Despues de exprimir mi cerebro al maximo, salio esto. Espero que les guste! See ya!. Aclaracion: Frankie Longbottom es un hermano ficticio de Neville que invente para que la historia tubiera nombres conocidos.
Capitulo IV
A decir verdad, esperaba una nave espacial o algo parecido cuando llegue a la plataforma. Todos me hablaron maravillas del sorprendente transporte del colegio Hogwarts y bueno… había llegado a esa conclusión errónea. Según lo anterior, me quedaba por contar el fabuloso viaje (que de fabuloso no tuvo nada) a Hogwarts. Mi primera decepción fue ver una locomotora escarlata lanzando humo por la chimenea fue ver una locomotora escarlata lanzando humo por la chimenea central como si fuera una vieja y gran fábrica industrial. Decidí ocultar mi insipiente desilusión y seguir adelante, recorriendo el andén atestado de familias, mientras buscaba a Trunks desesperadamente, aunque no perderse en ese lugar era toda una odisea.
Mucha gente me miraba asombrada y me señalaba como en el Callejón Diagon, pero me sentí diez veces peor. Me sentía en una enorme carpa de circo en donde yo era la atracción principal para toda esa aglomeración de gente que me contemplaba asombrada. En ese momento fue cuando lo vi. Sus ojos eran como un faro en el mar de oscuridad que emitan todas las personas que estaban alrededor mío. Claro que en ese momento no entendí que me había enamorado a primera vista o que fue un flechazo de cupido, era una niña de 11 años cuyo mundo había sido dado vuelta en menos de una semana, pensé que solo era una obsesión pasajera por un par de ojos verdes (unos ojos verdes que jamás encontré en otra persona).
Ok, lo admito creo que ahora que tengo la madurez para entender ciertos temas soy un poco cursi, pero creo que es la mejor descripción que puedo hacer. En fin, en donde estaba? Ah si la plataforma. Fil-fil me arrastraba (literalmente) hacia una puerta del vagón, muy apartada del tumulto. Parecía preocupada ya que todo el tiempo miraba hacia la multitud fugazmente, temerosa. Luego de cerciorarse que no haya nadie alrededor que pudiera escuchar nuestra conversación me dijo:
- Sam escúchame atentamente. Primero, si ocurre algo o tú te sientes insegura me escribes una carta y yo lo solucionare. Segundo, tienes que inyectarte la medicina que te dio Walter cada semana, no quiero que surja algún inconveniente, ni que tu cargues con alguna muerte.
- Algo más?- pregunte yo en voz baja, imitando su paranoia. "Genial, mi médico me mando la medicina. Mas inyecciones en mi cuerpo" pensé yo luego de hacer una mueca de desagrado. (Walter Winck es mi médico personal y amigo de la familia, en ese momento atendía mi necesidad de no morder a los otros alumnos de Hogwarts).
En ese momento vi que una gran bocanada de humo blanco salía de la chimenea de la locomotora y como todo a mí alrededor se convulsionaba. Los alumnos corrían hacia el tren a toda velocidad mientras los padres se acercaban a las ventanas y saludaban a sus hijos con cariño.
- Fil-Fil suéltame! Creo que debo irme! Si pierdo el tren tendrás que llevarme personalmente hasta el castillo.- dije mientras trataba de zafarme de su brazo.
- Si pierdes el tren me harías un favor- respondió ella con una sonrisa, inmediatamente al ver mi cara de pocos amigos agregó- Sam, te voy a extrañar mucho. Me será muy difícil descifrar símbolos sin ti, pero es algo que debes hacer, así que ve, diviértete mucho y cuídate. Si?
Inmediatamente después me abrazó. Recuerdo que esa despedida fue la más difícil para mí ya que fue duro el cambio tan repentino y más aún cuando las lágrimas caían como cascada en el rostro de mi tía. Después del cálido abrazo, ella me empujó tímidamente a la puerta más cercana, mientras repetía en un susurro que me cuidara.
Subí corriendo al último vagón de la locomotora y al instante divisé la singular cabellera de mi mejor amigo entrando en un compartimiento. Me precipite lo más rápido que pude a su encuentro, empujando inconscientemente a la gente que tenía a mí alrededor. Cuando (luego de mucho esfuerzo) logre abrir la puerta del compartimiento vi a Trunks que, con la mirada perdida, observaba el horizonte.
- Ibas a subir sin mí? Quien responderá tus preguntas cuando lleguemos al castillo?- dije mientras me senté en frente de él con una sonrisa.
- No te encontré en la estación y eso que con mamá te buscamos intensamente- respondió él encogiendo los hombros. Dos segundos después, pensativo, agregó- Cómo me encontraste?
- Te vi entrar al compartimiento- reconocí imitando su gesto- Te encuentras bien?
- Si, Sammy no te preocupes. Es solo que…- sin embargo no siguió, en cambio volvió a mirar al horizonte.
- Es solo que, qué? No me asustes Trunkski. Dime que te sucede.- señalé mientras lo rodeaba con el brazo.
- Es solo que extrañaré a todos. Esto es muy duro para mí. Es decir, pensé que los cambios de vida sucedían solo en las películas.
- Y me lo dices a mí? Como crees que me cayó esta noticia?- respondí mientras miraba fijamente sus bellos pero apagados ojos azules- pero piénsalo de esta manera, podrás ser libre durante casi un año entero. Ya se acostumbraras, si no te prometo que nos iremos por la misma puerta que entramos.
- Iremos? Tú me acompañarías si yo decido irme?- preguntó él ingenuamente mientras se volteaba a mirarme fijamente.
Inmediatamente sentí como mi corazón latía a mil revoluciones, como se aceleraba incontrolablemente y como la sangre llegaba rápidamente a mis mejillas, tiñéndolas de un rojo carmesí intenso. La mirada de mi amigo era penetrante, como si pudiera leer mi alma, y a la vez animada (¿O quizá era amor? Sinceramente no lo recuerdo) con chispas de luz en sus ojos. Comencé a notar como él se acercaba a mí lentamente y tomaba mi mano con ternura; sin embargo, antes de que algo se llegara a concretar, la puerta del compartimiento se abrió y un tímido niño (que me pareció árabe) nos preguntó si podía compartir el vagón con nosotros ya que los otros estaban llenos. Yo le agradecí al desconocido que milagrosamente haya detenido el avance a tropel de Trunks, no porque tuviera miedo de que me besara (cosa que me di cuenta después de mucho tiempo y que no pude recriminarle nunca) si no que temí por la reacción que tendría ante tal situación.
En fin, intente poner toda mi atención en el desconocido de nacionalidad árabe que miraba por la ventana del furgón, al igual que Trunks. El niño misterioso tenía un cabello marrón oscuro (casi negro), unos ojos almendrados color miel y una estatura promedio. Sus razgos eran claramente de medio oriente, ya que su nariz era pequeña y ligeramente respingada, como las que había visto cientos de veces en el mercado del Cairo. Suspire resignada y pensé que de alguna manera u otra no podía separarme de mis raíces tan fácilmente.
- Cómo te llamas?- pregunte mientras me inclinaba para mirarlo detenidamente y que él viera mi sonrisa amistosa.
- Me hablas a mí?- respondió él asombrado- Me llamo Amir Norejk. Y tú?
- Soy Sam Potter, un gusto. Él es mi mejor amigo Trunks- revelé mientras le tendía la mano a modo de saludo.
Amir tomo mi mano tímidamente y la agito levemente mientras miraba de reojo a Trunks, esperando a que este reaccionara ante la mención de su nombre. Él lo miró con el rabillo del ojo y esbozo una gran sonrisa mientras se presentaba. Yo suspiré aliviada y decidí mirar por la ventana una vez más. El paisaje había cambiado repentinamente y ahora estábamos sobre un puente con unos acantilados de paisaje. Escuchaba como mi amigo y Amir charlaban animadamente de sus experiencias muggle.
Estaba tan abstraída en el panorama que no me di cuenta que una nueva integrante se había sumado a nuestro compartimiento. Era una niña de mejillas rosadas, ojos verde azulado y de cabello por los hombros. A simple vista parecía una muchacha común y corriente, pero cuando me concentre en ella vi que llevaba el cabello color rosa chicle, como esas series que veía Ewan a la hora de la merienda. Ella, por su parte me miraba fijamente, como tratando de recordar algo importante. Ligeramente invadida decidí que era momento de presentarme, por ello me senté a su lado y le dije:
- Me llamo Sam, un gusto. Tú eres…
- Tonks- respondió ella con una sonrisa en su rostro- Espera, tu apellido por casualidad no será Potter?. Todo el mundo dice que estabas en el tren, pero claro no lo creí hasta que te vi. Igual no pienses que voy a sacar provecho de ello, yo también tengo mis cosas- agrego ella mientras encogía los hombros.
- Acertaste. Supongo que soy toda una celebridad aquí. Creo que ya conoces a los chicos.
- Así es, ellos me dejaron entrar. No soporto el ruido que hay en los demás vagones, es como si hubiera una fiesta privada.
Me eche a reír ante ese comentario y durante casi todo el viaje estuvimos charlando sobre las amistades que teníamos en común. Tonks, en un ataque de sinceridad me confesó que ella era una Metamorfomaga, una hechicera capaz de cambiar a su antojo sus rasgos faciales, era por eso que llevaba el rosa chicle en su pelo.
En cierto momento anunciaron que llegaríamos a Hogwarts en una hora. Sentía ansiedad y nervios por no saber lo que encontraría al llegar, sin embargo la llegada de los dos últimos miembros de nuestro futuro grupo de amigos y como no podría ser de otra manera, hicieron una entrada triunfal.
- Nyphadora al fin te encontramos! Te buscamos por todo el tren! Pensamos que te habías caído al precipicio, conque aquí te habías metido- dijo uno de los chicos, de cabello color arena y unos lindos ojos verdes.
- Cierra la boca Frankie y no me llames Nyphadora, te lo he dicho miles de veces.
Sabía que estaba mal, pero me reí ante la mención de su nombre de pila. Aunque eso no era una excusa para dejar de hablar con ella, era una buena chica.
- Con que la pequeña Tonks ya hizo nuevas amistades?- preguntó el que respondía al nombre de Frankie mientras tomaba asiento en uno de los pocos lugares vacíos del compartimiento- vas a ser tan mala chica y no presentarnos?
- Me exasperas. Sabias?- manifestó mi nueva amiga claramente enfadada- Ellos son Amir, Trunks y Sam. Chicos, él es Frankie Longbottom, un amigo de la infancia y mi primo Johan Rosier.
Levante la mirada para saludar a los recién llegados, pero al momento me quede sin habla ya que ante mi tenia al niño que había visto antes de subir al tren, aquellos ojos verdes que habían iluminado por un momento hacia un par de horas. Aquel chico rechoncho y petizo, de cabello castaño claro y ojos verdes esmeralda llamado Johan Rosier había dado vuelta mi mundo otra vez.
Tonks dejo un espacio entre las dos para que su primo se sentara, mientras yo hiperventilaba, había algo en su rostro que me era familiar, pero no sabía que. Indague en mi memoria hasta que, bastante tiempo después recordé que Fil-fil me había dicho que entre las familias mortifagas más importantes que habían causado la muerte de mis padres se encontraban los Lestrange, los Malfoy y los Rosier. "De ahí su nombre me sonaba familiar" pensé mientras miraba como él se reía ante un chiste de su amigo Frankie "será verdad? Realmente su familia causo la debacle de la mía?".
Sin embargo no pude meditar mucho más ya que habíamos llegado a destino. Emocionados, tomamos nuestros bolsos de mano y nos apresuramos para ver el castillo por primera vez. A pesar de toda la agitación producida, al segundo de haber bajado del tren, comencé a sentirme débil, como si un sueño potente amenazara con apoderarse de mí en cualquier momento. Inmediatamente caí de rodillas a medida que sentía que el calor inundaba todo mi cuerpo. Intente levantarme, pero no pude; mis piernas estaban muy frágiles. Lo único que pude hacer fue mirar hacia adelante y reparar en que un hombre de piel blanca ceniza y unos ojos muy rojos me observaba fijamente con una enorme sonrisa en sus labios. Para mi horror me di cuenta que era un vampiro ya que exhibía abiertamente sus enormes colmillos delanteros.
- Vampiro…- logre susurrar con las pocas fuerzas que me quedaban.
Luego, todo lo que había a mí alrededor se transformó en fuego.
