4.

Sin ánimos de lucro.

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La secundaria no estaba tan mal, se aburría en la mayoría de sus clases pero al menos le daba algo que hacer todos los días en lugar de vagar por el apartamento mientras Lincoln trabajaba, aparte de eso, estaba desarrollando una nueva vida social entre las sesiones de estudio con Clyde, las visitas de Rita y Lynn e incluso un par de chicas con las que estaba entablando una amistad. Dentro de todo, no podía quejarse y supuso que se lo debía a Lincoln por todo lo que había hecho por ella.

Sin embargo, existían algunas cosas con las que Lupa preferiría no lidiar.

"Otro mensaje de ese idiota, ¿cuándo va a cansarse?"

Como había hecho el resto de la semana, se dedicó a borrar mensaje tras mensaje, ¿qué acaso no entendía la indirecta?, desde el primer día ese tal Jeremy la había estado acosando al punto en que Lupa estaba segura que tarde o temprano tendría que darle una lección, pero como todo lo de la secundaría era un favor no quería dejar mal puesto a Clyde, por lo que por el momento, se abstendría de darle una paliza.

"¿Es de tu admirador?", preguntó una voz burlona a su lado.

La muchacha se giró para ver a Lincoln y le dirigió una mirada aburrida.

"Más bien un acosador, me ha estado molestando desde el primer día", le dijo con fastidio, "Pero el idiota parece ser demasiado estúpido como para entender que no me gusta"

Lincoln, habiendo lidiado con más de un abusador en su vida e incluso, casándose con una, tenía una idea más menos clara de como enfrentarse a un acosador, así que asumió que deshacerse de ese chico no podía ser tan difícil.

"¿Quieres que hable con tu maestra?, quizás pueda arreglar algo", le ofreció con calma, pensando en que tal vez, no estaría mal el dejarle en claro a ese tal Jeremy que Lupa no estaba disponible.

"No es necesario, puedo lidiar con él", le aseguró Lupa.

Lincoln sacudió los hombros, "Si tu lo dices...", murmuró mientras se acomodaba en la cama.

"Además, sería algo incomodo ver a un hombre adulto golpeando a un adolescente"

El peliblanco alzó una ceja ante Lupa que ocultaba su sonrisa detrás de la manga de su sweater.

"No creo que termine a golpes", aseguró Lincoln con algo de recelo, "Sabes que no soy una persona conflictiva"

"Claro", respondió Lupa acercándose más a él, "Eso hasta que alguien que quieres esta en peligro, porque entonces puedes ser bastante… peligroso"

Quiso mencionarlo como un cumplido, pero en cuanto vio la expresión seria de Lincoln se arrepintió.

"Lo siento Lincoln", se disculpó Lupa. "No debería haber dicho eso"

El peliblanco le restó importancia, "Descuida, no me arrepiento para nada de haber hecho eso", respondió como si nada, "Además tienes razón, no se vería nada bien el que le diese una paliza a un chico de la mitad de mi edad"

Lupa se montó sobre Lincoln para colmar todo su campo de visión.

"Es capitán del equipo de football, lo vi arrojar a un chico de tu tamaño como a un saco de patatas sin siquiera esforzarse", le susurró divertida, "Pero de seguro podrías manejarlo"

Lincoln ni siquiera se inmutó, "Crecí con Lynn "lunática" Loud, créeme, puedo lidiar con lo que sea", respondió confiado.

La chica se dio por satisfecha, bloqueó el número de Jeremy no sin antes enviarle un último mensaje con una fotografía de ella y su "novio" al cual no conocía, teniendo cuidado en todo caso de que el rostro de Lincoln no saliese, pero que al menos pudiese verla a ella descansado sobre el pecho de su amado.

Estaba segura de que así le daría una lección, y si eso no funcionaba… pues pensaría en algo mejor, era muy buena haciendo planes.

"¿Quieres quedarte en cama el resto del día?", le preguntó a Lincoln, estando todavía recostada sobre él.

"Podría hacer eso", fue la escueta respuesta del peliblanco que ya sin mucho pudor, pudo notar que Lupa nuevamente se había ido a la cama vistiendo solo su ropa interior y ese sweater que le había regalado hace no mucho.

Al momento de comprarlo ni siquiera consideró que fuese una prenda tan especial, pero el modo en que la tela oscura subía por sus muslos hasta sus caderas mientras que el cuello, quizás algo más holgado de lo necesario revelaba sus pálidos hombros, bañados por una ligera capa de pecas apenas notables contra la luz la hacía ver más hermosa de lo que pudiese describir.

Lupa comenzó a jugar con los botones de su pijama mientras charlaban de algo más.

"Entonces, ¿crees que alguna de tus hermanas vaya a visitarte?", preguntó en voz baja, llevando su dedo indice de arriba hacia abajo, soltando uno a uno los botones y descubriendo el pecho de Lincoln.

Lincoln se hallaba ajeno a todo, respondiendo casi sin pensar.

"Estoy seguro que enviarán a alguien, no sé cómo lo hacen, supongo que es otro protocolo de hermanas"

"No deberían hacer eso, digo, ¿no te parece injusto que tengan todos estos planes a tus espaldas?"

Lincoln rodó los ojos, "No es algo que me preocupe, pasará tarde o temprano y bueno, no por nada soy el hombre del plan", le explicó a Lupa, "Además… ya estoy acostumbrado a eso por lo que trato de siempre estar un paso adelante"

Lupa asintió sin siquiera escuchar esto último, sus caderas comenzaron a moverse suavemente, animando a Lincoln a tomarla por la cintura logrando que ella sintiera justamente lo que había estado estimulando desde hacía un buen rato.

Se mordió los labios, "Veamos que haces ahora, hombre del plan...", Pensó Lupa a la vez que comenzaba a quitarse el sweater.

Apenas alcanzó a enseñar su vientre cuando el timbre comenzó a sonar una y otra y otra vez. Lupa se dejó caer completamente frustrada sobre el pecho de Lincoln.

"Vaya, al parecer pasó más temprano que tarde", dijo llena de resentimiento, "Espero de corazón que no sea ninguna de tus hermanas porque interrumpirnos justo ahora me causaría una pésima primera impresión..."

Lincoln le ofreció una sonrisa, la giró sobre su espalda y se quedó un buen rato sobre ella besándola.

Pero como el timbre no dejaba de sonar, eventualmente tuvieron que separarse, así que mientras Lincoln atendía a la puerta, Lupa aprovechó de ponerse decente, empezando por quitarse las bragas, no sin antes notar el punto oscurecido en la tela que marcaba su pequeña victoria.

Estuvo a punto de decir una grosería cuando lo vio aparecer, por suerte, el sweater era lo suficientemente largo como para ocultar ciertas partes de su anatomía, no que le diese vergüenza, tan solo era para… reservar algo de misterio, después de todo su primera vez con Lincoln debía ser especial...

"Gracias a dios, es Lana", suspiró Lincoln ya más calmado, "Estaremos bien con Lana"

"La que gusta de la mecánica", aclaró Lupa, "Y los animales, la que no es muy aseada"

"La misma", replicó Lincoln mientras abría la puerta y se encontraba con su hermana menor.

"Hey Linc"

Lana era tan efusiva como de costumbre, con su honesta sonrisa y fácil disposición, Lupa la espió en la entrada, la hermana de Lincoln vestía overoles, una camiseta blanca sin mangas, tennis sucios y una familiar gorra roja, la muchacha ladeó la cabeza intrigada al darse cuenta de que al igual que Lincoln, usaban casi la misma ropa que cuando eran niños.

El peliblanco hizo pasar a su hermana menor hasta la sala, justo frente a Lupa.

"Hola, tú debes ser Lupa, la amiga de Lincoln, yo soy Lana", se presentó la chica de la gorra roja mientras le daba un firme apretón de manos.

"Mucho gusto Lana", respondió ella con sinceridad, olvidando su enojo anterior al ser interrumpida.

"¿Tienes hambre?", preguntó Lincoln al darse cuenta de lo temprano que era, y que de seguro, al igual que ellos, Lana no habría desayunado aún, "Te gustaría algo de beber?"

"Podría beber una soda", comentó Lana, "Y si quieres preparar algo más..."

Lincoln no perdió tiempo en ir hasta la cocina, "Genial, enseguida te la traigo, ponte cómoda", le dijo antes de desaparecer, dejándola a solas con Lupa.

Lupa tiró de su sweater, olvidando por un segundo que antes de que Lana entrase, se había puesto el resto de su pijama, el que en realidad nunca había usado con anterioridad.

"Así que… ¿llevas mucho tiempo viviendo con Lincoln?"

Lupa se aclaró la garganta, Lana la observaba con los brazos cruzados y una expresión seria.

"Apenas unos meses", contestó con voz pausada, "Pero creo que ya me acostumbre a este lugar, me gusta estar con tu hermano"

Lana siguió así, con la mirada fija en Lupa buscando cualquier señal de engaño. Claro, como el resto de sus hermanas se preocupaba mucho sobre quien entraba y salía de la vida de Lincoln, y con todo el desastre del divorcio y esa pelea con Lucy no tomaría ninguna chance, incluso si la nueva chica en cuestión contaba con la bendición de su madre.

"Mmm… pero todo se ve bien, normal… y Lincoln parece feliz", pensó Lana, "Supongo que sí se preocupa por él"

Habiendo tomado su decisión, bajo los brazos, caminó hasta Lupa y le habló con firmeza y sinceridad.

"Me alegro, estaba preocupada por Linc por lo de "ya sabes quien", pero el que tenga compañía me deja más tranquila"

Lupa se sonrojó profusamente, "Gracias", murmuro avergonzada, sin siquiera entender el por qué le alegraba el tener la aprobación de una de las hermanas de Lincoln cuando estaba segura de que para ellas, ella no era nada más que una amiga.

Lincoln reapareció con una soda en mano, "Aquí tienes", le dijo a Lana.

Lana no perdió tiempo y la bebió de golpe, dando un sonoro eructo al acabar, "¡Gracias hermano!", exclamó complacida mientras se limpiaba los labios con el dorso de la mano, "Por cierto, quería avisarte para que estuvieses preparado porque el resto de las chicas vendrá de visita dentro de poco"

Lincoln asintió rápidamente y les indicó que lo siguieran a la cocina para charlas mientras preparaba el desayuno.

"Me lo suponía", farfulló a la vez que preparaba waffles para Lana y Lupa, "¿Tienes idea de quién vendrá después?"

Lana se recargó contra el respaldar del asiento y comenzó a evaluar nombres, "Pues… Luna sigue de viaje, igual que Luan y Lola, Leni esta muy ocupada con su catalogo y Lily apenas tiene tiempo… creo que será Lori, de seguro querrá ver que todo marche bien por aquí"

Lupa, quien escuchaba todo con atención se mordió el labio al escuchar este nombre, no era un secreto que de entre todas las hermanas, Lori fuese la que más llegase a resentir a Lincoln por lo del divorcio, bueno, a excepción de Lucy.

"Espero que Bobby no se moleste", murmuró Lincoln, habiendo terminado los waffles para las chicas.

"Bobby es un gran sujeto, de seguro que no te guarda tanto rencor", dijo Lana tratando de inspirar algo de confianza en su hermano, lo que bien podría ser una tarea imposible. El peliblanco dudaba de esto porque con Ronnie Ann de por medio podía irse olvidando de volver a hablar con Bobby en buenos términos.

"¿Y qué hay de Lisa y Lynn?"

Lana comenzó a comer, "Pueden aparecer en cualquier instante", dijo entre bocados, "Así que estate listo"

Lupa siguió el ejemplo de Lana, cubriendo sus waffles con miel y crema batida al igual que la hermana de Lincoln. Él las vio a ambas y fue a prepararse su emparedado de fin de semana, mientras hurgaba en el refrigerador volvió a escuchar el timbre, se levantó rápidamente y se golpeó la cabeza, "¡Auch!", exclamó sobando su cabeza, a la vez que Lana y Lupa reían.

Refunfuñando hasta la entrada, abrió la puerta y se encontró con una joven mujer vistiendo una bata blanca.

"Saludos hermano"

Lincoln sacudió la cabeza, "Vaya, eso fue rápido", dijo para si mismo.

Lisa se aclaró la garganta para inquirir si es que acaso, sus facultades mentales estaban fallando antes de recibir un fuerte manotazo en la espalda que casi la hace caer.

"¡No puedo creer que me hayas ganado!"

La genio de la familia acomodó sus gafas y le dirigió una mirada cargada de odio a su hermana mayor, la cual, como de costumbre, no perdía oportunidad de transformar todo en una competencia.

"Lynn, es bueno verte, a ti también Lisa"

Antes de que Lynn siquiera osase a sugerir que corriesen de nuevo hasta el departamento de Lincoln, Lisa se le adelantó, "¿Nos dejarás entrar?", preguntó en tono serio, el mismo tono que utilizaba con sus alumnos cuando estos la decepcionaban lo que para su pesar, sucedía con frecuencia.

"Claro, adelante", les dijo Lincoln haciéndose a un lado, "Lana acaba de llegar, ¿quieren desayunar también?, hice waffles"

Lynn y Lisa llegaron a la sala, olfatearon la comida y fueron directo a la cocina.

En efecto, allí se hallaban Lana y Lupa hablando de esto y aquello, Lisa, ni corta ni perezosa se adelantó a Lynn y reclamó un asiento junto a Lupa. Lynn frunció el ceño y fue a ocupar la última silla disponible dejando a Lincoln de pie.

Lupa dejó los cubiertos al ver esto último, pero antes de que pudiese hacer algo Lisa Loud le habló, "Así que tú eres la famosa Lupa", murmuró la chica de gafas fingiendo aburrimiento para ocultar su creciente curiosidad.

"Y tú eres Lisa", contestó Lupa cruzándose de brazos, "Eres justamente como te imaginaba", siseó con sorna.

Quería hacerlo sonar como un insulto, pero a Lisa esto ni siquiera la perturbó, en lugar de eso alzó una ceja, "Correcto", le respondió a la vez que le daba una señal a Lynn la cual, a regañadientes, se puso de pie y fue hasta donde estaba su hermano.

"Lincoln, ¿podemos hablar a solas?", exigió Lynn con cara de pocos amigos, Lincoln no tuvo opción salvo llevarla fuera de la cocina.

Lupa estuvo a punto de ponerse de pie para seguirlos cuando una mano en su hombro la detuvo.

"Descuida", dijo Lisa, "Estará bien, Lynn es mucho menos volátil de lo que parece, tan solo… va a charlar con él mientras que tú respondes algunas preguntas"

Era definitivo, de todas las hermanas Loud, Lisa era la más aterradora. Lupa no podía esperar para conocer al resto…

Mientras tanto, con Lincoln y Lynn...

"Así que… ella es Lupa", dijo Lynn recargándose contra la fallada del edificio, habían optado por salir para tener algo más de privacidad, algo contradictorio pero teniendo a las chicas adentro, más que necesario.

Lincoln rotó sus hombros y se preparó para el interrogatorio, agradecido de que Lupa tuviese a Lana junto a ella, así, Lisa no trataría de hacer nada extraño como darle algún suero de la verdad o algo por el estilo.

"Ella es Lupa", contestó simplemente, "¿Qué opinas de ella"

Lynn pensó por un momento, "Es bastante joven", le dijo, "Pero aparte de eso… no le veo nada malo"

Lincoln asintió satisfecho, probablemente sería lo mejor que obtendría de Lynn hasta que conociese un poco más a Lupa.

Lynn se quedó pensativa, porque si bien era cierto que no le veía nada malo a Lupa, nada de eso evitaba que se preguntase si es que acaso tenía alguna relación con el divorcio de Lincoln, pues por como ella veía las cosas, el momento en que Ronnie Ann abandonó a su hermano y el momento en que Lupa entró a su vida coincidían demasiado. Había hablado de esto con sus otras hermanas, lo había discutido hasta hartarse y al igual que ellas se hallaba consternada por la facilidad con la que esa muchacha ingresó en la vida de Lincoln.

No compartía para nada la visión optimismo de sus padres. Lynn tendría que ver con sus propios ojos que lo que existía entre los dos no fuese nada reprochable.

"¿Estas seguro de lo que haces?", preguntó firme, "Digo… quizás no deberías encariñarte tanto con ella y además… es peligroso, para ambos"

Lincoln se relamió los labios y desvió la mirada, "Lynn, créeme que he pensado mucho en todo esto, en todo lo que puede salir mal y la verdad…"

Lynn adivinó por el tono apagado de su voz lo mucho que le costaba a Lincoln el sincerarse con ella, y agradeció que hiciese ese esfuerzo.

"Lupa estuvo conmigo cuando Ronnie Ann me abandonó y además, hay cosas que no te puedo decir, cosas importantes…"

La deportista se vio entonces en una encrucijada, por una parte, podía confiar en Lincoln, darle el beneficio de la duda y dejar todo tal y como estaba, esperando que de existir alguna dificultad tuviese el suficiente juicio como para recurrir a ella o a cualquiera de las chicas en lugar de guardarse todo como solía hacerlo.

Por otra parte, existía la posibilidad de insistir y alejar a Lupa de su hermano, terminar con lo que existía entre ambos y dejar a Lincoln a su suerte, pues si eran realistas, ninguna de ellas tenía el tiempo como para hacer lo mismo que Lupa estaba haciendo.

Lincoln volvería a estar por su cuenta, y conociéndolo, no volvería a abrirse con nadie.

Era algo complicado y que tendría de un modo u otro graves consecuencias, pero al final, sabía lo que elegiría quizás desde un principio.

"Tienes un buen corazón Lincoln, siempre lo has tenido", murmuró Lynn habiendo tomado su decisión, "Estoy segura de que esa chica estará bien a tu lado, ¿no es así?"

Lincoln sonrió débilmente, "Ella merece ser feliz y yo la ayudaré", prometió, "Puedes contar con eso"

Al finalizar el día, tanto Lana como Lynn se quedaron hasta la hora de la cena, mientras que Lisa, argumentando que su tiempo era limitado tuvo que volver a sus asuntos.

Al llegar la noche se fueron directo a la cama, Lupa tenía clases al día siguiente y él debía volver al trabajo, en cuanto su cabeza tocó la almohada, el cansancio acumulado del día se encargó de sumirlo en un profundo sueño, no sin antes sentir como Lupa se abrazaba a él.

Lincoln creía estar ya libre de dudas, había aceptado que tarde o temprano dejaría de limitar lo que hacía con Lupa y en cuanto ese momento llegase, perdería una parte de si mismo. Estaba dispuesto a esto porque para él, valía la pena, la quería a su lado por el mayor tiempo posible, incluso si resultaba egoísta.

"Cada día se vuelve más difícil… y hoy, por poco y no me detengo", murmuró cansado, "Ojala no te arrepientas de esto..."

Creyó escuchar a Lupa decir que lo amaba antes de caer dormido y la idea de que estarían juntos por siempre le trajo algo de confort.

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Costaba muchísimo el que fuese a tomarse un día de descanso para dejar la bodega en manos de alguien más, pero bajo sus extrañas circunstancias, Lori Loud supuso que la situación bien lo ameritaba. Condujo por cerca de cuatro horas hasta alcanzar un pueblo perdido en las montañas, un pequeño lugar que su hermana menor había elegido para vivir por su particular aura de misterio la cual, en sus palabras, alimentaba la oscuridad interna que le permitía escribir. Para la mayor de los Loud aquello último tenía mucho sentido pues el lugar era de buenas a primeras bastante deprimente, con cielos grises casi todo el año y el frío propio de los bosques que la rodeaban.

La encontró en un café de estilo victoriano el cual descansaba en una calle llena de tiendas alternativas, claro, todo el pueblo era un imán para gente como Lucy, lleno de poetas, escritores y demás, a decir verdad, a Lori le producía bastante curiosidad, era todo muy diferente de su propio hogar.

Al verla, Lucy la invitó a tomar asiento, una adolescente con vestimentas góticas tomó su orden y se excusó dejando a las dos hermanas a solas.

Lori esperó a que Lucy comenzase a hablar, dado que desde lo del divorcio de Lincoln se habían vuelto algo… distantes, por así decirlo.

Pero Lucy, como era de esperarse siguió bebiendo de forma calmada, colmando así la paciencia de Lori.

"¿De qué se trata Lucy?", preguntó la mayor de los Loud, recibiendo de la mesera su orden.

Lucy golpeó la cucharilla contra el borde de la tasa, tres veces, luego, colocó ambas manos sobre su regazo y suspiró largamente.

Lori estuvo a punto de preguntar de nuevo cuando Lucy le contestó.

"Es algo… grave"

"Lo imagino, de otro modo no creo que me hubieses buscado", replicó Lori bastante molesta.

"Claro, por lo de Ronnie Ann", dijo Lucy con algo de resentimiento, "Me imagino que no esta nada feliz"

Lori resopló por la nariz, "nada feliz" era una forma de decirlo, la verdad, era que Ronnie Ann estaba insoportable y para peor, ni siquiera podía hacer algo al respecto. Bobby, sus suegros y el resto de su familia básicamente habían puesto a Lincoln en una suerte de lista negra convirtiéndolo en persona non grata en todas las franquicias de la bodega de los Casagrande, y siendo que Lori administraba la principal, eso la había puesto en una situación bastante complicada.

Originalmente le había dicho a Bobby que para ayudar a Ronnie Ann, hablaría con Lucy para averiguar si existía algo más de lo que no supieran, puesto que la ex de Lincoln se hallaba reacia a compartir cualquier detalle de la separación.

"Aún no entiendo en qué demonios estabas pensando, sé que escribes sobre temas… bueno, ya sabes lo que opino de eso, pero de ahí a decírselo a tu cuñada…"

Lucy apartó el cabello que cubría sus ojos, "Es sobre eso de lo que quería hablar", susurró en el vaho congelado de la mañana.

Lori sintió un frío sobrenatural calar en sus huesos, ese horrendo rumor sobre Lincoln y Lucy no podía ser cierto.

"Lucy, no juegues conmigo", pidió Lori pensando que se trataba de una broma mórbida, pero el sepulcral silencio de su hermana le demostró lo contrario.

La mayor de los Loud se puso de pie de golpe volteando su silla y alertando a los otros comensales, "Dios mio… no puede ser cierto", negó Lori llevando una mano al pecho, "Tú y Lincoln… ustedes dos..."

"Lori, escuchame", pidió Lucy poniéndose de pie también.

Lori sacudió la cabeza, había sido un error conducir hasta ese lugar por su cuenta en lugar de llamar al resto de las chicas para pedir ayuda, al menos así, ella no sería la única lidiando con ese desastre.

"Lo siento Lori", se disculpó Lucy, llegando junto a su hermana que seguía en estado de negación.

Después de un buen rato en que Lori tuvo que controlarse para no llamar más la atención, ambas se marcharon rumbo a un parque cercano, Lucy le había prometido que era seguro el hablar de lo que tuvo con Lincoln en ese lugar pues a esa hora sus hijos estarían todavía estudiando mientras que su marido seguiría en el trabajo, ambas se sentaron en una banca frente a una bandada de palomas.

Lucy ya estaba lista para confesar todo, pero antes de que pudiese articular una palabra sobre su tórrido romance con Lincoln, Lori la sujetó de los hombros y le hizo una pregunta que la paralizó por completo.

"¿Te obligó a hacerlo?"

Lucy entendía que para muchas personas aquello que tuvo con Lincoln no solo era inmortal, sino que también era enfermizo, depravado y más que nada un delito, eso lo comprendía a la perfección y era en parte el motivo por el cual había decidido que debía de terminar con todo antes de que fuese demasiado tarde, pero nunca, jamas llegó a imaginó que alguien fuese a calificar a su hermano como un violador cuando él era una de las mejores personas a las que hubiese conocido.

Lori comenzó a preocuparse al ver como las mejillas de Lucy se tornaban rojas mientras que sus manos temblaban.

"¿¡Qué!?", gritó Lucy asustando a Lori la cual retrocedió y casi cayó de la banca.

Lori levantó ambas manos para aplacar a su hermana, "Dime si acaso Lincoln te forzó a hacer… eso", pidió en voz baja, "¿Sabes qué?, olvidalo"

Lucy desvió la mirada asesina que tenía dirigida en contra de su hermana, "Lincoln jamas haría algo así", escupió molesta, "Lo que hice, lo que hicimos fue porque nos amábamos"

Lori se contuvo de decir más y Lucy, ahora sin siquiera prestarle atención le relató con lujo de detalle lo que fue ese romance condenado, le dijo todo, desde la traición de su marido a como Lincoln pasó de ser su hermano a algo más, algo que ambos sabían jamas podría durar.

Al finalizar, la mayor de las hermanas Loud apenas se sostenía, Lori tuvo que sujetarse de la banca para no caer y aún así, no estaba segura de poder lograr el volver a casa.

Para empeorar la situación, había más de lo que ignoraba.

"No es todo"

Lori se llevó las manos al rostro, "Santo cielo, no me digas que siguen haciéndolo", rogó con la voz entrecortada, imaginando escenarios cada vez peores.

¿Acaso Ronnie Ann los había sorprendido y era por eso que no hablaba?, Lori no quería creerlo, sencillamente no podía, sus hermanos menores, los mismos de los que cuidó cuando eran pequeños comportándose como… como...

"¿Cómo podría?", se quejó Lucy avergonzada, "Hace mucho que no nos vemos y bueno… sabes lo que sucedió hace tiempo"

Lori suspiró aliviada, era un pequeño consuelo frente a la tragedia que se desenvolvía ante sus ojos.

"Lo que no sabes, es que tuve una hija"

Quizás era porque estaba demasiado cansada por el viaje y todo el bagaje emocional de sus hermanos, o porque en ese punto, ninguna otra revelación lograría sacudirla, pero la noticia de que además del romance ilícito existió una hija no la golpeó con tanta fuerza.

"¿Rocky lo sabe?", preguntó Lori en un hilo de voz, esperando de corazón que ninguno de sus sobrinos fuese el hijo del pecado.

Lucy comenzó a sollozar entonces, apenas conteniendo las emociones violentas que la aquejaban, la tristeza de rememorar aquella boba ilusión de juventud y su desafortunado desenlace.

"La di en adopción apenas nació", confesó destrozada, "Nadie salvo mi marido y yo lo sabemos"

Lucy cerró los ojos y golpeó la banca, ese era el terrible secreto que la unía a Rocky, el que ambos hubiesen sido infieles y que ambos tuviesen hijos fuera del matrimonio, solo por eso se soportaban hasta el día de hoy, fingiendo frente a la familia que habían formado para no vivir con la vergüenza de sus malas decisiones.

Pero Lori no necesitaba saber eso, y Lucy ya no deseaba hablar.

De repente, Lori se puso de pie y caminó sin dirección alguna, "Lo siento, esto es demasiado para mi", se excusó apenada, buscando su automóvil para conducir directamente a casa.

Lucy la siguió de cerca, "Lori", la llamó antes de que pudiese subir a su auto, sin embargo, Lori había tenido más que suficiente.

"¿Qué quieres que haga?", preguntó molesta, "No puedo arreglar esto Lucy, no sé que decir ni que hacer"

Lucy sabía que era injusto pedir tanto de parte de Lori, pero siendo ella la mayor y estando además compenetrada en todo el asunto, era la mejor opción para comprobar algo que la inquietaba desde hacía un buen tiempo. Buscó en su bolso su teléfono móvil y allí, halló esa fotografía.

Una selfie de su madre junto a una chica de cabello tan rubio que parecía ser blanco, aquella que tenía todas las facciones de la familia Loud sin ser una de ellos.

"Mira", le dijo a Lori enseñándole la fotografía, "Es la chica que esta viviendo con Lincoln"

Lori arqueó una ceja, de seguro su hermana no estaba celosa de esa tal Lupa, porque eso le resultaría de muy mal gusto.

Lucy rodó los ojos y buscó otra fotografía, solo que en este caso, tenía una copia física y en ella, aparecía una recién nacida, la misma hija a la que dio en adopción.

"¿Lo entiendes Lori?", preguntó Lucy, sosteniendo ambas fotos frente a su hermana, hasta que Lori, habiendo reconciliado ambos rostros pudo comprender.

"Ya veo", susurró Lori completamente pálida, sus llaves resbalaron de sus manos y fueron a dar al suelo, se agachó rápidamente a recogerlas, "Y si esa chica es… tu hija, ¿qué harás?", preguntó al ponerse de pie.

Lucy volvió a guardar ambas fotografías y se cruzó de brazos, "No lo sé", respondió, "Pero no puede quedarse con Lincoln"

Lori apretó los puños, hasta hace no mucho estaba convencida de que Lupa solo era una amiga de Lincoln pero ahora, frente a esa nueva revelación, no podía evitar preguntarse si es que acaso eran algo más, buscó su teléfono y revisó sus redes sociales y en especial, esas selfies que su madre había tomado junto a Lupa. Quería creer que quizás, ellos ya lo sabían y por eso vivían juntos, que Lincoln solo estaba cuidando de la hija a la que recién venía a conocer.

Aquella ilusión le duró poco al encontrar algo que destruyó sus esperanzas de que todo fuese un malentendido, porque incluso si barajaba la posibilidad de que Lupa fuese en efecto, la hija de Lincoln, porque en cada imagen que compartían parecían más una pareja que cualquier otra cosa.

"Nadie más puede enterarse", sentenció Lori con la mirada perdida en el cielo, dándose cuenta de que ya era muy tarde y de que no estaba en condiciones de conducir de regreso a casa.

"Gracias Lori", le susurró Lucy, sintiéndose algo más aliviada.

"No me agradezcas todavía", amenazó Lori, "Estoy sumamente decepcionada de ustedes dos, solo los ayudaré para que papá y mamá no lo sepan"

Luego de eso, subió a su auto y condujo a un hotel cercano en el que se había hospedado con anterioridad, dejando a Lucy por su cuenta.

"Nadie más lo sabe salvo mi marido y yo"

Lori frenó en seco y parpadeó un par de veces, ignorando las bocinas y gritos de los otros conductores que comenzaron a rodearla.

"Entonces Lincoln..."

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Lisa Loud era extraña, lo que era un logro siendo que todas sus hermanas parecían ser extrañas, incluso Lincoln lo era y ella amaba a Lincoln.

Nada de eso borraba el hecho de que Lisa fuese rara, o quizás extravagante, en especial con su insistencia por tomar diversas muestras tanto de ella como de Lincoln sin especificar para qué, y aunque la genio le aseguró en todo momento que Lincoln siempre consentía ella no tuvo empacho en negarse. Sencillamente no dejaría que Lisa Loud tocase siquiera un cabello de su cabeza sin decirle exactamente lo que tenía planeado.

Para fortuna de las dos, Lana se decidió a intervenir, "Descuida, hace eso con todo el mundo, solo quiere saber si estas sana y si necesitas algo", le había explicado la chica de la gorra roja, "Créeme, hace esto todo el tiempo, ya ni nos molesta"

Lupa por esto y solo por esto, dejó que Lisa recogiese un cabello suelto que había ido a parar a la mesa.

Estuvo pensando en la extraña reunión del día anterior desde que despertó, apenas saludando a Lincoln antes de arrastrarse al baño, tomar una ducha y de allí a la cocina, solo al subir al auto llegó a una conclusión.

"Me gustan tus hermanas"

Lincoln no la había escuchado hablar en toda la mañana, cosa por demás inusual, aunque sí la escuchó refunfuñar camino al baño sobre Lisa por lo que asumió que algo había ocurrido entre las dos.

Sin embargo, no podía ser algo tan terrible si es que decía que le agradaban las chicas.

"Solo conociste a tres", contestó feliz, "Espera a que conozcas al resto"

Imaginó lo que sería llevar a Lupa a una reunión familiar, de seguro el resto de las chicas la enloquecerían, o se llevaría igual de bien con todas, incluso con Lola que podía ser bastante gruñona en el mejor de los días. Lupa se puso a silbar, "Me gustan esas tres", afirmó contenta, "De seguro me gustará el resto"

Lincoln sintió otro peso desaparecer de sus hombros, si la opinión de Lynn, Lana y Lisa sobre Lupa era tan buena entonces de seguro empezaría con el pie correcto al conocer al resto de la familia y quien sabe, incluso podría llevarse bien con Lori y Lucy.

Al detenerse frente a la secundaria, vio a un joven bastante alto y fornido el cual vestía una chaqueta con la insignia del equipo escolar de football, se veía agitado y molesto, asesinando con la mirada a todos los que pasaban frente a él.

"¿Tu admirador?", preguntó Lincoln bromeando, pero al ver lo sería que estaba Lupa se bajo del vehículo y fue hasta su puerta.

"¿Qué haces?", siseó Lupa mientra Lincoln abría la puerta, "¿Acaso también vas a acompañarme adentro?"

Lincoln negó con la cabeza, "Es solo por precaución, sé que algunos no toman bien el rechazo"

Lupa tomó su mano, salió del auto y le dio un beso en la mejilla, "Estaré bien", susurró antes de irse, "Sé que vendrás de inmediato si lo necesito"

La muchacha se fue directo al edificio, apenas dirigiendo una mirada de soslayo al jugador de football americano el cual infló los cachetes tornándolos de un feo color purpura. Lupa le restó importancia, era su culpa en primer lugar por no haberla escuchado desde el principio, cuando le dijo que ya estaba saliendo con alguien y que no estaba interesada en nadie más.

Encontró a sus amigas junto a los casilleros, las chicas creían que Lincoln era su padre, cosa que Lupa en ningún momento negó, pues servía a sus fines.

Durante el resto del día sintió la presencia de Jeremy siguiéndola alrededor de toda la secundaría, mas, no tenía miedo, Jeremy era alto, fuerte y para nada un tonto, pero frente a Lincoln… pues le faltaba mucho para igualarlo, tanto que estaba segura que nunca, jamas, le pisaría siquiera los talones.

Al terminar las clases se quedó con sus nuevas amigas esperando a Lincoln, en cuanto lo vio llegar se apresuró para despedirse de las chicas las cuales comenzaron a preguntar sobre él, sus hobbies y si estaba casado, obviamente Lupa no lo tomó de la mejor manera, era su hombre de quien estaban hablando, pero siendo que nada podía hacer al respecto tuvo que morderse la lengua. Sin embargo, en cuanto subió al auto se aseguró de darle a Lincoln un largo y tierno beso en la mejilla.

"Te extrañé mucho papi", ronroneó en tono dulzón en frente de las otras dos chicas las cuales, sin saber por qué, se pusieron a balbucear completamente sonrojadas.

Lincoln se despidió rápidamente y aceleró hasta alejarse de la secundaría, con Lupa riendo todo el camino de regreso.

Lupa esperaba de corazón que Jeremy lo hubiese visto, porque incluso si no era una persona cruel, existía un punto que no se debía cruzar con ella el cual Jeremy había traspasado en varias ocasiones. Era justo entonces el darle una lección, incluso si solo lograba poner algo de sal en la herida, cosa que según ella tenía más que merecida por todos los problemas que le había causado.

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Veo un cambio de calificación a futuro, allí lejos… de todos modos gracias por pasar a leer y hasta la próxima.