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4. Vacío
Sasori se ha ido, maldice esa lengua suelta que a veces tiene, si no hubiera dicho lo que dijo aún estaría su antiguo compañero ahí y él no estaría tan aburrido como está ahora por no tener nadie con quien hablar. Kabuto no fue traído esta vez, no sabe qué tan bueno sea que el antiguo subordinado del pelirrojo se enfrente con éste y sepa que ya no está más bajo su control.
Orochimaru camina insistentemente en la punta de la colina donde Sasori lo dejó, piensa y menea la cabeza buscando un modo de acercarse más sin encender las primeras alarmas. No le cuesta imaginar que Zetsu patrulla el área, aunque debe estar más ocupado en otra cosa.
Se sienta mientras cruza los brazos, contemplando la geografía del lugar.
Quizá no está en las mejores condiciones para conseguir lo que quiere, pero no lo ha estado en muchas ocasiones y aun así ha salido con la ventaja de su lado. No por nada fue considerado genio en su época, tiempos que quedaron un tanto atrás pero sigue poseyendo el título de persona de grandes capacidades e ingenio incomparable.
Sonríe cuando una idea llega a su cabeza y empieza a actuar.
Se abre camino sin prisa para no atraer atenciones de algún tipo, puede sentir parcialmente las presencias que yacen dentro de la gran barrera de chakra, no sabe cuántas son pero sí que son varias. Ninguna se muestra alerta en ese momento, el hecho que dejen saber su presencia es clara señal que no esperan ninguna clase de ataque, un punto a su favor. No es capaz de reconocer del todo a quién pertenece cada clase específica de energía, nunca ha poseído ese tipo de fineza sensorial y de tanto tiempo que ha perdido contacto con la organización, es aún más complicado el definirlos.
No importa, en ese disfraz de serpiente es seguro que pasará desapercibido, no cree que alguno salga a caminar por los alrededores como Sasori, y definitivamente, no es tan irresponsable como aparecer directo a las puertas de donde están reunidos. Tiene tácticas más sutiles.
Lo primero es la parte más complicada, penetrar la barrera de chakra, después, lidiar con Zetsu rondando el lugar.
Se enfila pendiente abajo y se detiene hasta que ha quedado justo delante de la barrera, la rodea un poco buscando quizá alguna sección débil, pero hasta él sabe que es casi imposible, Pain no es tan descuidado como para cometer esa clase de errores.
Haciendo control maestro de su propio chakra lo hunde tanto como puede en ese cuerpo que ocupa y sin pensarlo mucho, penetra la barrera. Una vez que su alargado cuerpo lo ha hecho por completo se detiene a esperar alguna respuesta, ya sea Zetsu, Konan o el mismo Pain aparezcan para eliminar al intruso, pero no llega nadie.
No se atreve a asegurar que ha tenido éxito en pasar desapercibido, mas confía en que lo ha hecho o que nadie lo considera suficiente amenaza.
Se mueve entre el bosque y llega a la hondonada donde Hidan había realizado su ritual, revisa las emanaciones de energía y no encuentra nada peculiar, salvo por los claros rastros en los cuerpos que Hidan usó para su ritual. No conoce al fanático pero ha hecho suficiente seguimiento para saber de la interesante transferencia de energía vital entre aquellos sacrificios y el compañero de Kakuzu.
Sigue avanzando, tiene que detenerse cuando nota movimiento delante de él, en su disfraz de serpiente y entre esos arbustos espera pasar desapercibido, la cantidad de chakra que emana es minúscula y sólo algún sensor conocedor de su peculiar chakra podría distinguirlo… o al menos eso espera.
El movimiento se detiene y él continua su camino, la arboleda se acaba y queda de frente con las construcciones.
Se percata del sonido de pequeñas explosiones seguidas de una leve lluvia de escombros. Voltea de inmediato al rubio que sigue en los patios. —¡Maestro Sasori, deja de hacer eso! ¡es irritante, sí!
Orochimaru se aventura un poco más adelante para tener mejor vista, aprovecha los restos de rocas y ramas desperdigados por doquier para ocultarse. Ubica a Sasori en las escaleras frente al edificio principal, a Deidara varios metros delante de él y ambos en posición de combate.
-¿No dijiste que estabas aburrido? ¿no dijiste que entrenáramos? —El pelirrojo pregunta sarcásticamente.
-Entrenar sí, ¡pero no que te diviertas conmigo! ¡es lo que estás haciendo con estas marionetas, sí!
-Velo como un reto, si consigues que tus esculturas las destruyan, quizá considere tu artesanía arte menor.
-¡¿Cómo puedes insultarme así? —el rubio farfulla y se coloca de nuevo en posición ofensiva mirando a su alrededor.
Dos pequeñas marionetas aparecen delante y detrás de él. El sanin observa al rubio tratar inútilmente de destruirlas, éstas se mueven antes de que las esculturas estallen y en más de una ocasión casi lo hacen delante de su creador. Orochimaru se pregunta cómo es que el rubio no ha muerto siendo así de descuidado.
-Basta ya de eso, necesitas ser más certero. Dejaré ésa para que mejores tu puntería y velocidad. —Sasori dice apuntando con la cola de Hiruko una marioneta. —Si continúas así, yo seguiré haciendo todo el trabajo.
-¿Qué quieres decir con eso? —Deidara exclama furioso, —he peleado bien, he hecho mi parte en las misiones.
-Te he salvado la vida más veces de las que te has dado cuenta, mejora esa técnica si no quieres que sea yo quien te acabe, no quiero cargar con adolescentes inútiles.
-¿Qué te pasa?
-Deja de discutir y practica, o, —Sasori hace una pausa, —¿por qué no sigues probando con animales? Por ahí hay una serpiente que quizá sea buena para entrenar.
Orochimaru se encrespa y se retira de inmediato, entretenido viendo la interacción de esos dos, quedó al descubierto para su viejo compañero. No le queda de otra que salir de ahí cuanto antes, maldice nuevamente al pelirrojo pero no pierde tiempo para confrontarlo, si antes estaba en relativa desventaja, ahora es peor.
Da media vuelta y rodea ese edificio, yendo por la parte trasera y sintiéndose afortunado de encontrar una grieta en la construcción contigua. Se introduce por ella sintiendo dos fuertes presencias dentro; no le sorprende saber quiénes están ahí: Kakuzu y Hidan.
Estudia por un momento sus acciones; aunque está muy lejos, puede ver que Kakuzu, para variar, repasa fajos de dinero, y Hidan confrontado a él con otro montón. El sannin decide que es seguro acercarse más para saber de qué están hablando.
-¿Por qué no te rindes? Ya probaste que no sirves para esto. —Kakuzu pregunta pero no hace nada para retirarle el dinero.
Orochimaru contempla a Hidan batallar con sus cuentas, resulta novedosa para él la tolerancia que Kakuzu le tiene. Lo más que recuerda de él es lo agresivo que era con sus compañeros, jamás lo vio matar a alguno pero escuchó narraciones bastante descriptivas que decían bastante de sus arranques de furia.
-Déjame en paz, el gran Jashin me dará la iluminación mental para cumplir esta tarea banal y demostrarte que los allegados a él, podemos con cualquier cosa.
-Pero vaya que eres idiota, tu ídolo no tiene nada que ver con esto, es tu maldito ego el que está dañado, además de tu cerebro.
-Maldito blasfemo, sólo jódete y déjame en paz. Me interrumpes. —Hidan masculla y no ha terminado de hablar cuando ya tiene su guadaña sobre la cabeza de Kakuzu.
La serpiente se admira de lo torcida que es la interacción de esa pareja, el shinobi de múltiples corazones se ve tranquilo y concentrado en su cuenta. El de cabello plateado baja su arma y hace lo mismo, como si nada hubiera pasado, los hábiles dedos de Kakuzu se desplazan entre los billetes, mientras que los torpes de Hidan, se enredan entre ellos y los mueve con mucha más lentitud.
-¡Ah, lo hice! ¿no te dije que lo haría? ¡doscientos sesenta y ocho! —Hidan exclama poniéndose de pie como si hubiera hecho la hazaña más grande, quizá sí.
-Bravo, sólo te tomó el cuádruple de lo habitual. —Kakuzu comenta serenamente, —¿por qué no le das las gracias a Jashin y le ofrendas algo?
-¿Qué? —Hidan pregunta incrédulo, —¿estás reconociendo la existencia del Gran Jashin?
-Sólo por este momento, es el único modo en que creo posible que hayas podido acabar de contar.
-¡Idiota, puto pendenciero! ¡serás castigado por la ira sangrienta de…!
Kakuzu ignora el estallido de humor y señala con una mano a su izquierda interrumpiendo al otro, —Por ahí hay una serpiente que me está colmando la paciencia, ¿por qué no la usas de ofrenda? Me está hartando.
Esa es la señal necesaria para Orochimaru de que hay que huir, se desliza aprisa por la misma grieta y sale del edificio. Se sacude el pensamiento de Hidan destazando su cuerpo de serpiente con su guadaña. Ha tenido muchos encuentros con sangre y entrañas, y no le disgusta para nada, pero hay algo en ese sujeto que le incomoda. Quizá sea la sed de sangre sólo por placer, sin más objetivo.
Sigue su camino alejándose, sólo un asunto no lo deja en paz, ¿cómo Kakuzu pudo ubicarlo? Debe ser más precavido.
Ronda el lugar por otro rato sin más confrontamientos, no puede ubicar a Konan, Pain o Zetsu, sabe que Itachi y Kisame aún no llegan. La posibilidad de hallar información se va yendo de sus manos. Ya que no pudo tener una plática calmada con Sasori, que no puede obtener nada concreto de los cuatro que ha visto y que esos cuatro están dispuestos a matarlo, opta por lo más cuerdo, salir de ahí.
Va dejando las construcciones atrás, masculla en su mente la pérdida de tiempo que ha sido todo eso, no obtuvo algo ni remotamente útil y eso es frustrante. Recientemente ha tenido mucho tiempo libre pero eso no significa que tenga que estarlo perdiendo de ese modo. Necesita que esa gente se ponga a trabajar para que el conflicto de nuevo se libere en el mundo y él tenga en qué entretenerse, sino, ¿para qué ha acumulado tanto poder?
Esos tiempos de paz se han hecho tan largos que empiezan a ser molestos, sí, hay pequeños conflictos por doquier pero no hay nada de escala suficiente para estimularlo.
Detiene su avance, ¿acaba de concluir que su razón para estar ahí es que no tiene nada mejor qué hacer? Eso es ridículo, hay muchísimas cosas en su lista de pendientes; fue sólo para obtener información útil para él, ya sabía que no podía haber mucha, pero fue a eso.
Un estremecimiento de molestia le recorre el cuerpo, no es tan necio como para engañarse creyendo del todo esa versión. Él necesita, le urge, que Akatsuki haga algún movimiento propio y deje de estarse rebajando a trabajar como agentes libres que son contratados en el mercado del mundo ninja.
Esas aldeas se han tragado del todo el cuento de la posible interacción sin guerras, los roces no se pueden evitar pero ya ninguna levanta la mano para un conflicto a gran escala. Sólo Akatsuki.
Pero ellos parecen haberse contentado con los trabajos mediocres. Siendo que cada uno tiene el poder para alterar toda la paz, se limitan y controlan. No pueden hacer otra cosa. Una razón más por la que se cansó de estar ahí, claro, además de que Itachi casi lo mata.
Jamás ha dudado de la idea de Sasori, que Akatuski es refugio para ninjas parias, que da sentido a sus días, pero él siempre quiso algo más, y sin duda era un desperdicio permanecer entre sombras sólo por mandato del Líder, siendo que él tenía aún mucho por hacer, por investigar, por aprender…
Orochimaru avanza de nuevo, recordando esa patética, pero bien conocida, sensación de vacío. Que no ha podido eliminar desde la segunda Gran Guerra, aunque llegó a alcanzar estados de satisfacción casi plenos después, la mayoría se quedaron cuando fue miembro de la organización, después de eso, sólo han sido leves etapas de complacencia.
(ooo…
-¿Qué pasa? —preguntó entretenido al ver el gesto del recién llegado. —¿Te decepciona ver a uno de los legendarios sannins en un lugar así?
-Jamás tuve alguna clase de admiración por ninguno de ustedes. Respeto su leyenda, es todo.
Orochimaru movió su lengua ante la respuesta, sintió una punzada de molestia por la réplica pero también interés, —Cierto, jamás fuiste de los que se admiraban de tenerme como maestro en la Academia. ¿Acaso no hay nada que pueda enseñarte?
Itachi movió la cabeza un poco de lado, —Seguramente hay muchas cosas, pero no me interesa aprender de alguien como tú.
Eso sí alteró hasta cierto punto al sannin, —¿Qué quieres decir?
-Siendo parte de ANBU, uno aprende muchas cosas. —Uchiha finalizó con el sharingan vibrando en sus ojos.
La lengua de Orochimaru se movió, sintió una ola de placer recorrerle y, a la vez, la punzada se profundizó. Eso debía bastar como respuesta para terminar el intercambio de palabras, la inteligencia de ANBU recorría todos los rincones oscuros y podridos de Konoha, así que todo el historial de sus experimentos debió haber llegado a ser del conocimiento de Itachi.
-¿Te horroriza lo que hice? Eso es un poco hipócrita de tu parte, ¿no crees? —Notó fascinado el fugaz cambio en las emociones del otro. —No te canses en entenderlo, al final, somos iguales. Estar en este lugar lo demuestra.
La fuerza de la mirada en Itachi parecía ser ya imposible de incrementar, y aún así, consiguió mostrar cómo le molestaron esas simples palabras. —No, eres tú quien debe entenderlo. Somos parecidos, pero jamás seremos iguales. —El más chico decidió que sí habían terminado de hablar y entró a la caverna donde habían hecho base temporal.
-¿Molestando otra vez al niño? Creo que tienes nostalgia por tu vieja aldea, —Sasori dijo apareciendo poco después de que Itachi se fue, —aun así, muévete con cuidado si no quieres que ese muchacho se ensañe contigo.
-Eso quisiera. —Dijo Orochimaru con esa larga lengua y mirando el interior de la cueva, —¿ahora qué? ¿sí iremos a la nube? Hay ciertos especímenes que me interesaría recolectar.
-No, no irán. El Líder ha congelado todas las misiones hasta que cesen los patrullajes ANBU en los caminos. Si alguno de nosotros es descubierto y se da aviso, nos asociarán con alguna de las aldeas y eso hará que las demás prescindan de nuestros servicios, y con eso, que el dinero deje de moverse. —Kakuzu respondió metiéndose en la conversación.
-¿Qué? fácilmente podemos matar a cualquier ninja con suerte que pueda hallarnos. —Orochimaru murmuró.
-Pero con cada ANBU que pierdan, enviarán más hasta descubrir qué pasó, e inevitablemente nos hallarán. —Sasori razonó entendiendo la razón de la decisión del líder.
…
Si Orochimaru había tenido días grises batallando por mantener una máscara civilizada en Konoha y limitando al mínimo sus experimentos, ahora sentía que ya no sólo eran grises, sino lentos y carentes de sonido. Cuatro días llevaban en aquella cueva y cada uno pasaba como si fuera una semana.
Podía notarse la cara de aburrimiento y hartazgo de todos, en algunos, Kakuzu y Kisame, se denotaban los desequilibrios de su personalidad, mientras que el primero respondía con ataques cada vez más agresivos a cualquier situación tensa, la plática de Kisame con Samehada se tornaba en verdaderos monólogos de larga duración que hacían dudar de la estabilidad mental del shinobi de la niebla.
Sasori parecía ser el más sereno, siempre entretenido en sus marionetas, Konan no se quedaba atrás pero sus figuras empezaban a encontrarse por doquier, irritando a más de uno al hallarlas en cada rincón de la base temporal, y aunque Itachi se veía tranquilo, su aburrimiento se traducía en sesiones cada vez más largas de contemplación al cielo.
El mismo Orochimaru estaba seguro que ya había diseccionado y hallado propiedades interesantes en cada criatura alrededor de la caverna, incapaz de ir a su lugar de investigación tuvo que conformarse con los recursos a la mano.
Era triste, por no decir patético, ver a seis de los ninjas más poderosos de ese mundo recluidos en aquel lugar. Pero del mismo modo en que renunciaron a la lealtad y conducta ordenada de las aldeas, habían aceptado un código al ingresar a la organización, y en él se incluía obediencia absoluta al Líder. Un pequeño precio por poder ser libres de las reglas de convivencia de los mundos ordenados.
El encantador de serpientes no sabía del todo cómo había estado la situación, sólo había escuchado a Kakuzu quejarse de la inutilidad de su último compañero que fue el culpable de una misión fallida en las orillas de Kumogakure, eso había atraído una bandada de cazadores detrás de ellos. El shinobi contable había salido casi sin un corazón y su compañero terminó muerto, para variar. Lo malo era que la seguridad se había intensificado en las regiones alrededor, los shinobis de la nube habían lanzado una alerta y Pain no estaba dispuesto a que Akatsuki fuera considerada enemiga antes de tiempo, necesitaban ser vistos como agentes neutrales para que así pudieran ser contratados.
El Líder había ido a hacerse cargo de la situación, seguro pensaba acabar todo de una vez por todas, incluso había dejado a Konan detrás. Definitivamente eso no había dejado contenta a la kunoichi, pero incluso ella sabía cuándo era bueno guardarse los comentarios, esa inesperada falla en el cuidado que siempre tenían para pasar desapercibidos había alterado a todos.
…
-Todo está resuelto. No necesito recordarles que deben permanecer con el perfil bajo, no llamen la atención, no hagan traten de sobresalir y hagan sólo lo indispensable. Kisame e Itachi irán hacia Suna, Sasori y Orochimaru seguirán rumbo al País de las Olas, Kakuzu, ve cerca de Konoha, Konan, vamos de regreso a Ame, sus misiones serán dadas en cuanto se confirmen.
Podía jurar que jamás había visto tantas emociones en los rostros de los demás, a excepción de Sasori que ya le conocía los pocos gestos que tenía; estaba seguro que si Kakuzu no tuviera esa cosa cubriéndole la boca tendría una sonrisa tan grande que se le soltarían algunas costuras; evidentemente Kisame estaba emocionado y extrañamente no dejaba de decírselo a Samehada, mientras que a su compañero se le podía notar el sentimiento de liberación en los ojos.
Él mismo se sentía bien de haber dejado ese acuartelamiento de cuatro agonizantes días, la tensión de pronto se dispersó en su interior dejándole tranquilidad en grandes cantidades.
-¿Y? ¿podemos seguir? —Sasori lo sacó de sus pensamientos, —no estoy particularmente emocionado de ir a ese sitio, pero es mucho mejor que otra cosa.
-Sí, sí, vamos. —Murmuró Orochimaru tratando de imaginar qué estaban pensando los demás, sus gestos decían tanto que se preguntó si él también se vería igual.
Caminó detrás de Sasori sintiendo la tranquilidad vaciarse, dejándole ese hueco que le acompañaba ya por tantos años y que le molestaba en demasía. Esa sensación de no tener nada adentro, donde ni el éxito de sus experimentos, aprender y dominar algún jutsu nuevo y poderoso, nada de esas cosas le daban el sentimiento de realización que tuvo alguna vez de niño, y sintió por última vez después de la batalla con Hanzo de la Salamandra.
Se preguntaba si era el precio de desear tantas cosas: la inmortalidad, el conocimiento infinito, la técnica de intercambio de cuerpos, encontrar cuerpos fuertes, entre otras cosas. Quizá ya no había nada que le hiciera sentirse satisfecho y llenara aunque un poco ese hueco tan molesto.
Hizo esos pensamientos a un lado y caminó detrás de Sasori.
…ooo)
Tiene que detenerse en seco para no ser blanco de las agudas piezas de papel que han sido lanzadas a él, retuerce el cuerpo listo para atacar.
-Ya es tiempo de que te vayas, te hemos dejado vagar pero es suficiente, es momento de que te retires. —Escucha a Konan hablarle.
Orochimaru se gira en su dirección, —¿Qué dices? ¿y tú vas a sacarme? —sisea hallando respuesta a la pregunta que se hizo tiempo atrás, ellos sabían de su presencia desde el principio.
-Si no lo haces por tu voluntad. —La kunoichi comenta serenamente.
-¿Crees que puedes contra mí? —El sannin contesta sonriendo mientras muestra los dos agudos colmillos, recuerda a la chiquilla acercándose a ellos pidiendo comida. —Jamás fuiste la más fuerte de su grupo, escuché que fuiste la causante de aquella muerte.
Las piezas de papel del cuerpo de Konan se crispan ante esas palabras, pero el gesto indiferente no cambia, —¿No te irás?
-No se me apetece, ¿qué harás? No eres rival para mí.
-No lo sé, quizá no, pero Pain te destazará antes de que una sola de tus escamas me toque. —Konan insiste ahora con un poco más de fuerza. —¿Te irás?
Orochimaru enarca el cuerpo como preparándose a atacar, no ha hecho ningún otro movimiento y Pain ya está ahí, detrás de la chica con la cara de amenaza a la serpiente. —Ya han llegado, es hora de limpiar los alrededores.
Konan ve de reojo a su compañero, —¿Ya están aquí?
-Zetsu hizo contacto con ellos varios kilómetros más allá de la barrera, les tomará un par de horas llegar aquí. Estaba seguro que llegarían hasta mañana. —Pain dice sin apartar los ojos de Orochimaru, pero claro, habla para Konan.
-No fue lo que dijiste a los demás.
-Si dijera eso, Hidan y Deidara se hubieran matado entre ellos de la desesperación, ahora es cuando menos podemos arriesgarnos a perder miembros.
El sannin se crispa más al verse ignorado, pero se ahoga la furia y se aleja aprovechando la conversación. Si Kisame e Itachi estaban ya cerca, eso significaba que la reunión verdadera está por comenzar, diablos, si tan sólo esos dos hubieran llegado antes podría haber tenido posibilidades de escurrirse a escuchar algo.
Se va, aprisa y sin mirar atrás. Pain no es de los que se ensañen, se limita a ser obedecido y ya, tiene que agradecerle esa actitud a Jiraiya.
El cuerpo de serpiente queda detrás, su cuerpo humano es ahora el que avanza sobre las ramas a gran velocidad. Ha tenido una segunda ocurrencia para que ese viaje valga aunque un poco la pena.
Vuelve a apagar su chakra tanto como puede apenas ha sentido las presencias, se sorprende que lo haya hecho teniéndolos ya a la vista; la gran energía de Kisame usualmente es sentida a grandes distancias cuando el shinobi de la niebla no se molesta en ocultarla, viéndolos brevemente nota la razón, están exhaustos. Si acaso han dormido ha sido sólo lo mínimo como para no quedarse sin chakra, o al menos en el caso de Itachi, Kisame no puede pasar por eso. Uchiha se ve casi enfermo, su relativa corta edad se deja ver bajo el rostro cansado.
-Pensamos que no llegarían, debemos estar ya acostumbrados pero todos están molestos. —Escucha a Zetsu decirles.
-Limítate a caminar, estoy tan cansado que no quiero buscar el camino marcado por el Líder, y si no llegamos pronto, Itachi se va a desmayar aquí mismo. —Kisame trata de finalizar su comentario con la sonrisa dental de siempre, pero ni siquiera tiene ánimos para eso.
La única respuesta de Itachi es un leve gruñido y dejar escuchar su respiración agotada. Orochimaru se fija bien a la rama donde está y se inclina para medir sus posibilidades. Es obvio que Zetsu sabe que está ahí, pero el espía de la organización carece de la empatía para advertirles, no cree que Kisame lo sepa, y definitivamente Itachi tampoco. O eso se anima a pensar.
Los tres akatsukis se van moviendo, Zetsu al frente guiando, Kisame detrás e Itachi tratando de seguirles el paso, pero fallando un tanto vergonzosamente, quedando retrasado.
-Pensé que me iba con las manos vacías, una segunda oportunidad no se deja pasar. —Orochimaru ha decidido hacer su aparición y atacar, ya se ha resignado que Itachi no cederá, pero le detesta demasiado como para dejar de molestarlo.
-Y yo me preguntaba si todas las serpientes tenían la misma presencia que tú, y resulta que sí eras tú. —Kisame exclama, aún tan cansado no pierde chispa, aunque carece todavía de la sonrisa. Baja la espada como preguntando si van a pelear.
-¿Dejarás que tu compañero te cubra? —Orochimaru pregunta entretenido al más chico.
-¿Tanto te molestaría que lo haga? —el dueño de Samehada pregunta, sin aclarar si lo hace al sannin o a Uchiha.
Orochimaru se ha girado parcialmente para no darle la espalda completamente a Kisame, Itachi parece completamente desconectado de la realidad e incapaz de darse cuenta que está siendo amenazado, o quizá ni siquiera considera a Orochimaru como una amenaza. Cosa que solo molesta al encantador de serpientes. Convencido que es un momento ideal para atacarle desliza sus manos aprisa haciendo un grupo de sellos, serpientes salen de entre las amplias mangas de su túnica y rodean al otro.
No puede evitar sonreír ante esto. —Patético. —Murmura sonriendo enormemente.
-Al fin coincidimos en algo, ¿podemos seguir? —la voz de Itachi se escucha del otro lado.
Se gira para encontrarlo al lado de Zetsu y apurando a Kisame, el falso Itachi se disipa entre cuervos. Orochimaru se contiene el gesto de frustración, se arma de una sonrisa cínica y se retira, —Siempre un paso adelante.
Va en dirección contraria a los tres akatsukis, no está ya de ánimo ni para molestar a esos tres, y no hay nada más para él ahí. Pain no tolerará tenerlo cerca y no puede arriesgarse a confrontarlos, sólo le queda esperar que esa reunión sea para que el actuar de la organización al fin sea más directo y violento, necesita el conflicto para sentirse activo y lleno de algo, aunque sea parcialmente, quiere que ese hueco se reduzca.
Se detiene una vez que ha dejado el bosque, sin mirar atrás contempla sus manos, manos que de hecho no son suyas sino de un cuerpo ocupado pero se ha adueñado de ellas. Las abre y cierra notando las costras de piel descamada y recordándose que tiene aún que perfeccionar la conservación de la piel en los organismos tomados.
Cambiará y cambiará tanto de cuerpos como sea necesario hasta que tenga el ideal. Se satisface de su empeño, pero sabe que jamás podrá eliminar el agujero, aun posea el contenedor esperado siempre querrá algo más. Desde niño sabe que eso no es del todo malo, es lo que le ha llevado hasta donde está, pero sí tiene su lado oscuro porque está consciente que jamás se sentirá complacido con nada de lo que logre.
Olvidé mencionar en el capítulo anterior que Orochimaru apareció porque quiero abarcar a todos los miembros 'viejos' y un capítulo sacado de la manga nomás para que apareciera no me gustaba. Ya había hecho algo una vez con él, y creo que es de los más complicados. Su humanidad se fue perdiendo poco a poco, y a veces tiene pinta de loco trastornado y otras de genio maligno. Coincido en que sin importar qué personalidad se le ponga, de tantas ambiciones, al final no se termina sintiendo satisfecho con nada. Respecto a la plática con Sasori del anterior, sí, según leí se odian, pero en ese momento (en esta historia) Sasori sólo busca cómo distraerse un poco, y considero a los dos lo suficientemente inteligentes como para ahogarse por un momento el desprecio.
Mil GRACIAS por las lecturas/reviews.
Nos leemos!
