A DIETA
Capítulo 4: Fuerza de Voluntad (Parte II)
Ino creyó que paseando al Beagle de su vecino su rutina de ejercicios recién comenzada sería mucho más dinámica y productiva, pero resultó siendo peor. Ese pobre perro era más perezoso que ella, sólo se apresuraba cuando quería comida y allí sí corría como si no existiera un mañana, aparte de que tenía el mal hábito de olfatearle el culo a todo ser viviente que caminara cerca de él. Estaba pensando seriamente en comprarse mejor uno propio; tal vez un Golden Retriever o un Siberiano, eran perros más a su estilo… luego recordó que estaba esclavizada en el despacho y que el pobre perro se comería toda su despensa y orinaría cada rincón de su casa al estar solo.
Se sentó en una banca del parque y amarró al perro como Dios le dio a entender. No estaba de humor para seguir el comportamiento bipolar del can. Descansó un buen rato, demasiado para la cantidad de minutos que había corrido, pero no le importó. Ella descansaría y ya, luego correría otro rato y se iría a entregar al bendito perro y luego directo a la ducha, que bastante asquerosa se sentía ya. Se levantó de la banca y se sacudió el trasero con un par de palmaditas, desamarró al chuco y se ató la correa a la muñeca.
Comenzó a correr.
No tenía una ruta en específico, ella era como el viento, iba a donde la llevara; bueno, más bien a donde el Beagle la llevara, así que se puso a dar vueltas alrededor del parque sin ninguna clase de sentido. Primero hacia adelante, luego hacia la derecha, vuelta en U, luego reversa y otra vez derecho. En una de esas tantas vueltas sin sentido, y en la que el perro había corrido como si el mundo se estuviera acabando en ese preciso instante, vislumbró a una cabellera negra justo al lado de una rubia brillante.
Mierda. Era su jefe.
Sintiéndose miserable por no haber traído sus gafas de sol, Ino siguió corriendo.
—Que no me vea, que no me vea… —susurró bien bajito y siguió su camino lo más lejos de su jefe que le era posible. No quería saludarlo, no quería decirle hola, suficiente tenía con ser su chacha en el despacho como para verle la cara otra vez cuando era una simple ciudadana que luchaba contra su sobrepeso—. No me vio —dijo aliviada luego de pasar por la zona de la muerte y continuó por su camino.
OoOoOoOoOoOoO
Yamanaka se despertó sintiéndose despreciable. La noche anterior no había sentido ninguna clase de culpa, pero ahora que veía las cosas desde una perspectiva… poco hambrienta, se dio cuenta de que poseía la fuerza de voluntad más mierda del mundo y que esas papas de McDonal's se irían directo a sus caderas, donde no podría sacarlas jamás.
La culpa la tenía ese estúpido establecimiento de comida rápida. ¿Por qué estaba abierto a tan altas horas de la noche? ¿Por qué tenía esos anuncios luminosos tan llamativos? ¿Por qué sus papas sabían a gloria? Haciéndose un berrinche a sí misma, la rubia se puso uno de sus feos y cuadrados trajes cafés y se fue a la oficina a trabajar, con el ánimo a diez… menos diez. Así que, con su cara larga de las últimas mañanas, la joven llegó a su trabajo solamente para encontrarse con una cosa bien rara sobre su escritorio.
Flores.
Bueno, para ser exactos, una flor. Un enorme girasol en un bonito florero colocado pulcramente sobre su escritorio desordenado con una nota que decía "para ti".
Era raro.
Joder, qué falta de imaginación, fue lo primero que se le pasó por la cabeza a Ino cuando leyó el papelito.
No sabía quién había puesto la flor allí o con qué intención, así que fue a dar una vuelta por todo el despacho para ver si encontraba a alguna alma viviente aparte de ella. No encontró a nadie. Muy bien, sí, encontró a su jefe directo, Sasuke, pero era altamente imposible que él hubiera puesto esa flor allí, por no decir imposible, así que se conformó con imaginar que un mensajero las había dejado sigilosamente, que no eran para ella (tenía la autoestima muy baja en esos días para creer lo contrario) y que se habían equivocado de mesa.
—Sí, probablemente sean de Temari —recordó a la única secretaria con novio allí.
OoOoOoOoOoO
Sasuke estaba algo ansioso sentado en su oficina. Esa idea de la flor y el jarrón en el escritorio de la rubia le parecía completamente estúpida ahora que estaba solo. Pensó en ir a retirar el artilugio del lugar, pero justo en ese momento escuchó a la rubia llegar (no podía ser más que ella la que llegara tan temprano, ya que él la había citado antes del horario para avanzar con su trabajo) por lo que ya era demasiado tarde. Por lo tanto, ahora se encontraba hasta cierto punto nervioso por su reacción.
¿Y si creía que se quería casar con ella o alguna idea loca de ese tipo? No. No. Eso sería horrible, por eso mismo no había puesto nata cursi en la hojita. Se carcomió el cerebro un rato más hasta que se envalentonó a salir de la oficina para ver con sus propios ojos la cara de enamorada bobalicona que él juraba que tendría la rubia.
Ni siquiera se le pasó por la cabeza que había olvidado firmar la nota.
Lo que encontró afuera no fue nada de lo que esperaba. Para empezar, las flores no estaban ya en el escritorio de Yamanaka, sino en el de la secretaria de Asuma. ¿Por qué coño ocurría eso? Miró penetrantemente a la pobre, inocente e indefensa flor hasta que una vocecilla le interrumpió en su "ataque mortal" a la planta.
—Disculpe si le molestan las flores —dijo Ino con el gesto torcido. La chica pensaba ¿hasta a las flores les tienes repelús? Y lo tachó de amargado al extremo—. No estaban firmadas, así que supuse que eran de Temari. Cuando ella venga las retira si tanto le agreden.
Formando una línea recta con su boca, Sasuke se contuvo de gritar una gran grosería frente a la chica, se retiró del lugar con un portazo y reclamó a la nada la devolución del dinero que había gastado en el detalle.
Dios, juraba que ya había actualizado. Cuando me di cuenta que no, también descubrí que el capítulo que tenía escrito había muerto de formas llamadas virus, así que tuve que rehacerlo. Igual me quedó más mono así.
Lamento la espera y les agradezco a:
-Kyraa Te hice caso con lo de los perros, o algo así. Igual pensé desde el principio que el chucho no sería de ella. Y no, no lo voy a dejar colgado, no porque sé qué se siente :3
-AriatneNamizake Ino no es emo… bueno, sólo en apariencia, pero ay cambió xD
-Marcia Andrea Una tiene que ponerse al frente con estas cosas, osea, si no te ayudas tú nadie te va a ayudar. Es la triste historia de la vida.
-Samantta Hyuuga De verdad me da mucho gusto que gente que no habla español me lea, hasta me siento importante. Te aviso esta vez, pero te sugiero que pongas la historia en alertas, es más eficiente que yo xD igual, si no te parece, yo seguiré fastidiándote cada vez que actualice por mensajes privados
-yerik Aquí la conti, gracias por tu comentario :3
-Lorss Gracias es un honor.
-Veinbitchsaywott17 Tarde pero seguro! Siempre lo digo
Los reviews son bienvenidos.
Besos, abrazos y galletitas de Kristall Blauw
