Authors' Notes: Lamento la demora, sólo eso, creo que ya saben por qué tarde.


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Culpa

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Por: Gaa
―•—അ—•―Déjalo ir

Cuando uno ama tiene la costumbre de ver y sentir feliz a su pareja, cuando uno ama tiene el deber de ceder ante lo inminente, cuando uno ama de manera tan voraz, posesiva e inolvidable, tiene que comprender cuando aquellos sentimientos no son recíprocos, cuando uno ama debe saber cuándo perdió la pelea, y aunque duela, las cosas quizás terminen mejor sabiendo que el ser al que tanto amor le diste, te regala una seña de agradecimiento, por eso Naruto y Sakura se estaban preparando para lo peor, y aunque el corazón se haga trizas, tenían que dejarlo ir.

—Vamos Sasuke contesta —no había dormido en lo más mínimo, su celular y teléfono de la casa no paraban de llamar a la residencia del moreno, tenía ambos aparatos en ocupando sus oídos, rogando en silencio a que por lo menos descolgara el maldito teléfono en señal de hastío, ¡algo que le dijese que estaba vivo!, pero nada, absolutamente nada. Mañana sería Lunes, por lo cual —si era posible— se saltaría algunas clases con el fin de buscarlo, le preguntaría a media Universidad si fuese necesario, pero necesitaba disculparse, aunque el idiota de Sasuke hubiese tenido la culpa de la discusión, sabía cuán rencoroso podía ser aquel chico, pero poco le importaba a él tener que ceder, lo único que quería era tenerle a su lado, aunque doliera y sangrara, él no lo dejaría, era su efecto placebo.

En otra instancia alguien miraba el teléfono con insistencia, no alcanzaba a descansar dos segundos cuando nuevamente había una llamada entrante, la contestadora tenía más de veinte mensajes de distintas personas, y su celular lo tenía en modo silencioso, pero la pantalla no se apagaba cuando el mismo número comenzaba a sonar, y es que a pesar de ser las tres de la mañana Naruto no se daba por vencido, suspiró y caminó hasta el balcón y desde su bolsillo sacó su celular de trabajo, desgraciadamente tendría que hacer lo que no quería hacer.

Marcó un número que conocía de memoria, y no alcanzó a repicar mucho cuando alguien descolgó.

—¿Sasuke?

—Sí.

—¿Qué sucede? —la otra voz parecía adormilada, pero no molesta por ser despertado, el Uchiha menor admiró silenciosa la Luna bufando de pasada.

—Necesito un favor —soltó de improvisto cuando el titilar de las estrellas se vio más intenso.

—¿Estás bien? —ahora la voz profunda y algo preocupada de la persona parecía estar más vivaz que nunca, por lo cual el Uchiha menor sonrió.

—Sí Aniki-baka.

—Ototo, sabes que no me puedes engañar… en fin, ¿qué quieres? —pronunció volviendo a su voz neutral y desinteresada, aunque era todo lo contrario.

—Necesito… necesito que hagas los transmites para la Universidad de Kyoto, y me dejes alojar un tiempo en tu departamento —murmuró como si nada, y una floja aceptación logró decirle que su hermano haría todo lo que pediría —. Hazlo tú, sin que nadie se entere.

Cuando la conversación estuvo terminada, Itachi no dijo nada más, se quedó despierto mirando el techo tratando de comprender la situación de su hermano, al parecer estaba arrancando de algo, pero Sasuke no hacía eso por nada… algo realmente molesto le debería haber pasado en Tokyo, decidió arreglar todo para su viaje y que se demorara lo menos posible, después de todo él seguía siendo un Uchiha con todas sus ventajas.

El cielo poco a poco se teñía de un anaranjado y rojizo color, incitando a ser despertado a las seis de la mañana, y Sasuke aún prevalecía en aquel balcón, pero ahora sentado con un vaso de Brandy en su mano. Su mirada decidida y fría era lo que más rescataba de toda aquella escena, odiaba hacer eso, odiaba tener que ocultarse por un tiempo pero no tenía opción, él tenía que pensar tranquilo sin tener a Naruto hostigando o a Sakura persiguiéndolo por una segunda oportunidad, quería estar en paz con sus pensamientos y allí no lo podría obtener, podría verse como un acto cobarde de su parte, poco le importaba, después de todo sólo él sabía las causas de todo esto. Sonrió de medio lado, nunca pensó tener que irse de la ciudad por problemas idílicos, nunca pensó tener que hacer eso por un rubio y una chica de cabellos rosas. Su celular de oficina comenzó a vibrar, y miró la pantalla viendo el nombre de Gaara en él, indeciso presionó el altavoz para no tener que llevárselo a la oreja, y la neutra voz de su amigo le llegó.

—Sasuke —aquella voz que hace tiempo no escuchaba le invitaba a una grata charla que no quería tener, nunca imaginó que terminaría siendo amigo del pelirrojo, pero, la vida daba tantas vueltas —, Itachi me llamó para decirme que te quieres venir a Kyoto, puedes quedarte en mi casa —dijo como si el clima estuviese templado.

—Está bien —infirió el poseedor de las orbes azabaches —. Estaré allí en unas horas —completó.

Gaara sabía que no todo se quedaría allí, así que la crucial pregunta abordó al Uchiha.

—¿Qué hizo? —cuestionó la voz, hubo un silencio en el cual el ajetreo de los autos y el exterior comenzó a sonar, y Sasuke pensó, ¿qué hizo?... omitió una de sus reglas, fue en contra de su decisión, fue en contra de lo que él mismo había construido a base de mucho esfuerzo y culpa por olvidar así a una persona que creía muerta… prácticamente no hizo nada más que tirarle la verdad en la cara, crearle confusión y desestabilidad.

—Sakura está viva —la respiración agitada del contrario le llegó, al igual que lo que parecía un balbuceo mediano, ¿quién podía competir con algo como eso?, ¡¿qué ser humano no se sentiría confundido ante la sola afirmación?!

—Pero…

—Y Naruto quiere que la escuche, que la acepte, que elija… dime Gaara, ¿acaso estoy mal? —y aunque le dijera que sí, lo haría de todas maneras porque era él quien sufría aquello, y eso era lo que necesitaba en ese momento, si se equivocaba ya lo arreglaría con el tiempo.

—No lo sé Sasuke, pero, son tus decisiones y tu vida, con eso me basta y me sobra —a veces creía que aquel difícil carácter que se gastaban ambos sería complicado a la hora de mantener una relación, pero era todo lo contrario, la comprensión de estar siempre en silencio era lo mejor.

—No trabajes hoy.

—No pensaba hacerlo durante la semana —completó de manera inmediata —. Te espero, Sasuke.

Y sin más la llamada finalizó. Gaara y él eran tan distantes como el agua y el aceite, y tan similares como dos gotas de lluvia al caer; tras esos pensamientos no pudo evitar pensar en aquel rubio al cual hace una semana le había pedido ir a vivir con él. Si Gaara, uno de sus mejores amigos, era agua y aceite; ¿qué sería Naruto?... hasta cierto instante el aceite podía estar cerca con el agua, pero con Naruto esa ley siquiera se cumplía, era como la Luna y el Sol, los cuales se despedían agónicamente como él lo estaba haciendo en silencio y soledad.

—No soy un cobarde —murmuró mientras se levantaba de allí y comenzaba a empacar, dejaría algunas cosas, y juro que algún día volvería a aclarar todo este enredo.

—അ—

Sus colosales ojeras no dejaban pie siquiera para preguntar un inútil "¿te encuentras bien?" por parte de sus amigos, porque precisamente sus orbes rojos, ojeras y actitud abatida dejaban bastante en claro que no se encontraba bien, y que lo que menos tenían que preguntarle era aquello.

—Naruto —la voz de Shikamaru volvió a sacarlo de su quimera, y poco a poco su noción fue volviendo, aunque no de la manera en la cual quería —. Escucha, sé que puede que te enojes pero, ¿qué le hiciste a Sasuke? —Sasuke, así se llamaba la persona la cual había buscado por todo el maldito Campus de la Universidad sin resultados positivos; vio a lo lejos a los amigos de su 'novio' nuevamente, a los cuales a la primera hora asaltó preguntando si había llegado a clase o lo habían visto, pero una rotunda negativa y un gesto despectivo les dio a entender que no, y que no lo querían con ellos.

Le preguntó a Hinata, Ino, Temari, Shikamaru y Kankuro si habían visto a aquella persona que le quitaba el aliento, pero recibió una negativa por parte de cada uno de ellos, derrotado ahora yacía en el patio bajo un árbol sentado en una banca analizando dónde demonios se podría haber metido su novio, o lo que fuera que fuese Sasuke, pero no podía, ¡no podía encontrarlo ni pensar siquiera!

—Sólo quería que hablara con Sakura —Nara pensó por unos segundos cuando volvió a negar con la cabeza.

—Bien, sólo venía a decirte que te olvidaras de buscar a Sasuke, hace poco nos enteramos que se retiró de la Universidad, lo siento Naruto.

"Se retiró de la Universidad"

"Lo siento Naruto"

—¡Oh Dios! —gimió lastimeramente mientras se cubría con su antebrazo el rostro y aquellas fatídicas frases se reproducían una y otra vez en su minerva, atormentándolo. Shikamaru le dejó solo, cosa que agradecía profundamente; se había marchado, ¡le había dejado! Por unos momentos quiso gritar por ser tan idiota, pero luego la pensó en la tamaña cobardía que tenía aquel estúpido del Uchiha, ¡siempre hacía lo mismo cuando algo le sobrepasaba!, se iba por unos días, dejaba todo botado y a sus amigos preocupados y se arrancaba con la cola entre las piernas — ¡¡Te odio Sasuke-teme!! —gritó a viva voz mientras sus ojos ardían con fiereza.

Omitiendo las miradas de terror, molestia y confusión del alumnado tomó sus cosas y se marchó colérico a su departamento, ¡ya vería ese idiota cuando lo tuviera cara a cara!

Cuando a Sakura la llamó Ino para decirle que Sasuke se marchaba de la ciudad y que estaba ya esperando el jet privado de la familia, no se demoró dos segundos en marchar al Aeropuerto privado de Tokyo, siquiera pensó en Naruto ni nada, ella quería hablar con Sasuke aunque sea unos segundos antes de su marcha.

—¡Sasuke-kun! —y lo iba a lograr. El joven Uchiha se estaba subiendo en aquella avioneta privada mientras que ella corría presurosa a su encuentro —, ¡por favor Sasuke! —gritó otra vez mientras el poseedor de los orbes noche la miraba como si nada para luego suspirar y bajar nuevamente.

—¿Qué quieres? —no tenía que saber quién era la que se había ido de boca con su ubicación, sólo esperaba que Naruto no fuera allí porque de seguro a golpes solucionarían sus problemas.

—Y-yo… lo lamento —pronunció apenada mientras el Uchiha la seguía mirando.

—Sé que fue egoísta de mi parte venir a verte de esta manera, que ahora no soy nadie para pedirte algo y que estropee tu vida con Naruto, de verdad lo siento —balbuceaba dificultosamente debido a la tormenta de sensaciones y angustia que reflejaba su rostro. Sus orbes jades intentaban comprender todo aquello que sentía, y por supuesto darse a entender al chico que tiempo atrás había sido parte importante de su vida tanto como lo era ahora —. Sé… sé que amas a Naruto, y que por mí no sientes nada —bisbisó nuevamente con una clara sonrisa de melancolía que hizo suspirar a Sasuke, y se repitió en la mente una y otra vez "por los antiguos tiempos Sasuke" hasta lograr abrir sus labios tratando de que no fueran puros insultos hacía aquella persona.

—No quiero verte —aquello quebró la poca defensa que tenía la chica quien asentía y se daba vueltas llena de un manto de desaforada tristeza —, deberías haber confiado en mí —siguió el Uchiha viendo cómo la joven se paraba.

—Lo sé, fui una estúpida.

—Lo sé. No debiste ocultarme algo así, no debiste ser egoísta, ¿sabes acaso la magnitud de tu error?... puede Sakura que aún estuviésemos juntos aún si tú no pudieras caminar —aquello sin dudas fue un golpe bajo, claramente le estaba diciendo que la quería de una manera u otra… y a pesar de sentirse feliz por aquello, sólo sonrió con amargura.

—Sé a lo que quieres llegar Sasuke, y no es necesario… yo de verdad lo lamento, sólo espero que tomes la decisión correcta, porque te esperaré aunque tú no quieras, porque te amo a pesar de que sé que no es recíproco… espero verte luego —apresuró sus pasos resonando en aquel lugar, mientras que el menor de los Uchiha se subía a la avioneta masajeando sus sienes esperando algo de paz.

—'Te esperare', hn… me hubiese gustado que otra persona me hubiese dicho eso —su mirada se endureció y se recriminó una y otra vez por pensar en aquello, marchándose de una vez por todas de aquella ciudad.

—അ—

Estaba perdida en sus pensamientos caminando sin rumbo durante horas, caminó hasta que las piernas no le daban más, opacando su mirada jade y perdiéndose en aquellos tormentosos recuerdos. Sus pasos la llevaron hasta el estacionamiento —en el cual llevaba tiempo dando vueltas— y se subió a aquel vehículo que la transportaría.

—A la Avenida Kushinawa —murmuró como si nada.

La joven de cabellos rosas perdió su mirada en el paraje de la ciudad, olvidándose por unos instantes de la imagen de un rubio rezagado por aquel pelinegro un tanto cruel.

Cuando sus pies pisaron esta vez el asfalto, su instinto la llevó a un parque con niños, jóvenes parejas y ancianos disfrutando de una amena tarde, vio un gran árbol alejado de todo aquel bullicio, y apreció la figura de aquella persona que le había robado el corazón a Sasuke, su Sasuke… no, no debía de ser egoísta, Sasuke Uchiha ya no era suyo. Con algo de desdén se dirigió hasta aquel muchacho decidida a decirle un par de cosas, tales como el por qué no estuvo en aquel aeropuerto impidiendo la marcha del astuto pelinegro.

—¡Tú! —vociferó mientras colocaba sus manos en la cintura —, ¡¿Cómo te atreves?! —volvió a insistir aún viendo la devastada figura. Sentado entre el césped largo y verde, apoyado en un tronco de color oscuro, perdiendo su mirada al vacío de la calle, omitiendo los ruidos tanto de molestos vehículos como de niños gritones, apreciando y a la vez no los matices del atardecer, y con aquella ropa desaliñada, Sakura pudo admirar a un abatido Naruto, quien al verla pareció recordar algo a un naciente odio por un Uchiha.

—¿Qué? —soltó escueto mientras miraba a otro costado —, ¿vienes a molestarme? —aunque la chica no tenía la gran culpa —aunque intentaba engañarse de aquello—, se sentía confundido, abandonado, engañado y irremediablemente furioso con toda esta situación, y por supuesto, con ella también.

—Lo siento —había terminado cediendo, ella no debería estar allí interponiéndose, a pesar que todo su ser gravitara a Sasuke, a pesar de que aún tenía aquella vocecilla constante pidiéndole que los separara, pero por sobre todas las cosas ella tenía que dejarlo ir —. No debí haber cometido esta estupidez, pero… no sé que hubiese hecho otra persona en mi lugar. Amo tanto a Sasuke —susurró mientras se sentaba enfrente del rubio —, lo amo tanto que no concibo mi vida sin él… pero después de todo yo fui más egoísta al querer tenerlo conmigo a pesar de que ya te tenía a ti, a pesar de que tú lo habías curado… de verdad lo lamento Naruto.

El rubio escuchó atentamente todo, silencioso y razonando; quiso decir algo pero cerró sus labios volviéndolos a fruncir para volver a intentar decir algo, pero nada… el silencio propicio una compañía dolorosa.

—Sasuke se fue —musitó al cabo de un tiempo.

—Lo sé, lo fui a despedir —Sakura no se sorprendió de la mirada de sorpresa y enojo que tenía el rubio, pero ¿qué podía hacer?, a ella le llegó la información.

—Jee… después de todo te prefería a ti.

—No te creas, después de dejarlo ir, comprendí su motivo de marcha.

—¿Cuál?

—Tú. Se marcha solamente por ti.

El parlar se les hacía neutro y vacío, trataban de comprenderse mutuamente, de comprender a Sasuke, de entenderse a sí mismos, pero nada daba resultados, ¡nada era lo suficientemente aceptable!, ¡¿Por qué tenían todo este enredo?!

—Me odia —el poseedor de los orbes zafiros se levanto tambaleándose un poco por el cansancio y el stress, a lo cual Sakura lo secundo en silencio.

—No, sólo está dolido conmigo, y contigo.

Naruto rió con frustración y caminó a su departamento, ya quizás nada importaba.

¿Cuándo volverás Sasuke?

—അ—

Sentados ambos en aquella sala trataban de comprender su silencio, instaban a las soluciones a largo plazo y a las curas a corta instancia.

—¿Qué harás? —preguntó un pelirrojo.

—Olvidar.


Lo sé, más corto que el anterior, pero así salió. Bien, la frustración y confusión de Naruto va por un aparte; la aceptación de Sakura va por el otro; y Sasuke dejó todo… ya veré cómo soluciono todo esto… o cómo no lo soluciono.

Espero sus comentarios y saludos.

—Gaa—