La Predicción de Trelawney

Capítulo 4

Para Ron las dos semanas después de la predicción habían sido tortuosas. Sobre todo, después de lo ocurrido en el baño de prefectos.

La imagen de Draco, respirando entrecortadamente, sus ojos llenos de expectación, la toalla que colgaba peligrosamente alrededor de su cintura, lo perseguía a todas horas incluso cuando dormía. Lo que resultaba como trabajo extra para los pobres elfos domésticos que cambiaban sus sábanas.

Hermione, que era muy observadora, lo había interrogado al percatar su ansiedad. Y en los interrogatorios de Hermione Granger siempre salía a la luz más información de la necesaria.

-Creo que te gusta Malfoy, Ron- concluyó la bruja después de oír la historia del baño -. Y no es de ahora, la predicción simplemente sacó a flote el sentimiento.

El menor de los Weasley la miró como si se acabara de convertir en un insecto gigante.

-Estás demente, 'Mione- la chica hizo un gesto de "armarse de paciencia"

-Ron, siempre buscas cualquier oportunidad para pelear con él…

-¿Te suena la palabra enemigos?- la interrumpió Ron.

-Cuando Harry se fijó en que Malfoy tramaba algo y lo comenzó a seguir, te pusiste furioso...

-¡Porque a Harry se le meten unas ideas ridículas en la cabeza!

-Siempre hablas de él cuando tienes la oportunidad: que sí odias su actitud, que sí su padre es un cretino, que sí no tiene la rapidez que un Buscador debe tener...

-¡No la..

-Lo observas demasiado, Ron- interrumpió la chica esta vez -. Además, siempre sales con rubios.

-No es cierto- reclamó airado

-A ver si recuerdo: Ernie Macmillan, Collin, Smith...¿Quién es el nuevo? Oh, McLaggen. Rubios todos.

-Bueno, que me gusten los rubios no significa que sea por Malfoy... - en este punto, no estaba seguro de si lo decía en serio.

Hermione le dirigió una mirada de piénsalo, y se despidió para dormir.

El pelirrojo arrastro los pies hasta su dormitorio, cuestionándose por qué de todas las chicas su mejor amiga tenía que ser la más inteligente.

Harry que lo vio llegar desde su cama, percato enseguida su desánimo.

-¿Estás bien, amigo? - preguntó preocupado.

-Hermione cree que me gusta Malfoy- respondió hundiéndose en el colchón, sin siquiera cambiarse la ropa.

-Hermione no siempre está en lo correcto - señaló el niño-que-vivió -. Yo sé que no hay manera de que te guste el insufrible hurón.

Por desgracia, las palabras de su amigo no lo convencieron del todo.

Antes de poder responder, oyó el ronquido de su mejor amigo y sonrió sabiendo que esa noche su mente no lo dejaría dormir.

..

Quidditch había sido agotador esa tarde y arroparse* con McLaggen a medianoche era lo que menos quería hacer.

Estaba cansado y el tipo no le terminaba de agradar. Pero ahí estaba, en un aula desierta con las lenguas entrelazadas y sus manos dentro del pantalón del otro, jugando con sus vellos rubio cenizo, tono que por alguna razón no era su tono de rubio favorito.

Estaba tan absorto en la acción que no escuchó las pisadas detrás de él. De hecho, no se percató de la presencia de alguien más hasta que la cerradura de la puerta destelló chispas verdes y se abrió de golpe, obligándolos a Cormac y él a apartarse.

Cuando los ojos grises, cargados de rabia, se clavaron en él, Ron sintió que se le iba el alma a los pies. Cuando, detrás de la frialdad leyó tristeza en esos ojos, el mundo se le vino abajo.

Con un portazo, Draco se había ido.

-¿No era ese Malfoy? - preguntó Cormac divertido - ¿Qué le picó? A lo mejor está celoso.- agregó socarronamente.

-Eres un idiota -espetó el pelirrojo y sin más se marchó, dejándolo solo.

Recorrió los pasillos en búsqueda del Slytherin, no estaba seguro de por qué lo hacía, pero sentía como si le debiera una explicación a Malfoy. Cuando el amanecer se asomaba, desistió. Decepcionado, se recostó contra un tapiz.

Quizá Hermione tenía razón.

..


*Arroparse en panameño es como besarse y tocarse con otra persona y bueno ya se imaginan. Bueno según lo que tengo entendido. No encontraba otro término en español universal que encajará.

Gracias por las alertas, los comentarios y favoritos. Es un gusto para mí complacerlos.

Besooooos,
Isabella