DOMINACIÓN

"¡Hey! ¿Es que no duermes?" Observó Cyborg a Robin mientras él subía por las escaleras.

"No si puedo ser de ayuda," fue la respuesta. "¿Qué pasa? ¿Por qué se enloqueció la alerta de proximidad?"

"No sé qué decir." Cyborg oprimió unos cuantos botones en el panel. "Algo se está acercando por el agua a gran velocidad. Podría ser sólo un bote, pero se está demasiado cerca como para…" Enmudeció cuando la pantalla mostró la imagen.

Ambos estuvieron en silencio unos momentos. "Bueno, no es un bote." Concluyó Robin.

"Sí," murmuró Cyborg. "Creo que es mejor que vayamos ya por las armas grandes. ¿Son conocidos?"

"No los reconozco." Robin negó con la cabeza. "Son demasiado lentos como para ser de la familia de Flash. De todos modos no se ven amistosos." Volteó a ver a los otros Titanes que subían por las escaleras. "Titanes, reag…"

El resto de su frase fue interrumpido bruscamente por un gran estruendo que destruyó la fachada del edificio.

"¿Que cayeron del cielo?"

"Estaba como a tres kilómetros de distancia cuando pasó." Supermán se encogió de hombros. "Los vi de reojo. Pude haberme equivocado."

"Tal vez estaban haciendo parapente y olvidaron su paracaídas," sugirió Flash.

Chica Halcón bufó. "¿Y en dónde está el avión?"

Ella, Flash y Supermán estaban parados en la sala de observación situada encima de la bahía médica, mirando desde allí a sus tres nuevos visitantes (o como Flecha Verde los había llamado ácidamente, prisioneros) siendo atendidos médicamente. Varios doctores los estaban conectando a máquinas de soporte vital, y J'onn J'onnz, residente marciano y telépata, estaba supervisando. Mientras veían, Mr. Terrific entró en la habitación y tocó a J'onn en su hombro, quien hizo un ademán y se retiró.

"Pudo haber habido un avión, pero no estoy seguro. Sólo los vi caer. Nunca me detuve a pensar cómo fue que le hicieron para estar en esa situación, sólo volé tan rápido como pude." Superman frotó la parte de atrás de su cuello a la manera de los muchachos campesinos. "Recibí el mensaje de Batman poco después de haberlos rescatado. Esa fue la única explicación lógica, entonces."

"Si en verdad HUBO un avión, entonces es peor de lo que pensamos." Agregó la Chica Halcón. "La gente no olvida sus paracaídas así como así. Más bien creo que fueron empujados a propósito." Se preocupó un poco al ver la expresión del rostro de Superman. "Eso suele pasar. Aunque aún quiero saber quién lo hizo y por qué escogió hacerlo sobre la ciudad más grande de Estados Unidos."

El grupo de héroes alzó la mirada mientras J'onn entraba a la sala. "¿Y bien?" Preguntó Chica Halcón.

"Ellos son…inquietantes." Admitió el marciano mientras volvía a mirar a los tres adolescentes en sus respectivas camas. "Las mentes de los tres son difíciles de leer correctamente."

"¿Quieres decir que son como los tanagarianos?" Preguntó la Chica Halcón.

"No…no tanto. No es imposible entrar en sus mentes, de hecho algunos de sus recuerdos son asequibles. Pero ciertas partes de su mente están bloqueadas." Frunciendo el ceño en su pensamiento J'onn continuó, "Diría yo que es algo más parecido a esa técnica que Batman usa a veces."

Flash rió disimuladamente y Superman cerró sus ojos con frustración, pero la Chica Halcón apenas miró con interés. "¿Estás diciendo que pudieron haber sido entrenados contra esta clase de cosas?"

"Es posible." Dijo J'onn. "Y ha sido un muy buen entrenamiento dado que han alcanzado esta habilidad a tan corta edad y son capaces de mantenerla incluso estando inconscientes…sí, diría yo que probablemente fueron entrenados."

"Significa entonces que han tratado con telépatas antes."

"Eso parece."

Supermán asintió. "Muy bien, dijiste que tenías algo de información, dinos qué tienes."

"¡Reagrúpense, Titanes!" Gritó Robin "Cyborg, encárgate del grande; Raven, del flaco. Chico Bestia y Star, ¡ayúdenme con el elemental!"

Un elemental. Uno que era elemento AGUA. Eso complicaba enormemente las cosas, dada la ubicación de la Torre Titán. Eso no sólo explicaba por qué los sensores jamás lo habían detectado, sino también cómo esa cosa pudo crecer hasta casi el tamaño de la torre y hacer añicos su fachada.

El ataque del monstruo había cubierto la llegada de sus dos camaradas. Los sistemas defensivos de Cyborg no tuvieron oportunidad de disparar, el elemental había hecho pedazos las armas. ¿Cómo los otros dos habían llegado a la sala de control? De eso Robin no estaba seguro. No escuchó ganchos golpear ni tampoco mochilas jet.

No obstante, eso carecía de importancia. El hecho es que todos los tres estaban encima de los Titanes y había que enfrentarlos. Lo que significaba que debían encargarse de los tres al mismo tiempo. Quizá no era una situación ideal, pero aún contaban con la ventaja de la superioridad numérica. Si ellos pudieran separar a los intrusos, Robin se sentiría confiado en poder derrotarlos.

Así, mientras Cyborg acometía contra el extraño chico pelirrojo, y Raven y el pelinegro se hallaban envueltos en un 'concurso' de miradas, Robin y sus amigos corrieron hacia el hueco en el muro y el extraño monstruo de muchos dientes que estaba al otro lado. Starfire se elevó por los aires mientras Chico Bestia se transformaba en águila y Robin disparaba un gancho y se elevaba hasta el techo.

El plan, más o menos, involucraba que Starfire y Chico Bestia mantuvieran la criatura acorralada cerca de la torre en donde Robin podría golpearla. Podrían someter al espantajo con fuerza superior y luego regresar para neutralizar a los otros. Robin se sintió razonablemente confiado en cuanto a las probabilidades de vencer.

Una parte de él se preocupó, algo. No se sabía nada de los atacantes y detestaba entablar una pelea ciega. Y quienesquiera que fueran, el hecho de que se atrevieran a atacar el cuartel de los Titanes significaba que ellos también confiaban en sus propias habilidades, a menos que estuviesen simplemente estableciendo una entretención mientras un cuarto miembro se infiltraba en el complejo (Robin lo dudaba). Así que una de dos: o eran muy arrogantes o eran muy peligrosos.

Como sea. Había que enfrentar al elemental inmediatamente.

Una energía verde salió disparada de los dedos de Starfire, haciendo explotar pedazos de los flancos de la criatura. Inmediatamente la porción destruida era reemplazada por más agua. Robin asintió, eso era muy común entre las criaturas elementales. Un águila verde voló en picada hacia la espalda de la criatura, rápidamente cambió a pez espada mientras tocaba su superficie para luego convertirse en tiburón, momentos antes de ser arrojado a lo lejos.

Con sus ojos abiertos al máximo, Robin reconoció la cosa por la cual Chico Bestia iba. Muy en el centro de la masa de agua pudo distinguir el brillo de algo sólido. Eso debía ser el cerebro del elemental, o su controlador. Si pudieran darle, lo demás caería.

El único problemita era cómo llegar a él. Robin le arrojó unas cuantas cápsulas explosivas, saltando a un lado mientras uno de los tentáculos de la criatura impactó en el techo al lado suyo. Rodando hasta detenerse, gruñó al ver cómo el daño de sus cápsulas sanaba tan rápido como habían explotado.

El tentáculo aún estaba tras él. Rodó hacia atrás, se detuvo en el borde, y empezó a correr por todo lo largo del edificio. Cuidadosamente midió a ojo la distancia. La cosa estaba cerca, pero si él, Starfire y Chico Bestia coordinasen sus ataques, podrían…

Un súbito grito de terror repentinamente lo distrajo.

"¡Raven!" Escuchó a Chico Bestia gritar. El águila verde giró de repente y fue en picada al interior del edificio.

Maldiciendo, Robin tocó su comunicador. "¿Cyborg?"

"Raven ha caído." Fue la respuesta. "Pero está viva. Ese chico de ojos rojos es endiabladamente rápido y además tiene algún tipo de habilidad eléctrica. Chico Bestia, hazme un favor y encárgate del cabeza de tomate. Es un cambia-forma de algún tipo."

"¡Después de que recoja a Raven!"

"¡Ella está viva! ¡Sólo encárgate del grandote!"

"Obedece, Chico Bestia." Dijo Robin al comunicador, saltando a un lado mientras otro tentáculo se estrellaba en el techo, a unos pocos centímetros de él. "Cyborg, ¿seguro que puedes con ojos-rojos?"

"¿Estás bromeando? Si él me lanza electricidad pues yo simplemente me la como todita. Y si es rápido, mis láseres lo son más." Robin casi pudo escuchar el orgullo en su voz.

"Entones encárgate de él. Star y yo haremos lo nuestro nosotros mismos. "Robin saltó hasta el borde del techo, miró hacia arriba cuando una sombra acuosa lo empezó a cubrir. Antes de que el tentáculo pudiera aplastarlo, una mancha verde pasó rauda, y se encontró a sí mismo volando por el aire en brazos de Starfire.

"¡Robin!" La cara de la chica reventaba en preocupación. "¿Se encuentra bien Raven? ¿La vamos a evacuar? ¿Quizá podríamos…"

"Estará bien. Chico Bestia y Cyborg están allá abajo, y no la perderé de vista." Robin se movió incómodamente. "Um…Star, no es que me esté quejando, pero deberías dejar de aplastarme tanto contra tu… eh…pecho."

"¡Oh! Me disculpo, Robin!" Aflojó su abrazo.

Ahora ya a una distancia comparativamente decente de su novia, Robin estaba ruborizado. "Como dije antes, en realidad no me estaba quejando." Señaló con el dedo hacia abajo. "Debemos golpear ese puntico negro dentro de él, Star. Pero sólo estamos tú y yo, y demandará muchísma coordinación."

"¿Es eso un problema?" La cara de Starfire exhibió preocupación momentáneamente. "Creí que habías dicho que tú y yo somos hábiles al coordinarnos."

"Por supuesto que sí." Robin sonrió. "Por eso es que debería ser divertido."

Bueno…esto no se ve nada bien.

Naruto realmente no podía pensar en ninguna otra frase que resumiera el hecho de que él parecía estar acostado en una blanca y dura cama dentro de una blanca y dura habitación con duras bandas de acero que lo inmovilizaban. Esta experiencia no le era nueva –la Abuela Tsunade a veces había tomado medidas similares para evitar que escapara del hospital sin antes haberse recuperado- pero esto era desconcertante, y más aún ante el hecho de que él dudaba de que este fuera el hospital de Konoha.

En primer lugar, el cuarto en sí no le parecía familiar. Naruto, a lo largo de su interesante carrera como shinobi, había tenido la frecuente oportunidad de estar en habitaciones de hospital, ya como paciente, ya como visitante, y conocía al detalle casi todas las habitaciones de las instalaciones médicas de Konoha. Esta en particular le era desconocida. Tenía casi dos pisos, era muy blanca y no había nada en ella a excepción de Naruto y la cama.

En segundo lugar, esta cama tampoco le parecía familiar. Más aún, no se parecía a ninguna que hubiera visto antes. No había colchón, ni almohada y la sábana era tan delgada que parecía más bien una hoja de papel. Las bandas de acero cubrían sus brazos, piernas, torso e incluso su cuello, manteniéndolo casi totalmente inmovilizado. Los pocos movimientos que podía hacer lo informaron de otro hecho interesante –la cama tenía uniones-. Se sentía como si cada parte de la cama a la cual cada brazo estaba fijado pudiera moverse, de modo que el doctor pudiera examinar los brazos de Naruto sin quitar las bandas. También era igual para las piernas.

En tercer lugar, no obstante, había el hecho de que una parte del muro blanco se había aclarado lo suficiente como para mostrar a un hombre que dirigía su mirada hacia él. Naruto lo hubiera descartado como genjutsu de no ser porque el hombre en cuestión era completamente calvo, vestido con la ropa más extraña que Naruto hubiera visto jamás y flanqueado por dos hombres como samuráis no menos raros.

Esto definitivamente no era Konoha. Y estar preso en un lugar que no era Konoha no era bueno para nada.

"Buenos días." La voz del hombre retumbaba a través de un altavoz que estaba en un lugar indeterminado de la habitación. Su voz era poderosa, dominante y tenía un toque de arrogancia. Este hombre estaba acostumbrado a conseguir lo que quería. "Lamento mucho las…incomodidades, pero me temo que le dio mucha pelea a mis hombres anoche."

Anoche. Naruto intentó recordar lo que había sucedido. Había estado corriendo a toda velocidad para encontrarse con los otros porque se habían ido a cazar a Sasuke. Llegó al sitio…

Los ojos de Naruto se abrieron de par en par. "¿En dónde están mis amigos?". Exigió, lanzándose a sí mismo contra las bandas.

"¿Sus amigos, dice?" El hombre arqueó una ceja. "Los estamos cuidando. Parecían estar muy malheridos cuando llegaron, pero están seguros…por el momento."

A Naruto no le gustó nada el tono de las últimas palabras pero decidió no hacer comentario alguno al respecto. "¿Dónde estoy?" Volvió a exigir. "¿Y por qué me tienen atado?"

"Como dije antes, usted le dio mucha pelea a mis hombres anoche. Tuvimos que asegurarnos de que no saliera por ahí destruyendo todo y matando gente otra vez." Naruto se paralizó ante tal comentario. "Además, no creo que entienda bien la posición en la que está. Después de todo, ustedes cuatro estaban invadiendo propiedad privada, una afrenta muy seria cuando la hacen contra un hombre como yo. Usted no está en posición de hacer preguntas."

La sonrisa del hombre hizo temblar la espina dorsal de Naruto. "¡Púdrete!" gritó. "¿¡En dónde estoy?"

"Creo que no me ha entendido." La mirada del hombre se volvió fría. "No está en posición de hacer preguntas. Usted y sus amigos se han metido en serios problemas. Incluso sin forzar la entrada ni ingresar, mató a casi treinta de mis hombres."

¿Treinta? Naruto hizo una pausa. Nunca pensó…pero bueno, cuando entraba en modo Kyûbi perdía un poco la cordura. Sabía que había sacado un poco del poder del zorro cuando acometió contra Sasuke, pero entonces…entonces tuvo un recuerdo borroso de estar arrojando hombres a todas direcciones en un raro callejón blanco y un vago temor al ver algunos de esos hombres tomar a sus amigos. Pero no pensó que hubiera matado a treinta.

Además eso aún no explicaba por qué había llegado ahí, o incluso en dónde era "aquí". Y el hombre había dicho "cuatro". Eso significaba que sólo estaban aquí tres de sus amigos. ¿Y en dónde están los otros ocho? ¿Y Kakashi-sensei?

El hombre parecía tomar ese silencio como señal de sumisión ya que el tono de su voz reveló un poco de satisfacción. "Afortunadamente, me…intereso en saber cómo hicieron eso. Incursionar y matar a tanta gente acá no es cualquier cosa. Parece manejar una gran cantidad de poder." Se acercó un poco más al vidrio. "Y el poder me interesa."

Naruto suprimió otro temblor.

"Supongo que podría averiguarlo simplemente diseccionándolo, pero me parece un desperdicio," dijo el hombre. "Por otro lado, no estoy tan seguro que la disección funcione de todos modos. Creo que sería menos inútil y doloroso para todos si mejor me lo dice." Hizo una pequeña pausa. "¿No cree usted?"

Ahora bien, Naruto no era muy listo pero tampoco era el mismo tarado de antes. Hace cuatro años hubiera simplemente mandado al diablo a ese hombre otra vez y habrían terminado él y sus camaradas siendo diseccionados. Eso era mejor que la otra alternativa –revelar secretos de la aldea- pero no era lo mejor.

Lo mejor era engañar a ese hombre lo más inteligentemente posible para que no le abrieran la panza. Y dado que ese hombre parecía no saber nada sobre el Kyûbi, el chakra o –tal vez- Konoha, Naruto sintió que tenía muy buenas probabilidades de hacerlo.

Después de un momento de duda, Naruto asintió lentamente.

"Perfecto." Sonrió el hombre. "Ahora, dígame todo lo que sepa de esa rara energía roja que usted tiene. De dónde viene, cómo funciona, cómo puedo reproducirla…todo lo que me pueda ser útil."

Sásuke frunció el ceño en molestia ante el extraño oponente al cual se estaba enfrentando. Era alto, acuerpado y de piel oscura, posiblemente era un ninja desertor de Kumo. Casi todo su cuerpo estaba envuelto en una armadura, y un ojo brillaba en rojo rabia. Por un segundo Sásuke se había preguntado si estaba luchando contra otro Úchiha, pero el ojo no tenía detalles. De hecho, más bien se parecía a ese aparato que Déidara alguna vez tuvo. Úchiha o no, ese hombre era, no obstante, un oponente formidable. Su armadura parecía tener dentro corrientes de rayos, y el filo chidori no estaba surtiendo efecto. Peor aún, parecía ser capaz de expulsar chakra puro de uno de sus brazos, casi como Jûgo. Sasuke tenía que estar moviéndose para evitar las ráfagas letales que iban en dirección a él.

Necesito penetrar más, decidió, mientras acumulaba chakra y concentraba energía natural a través de su brazo. Su mano empezó a expulsar rayos.

El hombre lanzó una corta mirada hacia él y sus ojos se abrieron de par en par. "Amigo, eso es raro."

Ignorando la opinión, Sásuke acometió hacia adelante, embistiendo bajo las manos extendidas del hombre y golpeando con fuerza su estómago acorazado. Incapaz de desviar toda esa energía, la armadura cedió, y la mano de Sásuke se enterró en el pecho del shinobi de Kumo. El hombre gritó de dolor mientras su mano bajaba, Sásuke saltó hacia atrás esperando recibir un contraataque.

Lo que nunca esperó ver fue esa cosa derramándose del pecho del hombre. El individuo parecía no tener estómago sino más armadura. Alambres de metal y mangueras saltaron de donde debería haber carne y sangre. La herida vibraba en energía Raiton y una especie de sangre negra empezó a salpicar a todos lados.

Las palabras llegaron a su mente. Eso es raro.

"¡Ay no, mi línea de aceite!" El hombre estaba furioso, observando su herida. Miró con rabia a Sasuke. "¡Esta cosa estaba casi nuevecita, hermano! ¿Tienes idea de cuán difícil es reemplazarla?"

Sásuke no respondió.

El hombre se levantó. "¡Ahora sí estoy furioso!"

Esquivando otra ráfaga de chakra puro que destruyó el muro tras de él, Sásuke ponderó sus opciones. Confiaba en las habilidades de Jûgo para enfrentar a esa molesta…criatura verde con la cual estaba peleando. Suigetsu, no obstante, estaba encarando al chico y a la chica voladora.

Ese chico en particular incomodaba a Sasuke. Había captado un poco de la mirada de él justo antes de la batalla, y algo le dijo que él no iba a caer tan fácil.

Quería terminar rápido esta pelea. Además, en realidad este ninja de Kumo estaba acabando con su paciencia. "Ya me cansé." Comentaba mientras se alejaba de otra ráfaga. Intercambió miradas con el de la armadura. "¡Tsukuyomi!" gritó, activando el genjutsu.

Como era de esperarse, el hombre quedó inmóvil en su sitio antes de caer al suelo. Sásuke, sonriendo tenebrosamente, desenvainó su espada y corrió en dirección a él…

…sólo para sentir directamente en su cara las cuatro libras de fuerza de un puño metálico.

"Hermano, no sé qué vaina rara hiciste," dijo el hombre, luchando para ponerse de pie. "Pero eso no funcionará conmigo. Podrás engañar una mitad de mí, pero no a la otra."

Sásuke tuvo sólo unos pocos segundos para pensar en esas palabras antes de que otra ráfaga de chakra fuese disparada en su dirección.

"Les digo que ninguno es nuestro," observó la mujer mientras miraba a través del vidrio. "Los experimentos con meta-humanos fueron cancelados desde C.A.D.M.U.S."

Superman frunció el ceño. "Podré ser un niño explorador pero no soy idiota, Waller." Pese a los muchos años de trabajo en la Liga de la Justicia como el enlace con el Gobierno, muchos de los miembros de ésta, incluyendo Superman, aún seguían viendo en Amanda Waller a la antigua cabeza del proyecto C.A.D.M.U.S. Confiaban muy poco en ella.

"Crean lo que quieran, pero no se parecen a nadie que hubiera visto antes." Waller se encogió de hombros. "De cualquier modo, sería bueno que la Liga de la Justicia explicara por qué razón tiene a tres menores de edad prisioneros en la Torre Metro sin la debida autoridad judicial."

Superman exhibía un poco de incomodidad. Flecha Verde, quien había llegado junto con Waller, bufó un poco y señaló a Chica Halcón, quien simplemente miró hacia un lado. Finalmente, J'onn habló. "Batman los toma por visitantes de otra dimensión."

"¿Eso cree?" Murmuró Waller, pero su tono era apenas menos hostil. Aunque nunca quisiera admitirlo, la mujer sentía un respeto agrio por el Caballero de la Noche. "¿Y él sugirió darle la bienvenida a visitantes extradimensionales apresándolos contra su voluntad?"

"Sí." Flash agregó. "Tenemos cierta clase de procedimiento para estas cosas, lo llamamos Protocolo de… ¿cómo era?"

"Protocolo de Aislamiento y Mediación." Completó J'onn. "Es similar en concepto al Protocolo de Primer Contacto del Gobierno. Sacamos a los visitantes extradimensionales de las áreas civiles para que podamos observarlos e interactuar con ellos en un ambiente controlado."

"De todos modos, nadie ha dicho nada de encerrarlos. Estaban muy mal heridos cuando los encontré, los médicos están curando sus heridas, más que todo."

Waller no parecía muy convencida por la explicación de Superman. "Hmpf. Supongo que para eso son las esposas."

"Mis observaciones preliminares sugieren que se justificaba tener precaución." Advirtió J'onn. "Pude deducir que son una especie de soldados de un lugar llamado 'Konoha'. Sus heridas son resultado de una misión reciente."

"¿Ésas? Pero…" Superman luchó por buscar palabras. "¡Pero si sólo son niños!"

"Tienen dieciséis, Súper. En la Liga tenemos miembros de esa edad." Le recordó Flash.

Waller miraba a J'onn suspicazmente. "Pensé que habías dicho que no podías leer sus mentes."

"No del todo, no. El chico pálido parece tener una especie de barrera alrededor de su mente, y la de la chica…" J'onn dudó. "Pero la del segundo chico, el de los insectos, es más fácil de leer. Tiene cierta clase de defensas mentales, pero no tan sólidas como las de los otros. Debo mucho de mi conocimiento sobre todos los tres a él."

Waller asintió, aparentemente satisfecha. "¿Qué has averiguado más, aparte de lo que me dijiste sobre esta 'Konoha'?" Notó que los miembros intercambiaban miradas. "¿O acaso este es otro "Asunto de la Liga" sobre el cuál no debería preguntar?" Agregó sarcásticamente.

"En absoluto, Sra. Waller, es sólo que mucho de lo que tenemos no es muy útil, y el resto no parece tener sentido." J'onn señaló a las camas otra vez. "Sabemos que el pálido se llama Sai; la chica, Yamanaka Ino y el chico cuya mente pude leer se llama Aburame Shino. Aunque la naturaleza exacta de la misión no es muy clara, puedo suponer que estaban en una lucha cerrada con un fugitivo de alguna clase."

Flecha Verde dirigió otra mirada hacia los adolescentes heridos. "Por lo visto, bastante poderoso."

"Esa parece ser la base de los recuerdos del muchacho." Asintió J'onn.

"¿Piensas que pudieron haber perseguido al fugitivo hasta acá?" Frunció el ceño Supermán. "¿Por eso es que están en nuestra dimensión?"

J'onn hizo una pausa. "Eso es lo difícil. No puedo encontrar recuerdos de su llegada, o por lo menos, que planearan venir para acá. Dado su aspecto a su llegada…" apuntó a las camas de abajo, "…dudo mucho que sean parte de un equipo de reconocimiento o de invasión."

"Pero aún los consideras peligrosos."

"Por supuesto." Asintió J'onn. "De acuerdo con lo que vi de su combate con el fugitivo aparentemente el chico Shino puede controlar los insectos, mientras que la chica Ino es capaz de realizar cierta clase de…posesión mental, y el chico Sai…" acá J'onn se sintió un poco incómodo, "…puede darle vida a los dibujos."

Los otros se quedaron mirando al marciano.

"Las imágenes de la batalla son confusas." Admitió.

"Bien." Waller gruñó molesta. "Ya me convencieron. Le informaré al Presidente que tenemos una situación extra-cósmica y le recomendaré que la deje en las manos de ustedes. Antes de que me vaya, ¿acaso…" miró a los otros. "…existe la posibilidad de que ese fugitivo, o que otros más de esos visitantes dimensionales aún estén rondando por ahí?"

"Hay al menos tres más," respondió una voz grave tras ella, "y todos son peligrosos." Un Batman vestido de cuero arrojó al suelo el desfallecido cuerpo de un adolescente de ojos pálidos. Encárgate de él, J'onn, ve qué puedes saber de él. El marciano asintió y, sin musitar palabra, le indicó a dos subalternos que se llevaran al chico inconsciente. Batman dirigió toda su atención a la multitud. "Ahora bien, sobre este "fugitivo" que mencionaron, ¿hay algo que me quieran decir?"

Robin giró en el aire, arrojando otro par de cápsulas explosivas a la monstruosidad acuosa. Tres. Notó. Tal acción le dejó con exactamente cuatro restantes, más la especial que estaba reservando. Necesitaba usar las próximas dos con mucho cuidado para que Starfire pudiera llevar a cabo el plan.

Era maravilloso, en serio. Él nunca había tenido que pasar tanto tiempo diciéndole a Starfire qué hacer. El plan requería precisión nanométrica, no obstante Robin no tenía dudas de todas maneras sobre ello. Starfire y él podrían hacerlo con los ojos cerrados. Por un lado suponía que era simplemente porque se habían vuelto muy buenos en su trabajo. Pero por otro lado, sabía que se debía a mucho más que eso.

Robin siempre había sido bueno a la hora de pelear, pero batallar con Starfire al lado se sentía muy fluido, muy fácil. Podía predecir cada movimiento de ella y ella podía anticipar cada ataque de él. Mejor aún, instintivamente sabían cuándo cubrirse, ayudarse o asistirse entre sí. Era como un instinto, o un nuevo y extraño sentido…pero estaba muy bien.

Así, a pesar de todas las variables envueltas en este plan, él sabía que podían llevarlo a cabo.

Sólo esperaba que Chico Bestia y Cyborg estuviesen haciendo las cosas bien. Ese lado del edificio estaba prácticamente arrojando rayos láser a diestra y siniestra. Al parecer ese chico de ojos rojos era más duro de lo que Cyborg había imaginado. Todavía estaba bien, Robin lo sabía, su voz ocasionalmente se escuchaba en el transmisor. El muy locuaz de Chico Bestia, no obstante, estaba en silencio. Robin no tenía idea si estaba así porque estaba inconsciente, muy ocupado para hablar o simplemente poseído por la ira.

De cualquier manera esto reflejaba que necesitaban ayuda, luego Star y él necesitaban terminar con esto para ir a ayudarles.

Recogió una cápsula en su mano y miró cómo Stafire volaba en círculos alrededor de la cabeza de la criatura, distrayéndola. Dentro de la masa acuosa, pudo ver la negra partícula moviéndose, rastreando sus movimientos e iniciando contraataques. Aparentemente la partícula no se había percatado de sus movimientos y Starfire fue haciendo acercar el monstruo lentamente a la torre, en donde Robin estaba posicionado. Robin esperó hasta que creyó estar convenientemente cerca y luego corrió hacia el borde, saltando en el aire. Contento, notó a Starfire retrocediendo para cargar de energía sus manos.

Volando sobre la cabeza de la criatura, Robin sacó dos de las cuatro cargas que le quedaban, una a cada lado. Vio dos ojos blancos que lo miraban a él desde la partícula en el centro, y sólo suprimió una risita mientras disparaba su gancho otra vez hacia la torre.

Las cargas explotaron contra los lados de la criatura. La partícula miró alrededor en sorpresa, dirigiéndose hasta el centro de su armadura líquida…

…justo en la trayectoria de la enorme ráfaga de energía de Starfire.

Para cuando escuchó el grito, el gancho de Robin ya lo había subido la mitad del trayecto hasta el techo de la torre, pero de todos echó un vistazo hacia atrás. La ráfaga sostenida de Starfire estaba carcomiendo todo el frente de la criatura, y la partícula negra se estaba trasladando al lado opuesto de la masa. Pero aún sin mirar, Robin sabía que Starfire no podría alcanzarla. No tenía la energía suficiente para mantener la ráfaga por mucho tiempo.

Pero era bueno que no tuviera que hacerlo.

Robin plantó sus pies en el techo, y se arrojó él mismo en un rollo antes de abrazar sus pies y rodar hasta detenerse. Antes de que el dolor en sus piernas se desvaneciera, estaba de regreso corriendo por el borde del techo, esta vez sin gancho. Sus manos buscaron rápido las dos cargas restantes.

La energía de Starfire se había terminado. El brillo se había desvanecido y ella se veía ligeramente pálida a medida que se echaba para atrás y viendo cómo el agua que había hecho hervir hacía unos cuantos segundos atrás volvía a su lugar. Robin pudo ver cómo la partícula negra prácticamente se burlaba de ella.

La partícula negra aún estaba al otro lado de la masa líquida, muy lejos de Starfire pero cerca de la torre, al alcance de Robin.

Mientras saltaba de la torre, Robin botó sus dos últimas cargas explosivas a la espalda de la criatura, inmediatamente después arrojó la última, la cápsula especial justo detrás de las otras.

Esa cápsula era especial porque Robin no cargaba muchas de ellas. No lo hacía porque nunca había tenido la necesidad de usarlas a menudo. Y nunca había tenido la necesidad de usarlas a menudo porque las cápsulas de nitrógeno líquido explosivo tenían usos limitados. Después de todo ¿cuántas veces necesitas congelar grandes cantidades de agua?

Las primeras dos cargas explotaron en la superficie del agua. La cápsula se introdujo en la masa justo mientras la superficie se cerraba.

Uno, dos…

El interior de la masa explotó en blancura cristalina. La partícula negra ni siquiera tuvo oportunidad de moverse antes de que fuera atrapada en el hielo. El resto de la criatura simplemente colapsó; todo lo que quedó fue un enorme trozo de hielo flotando en la bahía.

Robin apenas tuvo tiempo de darse cuenta del hecho de que estaba volando por los aires sin un gancho cuando pasó un manchón verde y se encontró a sí mismo siendo abrazado por una muy feliz, muy animada, muy fuerte tamaraniana.

"¡Lo hicimos, Robin!" Gritó de alegría. "¡Lo hicimos! ¡Tal y como dijiste!"

"Star…" Robin apenas podía respirar. "No…tan…duro…"

"¡Oh! ¡Ofrezco mis disculpas, Robin!" Starfire relajó su fuerza.

"Gra…gracias."

"¿Qué hacemos ahora?"

Una explosión proveniente de la torre respondió dicha pregunta.

"¿Aún sin rastro de Neji?"

Parado en la puerta, como respuesta Lee simplemente negó con la cabeza.

"Quizá no nos ha podido encontrar" Sugirió Chôji. "Estamos en una gran ciudad, después de todo, y tú corriste un largo trecho, Lee. Incluso el Byákugan no tendría tanto alcance."

Gimiendo de pesar, Sákura negó con la cabeza. "Estamos en una ciudad llena de gente sin chakra. Como él mismo lo dijo, somos como velas encendidas." Odiaba aplastar las esperanzas del muchacho, pero sabía que ellos debían afrontar la realidad. "Si hubiera sido capaz, ya nos habría encontrado hace rato."

Esas palabras y sus implicaciones flotaron ominosamente en el ambiente. Chôji tragó saliva y bajó la mirada. Lee se agachó y se apoyó en la pared. Sákura simplememente cerró sus ojos, aguantando las lágrimas.

Un ninja no debe demostrar emociones en ninguna situación. Un ninja debe poner la misión por encima de todo y no dejar escapar las lágrimas.

Dentro de ella, Sákura se preguntó si había siquiera un shinobi que cumpliera al pie de la letra aquella máxima del Tercer Hokage. Ella sinceramente lo dudaba. Muy probablemente el Tercer Hokage la habría incumplido de vez en cuando. De todas las reglas en el mundo de los ninja, Sákura estaba pasándola mal con ésta. Quizá porque era mujer, quizá porque siempre había sido de buen corazón, quizá simplemente porque era la primera vez que estaba en una guerra de verdad. Por vez primera entendió la importancia de esta regla. No tenían tiempo de lamentarse por Neji. Mientras estuviesen en territorio desconocido y siendo perseguidos por una fuerza presuntamente hostil, debían permanecer en movimiento. La habitación en la cual habían ingresado a la fuerza podría servirles de refugio por esa noche cuanto mucho. Necesitaban mantenerse unidos.

Ella había comprendido por qué Neji lo hizo, pero aún no sabía cómo lo hizo.

"Debemos descansar." Ordenó. "Conservemos nuestro chakra. Quién sabe cuándo nos volvamos a encontrar con ese hombre."

"Si él estuviese viniendo, ya nos debería haber encontrado." Sugirió Chôji. "Probablemente nos perdió. Digo, no tiene el Byákugan, ¿cierto?"

"Él nos encontró primero."

Chouji frunció el ceño. "Sí, verdad. ¿Les parece si montamos alguna clase de guardia?"

"Buena idea." Sákura asintió animada.

"Eso significa que me toca a mí." Exhaló Chôji, levantándose. "Bueno, no es que ustedes no puedan." Dijo, en respuesta a las miradas fijas que le estaban dirigiendo. "Lee, estás todo herido, y Sákura…no sólo has estado curando sino que también has estado haciendo hoyos en los edificios. Yo soy el menos herido de todos y puedo rellenarme sólo comiendo." Señaló a una bolsa de papas fritas que había encontrado. "Lo cual no es problema."

Demasiado cansada y preocupada como para discutir, Sákura acogió el consejo de Chouji. Arrodillándose, limpió de polvo una parte del piso y se acostó en el concreto. Desde su posición pudo ver al gordito ayudar a Lee y luego sentarse en la entrada de la puerta devorando sus papas con suma serenidad. Una parte de ella se preguntaba cómo podía el Akimichi permanecer tan tranquilo, pero otra parte de ella simplemente le agradeció a Kami que fuese así.

De repente, algo la empujó suavemente en su costado y volteó a ver a un Lee apenado, con una gran pieza de cartón en sus manos. "Será un poco más suave." Insistió. "Y más limpio. Por favor acéptalo, Sákura-san."

Sñakura esbozó una ligera sonrisa. "Gracias, Lee-san." Se sentó un momento, tomó el cartón, lo extendió y se acostó en él. Frunciendo el ceño, lanzó una mirada hacia Lee. "¿No tienes uno? Debe haber muchos más por ahí."

"¡Yosh!" La exclamación no tenía el mismo entusiasmo de antes, pero un poco del viejo Lee aún brillaba en ella. "Dormir en el suelo endurece los músculos y fortalece la piel. Dormiré en el suelo por cuatro horas, y si no puedo hacerlo…"

Sólo alguien como Lee podría convertir la hora de dormir en entrenamiento. "Está bien, Lee. Entendí. Gracias."

"De nada, Sákura-san." Se volteó, luego, dudando, habló otra vez. "¿Te…sientes bien…Sákura-san?"

En sus adentros, Sákura gruñó. El afecto de Lee hacia ella podría ser dulce a ratos, pero en este momento simplemente era fastidioso. "No, Lee. No lo estoy. Estamos varados en una ciudad extraña, lejos de nuestros amigos, siendo perseguidos por algún ninja misterioso quien ya mató o capturó a Neji." Empezó a desahogarse. "No me estoy sintiendo para nada bien, pero no hay mucho que pueda hacer algo al respecto por el momento excepto dormir. ¿Así que me harías el gran favor de dejarme descansar ya?"

Lamentó haber pronunciado todas y cada una de esas palabras. Neji no sólo había sido co-equipero de Lee, también su "eterno rival". De todos era él quien quizá estaba soportando lo más duro de esta situación, no debió haber descargado su frustración en él.

Pero para su sorpresa, Lee no parecía verse ofendido en lo absoluto, sino algo serio. "Entiendo, Sákura-san. Yo tampoco me estoy sintiendo bien.". Respondió solemnemente. "Pero no te preocupes, yo te protegeré de cualesquiera peligros que encontremos, ¡o le daré nueve mil vueltas a esta ciudad!" Por un segundo sus ojos se entrecerraron. "Y luego mataré a quien te hizo daño."

Sákura se quedó mirándolo por un momento. "¿Y…si no puedes hacerlo?" Siempre había otro lado en los castigos autoimpuestos de Lee.

"Pues moriré en el intento." Respondió Lee, con mucha seriedad.

Por un rato Sákura simplemente se quedó mirándolo, mirando con detenimiento su cara, como si estuviese buscando un significado oculto para sus palabras.

No lo pudo encontrar.

Finalmente ella se volteó. "Mejor vete a dormir, Lee." Dijo. Lee asintió y volteó para alejarse. "Y, ¿Lee?"

El muchacho se detuvo.

"Gracias."

"¡Sasuke-sama! ¡Cuidado!" Jûgo saltó a un lado mientras una figura vestida en rojo y verde se lanzó desde el techo. Lo reconoció; el líder de escuadrón de antes.

A medida que avanzaba la pelea, Jûgo se había sentido cada vez peor con respecto a ésta. No habría querido que su grupo empezara primero la pelea (dado que los habitantes del edificio no les habían hecho exactamente nada malo) pero ya se había acostumbrado a este tipo de cosas desde hacía rato.

Pero ahora su inquietud se debía a una causa diferente. Ya no estaba tan seguro de que pudiese pelear a igual con esos guerreros. El luchador quien lo había atacado al principio (el de la armadura azul) había sido un rival formidable, casi como Jûgo en cuanto a su increíble fuerza y habilidad para disparar chakra puro. Por fortuna ese peleador había quedado fuera de combate rápido después de que Sasuke y Jûgo se hubieran encargado de cierta bestiecita verde. Él no creyó que hubiera sido una buena pelea, pero dicha criatura tenía la habilidad molesta de cambiar su propia forma. Jûgo desperdició mucho tiempo tratando de averiguar si estaba en un genjutsu y, después de haberse dado cuenta de que no lo estaba, desperdició mucho más tiempo tratando de predecir los ataques increíblemente variados de la criatura. No es que estuviese en serio peligro, pero si Sásuke-sama no hubiera usado sus llamas negras en la criatura y el guerrero azul (y en Jûgo por accidente), les hubiera tomado mucho más tiempo derrotarlo.

Pero ahora los otros dos estaban de regreso, y Juugo se estaba sintiendo peor, porque si ellos regresaron significa que Suigetsu estaba fuera de combate, y ESO significaba que esos dos eran poderosos. No estaba seguro, pero pensó que la chica pelinaranja podía incluso volar.

No obstante, en este momento eso no era importante. En este preciso momento lo que sí era importante era el chico de verde y rojo que estaba acometiendo contra Sásuke-sama, una insolencia. Rugiendo, Jûgo corrió hacia ese ninja insolente.

Él a duras penas podía poder un pie delante de otro, sin embargo, vio un manchón súbito y un viento fuerte lo dejó inconsciente. Para cuando se dio cuenta de que había sido golpeado, ya estaba estrellándose contra el muro detrás suyo, un chica pelinaranja y muy poderosa le había disparado. Él apenas se las arregló para mantener sus brazos en alto antes de que ella chocara contra él, atravesando el muro hasta el otro lado de la torre.

A la distancia, Jûgo notó que sus observaciones sobre la chica estaban 100% acertadas. Ella PODÍA volar. Dado que él no podía hacerlo y que estaban ambos a casi treinta metros sobre el agua, esto lo ponía en cierta desventaja.

No obstante, él tenía aún algunos ases bajo la manga. La espalda de Jûgo hizo erupción en cohetes de chakra puro, impulsándolos directamente hacia el agua mientras se agarraba de la chica. Sintiendo el súbito cambio en su impulso, la muchacha luchó salvajemente contra los brazos de él. Jûgo siguió agarrándola. Aunque ella era fuerte, él lo era más.

Entonces, segundos antes del impacto, los ojos de ella se iluminaron con una extraña luz verde.

Jûgo vio el destello de luz antes de sentir el dolor, y sintió el dolor antes de notar que había sido arrojado hacia atrás, lejos de la chica. Pero al segundo después de haber visto los ojos, sus estimaciones de la batalla habían empeorado. ¿De dónde había sacado la chica la habilidad de disparar chakra de sus dedos? Juugo no pretendía entender.

Cuando golpeó el agua, concentró su chakra, y fue rozando la superficie, deslizándose finalmente a unos cuantos metros de distancia. Se puso de pie mientras que la extraña chica pelinaranja voló hasta detenerse a unos metros de distancia de él.

Por un rato sólo estuvieron ahí, Juugo parado en el agua, la pelinaranja flotando sobre ella, con sus manos brillando.

"Perdóname." Al fin habló la chica. "No quiero darte dolor, pero no puedo permitirte que hieras a mis amigos."

Jûgo cerró sus ojos. Se permitió a sí mismo sentir algo de pesar antes de activar su transformación. "Ni yo…" decía a medida que el Sello Maldito lo envolvía. "…tampoco."

"Entonces su poder es cierta clase de fuerza mística intangible que morirá con usted y que depende de su entusiasmo o "voluntad" para hacer cierta tarea. No es algo que usted entienda a la perfección, pero me dice que su habilidad para invocarla depende en gran medida de su salud y bienestar en su estado 'sin poder'. También dice que no sabe cómo puedo controlar o sintetizar este poder."

"Como dije antes, ni siquiera yo mismo lo entiendo." Naruto intentó sonreír ampliamente. Esto era algo más complicado de lo que había pensado. Ese hombre hacía MUCHÍSIMAS preguntas, y no todas ellas las podía entender. "Pero estoy muy seguro que puedes averiguarlo abriéndome o sacándome cantidades ridículamente grandes de sangre o algo así."

"¿Ah, sí? ¿Y cómo lo descubrió?"

"Eh…" Naruto pensó. "Ya lo han hecho antes"

"Pensé que me había dicho que esa clase de cosas afectaba su habilidad de invocarla."

"¡Ah, sí, claro! ¡Por supuesto! Pero…eh…" Naruto trató de pensar lo más rápido que pudo. "De hecho, ¡por eso es tan difícil para mí invocarla correctamente! He sido herido tantas veces cuando estoy así," señaló a sus amarras "que se me ha vuelto muy pero muy difícil para mí invocarla. Hoy en día necesito esperar unos quince minutos antes de que pueda hacerlo."

"Ya veo." Asintió el hombre. "Ahora…en cuanto a sus amigos… ¿tienen ellos poderes similares?"

Naruto midió minuciosamente cada uno de sus pensamientos. Había muchas razones por las cuales un hombre como ése quisiera un jinchûriki, ninguna de ellas muy agradable. Ser un jinchûriki, en especial uno cautivo, era estar en una posición increíblemente peligrosa. Pero por otro lado, ese hombre había dicho antes que la única razón por la cual había mantenido con vida a Naruto y sus amigos eran debido a su poder. Si él supiera que los otros no eran jinchûriki, él simplemente los hubiera matado.

"No sé cuán comparables." Dijo, muy cuidadosamente. "Diferentes, ciertamente. Ellos son muy fuertes, en su campo. Pero no sé cómo funcionan sus poderes. Tendrás que preguntarles."

"Ya veo. Muchas gracias." El hombre hizo un gesto y el vidrio en donde estaba el hombre se emblanqueció.

Naruto dejó escapar un suspiro de alivio, pero no se atrevió a hacer mucho más. Ese hombre, después de todo, aún podría estar mirando. Esperaba que esa información lo mantuviese ocupado por un rato, pero Naruto no podía estar seguro. ¿Qué tal si alguno de sus amigos, sin querer, terminara confesando todo? Atrapados como estaban, ninguno de ellos podrían contraatacar, sólo les quedaba quedarse quietos.

Quedarse quietos…

Una lenta sonrisa amplia se dibujó en el rostro de Naruto mientras cerraba los ojos haciendo que su mente se expandiera para sentir el chakra natural a su alrededor…

La lucha de ambos era silenciosa, eficiente y totalmente despiadada. La espada ardiente chocaba contra la fría y blanca barra, los kunai se estrellaban en el aire contra los batibúmerangs, y los pies daban patadas a un lado y otro en una frenética danza de la muerte.

Robin se sentía totalmente en su elemento. Rara vez se había enfrentado a un oponente que casi lo igualaba, y mucho menos uno tan efectivo. Este hombre de ojos rojos tenía reflejos de rayo y movimientos bastante únicos. Y su silencio le sentaba muy bien a Robin; por lo general los otros enemigos desperdiciaban muchísimo tiempo tratando de provocarlo para que cometiera errores.

Sin embargo, al mismo tiempo, eso lo inquietaba. La provocación denotaba arrogancia, con la cual frecuentemente era explotada hasta la subestimación. Este hombre se estaba tomando las cosas con seriedad, y tan gratificante como lo era, significaba para Robin que no tendría una ventaja importante.

Robin evadió el filo de la espada y arrojó unas cuantas cápsulas de humo al adolescente, quien se vio obligado a desviarlas con su espada. Aprovechando esta distracción temporal, Robin corrió rápido hacia adelante, cambiando su barra bo a una posición de combate. Sin embargo, más rápido de lo que hubiese imaginado, la espada del otro había regresado hacia él. Ambos se encontraron frente a frente, atacaron, y se bloquearon ataques en rápida sucesión, un torbellino de ataques que muy pocos podían seguir.

Hasta el momento, su oponente había luchado más que todo con su espada, pero había mostrado algunos otros trucos más (la habilidad de vomitar fuego, por ejemplo, además del poder sobre la electricidad que Cyborg había mencionado). Eso había cambiado la ecuación un poco pero no tanto para mal. Robin estaba acostumbrado a enfrentarse a cosas así, luego no era problema. Pero si este tipo había derrotado a Cyborg, probablemente significaba que tenía otros trucos bajo la manga que aún no había usado.

Agachándose bajo la espada del hombre, Robin le golpeó sus piernas, sólo para que éstas quedaran fuera de su alcance. Echó un vistazo hacia arriba para ver cómo los dedos del hombre se movían rápido, y se hizo a un lado justo a tiempo para evitar un torbellino de bolas de fuego que salieron de la boca del muchacho. Saltando y esquivando, Robin le arrojó otra serie de cápsulas.

Como era de esperarse, el adolescente se movió para desviarlas con su espada. Y, como era de esperarse, cuando trató de desviar las cápsulas explosivas, éstas explotaron y Lo mandaron a volar hacia el muro. Robin esbozó una amplia sonrisa pero no desperdició tiempo. Corriendo rápidamente hacia adelante, alzó su barra con la intención de dar un golpe demoledor.

La cabeza del adolescente surgió de los escombros y miró directamente hacia él. Por un segundo sus ojos brillaron y algo en ellos empezó a cambiar.

Robin nunca habría vivido tanto tiempo como superhéroe sin antes haber aprendido un hecho importante: cuando los ojos de un villano hacían algo tan raro como eso, entonces debías salir corriendo de ahí a como diera lugar. Así, sin más preámbulos, dio una fuerte patada a la pared y saltó en el aire.

Exactamente un segundo después estaba agradecido por haber hecho eso ya que toda la parte trasera de la Torre se encendió en llamas, (llamas negras, ni más ni menos). Robin no quería comprender cómo ESO había pasado, pero ahí estaba. Y pese a ser rápido, no lo era con respecto a la vista. ¡Toda su pierna se estaba quemando!

Apretando sus dientes para aguantar el dolor, Robin se tumbó al suelo, quitándose su bota. Esto no resolvió el problema del todo, pero al menos sus pies estaban enteros. Su pierna, no obstante…Tomó una cápsula extintora y la estrelló en su pierna, sólo para ver con incredulidad cómo las llamas seguían intactas.

Esto no está funcionando. Necesito lucirme con algo nuevo. Quizá…

Un grito agudo lo sacó de sus pensamientos, y volteó rápidamente su cabeza para mirar hacia el lago. El monstruo de piel gris que estaba en el agua no era para nada conocido, pero sí era muy conocido el cuerpo exánime que colgaba de sus brazos.

"¡Star!" Gritó, tratando de correr hacia adelante. En ese mismo instante, escuchó los pasos de alguien detrás suyo y comprendió cuál era el propósito de tales.

Una aplastante oscuridad golpeó la parte trasera de su cabeza y lo engulló.

"¿Japonés, dices?" Mr. Terrific miró a Batman con curiosidad.

"Sí, un dialecto." Batman asintió con irritación. "¿Y qué con eso?"

"Bueno…pasa que ninguno de ellos parece muy asiático…Bueno, son de otra dimensión, pero si el idioma fuese el mismo, las demás características también serían similares."

Flash alzó la voz. "¿Quizá es un universo paralelo en donde Japón domina el mundo?"

"Posiblemente" Reflexionó el científico.

"Batman, ¿acaso ni siquiera CONSIDERASTE el acercamiento diplomático?" Superman frotó sus ojos. "Te encontraste con estos niños, recién llegados de otra dimensión ¿y lo primero que hiciste fue atacarlos?"

Con sus ojos resplandeciendo, Batman respondió, "ELLOS SON los intrusos acá. No nosotros. Yo no necesito justificar mi estadía en mi propia dimensión, pero cualquiera que pasa de una a otra es mejor que pueda probar que sus intenciones son pacíficas." Apuntó al adolescente que había traído. "Para cuando les llegué allá, ya estaban listos y preparados para atacar. No podía dejarlos escapar."

"Pero de todos modos escaparon. A lo mejor es posible que hayan venido acá accidentalmente, ¿cierto?"

Mr. Terrific encogió los hombros. "Hasta que se despierten y podamos preguntarles directamente, sólo estaremos especulando." Mr. Terrific, además de ser el reemplazo de J'onn como Coordinador de la Liga, era ampliamente conocido como el tercer hombre vivo más inteligente del mundo. La Liga no tenía a nadie mejor más idóneo para investigar el aspecto científico de los visitantes. "J'onn dijo que no podía encontrar ningún recuerdo de eso en sus mentes, pero ello podría deberse fácilmente al efecto del viaje dimensional. Es muy difícil saber con certeza, a menos que quieras seguir escarbando por ahí por más información específica."

"Mejor esperemos hasta que sepamos más sobre su fisiología." Superman negó con su cabeza decisivamente. "No estamos seguros de con qué estamos tratando acá, deberíamos tratarlos lo más cuidadosamente posible." Lanzó una mirada al marciano. "J'onn lo hizo sólo para ayudar a los médicos."

Flecha Verde bufó pero los demás lo ignoraron. "¿Y qué averiguaste de tu análisis?" Preguntó Batman.

"Bueno…anatómicamente hablando, son básicamente humanos, aunque los ojos del tercer chico poseen ciertas anormalidades que me gustaría analizar más adelante. El segundo chico, Shino, tiene varias raras…cavidades en su cuerpo en donde guarda sus insectos." Mr. Terrific, hizo una breve pausa. "Basado en la información mía y la de J'onn, podría suponer que tiene una relación simbiótica con ellos. Quitárselos podría serle peligroso."

"Dejárselos podría sernos peligroso." Indicó Chica Halcón.

"Déjenselos." La voz de Superman paró en seco la discusión. "No podemos arriesgarnos a que se nos muera alguien en nuestras manos, no hasta que sepamos más, por lo menos. Si queremos limitar sus habilidades, pues pongámoslo en uno de nuestros viejos trajes de contención y ya."

Mr. Terrific asintió y continuó. "Como iba diciendo, son esencialmente humanos. De hecho muchas de las anomalías celulares que observamos en el…brazo…no las pudimos encontrar en sus células."

"¿Cómo la de la boca en la mano?"

"Esa era una de ellas, sí." Respondió el hombre con naturalidad, ignorando la sonrisa tenebrosa de Flash. "Hay muchas otras más, pero no profundizaré en ellas por el momento. Lo que es importante es cierto detalle. Tengo una teoría sobre la razón de la existencia de esas estructuras nano-mitocontriales."

Batman asintió, aparentemente satisfecho, pero el resto de los de la Liga quedaron pasmados. "¿Eh?" Dijo Flash.

"Cuando examinábamos el brazo, había algunos elementos en las células que no pudimos entender," explicó el científico. "Encontré algunos elementos similares en las células que tomamos de los pacientes…" Flecha Verde bufó otra vez "…y vi que ellos también los tenían."

"¿Y?"

"Bueno…aún no me consta…pero creo que están emitiendo una tenue lectura radioactiva."

"¿Qué?"

"Tenue, podrán imaginarse. No estoy seguro qué sea, pero parece que su cuerpo está generando alguna clase de radiación, no necesariamente nuclear, pero relacionada. Si estoy en lo correcto, ello explicaría la gran cantidad de energía ATP presente en sus células." Frunció el ceño. "Y hay algo más allí también. Quizá algún tipo de energía síquica…pero dijiste que no sentiste nada así, J'onn."

"No la estaba buscando en particular." Se encogió de hombros el marciano.

Batman interrumpió. "¿Puedes suprimirla?"

Mr. Terrific frunció el ceño. "Parece peligroso. Dado el grado de unión con el sistema energético de sus cuerpos, no estoy seguro de suprimirlo sin que esto implique daños. No estoy seguro de que sea un riesgo que queramos tomar."

"Escúchenlo." Asintió Flecha Verde. "¡Son niños, por el amor de Dios! Tratemos de NO matarlos mientras los tenemos retenidos."

"Yo luché contra estos 'niños', tú no." Batman apretó sus dientes. "No ME vengas con el cuento de que son inofensivos."

J'onn aclaró su garganta, rompiendo la tensión. "Hay otro asunto de importancia." Declaró. "Mi examen del prisionero de Batman ha revelado que él también fue partícipe en la batalla que vi en la mente del segundo chico."

Todos los ojos se posaron en el marciano inmediatamente. "¿Él es el fugitivo?"

"No. Era otro miembro del equipo que iba tras el fugitivo. De lo que pude recopilar, era un equipo de tamaño considerable."

"¿Cuán considerable?" Superman frunció el ceño pensativo.

J'onn hizo una mueca de dolor. "El chico tenía un campo visual curiosamente amplio. No es una cifra definitiva, pero parece ser que el equipo era de doce integrantes."

"¿DOCE?"

"El chico tenía algún tipo de barrera mental." J'onn les recordó. "Puedo estar equivocado. Pero eso fue lo que vi. Doce adolescentes y un adulto, de todos los aspectos. ¿Que cuáles son sus habilidades? No podría decirlo, pero creo que es seguro decir que están a la par con nuestros prisioneros acá."

"Y este personaje fugitivo se los trajo a todos." Chica Halcón negó con su cabeza. "Si él ESTÁ acá, sería un problema."

"En efecto." Asintió J'onn. "Porque si lo que vi es correcto, el fugitivo tenía su propio equipo. Al menos otros tres.

Hubo un momento de silencio mientras los miembros de la Liga asimilaban esta información. Entonces Batman volteó a mirar a Mr. Terrific. "¿Estás seguro que tu gente revisó todos los sitios donde hubo ruptura?"

"Estoy seguro," fue la respuesta. "Al segundo después de tu llamada, teletransportamos algunos miembros a cada punto. Mandamos a Linterna Verde a Jump City, le dije a Superman lo de Metrópolis, llamé a Chica Halcón para que fuese al punto en las Montañas Rocosas, y Flecha Verde fue al de Hub City. No mandamos a nadie a Ciudad Gótica, pero…" señaló a los pacientes. "Parece ser que te encargaste bien del asunto."

Batman frunció el ceño. "¿Por qué enviaste a Flecha Verde a Hub City?"

"¡Oye!" El arquero miró indignado a Batman.

"No, no" Batman negó con su cabeza impacientemente. " Digo ¿No es la ciudad de Question? ¿Por qué no lo llamaron?"

Las miradas se intercambiaron en la sala. "Question no estaba disponible."

"Ha de estar en una de esas jornadas de conspiración." Bufó Chica Halcón. "No quiere que lo 'rastreemos', supongo. No quiero ni pensar en lo que está haciendo ahora mismo."

"Amigo ¡estás algo loquito!" Gritó Kiba al extraño hombre sin rostro.

"¡Dime qué sabes!" Insistió su captor, acercando el bombillo cada vez más al rostro del chûnin. "¡No puedes esconderme la verdad! ¿Qué está haciendo la NASA con los cordones de los zapatos? ¿Y por qué las Niñas Exploradoras de repente han añadido 'nuevos ingredientes orgánicos' a sus galletas? ¿Qué planean?"

"No tengo idea de qué me estás hablando ¡demente!"

El hombre se apoyó hacia atrás y tocó su barbilla. "Eres testarudo, chico. Los Illuminati te han entrenado bien."

Kiba suspiraba y negaba con la cabeza en frustración. Estaba muy seguro de que ese hombre hablaba en japonés, ¡pero la mitad de las cosas que decía no tenían sentido! El ridículo de esta situación tenía algo de humor en sí. De hecho, de no estar encadenado a una silla en medio de un apartamento miserable en algún lugar de esta ciudad tan rara, todo sería muy divertido. Y, por supuesto, si tampoco no hubiera terminado en dicha habitación con un trastornado que preguntaba locuras. Daba por hecho que ese sujeto no había sacado aún trucos más serios –si esto era un interrogatorio, entonces este tipo era mucho menos que un aficionado- luego las cosas no estaban tan mal. Lo máximo que había hecho hasta el momento era iluminar su cara y proferir amenazas vagas.

El hombre estaba de regreso. "Dime, ¿qué sabes de los clips de papel? ¿Quién es el verdadero 'Caballero Andante'? Los brocolicultores del Sur… ¿qué están planeando? ¡Tus maestros no pueden protegerte acá! ¡Dime quién eres, de dónde vienes y qué haces!"

"Vengo de Konoha, mi nombre es Kiba, soy un ninja nivel chûnin que monta en un perro gigante, ¡y tú estás loco!"

El hombre bufó y se echó para atrás. "¡Demasiado fácil! ¿Crees que me puedes engatusar con mentiras como esas? No me pareces un ninja ordinario. Tu historia es buena pero demasiado simple. Me estás escondiendo algo más, estoy seguro, ¡y no descansaré hasta saberlo!"

"¡Ay, no…!" Kiba gemía, luchando contra un dolor de cabeza. Sentía que esto iba a ser así toda la noche.

"En cualquier caso," Batman concluyó, "Question fue el único que descubrió esta anomalía dimensional, luego debe de estar familiarizado con los hechos. Él podría, de hecho, saber algo de utilidad."

Chica Halcón negó con la cabeza. "Lo dudo."

"Yo también, pero Batman está en lo cierto." Dijo Superman, levantándose. "Question es el mejor a la hora de establecer conexiones entre las cosas. Mejor que nadie. Y si hay alguna posibilidad de que ese fugitivo esté suelto en Hub City, debemos apelar a todas las herramientas. Apenas puedan, contáctenlo."

"Deberíamos concentrarnos en otras áreas también." Asintió Chica Halcón. "De pronto pasé por alto algo en las Rocosas…Podríamos enviar a otros voladores para revisar."

"Dado que ya tenemos tres en Ciudad Gótica, podríamos enviar a…"

La voz de Superman se desvaneció ante la mirada seria de Batman. "Mi ciudad".

"Bien." Suspiró Supermán. "Te lo dejaremos a ti y tu familia. Eso significa que debemos contactar a Question en Hub City, mandar a otros a las Rocosas, y quizá mandar unos cuantos escuadrones por Metrópolis y…" Frunció el ceño un momento. "¿Tenemos amigos en Jump City?"

"¿Estás bromeando?" Frunció el ceño Flash. "¿Cómo puedes olvidar a los Titanes? Les mandaremos un mensaje y ellos se encargarán."

Jûgo arrojó al suelo a la chica naranja y a Suigetsu. "Ella es el último de ellos, Sásuke-sama."

"Bien." Asintió Sásuke.

"El de verde y rojo me dio mucha pelea." Gruñó Suigetsu. "Ese bastardo me dio por detrás con algún tipo de ataque de hielo…lo juro, dame cinco segundos con él y…"

"No harás nada con ninguno de ellos. Necesitamos información sobre este mundo y estos prisioneros son nuestra fuente más fiel." Sásuke giró para mirar a Suigetsu. "Asumo que en el futuro te asegurarás de que no te cojan fuera de guardia tan fácil. Si los encerramos bien, no deberíamos tener dificultades a la hora de vigilarlos."

Jûgo suspiraba de alivio mientras que Suigetsu estaba a punto de estallar de la cólera.

"Ahora." Sásuke volteó hacia la ventana. "Tendremos que asegurar este edificio, y empezar los preparativos. Debo aprender a dominar el jutsu que mi sensei usó, pero debemos también aprender como asegurar bien este edificio en caso de que otros vengan tras nosotros."

Suigetsu alzó una ceja en señal de extrañeza. "¿Otros?"

"Los ninjas de Konoha."

"¿Crees que también estén aquí?" Preguntó Jûgo.

"Hn." Sásuke se encogió de hombros. "Es muy posible. Como dije antes, no estoy seguro de cómo el jutsu funciona, pero ya que envió con nosotros a la Hyûga, significa que él pudo haber tenido problemas a la hora de controlarlo."

"Pudo haber sido un accidente. Ella estaba frente a nosotros en el bosque."

"Al igual que Naruto." Los otros se enmudecieron ante el comentario. "Debemos ser extremadamente cuidadosos para no llamar la atención. Parece ser que los habitantes de este mundo son más peligrosos de lo que creí. Si más de ellos nos descubren, estaremos en grave peligro."

"¡Caramba!" La periodista murmuraba mientras frenaba su carro. "Sacarme de la cama a esta hora, hacerme conducir todo el camino hasta acá ¿¡y ya terminó! ¿Qué no pueden estos Titanes escoger batallar en el día? ¿O al menos hacer que las batallas duren más?" Suspiró. "Supongo que debo salir y mirar."

Abrió la puerta del carro y salió, con sus tacones altos haciendo ruido. Gruñendo, sacó su cámara y empezó a tomar fotos. "No creo que ni siquiera consiga una simple declaración sobre lo sucedido." Murmuró. "¡¿En qué carajos estaba pensando White al mandarme a un basurero como éste cuando yo debería estar…"

Algo en la esquina de su mira llamó su atención. "¡Pero qué…!" Bajó su cámara y corrió hasta una silueta desfallecida al final del muelle. "¡OH…POR…DIOS!"

Rápidamente sacó su celular empezó a marcar. "¿Aló? Sí, soy Lois Lane, acabo de encontrar una chica en los muelles. Parece estar muy mal herida."

Continuará…