Capitulo IV: Resfriado
Era una noche oscura y sombría, el caballo de Mikasa no dejaba de correr desenfrenado siguiendo su instinto, la herida en el brazo de aquel hombre que la acompañaba era notoria, ambos estaban compartiendo el mismo caballo y tal vez la misma muerte, un titán los seguía a gran velocidad, no había un árbol lo suficientemente alto como para subir ni una estructura donde resguardarse.
- Déjame, igual voy a morir – Dijo el hombre con una voz quebrada y ronca.
- Jamás… jamás lo dejare – Decía Mikasa con suma desesperación. – ¡HEICHOU…! – Grito al ver que no había escapatoria más que un enorme acantilado.
- Heic… - Dijo Mikasa despertando al fin de su sueño – Fue… Un sueño – pestaño varias veces antes de levantarse de su cama, aún era temprano, el sol no había salido aun, pero estaba bien podía ir a entrenar aun así.
Mikasa salió de su habitación, fue a los baños con un cambio de ropa consigo, tomo una ducha y se vistió colocándose un pantalón de licra ajustado, un sostén deportivo y una camiseta holgada que dejaba ver sus hombros, dejo su ropa sucia en el cesto de su habitación y tomo su fiel toalla para llevarla alrededor de su cuello, no sin antes dejar su bufanda justo sobre la cabecera de su cama, volteo para darle un último vistazo al abrigo de su capitán.
- «Lo lavare luego de entrenar » - Pensó Mikasa mientras salía de la habitación.
Mikasa comenzó su entrenamiento haciendo un poco de estiramiento, justo como lo había predicho Eren estaría actuando como de costumbre e incluso Armin ya había dejado las cosas por la paz, los tres comenzaron a hablar como de costumbre con pequeñas intervenciones de la joven.
- Bien es hora de practicar la defensa – Dijo Eren estirando su espalda. - ¿Con quién planean entrenar? – Pregunto con emoción.
- Con… cualquiera está bien – respondió Armin algo tímido.
- Yo entrenare con el que derrote a los demás – Dijo Eren para luego soltar una carcajada, haciendo reír a los otros dos.
- Yo, iré con el capitán Levi, nos vemos – Dijo Mikasa despidiéndose de ambos no sin antes ser detenida por Eren.
- ¿Por qué? Últimamente estas muy rara Mikasa – Dijo Eren con una cara furiosa. - ¿Por qué no entrenas con Armin o conmigo? – Pregunto retándola.
- No quiero lastimar a ninguno de los dos - Dijo Mikasa con completa serenidad, su lógica era correcta, con cualquiera de los dos no sería capaz de aplicar suficiente fuerza por temor a herirlos.
- Eren… Mikasa tiene razón, la única persona capaz de hacerle frente es el capitán Rivaille – Dijo Armin tratando de mantener las cosas en paz con la mayor calma posible.
Eren al sentirse acorralado por sus dos mejores amigos no pudo evitar chasquear la lengua e irse enojado una vez más.
- Tranquila… ya se le pasara – Dijo Armin tratando de calmar los ánimos.
- No importa – Dijo Mikasa con indiferencia. – Nos vemos en el almuerzo – Dijo Mikasa con un tono más amable dirigido a su amigo.
- Oh… hoy no estaremos aquí sino hasta la noche – Dijo Armin algo impresionado al notar que Mikasa no sabía nada del asunto. – Hoy tenemos una misión, Hanji-san nos ordenó ir por unos especímenes raros, pero… tú no estás en la lista – comento algo intranquilo.
- Tal vez no me necesitan – Dijo Mikasa con mucha calma –… tengan cuidado… y Eren…
- Tranquila te juro que Eren estará bien – Dijo Armin con la voz apagada.
- Y tú también, por favor cuídate – Dijo Mikasa a la vez que ponía una de sus manos en la cabeza de su amigo provocando un leve sonrojo en el rostro de este.
- ¡Sí! – Respondió Armin con una sonrisa contagiando a Mikasa.
- Bien, voy a entrenar con el capitán. – Dijo Mikasa despidiéndose con la mano siendo correspondida por Armin con el mismo gesto. - «Eren…» - Pensó con preocupación.
Mikasa camino tratando de reprimir esos pensamientos que tanto la agobiaban, no podía evitar pensar en lo peor cuando no estaba cerca de Eren para protegerlo, sabía muy bien que él era capaz de hacerlo por sí mismo pero eso no podía evitar que se sintiese así. Las últimas veces en las cuales Eren la había tratado con la punta del pie por sus preocupaciones la habían orillado a tragarse cada palabra que lo hiciese saber lo que sentía, lo adoraba, pero se sentía como basura con cada grito.
Rápidamente Mikasa llego al lugar donde con frecuencia se encontraba Rivaille entrenando, de seguro el si estaba en la lista de las personas que irían a la misión, pero nunca faltaría a una práctica, al llegar noto que no se encontraba allí así que siguió buscando alrededor del campo. Al no encontrar rastros del capitán por ningún lugar decidió que lo mejor sería dejarlo por la paz, por lo que sin decir mucho entreno sola.
- «… No es igual» - Pensó Mikasa mientras hacía abdominales, siendo admirada por Connie y sacha quienes pasaban por el lugar.
La hora del almuerzo casi llegaba y la hora de la misión estaba presente, Mikasa trato con todas sus fuerzas de no ir a despedir a sus amigos, pero su deseo por verlos antes de que partieran la vencieron con facilidad.
- Oh… Mira es Mikasa – Dijo Armin con una sonrisa mientras levantaba su mano saludando a la joven a lo que respondió con el mismo gesto.
- ¿Ya se van? – Dijo Mikasa con una sonrisa forzada.
- Sí. – Respondió Eren con cierto desinterés.
- Recuerda mantente a salvo, cuando uses tus espadas ten cuidado de no quedarte sin repuesto de hojas – Dijo Mikasa con mucha determinación y preocupación – y lo más importante, mantente con vida.
- Ya vas a comenzar de nuevo con tus consejos, ya soy un adulto, además uno bastante fuerte – Dijo Eren volteando a ver a Mikasa con desagrado, la cual se encontraba frente a su amigo Armin.
- Lo siento Eren… Yo estaba hablando con Armin, no contigo – Dijo Mikasa con algo de tristeza en su corazón.
Eren al notar que aquellas palabras no eran para el no pudo evitar sonrojarse por la vergüenza y sentirse celoso al mismo tiempo. Estaba acostumbrado a que Mikasa lo mirase solo a él, y aunque era con Armin con quien estaba hablando de esa manera no pudo evitar sentirse desplazado.
- Bien, como sea, vámonos – Dijo Eren restándole importancia tratando de ocultar su enojo.
- Eso era lo que querías decirle a Eren ¿Verdad? – Pregunto Armin a su amiga con tristeza.
Mikasa al escuchar la pregunta de Armin no pudo evitar sonreír, era evidente que el la conocía muy bien, pero realmente no estaba del todo en lo cierto – También eran para ti – Dijo Mikasa poniendo su mano en el hombro de Armin – Ambos son parte de mi familia, no lo olvides.
Armin al oír las palabras de Mikasa asintió con una sonrisa, no por nada la quería tanto, era amable y fuerte, sabía que jamás podría ser para ella más que una amigo, pero se sentía lo suficientemente bien estar así junto a ella y verla feliz era algo maravilloso.
Mikasa se despidió con la mano de su amigo y espero a que ya no estuviese en su visión antes de marcharse del lugar, pero una mano la detuvo.
- Mi-ka-sa-chaaan – Dijo Hanji con una mano puesto sobre el hombro de la asiática.
- Hanji…San. – dijo Mikasa algo desconcertada.
- Mikasa, tengo una misión importante y secreta para ti – Dijo Hanji cambiando su tono de voz por uno realmente serio – Necesito que vayas a la habitación del capitán Levi, lleva este recado contigo y por nada del mundo lo abras.
- Hai – Respondió Mikasa con la tranquilidad habitual sin una pisca de curiosidad.
- «El pez mordió el anzuelo » - Pensó Hanji con una loca sonrisa.
Mikasa camino tranquilamente por el lugar en busca de la habitación de su capitán, al llegar observo por unos segundos la puerta, recordando que no traía consigo el abrigo de este. Luego de dudar, toco la puerta, una misión era una misión y estaba por encima de cualquier duda o pensamiento ajeno.
- Heichou, traigo un recado – Dijo mientras tocaba la puerta pero no recibió respuesta, por lo que insistió un par de veces más - «Tal vez debería dejarlo debajo de la puerta…» - Pensó, pero un ruido proveniente de dentro de la habitación la alarmo, por lo que sin pensarlo dos veces abrió la puerta de golpe y allí estaba su capitán, tirado en el suelo.
Mikasa al ver a su capitán en el suelo corrió a socorrerlo de inmediato, estaba muy preocupada, nunca se había sentido así por alguien que no fuese de su familia, pero era diferente verlo allí tan débil, tan débil como… en sus sueños, los recuerdos la hicieron perder la calma.
- Heichou, heichou ¿Está bien? – Decía Mikasa con desesperación estremeciendo el cuerpo del hombre buscando una respuesta.
- Estoy bien Ackerman solo estoy resfriado, guarde la calma – Respondió Levi algo irritado por el maltrato que había recibido.
- Gracias a dios – Respondió Mikasa haciendo que el enojo de Levi disminuyera notoriamente.
Mikasa ayudo a su capitán a recostarse de nuevo, le coloco la cobija encima y lo observo por unos segundos.
- ¿Por qué me mira así? – Pregunto Levi extrañado.
- Traigo un recado de Hanji-san para usted. – Mikasa rápidamente entrego el papel a su capitán.
Levi tomo el papel entrecerró los ojos para posteriormente leerlo, la mirada del hombre cambio rápidamente por una de enojo, Hanji obviamente a partir de ese instante se encontraba en problemas.
- «Maldita» - Pensó Levi apretando sus dientes con furia.
- Heichou – Dijo Mikasa estirando su mano hacia el papel – Aquí dice mi nombre. – Dijo señalando con su dedo índice un recado detrás de la hoja donde claramente se leía con una letra muy grande "MIKASA LEELO". – Debo leerlo.
- De ninguna manera - Dijo Levi alejando el papel lo más posible, pero no era suficiente pues al estar en esa cama le era imposible alejarse mucho.
- Pero es una orden de Hanji-san – Dijo Mikasa acercándose lentamente, su acercamiento era tal que podían sentir la respiración del otro, Mikasa bajo su mirada por unos segundos encontrándose con los ojos de su capitán, estiro su mano y tomo la hoja mientras este solo la miraba perplejo.
Levi guardo silencio mientras Mikasa leía la carta con tranquilidad, su rostro no expresaba ninguna emoción, Rivaille no sabía que pensar o que decir, no sabía cómo Mikasa reaccionaria a la petición de la desquiciada otaku de los titanes que al parecer traía algo entre manos.
Mikasa termino de leer la carta rápidamente, la doblo y dejo sobre una pequeña mesa de noche que se encontraba junto a la cama del capitán y salió de la habitación sin decir ni una sola palabra.
- «Claro, no tiene por qué aceptar las peticiones de esa loca» - Pensó Levi cerrando sus ojos algo decepcionado.
La luz ya casi se había ido por completo, Levi no podía ver claramente donde estaba, era un lugar lleno de neblina, buscaba con desesperación una bufanda, era la preciada bufanda de Mikasa, estiro su mano pues estaba justo frente a sus ojos, pero unos dientes se habían llevado la bufanda junto a su brazo izquierdo, la sangre comenzó a salir sin control y unas manos lo tomaron desde atrás llevándolo lejos de allí.
- La bufan…da – Dijo Levi abriendo los ojos bañado en sudor sintiendo que alguien limpiaba su rostro con un pañuelo. – Mikasa…
- ¿Se encuentra bien? – Pregunto la joven aun limpiando el rostro de su capitán. – fui por algo de medicina, agua y pañuelos. – Dijo Mikasa al no recibir respuesta alguna de Levi quien la observaba fijamente.
- Gracias – Dijo Levi algo apenado tapando sus ojos con su antebrazo – No tienes que hacerlo si no quieres.
- Esta bien. – Respondió Mikasa de panera inexpresiva.
- Seguramente tú también querías ir a la expedición para vigilar a Eren – Dijo Levi aun afligido.
- Esta bien – Respondió Mikasa nuevamente a la vez que preparaba la medicina en una pequeña taza.
- además…
- Heichou – Hablo Mikasa interrumpiendo a su capitán – Si es por usted, está bien – Dijo aturdiendo a Levi. – Tome, esta es su medicina.
Levi se encontraba algo desconcertado jamás pensó ver un lado tan excepcionalmente dulce de la fría Mikasa que si bien había visto más allá de esa fría apariencia hacia bastante tiempo jamás la imagino tan tierna.
- Si no la puede tomar ¿Debería dársela en la boca? – Pregunto Mikasa en un tono inocente a la vez que acercaba la taza a su boca.
- ¡SI PUEDO! – Grito Levi saliendo de su trance arrebatando la taza de la mano de la joven - ¿Está usted loca Ackerman? - Pregunto Levi jadeando luego de tragar tan rápidamente el contenido de la taza.
Mikasa no respondió a la pregunta de su capitán solo se limitó a sonreír un poco, algo poco común en ella pues habitualmente solo sonreía para Eren y Armin, pero ahora dedicarle sonrisas a su capitán se le estaba haciendo una costumbre.
- Heichou, cuénteme sobre su historia de amor – Dijo Mikasa sentándose en el suelo recostando su espalda de la cama de Levi.
- No es nada del otro mundo, solo me enamore de quien no debía – Dijo Levi fijando su vista en el techo de la habitación. – Y por eso me encontraste ebrio el otro día, aunque al parecer te fue peor a ti – Comento con una sonrisa de medio lado bastante picara.
- yo… nunca había tomado alcohol antes señor – dijo Mikasa volteando a verlo – dígame ¿Por qué no confiesa a esa persona lo que siente? – pregunto con melancolía.
- Ella, posiblemente me odia, ya se lo dije Ackerman. – respondió Levi.
- No creo que alguien sea capaz de odiarlo capitán. – dijo Mikasa bostezando – Si me dice quién es puedo preguntarle y… - Mikasa cayo dormida sin quererlo, estar cerca del capitán le traía una gran tranquilidad a pesar de saber que Eren estaba fuera en una misión.
Levi observo como la joven fue vencida por el sueño por lo que no pudo evitar responder a su pregunta – Me gustas tú - Respondió Levi acariciando el cabello de Mikasa con cuidado de no despertarla, observando las comisuras de sus rosados labios, era un regalo del cielo poder tenerla a su lado.
Levi comenzó a sentirse cansado también y antes de que pudiese darse cuenta estaba completamente dormido.
Hasta aqui el capitulo 4.
Hola, espero que estén disfrutando de la historia, el capitulo 5 lo publicare en el transcurso de la próxima semana. Déjenme saber en los comentarios su opinión.
UN SALUDO!
ATT: MomoUsagiSan
