Capítulo 4

Aunque "1992" es un bar famoso por retransmitir en directo los partidos de la NBA, de vez en cuando, también televisa partidos de fútbol. Con motivo del clásico español (Real Madrid vs. Barcelona), el local está más lleno que de normal. Esta vez, ni Kogure ni Akagi han querido apuntarse. Y como era de esperar, tampoco Rukawa. El estruendo de una jarra de cerveza impactando contra la mesa me saca de mis pensamientos. Hanamichi se acaba de beber lo que le quedaba de un solo trago, soltado una risa eufórica, haciendo que más de un cliente se gire con aire molesto. Lo observo con atención. No me puedo creer que siendo más alto que yo tenga tan poco aguante con el alcohol, tal y como había apostado Miyagi. Ayako, vestida con un ajustado vestido negro con medias también oscuras riñe al pelirrojo por ser tan escandaloso, amenazándolo con sacar su abanico del bolso si no se calma. Ryota, sentado a mi lado, se ríe en silencio, antes de darle otro sorbo a su bebida. Estando la joven distraída con Sakuragi, el moreno se dedica a hacerle ojitos a una chica con un vestido verde a unas mesas de nosotros, que se sonroja y desvía la mirada sofocada. Nada más acabar el contenido de su vaso me lanza una mirada desafiante "¿A qué estás esperando?" parece que me esté preguntando. Me levanto a regañadientes. No somos los únicos estudiantes que han venido a ver el partido. De camino hacia la barra, reparo en la presencia de Hanagata y Fujima en una mesa y a algunos jugadores del Ryonan estrujados en otra, comentando la estupenda presión que el FCB está ejerciendo contra el Madrid, manteniéndolo a raya. Sendo me saluda y le respondo con un pequeño gesto.

A pesar de que hay mucha gente solo hay una persona en la barra. Reconocería ese pelo ondulado/rizado en cualquier parte. Cuando recuerdo la foto que vi el lunes, los ojos me traicionan, y le miro el culo, realzado por un apretado pantalón tejano negro de talle alto. Lleva una blusa holgada de color lila oscuro, la parte de atrás del sujetador lencero (también negro) transparentándose. Me había prometido a mí mismo dejar el hacha de guerra, pero verla sola y así vestida (echando por tierra lo que dije hace unos días) me incita a atormentarla un rato. O al menos a intentarlo. No soy el único que la mira. Me acerco por detrás.

-Hola- la saludo. Ella gira la cabeza, permitiéndome ver que lleva un poco de maquillaje. Cuando se da cuenta de que soy yo, me responde poniendo los ojos en blanco y volviendo la mirada al frente. ¡¿Qué coño le he hecho?!

Cuando consigue captar la atención del barman delante le pide un chupito de vodka. Se lo bebe en cuanto se lo sirven y suelta un respiro contenido.

-Va a seguir mirándola o va a pedir algo- me pregunta el camarero. Los labios de Lexi se arquean, regalándome la vista con una sonrisa discreta pero atrevida, divertida. La primera vez que la vez sin el ceño fruncido. Los dos babosos de antes la siguen mirando. Evito que la sigan devorando acercándome aún más a ella, a menos de 3 centímetros de su dorso.

-Dos cubalibres, por favor- le digo después de carraspear. Mientras los está preparando, vuelvo a acortar mi distancia. Me agacho ligeramente. Al notar mi aliento en su hombro izquierdo voltea la cabeza de nuevo. Puedo oler la fragancia al champú de coco en su pelo. Su primer movimiento es echarse el pelo al otro hombro. Sorprendentemente no me rechaza, si no todo lo contrario. Me mira, sus ojos posándome en los míos sin el más mínimo atisbo de duda o inquietud.

-¿Vienes sola? -le pregunto.

-No- ¿Desde cuándo su voz es tan hipnótica? – Kaya está fuera- añade. Recuerdo que Kaya mencionó el querer ir a celebrar su reciente entrada al club de esgrima. Me reincorporo y le rodeo la cintura con brazo, descansando mi mano a un lado del muslo. No obtengo respuesta.

-Siento haberte ofendido, aunque…- le susurro- yo podría ayudarte con ese problema de escasez. Me suelta una mirada afilada que derretiría a cualquiera. No sé interpretar la emoción que empieza a exhibir su rostro. Permanecemos unos minutos así hasta que de repente alguien la llama desde la distancia.

- ¡Lexi! –grita una voz. De repente, la joven empieza a reírse, sus hombros agitándose descontroladamente. Se lleva un dedo al ojo para quitarse una lágrima provocada por la risa. Con un brazo me obliga a apartarme. Estoy demasiado confundido como para oponerme. Creía que era yo el que estaba jugando. La veo alejarse con el mismo aire triunfal que cuando me propinó el golpe. Y con uno de los cubalibres que YO he pedido. Será….p… Centro mi atención en el recién llegado. Es Soichiro Jin del Kainan, escolta, al igual que yo. Pronto nos veremos las caras en la cancha. Soy incapaz de apartar la vista aun cuando me dirijo hacia mi mesa. Ryota parece haber sido testigo de todo porque mira entretenido, burlándose, lo cual solo consigue que la sangre me hierba más.

Lexi sonríe al chico como jamás le había visto hacer. Hablan sobre algo animadamente, ella moviendo las manos repetidamente. En un momento le coge el brazo y el joven moreno sonríe sonrojado. Imbécil. De repente una mano me toca la espalda. Es Kaya. Lleva unos pantalones verdes y un top blanco con una sola manga. Intento disimular mi ira ante ella, ingenua a todo lo que acaba de suceder. Me he quedado en blanco. Después de haber saludado con dos besos a todos los presentes de la mesa (incluído a mí), se sienta al lado de Ayako.

-No sabía que tu hermana salía con Jin, Kaya- dispara Ryota, tan perspicaz como siempre.

-No, no- responde sacudiendo la cabeza- Jin es el mejor amigo de Lexi desde hace años.

La castaña empieza a beber del gin-tonic de Ayako después de pedirle permiso.

-Qué bien ehh ¿Michi? - Hanamichi me da golpecitos en el brazo con su codo. Te mataré. Sopeso la idea de volver a fingir interés en los televisores del bar, pero es demasiado tarde. En cuanto Kaya se da cuenta de lo que mis dos compañeros están insinuando se atraganta y empieza a toser.

-Mi hermana tiene novio- anuncia, medio recuperada con una mano en la garganta. El comentario no solo me ha pillado desprevenido a mí- creía que a estas alturas era de dominio público. Mi hermana sale con…

Y en ese momento la puerta del 1992 se vuelve a abrir. Son Kiyota Nobunaga y…

-…Shinichi Maki del Kainan- añade.