Disclaimer: KKM no es mío, nonono.
A/N: Gracias por los reviews y disculpen mi manera desorganizada de updatear :P Soy un desastre.


Capítulo Cuarto


Con manos torpes, Wolfram acomodaba sus cosas en un baúl de color oscuro. Más que acomodar, arrojaba la ropa y demás pertenencias a su suerte. Algunas caían afuera, por su falta de puntería.

Naturalmente, esto no era normal en el joven, pero... ¿Qué importaba si se arrugaba o rompía algo?. ¿Qué importaba si olvidaba algo que hubiera caído fuera del equipaje? Si lo mas importante, iba a quedar en el castillo.

Se sentía frustrado, abandonado y por encima de todo eso, culpable.

Cerró el baúl de un golpe y lo volvió a golpear, por si acaso. Acto seguido, lo arrastró hasta la puerta, donde sus dos hermanos lo esperaban, observándolo con algo de compasión.

Se paró frente a ellos con determinación, y dirigiéndose al menor, vociferó:

"Mas vale, Weller, que protejas a Yuuri mientras yo no estoy. Y a Greta..." sus ojos brillaban furiosamente, mas no quería mostrarse débil delante de ellos "...y a Greta, sobretodo. En la biblioteca están... los libros que le gustan. Le vas a leer también" Mas que un pedido, parecía una orden, pero sólamente era un pedido desesperado. A su manera.

Conrad asintió, mientras Wolfram se daba media vuelta y se alejaba por el corredor, sin dirigirle la palabra a su hermano más mayor. Nisiquiera volteó a mirarlo. En unos segundos, él y los soldados que acarreaban sus pertenencias, se habían desvanecido en la distancia.

"Ese mocoso..." murmuró Gwendal.

"... debe estar realmente ofendido" Conrad completó la frase de su hermano mayor.


Cinco meses después del incidente...


Yuuri observaba todo cuanto pasaba al otro lado de la ventana. Los pájaros y las flores parecían reírse de él. Tan alegres, tan libres, mientras que su escritorio estaba tapado por papeles, sobres, libros y demás cosas que caían en la categoría: trabajo aburrido.

Los papeles de autorizaciones de presupuestos para puentes, monumentos y espacios de recreación lo tenían especialmente harto.

A Yuuri le gustaba ser el Maou, pero había veces...

Estaba mortalmente aburrido.

Observó la mesa en busca de algo mejor que hacer, pero sólo encontró más de lo mismo,impuestos, solicitudes raras y una gran caja llena de cartas.

¡Cartas!

Eso sonaba diferente, hasta algo entretenido. Sin dudarlo, la bajó delescritorio y sentándose en el piso, comenzó a revolver, cual conductor de televisión a punto de entregar un premio.

"Y... el ganadoooor es..." gritó para sí.

De repente, uno de los sobres le llamó la atención.

Era pequeño y de un color verde esmeralda que le hacia recordar algo, pero no sabía bien a qué.

Lo tomó entre sus manos y lo volteó, para ver el remitente. Su corazón comenzó a latir dolorosamente rápido.

'Wolfram Von Bielefeld'

Wolfram... hacía cuanto... cinco meses... dos meses... ¿Cómo podía haber pasado por alto el hecho de que Wolfram no hubiera vuelto cuando el plazo se hubo cumplido?

¿Por qué nadie le había avisado? No... él tenía que recordar este tipo de cosas. Él tenía que sentir su ausencia. Tenía. Aún así...

Bastaron unos segundos para que Yuuri se sintiera la peor basura en todo el universo.