Disclaimer: Los personajes pertenecen al genialísimo Himaruya Hidekaz.
Los siguientes personajes los tomare prestados:
Argentina: Martín Hernández a Rowein.
Chile: José Manuel González Rodríguez a Rowein.
Brasil: Luciano da Silva a hinata-neko.
Colombia: Catalina Gómez a Guasiarti.
Ecuador: Francisco Burgos Torres a Nefis.
Perú: Miguel A. Prado a Kuradia.
Uruguay: Sebastián Artigas a Rowein.
Venezuela: María Miranda de la Coromoto Páez a hinaichigo15.
México: José María Canek Moctezuma Bocanegra/Chema es de mi creación.
Pareja principal: Rusia x México.
Otras parejas: Spanglish, Argentina x Chile, USA x Bielorrusia, Cuba x Canadá, Brasil x Uruguay, Suecia x Finlandia, Prusia x Austria x Hungría, Lituania x Polonia, Hong Kong x Islandia.
Aclaraciones:
En letra normal, los eventos en tiempo presente.
En letra cursiva, los eventos en tiempo pasado.
Advertencias: Comedia, romance, suspenso, vandalismo, violencia leve, matrimonios no deseados, lenguaje florido de los latinoamericanos, Yaoi.
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La Catrina y La Revolución.
4
Fiesta.
Hubo gritos de aprobación de la mayoría…
—¡Por fin una fiesta!
—¡Pachanga*!
Pero en una fiesta nunca puede faltar el aguafiestas…
—¡Tenemos cosas más importantes que hacer una fiesta! —Inglaterra tenía la cara seria y una venita saltaba en su sien.
—¡Necesitas salir a divertirte más seguido, Artie!
Alfred coloco un brazo alrededor de los hombros del inglés provocando un estremecimiento en el otro.
—¡Cierra la boca, git! —se alejó con un sonrojo en sus mejillas.
—Necesitas algo de amour, mon ami —Francis miro lujuriosamente al anglosajón.
—¡Bloody wine bastard!
Arthur respiro profundo y soltó el aire despacio, él era un caballero… ¡No les daría el placer de verlo enojado!
—¡Acepta, te quitaras esa cara de mal cogido que tenes! —sonrió el argentino con burla logrando su objetivo.
—Malditos bastardos… —murmuro. Ese par estaba conspirando en su contra.
—Tal vez podría ayudarte Arthur ~ —suspiro el francés acercándose demasiado a Arthur.
Inglaterra como respuesta dio unos pasos atrás para evitar el contacto. China avanzaba con cautela entre la multitud de naciones mirando a todos lados para evitar ser sorprendido por Im Song Yoo. No supo en qué momento término chocando contra el inglés, fue a dar al frio suelo mientras Arthur era levantado en brazos por el estadounidense.
—Lo siento, aru~ —Yao se puso en pie de inmediato.
—¡Aniki~! —grito Im Song Yoo al ver a su querido chino—. ¡Tus pechos son míos~!
—¡Aiya~!
China corrió para proteger sus pechos de surcoreanos acosadores.
—¡El Héroe te salvo! —sonrió al ver la cara de desconcierto del inglés.
—¡Suéltame, gordo emancipado! —Arthur zarandeó al rubio sin bajarse de sus brazos, gritando que lo bajara en ese mismo momento.
—Tensión sexual —susurraron Hungría y Japón tomando fotos de la pareja.
—¡Que hermoso… parecen un matrimonio! —Francis soltó al ver ese par pelear.
El anglosajón furioso se le fue encima al francés, este logro esquivarlo y salió corriendo mientras mordía su pañuelo dramáticamente. En su carrera se llevaron por delante* a varias naciones como Bolivia, Turquía, Colombia, Romano, El salvador, Bielorrusia, Nicaragua, Hungría entre otros desatando una persecución en masa hacia Francia.
—Se supone que deben darnos el ejemplo —bufo molesta la guatemalteca observando a una gran cantidad de países incluyendo a su familia se agarraban de las greñas* peor que niños de preescolar.
El candado de la puerta de entrada cedió después de dos plomazos* de la grandiosa arma del grandioso Prusia. Los ahí reunidos gritaron de alegría que fue opacada por los gritos e insultos de las naciones que no tan lejos de ahí se daban hasta con la silla. Gilbert sonrió autosuficiente sintiéndose un dios. William de una certera patada mando a volar la puerta, no estaba para protocolos.
—Separémonos y avisen si encuentran algo —ordeno María alejándose.
Los demás se dispersaron sin replicar. José María e Iván se quedaron completamente solos a mitad del pasillo…
—¿Cómo has estado mi tigre? —Chema coloco sus brazos en el cuello del otro.
—No tan feliz como en este momento —respondió el ruso con un puchero.
—¿Enserio? —pregunto y recibió un asentimiento del ruso—. Entonces hagamos que sea mejor.
José María acerco sus labios a los contrarios y los unió en un beso. Cuando el aire se hizo necesario se separaron.
—Vamos o se pondrán histéricos.
Después de tanto caminar se encontraron con una habitación de la cual despedía una corriente helada debajo de la puerta. Rusia con la ayuda de su grifo rompió la cerradura y una parte de la puerta. En cuanto rozo con sus dedos la cerradura, la puerta cayó a sus pies.
—¡A la bestia!*
El mexicano observo toda la habitación con sorpresa. Estaba llena de estantes con bebidas alcohólicas. No había visto tal cantidad desde su cumpleaños.
—Debemos avisar a los demás, da.
Por más fuertes que fueran no lograrían llevar tal cantidad hasta la sala de la ONU.
—Cuida el tesoro… ¡Voy que vuelo!*
José María regreso sobre sus pasos buscando a los demás. Encontró a Jorge, Francisco, Martín, Luciano, Miguel, William, los hermanos del escoses entre otros y les informo sobre el gran descubrimiento. El moreno siguió su camino hasta ver a Gilbert y Matthías discutiendo sobre si la cerveza alemana era mejor que la cerveza danesa… todos saben que la mejor es la cerveza que se hace en México.
—¡Muchachos! —Chema los llamo con un grito pero nada que le hacían caso.
—¡Cerveza danesa!
—¡Cerveza alemana!
Opto por una oferta que no podían rechazar:
—¡Cerveza gratis!
—¿Dónde?
Ante la palabra mágica ambas naciones dejaron de pelear y le exigieron la ubicación de esa cerveza. Todos entraron como huracanes a la habitación quedándose sorprendidos al ver el espacio lleno de alcohol… ¡Era un sueño!
Jorge se acercó al ruso quien con ayuda de su inseparable grifo acababa de romper los vidrios de los estantes con vodka. Empezaron a guardar en cajas las botellas de whisky, vodka, cerveza, tequila, bourbon, ron, vino y todo el licor que podías desear. Brasil, Ecuador y Cuba saludaron de mano a la nación euroasiática en cambio los demás dieron un seco "Buenas tardes" guardando las distancias.
—¡La cara que pondrá el gringo cuando vea sus estantes destrozados! —Cuba dio una palmada en la espalda al país euroasiático.
—Rusia no tenía las llaves —sonrió sin culpa.
Se escuchó el sonido de un vidrio roto caer, todos giraron la cabeza para ver a William con una silla en las manos y un estante lleno de whisky.
—¿Esto no es contra la ley? —pregunto el ecuatoriano viendo a sus compañeros saquear los estantes.
—Niet —el ruso siguió rompiendo estantes para tener más vodka.
—Es mejor pedir perdón que pedir permiso —José María siguió guardando el tequila en las cajas.
—El anfitrión paga —repuso Gilbert abriendo una cerveza.
—Esto sí es Tequila —sonrió al tener entre sus manos la marca de su tequila favorito.
—Hay que reconocerlo, el gordo de las hamburguesas tiene buen gusto —dijo William, sobre sus brazos descansaban tres cajas del mejor whisky.
—Necesitaremos mucha ayuda.
El cubano suspiro al imaginarse el trabajo que sería llevar tal cantidad de alcohol.
Los bálticos disfrutaban de un almuerzo delicioso y lleno de paz con los nórdicos. Todos estaban platicando amenamente ajenos a la pelea de los demás, pero su tranquilidad se vio rota cuando el francés intento manosear a Tino y a Emil desatando la ira vikinga del noruego y el sueco. Mientras Finlandia intentaba evitar que Suecia matara a Francia, Emil viéndose solo se despidió de los bálticos y aprovecho para escabullirse a la zona de la familia asiática.
—¿No han notado que el señor Rusia actúa más extraño que de costumbre? —pregunto el lituano a sus compañeros.
—Desde que el señor México esta saliendo con el señor Rusia, el ha cambiado un poco —respondió el estonio comiendo el postre.
—Es cierto pero no es a lo que me refiero… desde hace más de mes el señor Rusia no para de dar vueltas encerrado en su habitación por horas, hablaba consigo mismo en voz baja, suspira mucho, no nos castiga tanto…
—Ósea Toris como que el ruso extraña a México, eso es todo —el polaco interrumpió limpiando la mejilla del lituano con una servilleta rosa con bordados de ponis.
—En realidad está esperando que bajemos la guardia para asesinarnos cruelmente —tembló el letón.
—Esperemos que Feliks tenga razón, así cuando vea al señor México no se acuerde de nuestra existencia —hablo el estonio guardando sus cosas.
Era cierto cada vez que el mexicano visitaba al ruso, este se olvidaba de las presencias de los bálticos la mayor parte del tiempo y solo les prestaba la mínima atención cuando necesitaba que fueran a dejar papeleo a la oficina o algún otro servicio.
—Bueno chicos tengo que hablar con Katya nos vemos al rato —el polaco se puso en pie avanzando hacia la ucraniana.
No muy lejos de ahí un ruso andaba en busca de los bálticos, gracias a su gran altura pudo localizarlos sin problemas. Se acercó y cuando estuvo atrás de ellos los saludo, haciendo temblar al trio.
—¡El demonio viene por mi alma! —grito el letón llorando.
—¡Letonia!
Los bálticos sintieron que el alma se les caía al piso. Para su fortuna el ruso no les dio una paliza con su grifo, tal vez porque había mucha gente, aun así todos estaban entretenidos en la pelea intercontinental que nadie escucharía sus gritos de agonía.
—Señor Rusia ¿Cómo ha estado?
El lituano hizo un gran esfuerzo para no desmayarse ahí mismo.
—Excelente, da —su sonrisa se volvió amenazante.
—Se le ofrece algo señor —Estonia se acomodó los lentes con una mano temblorosa.
—Necesito su ayuda… síganme —el ruso se dio media vuelta y con paso firme avanzo hacia la salida.
Las naciones bálticas siguieron al ruso sin protestar y con total resignación. Habían entendido a lo largo de su existencia que es mejor obedecer a Rusia o no saldrían vivos.
Mientras los demás festejaban haber encontrado una mina de alcohol, otro grupo estaba al borde de la desesperación pues no encontraban algo realmente útil para la pachanga. María vio una puerta con un letrero.
—Equipo de sonido del Héroe.
María sonrió macabramente para después de una patada mandar a volar la puerta. Se asomó hacia adentro encontrando un gran estéreo, varios micrófonos, cables, extensiones y enormes bocinas. La venezolana llamo a su familia junto a otras naciones para transportar todo el equipo a la sala.
La sala ahora estaba en calma gracias a Vash quien puso orden con la ayuda de su adorada e inseparable escopeta. La barra de bebidas quedo a cargo de ambas Irlandas y Escocia. La coordinación del equipo de sonido corrió a cargo de Estonia y Letonia como su asistente. Los presentadores de números musicales…
—¡Hola, gente bonita! —la colombiana saludo enviando un beso al público.
—¡Hola, preciosa!
—Soy Catalina y tendré el honor de ser su presentadora —recibió aplausos del publico—. Pido un aplauso a quien el día de hoy será mi compañero en esta agradable labor.
Las luces bajaron a media luz mientras una silueta subía al escenario cantando:
Cuando era chico yo tuve una sorpresa
Al descubrir que en mi todo era belleza
No me resigno a que toda mi hermosura
Dentro de un tiempo se vaya a la basura
Soy tan hermoso ya lo ven
Soy tan precioso yo lo se
Soy primoroso, bello, lindo
Soy grandioso
Soy exquisito yo lo se
Soy tan bonito miren bien
Y escuchen esto
Soy sencillo y soy modesto… [1]
—¡Tenías que ser tú! —Elizabetha aventó su sartén a la cabeza del albino interrumpiendo la presentación del prusiano ocasionándole un chichón* en la cabeza.
—¡Hola gente no tan grandiosa como el grandioso yo! —sonrió al público—. Soy el grandioso Gilbert y siéntanse honrados de tenerme como su presentador.
—Bruder… —murmuro en pleno :facepalm:
—No tienes remedio —suspiro con ligera molestia el austriaco mientras saboreaba un trozo de strudell.
Hubo aplausos de los latinos, Feliciano y el resto de Bad Touch Trió y una parte del público lo abucheo. La húngara arrojo otro sartén a Gilbert quien cayó desmayado en el escenario.
—¡Elizabetha!
Alemania y Austria corriendo al escenario para verificar que no se quedarían sin hermano y sin pareja respectivamente.
La colombiana solo suspiro viendo que a ella le tocaría dirigir sola el programa en lo que Gilbert se recuperaba.
—Esperamos que disfruten este tema —dio una señal al estonio y tratando de infundir entusiasmo grito—: ¡A bailar se ha dicho!
No te asombre si te digo lo que fuiste
Un ingrato con mi pobre corazón
Porque el fuego de tus lindos ojos negros
Alumbraron el camino de otro amor [2]
Luciano con una sonrisa arrastro a Sebastián a la pista.
—¡A bailar, Sebastián!
María jalo a Catalina a la pista.
—¡Vamos a sacarle brillo a la pista!
La mayoría saco a bailar a sus parejas y quienes estaban solteros se conseguían bailarín en ese mismo momento y quien sabe con un poco de suerte hasta se despiden de la soltería.
Antonio y Francis corrieron a auxiliar a su amigo caído en la batalla de la vida. Junto a Ludwing tomaron al prusiano de ambos brazos y lo sentaron alejado de la gente.
—Quédate donde estas —ordeno el alemán a su hermano quien obedeció—. Voy por el botiquín.
—¿Gilbo, cuántos dedos ves? —Antonio le mostro el signo de amor y paz.
—Te encuentras bien ve~
—Estoy bien Feliciano —sonrió como siempre y revolvió los cabellos del italiano con suavidad.
—¡Oh, mon ami! —Francis hizo una mueca de dolor al ver la marca del sartén en la frente del albino. Aun recordaba con bastante claridad los sartenazos que le propino la húngara hace tiempo.
—Déjame ver ese golpe.
Austria le quito la mano de la cabeza para revisar el golpe.
—No te preocupes señorito —lamio sus dedos con coquetería—. No es nada para el asombroso yo kesesese~
Gilbert rápidamente se puso en pie, aparento que no había pasado nada y regreso al escenario haciendo oídos sordos a las exclamaciones de su familia.
—Damas, caballeros… —Gilbert sonrió.
—¡E Inglaterra! —Martín grito desde la pista.
—¡Bloody hell, me las pagaras!
El inglés había entendido la indirecta… ¡Porque dudaban de su caballerosidad!... esto es la guerra.
—Ha llegado el momento que todos esperaban… —miro a todos sonriendo.
—Desde las pampas de Argentina…—pronuncio con tono burlón el grandioso Prusia.
—¡Como que desde mis pompas*, boludo!
—Se refiere a las Pampas Argentinas, weon —Manuel le aclaro dándole un zape para que lo asimilara mejor.
—¡Manuel! —hizo un puchero gracioso.
—¡Desde Argentina la cumbia que puso a bailar a toda Latinoamérica…!
—¡Y al mundo…!
—¡La cumbia del garrote!
Catalina y Gilbert anunciaron al unisonó haciéndole una señal a Edward.
Aun preocupada porque a mi negrita,
Algo le pasaba, no sabía qué hacer
Fui a ver a mi doctor
Y entonces le explique
Que cuando me acercaba se ponía de espalda [3]
—¡Vamos a mover el esqueleto* Manu!
El argentino de vez en cuando mandaba miradas que decían "¡Este chileno es mío, deja de míralo o te cago a palos!" a quienes se fijaban en su pareja, en especial a cierto francés pervertido y a un anglosajon que se creía un caballero.
—¡Luke~ vamos a bailar! —un hiperactivo danés puso su mejor sonrisa ante tan exquisita propuesta.
—Déjame en paz, Anko —suspiró, lo único que quería era irse a su casa.
—¡No seas aguafiestas, Luke~! —Matthias puso cara de cachorro abandonado.
El noruego solo le dio una mirada de fastidio y siguió vigilando que ningún francés atentara contra la pureza de su tierno hermanito. Dinamarca siguió intentando mil y un maneras de convencer a Lukas de salir a bailar con él… ¡El Rey del Norte no se rendiría!
Después de bajar nuevamente del escenario al prusiano, tuvieron que agarrarlo entre Antonio, Ludwing y Francis para que Roderich pudiera curarlo.
—¿Qué le hiciste a Elizabetha? —pregunto el austriaco puesto que dudaba que su amiga húngara actuara así sin motivo.
—Chicos, pueden traerme agua.
Los demás captaron la indirecta y los dejaron solos.
—Vámonos, Italia.
El alemán se llevó a su pareja a la barra de bebidas, se le antojo una cerveza.
—No has respondido a mi pregunta —increpo cuando los demás se habían alejado.
Gilbert se quedó en silencio unos segundos para después echarse al hombro a Roderich y correr hacia la salida.
José María e Iván después de asegurarse que todos estaban entretenidos, se escaparan hacia el baño o sala más cercana, lo que encontraran primero. Había pasado más de tres meses sin sentir sus pieles fundiéndose en una y la abstinencia los estaba matando. Tan solo entrar y ambos se lanzaron a los labios del otro, no se besaban se devoraban los labios con pasión, deseo, lujuria y sobre todo amor. México se separó de esos labios con sabor a vodka…
—Espera —señalo con la mirada la puerta.
El ruso entendió y atranco la puerta de la sala con ayuda de su grifo.
—¿En que estábamos? —lo jalo de la bufanda y le sonrió coqueto.
El ruso ataco de nuevo los labios del mexicano mientras terminaba de arrancarle la camisa para comenzar a explorar territorio mexicano.
Había recibido respuestas negativas de parte del noruego, estaba cayendo poco a poco en la desesperación, incluso había pensado en pedirle un consejo al sueco y a Tino cuando se dio cuenta que el islandés intercambiaba miraditas con cierto hongkonés que estaba al otro lado de la pista sin que Lukas se diera cuenta.
—Luke~ —el noruego volteo a verlo con su típico póker face—. ¿Bailas con el Rey del Norte de Europa? —pregunto con una sonrisa que no auguraba nada bueno para Lukas si se negaba.
El noruego siguió vigilando que nadie se acercara a su tierno hermanito.
—¡El Rey del Norte de Europa va a bailar con …! —El danés se dio media vuelta intentando llamar la atención de su pareja.
—Denmark…
Tino iba advertir al danés del aura que empezaba a emanar de Lukas pero fue interrumpido por el sueco.
—¡Me voy a bailar con Emil!
El aludido ni tuvo tiempo de negarse cuando Matthías ya lo arrastraba hacia la pista.
El rostro del noruego se transformó y salto dispuesto a matar a su pareja por osar raptar a su hermanito pero con tan mala suerte que terminó llevándose por delante a un italiano tsundere y perdió el rastro de su difunto novio. Sin pedir una disculpa siguió su búsqueda.
—¡Figlio di puttana! —grito rojo de coraje.
—Lovi pareces un tomatito fusososo~ —un sonriente español le pellizco las mejillas.
De un manotazo se quitó esas manos de su rostro y se alejó del español, bueno al menos lo intento...
—¡Antonio bastardo deja de seguirme!
Romano tomo impulso y le regalo un cabezazo en el estómago al español y salió corriendo.
—¡Lovi~… baila conmigo!
La nación de la pasión corría tras el castaño con una sonrisa más estúpida de la normal al parecer del italiano.
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Notas mías.
Pachanga: Fiesta.
Llevar por delante: Atropellar a una persona.
Agarraban de las greñas: Pelear.
Plomazos: Disparos.
¡A la bestia!: Exclamación que denota sorpresa.
Voy que vuelo: Voy rápido.
Chichón: Abultamiento que sale en el cuerpo a consecuencia de un golpe.
Pompas: Trasero.
Mover el esqueleto: Bailar.
Canciones.
[1] México: Soy tan precioso – Mauricio Garcés.
[2] Colombia: Amor de mis amores – Margarita la diosa de la cumbia.
[3] Argentina: Cumbia del garrote – Los del garrote.
Es el capítulo más el capítulo más largo que he escrito en mi vida… ¡Enserio!
