres rollos distintos), dos órdenes de arroz y un plato de fideos japoneses, mientras Thea y Tommy agarraban aire. Vaya que esos dos necesitaban un respiro, parecían más cansados que si hubiesen corrido un maratón por todas las calles de Star City sin parar ni una sóla vez. ¡El niñito ese no se cansaba con nada! Lo que tenía de adorable lo tenía de hiperactivo…
Ambos "adultos responsables" lo fulminaban con la mirada mientras él comía… no podían creer que un crío que en ese justo momento lucía tan angelical les hubiese hecho pasar la tarde más agitada de sus jóvenes vidas.
-¿Me pasas la soya?- le pidió Roy a Tommy, pausando por un momento su deliciosa cena.
-Agárrala tú, te sobran energías- musitó éste, sin dejar de lanzarle dagas con la mirada. Sin embargo, Thea le propinó un zape, haciéndolo recapacitar- quiero decir, toma- corrigió, acercándole el botecito de soya.
Una vez que acabó la cena, Thea insistió en darle un baño y, para sorpresa de todos, lo logró. Sin embargo, no fue tanto un baño, sino más bien una remojada, ya que Roy no se quedó quieto el tiempo suficiente como para lavarle el cabello o detrás de las orejas o las axilas… pero al menos se había dejado mojar y eso era más que suficiente… ¿no?
Después buscó entre la ropa de Roy que Oliver le dejaba ahí en caso de emergencias y le puso una pijama de X-Men que le gustaba mucho a Thea, ya que, a su parecer, hacían que el niño luciera monísimo, lo cual podría haber corroborado cualquier otra persona que lo viese en ellas… aunque no Tommy, porque para Tommy, justo en ese instante, Roy era el mismísimo mal encarnado.
Apenas tuvo la pijama puesta, regresó a su labor de saltar en la cama. Thea, por otro lado, se sentó en una silla de la sala de estar y cerró los ojos, dispuesta a pasar un momento tranquila. Rayos, si su sobrino era así todos los días, comenzaba a entender un poco por qué Oliver siempre estaba tan cansado… y eso que ella lo había cuidado sólo después de la escuela, no quería ni imaginar lo que sería estar a cargo desde el inicio del día. Entonces llegó Tommy y se sentó en el sofá frente a ella. Por lo menos después de cenar, Roy se había tranquilizado bastante.
-No creo que en mis 24 años de vida haya tenido antes un día tan difícil-
-Eso es porque tu vida está servida en bandeja de plata- le respondió Thea, abriendo los ojos para mirarlo a la cara.
-Como si la tuya no-
-Tu ventaja es que no tienes a mi madre respirándote sobre el hombro todo el día-
-Bueno, ahí no puedo opinar. Tu mamá siempre se ha portado bien conmigo-
Antes de que Thea pudiese responder, se escuchó el timbre de la casa, provocando que ambos jóvenes se levantaran de un salto. Tommy corrió a la puerta y la abrió sin más.
-Disculpen, ya sé que son más de las diez pero…- comenzó Oliver, pero su amigo lo miraba como si justo les acabase de salvar la vida- Ehh… ¿Si, Tommy?-
-Nada, es sólo que te extrañamos. No podíamos esperar a que llegaras- Y sí, no podían esperar a que llegara y se llevase al niño con él.
-Gracias- respondió con inseguridad, sintiéndose algo extrañado con el comportamiento de su amigo.
Thea le sonrió, sintiéndose sumamente aliviada.
-Pasa, Ollie. Por favor, pasa-
Oliver entró a la casa, decidiendo que lo mejor sería ignorar el extraño comportamiento de ambos e ir directamente a lo importante. Siguió a su hermanita hasta la sala y se sentó junto a ella, frente a Tommy.
-Gracias- habló por fin- Ustedes dos son los mejores, y lo digo enserio. No tienen idea de cuánto extrañaba dormir. Sé que llegué un poco tarde y lo siento, pero de veras se los agradezco muchísimo-
Ambos niñeros sonrieron. Quizás volverían a ofrecerse a cuidar a Roy después de todo…. Nah, a quién engañaban, tendrían que ver a Ollie extremadamente mal para volver a meterse en otro lío como ese.
-Awww, tú ni te apures- respondió Thea.
-No hay problema- corroboró Tommy.
Oliver les dirigió una gran sonrisa de profundo agradecimiento y se puso de pie, caminando en dirección a las escaleras.
-Bueno, si me disculpan, iré a buscar a Roy-
Antes de que pudiese dar ni dos pasos más, el niño ya había bajado corriendo las escaleras y saltado a sus brazos. Oliver lo atrapó y lo lanzó de nuevo al aire para después volverlo a atrapar, provocando en el proceso que el chiquillo se riera.
Cuando Ollie lo tuvo en sus brazos de nuevo, lo abrazó. Después de un rato, se separó un poco, apoyándolo en su cadera para cargarlo bien. Ollie lo miró bien, dedicándole una genuina sonrisa.
-¿Qué tal tu día, cachorro? ¿Me extrañaste?- le preguntó, acariciándole el cabello con su mano libre. Vaya que él si lo había extrañado bastante.
-Muchísimo, papá- le contestó casi al instante, envolviendo sus brazos alrededor del cuello del Vigilante, abrazándose de nuevo a él.
Oliver abrió muchísimo los ojos. Aquella era la primera vez que Roy le llamaba así. Muy bien, Ollie se sentía raro, es decir, no tenía la menor duda de que estaba feliz, pero sentía lágrimas en los ojos, como si fuera a… y ahí estaba; una lágrima. Vaya, estaba llorando de felicidad. Dios, jamás pensó que alguna vez fuese realmente a llorar de felicidad, pero ahí estaba; llorando porque su hijo le acababa de llamar papá… ¡Qué más da! Hacía que todo valiese la pena.
El arquero sonrió, mirando a su pequeño y abrazándolo de nuevo.
-Aunque Thea y Tommy no aguantan nada, ¡Se cansaban con todo!- añadió el chiquillo, separándose un poco para ver a Ollie. Éste último sonrió aún más y le dio un beso en la nariz.
-Lo sé, hijo, son unos débiles-
Ambos "débiles" se aclararon la garganta, haciéndoles saber que alcanzaban a escucharlos desde la sala de estar.
Oliver regresó con ellos, llevando aun a Roy en sus brazos.
-Gracias de nuevo, muchachos. Roy, agradéceles a tus tíos por haberte cuidado hoy, mira; ya hasta te bañaste-
-Gracias Thea, gracias Tommy- les agradeció Roy, feliz con su padre.
-¿Por qué no vienen a casa? No tengo nada de beber para ofrecerles, bueno sólo agua, pero hay helado en la nevera- les invitó Oliver.
Thea y Tommy asintieron lentamente con la cabeza. Lo que en realidad querían era tirarse a dormir de una buena vez, pero Ollie se veía tan contento que no hallaron la manera de declinar su invitación, no querían arruinarle la felicidad de ningún modo posible.
-¡Sí, Helado!- vitoreó Roy, para terror de sus "responsables tíos".
-No, hijo, tú mañana, ya sabes que no me gusta que comas azúcar después de mediodía, te hace efecto como por una hora y ya es tarde- replicó Ollie, tranquilizando a los jóvenes sin saberlo.
Roy frunció el ceño, pero recargó su cabeza en el hombro de Oliver, resignado.
Thea y Tommy se miraron entre sí con los ojos abiertos como platos. ¿Por qué ellos no sabían lo del azúcar?
-Tommy, no sé si quieras guardar la nota que te di en la penúltima clase-
-¿Nota?- Thea arqueó una ceja.
-¡Ah, sí! Ollie me dio una nota con recomendaciones para…- su voz se fue apagando a medida que se daba cuenta de lo que les había costado su olvido. Sacó la nota lentamente de su bolsillo y se la acercó a Thea, incapaz de enfrentarse a su propio descuido.
Thea casi le arrebató la nota y leyó en silencio:
Thea y Tommy, muchas gracias por cuidar a Roy durante la reunión, nos hacen a ambos un gran favor. Sin embargo, si les quisiera pedir algo muy importante: Por ningún motivo vayan a darle azúcar después de mediodía. Si lo hacen, le hará efecto como por una hora a lo mucho, pero sería un poco más inquieto…
No le hizo falta leer el resto, la habían fastidiado desde el principio. No obstante, forzó una sonrisa. Ya después se las cobraría con Tommy…
-¿No la habían leído?- les cuestionó preocupado el joven padre.
-No hizo falta- mintió ella- se comportó como todo un angelito-
Oliver sonrió de nuevo, colgándose en el hombro libre la mochila de Roy.
-Bien, yo llegué caminando. Igual y podemos ir y pasan la noche en casa. Thea en la habitación de huéspedes y tú, Tommy, en el sofá-
Ambos invitados asintieron y Thea fue a preparar una mochila con un poco de su ropa. Ahora no sólo no podían rechazar la habitación de Ollie para no arruinarle el feliz momento, sino que también porque se sentían un tanto mal por haber ignorado sus expresas instrucciones y darle a Roy tanto azúcar.
En algún momento durante el camino a casa de Ollie, Roy se quedó dormido en sus brazos. Así quietecito y calladito se veía completamente diferente al niño que habían cuidado toda la tarde.
En el recibidor de la casa del arquero, Thea dejó sus cosas y Ollie acomodó mejor a Roy.
-Yo nada más voy a acostarlo y regreso- murmuró a sus invitados, pero Roy se despertó.
-Auuu- se quejó somnoliento- me siento mal-
Ollie lo miró, preocupado.
-¿Por qué? ¿Qué tienes, Roy?-
-Me duele la panza- alcanzó a decir antes de vaciar el contenido de su estómago en el otro hombro y parte de la espalda de Oliver, ensuciando su camisa irremediablemente. Después se volvió a recargar en el pecho de éste.
Ollie lo observó, un poco angustiado y le dio un beso en la cabecita.
-Pobrecito, mi hijo- levantó la mirada hacia Thea y Tommy- Chicos, ¿Roy comió algo raro hoy?-
Ellos se miraron entre sí con ojos redondos como platos, inseguros de qué responder, así que ambos negaron rápidamente con la cabeza.
-No- mintieron en lo que Ollie le daba al niño un vaso de agua para que se le pasara el mal sabor.
-Bueno, ¿pueden servirse ustedes? Mientras le doy a Roy medicina para el dolor de estómago, otra para las náuseas y yo me doy un baño-
Ollie sacó de la cocina una caja con medicinas para malestares comunes como la fiebre, los dolores de cabeza, náuseas, dolores de estómago, tomó una cuchara y se dirigió al cuarto de Roy
Y a pesar de que fue todo un espectáculo para lograr que Roy se tomara los medicamentos, una vez que lo hizo no tardó ni cinco minutos en quedarse dormido de nuevo.
Ollie se dio un baño y se cambió de ropa a unos pants y una camiseta de ACDC que usaba para dormir.
Dos horas después Thea y Tommy ya se habían ido a dormir- lo cual era muy raro, esos dos normalmente podían aguantar varios días de fiesta en fiesta sin parar- y Oliver hablaba por el teléfono de la cocina con Dinah, cuando de pronto sintió los brazos de alguien abrazados a su torso. Bajó la mirada y sonrió al encontrar a su pequeño hijo abrazado a él. Ollie se agachó y lo alzó con el brazo derecho, sosteniendo el teléfono con la mano izquierda.
-Buenas noches, Dinah, aquí con nosotros hay alguien cuya hora de dormir pasó hace mucho-
Dinah se despidió también, sabiendo claramente a quién se refería su novio.
-Vamos, cachorro, ya es muy tarde- y con eso, Oliver echó a andar hacia las escaleras.
-Te amo, papá- expresó, recargando su cabeza de nuevo en el hombro del Arquero.
Ollie sonrió y le besó la frente. Ese niño era sin duda alguna lo mejor en su vida.
-Yo también te amo, hijo-
