Los nombres de los personajes y de los personajes aquí mencionados no me pertenecen, todos ellos son puramente y una brillante creación de J. R. R. Tolkien y la producción cinematográfica es (como ya todos sabemos) de Warner, así que esta historia no tiene fines de lucro y yo no gano nada con publicarla, solo lo hago por diversión (y para el desahogo de mi alocada cabeza).
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¿AMIGOS?
Los días posteriores a ese transcurrieron sin mayores contratiempos. Los dignatarios de Gondor casi se van de espaldas al escuchar que Aragorn tomaría como consorte ¡a un elfo varón! Sin embargo, Gandalf tenía razón, no había ley alguna que impidiera tal enlace, así que no tuvieron otra opción más que aceptarlo.
Entre los problemas del reino, sus deberes reales y los preparativos de ambas bodas, Estel no tenía tanto tiempo libre como le hubiese gustado, sin embargo, Legolas pasaba esos momentos explorando y jugando al lado de Gimli, los gemelos y los hobbits, puesto que su padre, Lord Elrond, así como también la dama Galadriel, habían partido semanas atrás para preparar la ceremonia en Mirkwood.
Para goce de Aragorn, los momentos en los que tenía oportunidad de estar libre, salía en algunas ocasiones con su prometido y con sus amigos a mostrarles el reino, algunas otras veces (cuando más lo disfrutaba Estel) era cuando salía solo con Legolas a cabalgar o a cazar algunos orcos, ambos se perdían tardes enteras vagando por los alrededores de Gondor, para cuando se daban cuenta, ya había obscurecido y debían volver a galope antes de que Faramir enviara a todo un escuadrón a buscarlos.
Lo que hombre y elfo no sabían, era que ambos habían comenzado a sentir fuertes sentimientos por el otro, no de la clase de sentimientos que son parte de la amistad, no… estos eran aún más fuertes, provocando que sus corazones se agitaran cada que entraban a algún lago a refrescarse y veían a su pareja semi-desnuda, oh que las manos les sudaran cuando sentían el toque del otro por mínimo que fuera, incluso sentir que la guerra del anillo se llevaba de nuevo a cabo dentro de sus estómagos, siempre que accidentalmente por las noches sus cuerpos quedaran más juntos de lo habitual.
Los días pasaron velozmente, y los días pronto se convirtieron en semanas y las semanas en meses, antes de que se dieran cuenta, faltaba solo una semana para la boda en Gondor, el protocolo dictaba que una semana antes de la ceremonia, todos los habitantes del reino debían hacer llegar sus obsequios de boda a los reyes, así que ese mismo día desde la mañana, los obsequios comenzaron a llegar.
Legolas había sido el primero en despertar (como siempre) así que luego de tomar una ducha, se encontraba cepillando su cabello para luego amararlo, en ese momento Aragorn entro al baño con una caja en sus manos.
-¡Buenos días! Saludo Legolas con su habitual porte al escuchar al hombre entrar.
-Veo que para los únicos oídos para los cuales no puedo ser invisible son a los tuyos. Respondió el rey sonriendo.
-¿Esperabas menos de un elfo? Cuestiono Legolas orgulloso.
Aragorn solo rio ante la respuesta.
-Oye, este regalo es de una aldeana y está dirigido a ti. Informo mostrándole la caja.
-¿Y qué es? Pregunto curioso el elfo terminando de tejer sus trenzas.
Estel abrió la caja y de su interior saco un bello traje hecho a mano con lindos bordados.
-¡Vaya! Es muy lindo. Admitió Legolas al verlo.
-Es cierto ¿Por qué no te lo pruebas? Sugirió Aragorn entregándole en traje.
-¿Es broma? Es muy pequeño, yo no entrare en él.
-¡Vamos! Solo inténtalo, no perderás nada.
Con un bufido, Legolas se sacó su playera e intento ponerse el traje, sin embargo, justo cuando iba en la mitad, este ya no le bajo más.
-¡Vez! ¡Te dije que no me quedaría! Reprocho Legolas molesto mientras seguía atorado en el traje y sin poder salir.
-Déjame ayudarte.
Aragorn se acercó al elfo y comenzó a tirar de la túnica, sin embargo, este estaba por demás atorada. Mientras que Legolas se frustraba cada vez más, Aragorn luchaba por contener su risa. Finalmente y luego de permanecer forcejeando con el traje como por 15 minutos, la túnica finalmente consiguió salir, pero al hacerlo provoco que ambos hombres resbalaran con el agua que se había derramado de la bañera y cayeran al piso, Aragorn sobre Legolas. Estando en esa posición, ambos pronto se perdieron en los ojos del otro, por algunos minutos ninguno de ellos se atrevió a moverse ni hablar si quiera; finalmente fue Legolas quien rompió el silencio…
-Como los de mi mamá… Susurro para sí mismo, sin embargo, Aragorn lo escucho.
-¿Cómo dices?
-Tus ojos… se parecen a los de mi mamá. Hizo saber el elfo algo apenado.
-¡Oh! Respondió Estel esbozando una leve sonrisa. –Los tuyos me recuerdan a un cielo despejado en un día de primavera ¿Cómo es que tu naturaleza no te envidia? Eres más hermoso que cualquier paisaje, más bello que una puesta de sol y más puro que la misma agua. Recito el hombre al tiempo que comenzaba a acercar sus labios a los del elfo para finalmente unirlos suavemente.
En un principio, Legolas se sintió nervioso, era su primer beso, y por lo tanto no sabía cómo responder, pero cuando el hombre acaricio su mejilla con una de sus manos, se sintió más tranquilo y simplemente se dejó llevar por el momento comenzando a profundizar el beso. Finalmente, cuando Aragorn necesito respirar, se separó.
-Aragorn…. Logro decir Legolas luego de ese beso.
Inmediatamente Estel se levantó tan rápido como pudo y se llevó las manos a la cabeza frustrado.
-Lo siento, lo siento, lo siento… comenzó a repetir una y otra vez preocupado y apenado.
-¡Aragorn! Volvió a llamarlo el elfo captando la atención del hombre.
-Legolas… en verdad lo lamento, y no te culparía si es que estas molesto conmigo….
-¡No estoy molesto! Exclamo Legolas interrumpiendo a Aragorn.
-¿No lo estás? Cuestiono Estel confundido.
-En realidad…. ese beso….me gusto. Confeso Legolas sintiendo sus mejillas arder.
-¿Te…gusto?
-Aragorn….. ¿recuerdas de la elfa de quien te hable?
-Si…
-Me enamore de ella….y cuando finalmente había reunido el suficiente valor para revelarle mis sentimientos, alguien más lo hizo y ella le correspondió; no quiero cometer nuevamente el error. Esto comenzó como algo falso….pero creo que ya no quiero que sean solo mentiras, quiero algo real Aragorn. Dijo el elfo sin atrever a mirar a los ojos al dunedain.
-¿Real…? ¿Quieres decir que quieres que lo nuestro sea real? Pregunto sorprendido Aragorn.
-¡ESTEL! Ya no sé cómo ser más claro, realmente quiero algo más contigo…
Aragorn simplemente no pudo contener su alegría, así que dejándose llevar por la emoción, en seguida corrió hacia Legolas y lo levanto en sus brazos feliz.
-¡Aragorn! ¡¿Qué haces?! ¡BAJAME! Exigió el elfo, no acostumbrado a ese tipo de "acciones".
Con la reacción de Legolas, el humano no pudo hacer más que reír, pero como no quería incomodar más al elfo, obedeciendo a su petición, tan solo lo bajo
-Legolas hoja verde, yo también deseo dejar de mentir; siempre te he apreciado demasiado como a un amigo, pero… ahora los sentimientos que tengo por ti son más fuertes de lo que jamás habían sido, me he enamorado de tu forma de ser, de actuar, de hablar… siempre que me miras con ese par de luceros que tienes por ojos, mi corazón palpita tan fuerte como millones de soldados marchando a la par, tu voz más dulce que el trinar de pájaros me deleita cuando por las noches te escucho cantarle a las estrellas, tus sonrisas iluminan mis días y tus risas llenan mi corazón de dicha al escucharlas, amo tu porte de príncipe y la gracia con la que te mueves, siempre que no estoy a tu lado no puedo pensar en otra cosa que no sea en estar contigo, te amo Legolas. Confeso Estel para después tomar el rostro del elfo por la barbilla y levantarlo para mirarlo a los ojos. –Te amo y realmente quiero estar contigo por el resto de mi vida.
Al escuchar estas palabras, Legolas no pudo evitar que se formase un leve sonrojo en sus mejillas, así como tampoco pudo reprimir una ingenua sonrisa la cual fue suficiente para que Aragorn volviera a posar sus labios sobre los del elfo en un tierno y delicado beso.
El joven príncipe de Mirkwood se sentía inmensamente feliz por lo que acababa de oír, no podía seguir engañando más a su corazón, se había enamorado profundamente del humano y él le correspondía.
Una vez que volvieron a separarse, Legolas sonrió mirando los ojos de Elessar.
-Te amo Elessar Estel, y ahora más que nunca sostengo mi respuesta, verdaderamente deseo casarme con usted mi señor Aragorn, rey de Gondor.
Aragorn sonrió ampliamente al escuchar esta respuesta, de igual forma él también ansiaba la boda, la cual ahora cobraba un nuevo significado, ahora sería realmente la unión de dos almas que se amaban…
-¡Espera! ¿Cómo se lo diremos a tu padre? Pregunto Estel curioso (y en parte un poco preocupado).
-Mejor deja que yo se lo diga. Pidió el elfo un una simpática sonrisa.
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