Just Be Friends
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Capitulo 4: Labios que seducen.

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Demasiado hermosa para ser cierto. Rukia acaparo la mirada de Ichigo por completo, Renji e Ishida se sorprendieron, pero luego de aceptarlo su mirada se suavizo e incluso la ignoraron luego de ver a otras mujeres. Para Ichigo fue diferente, cuando la visto de arriba abajo, al final termino cruzando su mirada con la de ella, al menos por un segundo, todo lo que Ichigo sentía de atracción por Orihime, quién había sido el motivo real por el cual se encontraba ahí, desapareció. Era muy cierto, Orihime era hermosa y una mujer apetecible para Ichigo, pero Rukia hizo que todos sus sentidos se dirigieran a ella. Nunca antes había visto está faceta de la Kuchiki, una deliciosa faceta que siempre había ocultado de él.

Al girar su rostro hacía Ulquiorra, Ichigo notó como se le formaba a Rukia una sonrisa en sus labios, era como si él mundo en el que ella y su acompañante estaban fuera ajeno a todos los demás. Por un segundo deseo ser el dueño de esa sonrisa. Ahora, todo parecía nada, el pulso del pelinaranja aumentaba conforme tenía su mirada sobre su amiga.

— ¿Estás bien, Ichigo? —Urahara lo llamó sacándolo de él, en verdad estaba sorprendido de la reacción de Ichigo ante una mujer, no era típico de él ser aquel que pone el ojo sobre alguna, más bien esperaba hasta que su carnada llegará a él por su propia voluntad—. Te has quedado sin habla.

— No es nada.

— ¿Seguro?

— Si, solo estoy sorprendido por ver a Rukia con alguien, al último novio que le conocí fue hace años y no me había contado de esté.

— El amor es un cosa espontanea —Yoruichi dijo—. Creo que ese chico se ve bien al lado de Rukia.

— ¿Amor, eh? —Ichigo, quién nunca había conocido el amor se mostró confuso ante las palabras de la esposa de Urahara, hasta ese momento de su vida él juraba que no había nacido mujer una mujer tan buena para alguien de su calaña, él no estaba dispuesto a dar algo que no fuera placer y deseo a cualquier mujer que se le pusiera delante, antes de esa noche Rukia no contaba como mujer en su vida.

— ¿Vamos a saludar a Rukia? —Ishida preguntó ansioso.

— Si.

Mientras tanto Ulquiorra y Rukia estaban saludando a los invitados, junto a Byakuya y Hisana, ellos en verdad que parecían novia y novio, ambas parejas estaban tan acorde a la ocasión que se escuchaban murmullos acerca de cómo es que la anfitriona y su acompañante eran el uno para el otro tanto físicamente como artistamente. Ulquiorra odiaba ese tipo de ambiente desde joven, lo consideraba estúpido y poco apropiado, pero él quería que Rukia se divirtiera esa noche haciendo sufrir a Ichigo Kurosaki. Sin embargo, él la conocía tan bien que no evitaba pensar que detrás de las palabras de venganza que Rukia pronunciaba había algo más.

— Rukia —dijo él—. Esto me incomoda, todos hablan de nosotros tan descuidadamente.

— Ese es el plan —respondió ella sonriendo, tan consiente era que con una sonrisa como esa haría que Ulquiorra continuará la farsa—. Ha sido de mucha ayuda que ni tú y yo fuéramos emparentados con el mismo apellido aun después de tú adopción, Ichigo no te conoce porque te fuiste a estudiar al extranjero y ni siquiera creería que nosotros seamos familia. Esto es perfecto.

— ¿Él te gusta, Rukia? —preguntó Ulquiorra luego de meditarlo, la verdad es que ya lo había pensado antes pero, Rukia no era de aquellas que dejaban que las demás personas leyeran a través de ella, mucho menos en el tema del amor—. Quiero decir, ¿Ichigo Kurosaki te gusta?

Rukia lo pensó antes de responder.

— Si, me gusta —dijo tristemente, ella comprendía lo que Ulquiorra quería decir—. Pero es un gustar diferente al que crees, la verdad es que nunca amaría a Ichigo de esa forma, somos amigos y solo eso será, inclusive creo que luego de esto terminaremos como todo menos que amigos.

— Entonces, ¿por qué haces esto?

— Venganza, pura venganza.

— Eres un demonio, Rukia.

— Gracias por el cumplido.

A lo lejos se veía una curvilínea figura corriendo entre todo el mar de gente, Orihime siempre parecía no importarle que su cuerpo llamará tanto la atención al saltar inapropiadamente y menos cuando tenía algo tan importante que decirle a Rukia, era de esas veces que no podían esperar para después. Los que no ignoraban tal suceso eran los hombres de esa exposición, quedando atontados por la belleza de su amiga, Ulquiorra y Rukia suspiraron ante la inocencia de su amiga.

— Rukia —Orihime dijo agitada—. ¡Mira quién ha venido!

Una chica de cabello corto y negro, semejante a Rukia en el físico se dio a conocer, de inmediato Rukia reconoció a la fuerte joven, ella seguía siendo tan ruda como siempre aun usando un hermoso vestido morado, zapatillas y una bella gargantilla en el cuello, pero no por ello dejaba de ser bonita. Esa mujer sonrió al ver el rostro de Rukia y el de Ulquiorra.

— ¡Tatsuki! Ha pasado mucho tiempo.

— Si, es cierto, Orihime me dio una invitación, así que vine —Tatsuki abrazo a Rukia, tenía meses que no había tenido ningún contacto con ambas amigas así que estaba realmente feliz de poder verlas, es más, por eso había tomado un avión justo esa mañana, solo para darles una sorpresa y algo más—. Esto es una novedad. Tú, Rukia Kuchiki haciendo exposición sobre su arte, ¿qué o quién ha sido lo que te ha llevado a hacerlo? Solías decir que jamás harías algo similar.

Rukia sonrió, si supiera que el motivo era Ichigo habría una explosión en ese mismo momento.

— Muchas cosas han pasado —respondió—. Creo que el cambio es algo…bueno, ¿no?

— Claro que sí, es bueno ver que estás abriendo tus horizontes —luego Tatsuki le sonrió a Ulquiorra y le dio un golpecito en su brazo—. ¡Dios mío! ¡¿Es este el pequeño Ulquiorra? No has cambiado para nada, sigues tan estoico como siempre, también pareces tan débil que me gustaría golpearte, pero sonríe un poco, hombre.

Rukia y Orihime sonrieron mutuamente, ellas recordaban como de todas las personas como Tatsuki, ella era la única que Ulquiorra podía soportar y que podía considerarse su amiga. Al parecer, Ulquiorra no odiaba que ella fuera tan dura y tosca físicamente, además de que Tatsuki siempre cuidaba de Rukia y de Orihime cuando él no estaba con ellas, así que tenían un cordial trato el uno con el otro.

— Y tú no dejas de ser tan ruda —repuso él a su favor.

— Tienes razón.

— ¿Y han comenzado a salir? —pregunto Tatsuki, al verlos tomados de la mano, no parecía sorprendida—. No son familia de sangre, así que eso no es ningún problema, Byakuya tampoco parece ser del tipo que se molestaría por algo tan trivial, ¿están juntos ahora? Sería divertido que fuera así.

— No realmente —dijo Rukia soltando la mano de Ulquiorra—. Pero mantén en secreto que él y yo somos familia, aunque sea por algo como una adopción, no quiero que Ichigo y los otros se enteren de que él y yo no estamos saliendo en serio, digamos que es una broma. Es un poco complicado de explicar.

— No te preocupes, no diré nada. Seguramente esos cuatro hicieron algo estúpido como siempre, imagino que el causante ha sido Ichigo.

— Algo así.

De repente Rukia volvió a tomar la mano de Ulquiorra y la apretó más fuertemente al notar que Urahara, Yoruichi, Renji, Ishida e Ichigo se acercaban a ellos, este era el momento en que le haría ver que ella era una mujer, sobre todo Ichigo entendería eso. Ella pretendía que Ichigo la viera y al verla, deseara más que nada estar con ella, el deseo era algo que los hombres no podían evitar al ver a una mujer como Rukia, ya lo había experimentado con Koichi, de todos modos Rukia confiaba en su feminidad y sabía que su físico no era despreciable.

— Kia, aquí nos tienes —dijo Ichigo, dándole un vistazo a Ulquiorra—. Hemos venido, aunque…parece que tienes una excelente compañía aquí.

Bien. Estaba resultando mejor de lo que Rukia había planeado, el desprecio con que Ichigo decía eso significaba que estaba celoso de Ulquiorra. No porque le gustará Rukia como persona, seguramente solo le daba celos porque Rukia comenzó a gustarle como mujer, los hombres son tan fáciles de manipular teniendo lo adecuado para hacerlos caer ante ti. Ichigo no sería la excepción, ella conocía sus debilidades, a pesar de ser tan mujeriego, también tenía un talón de Aquiles que ella estaba dispuesta a usar en su contra.

— Lo lamento, no los había visto antes —Rukia trato de aparentar estar sorprendida, lo cual salió muy bien—. Este de aquí es Ulquiorra, parece que no se han conocido aun, es a quién quería presentarles.

— ¿Quién es? —Ichigo ladró esa pregunta lastimosamente.

— Puede decirse que es mi…pareja, por el momento.

— ¿Tú novio? —dijo Ishida.

— No creo haberlo hecho oficial aun, pero puede llamarse así —respondió Rukia—, ¿qué pasa, chicos? ¿Acaso se sorprenden que tenga a alguien como él a mi lado?

Ichigo no dijo nada.

— No es eso —hablo Ishida—. Es sorpresivo que tengas a alguien así y no nos lo hayas dicho, creíamos que éramos amigos.

— Lo somos, pero esto fue repentino. Ya saben, las cosas así pasan. El amor es espontaneo.

Esa estúpida frase de nuevo, pensó Ichigo. Amor esto, amor aquello.

Rukia esperaba que Renji dijera algo también, pero cuando lo miro se dio cuenta que él y Tatsuki estaba teniendo una "plática-con-la-mirada" que ellos siempre tenían en años pasados, así que él era un caso perdido en esos momentos, solo quedaban Ishida e Ichigo, pero éste último parecía no estar dispuesto a hablar luego de escuchar que ella tenía novio.

— Estoy feliz que hayan venido —dijo Rukia.

— Solo lo haría por ti, Kia.

De repente cuando Ichigo dijo eso, Rukia sintió un ligero sentimiento de embriaguez en su interior, era ese el placer de sentirse deseada al ser vista por un hombre que si fuese posible la tomaría en ese mismo momento, pero Rukia sabía que no podía caer en su propio juego, ella no podía caer enamorada por alguien como Ichigo, que como amigo era de los mejores, pero como hombre es de los peores. Así que solo podría disfrutar de ese momento con él, esa sería una sensación que no dejaría de ser deseo, no debía malinterpretar las cosas.

— Rukia —Tatsuki la llamó—. Renji y yo tenemos algunas cosas de que hablar, ¿te importaría?

— No, está bien, no se han visto en años, ¡vayan!

— No tardaremos —dijo Renji.

— Tomen su tiempo, esta noche será inolvidablemente larga.

Rukia dejo escapar un suspiro luego de que ellos se fueran, no era un secreto que Tatsuki y Renji habían tenido un desliz amoroso hace tiempo, que termino cuando ella eligió irse a estudiar a Alemania que a casarse con él. Si, ese desliz llego hasta el planteamiento de un matrimonio, para Tatsuki esa beca que gano era la mejor oportunidad de su vida y fue así que se negó a casarse con él, a pesar de estar consciente de que ambos tenían sentimientos correspondidos el uno por el otro las cosas no terminaron bien entre ellos. Seguramente tenían mucho de qué hablar.

Por su parte, Ichigo intentaba contralarse, que saber que Rukia tenía novio y luego de verla así de hermosa, no sabía si ese deseo que cubrió por completo su cuerpo se debía solamente por ver una mujer tan hermosa como ella con alguien tan perfecto como él, quizás eso lo enfurecía. Él odiaba que hombres como Ulquiorra tuvieran a mujeres como Rukia. Para acabarla, tenía unas ganas insoportables de besarla porque cada movimiento de sus labios lo seducían como nunca, pero…

Pero…

Era Rukia.

Su amiga.

Su compañera de fiestas.

Era Kia.

No debería sentirse así por ella.

¿Verdad?

Ichigo no podía creer que estuviera viéndola con esos ojos. Unos ojos llenos de lujuria, deseo y pasión.

— Rukia, ¿podemos hablar en privado? —dijo luego de tomar valor.

Ouch, ¿ahora era solo Rukia?, se dijo ella para sus adentros, cuando él la llamaba por su nombre era, o porque estaba enojado, o porque tenía algo serio que decirle.

— ¿No te molesta, Ulquiorra? —Rukia se giro preguntándole a Ulquiorra, eso molesto a Ichigo mucho más, ella nunca había sido tan amable ni tan condescendiente con ningún hombre—. Solo iré a hablar con Ichigo un rato.

— Está bien, me quedaré aquí.

— Gracias —Rukia se despidió de él con un beso—. Quédate con Orihime, cuida de ella.

— Eso haré.

Una vez Rukia e Ichigo se fueron, Ishida vio detenidamente a Ulquiorra, éste parecía no estar muy preocupado porque su novia fuese de esa manera con otro hombre, a decir verdad estaba demasiado calmad. Solo había dos posibilidades, o no le importaba Rukia realmente, o simplemente confiaba en que ella sería fiel. De todos modos, no era ningún secreto que Rukia e Ichigo eran —solo amigos, así que podría ser ese el motivo por el cual él no se había sentido ofendido.

— Disculpa —dijo Ishida, intentando que Ulquiorra lo viera, él solo le dio un vistazo—. ¿Está bien que tu novia este con un chico que no seas tú?

— Lo está —respondió ecuánimemente—. Rukia no es ninguna estúpida ni es una mujer débil, así que sabe cuidarse lo suficientemente bien, además ¿es qué ese chico no es solo su amigo?

— Es verdad.

— Entonces no hay problema.

Ulquiorra se fue dejando a Ishida sorprendido.

— Él es así —Orihime se acerco a Ishida sonriéndole al notar que Ulquiorra fue grosero como siempre lo es con los desconocidos. La sonrisa de Orihime perdonaba todas las acciones de Ulquiorra según el propio Ishida, no podría pelear contra esa ingenuidad—. Discúlpalo, normalmente es tan serio como una roca, lo has visto con tus ojos, pero es un chico muy atento tanto conmigo como con Rukia, pero si se trata de cuidar de ella podría decirse que se pone un poco…salvaje.

— ¿Salvaje? —Ishida la verdad no asocio esa palabra con Ulquiorra, para nada.

— Mucho gusto, soy Orihime Inoue, amiga de Rukia.

— Oh, lamento. No me he presentado como se debe, soy…

—Uryu Ishida, ¿verdad? —dijo ella, si no estaba equivocada era hijo del dueño de un famoso hospital según lo que Rukia le había contado, desde que lo vio junto a su amiga pudo ver que no era un chico alejado del excéntrico mundo de la elite—. Sé quién eres, Rukia habla conmigo acerca de ustedes cuando platicamos, ella los quiere mucho y posiblemente ustedes también la quieran de esa manera, ¿o me equivoco?

— Rukia es especial para nosotros, como una hermana menor.

— Lo sabía.

Ishida observo que aunque el físico de Orihime aparentaba que podría ser una mujer frívola ya que una mujer que tuviera un cuerpo tan deslumbrante solo sabría sentirse reina y señora de todo, la realidad era que en lugar de eso era muy inocente y amable, eso cautivo la mirada de Ishida tanto que podría enamorarse de ella a primera vista o quizás ya había caído ante la belleza y la dulzura de tal mujer.

— Al parecer nos han dejado solos —Orihime susurro apuntando a donde Renji y Tatsuki tenían una complicada "plática", o eso parecía porque ninguno de los dos hablaba, pero ellos tenían otra manera de comunicarse—. Es bueno tener a alguien que te acompañe en una fiesta así, estar sola sería patético. Rukia con Ichigo, Tatsuki con Renji, Ulquiorra prefiere mil veces la soledad que estar conmigo, es bueno que haya alguien más con quién platicar.

— No pareces tener ese problema, cualquier chico podría estar contigo, eres hermosa.

— Tal vez, pero aun así…

¿Qué era eso que expresaban los ojos de Orihime? ¿Era quizás desconsuelo? Tal vez…ella no podía tener…

— ¿Hay alguien que te guste ya?

— No es eso —Orihime respondió sonrojada, Ishida lo tomo como una afirmación, tan fácil de interpretar—. Quiero decir, los chicos de aquí no son quizás suficientes para mí, tal vez ninguno sea como…no, no es nada.

Ishida se quedo viendo a Orihime y le divirtió como es que ella misma se estaba contradiciendo.

— ¿Quieres hablar conmigo de algo? Para pasar el tiempo, es mejor que no hacer nada —dijo Ishida—. La verdad es que estoy preocupado por Rukia, ¿ese Ulquiorra es un buen tipo?

Orihime sonrió.

— Lo es —dijo—. Ulquiorra, aunque es serio y quizás muy frio con las personas, quiere a Rukia más de lo que ustedes imaginan o más bien dicho la ama más de lo que ustedes creen, así que él no lastimará a Rukia, además ambos tienen un gran talento. Ella es pintora, él es pianista, se podría decir que son una excelente pareja aunque ellos son…no, no tienes nada de qué preocuparte, ella está en buenas manos.

— Quizás Ichigo se está preocupando de más.

— Kurosaki-kun —susurro Orihime—. ¿A él le gusta Rukia, verdad?

— ¿Eh? No estoy seguro, siempre han sido tan unidos que no sabría decírtelo.

— Quiero decir, él se ve claramente celoso sobre la relación que tiene Rukia con Ulquiorra en estos momentos, tú te ves preocupado por ella pero, no es el mismo sentimiento que despiden. Él esta celoso como un hombre enamorado, ¿no lo crees?

— Tal vez.

— Me da pena —dijo Orihime, recordando la venganza de Rukia—. Quizás si se dieran un tiempo de pensar en su relación, Rukia podría darse cuenta que le gusta mucho a Kurosaki-kun y tal vez ella también tenga sentimientos similares por él, porque no se debe a su gusto natural que Kurosaki-kun tiene por las mujeres, por lo que he podido ver Rukia es diferente a las demás mujeres ante Kurosaki-kun…él la quiere desde hace mucho tiempo, es solo que no se había dado cuenta hasta ahora.

— Pareces conocer muy bien su relación.

— En ocasiones he visto como se comportan el uno con el otro, en verdad estoy celosa de ese tipo de relación…aunque me da tanta pena que por un comentario…eso se acabe.

— ¿Eh?

Orihime se dio cuenta de que estaba hablando de más.

— ¿Vamos a bailar? —le pregunto señalando el lugar donde se podía visualizar diversas parejas bailando—. Rukia tuvo una excelente idea de colocar un centro de baile para aquellos que quisieran bailar aquí, ¿te parece bien ir conmigo?

— Creo que debería ser yo el que la invitará —Ishida extendió su mano, la cual Orihime tomó.

— Vamos.

— Si.

Ishida y Orihime se fueron a la pista de baile, sonriendo. Desde el fondo Ulquiorra observo esa escena, aun sin mostrar ningún cambio facial notable, aun así parecía dolido, solo parecía.

— Vaya, vaya —Yoruichi rio ante los sucesos—. ¿Ahora dónde quedo la apuesta? Estos chicos, al parecer la han olvidado por completo —Urahara mantuvo su mirada sobre ella—, es por esto que la juventud es hermosa.

— Es la primera vez que dices algo así, ¿ya te está pesando la edad, Yoruichi-san? —preguntó curioso.

— A una mujer nunca se le hacen este tipo de comentarios, mucho menos si se trata de la mujer con la cual te casaste, además tú no eres que digamos muy joven como tus amigos.

— Eso es cierto, también.

— ¿Qué crees que hagan con la apuesta?

— No sé, y realmente no me importa, es más divertido ver como sus situaciones están cambiando.

— La juventud, es bueno que ellos maduren de una vez por todas, así como tú.

— ¿Es ese un halago?

— Lo es, si crees que eso es.

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— ¿Así que has vuelto? —Renji cuestionó a Tatsuki.

— Aquí estoy, obviamente he vuelto —repuso ella, sin mirarle a la cara—. Han pasado muchos años, dime ¿has conocido a alguien especial?

— No, pero he tenido a muchas en mi cama —se rió al decirlo—. Prácticamente es lo mismo tratándose de mí.

Un silencio los conecto, a decir verdad, ella no esperaba toparse a alguien tan falto de cultura como Renji en una exposición de arte, quizás lo hubiera pensado si tuviera la idea de cuán fuerte es su amistad con Rukia, más no tenía cabeza para eso. Si había regresado a Japón no era por el motivo de visitar la exposición, cuando recibió la invitación de Orihime esa mañana pensó que esa sería el mejor momento para platicar con sus amigas. Las cosas no habían terminado bien con Renji, así que esas palabras no debieron haberla lastimado.

— Me alegro por ti, lo digo en serio.

— Sé que lo dices de verdad.

— ¿Has estado bien?

— Si —respondió—. Creo que tenemos que hablar de muchas cosas, Tatsuki, la última vez no tuvimos un buen término, la verdad no quería decir todo eso cuando nos despedimos, estaba dolido.

— Dijimos las cosas que sentíamos en el lugar más profundo de nuestro corazón, ¿eso no fue suficiente? Dije que prefería mi carrera a ti, y no me arrepiento de haberme ido. Tú, tu dijiste algo muy cierto…cuando se es más joven no se sabe lo que se quiere de verdad, pero ahora sé que elegí la opción correcta.

— Dije cosas fuera de mí, muchas de ellas no eran del todo ciertas. Tatsuki…yo…

— Me voy a casar, Renji —soltó ella, no esperaba que el primero que se enteraría de eso sería Renji, ni siquiera se había contemplado decírselo—. En un mes, me casaré.

— ¿Qué?

— Regrese a Japón por un motivo, quiero que mi familia y mis amigos estén enterados —dijo—, voy a casarme en aquí, en Japón, él vendrá en unos días más para arreglar los últimos detalles de la boda.

Renji no podía decir nada, eso lo había tomado por sorpresa.

— Olvidemos el pasado, Renji, seamos amigos a partir de ahora o dejemos esto así, lo nuestro termino hace mucho tiempo. Sé que estarás bien, sin mí, lo has estado hasta ahora.

— Sí, creo que eso es lo mejor.

— ¿Irás a mi boda?

— Déjame pensarlo —susurró, no quería aceptarlo pero tampoco negarlo—. Luego te daré una respuesta.

— Lamento que lo nuestro no funcionará —susurró ella—, de todos las parejas que he tenido, mi relación contigo fue la más pura, incluso dejaste tu vida sexual por mi y siento que te traicione al no elegirte, pero era mi sueño…mi futuro.

— No hay nada que lamentar, he vivido todo este tiempo sin ti y no creo necesitarte, ya no.

— Lo sé.

Cuando algo se acaba se acaba, todos sabían eso, mientras la llama de aquel amor se desvanecía totalmente ante los ojos de Renji, él mantenía la mirada al frente, no iba a flaquear ni iba a desplomarse por algo tan insignificante, esa no era su forma de ser. ¿Una mujer?, hay millones de ellas en el mundo, una de ellas no significa nada en esa inmensidad.

Es mi orgullo el lastimado, se dijo a sí mismo, luego de sentir un leve dolor en su pecho.

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— ¿De qué quieres hablar, Ichigo?

Rukia pregunto una vez se encontraron con una fuente en el centro del patio, lamentablemente la situación no hacía ver a ese lugar tan bello como era, el ambiente estaba oscureciéndose más y más. Ichigo sin decir nada, parecía estar molesto consigo mismo por no tener algo claro que decirle a su amiga. Era complicado, esa situación estaba molestándolo. Su deseo peleaba contra su razón, había cosas que no se podía permitir sentir por alguien con el estandarte de amiga.

— ¿Ichigo? —dijo ella molesta o eso aparentaba—. Si no es nada, entonces iré adentro que Ulquiorra debe de estar solo.

Cuando Rukia iba a irse, la mano de Ichigo la detuvo, ella giro su cabeza hacía él y notó que, a diferencia de lo que esperaba, Ichigo parecía algo confundido aun reteniéndola. Ella no quiso aceptar que sentía gozo y alegría al ser detenida por él, la verdad es que no esperaba sentirse así con Ichigo, aun así le sorprendía que alguien que siempre tiene todo bajo control con las chicas pudiera tener una expresión tan confundida estando con una de ellas.

— ¿Qué pasa? —preguntó Rukia—. ¿Por qué te comportas así?

— No lo sé —dijo él—. Quiero decir, es tan raro verte así.

— ¿Así como?

— Tú ropa, tú cara, el maquillaje, los tacones, es tan diferente a como suelo verte todos los días.

Rukia suspiro.

— ¿Era eso? ¿Yo no nací pintora ni con un balde de pintura en mi rostro? Está también soy yo.

— Lo sé —dijo él—. Y después de todo, no te conozco tanto como creía. Tienes novio, y yo no lo sabía, eso me hace sentirme excluido de tu vida.

Ichigo notó algo, notó que estaba comportándose de una forma muy inapropiada ante Rukia, él estaba comportándose como si fuera su novio y eso no era ni siquiera cierto, tenía que decir algo coherente sino…eso acabaría mal.

— Lo lamento —susurro—. Estoy siendo estúpido, no sé porque estoy así.

— Ichigo, está bien.

— Eres mi amiga —terminó por decir, era lo mejor, sino se lo repetía no lo entendería y entonces cedería ante sus instintos—. Estás hermosa esta noche, creo que debía haberme dado cuenta antes de que lo eras, pero estaba tan ciego. Eres una hermosa mujer, así que debí saber que tendrías a alguien en tu vida.

Rukia no quería escuchar eso, quería que él la viera como una mujer y ahora que estaba aceptándolo de esa manera no parecía complacerla del todo, menos cuando tenía que haber dicho que ella era su amiga. Por un momento, Rukia en verdad deseo que él no la viera ni siquiera como una amiga, ella quería que la volviera a ver como cuando estaba con Ulquiorra, al parecer los celos que Ichigo despedía de él eran más deliciosos que cualquier otra cosa.

— No soy tan hermosa, no tanto como crees, es el maquillaje y la ropa, es solo eso —dijo ella, tenía que parecer lo menos interesada posible—. Pero, quizás me estés viendo de esa manera por la apuesta, dicen que cuando careces de algo por mucho tiempo lo más mínimo de ello te ha de parecer precioso.

— Lo dudo.

— ¿Eh?

— No eres hermosa solo por esa ropa, hay algo más en ti, algo que me seduce.

— Y, ¿qué te parece Ulquiorra? —preguntó Rukia yendo a la fuente a jugar un poco con el agua, aun siendo su plan, esto tiene que ser llevado con cuidado, si algo salía mal, entonces todo habría acabado sin comenzar—. ¿Es un buen tipo? ¿Es bien parecido, no lo crees? ¿Qué piensas tú de él? ¿Es un buen o un mal hombre?

— Yo —Ichigo se detuvo—. No lo sé, parece ser muy frío y tú eres muy diferente a él, pero creo que si él te gusta, si él te quiere, si tú…lo quieres. Creo que está bien, ¿por qué quieres un consejo mío?

— Has tenido muchas mujeres en tu vida, tantas que he perdido la cuenta —dijo Rukia—. Al parecer tienes más experiencia que yo en este tipo de cosas.

— Las he tenido, pero jamás he amado a alguna, en ese punto creo que me ganas, al menos tú amas o has amado a alguien, ¿no?

— Si, es posible.

Cuando todo entre ellos se mantuvo en silencio, fue por fin cuando Ichigo vio lo que no quería haber visto nunca, mientras Rukia jugaba con el agua como si de una niña pequeña se tratara, algunos de sus cabellos caían como cascada sobre su rostro tapando así su mirada dejando a la vista solo esa inocente sonrisa llena de una luz que Ichigo jamás llego a ver en ella ni en ninguna otra mujer. Lo que Rukia estaba provocándole no era solo un deseo incontrolable de besarla a la luz de la Luna, esa luz que acariciaba su rostro haciéndolo ver más claro que antes, él también estaba inquieto sobre esos pensamientos de anhelo que tenía sobre ella, besarla no sería suficiente para él. Ichigo quería que ella fuera suya, pero ¡demonios! Se trataba de Rukia, ella no debería causarle ese tipo de deseos.

— ¿Era todo lo que querías decirme? —pregunto Rukia chocando su mirada con la de Ichigo—. Es qué tengo que regresar, además Ulquiorra puede estar preocupado por mí.

— Si, es todo.

— ¿Seguro?

— No, hay algo más…

— ¿Qué es?

— Ten cuidado.

— ¿Eh?

— Los hombres somos muy crueles en muchas circunstancias, no quiero que ese tipo te lastime así que…solo ten cuidado. Si algo pasa puedes decírmelo, y yo lo pondré en su lugar.

Rukia sonrió ante el irónico comentario de su amigo.

— Sé cuidarme sola —dijo ella—. Tengo al mejor maestro del engaño, te he visto salir con mujeres desde hace mucho tiempo y he aprendido a saber cuándo mienten o cuando dicen la verdad con tan solo verte, Ichigo. Pero, gracias por el consejo y por tú ofrecimiento, es solo que soy lo bastante fuerte y capaz para poder cuidar de mi, así que se me hace extraño que sea esta la primera vez que te ofreces para cuidarme de esa manera.

Él también se preguntaba ¿por qué nunca antes había hablado con Rukia de esa manera? ¿Por qué antes no pensaba que Rukia era una mujer que podría salir lastimada?

— Déjame al menos hacerlo.

— ¿Por qué deberías hacerlo?

Y ahí estaba, Ichigo sonrió ante la evocación de la Rukia que él recordaba, aun con la apariencia que lucía esa noche, la obstinación de Rukia siempre seguiría siendo la misma y nunca cambiaría aunque físicamente Rukia fuera diferente, la Rukia que él conocía jamás le daría el permiso de hacerla parecer débil ya que ella siempre creía poder cargar con todos sus problemas.

— Porque —dijo él, tocándolo las delicadas manos de Rukia—. Somos amigos.

— Está bien, pero de todos modos no lo necesito.

— Lo sé.

— ¡Vamos! ¡Vamos! La anfitriona no puede estar lejos de los invitados…

— ¿Lo amas, Rukia?

Eso fue lo único que pregunto…sin verla directamente a los ojos.

— Si, lo amo —respondió Rukia, no era del todo una mentira, ella quería a Ulquiorra de una forma diferente al amor de pareja, pero eso no dejar de ser amor—. ¿Vienes conmigo?

— No, en un momento voy.

— Bien.

Luego de un forcejeo consigo mismo, Ichigo avanzó velozmente para detenerla nuevamente, ella no lo esperaba y él no se lo proponía realmente, cuando Rukia choco su mirada con la de él sintió un ardor en el pecho que aumentó con su proximidad, sentir como él la tomada de una muñeca intentando retenerla no parecía molestarle como la primera vez. Así se dio el acercamiento más peligroso que ellos podrían tener esa noche, Rukia evadió su mirada cerrando sus ojos. Un beso consumaría el comienzo de lo que ella intentaba hacer y lo que él sabía que no debería pasar. Los labios de Ichigo, tan cálidos y firmes, cubrieron los de ella, Rukia jamás había sentido tanto ardor en su cuerpo, tan predecible era que él estaba no solo besándola sino que había algo detrás de ese beso, ese beso era el claro avistamiento de una noche llena de lujuria, si ella se permitía llegar más lejos que eso no habría ningún otro lugar a donde ella pudiera huir que no fuera a los fuertes brazos de quién ahora la resguardaba.

— Ichi...go.

Separarse de él no tuvo efecto alguno, Ichigo ignoró su suplica, así volvió a poseer sus labios, ese nuevo beso fue más profundo que el anterior, tan poderoso fue que a Rukia le costaba pensar en algo, estaba sintiendo una desesperación inimaginable que seguramente él sentía también, sino detenía eso…

— Basta.

Ichigo por fin logro detenerse.

— Lo siento —dijo, apenado, suspirando por la falta de aliento—. Es la primera vez que siento esto, nunca había sido quién besará primero. Lo siento, Rukia.

— ¿Por qué?

— No sé —respondió, en verdad no sabía ni que estaba pasándole, besarla así de repente fue un mero impulso de su cuerpo, que no podría definir ni aunque quisiera—. No sé ni que decirte, no debí hacerlo.

— Si, no debiste, pero lo hiciste.

— No debí detenerte, esto fue mi culpa, así que vete con Ulquiorra y olvida esto, dejemos las cosas así.

— Pero…

— Ve, la anfitriona debe estar con sus invitados, ¿no?

— Tienes razón, pero tenemos que hablar de esto, Ichigo.

— Si, lo haremos, en otro momento.

— Hasta luego.

— Si.

Rukia se fue, ese había sido el primer paso, ella conocía a Ichigo y el hecho de que esperara hasta el final para hacer tal cosa significaba que él en verdad se sintió atraído por ella, además es común saber siendo su amiga que lo que más adora Ichigo es robarle la novia a alguien, él sugiere que se debe a que son una mayor tentación que las que están libres.

Cuando por fin Rukia dejo de verse, Ichigo dejo caer su rostro sobre la palma de sus manos.

— ¡Demonios!

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Nota de la Escritora: Extrañe a Koichi ;O; Ok no tanto, pero quiero comentarlo ahora que alguna situaciones que aquí pasaron o pasarán me sucedieron a mí en algún momento de mi vida o a personas cercanas a mí, me agrada escribir de aquello que me enriqueció en la vida, hubieron situaciones alegres, tristes, dolorosas, angustiantes, pero la vida es vida :)

Agradecimientos:

Chicos, gracias por leerme, daré lo mejor de mí para que esta historia tenga un final apropiado, tengo el boceto de lo que será a grandes rasgos la historia, tengo los finales para todos los personajes ya maquinados en mi cabeza -pueden cambiar algunos-, solo hace falta darles vida y coherencia. Me gustaría que todos tuvieran un final feliz, pero viendo como se dirigen las cosas, no lo habrá para algunos ;O; y me duele porque me encariñe con estos personajes, que si bien no son míos, soy yo quién los está manipulando en esta historia. Puedo jurar que tengo un choque de emociones entre Ulquiorra, Orihime e Ishida. Me desgarro escribir la parte de Tatsuki y Renji porque siendo sincera, aunque fue muy corta creo que fue la parte de todo el capitulo donde sentí el corazón oprimido, sentí ambas partes y no son muy agradables, a veces el amor verdadero se te escapa de las manos y cuando intentas alcanzarlo de nuevo ya es demasiado tarde.

Gracias, nuevamente, por leer mi historia.