¡Hola!, ¿qué tal todo por ahí? . Bueno, he de decir, que agradezco mucho que haya tanta gente animándose a seguir mi historia. Estaría bien que alguien dejara caer algún review, aunque sea para decirme que mi historia es una patata.
Por otra parte, comentar que después de subir este capítulo y el siguiente, no volveré a subir hasta el lunes o el martes.
Un besazo.
Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, le pertenece a JK Rowling y Warner Bross. Yo tan solo uso sus personajes y su mundo con fines lúdicos.
Capítulo 4.
Todo el mundo dirigió sus ojos a ella. Incómoda, comenzó a revolverse en el asiento que se le había asignado en aquella reunión. Había un par de miradas que parecían más intensas de los normal. A Hermione no le gustaba atraer la atención, menos aún por motivos como este. Siempre había valorado mucho su intimidad. Haber convivido durante los últimos años con Lavender y Parvati, le hicieron saber cuán importante era que tu vida privada siguiera siendo eso, privada. Años escuchando toda clase de cotilleos, y siendo espectadora en primera fila de cómo se dedicaban a diseccionar y criticar a cualquiera que hubiera cometido el error de hablar de algo personal delante de ese par, …por no decir de las veces que se inventaban historias sobre las vidas de los demás, basadas en suposiciones, de algo que no terminaron de oír.
Sus ojos se encontraban clavados en la superficie de la mesa de madera que presidía la cocina, perdiéndose en los nudos que podía distinguir, siguiendo los caminos de las betas que salían de ellos. Su mente seguía trabajando en el por qué. ¿Por qué se metían en su vida de esa manera?, ¿con qué derecho?
Su tía la había advertido de esta posibilidad. No obstante, ella seguía manteniendo la pequeña esperanza de que en este caso se equivocara. No fue hasta que empezó a notar esa leve punzada en la base de su cráneo, que se terminó de convencer. Su tía no solo tenía razón, si no que de forma totalmente desinteresada la había prevenido y ayudado a protegerse de esa clase de intromisiones.
No es que fuera una experta oclumante, nadie lo es o lo logra en tan poco tiempo. Había practicado con su tía lo suficiente como para evitar las pequeñas invasiones, y hacerles ver lo que ella deseara, no podía aún cerrar su mente, pero practicaría hasta conseguirlo.
Fue cuando Harry le contó que el Director le había mandado a aprender oclumancia con el profesor Snape, que ella por su parte comenzó a interesarse por esa rama de la magia. Buscó fuentes, libros, recorrió toda la biblioteca en busca de información. Y ahora tenía alguien con quien practicar.
En un principio lo hizo para ayudar a su amigo, más tarde al darse cuenta de lo útil que podía resultar, decidió aprenderla para poder ejercerla en caso de que alguien tratara de entrar en su mente en busca de información.
Y en estos momentos, estaba bastante segura, de que al menos dos personas estaban tratando entrar en su mente. Si, su tía no se equivocaba en sus suposiciones. Fue cuando al fín preparada, alzó su vista y se encontró con los ojos de Albus Dumbledore y Severus Snape observándola con ahínco y casi sin parpadear.
Trató de relajar su mente e implantar imágenes de su pequeña familia de tres, y recuerdos de la única familia que había conocido, por parte de su madre. Su abuelita, una encantadora anciana que murió un año antes de que ella entrara a Hogwarts.
-¿Está seguro de lo que dice?-su cara era la mezcla perfecta entre la consternación y la confusión-no recuerdo a mi padre haciendo nada de magia, mucho menos decir algo sobre hermanos o familia.
-Albus-la voz de Snape fue un siseo suave y directo como siempre, sonó en el silencio que aún reinaba en la habitación-tal vez nadie le dijo a la chica sobre esos asuntos-la miró de reojo-después de todo el hijo de Hector desapareció hace muchos años, y dejó claro a su padre que no quería ser encontrado.
-Bien-las manos del anciano se unieron bajo su barbilla, parecía estar analizando la situación-aún así, me gustaría que se quedara aquí hoy. Sería bueno que conociera a esta persona en particular-un brillo inusual se posó en los ojos del viejo director- si no le importa, claro.
Hermione notó en cuanto terminó de hablar el hombre, que en realidad no era una sugerencia. De hecho, notó que algo en ella parecía obligarla a decir que sí a la propuesta.
¿En esto tampoco había escapatoria?
Maldiciendo para sus adentros, logó componer una sonrisa, que esperaba no se hubiera visto demasiado falsa, y asintió con un dolor de cabeza naciendo trás de sus ojos. La invasión en su mente por parte de ese par, la estaba agotando. Lo que más la sorprendió fue ver que aunque ellos desviaron su mirada de ella, la presión seguía ahí. Eran capaces de seguir una conexión después de haber mantenido contacto visual.
La reunión siguió, como si nada de lo anterior hubiera tenido lugar, comenzaron a dar informes, algunos de ellos más vagos que otros, sobre lo que parecía estar ocurriendo en el Ministerio de Magia y en el mundo mágico en general.
Alastor Moody no paraba de mirarla con su ojo bueno, y el mágico no paraba de moverse, dando vueltas, de un lado para otro. Parecía estar midiéndola, tratar de encontrar algo en ella. ¿Tal vez sus mentiras habían sido demasiado evidentes?
¡Traidores a la sangre…inmundicia…plaga del mundo mágico infestando mi casa…!
Los gritos de Walburga Black desde su cuadro hicieron a más de uno saltar en sus asientos, y a otros rodar sus ojos por la molestia. Ese maldito cuadro no había hecho otra cosa que dar por saco desde el principio. Era una mujer insoportable. Hermione se preguntó, ¿si era así ahora, cómo habría sido en vida?
Fueron los gritos que sonaron a continuación los que hicieron que varios de los miembros de la Orden sonrieran. Incluso Alastor Ojoloco Moody.
-¡Vieja del demonio!¡juro que quemaré tu maldito cuadro si no te callas!
Acto seguido se escuchó un grito proveniente del cuadro, uno muy diferente a los que se le solían escuchar. Este grito podría haber sido confundido con el de una banshee. Un halo de luz naranja se pudo distinguir bajo la puerta.
Los pasos apresurados de Cassie resonaron a través de la casa, y el sonido de la puerta abriéndose, hizo que todos se giraran a observar a la mujer que acababa de ingresar por la puerta.
-¡Lamento el retraso!-su pelo estaba completamente alborotado, sus mejillas rojas, sus cejas se veían algo chamuscadas y tenía un par de cortes en las manos-no ha sido un buen día en el trabajo…-echó un vistazo a todos y sonrió al ver a alguien en particular-Vaya, así que eres tú…, Albus ha insistido en que viniera a conocerte-miró de reojo al mago, esta vez elevando una de las comisuras de su boca, dándole un aspecto burlón-no se creía que yo no supiera de la existencia de una posible sobrina…
-Vamos, querida-Albus intervino-no la atosigues con tu gran personalidad. Aun no te conoce y puede pensar que no te agrada la idea de que seáis familia.
Algo relampagueó en los ojos de su tía, algo que Hermione pudo distinguir como furia contenida.
-¡Qué tonterías dices Albus!-le dijo manteniendo una actictud despreocupada y alegre-¿Por qué razón no acogería a un miembro de mi familia?-la ironía en su voz, fue detectada por su sobrina- En fín…-un suspiro salió de su boca mientras se dejaba caer en el único asiento vacío de la habitación, en frente de Hermione-he averiguado al fin que pasó y quién dejó pasar a toda esa panda de malnacidos-centró su atención en la mirada inquisidora del director- por lo visto, no fue necesario que les dieran contraseña alguna, alguien desactivo la seguridad del departamento. Y solo hay dos personas con esa potestad y la consecuente autorización-hizo una pausa, pensando en el lío tan grande en el que podría meterse si se llegaran a enterar de que ella había dado esa información-uno de ellos es el Director del Departamento de Misterios, por lo visto ni el propio Ministro de Magia puede entrar allí sin su permiso. La otra persona es Mildred, la secretaria que está siempre apostada en la puerta y es la que permite o no el paso tanto de trabajadores como de visitas.
-Dudo mucho que el Director del Departamento haya podido hacerlo-dijo Kingsley-es un buen hombre, y nunca ha…
-Eso no sería problema-dijo Alastor, con su ojo mágico dando vueltas cada vez más y más rápido -podría haber sucumbido a un Imperio-negó con la cabeza antes de gritar-¡ALERTA PERMANENTE!...-dio un golpe a la mesa con una de sus manos y con la otra cogió la petaca que llevaba en el bolsillo interior de su túnica de auror-estoy harto de decírselo a todo el mundo-rumió antes de dar un trago- parece que la gente no se da cuenta del peligro que corren…
-Dudo mucho que el pudiera haber caído ante un impero, Alastor, ese hombre tiene una voluntad de hierro- fue Arthur Weasley el que habló en ese momento.
Cassie se aclaró la garganta algo más fuerte de lo normal.
-Es más que evidente que quien sucumbió a un Imperio fue Mildred-lo dijo con algo de pena por la mujer- es una mujer algo mayor, y si somos sinceros, hace tiempo que debería haber dejado ese puesto e irse a descansar.
-¿Han tomado represarias contra ella?-preguntó Molly.
-No-pareció dudar- por el momento. Se ha investigado, y se ha llegado a la conclusión de que no tiene culpa-su mandíbula se contrajo, haciéndola apretar los dientes. Recordar a la mujer llorando, pidiendo perdón por algo que no recordaba haber hecho, la hacía enfadarse-por lo visto llevaba un tiempo bajo la maldición.
- Te agradecería que nos mantuvieras al tanto de lo que pase-dijo Albus, a lo que Cassie movió casi imperceptiblemente su cabeza de forma afirmativa-bien-dijo mientras daba una palmada al aire con entusiasmo- creo que deberíamos tratar de averiguar si es cierto o no que estas dos chicas son familia, había pensado…
-No-la contestación tan cortante por parte de Cassie fue mal recibida por el director- verá, si somos o no familia, debería quedar en eso…La Familia- se levantó con parsimonia de su asiento y le dirigió una mirada penetrante a la chica frente a ella-así que si no te importa, me gustaría que ambas habláramos en privado-recalcó la última palabra-y en caso de querer realizar alguna prueba que lo confirme, la hiciéramos en la intimidad- Hermione quedó con la boca abierta, no podía creer que su tía hubiera hablado de esa forma al director de su escuela, delante de todos-¿qué esperas?-la inquirió con una sonrisa divertida-muévete…
La apuró haciendo aspavientos con sus manos, y una vez rodeo la mesa la cogió por el brazo para guiarla fuera. No tenía ni las ganas de hacer un paripé delante de toda la Orden.
-Buenas noches-se despidió Cassie de todos en general.
Y se perdieron por el pasillo oscuro que las haría salir de aquella habitación.
Entraron en una habitación del segundo piso, y una vez su tía insonorizó la zona, Hermione dejó salir un chillido, víctima de la frustración.
-¿Cómo se ha enterado?-inquirió a nadie en particular-yo no he hecho nada que nos delate-se dejó caer de espaldas a la cama que había allí, levantando un montón de polvo a su paso, y comenzando a toser porque se le estaba metiendo por las vías respiratorias. Su nariz picaba, y no pudo evitar unos cuantos estornudos que salieron demasiado seguidos. Sus ojos también picaban. Trató de restregárselos.
-No lo sé-su tía se tiró a su lado, lanzando antes un hechizo de limpieza, para no acabar como su sobrina, e impidiendo que la chica siguiera frotando sus ojos-te dejarás los ojos rojos, y después te dolerán.
Se llevó uno de sus brazos hacia la cara y tapó con él los suyos.
-Hoy no ha sido un buen día-siguió hablando, su voz salió algo amortiguada por culpa de la manga de su túnica que llegaba a cubrirle también la boca-me duele todo, me han explotado tres pociones en la cara y me he enterado de lo de Mildred.
Hermione giró su cuerpo, quedando de lado, se incorporó un poco y miró a su tía.
- ¿Tan malo?-preguntó.
-Peor-comenzó a patalear como una niña-es que no puede ser. Cuando parecía que todo podía ir bien…-el lamento estaba más que implícito en su tono de voz. Parecía mortificada.
- ¿Has logrado avances con el Velo?- Hermione, le puso una mano en el hombro y le dio un suave apretón tratando de consolarla, de decirla que ella estaba allí.
-Sí-medio gruñó mientras se frotaba con desesperación la cara-estoy muy cerca de conseguirlo- pero necesito sangre de un Black.
-No queda ningún Black vivo-Hermione se fue desinflando como un globo, al igual que todas las ilusiones y esperanzas que se habían apoderado de ella en estos días.
-No de apellido…-rumió- pero si por consanguineidad- lo siguiente lo dijo de manera poco entendible, esta vez eran sus manos las que no dejaban que su voz se escuchara correctamente. Parecía estar lidiando con algún tipo de frustración.
- ¿Qué has dicho? -Hermione la sacudió del hombro impaciente.
-Dije-apartó con brusquedad las manos que cubrían su cara-que necesito la sangre de Andrómeda Tonks.
- ¿Tonks? -Hermione la miró algo confundida- ¿cómo Nymphadora Tonks?
-Si-Cassie parpadeó tratando de averiguar cómo convencer a esa mujer, sin que la maldijera. O peor aún, que fuera con el cuento al viejo.
- ¿Andrómeda Tonks es pariente de Sirius Black?- su tía tan solo asintió-¿para qué necesitas…?-sus ojos se abrieron como platos-¡¿pretendes usarla en un ritual de sangre?!
Ese grito hizo reaccionar a Cassie que se lanzó sobre su sobrina, tapándole la boca con una mano.
-Shhhhhh-la amonestó- ¿estás loca? - miró hacia la puerta y se relajó al no ver ninguna sombra por debajo de ella- y respondiendo a tu pregunta…sí, pero tiene que ser voluntario. Y teniendo en cuenta las otras opciones, creo que ella es nuestra única oportunidad.
Se dejó caer de nuevo sobre la cama.
-¿Crees que me dejarían dormir aquí?-sus ojos cada vez pesaban más, y no creía tener fuerzas para hacer una aparición.
-Iré a avisar de que te quedas-se levantó de la cama y cuando estaba por llegar a la puerta no pudo evitar la pregunta- ¿qué diremos?
Ambas sabían a que se referían. Y ambas estaban seguras de que ya no habría manera de guardar el secreto.
-La verdad-dijo seria-que somos familia, y que desde ahora fungiré como tu tutora mágica, ya que tu padre ha demostrado no querer volver a este mundo-su tono se volvió cada vez más frío-y que, a partir de ahora, todo lo que está relacionado contigo y tu futuro en el mundo mágico, deberá ser consultado antes conmigo, eres menor de edad aún.
