-Es Yoh, el… volvió y se encuentra en Izumo-
Las palabras de Len parecían repetirse una y otra vez en la mente de Anna como tratando de encontrarles un significado.
-Anna- dijo Len luego de unos minutos de total silencio, la chica parecía tranquila, pero era obvio que estaba bastante perdida en sus pensamientos.
-Anna..- la llamó nuevamente Len tomándola del hombro para que se re enfocará.
-Lo siento- dijo la rubia volviendo en si -por un momento creí que habías dicho que Yoh había vuelto-
-Si eso fue lo que dije- aclaró Len mirándola fijamente, estudiando la reacción de Anna quien parecía volver a quedarse nuevamente sin palabras, por lo cual el chico decidió proseguir. -Mi padre recibió la comunicación esta mañana de parte los Asakura ya que ninguno de los dos se encontraba en casa -dijo Len sacando la copia del mensaje y ofreciéndoselo a la chica -al parecer Yoh regresó ayer en horas de la noche a Izumo y se encuentra bien-
Anna tomó lentamente la hoja de las manos de Len y sin decir nada comenzó a leerlo lentamente, ciertamente lo que decía Len era cierto, pero además de eso habían otros detalles más que por alguna razón no pudo simplemente ignorar.
-¿Estuvo todo este tiempo con Hao?- exclamó la chica mientras su puño apretaba y arrugaba la hoja
-Así parece- dijo Len aun mirándola fijamente como leía la carta
-¡Por convicción propia y sabiendo que si las cosas no salían bien podía simplemente no volver!- espetó la chica con dureza levantándose de golpe.
De todas las reacciones que Len espero de Anna esa era la que menos vio venir, la chica parecía molesta con Yoh.
-El trataba de ayudar a Hao, tú sabes cómo es Yoh-
Las palabras de Len más que calmar a Anna parecieron alimentar su enojo ya que le dedico una mirada que si pudiera lo hubiera asesinado.
-Si ahora lo sé, después de 4 años de no saber nada, de días y noches enteras de angustia lo sé-
Anna miraba con indignación el mensaje, era como si cada palabra que dijera no fuera más que una ofensa hacia ella o al menos así lo sentía en ese momento.
-Sabes que no lo hizo a propósito- trato de razonar Len, es decir era entendible que Anna se molestara luego de todo lo que había sufrido a causa de su desaparición, pero nunca pensó que esa molestia fuera más que la felicidad de que Yoh estuviera sano y salvo.
-Pero lo hizo, se marchó sin decir nada, sin pensar en nada, solo lo hizo, jaaa algo muy típico de él, hacer las cosas sin pensar en las consecuencias o si quiera en las personas que estas afectan-
Era más que obvio que la chica se refería a ella, y de nuevo Len no podía culparla porque dentro de todo tal vez Anna tenía un poco de razón.
-Tal vez si hablas con el- dijo con algo de duda Len
Anna miro al pelinegro con duda, el chico actuaba de manera extraña pero bueno que era normal en una situación como esa?
-Yo… no tengo tiempo para eso- dijo la chica arrugando el mensaje y botándolo a la caneca – me alegra que Yoh volviera y que se encuentre bien, pero el que este de regreso no cambia nada, la vida sigue, así como cuando él decidió marcharse -
Anna no le dio la menor oportunidad a Len de decir algo más ya que rápidamente tomó el libro que había estado leyendo antes de que la interrumpiera y se retiró a su habitación. El pelinegro se quedó un momento pensando en lo que acababa de suceder, no le gustaba ver asi a Anna pero no había forma simplemente de no decírselo, lentamente Len tomó de la papelera el mensaje y lo leyó lentamente tratando de verlo desde la perspectiva que lo hacía Anna, cuando lo analizaba desde los sentimientos heridos y las repercusiones de las decisiones de Yoh sobre la vida de la chica no era tan difícil entender la reacción de ella, en todo caso esperaba que con el tiempo se calmará y lo viera de una forma más objetiva, porque de si algo estaba seguro Len era que Anna no había sido la única lastimada por la separación, de seguro Yoh de igual forma.
Anna entró de golpe a su habitación y sin siquiera molestarse por cambiarse de ropa o meterse en las cobijas se recostó sobre la cama esperando que el mundo se detuviera o al menos que se tragara todos esos sentimientos que amenazaban con desbordarse en cualquier momento.
Como era posible que Yoh apareciera después de 4 años, se enterara por una comunicación de no más de una hoja por parte ni siquiera de Yoh sino que de los Asakura, que por medio de dicha comunicación le informaran que Yoh en verdad nunca había estado perdido sino que el por mera voluntad propia había decidido tan solo irse sin importarle la preocupación y sufrimiento que dejaba atrás, era inaudito! Pensaba la rubia mientras pequeñas lágrimas empezaban a formarse en sus ojos, ¡si que lo era!, … ¿lo era?
Anna recordó nuevamente el mensaje y como decía que Yoh había estado con Hao durante todo ese tiempo ayudándolo a ser mejor a reivindicarse, eso si que era típico de Yoh, querer ayudar hasta a alguien como Hao, pero bueno en realidad el que hubiera ayudado a Hao no era muy diferente al que la hubiera ayudado a ella en su momento, o tal vez si porque dentro de todo Hao era el hermano de Yoh, mientras ella que era cuando la conoció, nadie una huérfana más que no tenía nada que ver en su vida. Las lágrimas que escurrían por las mejillas de Anna se acrecentaron haciéndola no solo sentir más triste, sino que más enojada aun al recordar cuanto había llorado en un principio por la ausencia de Yoh, y no solo en un principio, sino que varias veces durante todos esos 4 años.
Yoh era un idiota! La había dejado y no le había importado, no le había importado nada ni nadie!, bueno nada ni nadie a excepción de Hao, definitivamente Anna no compartía en nada la decisión, pero de cierta forma la entendía, es decir Yoh siempre había querido salvar a todo el que pudiera, incluida ella, esa era una de las cosas que más le gustaban de él, el cómo el castaño podía tomar hasta la peor de las situaciones y con su carisma, calidez y optimismo transformarla en algo muy bueno, no dudaba que lo hubiera logrado con Hao y más por lo que decía la carta; era difícil reprochar del todo una proeza como esa. Además, si Yoh hubiera abandonado simplemente a Hao y vuelto con los demás en su momento no hubiera sido en realidad Yoh y de seguro el castaño no hubiera podido vivir con eso.
Anna se giró en si misma para recostarse mirando ahora hacia el techo, sentía que su corazón se iba a salir de su pecho entre más pensaba en la situación, porque aunque estuviera molesta el solo pensar en lo que había hecho Yoh la llenaba en parte de orgullo, no cualquiera hubiera podido hacer algo como lo que hizo el y más conociendo lo que era vivir en la oscuridad con el reishi y como era Hao.
La chica dio un largo suspiro mientras limpiaba con torpeza las lágrimas de sus ojos, empezaba a pensar que no estaba molesta en realidad con Yoh, al fin y al cabo, el dentro de todo no había hecho algo malo, o como le había dicho Len al menos no a propósito. Pero entonces ¿que era esa ira que sentía?, ¿por qué el hecho de que Yoh volviera la llenaba más que de felicidad de incertidumbre?, acaso ella no se sentía feliz por qué el castaño estuviera bien?, no, no era eso, ella en verdad se preocupaba por Yoh, por su bienestar y por su felicidad, siempre lo había hecho, siempre había soñado con hacerlo feliz y estar a su lado; fue entonces cuando la realidad la golpeo, ella no estaba molesta con Yoh por qué se hubiera ido, o bueno no del todo, ella estaba molesta consigo misma porque no lo había esperado a que volviera, y por eso mismo ya no podría ser feliz a su lado como siempre quiso!
La chica tomó la almohada se su cama y la abrazó con toda su fuerza mientras apretaba sus ojos y su mandíbula con fuerza, se había casado con Len porque había perdido la esperanza, la esperanza de volver a ver a Yoh, pero tampoco podía decir que lo había hecho por impulso y sin pensarlo, es decir 3 años era un tiempo razonable de no tener ni la más mínima señal para pensar que Yoh estaba… bueno… Lo importante era que ahora que Yoh había vuelto el ya no tenía cavidad en su vida, ni ella en la de él ya que el vínculo que los unía ya no podía existir, no desde que ella se había casado con Len.
Los pensamientos de Anna no le dieron tregua sino hasta avanzadas horas de la mañana, la chica no había dormido ni siquiera dos horas cuando escucho entre sueños como la puerta de su habitación se abría con delicadeza, de seguro venían a avisarle que el desayuno estaba listo y que era hora de comenzar a alistarse, por lo cual intentó arreglarse como pudo, no quería que nadie la viera en un estado tan deplorable como ese.
La chica se sorprendió cuando sintió que el otro lado de la cama se hundía levemente y más cuando escuchó no la voz de su usual mucama sino otra que conocía muy bien, la de Len. -Te traje el desayuno- dijo el chico sentándose en el otro extremo con una bandeja llena de comida.
Anna se sentó lentamente en la cama, seguía con la ropa de ayer, sentía que su cabeza explotaría además de tener los ojos y la nariz de seguro rojos e hinchados, era más que obvio que había pasado la noche llorando, como no había forma de ocultarlo la chica simplemente decidió ignorarlo.
-Gracias, pero no tengo mucha hambre-
Len no la presionó solo acomodó la bandeja en la mesa de noche y luego retomó su lugar junto a la chica, Anna sentía la intensa mirada de Len casi que escaneándola, era en verdad más de lo que podía soportar en ese momento.
-Si no te importa tengo que alistarme, tengo una reunión a las…-
-No, no la tienes; le pedí a Kabuto que cancelara todos los compromisos del día de hoy-. Anna lo miró con extrañeza, Len podía ser muy la cabeza y el heredero de los Tao, pero no tenía ningún derecho en entrometerse así en sus obligaciones, estaba por hacerle el reclamo cuando Len prosiguió. -Y no solo los tuyos también los míos-
-¿Y por qué demonios hiciste eso!?-
Len la miró con los brazos cruzados como si la respuesta fuera más que obvia y estuviera en su cara, y lo era, en verdad necesitaba explicarle la razón?
-Creo que el día de hoy estás algo… indispuesta para cumplir con tus obligaciones como debe ser- dijo el chico.
-¿Bien y cuál es tu excusa?, que te sientes también "indispuesto"- dijo con ironía la chica.
Len levantó sus hombros como restándole importancia a la actitud de la rubia y dando un largo suspiro se levantó, la miró y le dijo -Estaré trabajando abajo en el estudio por si me necesitas, ordene que nadie te molestará el día de hoy, regresaré a la hora del almuerzo por si no has salido para traerte algo de comer-
El chico salió enseguida de allí bajo la mirada dubitativa de Anna quien parecía haberse quedado sin palabras. La rubia tomó la mañana con calma como hace mucho no lo hacía, se dio un largo baño en la tina, desayuno lo que Len le había llevado y luego salió al balcón de su habitación para sentarse a tomar el sol y observar el cielo, la noche anterior había parecido un infierno y de repente es como si todo estuviera bien nuevamente, aunque claro que no lo estaba el solo pensar en Yoh hacían que sus pensamientos y culpabilidad se acelerara por lo cual trataba de mantenerlo lo más alejado de su mente al menos mientras encontraba como lidiar con el caso sin enloquecer.
Llegada la tarde tal y como Len lo prometió volvió con un increíble almuerzo, había pedido que cocinaran toda la comida favorita de Anna, la cantidad de comida era excesiva, pero si la chica comía, aunque fuera un poco bien lo valía. Len entró cuidadosamente a la habitación de la chica, por un momento pensó que Anna había salido, cosa que le extrañó ya que nadie le había avisado sin embargo cuando se asomó a la ventana y la vio acostada en uno de los muebles del balcón durmiendo tranquilamente se tranquilizó totalmente.
El pelinegro salió con la bandeja llena de comida y la puso sobre la mesa, se preguntaba si seria prudente despertar a su esposa más cuando se veía tan pacífica y después de la noche que debía haber pasado, sin embargo, no tuvo que pensarlo mucho más ya que la chica empezó a despertarse por su cuenta de seguro al sentirse observada por el.
-Lamentó si te desperté, te traje el almuerzo-
Anna no se movió ni un milímetro de su posición simplemente observaba con intensidad a Len desde su asiento. El chico empezaba a sentirse algo incomodo por la mirada penetrante de la rubia así que decidió pararse de su sitio.
-No te vayas- soltó Anna levemente al ver como Len se levantaba
-No pensaba hacerlo- dijo con sinceridad el chico moviéndose hasta el sitio donde estaba la rubia y sentándose en el borde del mueble.
La pareja se observó por un largo momento cada uno pensando en lo que debía decir y en lo que querría decir el otro.
-Anna no voy a presionarte, pero creo que deberíamos hablar sobre el tema de Yoh-
La rubia se acomodó de forma de que quedo sentada en vez de acostada como estaba antes en el mueble, sería lo mejor si iba a hablar con Len.
-Tienes razón, por favor comienza tu primero-
Len asintió y con la mayor de las tranquilidades y empezó – Entiendo que estés enojada con el ya que su decisión claramente te afectó, tal vez a ti más que a nadie, pero aun así no debieras tomarlo como algo que lo hizo sin pensar en ti o para lastimarte sino más por buscar un bien mayor, después de todo es Hao de quien estamos hablando ¿si Yoh no puede detenerlo, entonces quién? -
Anna asintió levemente, sabia lo irracional que había sido la noche anterior, claramente Len se basaba en eso por la forma en que le hablaba
-Lo sé, y lo entiendo-
-Bien, sabía que lo harías; aun así deberías hablar con él, aclarar mejor las cosas-
Sin embargo, esta vez Anna negó enseguida con su cabeza -No- haciendo que Len la mirara ahora con duda.
-¿No?, ¿Por qué?-
La chica dio un largo y muy cansado suspiro -Ya se lo que Yoh hizo, por qué se fue, donde estuvo y ciertamente me alegra que haya regresado sano y salvo, pero ir a buscarlo y hablar con él no va arreglar nada, es decir porque no hay nada que arreglar-
Len miró a Anna como si hubiera enloquecido, porque lo que decía no tenía sentido, en absoluto.
-Como puedes decir eso, sabes bien que entre tu e Yoh…-
-Hubo historia, un compromiso, un gran cariño y muchas cosas más, pero todo eso hace parte del pasado, traer eso a colación no sirve de nada-
Len no entendía por qué Anna decía esas cosas ¿que acaso ella ya no quería a Yoh?, es decir no era algo totalmente imposible después de todo ya habían pasado 4 años desde la última vez que había visto al chico, pero si era así por que el tema más que simplemente incomodarla hacerla sufrir y de tal forma.
-¿Estás segura que todo eso es parte del pasado? , es decir yo no sé mucho respecto a esos temas pero no creo que esté del todo acabado o cerrado, después de todo es Yoh del que hablamos, la persona con quien esperabas pasar el resto de tu vida-
-Eso era antes- dijo con simpleza la chica -casi que una vida pasada que nada tiene que ver con mi vida de ahora-
-Aun así no me gustaría que simplemente te conformases…-
-No lo hago, está es la vida que llevó ahora y la que quiero, no voy a desecharla solo por Yoh, el tomó hace años una decisión y nadie pudo opinar nada, así mismo te pido que respetes la mía-
La mirada de Anna era seria y casi que inquebrantable, parecía haber vuelto a su usual ser, así que no teniendo más que decir respecto al tema.
-Bien-
-Claro- agregó Anna- a menos que tengas una objeción por de tu parte-
Len negó lentamente, tener a Anna es su vida era algo a lo que no quería simplemente renunciar, menos si no debía.
-¿Entonces qué es lo que me trajiste de almuerzo?- preguntó con una amable sonrisa la chica
Ese día Anna y Len aprovecharon lo que quedaba de su día libre para compartir el tiempo juntos, no lo hacían muchas veces, o al menos no de esa manera.
-¡Pero si tu ya escogiste las últimas tres películas!- reclamó Len exaltándose
-Si, pero tu escogiste la actividad- dijo la chica mirando la amplia selección de dvd's nuevamente
-Yo solo la sugerí- dijo rodando los ojos – porque se que es algo que te gusta tanto como a mí-
-Entonces deja de renegar cada vez que escojo algo, al fin y al cabo no querías ver las películas anteriores y bien que te terminaron gustando-
Len se quedó en silencio y se dejó caer pesadamente con los brazos cruzados sobre el sofá, no tenía forma de refutar eso; Anna sonrió para si misma por su pequeña victoria antes de escoger otro cd y sentarse nuevamente junto a Len.
-Estoy segura que está te va a gustar aún más- dijo la chica iniciando el video
-Hn-
-Bueno entonces si quieres la cambio por una comedia romántica- amenazó Anna
-Esta está bien- dijo Len relajándose y viendo a la pantalla
La pareja estaba tan entretenida y relajada que ni siquiera notó como alguien parecía observarlos con discreción desde la pequeña abertura de la puerta.
-Bien entonces Len ya habló con Anna del tema del muchacho Asakura- dijo En Tao al hombre frente a él, su servicial sirviente y a quien había designado el mismo como asistente personal de su hijo, Kabuto.
-Así es señor En, se lo dijo anoche cuando volvió de la oficina; al parecer la señorita se molestó por la noticia, razón por la cual es señor Len me pidió que cancelara sus citas y las de ella por el día de hoy, ahora se encuentran juntos viendo películas en la habitación de la señora-
En pareció pensarlo por un momento -¿Alguna de las cancelaciones de hoy era realmente importante?-
-Solo una del señor Len pero el mismo la reprogramó para mañana a primera hora-
-Bien, no es una situación ideal, pero al menos parece ser que Len supo manejarla bien-
-Así parece, en todo caso no creo que valga la pena preocuparnos mucho por la reaparición de ese muchacho, al fin y al cabo el señor y la señora parecen estar en uno de sus mejores momentos hasta ahora-
En dio un cansado suspiro, so tan solo -El mejor momento será cuando conciban finalmente un heredero-
-No creo que falte mucho- dijo optimistamente Kabuto
-Ni siquiera han vuelto a compartir una habitación desde el día de la gran tormenta- dijo con molestia En
-Pero tampoco se han distanciado, si algo desde ese día se ven mucho más cercanos, y tomando en cuenta lo que la señora Anna le dijo al consejo sobre una fecha tentativa-
-Eso también fue hace meses, ¿¡que acaso están esperando hasta el último momento?!-
-No se preocupe mi señor; estoy seguro que tanto el señor Len como la señora Anna seguirán cumpliendo con sus obligaciones de la mejor manera como hasta ahora, darle un heredero no será la excepción-
En asintió con pesadez, no había mucho más que pudiera hacer al fin, solo esperaba que su hijo entendiera la importancia del tema y no lo pospusiera mucho más.
Tres días pasaron volando, días en los que Len pasó más tiempo con Anna ya fuera llegando temprano de la oficina, reuniéndose para almorzar a pesar de sus atareadas agendas, o simplemente asistiendo juntos a sus compromisos; el chico quería apoyarla en ese momento ya que aunque ella dijera que estaba totalmente bien con el hecho de que Yoh reapareciera el no podía simplemente terminar de creerlo.
Era lunes en la mañana, ese día Anna tenía su nada apetecida reunión con el consejo de ancianos y no solo eso, por primera vez desde que hacía parte de la familia Tao como cabeza de dinastía debía ofrecer la reunión en su casa, es decir la mansión principal.
Decir que los arreglos de la reunión eran complicados era poco, todo tenía que hacerse de acuerdo al protocolo y la tradición hasta en los más minuciosos detalles, era en verdad toda una molestia.
La rubia estaba en su habitación terminando de arreglarse, debía usar un elegante y muy tradicional traje chino para la ocasión, cuando escucho un leve…- Wow-
Anna ni siquiera tuvo que girarse para saber que se trataba de Len, es decir quien más le diría algo así tan liberalmente a la señora de la casa. El chico se encontraba levemente recostado contra el marco de la puerta de la habitación de la chica mientras en su mano sostenía su taza llena de café, llevaba puesto su traje típico de oficina.
-No puedo creer que tenga que pasar por todo esto yo sola- dijo a modo de reproche la chica sin voltear a verlo
-Bueno está reunión es especialmente para ti, más siendo la primera que ofrecerás como la gran señora Tao; además no estarás sola, mamá y Jun estarán contigo-
-si, si como sea, solo espero que todo salga como debe ser, no quiero darles más motivos para que estén encima de mi -
Len termino de un sorbo su café, y se acercó a la chica finalmente. -Si te hace sentir mejor yo los he tenido encima mío toda mi vida-
Tanto la chica como el chico rieron levemente ante el comentario.
-Bueno eso ayuda un poco-
-Además de seguro no tardaran en volver a citarme, aunque estoy seguro que será para felicitarme por mi grandiosa elección de esposa- dijo sincera y tranquilamente Len
-Jamm, o para reprenderte por la pésima elección, es decir soy japonesa, en realidad no vengo de una buena familia, me preocupan más los temas de las empresas que del hogar-
Len rio ante lo dicho por Anna, definitivamente había estudiado la historia de la dinastía, pero lo realmente gracioso era que por cosas como esa se sintiera juzgada, bueno en realidad el consejo lo hacía, pero eso no debía de tener importancia no cuando Anna era una de las mejores matriarcas que hubiera tenido esa familia.
-Y… llevábamos más de un año de casados y aún no hemos concebido un heredero- agregó la rubia con algo de vergüenza
-Bueno, en cuanto a que seas japonesa eso es algo que no podemos cambiar; sobre tu familia creo que es mejor así ya que significa que estas donde estas no por favores divinos como lo llaman acá sino por tus medios y esfuerzos, de los temas del hogar que se encarguen las empleadas ya que nadie ha sido de mayor ayuda que tú para mí en la oficina … y … sobre el tema del heredero- dijo Len pasando pesadamente- No te presiones, aún tenemos un año para encargarnos de eso ya que ciertamente no es algo que sea solo tu culpa, es más si preguntan puedes echármela toda yo mismo lidiare con ellos-
Anna sonrió ante las amables palabras de Len y modo de broma respondió -Jamm, como si fuera tan fácil, estoy segura que el tema saldrá a colación como siempre y como todo lo malo que sucede en este mundo para esos ancianos terminara siendo culpa de las mujeres y los extranjeros, ósea básicamente yo-
Len rio abiertamente esta vez el comentario de Anna era bastante acertado en cuanto a lo que refería al consejo -eres fuerte, sobrevivirás-
Anna rodó sus ojos terminando de arreglarse y girando para ver a Len de frente
-Más te vale si no quieres tener que empezar a buscar otra esposa-
-Estoy bastante conforme con la que tengo en el momento, pero solo por si las dudas intentaré llegar antes para acompañarte durante la reunión-
-Imposible, es en tan solo unas horas, mucho antes hasta de tu hora de almuerzo-
-Bueno nada pierdo con intentarlo, y en caso de que no lo logré te lo repondré en la noche- dijo con picardía el pelinegro guiñándole un ojo a su bella esposa
-Otra noche de películas-
-Si quieres hasta podemos ver un capítulo de la telenovela que tanto te gusta, pero solo uno!-
Anna sonrió nuevamente -Vaya, eso si que es estar comprometido con la causa-
-Bueno sería lo menos que puedo qué puedo hacer ya que tu estas totalmente comprometida con la mía-
-Cierto-
-Nos veremos luego, mucha suerte-
Anna asintió mientras veía salir a Len del cuarto, el chico estaba casi que al otro lado de la puerta cuando giró levemente y dije -Por cierto, te ves muy hermosa-
Luego de esto el chico se fue dejando a una muy sorprendida y un tanto sonrojada Anna en el sitio.
Unas cuantas horas después Anna se encontraba recibiendo al molesto consejo de ancianos en el recibidor de la casa en compañía de Jun y Ran Tao, quienes gustosas le habían intentado ayudar con los preparativos, aun así Anna siendo la persona eficiente que era había tenido todo listo con tiempo de anticipación.
-Señora Anna, que bien le sienta la ropa tradicional de nuestro país, digo para ser japonesa- dijo uno de los ancianos al ver a Anna. La chica sonrió por educación, pero tanto Jun como Ran sabían bien los sádicos pensamientos que recorrían la mente de Anna en el momento.
-Señor Xiu, pero que cosas dice jeje- dijo Ran tomándolo del brazo para dirigirlo hacia la sala y lejos de su nuera.
-No te lo tomes de manera personal jovencita, Xiu es un viejo que solo dice lo que piensa sin filtro alguno, asi que toma lo bueno y deja lo malo de lado, aunque debo aceptar que tiene razón en algo te ves bastante bien-
-Gracias señor Ching- dijo Anna haciendo una pequeña reverencia
-Tal vez deberías considerar solo usar ropa tradicional de ahora en adelante, ciertamente fomentaría una mejor imagen para la dinastía, al contrario de las jóvenes de ahora que solo usan esa ropa tan escandalosa y desagradable con que se les puede ver hasta las rodillas-
-Jeje déjeme y lo acompaño adentro señor Ching- dijo Jun interrumpiendo al hombre al igual que su madre con el anterior para dirigirlo al sitio de la reunión mientras Anna terminaba de recibir a los demás
-Te lo agradezco Jun- dijo el hombre siendo escoltado por la hermosa peliverde que apenas y pudo dirigirle una mirada de disculpa a Anna de medio lado.
Anna dio un largo suspiro, aún faltaban 3 ancianos más y ya no tenía más refuerzos que la salvaran, o bueno en realidad que los salvaran a ellos de ella en determinado caso; en verdad esperaba que Len logrará llegar antes ya que si ese había sido solo el comienzo no se imaginaba como iría el resto de la reunión.
El timbre sonó nuevamente, la empleada abrió la puerta de entrada mientras Anna se preparaba mentalmente para saludar al siguiente de sus invitados.
-Señora Tao, es un placer verla- dijo otro anciano entrando lentamente a la mansión con ayuda de su bastón
-El placer es mío señor Fu, ¿cómo se encuentra el día de hoy?- dijo Anna haciendo una pequeña reverencia mientras el anciano se acercaba con lentitud y besaba la mano de la chica.
-Mejor ahora que finalmente llegue hasta aquí, ¡por los grandes espíritus cuantas escaleras! –
Anna le dio una pequeña sonrisa en señal de amabilidad y expuso -No se preocupe de ahora en adelante enviaremos a alguien para que lo asista cuando venga-
-Si, eso estaría bien; aunque hoy afortunadamente me encontré a un muy gentil muchacho que me ayudó a llegar hasta aquí-
Anna miró al anciano con duda, un gentil muchacho, a quien podría referirse? Dentro de la mansión solo habían empleados de la familia y ella no recordaba hasta el momento haber visto a ningún muchacho más que a Len, que de seguro el anciano reconocería y llamaría por su nombre. Aun así la atención de la joven fue llamada desde una esquina de su ojo por una de las empleadas de la casa.
-Me alegra mucho señor Fu, los señores Xiu y Ching ya se encuentran en la sala por si quiere unírseles mientras llegan los demás-
-Suena bien- dijo el hombre empezando a caminar hacia la sala -por cierto -dijo el hombre deteniéndose antes de salir del recibidor -estoy segura que Xiu y Ching ya se lo dijeron, pero la ropa tradicional le sienta muy bien mi señora, tal vez deberíamos estableces unas nuevas normas de etiqueta que fomenten su uso-
Anna ni siquiera tuvo que fingir empatía ante el comentario del hombre ya que este desapareció enseguida del sitio, la rubia dio un cansado suspiro y se acercó hasta donde la empleada que parecía necesitarla-
-¿Que sucede Meilyn?, ¿acaso hay algún problema con los preparativos?-
-No señora Anna, lo que sucede es hay alguien que la busca-
Anna miró con duda a la empleada, de seguro no era alguien del consejo o la chica lo hubiera hecho simplemente entrar, pero entonces quien podría ser?
-¿Quién es, que quiere y por qué no le dijiste que estoy muy ocupada para recibir visitas de momento?-
-Lo intente señora Anna, pero el sujeto se niega a irse sin hablar con usted-
-¿Bueno y quién es?-
-No me dio su nombre, pero el ya ha estado antes aquí de eso estoy segura-
Anna rodó los ojos, claro cosas como esas solo podían pasar en un día como ese, pero bueno fuera quien fuera debía de ser conocido si ya había estado en la mansión.
-Como sea, será mejor atenderlo antes de que lleguen los demás ancianos- dijo la chica siguiendo de largo hasta la entrada del recibidor donde de seguro se encontraba en inesperado invitado, y vaya que no estaba mal, pero cuanto hubiera querido estarlo.
-Hola… Annita-
Frente Anna se encontraba nada más y nada menos que Yoh. La chica se detuvo en el momento y como si se tratara de la peor aparición que se hubiera podido presentar ante ella, parecía estudiarlo detalladamente mientras mantenía lo mejor que podía su temple calmado y frio.
Yoh no pudo evitar sobresaltarse un poco al ver a Anna, estaba bastante nervioso, con cada pasó que se acercaba a la mansión lo estaba más y más, pero en cuanto llegó a la puerta y escuchó la voz no muy lejana de la rubia dentro de la casa su corazón se detuvo casi que por completo, claro hasta que la empleada lo volvió a la realidad preguntándole que a quien buscaba. Yoh observaba con atención a la chica y cada uno de sus detalles, ciertamente era como su abuela lo había dicho, está no era la misma Anna que el había conocido hace años, está Anna era toda una mujer, había crecido varios centímetros más, su cuerpo era aún más elegante si es que eso era siquiera posible de imaginar, cosa que se hacía más evidente con el extraño atuendo que llevaba puesto y que resaltaba sus curvas de manera elegante y sutil; pero no solo era eso, la chica parecía aún mucho más imponente de lo que la recordaba.
El ambiente era ciertamente tensó, más porque parecía que ninguno de los dos diría palabra alguna, sino que se limitarían tan solo a observarse entre sí. De repente el timbre de la mansión sonó nuevamente sacando a Anna de sus ensoñaciones y recordándole donde y que debía estar haciendo, más aún cuando la puerta se abrió revelando a los dos últimos integrantes del consejo.
-Señor Bong, señor Daru- dijo Anna a modo de saludo haciendo una pequeña reverencia a la cuales los hombres respondieron con cortesía antes de besarle la mano.
-Señora Tao, es un placer verla nuevamente-
-Y en nada menos que usando un hermoso traje tradicional con los símbolos de la familia, ciertamente una visión digna de admirar-
Anna asintió con su cabeza en señal de agradecimiento -Los demás nos esperan en la sala para comenzar, por favor sigan adelante-
Los hombres la miraron por un momento y luego al castaño parado junto a ellos.
-Si los demás ya llegaron ¿que no piensa unírsenos para dar por comenzada la reunión, o es que acaso tiene algún asunto o visita que requiera más de su atención? - dijo uno de los ancianos con agresividad.
Anna se sentía un tanto perdida en cuanto a lo que debía hacer, ciertamente el encontrarse frente a Yoh le estaba nublando la razón, pero tenía que ser más inteligente que eso.
-No se preocupen, su visita es para mí la mayor y única prioridad del momento, por favor déjenme acompañarlos a la sala -
Los ancianos parecieron conformes con la respuesta de modo que empezaron a caminar ya que conocían perfectamente el camino. Anna miró rápidamente a Yoh y de forma baja le dijo -Este no es un buen momento, será mejor que te marches-
La rubia empezaba a seguir a los ancianos a lo largo del recibidor, pero viendo que Yoh no se iba sino que es más parecía tener toda la intensión de seguirla se giró nuevamente de medio lado y con rapidez agregó -si no piensas hacerlo tendrás que esperar mientras me desocupo-
Yoh consideró la situación mientras veía a Anna desaparecer con los dos ancianos, el había ido todo el camino hasta China para verla y hablar con ella, no se iría sin hacerlo y por como pintaban las cosas no tenía opción más que esperar, al fin y al cabo sabia mejor que interrumpir a Anna cuando estaba haciendo algo que era claramente importante para ella.
Anna siguió a los ancianos hasta la sala donde se encontraban los demás esperándolos, luego de un rápido saludo entre los ancianos la reunión dio comienzo. Como siempre iniciaron dando un discurso sobre la importancia de la dinastía Tao, el honor que era pertenecer a ella, la razón por que eran necesarias ese tipo de reuniones y sus formalidades; todo avanzaba de la manera adecuada y según los planes todo hasta…
-Parece que todo va muy bien con usted Señora Anna, ciertamente su desempeño no puede calificarse como menos que remarcable-
Anna asintió y agradeció las palabras del anciano, mientras que Ran y Jun tan solo sonreían, Anna había llevado la reunión a la perfección, definitivamente todo iba a salir bien.
-Bien entonces el siguiente y diría que último punto en la agenda, aunque no por eso el menos importante, el tema del heredero-
Tal como Anna se lo había dicho a Len en la mañana era seguro que sacarían el tema a colación, por lo cual su cara ni se inmuto ante la mención.
-En este momento tanto Len como yo estamos bastante ocupados con nuestras obligaciones, consideramos que tener un hijo en este momento sería contraproducente, ya que podría llegar a verse comprometidos nuestros demás objetivos como cabezas de la dinastía -
-Si eso ya lo hemos escuchado varias veces- dijo uno de los ancianos -pero tomen en cuenta que si ahora están ocupados luego lo estarán más y no solo eso, no vemos porque tendría que comprometerse su productividad en otras áreas después de todo para eso tienen tantos empleados a su disposición para ayudarlos con el tema de la crianza-
-Creo que tanto Anna como mi hermano quisieran ser parte en lo que más puedan de la crianza de sus hijos- expuso amablemente Jun – y no piensan delegar esa responsabilidad a nadie más-
-Bueno entonces Anna podría delegarte a ti algunas de sus funciones y así tendría más tiempo para la crianza- dijo otro de los ancianos respondiendo a la peliverde.
-Con gusto ayudaría a Anna en lo que requiriera, pero por desgracia no puedo decir lo mismo de las funciones de mi hermano ya que la mayoría son indelegables-
-Bien que lo son- respondió el anciano tomando te con tranquilidad –al fin y al cabo Len le dedicará a la crianza de sus hijo el tiempo del que disponga, después de todo ese es un tema que le compete primadamente a las mujeres-
Tanto Anna como Jun sentían la ira llegar a su límite, había sido una tarde llena de comentarios de ese estilo, estaban realmente en su límite. Era una suerte que Ran estuviera allí.
-Pero que cosas dice señor Xiu- comentó con una pequeña risa Ran -recuerde como usted mismo dijo que el problema con la crianza de Jun era que al estar llevándola primadamente yo la estaba volviendo una mujer blanda, y como le hacía falta una influencia fuerte como la de En que se encontraba bastante ocupado-
El anciano pareció considerarlo por un momento, estaba a punto de responder, pero Ran no había terminado aún.
-Por eso mismo En estuvo mucho más involucrado en la crianza de Len y según ustedes Len ha sido nada menos que el heredero perfecto hasta el momento, por esa fuerza, disciplina y fortaleza que heredó de su padre; no querrán negarle al hijo de Len ese mismo beneficio-
Jun y Anna sonrieron para sus adentros, definitivamente Ran tenía mucha más experiencia lidiando con el molesto consejo.
-Vemos lo que dices Ran, y tal vez tengas razón ya que si queremos un digno heredero para la dinastía este deba aprender tanto como pueda y es cierto que Len es un digno ejemplo a seguir para cualquiera. En todo caso tu tanto como nosotros sabes que no hay un momento mejor que otro para ser padres, es algo que se da y el cómo funcionan las cosas se va solucionando por el camino, por lo cual no vale la pena pensar de a mucho en como Anna y Len dividirán su tiempo y se las arreglarán con la crianza ya que como lo dije anteriormente sus tareas antes de disminuir aumentaran, así que es algo que no solucionaran hasta no llegar allá-
Ran observo con molestia al hombre, francamente sabía que cualquier cosa que le dijeran encontraría forma de debatirla, no había forma de ganar con esa gente.
-Es cierto, eso es algo que solucionaran en el momento, y lo único que podemos hacer nosotros es esperar a que el momento llegue-
-Ojalá más tarde que temprano- comentó otro de los ancianos -es decir no sabemos cuánto tarden efectivamente en poder concebir un hijo y que si lo hagan sea efectivamente un barón, podría tomar más de unos cuantos intentos, es mejor que no pierdan más el tiempo-
-Además hay rumores de que se reanudará más tarde que temprano el torneo de shamanes, si eso llega a suceder Len definitivamente participara, y todos sabemos el riesgo que eso implica, no deberían dejar tantas cosas al azar-
Anna dio un largo suspiro tratando de tranquilizarse, odiaba la forma en que hablaban de su vida como en verdad importara la opinión de ellos para está, asi que no siendo capaz de contenerse más -Hace un tiempo ustedes me pidieron una fecha tentativa, en ese momento acordamos que tendría hasta que lleváramos dos años de casados con Len, cosa que aún no ocurre-
Los ancianos miraban con curiosidad a Anna, habían escuchado sobre el fuerte carácter que tenía la chica aunque hasta ahora era poca las veces que realmente lo habían visto en acción.
-Asi que les agradecería si hasta ese momento no volvieran a traer el tema a colación, sino no tendría sentido alguno el haber establecido la fecha-
Los ancianos se miraron entre si y luego uno de ellos contestó -Bien, el tema estará cerrado hasta esa entonces o si las circunstancias cambian radicalmente como lo seria en el caso de la reanudación del torneo de shamanes; solo cabe recordarte que la fecha limite se cumple en menos de un año-
Anna asintió manteniendo su mirada fría, mientras el hombre terminaba.
-Creo que no tenemos nada más que discutir por ahora, asi que agradecemos su hospitalidad señora Anna, Jun, Ran-
Las tres mujeres se levantaron e inclinando sus cabezas se despidieron cortésmente de los ancianos.
-Uff, eso estuvo…largo, muy largo- dijo Jun aliviada de que hubiera terminado
-No estuvo nada mal Anna, definitivamente tu les causaras más problemas a ellos que ellos a ti- dijo una animada Ran
Anna por su parte se mantenía pensativa, la reunión se le había hecho eterna de por si y sin la ayuda de tantas formalidad, escrutinio y temas incomodos, pero lo que más larga lo había hecho era el saber que Yoh la esperaba para hablar con ella en ese momento; la rubia había tenido que luchar consigo misma para no desconcentrarse en la reunión y ahora que había terminado se encontraba con que no sabía que le diría a Yoh, tal vez que la reunión fuera más larga no hubiera sido del todo terrible.
-Si me disculpan, tengo otros negocios que atender- dijo Anna saliendo de la sala bajo la mirada preocupada de Jun y su madre.
-¿Crees que Anna se encuentre bien?, por un momento cuando llegaron todos parecía bastante distraída y hasta preocupada- comentó Ran – casi tanto como hace un momento-
Jun sonrió con amabilidad a su madre en quien la preocupación era bastante clara -No te preocupes mamá, lo que sea que este molestando a Anna ella sabrá hacerle frente, tal como nos lo demostró con el consejo-
La rubia se dirigió a paso lento pero firme hacia el estudio, tan pronto había empezado la reunión y una de las empleadas se acercó a ofrecerse te a los invitados Anna le había pedido de manera disimulada que se encargara del chico que la esperaba en el recibidor, de forma que a petición o mejor dicho orden de la rubia, Yoh había sido llevado allí.
Habían pasado 3 horas desde que Yoh había llegado a la mansión se comenzaba realmente a impacientar, ¿cuanto más tardaría Anna?,¿ que no habían bastado 4 años de espera para verla? El chico dio un largo suspiro mirando a través de la enorme ventana cuando escucho el leve sonido de la puerta abriéndose.
Yoh giró enseguida para encontrarse con quien tanto esperaba, Anna. La chica cerró la puerta tras de ella y entró con lentitud y casi que cuidado al sitio, observaba a Yoh con extrañeza como si reamente no pudiera creer que estuviera allí. Yoh por su parte sonrió al ver a la chica.
-Yo… lamento la demora- dijo Anna con frialdad sentándose en una de las sillas del estudio
-JIJI tal vez sea yo el que debería decir eso - dijo un nervioso Yoh desde su sitio rascándose la cabeza.
