He subido dos el día de hoy úes me tarde en actualizar, había prometido subir diario pero se me ha comlicado un poco, pero hoy tengo tiempo, y no tengo tarea, así que adelante.
Eran quizá las seis de la tarde, y eso lo podía deducir por la posición del sol, que en ese momento comenzaba a amenazar con ocultarse. Habían pasado solamente un par de días desde que regresó de aquella misión, que, a decir verdad, la sumió en una pequeña, pero horrible depresión.
Sarutobi-sama le asignó, así como al resto del escuadrón que viajó en aquella larga misión, dos días de descanso, para poner sus cosas en orden y aparte, para ponerse al corriente con los cambios que había tenido la aldea en su ausencia, que realmente eran bastantes.
Justo ese día terminaban sus dos días de vacaciones, había logrado el cometido; poner todas sus cosas en orden, sobre todo, arreglar aquella habitación abandonada en donde se había instalado cuando era una niña apenas. Ahora iba rumbo al campo de entrenamiento asignado a ANBU, ahí era donde su senpai la había citado para su sesión de entrenamiento, que más bien era algo así como un reencuentro real, para conocerse de nuevo, después de tanto tiempo.
Había llegado al fin al campo de entrenamiento, después de quizá treinta minutos de caminata, y no le sorprendía ver que su superior aún no había llegado, eso era algo que no había olvidado, definitivamente.
Así que decidió empezar con un ligero calentamiento. Llevaba puesto un atuendo distinto al de su uniforme, así que por el momento no podía cargar con su par de katanas cortas, lo único que llevaba consigo era una porta kunais y su porta shurinken.
Comenzó con ejercicios leves, como sentadillas y lagartijas, después comenzó a trotar, llevaba quizá más de treinta minutos de calentamiento cuando logró escuchar algo deslizarse por el aire, giró la vista y lo vio, un kunai que se dirigía justo hacia su rostro, lo golpeó con el dorso de su mano derecha, enviándolo a un lado. Definitivamente los guantes que portaba, similares a los de su senpai eran una enorme ventaja, de no ser por la pieza metálica, su mano ahora estaría cortada en dos.
-tienes buen oído –
-a decir verdad – mencionó apenada mientras caminaba hacia el lugar en el que había quedado el kunai que esquivó hace unos segundos – de no ser por el viento, no lo habría escuchado, sigues siendo muy silencioso senpai –
Llegó hasta él con el kunai en la mano y se lo entregó.
-bueno, supongo que has de tener otras habilidades, en aquellos tiempos eras bastante buena –
-no lo sé, quizá aquel ambiente un poco relajado me ha ablandado –
-eso lo vamos a ver –
Se prepararon para una batalla amistosa, sin condiciones; ella fue la primera en atacar, con un ataque directo, justo cuando se estaba acercando, él se agachó y pateó un de sus tobillos haciéndola caer, ella se recargó en una de sus manos antes de tocar el suelo, y con el impulso que llevaba su otra perna, intentó patearle el rostro, pero el antebrazo de su compañero bloqueo el golpe.
Aún apoyada en una de sus manos se impulsó y retrocedió un par de metros.
-ganaste fuerza – mencionó el mayor sobando disimuladamente su antebrazo.
-tú también senpai – respondió con una sonrisa satisfactoria en el rostro.
-entonces prepárate – ahora fue él quien se acercó, antes de intentar propinarle cualquier golpe, se apoyó en sus manos e hizo rotar sus piernas para intentar derrumbarla sobre el suelo, en ese momento ella lo notó y por escasos centímetro logró librarse del golpe saltando con las rodillas flexionadas, estiró una de sus piernas en otro intento de, nuevamente, golpear el rostro de su senpai, pero con solo retroceder dos centímetros, evitó aquel golpe y tomó su tobillo con fuerza lanzándola a unos cuantos metros de distancia.
Una pequeña nube de polvo se levantó, marcando la trayectoria que su cuerpo siguió sobre el suelo, se levantó de un movimiento y sacudió sus pantalones y su mejilla, la cual estaba roja y raspada.
Suspiró y sonrió – muy bien – dijo más para sí.
De nuevo se acercó a él, hizo un sello con sus manos y de la nada desapareció, justo cuando él giró la vista la vio ahí de pie, le propinó un golpe con el codo derecho, justo en la nariz, lo cual le provocó un mareo momentáneo, la vio agacharse, apoyarse en el suelo con las manos y sintió como ella le pateó el estómago, mandándolo un par de metros hacia atrás.
Él se levantó de un salto, sacó un kunai y esperó a que ella lo atacara de nuevo, lo cual ocurrió en dos segundos, comenzaron a luchar con los kunais, los movimientos eran veloces, el único sonido que invadía su entorno era el choque de los metales y los gemidos provenientes de sus bocas debidos al esfuerzo.
De un salto esquivó un ataque que iba directo a su pecho, le paso por encima y terminó justo detrás de ella, le atacó con el kunai, ataque que ella apenas logró esquivar, mas no una parte de su cabellera que terminó en el suelo, justo cuando se giró, su rostro quedo a escasos centímetros del mayor, su diminuta distracción terminó cuando sintió como dos dedos se clavaban en su estómago, interrumpiendo su respiración.
Aquella "amistosa" batalla había culminado, el resultado era más que obvio, aunque en un principio ella logró seguirle el paso con bastante facilidad, al final, la experiencia y sobretodo la inteligencia y habilidad de aquel hombre salieron a relucir y ella terminó tendida en el suelo con su contrincante clavándole una rodilla en la nuca y un kunai casi clavado en su espalda, a decir verdad, la actitud de aquel hombre le pareció bastante ruda, mucho más de lo que recordaba.
-has mejorado – dijo al final, dejando, por fin libre a la chica.
- ¿en serio lo crees? – preguntó con sarcasmo dándose la vuelta para poder dejar de respirar la tierra, sacudió su mejilla, la cual había estado presionada contra el suelo hace unos segundos, y se sentó – me siento bastante torpe ahora –
-creo que estas bastante por arriba del promedio – le tendió la mano y ella tímidamente la acepto y se apoyó en ella para levantarse – ¿te apetece ir a cenar algo? –
Ella se puso un poco pensativa - ¿justo ahora senpai? – se miró a sí misma y sacudió algunas partes de su ropa que estaban llenas de tierra.
Sin decir nada, ella, solo con ver aquel rostro comprendió, que efectivamente, era "justo ahora", así que se acomodó el cabello, sacudiendo un poco la tierra y hojas secas que se habían alojado ahí.
A decir verdad, no se veía tan mal, estaba un poco desaliñada, pero ese conjunto que tría puesto de short negro y blusa sin mangas del mismo color, en combinación con sus sandalias negras que le llegaban casi a la rodilla, le sentaban bien. Y la forma en que amarraba su cabello largo, esa cola alta, resaltaba más sus facciones. Sin decir absolutamente nada comenzó a caminar, sabiendo que ella apresuraría el paso hasta alcanzarle, y ella así lo hizo.
-me siento bastante agotada – confesó con un suspiro
-creo que aquella misión fue muy pacífica ¿no es así? –
-la verdad es que, si lo fue, más que batallas y persecuciones, se hicieron un sinfín de investigaciones, conflictos con el pueblo vecino, averiguar la causa del derrumbe de la mina que mató a más veinte obreros, salieron a flote muchas cosas sucias del líder de la aldea – y suspiró colocando sus manos tras su nuca mientras seguía caminando junto a aquel hombre.
-la verdad es que no terminaría de contarte todo en un día, senpai –
- ¿recuerdas lo que mencionaste, del acomodo de los escuadrones para las jornadas de vigilancia? –
La vio asentir mientras lo miraba con bastante atención.
-estarás en mi escuadrón, al menos por ahora –
Y ella sonrió mientras empuñaba las manos y decía algo como un "si" entre dientes, en el momento en que reaccionó y se vio descubierta por él, intento, en vano, disimular – supongo que Hokage-sama se fio del hecho de que la formación funcionaba bien en el pasado –
Simplemente carraspeo, quizá por ahora no era prudente mencionar el hecho de que, él había sido quien pidió personalmente que ella fuera asignada a su equipo, ¿las razones?, eran bastantes simples; la conocía prácticamente desde que era una cría, había entrenado junto con ella por bastante tiempo, además de que el entrenamiento de hace un momento le permitió confirmar que seguía siendo fiel a su estilo de pelea, así que se podría decir que llevaba prácticamente siete años luchando a su lado, y como un extra, se podría decir que era agradable estar con ella, pues siempre era bueno tener a una mujer en el equipo.
- ¿Qué se te apetece para cenar? – intentó cambiar el tema.
La vio ponerse un poco pensativa y de pronto sus ojos se iluminaron – se me apetecen esas deliciosas bolitas de calamar – se mordió el labio inferior con emoción – hace tanto que no pruebo unas de esas –
Su mirada parecía de súplica, definitivamente aún tenía rasgos y actitudes infantiles que no se iban del todo, sin quererlo, sonrió un por un momento y asintió. Dio la vuelta en una esquina, seguido por la chica, claramente podía notar que la menor estaba completamente desubicada en esa aldea, después de tanto tiempo, algunos lugares habían cambiado su ubicación.
-se ha localizado un posible rastro a una fábrica de esas armas clandestinas – ambos estaban sentados en una pequeña banca del parque mirador, bajo la copa de un árbol, si bien era cierto que ya era algo tarde y además la iluminación no alcanzaba del todo ese punto en específico, el ambiente era tranquilo y ameno, eso claro, muy aparte de que la incomodidad por traer el rostro descubierto del todo, disminuía considerablemente – mañana mismo partimos, quizá al medio día, te recomiendo que lleves provisiones para unos cuatro días –
Ella simplemente asintió mirando el suelo.
