[Capítulo 4]
• Género: Romance/Humor.
Los personajes de Naruto no son míos.
Parte uno.
Festival de Hanami.
Papeleo, papeleo y más papeleo.
Eso era en lo único que Hinata podía pensar en todo el día.
Ah, no; también podía pensar en firmas, dolor de trasero y mucha somnolencia. Si, eso era en lo que pensaba a cada minuto del día. Sin embargo, a veces se daba la libertad de pensar en algo más por algunos minutos, y eso era; en Naruto.
Admitía que lo pensaba menos ahora que era líder de su clan, pero eso no significaba que los sentimientos que sentía al recordarlo no fueran igual de intensos que siempre. Pensar solo en su nombre hacia que su estómago comenzara a revolotear felizmente.
Ella quisiera ocupar más su mente con el recuerdo de su amado rubio, pero desgraciadamente, el trabajo a penas y la dejaba respirar a gusto.
Recordó con tristeza el hecho de que tenía casi una semana sin ver al Uzumaki. Había convivido un poco más después del incidente del día de las bromas, incluso comieron un par de veces en Ichiraku, pero aún no avanzaba en su principal propósito y es que; era imposible avanzar si el trabajo la carcomía hasta el punto de que ni siquiera veía a su hermana con regularidad, y eso que vivían bajo el mismo techo.
Toda la situación la agotaba, pero no se quejaría públicamente, tampoco se haría para atrás, por que era su deber cumplir con su clan, y era un anhelo propio el encontrar finalmente algo para poder romper el sello del pájaro enjaulado.
Tanto era su apuro por conseguir mejorías respecto al tema, que había renunciado a sus dos días de descanso y…
Dio un grito ahogado y llevó sus mano hasta su agitado pecho
—¡Ku-kushina-san! — su tono de voz tenía un tinte de reproche — ¿Podría dejar de hacer eso? Lo hemos discutido muchas veces… —su tono se suavizó conforme hablaba.
Kushina sonrió, mostrando todos sus dientes mientras rascaba con pena su nuca fantasmal.
—Lo siento, Hinata-chan. Es que, realmente se me dificulta usar una puerta. Alguien podría ver la puerta abriéndose sola y entonces pensarían que la mansión está embrujada y traerían a un exorcista. ¡Los exorcistas dan miedo, dattebane!
Hinata suspiro.
—De acuerdo, Kushina-san. Al menos, asegúrese de no aparecer entre mi escritorio cuando entre, por favor —pidió casi suplicante, mirando el torso de la pelirroja partido a la mitad por su escritorio de madera.
Kushina río nerviosamente y retrocedió, mostrando su cuerpo completo.
—¡No hay problema, Hinata-chan!
Hinata sonrió dulcemente y asintió a la pelirroja.
—¿Dónde está Minato-san?
—¡Eso no importa! —se apresuró a contestar arrebatadamente, haciendo que Hinata la mirara con extrañeza e impacto. Kushina aclaró su garganta y se puso recta —. Vengo a informarte algo, ya que tú no sales de tu cueva ni siquiera para que te caliente el sol.
—Lo que pa-pasa es que tengo mucho trabajo, Kushina…
—¡Alto! —exclamó fuerte, provocando que Hinata se hundiera en el respaldo de su silla —. Antes de que me cuentes lo muy ocupada que estás, déjame informarte sobre lo qué pasa en el mundo exterior desde que tú no sales.
Una gota rodó sobre la cíen de Hinata.
—N-no exagere…
—Primero —dijo, ignorando a Hinata mientras alzaba un dedo —, Kiba empezó a salir con alguien.
Hinata abrió su boca en una enorme "o".
—… y es una entrenadora de gatos.
—¡¿Q-q-q-q-que?!
—¡Y eso no es todo, mi estimada señora! —anunció con voz de comerciante — ¡Ino dejó las coqueterías para comenzar una relación formal con Sai, el rarito-paliducho-copia-barata de Sasuke el emo!
—¡Ku-kushina-san!
—¡Shikamaru el perezoso se acaba de comprometer con la hermana machorra del Kazekage!
—¡D-deje de s-ser tan de-despectiva con mis amigos!
—¡Y Rock Lee, el que tiene gusanos en lugar de cejas, acaba de declararle su amor a la chica loca de las armas!
—¡Tenten no está loca! Solo es un poco…—susurro lo último, sin tener las palabras correctas para describir a su amiga, a la cual recordó practicando tiro al blanco con el trasero de Guy-sensei —…se e-excita demasiado con las armas…
—¡También está nuestro querido gordito, Chouji! Quien ahora sale con una morenaza, la señorita Karui.
Hinata suspiro derrotada y agachó la cabeza.
—¡Y por ultimo, pero no menos importante! —fingió un redoble de tambores con su boca y dedos —¡Estás más solterona que tú tía!
Una nube negra se posó sobre la cabeza de Hinata antes de dejarla caer con rudeza sobre el escritorio.
—¿A qué quiere llegar con todo esto, Kushina-san? —preguntó con un tinte sombrío, sin levantar aún su cabeza.
—¡Estaba esperando esa pregunta! —exclamó entusiasmada, sentándose sobre el escritorio de la deprimida líder del clan. Cruzó sus piernas y enderezó su espalda —. Mañana es un gran día. Los pajaritos cantarán alegremente, el sol resplandecerá alegremente y el festival de Hanami —canturreó alegremente.
—…¿Y?
Kushina frunció el ceño y se cruzó de brazos.
—¿No entiendes? ¡Mañana es un día perfecto para pasarla con Naruto!
Hinata alzó su cabeza para verla con sus ojos llenos de lágrimas de cocodrilo.
—Te-tengo mucho trabajo…—sollozo.
—¡Un cuerno el trabajo! —la tomó de los hombros para zangolotearla —. Es un día hermoso, romántico y perfecto. ¡No vas a desperdiciarlo por preferir tener entumido el trasero!
—¡Mi trasero está bien!—chillo avergonzada.
—Mira, Hinata —puso una mirada seria — Naruto-kun tiene muchas fans, las cuales no desaprovecharán la oportunidad para confesar sus sentimientos por él en un día tan bello como lo es mañana.
Hinata sintió una opresión en el pecho y un repentino malestar emocional, uno llamado; celos.
Trago saliva con rudeza.
—¿Qué dices? —preguntó la mayor, alzando una ceja.
Imaginar a Naruto rodeado de chicas lindas mientras estas les ofrecían sus regalos, cartas y confesiones hizo que un nudo creciera en su garganta. Apretó con fuerza el papel que estaba leyendo hacia unos minutos y frunció el ceño.
—¡Lo haré!
—¡Así se habla!
Naruto se sobresaltó sobre la banca del parque al ver a Hinata caminando por la calle con dos bolsas de mercado en sus manos. Ambas se veían pesadas, aún que Hinata no demostrara ningún esfuerzo en cargarlas.
No supo por qué razón, pero su corazón latió un poco más deprisa y una linda sensación de tibieza se instaló en su estómago. Sonrió ampliamente y se levantó del banco para alzar la mano y sacudirla energéticamente hacia la peli azulada.
—¡Hinata!
Hinata pareció haber salido de sus pensamientos cuando alzó la vista y sonrió con las mejillas sonrojadas.
—Hola, Naruto-kun —saludó cuando llegó a su lado.
—¿Qué tal, Hinata? —sonrió zorrunamente —¿Qué llevas ahí? —preguntó curioso.
Hinata hizo un sonidito y después bajó su cabeza para ver las bolsas que llevaba.
—Ah, ¿Esto? Son ingredientes —sonrió dulcemente, ladeando un poco la cabeza.
—Huh, ¿cocinarás algo? —preguntó, mientras en su interior babeaba ante la idea de una comida preparada por Hinata. Para él, Hinata era una de las mejores cocineras que había conocido junto al viejo Teuchi.
Hinata asintió.
—Si, ya sabes, para mañana —sus ojos se pasearon con incomodidad, tratando de evitar la profunda mirada azul de Naruto.
—¿Para mañana?—repitió en una pregunta, curioso.
—S-si —comenzó a jugar con la tierra que estaba bajo sus pies —. Ya sabes, es el festival de Hanami.
Naruto parpadeó y después cayó en cuenta sobre la fecha. ¡Claro! ¿Cómo podía ser tan despistado? Sería el festival de cerezos y se había olvidado completamente de aquello. Quiso darse una palmada en el rostro, pero nuevamente cayó en cuenta sobre algo. Hinata iría al festival, pero ¿con quien? Pensó un poco y un nudo se le hizo en el estómago. ¿Acaso… tendría una cita?
Sonrió temblorosamente.
—Cierto, el festival —trago saliva y agachó la cabeza —. Y dime, ¿con quien iras?
—Pues iré yo sola —sonrió de medio lado, sintiendo pequeñas gotas de sudor bajando por su fino cuello. «¡Odio sentirme tan nerviosa! Tranquila, Hinata, trata de no sonrojarte como un tomate. ¡No lo arruines, por el amor a kami!»
—¿Sola? —olvido el malestar que hace unos segundos estaba sintiendo para mirar a Hinata con incredulidad —¿Veras los cerezos tu sola?
Hinata asintió débilmente.
—Creo que todos tienen planes y yo no quisiera arruinárselos. No creo que sea tan malo, después de todo.
—Vamos, no puedes ir a un festival sola — negó con la cabeza —. Si quieres… puedo ir contigo.
—¿D-de verdad? — «¡Bingo!»
—¡Claro! —sonrió ampliamente —. Me encantaría ir contigo.
Hinata de sonrojo un poco y bajo la mirada.
«¿Qué haces? ¡No lo arruines con tu estado parecido a un tomate!»
—Entonces…
—¿Podría invitar a Sakura-chan? Ella tampoco hará nada y creo que sería genial que estuviera con nosotros. Me encantaría estar con ella mañana — sonrió mientras se rascaba la punta de la nariz, sin ser consciente de que algo dentro de Hinata se rompió a trozos.
Sus ojos se volvieron opacos y una tímida sonrisa se instaló en sus labios.
—Claro, Naruto-kun.
—¡Genial! —sonrió más radiantemente —. Pasaré por ti junto a Sakura-chan a las diez de la mañana.
—¡Si! —exclamó "animadamente", siendo demasiado convincente para el despistado de Naruto, o tal vez era que Hinata siempre sabía ocultar bien algunas de sus emociones —¡Nos vemos mañana! ¡Adiós! —se despidió energéticamente antes de retomar su camino con una amplia sonrisa hacia el rubio.
Hinata caminó lo más rápido posible al recinto, todo sin dejar de sonreír amablemente a las personas que la saludaban respetuosamente. Entró a la mansión, saludó a Kô e incluso a su abuelo para después entrar a la cocina de la mansión. Antes pidió a las cocineras que la dejaran cocinar sola y que se tomaran un pequeño descanso. Ellas agradecieron con sonrisas enormes y un respetuoso; "Si, Hinata-sama." Hinata les sonrió y cerró bien la puerta corrediza de la cocina. Dejó las bolsas sobre la barra de madera, sacó todo su contenido y comenzó a picar la verdura para después…
Soltó el cuchillo y suspiró hondamente.
Hundió su cabeza entre sus hombros temblorosos y perdió la fuerza de sus piernas, cayendo lentamente hacia el piso.
—Hinata-chan…
—Kushina-san —su voz estaba quebrada —, ya se lo que tengo que hacer.
Las lágrimas corrieron libremente sobre sus mejillas ante la mirada desesperada de la pelirroja.
Levantarse esa mañana fue más difícil que nunca, y eso que pensó que levantarse para ir a trabajar era pesado. Se duchó como una autónoma y lo mismo hizo al alistarse para salir. Se puso un short negro, algo corto para su gusto pero eso fue lo que Hanabi le dijo que se pusiera a enterarse de que su hermana iría de picnic ese día. Se vistió con una blusa en cuello v color lila y agarró su largo cabello en una cola de caballo alta. Por último se calzó unas lindas sandalias y después salió a la cocina para verificar que nada faltaba en el canasto.
—La manta, el té helado, los platos, la comida…
—¿Hinata-chan?
—¡Buenos días, Kushina-san! —saludó amistosamente la Hyuga mayor sin despegar su vista del interior de la canasta mientras removía ligeramente las cosas.
Kushina se removió incómoda.
—¿Cómo estás? —cuestionó vacilante.
—Perfectamente, ¿y usted?
Realmente parecía estarlo, parecía que el día anterior no había estado arrodillada en el suelo tirando amargas lágrimas por lo que su tonto hijo había dicho. Parecía como si realmente no le doliera nada de lo que Naruto había insinuado.
—Hinata, sobre lo qué pasó ayer…
—Por cierto, ¿Dónde está Minato-san? No lo mire ayer.
—No te preocupes por él, está perfectamente bien. La verdadera pregunta aquí es; ¿Tú estás bien?
—¿De que habla, Kushina-san? Estoy perfectamente —sonrió dulcemente antes de llevarse un vaso de agua hacia la boca, tratando con eso que el nudo de su garganta desapareciera —. Ya son las nueve cincuenta y cinco, seguramente no tardan en buscarme así que…—había tomado la canasta para salir de la cocina y esperar a sus amigos afuera, sin embargo, Kushina la tomó por el brazo con firmeza —¿Kushina-san?
—¿Podrías dejar de actuar de esa manera? Es irritante y confuso verte tan tranquila.
—¿Cómo se supone que debería actuar? Estoy bien, no necesito estar intranquila o triste.
—¡Estás fingiendo y eso es aún más dañino que llorar y desahogarte por días! Deja de torturarte diciéndote que no sientes nada, aparentando no sentir nada, a más que obvio que sientes algo y…
—Kushina-san —interrumpió bruscamente, llamando la atención de la pelirroja. Sus ojos estaban sombríos y su semblante era serio —. Estoy perfectamente bien, no se preocupe por mi —se soltó suavemente del agarre de la mujer y después continuó caminando hasta la salida de la mansión.
No pasaron ni cinco minutos para que dos personas se aparecieran frente a ella con grandes sonrisas.
—¡Buen día, Hinata-chan! —exclamó alegremente la peli rosa.
No podía odiarla. Amaba a su amiga.
—¿Lista para el mejor picnic de Hanami? ¡Dattebayo!
Y no podía sentirse herida con el, ya que ella no era la gran cosa para una persona tan maravillosa como él. Merecía algo más que ella.
Sus labios temblorosos se transformaron en una amplia sonrisa.
—¡Buen día, Naruto-kun y Sakura-san!
Ambos sonrieron ampliamente en su dirección.
El trío de chicos comenzó a caminar hacia las afueras del recinto Hyuga. El Uzumaki y la Haruno miraban con impacto a los habitantes del Clan, quienes agachaban la cabeza respetuosamente al ver a Hinata para darle los buenos días. Algunos de los Hyuga los pasaban de largo a ellos y se centraban en su líder para desearle un buen día y para decirle lo linda que se veía ese día. Todos eran amables y respetuosos con Hinata y ella les devolvía el gesto con infinita dulzura y amabilidad, logrando fascinar al rubio y enternecer a Sakura.
Mientras los dos chicos se mantenían unos pasos delante de ella, pudo notar con tristeza lo mucho que parecían ser el uno para el otro. Sus personalidades destacaban entre las demás, ambos eran fuertes, amables y hermosos. Eran la pareja perfecta. ¡Incluso el tono de sus cabellos parecían haberse creado para el otro!
En cambio ella…
Pálida, ojos insípidos, cabello sin chiste y demasiado bajita.
Naruto era el sol mismo mientras que Sakura era una belleza exótica.
Sakura tenía el cabello de un tono rosado llamativo, sus ojos estaban llenos de vida y el tono de su piel era el justo. Tenía cada curva donde debía de estar y su altura era perfecta.
Miró la espalda de ambos y suspiro; ellos encajaban perfectamente.
—Miren, ese lugar está solo y es muy lindo —apuntó Sakura hacia un enorme árbol de cerezos que estaba alejado de los demás —. Corramos antes de que ganen ese lugar —anunció antes de salir corriendo hacia el árbol seguido de un entusiasmado Naruto.
Hinata caminó lentamente, sin querer llegar al árbol nunca.
Por un momento pensó en dejarles la canasta para volver a su casa con la excusa de un dolor de estómago o algo parecido, pero no pudo, pues Sakura volteó hacia ella junto a Naruto. Ambos le sonreían y esperaban su llegada.
Mordió su labio y apresuró su paso.
—Te ayudó, Hinata-chan —Sakura sacó de la canasta la manta y después sacó otra que ella llevaba en la suya —. Listo, ahora saquemos lo demás. Oye tú, ayuda tan siquiera. Deja de ser tan pasota.
—¿A quien le dices pasota? —masculló el rubio con los ojos entrecerrados antes de comenzar a ayudar con la comida y los cubiertos. Desde que miro a Hinata saliendo de la mansión, se había quedado boquiabierto. Ya había visto a Hinata sin su grande chamarra, de hecho, había caído en cuenta sobre su nuevo atuendo hacía unas semanas, pero aún no se acostumbraba a verla tan…¿desvestida? Sus mejillas se calentaron. Hinata era una chica sumamente atractiva y muy linda en su forma de ser… esperen ¿por qué pensaba en eso?
«¿Será que intentas explicarte el por qué intentas evadirla? ¿No es obvio que la Hyuga te pone incómodo por el simple hecho de estar como quiere?»
«¡Cá-callate, zorro pervertido!»
«Y aún tienes el descaro de llamarme pervertido a mí, imbécil.»
Salió de sus peleas internas con Kurama al escuchar la voz de Sakura dirigiéndose hacia Hinata.
—Oye, Hinata-chan — llamó sin dejar de ordenar todo en su sitio — ¿Cómo te va en tu puesto como líder? Hace mucho que no nos veíamos, así que no me has contado nada de tu nueva vida.
Hinata alzó débilmente los ojos y esbozó una pequeña sonrisa hacia la peli rosa mientras también se dedicaba a verter té helado en los vasos.
—Admito que es muy cansado, pero estoy muy feliz.
—¡Me alegro mucho! Ya quiero ver el momento en el que puedas cumplir uno de tus mayores sueños. Neji sin duda estaría muy orgulloso de ti. — Sakura sonrió radiante, aceptando el vaso de té que Hinata le ofrecía.
«Es imposible odiarla. Ella es maravillosa.»
—Gracias, Sakura-san.
—¡No hay de que! —río animadamente —. Espero que cuando Naruto sea Hokage, puedas ayudarlo a ser tan eficaz y responsable como tu.
—¿Estás diciendo que no soy eficaz?
—No como Hinata.
—¡Soy muy eficaz!
—Ni siquiera estoy segura de que conozcas el significado de la palabra eficaz.
—¡Sakura-chan, retira lo dicho!
Mientras que el par de amigos se enfrascaban en una pequeña riña, Hinata solo se dedicó a observarlos con gotas de sudor recorriendo su nuca. Reconoció que desde que los conocía, no podían dejar cinco minutos sin pelear. Siempre era lo mismo, aún que gracias al cielo ya se controlaban un poco en las misiones.
Soltó un suspiro y le dio un sorbo a su té helado.
Por un minuto se replanteó la idea de dejarlos solos con alguna excusa tonta, pero antes de que pudiera ejecutar su plan, llegó una bola de pelo hasta ella que le hizo soltar un gritito al sentir a dicha bola encima suyo.
—¡A-akamaru! —nombró risueña, sintiendo la lengua del can paseándose por su mejilla mientras que la cola de este se movía con fervor —¿Qué haces aquí, chico? ¿Dónde está Kiba-kun?
Akamaru ladró en respuesta y Hinata alzó la mirada para ver a su amigo caminando hacia ellos junto a Shino y una chica que no conocía.
—¡Hinata! — Kiba alzó la mano en forma de saludo, pero su mano quedó congelada al ver a dos personas más junto a su compañera de equipo. Frunció el ceño con curiosidad al ver de quienes se trataban — ¿Estas haciendo mal tercio?
Hinata apretó sus labios, pero poco después esbozó una triste sonrisa.
—¿Mal tercio? —reiteró el rubio con confusión.
—¿Podrías ser menos imbécil, Kiba?
Kiba ignoró a Shino, pues no entendió a lo que se refería y después se dirigió a los integrantes del equipo siete.
—¡Hola! ¿Por qué no nos dijeron sobre su picnic? Podrían haber invitado, ¿Saben?
—Fue mi culpa, Kiba-kun. Pensé que estarían ocupados así que no quise molestarlos.
—¿Ocupados? —preguntó extrañado —¿Con que?
La chica que venía con ellos carraspeó débilmente hacia el castaño.
—¡Ah! Se me olvidaba — Kiba tomó la mano de la chica e hizo que diera un paso enfrente —. Ella es Tsubaki*, mi novia.
Las bocas de la Haruno y el Uzumaki se fueron literalmente para el suelo mientras veían con los ojos desencajados a Kiba.
—¿No-no-no-novia? —tartamudeó Naruto.
Kiba asintió energéticamente con una gran sonrisa.
—El rubio se llama Naruto, ella se llama Sakura y aquella es mi mejor amiga, Hinata.
La castaña sonrió amablemente e hizo un asentimiento de cabeza.
—Mucho gusto.
Todos respondieron de igual manera.
—¿Por qué no se quedan? —cuestionó con una pequeña sonrisa la Hyuga:
Kushina, quien veía todo desde arriba del gran árbol de cerezos con unos binoculares, frunció el ceño y bufo.
—¿Qué haces? Se supone… que solo debían ser Naruto y Hinata. ¡Diablos! ¡Tengo que hacer que se marchen para que dejen a solas a estos dos cabezas huecas!
—¡Pudiste invitarnos desde antes! Pero, esta bien, nos quedaremos —dijo indignado el Inuzuka mientras se sentaba en el suelo junto a Tsubaki, quien dejó la canasta que llevaban consigo. Shino se sentó a un lado de estos y Akamaru se hecho sobre el fresco pasto.
El grupo de amigos se dedicó a conversar y comer animadamente sobre las misiones que últimamente les dejaba su Hokage y sobre sus compañeros de generación. Hablaron sobre el repentino compromiso de Shikamaru y los nuevos noviazgos de la aldea. Un tema incómodo si se lo preguntaban a Hinata.
—Los únicos solteros que quedan son ustedes —río Kiba mientras los apuntaba con el dedo —. Deben de apresurarse, se hacen viejos.
—Calla. Solo te crees demasiado por qué conseguiste una linda chica. Solo fue un golpe de suerte, Kiba —masculló molesta la Haruno, mientras que Kiba la miraba con el ceño fruncido y Tsubaki la miraba alagada.
—Tsk, tonterías.
Naruto reía divertido al ver a sus amigos discutir mientras que Hinata sonreía tenuemente. El grupo de jóvenes se dispuso a comer y charlar amenamente, pero inesperadamente llegaron más de sus amigos.
—¡Yosh! ¿Disfrutando de este maravilloso día? —Lee llego junto con Tenten, quien sonreía abiertamente mientras sostenía una canasta.
—¡Ey, cejotas! — Naruto saludó animadamente a ambos.
—¡Miren nada mas! Otra pareja de novios, ¡Lo cual me recuerda que aquí hay cuatro solterones!
—¡A-aun no somos novios, Kiba! —exclamó avergonzadamente la castaña, provocando que Lee se entusiasmara con ese "aun" y que brincoteara y parloteaba sobre la llama del amor.
—Al menos ustedes ya están en proceso de un noviazgo, no como aquí mis compañeros —los miró de soslayo y burla antes de que un tremendo golpe aterrizara sobre su cabeza, haciéndolo caer de espaldas.
—¡Eres un engreído! No sé cómo es que Tsubaki-san pudo fijarse en ti, ¡solo es suerte! —le gritó con furia la Haruno.
Hinata solo miró a Kiba con pena mientras que Tsubaki trataba de traer a la conciencia a su problemático novio. Esperaba que Tsubaki pudiese acostumbrarse pronto a los golpes descomunales que Sakura acostumbraba a dar a todo el mundo. De hecho, a ella era la única persona a la que jamás había golpeado y eso la aliviaba ya que esos golpes se veían muy dolorosos.
—Ey, chicos — todos dirigieron su atención hacia la perezosa voz que los saludaba —. Que coincidencia.
Hinata supo en ese momento que esa realmente era todo menos una cita con Naruto.
Suspiro decaída.
—¡Temari, Shikamaru, Chouji, Ka..ka..¿Kasui? —nombró con duda el Uzumaki.
—Karui, idiota —gruñó la morena hacía el rubio, quien solo se encogió sobre su lugar, aún temiéndole a esa chica golpeadora.
—Hola chicos. ¿Qué trajeron de comer? Muero de hambre —preguntó Chouji, caminando y sobando su voluptuosa barriga.
—Siempre mueres de hambre —dijo una voz que se acercaba hacia ellos —¡Mejor ponte a dieta para que Karui no se canse de tu poco atractivo cuerpo!
—Ino-chan…—nombró con disgusto la pelinegra —. No seas tan grosera con Chouji-san.
—Si, Ino — Chouji se sentó sobre la manta y tomó un bento de la canasta que ellos llevaban consigo —. Deja de ser tan odiosa.
—¡Yo no soy odiosa! —lo señalo con molestia —. Hinata-chan, defiéndeme — lloriqueo al ver que Hinata sonreía tenuemente mientras negaba con la cabeza.
—Hola —Sai se acercó con una de sus típicas y famosas sonrisas, provocando que los demás le sonrieran, ya estando acostumbrados a su fallido intento de curva feliz —. Es bueno verlos después de semanas.
Antes de que alguien pudiera responder el saludo del pelinegro, todos centraron su atención en Naruto, quien había soltado un gritito y se había sobresaltado sobre su lugar mientras sobaba su trasero.
—¡¿Qué haces, puerco?!
—¡No es lo que crees, Sakura-chan! ¡Juro que alguien me pellizco el trasero! — se apuró en contestar mientras agitaba frenéticamente ambos brazos.
—Tal vez fue un insecto — dijo Kiba, restándole importancia al tema.
—Imposible. Les pedí a los insectos de forma educada el favor de alejarse de nuestra área para no sufrir con problemas de ese tipo —contestó Shino.
Mientras el grupo se debatía sobre qué era lo que había pasado con el trasero del rubio, Hinata se encontraba quieta, mirando de soslayo por detrás de la espalda del rubio. Mas concretamente, se encontraba observando a Kushina, quien tenía una pequeña aguja en su mano y una sonrisa maliciosa.
¿Qué trataba de hacer?
—¡Oigan! ¿Esa taza se movió?
—¿Qué dices, Chouji? Claro que no se movió —dijo Ino mientras tomaba dicha taza en sus manos.
"¡Deténgase, Kushina-san!"
Como si hubiese leído su mente, o más bien, al ver el ceño fruncido de la Hyuga, Kushina se cruzó de brazos e hizo un puchero.
—¿Qué pasa, Hinata? Pareces enojada... incluso te ves tensa.
Hinata se sobre salto y miro a Naruto, quien la miraba con preocupación.
Ella negó rápidamente con una sonrisa nerviosa.
—Para nada es así — bajó lentamente la mirada y se dio fuerzas a sí misma para hacer lo que estaba a punto de hacer. Se acercó un poco a Sakura, aprovechando que todos estaban en lo suyo y que las voces de sus compañeros se mantenían altas —. Sakura-san— la ojiverde alzó la vista —Me fije que faltan palillos ahora que todos están aquí, ¿podrías ir junto a Naruto por unos cuantos?
—¿Palillos? Ah, claro —dijo extrañada. Ella podía ir sola, no comprendía por que la mandaba con Naruto —. Oye, cabeza hueca, deja de tratar de averiguar qué fue lo que te pico y acompáñame a conseguir unos palillos.
—De acuerdo —dijo de mala gana al ser llamado con ese apodo, pero después de unos segundos su mal humor se esfumó un poco. Podría pasar tiempo a solas con Sakura y podría invitarla a salir de nuevo. Sonrió radiantemente, todo ante la vista resignada de Hinata.
—¡Que rayos haces! —grito Kushina, siendo ignorada por Hinata.
—Ey, ¿a dónde van? —pregunto Shikamaru.
—A conseguir palillos. No tardamos —después de la breve explicación de la peli rosa, Sakura comenzó a andar junto a Naruto.
—¿Quién quiere jugar futbol? —pregunto Kiba, levantándose del pasto con entusiasmo.
—¡Mi llama del fuego aclama una juvenil partida de fútbol!
—Jugare en lo que Sakura y Naruto vienen con los palillos —dijo Chouji mientras se levantaba del suelo con algo de dificultad.
—Paso — dijo Shikamaru recostado boca arriba sobre el pasto.
—¡No seas flojo! —mando Temari, logrando atemorizar a Shikamaru y logrando que se levantara a regañadientes.
—Mi libro de relaciones dice que es bueno mantener una actividad deportista con mis amigos y colegas, así que lo hare.
—¡Eso, Sai!
Shino se levantó silenciosamente sin dejar de ver a Hinata de reojo.
Él ya lo sabía y ella ya sabía que él ya sabía que los había mandado juntos apropósito.
Ella se limitó a sonreír tenuemente.
Así tenían que ser las cosas. Si, así debían de ser.
Continuará...
N/A: Hola, queridos lectores. ¿Que tal su sábado? Espero que les este yendo genial. Este capitulo lo e dejado en dos partes por que me urgia actualizar esta historia. Espero que haya saciado la espera. ¿Qué les pareció? ¿Donde esta Minato? ¿Esta bien lo que Hinata pretende hacer? Me gustaria que contestaran estas preguntas y me dijeran que otras situaciones les gustaría que hiciera que pasaran estos personajes. Pregunta curiosa; ¿Que es beta? He estado aquí creo que por tres años, pero no se que es un beta. ¿Quien me ilumina con su sabiduría?
Agradecimientos: Melania Uzumaki Uchiha, SofaAcosta, Lilipili, sabbath9997, Carlos Munguia, LoneriHNB, ADN666, eliuska20.
