Resumen:Forks había parecido tan común y monótono como cualquier otro lugar en el que habían vivido. Instituto, salir a cazar… hasta que llega Bella Swan. Una neófita con enigmas sin respuesta y sin mucha idea de en lo que se ha convertido.

Disclaimer: todos los personajes y los lugares reconocibles pertenecen a Stephenie Meyer. La historia original pertenece a CruzdelSur, y tengo su permiso para hacer esta versión.


Capitulo 3: San Valentín (Bonus Track)

San Valentín.

Según Alice, en este día no me aguardaba nada bueno, a menos que decidiera hacer algo al respecto. Y lo había decidido, aunque como el futuro estaba tan influenciado por decisiones ajenas que aun no se habían tomado, no sabía cuales serian los resultados. Debería arriesgarme. Sentía como si estuviera en el medio de una cuerda floja. Había decidido tirarme hacia uno de los dos lados, aunque sin saber que me aguardaba en el fondo del abismo.

Habían pasado ya tres semanas desde el accidente en el que casi ocurrió una masacre en el estacionamiento, aunque nadie lo sabía, además de nuestra familia y, por supuesto Bella. No habíamos hablado demasiado desde entonces, aunque ya no nos tratábamos con la misma frialdad en clase de Biología y no nos mirábamos de la misma manera que antes.

Después del accidente, todos habían insistido mucho más en contarle a Bella todo lo que debíamos contarle, aunque yo aun estaba utilizando el pretexto de querer ganarme su confianza. Era cierto, aunque también me incomodaba la idea de que fuera alguien más que yo quien le comunicara el mensaje. Aun estaba «preparándome», por decirlo de alguna manera.

Estacione en el lugar habitual. Habíamos llegado un poco más tarde de lo normal, aunque sin llegar a ser tarde verdaderamente. El aparcamiento estaba casi lleno.

Mira a Mike y a Bella, pensó Alice. Decidí no voltearme, aunque sí busque en los pensamientos de Mike, sin molestarme ya en intentar buscar a Bella, aunque aun no me daría por vencido. Es decir, no podía ser imposible, ¿verdad?

Bueno, nada fuera de lo normal. Mike y Eric, los infalibles admiradores de Bella, la acompañaban hacia el edificio. Tyler también estaba con ellos, aunque un tanto resignado. Al parecer, Mike sería el primero que le entregaría a Bella su regalo de San Valentín. Lo habían echado a la suerte. ¿Cómo era posible que echaran a la suerte una cosa como esa? Aún no comprendía la mente humana.

Estaban a solo unos pocos pasos del monovolumen de Bella. Fue en ese momento cuando Mike recitó las palabras que había temido.

-"La rosa es roja,

La violeta, azul;

La miel es muy dulce

Y así eres tú"

Luego, al ver que Bella no reaccionaba ante las palabras «de amor» que le había recitado, le tendió una cajita de chocolates y exclamó:

-¡Feliz San Valentín!

Si yo, a esta distancia, podía oír sin ningún esfuerzo el corazón de Mike latiendo desaforadamente, no quería imaginar lo que le estaba costando a Bella mantener la compostura.

-Gracias, Mike, es muy tierno de tu parte –le agradeció al tiempo que tomaba la cajita en forma de corazón.

-La verdad, preferiría ser "galante" o "caballeroso" antes que "tierno" –masculló Mike, indignado.

La media sonrisa que le dedicó Bella hizo que su corazón latiera aun más rápido. Bella escapó lo más rápido que pudo, dejando a Eric y Tyler con las palabras en la boca. Este sería un día largo.

Durante las clases previas al almuerzo, no pude prestar demasiada atención al trabajo, aunque no era necesario. Estaba más bien pendiente de los planes de Eric y Tyler, que cambiaban constantemente. En la clase que compartía con Alice, pude ver cómo su mente se llenaba de las visiones de diferentes posibles actuaciones de dichos admiradores. Aunque se ceñían a un plan ya preparado, intentaban encontrar la manera de llamar la atención de Bella de una manera apropiada, teniendo en cuenta los resultados de los intentos de Mike antes de clases, y el intento fallido de ser caballeroso de Eric, que intentaba buscar una manera de arreglar su error. Cuando creían que tenían éxito en su búsqueda, se ponían a fantasear con lo que ocurriría después… así que, al igual que Alice, me vi concentrándome más de lo necesario en el trabajo intentando desterrar esas imágenes de mi mente.

Así que para cuando llegamos a la cafetería, aún ninguno de los dos había llevado a cabo su plan. Casi estuve aliviado, aunque en ese momento me di cuenta de que la tortura aun no comenzaba. Suspiré, captando la atención de Alice que caminaba a mi lado mientras avanzábamos en la fila de la cafetería. Me interrogó con la mirada y los pensamientos, a lo que solo respondí con una leve sacudida de la cabeza. No quería que comenzara a preguntarme ahora, mucho menos con Bella allí, quien podría escuchar todo sin esfuerzos. Alice pareció entenderlo, así que lo dejó pasar, aunque sin recordarme en su mente que no me libraría de ella. Bien, creo que ya había llegado el momento de expresarme, supuse que Alice me entendería. Además, ella dependía de mi decisión, ya que desde que había tenido la visión de Bella y ella como amigas había estado bastante molesta con el tema y según lo que yo decidiera ella podría hacer esa visión realidad.

Nos sentamos tranquilamente en la mesa de siempre. Ya lo había implementado como costumbre, y miré a la mesa en la que se sentaban Bella, Mike, Jessica, Eric, Tyler, Lauren y Angela, entre otros. Vi a Bella mirar a Jessica.

No puede ser que no haya tenido siquiera el gesto de hacerme un regalo. ¿Acaso le pido algo del otro mundo?, pensaba Jessica. Y para empeorarlo todo, se ha pasado todo el día babeando por Bella y no me presta atención a mí. Para nada. ¡Ni siquiera me ha saludado! Además… ¿Qué tiene Bella que no tenga…?

Bella interrumpió el hilo de sus pensamientos.

-Jess, ¿me acompañas al baño? –le pidió inocentemente.

Al ver que Jessica no pretendía moverse, gesticuló con los labios un «es importante», lo que pareció convencerla. Se paró aun un tanto indecisa y acompaño a Bella hasta el baño. No me seducía la idea de seguir los pasos de Bella a través de los pensamientos de Jessica, que consistían básicamente en insultos, así que redirigí mi vista y mi atención a Alice, quien estaba reteniendo a Rosalie en su asiento sabiendo lo que ocurriría en el baño. Claro, jamás se me había pasado esa posibilidad por la cabeza. Mi confianza en Bella se estaba volviendo mayor, de una manera que podría resultar peligrosa. Me dediqué a seguir la visión de Alice, que se efectuaba casi completamente al mismo tiempo que en la realidad.

Bella le entrego la cajita de chocolates a Jessica.

-De parte de Mike. Le da vergüenza dártelo personalmente, pero quiere que sepas que le gustas mucho, y que tal vez quieras salir con él un día –comenzó Bella-. Creo que tendrás que tomar la iniciativa. Ese chico tiene mucho miedo al rechazo.

Jessica se paró ahí sin saber realmente qué decir.

-¿De Mike? ¿Para mí? ¿En serio? Oh… era por eso que te miraba tanto… Por un momento creí que… No importa. ¡Recibí un regalo de San Valentín!

Jessica había comenzado a sonreír, creyendo comprender la situación.

-Mike es un tonto, ¡yo no lo rechazaría! Pero un tonto adorable… -salió de su mundo de fantasía para ver a Bella-. ¿Cuántos regalos recibiste?

-Ninguno –mintió-. Creí que ése –añadió mientras señalaba la cajita- era para mí, hasta que Mike me explicó.

-Oh, lo siento –dijo, sonando completamente falsa-. Estoy segura que algún otro chico sí va a regalarte algo.

Bella hizo un gesto que daba a entender que lo dudaba.

Bella y Jessica salieron del baño casi al mismo tiempo que en la visión. No me había dado cuenta de que, muy disimuladamente, Alice les había estado contando a los otros lo que sucedía, absorto como estaba en la visión.

En el momento exacto en que llegaron a la mesa, Jessica se tiró al cuello de Mike asegurando que le había encantado su regalo y que sí, saldría con él. Mike, como era de esperar, no entendía lo que sucedía.

Bella tragó la risa. Angela, sospechaba. Me comenzaba a caer cada día mejor esta chica.

Me fue imposible contener la risa, al igual que mis hermanos. Fue suave, callada. Eche un vistazo rápidamente a Bella, que se había percatado de ella.

.

Cuando comenzaba a dirigirme a mi clase de después del almuerzo Alice me paró.

-Ve a ayudar a Bella con Eric –me advirtió simplemente con una risa, mientras ambos veíamos salir a Eric corriendo por las puertas de la cafetería. No corrí, claro, pero caminé a un ritmo prudencialmente rápido, siguiendo sus pasos.

Estaba un tanto lejos, pero podía escuchar todo claramente a través de los pensamientos de Eric, que no eran tan molestos como los de Jessica o los de Mike, aunque comenzaba a acercarse. Así que pude experimentar en primera persona cuando Eric se arrojo de rodillas al suelo justo en frente de Bella.

-¡Bella! –exclamó-. ¿Qué es lo que pasa en el Cielo –hizo una pausa dramática durante la cual unos cuantos miraron a través de las ventanas sin encontrar nada inusual. Eric completó intentando causar una buena impresión- …que los ángeles andan por la tierra?

La cara de Bella daba a entender que estaría roja como tomate si pudiera, aunque debido a la furia. No sé cómo nadie se daba cuenta. Eric le tendió una cajita alargada, dorada, con una sonrisa de oreja a oreja, aun arrodillado, seguro de que su plan había funcionado. Varios de los presentes en el pasillo comenzaron a aplaudir. A decir verdad, e intentando ser objetivo, a mi me había parecido un total bochorno para Eric.

-Gracias, Eric, es muy gentil de tu parte –dijo al tiempo que tomaba la cajita con cuidado, pensativa-. Pero no puedo aceptarlo. Soy alérgica al maní –dijo antes de tenderle la cajita de regreso. Eric no la acepto.

Bueno, esto último me desconcertó. ¿Cómo podía un vampiro ser alérgico al maní? Incluso si lo hubiera sido en su vida humana, ahora no tendría por qué importarle. Sus palabras debían tener algún sentido.

-Bella, son corazones de mazapán. No contienen maní –explicó Eric, confuso. Bella le había hecho dudar.

-Sí que tienen maní. Es más, están hechos a base de maní –esto pareció encender una especie de lamparita en mi interior. Sí, había oído sobre esto antes. Ya me faltaban algunos pasos para llegar al grupo de gente que se había amontonado junto a ellos.

-El mazapán se hace con almendras, no con maní –argumentó Eric, aún de rodillas.

-Eso es el mazapán auténtico. Pero la enorme mayoría del mazapán que se comercializa está hecho con maní y grandes cantidades de esencia de almendra para encubrir el olor y sabor del maní, que es más barato –explicó Bella, muy segura. Sí, estaba confirmado, esto lo había oído unos años atrás, cuando nos encontrábamos en Denali acompañando por un tiempo a Tanya y su familia.

El pasillo se convirtió en un murmullo. Pero no había venido aquí a ver la fallida muestra de amor de Eric. No, Alice me había dicho que debía venir a ayudar a Bella. Y, como si mi pensamiento la hubiese invocado, Alice apareció junto a mí, en la puerta del salón en el que tendría clases.

Vi que no te decidías, pensó. Asentí, aunque acababa de hacerlo.

-Bella tiene razón –dije, al fin, haciendo que todos los que se encontraban en el pasillo voltearan a verme-. Es cierto que las empresas fabricantes usan maní en lugar de almendras para abaratar costos en el mazapán. La caja –dije al tiempo que señalaba la cajita que Bella aún le tendía a Eric- debería tener la advertencia que el alimento puede contener vestigios de maní, que es la forma legal, aunque no del todo honesta, de admitir la verdad.

Una vez finalice, Bella comenzó a inspeccionar la caja. Una vez que encontró lo que buscaba, probablemente la advertencia que yo había mencionado, se la tendió a Eric, quien admitió:

-Es cierto –dijo con la cabeza gacha, admitiendo su rotundo fracaso-. Eso es lo que dice aquí.

Una vez más hubo un gran murmullo en el pasillo. Sonreí. ¿Alguna vez esta chica dejaría de impresionarme? Lo había hecho mucho desde que había llegado. Tenía un gran autocontrol para ser una neófita.

Bella le tendió la mano a Eric para ayudarlo al levantarse y se marchó rápidamente a clase, ya que probablemente todos estábamos llegando tarde. Hice lo mismo, aun sonriendo levemente.

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Aproveché la pequeña pausa antes de la última clase del día para ir al patio trasero y recoger una flor para regalarle a Bella, ya que si la hubiese recogido antes de clases ya estaría marchita o, por lo menos, no se vería fresca. Y quería que este gesto fuese perfecto. Escogí una rápidamente y volví a clase.

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Cuando termino la última clase del día, salí rápidamente al estacionamiento. Quería llegar junto a la Chevy antes que Bella y esperarla allí.

Por suerte, cuando llegue vi que ella aun no había llegado. Ya sabía lo que le diría, había pasado la hora pensando sobre esto. Así que me apoye contra en monovolumen a esperar.

No tuve que esperar demasiado, ya que en ese exacto momento salió por la puerta del edificio principal. Me miró un tanto desconcertada cuando me vio, y en ese momento me di cuenta de que yo estaba sonriendo. Inspiro profundo mientras se encaminaba hacia mí, más bien hacia la Chevy. Ensanche mi sonrisa, aunque aun era leve.

Cuando llegó a mi lado, pareció molesta por algo. No me importó demasiado, quizás tan solo era el hecho de que estaba cansada de tantas declaraciones de amor públicas. Pero yo no me comportaría de ese modo, claro que no.

Como acto reflejo, una vez más intente buscar en su mente, aunque rápidamente deseche la idea. No desperdiciaría mis momentos junto a ella con algo que, a estas alturas, parecía en vano.

Entonces, lentamente retire la mano derecha de detrás de la espalda para mostrarle la rosa amarilla a medio abrir que había recogido en la pausa entre clases.

-Feliz San Valentín –musité de modo que ningún oído humano pudiera oírme. La vi mirar con… ¿adoración?, la rosa que le estaba entregando-. Una rosa amarilla significa amistad –aclaré, de modo que no hubiera dudas.

-¿Es… para mí? –musito, aun más bajo que yo.

-Si quieres –no quería que se viera obligada a aceptarlo, como había ocurrido con los demás. No me gustaba hacer las cosas de ese modo.

Pareció debatir internamente un momento, comprendiendo lo que le había dicho. Por una parte, sabía que, si la aceptaba, era probable que comenzara a encontrar esa confianza que había buscado desde el principio. Pero no quería hacer las cosas a la fuerza, así que simplemente susurre:

-Es tuya. Sin compromiso –intente pronunciar una sonrisa cálida en mi rostro. Le tendí la rosa hasta que prácticamente la tuvo baso su nariz.

Muy lentamente tomo la rosa, evitando hacer contacto con mi mano.

-Feliz San Valentín –dije ahora más seguro, sonriendo con verdadera felicidad al ver que no había negado mi rosa.

Asintió ligeramente, mientras yo me volvía hacia el Volvo. Alice tenía razón. Estaba en mis manos el hacer de este día algo bueno.


Lectores, aquí va un nuevo capitulo.

Lamento, una vez mas, lo que me he tardado en subirlo. Pero es que he comenzado a leer un fic que me deja pegada a la pantalla de la PC, no se lo imaginan. Sí, ya lo sé, eso no es excusa. Pero aquí estoy, con el Bonus Track de San Valentín. Aunque queda un tanto colgado, ¿verdad? Falta poco menos de un año para San Valentin :)

Bueno, eso. Quiero agradecerles de corazón a los que leen este fic, que, por mas que ahora son pocos, me siento agradecida de que lo hagan. Y, ya saben, si creen que es bueno, recomiéndenlo. Y un review no le hace mal a nadie ;)

Eso es todo. Espero que hayan disfrutado el capitulo, que es un tanto corto, pero es lo que hay.

Saludos, besos, abrazos, todo eso.

S.C.