Espaguetis.

¡Shrifft!

El espagueti produce un extraño sonido al separarse del tenedor e ir entrando rápidamente por el hueco que dejan los labios de Claire. Tiene la cara llena de tomate frito de la pasta y cuando Quil la mira no puede evitar reírse. Es tan cómica…

protesta. No le gusta esa mirada de Quil, y menos aún cuando tiene hambre. Sin embargo, Quil no puede no sonreírse ante esa imagen.

Algo parecido le ocurre a la madre de Claire, que les mira desde el umbral de la puerta. Esa mañana, mientras Claire dormía profundamente han venido Emily -abogada de causas perdidas, o chicos imprimados, según se prefiera- y Quil ha pedirle que por favor, les dejara la cocina, que Quil quería ser el nuevo chef.

Y después de mucho intento, y un montón de recetas esparcidas por la mesa al final el chico se ha rendido y ha decidido que va a hacer el mejor plato italiano que se conoce, y que él conoce. Por supuesto que todos esperaban algo más que un gigantesco plato de espaguetis con carne picada, queso a la boloñesa y montañas de tomate frito.

A Claire, en cambio, qué es y cómo sabe le da exactamente igual. El caso, es que lo ha preparado Quil y eso ya lo dice todo.

¡Shrifft!

Vuelve a sonar, y esta vez, quienes ríen alegres son las dos mujeres; y es que la cara de Quil demuestra algo realmente auténtico. Algo que a Claire le encanta, y que a su madre, pese a todo, también.