Vamos a saltarnos la parte en la que James hace que mi rueda se deslice sobre el asfalto y vamos ha avanzar algo más…un poco más…un poco más… ¡justo aquí! En el momento en el que el abundante público de hoy ve, como a pesar de las ganas de James de tirarme fuera de la calzada y por lo tanto fuera de las calles, se ve frustrado y yo, Isa, me proclamo campeona…¡Oh, sí! Dulce venganza como sabe. James me mira furioso y yo le dedico una cínica sonrisa. Luego miró como la gente me vitorea subida a los hombros de Seth y Embry y finalmente, cuando veo a Edward sonriéndome desde la lejanía, levanto los brazos al cielo infinito y chillo de felicidad.
¡Oh, sí! Mi niño, lo estoy acariciando y no me lo puedo creer. Beso el capó del coche y aparto algunas sucias manos de él. Estas a salvo pequeño, le beso de nuevo y alguien me coge por la cintura. Sonrío pensando que es Edward y se me borra de los labios cuando lo veo a un par de metros de mí. Me giro para encontrarme con el insistente de Jacob, no se si podré aguantar hasta diciembre.
-Gracias- Susurra acercándose a mi rostro.
Y sí, lo hace, ante miles y miles de espectadores me proclama como suya y yo me hundo en lo más hondo que me puedo hundir en ese momento, en su cuello. Desde donde veo como Edward se abre paso entre empujones y me abandona, sola, ¿A caso no lo ve?
-¿Vienes conmigo y con los chicos a celebrar?
-Lo siento, otro día, voy ha sacarlo ha pasear- Dijo apuntando a mi precioso Aston.
-Te acompaño entonces
-¿Cómo, lleno de grasa? Creo que no bonito.- El me mira sonriendo y yo le devuelvo la sonrisa- Otro día Jack, he quedado para celebrar con Alice y los demás
-¡Oh! Esta bien, otro día- Y me besa de nuevo.
Se aleja y Alice y Jasper se dejan ver entre la multitud. Sonrientes y cogidos de la mano, les levanto las cejas sugerentemente y ellos se ríen cómplices… ¡vaya par!
-¡Enhorabuena Bella!- Jasper me abraza y veo Alice acercarse a la puerta del copiloto.
-¡Ah, no! ¡Ni lo sueñes, tu ya tienes tu Porche, como comprenderás esto no lo conduce nadie!
-¿Ni siquiera Jacob?- Bufo, menuda pregunta
-Por supuesto que no
La gente se ha dispersado y Jasper y Alice se suben a la parte trasera de mi nuevo coche. Yo arranco y Alice pega un chillido encantada.
-Cuidado con nuestras vidas, por favor- Suplica Jasper, sabe que la mía, tampoco me importa demasiado.
-¿A dónde vamos Al?
-Recogeremos a Edward a la salida de las calles
-Bien
A unos treinta metros diviso la moto de Leah y a unos diez no me queda ninguna duda que, si no están cogiendo, se están manoseando los suficiente para que no quiera verlo. Miro por el retrovisor y Alice me mira preocupada, yo le sonrío y hago sonar el claxon estruendosamente espantando a la pareja. Leah me sonríe, tan falsa como siempre y Edward me mira enfadado. Abro la ventanilla de Alice, y dejo que ella hable por mí.
-¡Edward!- Chilla indignada. Este se gira y rueda los ojos
-¡¿Qué?!- Maldito idiota
-Vamos ha celebrar, ¿te vienes?- Dice Jasper. Edward mira a Leah y le sonríe. Le acaricia el pelo y se encamina hacía el lado del copiloto.
-Nos hablamos- Dice Leah cuando yo ya he pisado el acelerador
-¡¿Quieres ir con cuidado?! ¡Ni siquiera me he puesto el cinturón! ¡Podría haberme matado!- Bufó mientras la pareja se ría.
-No tendremos tanta suerte- Alice y Jasper me acompañan riendo y Edward nos fulmina con la mirada mientras yo aprieto más el acelerador.
-¡Bella!- Chillan los tres a la vez. Y esta vez reímos todos.
α
Llegamos a un pub llamado Calidoscopio, por supuesto, el nombre hacía honor a la cantidad de colores que tenían las bebidas en aquel lugar. Parecía que había entrado en el mundo de las drogas sin haber tomado ni un gramo de ellas. Había colores por todas parte, puede que algunos más que los 1.7 millones de colores que el ojo humano puede ver. Y después de haber bebido algo más de la cuenta, entendías porque al lugar, le habían puesto Calidoscopio.
Aún con la atípica decoración y contraste entre las paredes y la bebida, la música seguía siendo de lo más actual. Había FLO RIDA, David Guetta y algunas otras de lo más desconocidas.
Alice arrastró a Jasper hasta la pista de baile cuando Whistle comenzó a sonar y mis ganas de mover el esqueleto tampoco se hicieron esperar. Edward me miraba sonriendo todo el tiempo y yo solo me enrojecía mientras mi cuerpo se movía solo y mi vaso se vaciaba a rimo regular.
-¿Estás borracha?- Me preguntó acercándose a mí.
-Aún no- Respondí riendo y él se río conmigo apartándome el vaso de delante- ¡Eh! Estoy celebrando
-¿Sabes quién va ha conducir tu coche si sigues celebrando?- Mi boca formó una "o" y fruncí el ceño hacía su dirección. Él rio de nuevo y acercó su rostro a mi cuello pasando su nariz con mi piel y aspirando mi aroma.
-No estoy borracha del todo, aun
-Lo sé- Arrastró sus labios por mi clavícula y me besó en la comisura de los labios. Yo jadeé y él se apartó para observarme con los ojos más oscuros- ¿Quieres bailar?
-No sé bailar- Él me sonrió y me devolvió el vaso.
-Termínate el vaso y podrás bailar sin problemas.
Me puse de pie para dirigirme a la pista de baile con Edward cuando empezó ha sonar una canción que desconocía pero la letra basto para estallar en carcajadas. Edward me arrastró por la cintura y yo ahogué un chillido cuando caí sobre él. Me sujetó por la cintura y empezó ha cantarme el estribillo susurrándome en la oreja.
Tú me pones, me pones, me pones, me pones... Vivir al segundo sin nada que hacer,
Me pones, me pones, me pones...
Tú me pones, me pones, me pones, me pones...
quedarnos mirando, pensando a la vez.
Jugar a ser ricos, hacer un pastel.
Tocarnos las almas con la punta del pie.
No me lo podía creer, solo podía reír y mirar a Edward con una sonrisa ladina en la cara mientras besaba mi clavícula
-No me pone Victoria Addams. Tú me pones, me pones, me pones, me pones...
No me pone la gente que se esconde.
No me pone la gente que no ríe.
No me ponen los latin lovers.
Me pones, me pones, me pones...
Tú me pones, me pones, me pones, me pones...
Edward cantó de nuevo y yo acaricié su mejilla, deslizando mis uñas por sus reciente barba
No me ponen las mentiras. Sí me ponen las tiritas.
No me pone la coca loca. A mí me pone la Coca Cola.
No me ponen los estadios. Sí me pone nuestro bar.
Después de esto tuve que reír y Edward se rio conmigo. Dio un trago largo a su vaso y después me miró de nuevo, penetrándome con sus dos esmeraldas. La música dejó de sonar después de unos me pongo yo, me pongo yo…Y yo decidí jugar con Edward
-¿Te pones Edward?- Reí sugerentemente y él arqueó una ceja
-Solo cuando te tengo encima- Yo me ruboricé y él tiró del lóbulo de mi oreja haciéndome gemir.
-Edward…
-¿Seguro qué lo tuyo con Jacob no va enserio?
-Muy segura.
-¿Cómo de segura?- Preguntó acercándose peligrosamente a mis labios- ¿Tan segura como qué puedo besarte en este instante?
Me mordí el labio provocándole y Edward se acercó aún más a mí. Suspiré y llegó Alice. Edward bufó en su dirección y me sonrió guiñándome
-Siempre hay más tiempo, ¿cierto?- Susurró para que solo yo pudiera oírlo
-¿No vienen ha bailar?- Preguntó Alice mientras se sostenía contra Jasper.
-Mmm…- Edward miró hacía mí y me preguntó con la mirada.
-Saben, yo preferiría irme.
-¿Irte, ya?- Alice me miró negando con la cabeza y suplicando al mismo tiempo.
-Voy ha llamar a Rosalie, seguro ya ha terminado con lo suyo y se quiere venir, así se podrán ir con ella.
-En realidad, yo también preferiría irme- Lo miré entrecerrando los ojos pero el no pareció inmutarse
-Bien. Entonces, nosotros vamos a bailar, nos vemos en casa. ¿Te quedas, cierto Bella?
-Claro Alice
-Adiós
Jasper nos saludó mientras se alejaban y yo llamé a Rosalie.
-¡He Rose! ¿Has terminado?
-¡Oh, sí cariño!
-Espero que eso me lo hayas dicho a mí- Ella se rio y escuche una fuerte carcajada al fondo
-Que capacidad pulmonar tiene tu chico- Ella se rio de nuevo y yo suspiré- Vente al Calidoscopio, están Jasper y Alice y yo quiero irme ya, ¿te los puedo dejar?
-Sí, pero… ¿puedo traer a alguien o Edward también esta?
-No, Edward se va conmigo tráete a tu amigo
-Mmm… ¿algo qué contarme?
-No hasta que no me presentes a tu amigo- Edward frunce el ceño en mi dirección y yo le saco la lengua arrancándole una sonrisa mientras niega con la cabeza
-Bien, hablamos mañana. ¿Te quedas en casa de Alice?
-Sí
-¿En tu habitación o en la de Edward?
-¡Adiós Rosalie!- Cuelgo mientras oigo a su amigo reírse de nuevo junto a ella. Meto el móvil en el bolsillo y me encuentro con el rostro de Edward intentando contener una sonrisa
-¿Qué?
-Es de mala educación no contestar a las preguntas, sabes
-¿Quieres irte andando?- Se echa ha reír y me sigue hacía la salida del pub.
Llegamos a mi hermoso coche el cual inspecciono más tiempo del debido, por supuesto, Edward me lo hace saber des del asiento del copiloto. Entro en el coche resignada y él esta husmeando entre mi iPod
-¡Oye!- Tiro del iPod pero él tira más fuerte
-Quiero escoger la música- Bufó y me rindo mientras salgo del parquin
Escoge una de mis favoritas desde hace unos días. Your body is a wonderland from John Mayer.
El escaso alcohol que había consumido se me estaba subiendo a la cabeza y, aunque el ambiente era aún cálido y no hacía mucho frío, eso no ayudaba a despejar mis ideas. Así que, muy a mi pesar, aparco el coche cerca de la playa de la Push y descanso mi rostro sobre el volante mientras la canción sigue con un…
You want love?
We'll make it
Swim in a deep sea
Of blankets
Escucho a Edward reír y dirijo la mirada hacía su dirección aún con el rostro contra el volante. Me mira y sonríe ladeando la cabeza. Después niega con la cabeza y me aparta el rostro del volante con las dos manos.
-¿Alguien está algo borracha, cierto?- Solo asiento sin decir nada. Me sonríe de nuevo y yo le devuelvo la sonrisa- ¿Tan borracha como para nadar conmigo, en la playa?
Salgo del coche sin esperas de nada más. Ya he esperado suficiente y creo que ahora, lo único que me puede despejar es un baño de agua fría; me miento a mí misma diciéndome tal cosa, pero me dejo encaminar hacía la playa cogida de la mano por Edward.
Él, menos borracho o más coherente, no lo sabría decir, a tenido la delicadeza de coger la manta que Alice y Jasper han utilizado en la carrera para sentarse en las gradas, y aunque no sea una toalla, sé que tarde o más temprano voy ha agradecer ese detalle.
Mientras me desvisto, me caigo de culo un par de veces hasta que Edward, caballeroso como solo él sale serlo, me toma en brazos y me saca los zapatos y los pantalones. Después, me mira (como pidiéndome permiso) yo le sonrío y eso parece bastarle para encaminarse hacía el mar, aún conmigo en brazos.
El agua esta fría, y cuando llega hasta mis pantorrillas siseo de frío y Edward me pega aún más contra su cuerpo. Luego, me deposita sobre la arena y yo acostumbro mi cuerpo al agua, tampoco está tan mal, además, parece estar bastante en calma y eso relaja mi cabeza notablemente.
Edward acaricia el hueso de mi cintura desde atrás y yo apoyo mi cuerpo contra su pecho. Me sujeta con una mano y con la mano izquierda me acaricia el costado, pasando por mis costillas, delinea el contorno de mis pechos y me acaricia el cuello arrastrando las yemas de sus dedos por mi piel.
-Mmm…se siente bien- Sonríe contra mi cuello y me besa con fuerza. Después me gira y estampa sus labios contra los míos, yo me subo de un salto a él y Edward retrocede unos pasos intentando mantener el equilibrio. Yo me rio y él me muerde el labio más fuerte- Edward…
-¿ah?- Saca la cabeza de entre mis pechos y sonríe
-¿Puedes ir con cuidado con mis labios? Vas a marcármelos
-Eso pretendo- Y me besa de nuevo sin importarle las consecuencias que pueda tener.
No se como, pero llegamos de nuevo a la orilla. Edward se recuesta sobre la arena y me sonríe. Yo me ruborizo, pues mi ropa interior, al igual que la suya, hace ya tiempo que ha desaparecido. Su prominente miembro se alza hermoso y, después de comprobar que estamos solos, me adentró en él lentamente. Edward jadea y cierra los ojos disfrutando de la sensación mientras yo empiezo ha moverme sobre él. Pero me para, tirando de mis caderas. Lo miro contrariada y él abre los ojos, ahora más oscuros y me dice:
-Déjame disfrutar de esta increíble sensación, puede que sea la última vez
-Deja de pensar en eso
Seguí moviéndome sobre él y, cuando alcancé el clímax gemí tan fuerte que Edward me metió sus dedos entre los labios para acallar mis gritos de placer. Me dejé caer torpemente sobre él, mientras él seguía penetrándome con fuerza. Vuelvo ha tocar el cielo y, en mi tercer estadía entre las nubes, Edward se viene conmigo.
Nos gira y se acomoda sobre mi pecho recuperando la respiración. Y, cuando ya estoy demasiado inconsciente para ser persona, me abandono en los brazos de Edward y me duermo.
