Naruto y sus personajes no me pertenecen, su autor es Masashi Kishimoto. Esto solo lo hago por diversión sin fines lucrativos.

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Acting

Capitulo 4

Ahhhhh! Adoraba la suavidad de su futón, bueno, en realidad no era suyo del todo, eran tan pobres que ni siquiera había dinero para comprar otro... así que debía compartirlo con él; Sasuke trabajaba de noche y estudiaba de día, Naruto hacia lo contrario, trabajaba normalmente de día y asistía a la universidad por las tardes, de ese modo lograban turnarse el acojinado futón sin que el otro lo molestase.

Pero... ¿Qué hacer cuando ninguno de los dos tiene que asistir a la escuela o al trabajo? Normalmente se ven en la penosa necesidad de dormir juntos por las noches, claro, lo más posible separados el uno del otro, el pelinegro a menudo se molesta porque Naruto acapara las cobijas, pero el rubio también tiene motivos de queja... Sasuke tiene los pies helados.

En fin, no era momento para pensar en esas cosas, estiró los brazos hacia arriba al mismo tiempo que bostezaba, estaba listo para dormir. No había nadie en el departamento, eran las ocho de la mañana así que lo más seguro era que el molesto Uchiha se encontrara en la escuela, dentro de cinco horas debía entrar a trabajar así que necesitaba descansar lo suficiente para rendir al máximo en su trabajo. Ni se molestó en cambiarse la ropa por algún pijama, recostó la cabeza en la almohada y dormitó al instante.

Las horas pasaron, entre sueños sintió que alguien lo zarandeaba, adormilado como estaba abrió los ojos con pesadumbre, un atractivo rostro fue lo primero que vio. No se mostraba para nada contento; de hecho, lo miraba con odio...

-Tú! Grandísimo idiota! – le gritó Sasuke mientras lo tomaba del cuello de la camisa obligándolo a ponerse de pie, Naruto estaba demasiado cansado como para protestar - ¡Todo es tu culpa! – le espetó con ira.

-¿Qué...? suéltame...- rezongó en un murmullo, lo único que quería era dormir. El pelinegro apretó la mandíbula al ver como el Uzumaki se atrevía a ignorarlo, alzó un brazo y con el puño fuertemente apretado arremetió violentamente sobre la mejilla de su amigo. Naruto cayó al suelo llevándose las manos a la zona herida. Sasuke sonrió satisfecho al ver los azulados ojos del joven totalmente abiertos.

-Ahora si tengo tu atención – exclamó con furia, el aludido no entendía para nada lo que le sucedía al pelinegro. Como pudo, se incorporó lentamente aún azorado por el golpe.

-¿Qué demonios te pasa? – vociferó aguantando con valentía el agudo dolor que sentía sobre su sien - ¡Estaba durmiendo, Sasuke baaka! –

-Te mereces eso y más... – lo sujetó fuertemente del brazo y lo obligó a salir del departamento, Naruto apenas si pudo calzarse los zapatos antes de dejar el lugar – Ahora mismo vas a aclararle las cosas...- el guapo rubio no entendía nada, había poca gente en las calles, pero aun así llamaron la atención de unos cuantos. Tembló de frío, Sasuke ni siquiera le había dado la oportunidad de ponerse su chaqueta.

-Espera! Teme! – intentó zafarse del fuerte agarre, no lo consiguió - ¿Se puede saber a dónde vamos? – una vena apareció en la sien del pelinegro, Naruto era bastante ruidoso.

-Cierra la boca – le ordenó con frialdad, el ojiazul se enfadó aún más. Entraron a la estación del metro y abordaron la línea que el Uchiha eligió, su mejor amigo se cruzó de brazos e hizo un puchero al ver que se dirigían a un distrito no muy lejos de allí. En todo ese tiempo, ninguno de los dos dijo nada, el rubio bostezaba ocasionalmente y hacia ruidos molestos con los labios, Sasuke a menudo lo hacía callar con un codazo en las costillas.

Ignorando las miradas de todos, Sasuke tiró del rubio y ambos bajaron en una estación poco conocida para aquel par de amigos. Una ráfaga de viento helado los sacudió a ambos, sobre todo a Naruto que solo vestía unos sencillos jeans y una delgada camisa naranja. Caminaron por las desiertas calles, pronto descubrieron que aquella era una zona residencial, por donde quiera se alzaban majestuosas casas con elegantes jardines; los garajes lucían limpios y brillantes, al parecer un camión recolector se encargaban de despejar la nieve todas las mañanas. Sasuke consultaba de vez en cuando un pequeño papel en el cual estaba escrita una dirección, a su lado, el Uzumaki estornudó por segunda ocasión; al pelinegro poco le importó, en ese momento sentía que lo detestaba más que a nadie en el mundo.

Si, lo reconocía, tenía serios problemas con su personalidad, no perdonaba fácilmente y a menudo buscaba venganza de aquellos que le hacían algún mal.

-Oe! ¡Sasuke, se puede sabe qué hacemos aquí? – exclamó el ojiazul en modo de queja, intentaba generar calor abrazándose a sí mismo sin conseguirlo del todo, alzó la vista al cielo nublado. El pelinegro no respondió su pregunta, seguía recorriendo las calles en busca de algo, dobló una esquina y se detuvo frente a una casa color paja. Ambos amigos la observaron con detenimiento, aquella residencia era de una sola planta, pero no por eso era menos llamativa, tenía un espacioso jardín y largos ventanales. El Uchiha se acercó y subió los tres escalones que conducían al pórtico, alzó el brazo y presionó el timbre, Naruto se colocó a su lado expectante, no tenía idea de que el frio pelinegro conociera al dueño de aquella casa.

Vieron girar el pomo de la puerta, ésta se abrió lentamente mostrando así aquellos tímidos y perlados ojos que, tanto el rubio como el ojinegro, conocían muy bien.

-¿¡Hinata! – exclamó con asombro el Uzumaki, la aludida se mostró igual de aturdida que él.

-Na-Naruto kun, Uchiha-san...- murmuró quedamente, el ojinegro torció la boca impaciente - ¿De verdad s-son ustedes...? - la joven Hyuuga arqueó las cejas totalmente sorprendida ¿Cómo supo Sasuke donde vivía?

-Averigüé tu dirección – dijo él adivinando aquella pregunta al ver la expresión de Hinata – Me estoy congelando, déjame entrar – ordenó con insistencia, ella reaccionó por fin despertando de su letargo.

-AAAAdelannnnte…- se hizo a un lado permitiéndoles pasar, Sasuke no le respondió, solo se limitó a ingresar a aquella lujosa casa no sin antes dejar su calzado en la entrada, Naruto lo imitó sintiéndose de lo más extraño, ¿Qué tenía que ver Sasuke con ella? ¿Por qué había entre ellos tanta confianza? Detrás de él la puerta se cerraba y una apurada Hinata los seguía de cerca buscando las palabras adecuadas para preguntarles el motivo de su visita.

-Tu casa es grande – Comentó el Uchiha parcamente sintiéndose un poco fastidiado de que la chica viviese en un lugar tan impresionante, la casa estaba amueblada en su totalidad y equipada con aparatos eléctricos de última tecnología, los débiles rayos solares atravesaban los enormes ventanales cubiertos por una fina cortina color salmón iluminando la sala principal. Había pinturas al óleo y bocetos a lápiz colgados de las paredes perfectamente enmarcados, el aire acondicionado llenaba la casa de una confortable calidez. Si, definitivamente Hinata era una niña de papi. Comparó todo aquello con el frío departamento que ellos rentaban, era obvio que les faltaba mucho para llegar a esto – Supongo que la renta es elevada... tienes muebles y todo...-

-No... no hay renta que pagar... padre compró esta casa cu-cuando supo que yo vendría a la universidad de esta ciudad...- respondió débilmente, Sasuke se dio cuenta que todo eso era muy normal para la Hyuuga. También para él lo era, había crecido en una familia millonaria en donde todos estaban acostumbrados a los lujos.

-¡Vaya! Esto es impresionante – el rubio parecía realmente asombrado, miraba a su alrededor como si se encontrara dentro de un palacio, en cambio, la Hyuuga los observaba a ambos con curiosidad. Aquello molestó al Uchiha en gran medida, recordó la razón por la que estaban allí.

-Naruto – lo llamó con voz grave y seria – Quiero que le digas a Hinata... lo que en realidad sucedió aquella vez...– la chica se alarmó, levantó un poco el brazo y lo sacudió negativamente.

-N-no es necesario que...-

-¡Díselo ahora Naruto! – alzó más la voz, el rubio lucía un poco atemorizado.

-¿De qué hablas? – ante esta respuesta, el Uchiha rodó los ojos con impaciencia.

-Del día que fuiste a la universidad para llevarme el libro que olvide...- el joven intentó hacerle recordar, pero el Uzumaki seguía en blanco. De pronto, una expresión de total lucidez cruzó por el rostro del rubio.

-¡Lo recuerdo! – exclamó ruidosamente - Oye, pero no te lleve ningún libro, Sasuke, habías olvidado tu almuerzo porque estabas muy distraído, me sentí mal por eso; en parte fue culpa mía lo desvelado que estabas esa mañana, no te deje dormir en toda la noche...- ante aquel comentario, la Hyuuga se ruborizó por completo.

-¡Idiota, no digas esas cosas tan a la ligera! – le espetó alarmado en cuanto vio la expresión de Hinata – No es lo que piensas – agregó con voz gélida dirigiéndose a la chica. Dio unos cuantos pasos y ya se encontraba frente a su, poco inteligente, amigo – Cuando llegaste a la universidad, nos reunimos en el jardín detrás del edificio de economía...- comenzó a relatar el Uchiha.

-Sí, dijiste que nadie nos vería allí, ya sabes, hay muchos árboles y uno se puede esconder fácilmente entre ellos...- una vena apareció en la sien del pelinegro, ¿Por qué todas las acciones que narraba Naruto sonaban tan... poco varoniles? -

-Que un chico te lleve el almuerzo hasta la universidad... ¡claro que es algo que no quieres que nadie vea! – se justificó de inmediato, la joven de mirada perlada tan solo estaba allí de pie sin atreverse a decir o hacer algo.

-No entiendo nada, ¿Por qué estamos contándole esto a Hinata? – preguntó totalmente hastiado el ojiazul – Quiero ir a casa a dormir...-

-Ella nos vio...- murmuró casi imperceptiblemente, Naruto lo miró con extrañeza.

-¿Nos vio? – por un momento el rubio no supo a que se refería, pero algo en los oscuros ojos del pelinegro le hizo comprender todo, él hablaba de "ese incidente desafortunado". Fijó su vista en los apretados labios de Sasuke, recordó que aquella vez los había sentido tan suaves sobre su inerte boca, pero casi al instante lo había apartado al percatarse de lo que estaban haciendo - ¡NOS VIO! – gritó aterrado, miro a Hinata y luego a Sasuke, los tres intercambiaron miradas nerviosas. La joven fue la primera en hablar.

-Lamento po-ponerlos en esta situación tan... tan incomoda... – se restregó las manos una y otra vez mientras continuaba hablando – Como ya le había dicho a... a Uchiha-san... n-no le diré nada a nadie... sobre ustedes dos...-

-¡Espera! Entre Sasuke y yo no hay nada ¿entiendes? – agitó los brazos en el aire negando las insinuaciones raras de la chica – Ese beso solo fue un accidente! –

-Beso... dices...- aquella horrenda palabra siempre conseguía bajar las defensas del pelinegro. Un escalofrió le puso la piel de gallina justo como le sucedía cada vez que recordaba el tibio aliento de Naruto sobre su rostro.

-Hinata, de verdad, yo tan solo estaba allí para entregarle su almuerzo y el teme ni siquiera me lo agradeció! Así que alcé el brazo – Naruto alzó el brazo imitándose a sí mismo – y quise golpearlo, pero como había nieve por todas partes... resbalé y perdí el equilibrio... Sasuke ni siquiera se movió; seguía allí, de pie, mirándome a la cara con su maldita expresión aburrida y, me atrevo a decir, expectante... era como si él supiese lo que iba a pasar y no hizo nada para evitarlo... – ante aquel comentario, una vena apareció en la sien del pelinegro.

-¿Qué estas insinuando, dobe? – parecía querer asesinarlo – Tú fuiste el único que se me abalanzó...-

-¡Ja! ¿Acaso no eres tú quien siempre alardea de tener "buenos" reflejos? ¡Ni siquiera fuiste capaz de evitar que te besara! ¿Me pregunto por qué? - un silencio sepulcral inundó la sala, el Uchiha se llevó las manos al rostro con total decepción, había llevado allí al imbécil de su amigo para que le aclarará las cosas a Hinata y, sin embargo, sospechaba que había logrado el efecto contrario a lo que deseaba.

-Uchiha-san... creo que... nno hace falta que o-ocultes más tus sentimientos...- comentó ella con voz pasiva, le miraba con comprensión y cariño – Sé que... que eres muy po-popular con las mujeres, pero...- en este punto, tomó delicadamente al rubio de la mano e hizo lo mismo con el brazo de Sasuke, unió a ambos jóvenes en un cariñoso gesto de amor – Pero si ustedes se gustan tanto entonces... no creo que de-deba importarles lo que otros digan o piensen... de ustedes - concluyó con la tímida vista puesta en ellos dos.

-Viniendo de ti, ese comentario resulta ser un poco vacio – le recalcó con molestia soltándose del agarre, la joven se sobresaltó – A ti te importa mucho lo que tu padre piense de ti ¿no? Es decir, todo este asunto del chantaje... solo lo haces para agradarle un poco más...- la chica separó un poco los labios pero en seguida los cerró, no supo que decir, su mirada se torno triste y retraída, ambos jóvenes notaron ese cambio y se alarmaron. Sobre todo Naruto.

-Sasuke, eso no fue nada amable, Hinata solo quería animarnos – le recriminó. El pelinegro desvió la mirada intentando convencerse de que no le importaba.

-Supongo que... que tienes razón, Uchiha-san... yo no soy la persona indicada para dar consejos de ese tipo...- sonrió levemente, se apartó un poco de ellos sintiéndose miserable.

-¿Y a que te refieres con chantaje? ¿Quién esta chantajeando a quien...? – Naruto miraba al pelinegro con insistencia – ¡Ya anteriormente hiciste muchas boberías Sasuke, pero si estas usando a Hinata de ese modo...! -

-¡Si no sabes del tema, entonces no opines! – le espetó sintiéndose algo así como un criminal, él era inocente, él era quién estaba siendo usado...- Es ella – la señaló con un imprescindible movimiento de barbilla, el rubio joven parpadeó con confusión.

-¿Qué? ¿Ella qué? – frunció el seño sin entender. Hinata respiró profundo preparándose para lo que venía.

-Ella esta chantajeándome – al escuchar esto, Naruto la vio a ella y luego al pelinegro.

-Dices que Hinata...-

-Me chantajea, si – lo afirmó con insistencia, la joven lucía realmente avergonzada. Para su asombro, el joven ojiazul esbozó una enorme sonrisa.

-No es cierto – rió con sorna, Sasuke arqueó una ceja y Hinata ladeó un poco la cabeza – Vamos, dilo Hinata, di que es una mentira! –

-Etto, Naruto-kun, yo...- el Uzumaki se le acercó y le rodeó los hombros con un brazo, al pelinegro no le agradó mucho aquel movimiento.

-Perdón, pero es difícil para mí imaginarlo, ¿y con qué se supone que lo chantajeas? – una vena apareció en la sien del Uchiha, la ojiblanca solo bajó la mirada - ¿Lo ves? Hinata no es capaz de matar ni a una mosca, mucho menos hacer algo indebido –

-Yo le tomé una fo-fotografia a Uchiha-san...- murmuró mientras miraba hacia otro lado – Fue mucho después de que yo los viera... a ustedes dos... be-besandose...- acomodó un fino mechón azulado detrás de su oreja, después dirigió su blanquecina vista al pelinegro – Lo lamento Uchiha-san, mi intención desde el principio fue fotografiarte con Naruto-kun, tenía la esperanza de encontrarte con él de nuevo en... en los jardines, pero... al único que encontré en ese momento... fue a ti con aquellos gatitos y...- Sasuke la interrumpió abruptamente.

-Detente, no es necesario que le expliques cada detalle a Naruto – una gota de nerviosismo apareció en su frente. Hinata asintió con obediencia.

-He o-obligado a Uchiha-san... a convertirse en... en mmmiii no-novio...- su corazón latía con fuerza, pero aún así continuó – Lo necesito...- de nuevo fue interrumpida, esta vez, por Naruto.

-Jamás había escuchado una declaración de amor tan... tan...- cerró los puños con emoción y separó las piernas para darle un toque más dramático a su comentario – ¡Tan profunda! Sasuke, esta chica es increíble, Hinata, ¡felicidades! – tanto el ojinegro como la Hyuuga parpadearon con sorpresa – La verdad, es que el chantaje parece ser la única forma de atrapar al teme, es tan frío y antipático que ahuyenta a las chicas, pero tú, Hinata, has tenido los... bueno, has sido muy valiente en luchar por lo que deseas...! –

-No es así... Naruto-kun...- Hinata se preguntó por qué el rubio lucia tan feliz, ¿no se suponía que amaba al Uchiha?

-En serio dobe, a veces me sorprende lo tarado que eres...- Sasuke se pasó una mano por el oscuro cabello – Hinata le mintió a su padre diciéndole que tenia pareja, ahora él desea conocer al novio de su hija... y ella me ha pedido que yo finja serlo...-

-Pero ¿Por qué le mentiste? Es decir...- al chico lucia desconcertado.

-Padre tiene un candidato para mí, es un joven al que no conozco... a estas alturas, s-si le digo que no... que en realidad n-no tengo novio...- la chica soltó un largo suspiro – se decepcionará de mi...-

-Pero nadie puede obligarte a estar con alguien que no quieres – bramó el Uzumaki – Además, le das mucha importancia a lo que él opine de ti...- Sasuke negó con la cabeza, tanto él como Hinata poseían padres dominantes y perfeccionistas que imponían su voluntad en la vida de sus propios hijos, pero eso era algo que Naruto no podía entender, después de todo, el rubio tenía unos padres demasiado liberales que se pasaban la vida viajando y concediéndole a su descuidado hijo todo capricho que deseara. Ni siquiera intentaron detener al ojiazul cuando éste decidió vivir por su propia cuenta.

-Lo sé... buscar tanto la aprobación de padre... puede que se-sea algo difícil de comprender...- Hinata optó por sentarse sobre el sofá más cercano, Naruto y Sasuke la imitaron – Por más que lo intento... creo que él, difícilmente, me verá con orgullo... además, me parezco de-demasiado a mi madre...- sus ojos se tornaron acuosos, los dos amigos la escuchaban con atención, sobre todo el pelinegro, que ya estaba deseando poder conocer a ese Hyuuga y decirle en su cara unas cuantas verdades -... Ella murió hace tres años y... y padre no ha lo-logrado re-reponerse de esa pérdida... él la quería tanto – sonrió sutilmente – El suyo fue un ma-matrimonio difícil... mamá era inglesa y... y la familia jamás aceptó a una extranjera... padre se distanció de ellos... el único que lo apoyó fue su hermano, el tío Hizashi...- Hinata parecía abstraída, Sasuke se sintió mal de pronto. Ya sabía que la Hyuuga era vulnerable... pero le afectaba verla de ese modo – Creo que en el fondo, a padre le decepciona que, aun pareciéndome tanto a mamá... jamás podré ser co-como ella -

-Pero eso es injusto! Eso no tiene nada que ver contigo, Hinata – reclamó el joven Uzumaki. Después volteó a ver a su amigo – Oi, cuando lo veas, encárgate de darle un buen puñetazo de mi parte. Aún no lo conozco pero ya es como una patada en el hígado -

-Ten por seguro que así lo haré – algo en la inexpresiva y fría voz del Uchiha llamó la atención de Hinata, ya que en el fondo había una pisca de calidez. Una finísima lágrima surcó su pálida mejilla, sonrió e instantáneamente se puso de pie.

-¡Les traeré una taza de té! – proclamó con una inesperada y desconcertante energía – Regreso en un momento –

-No es necesario...- Sasuke se sentía derrotado, no habían ido a esa casa por una taza de té.

-Claro Hinata, no me caería nada mal una bebida caliente, casi muero de frío allá afuera...- el rubio guardó silencio unos segundos -Ahora que lo pienso... ¿Por qué no están en la escuela? – el pelinegro lo miró con desagrado.

-Se cancelaron las clases, hay alerta de tormenta de nieve...- suspiró con decepción.

-¿Eso quiere decir que no iré a estudiar esta tarde? – sonrió con felicidad, pero en seguida su expresión cambió a una de total decepción – Entonces hoy toca compartir el futon, Sasuke –

-No necesitas recordármelo – el atractivo ojinegro cerró los ojos con sufrida resignación.

-Etto, Uchiha-san... ¿Cómo supiste donde vivía? – preguntó la ojiblanca con curiosidad, él la vio de soslayo.

-Solo lo investigue y... eso es todo...-

-Ja! De seguro sedujiste a alguien – mientras Naruto y Sasuke se dirigían palabras y miradas de odio, el timbre de la puerta sonó por toda la casa muy claramente, la Hyuuga se apresuró a atender al llamado y los dos amigos no dejaron de reñir por eso.

Pronto unas voces que no solo eran las suyas inundaron el lugar. Lo primero que vieron el par de chicos fue a un enorme perro blanco entrar a la sala de estar y deambular por ésta despreocupadamente. Aquel animal los miró a ambos con detenimiento, sobre todo al Uchiha el cual se sintió incómodo con aquella presencia. El can dio un sonoro ladrido y poco después desapareció por una puerta hacia un destino desconocido para ellos.

¿Qué demonios hacia un perro allí? ¿Y de quien eran esas voces masculinas que se mezclaban con la torpe y débil voz de Hinata?

-Adelante, a-adelannte... entren...- la escucharon decir apresuradamente.

Entonces dos figuras masculinas aparecieron frente a ellos, uno de ellos lucia levemente extrañado de ver a aquellos atractivos chicos sentados en el elegante sofá, el otro no hizo ninguna expresión, o al menos Sasuke no pudo ver nada ya que traía puestas unas gafas oscuras y una gruesa bufanda alrededor de su cuello que también le cubría parte del rostro.

-¿Quiénes son ustedes? – preguntó el que parecía más social. Tanto Sasuke como Naruto se sorprendieron de las marcas rojas sobre las mejillas de aquel sujeto, ¿tatuajes tal vez?

-Son... son amigos míos...- la ajetreada peliazul surgió detrás de los recién llegados – Kiba-kun, Shino-kun... ellos son Uchiha-san y Na-Naruto-kun...- los presentó rápidamente, los cuatro chicos murmuraron un saludo, o algo así.

-Sumimasen, Hinata-sama, no era mi intención traerlos conmigo, pero insistieron mucho...- una tercera persona hizo acto de presencia, aquel tipo era más alto que todos ellos, claro que tan solo lo era por cinco centímetros más, pero sin duda su presencia era imponente, sobre todo por las ropas tan elegantes que vestía – Ah! ¿Conocidos tuyos, Hinata-sama? - su voz era calmada y grave.

-Hai... Neji-niisan...- ella le sonrió con afabilidad, aquello extrañó al pelinegro – Uchiha-san asiste a la misma universidad que yo... igual Naruto-kun, pero él estudia por las tardes...-

-... Y trabajo en un restaurante tradicional de ramen, Ichiraku Ramen – exclamó con eficiencia el rubio – Hinata va muy seguido, le encantan nuestros fideos, a veces puede llegar a pedir tres órdenes especiales de... – recibió un codazo en las costillas por parte del pelinegro. La joven se sonrojó un poco. Los recién llegados parecían sorprendidos de la personalidad tan enérgica del chico – Soy Uzumaki Naruto, yoroshiku! – alzó una mano en elaire en forma de saludo.

-Neji Hyuuga – el joven castaño hizo una solemne reverencia, al incorporarse, posó aquellos blanquecinos ojos sobre el pelinegro. Sasuke se preguntó si todos en la familia Hyuuga se parecían tanto entre ellos.

-Yo soy Uchiha Sasuke, mucho gusto – hizo una leve reverencia a los amigos de la Hyuuga, en su rostro no había expresión alguna de amistad, sin embargo afloraron aquellos recatados modales impuestos desde su infancia.

-Tomen asiento – la chica se dirigió a sus invitados, realmente lucia feliz de verlos, la mirada de todos cambió al verla sonreír de manera tan alegre – En seguida traeré té y galletas...-

-Tranquila Hinata, no te emociones tanto o terminaras por romper algo – comentó divertido el joven Kiba. Sasuke intentó encontrar en aquellas sonrisas algún dejo de amor, pero no logró ver nada, le sorprendía el hecho de que Hinata tuviese amistades masculinas con lo tímida que era esa mujer, pero más que nada, le molestó lo relajada que ella lucía con aquellos sujetos.

-Yo te ayudo – se puso de pie el misterioso chico de gafas – Soy bueno en la cocina -

-Arigato Shino-kun...-

-No, yo lo haré – al escuchar aquella voz tan resuelta venir del Uchiha, Hinata se quedó inmóvil en su lugar. Sasuke se puso de pie y atravesó la estancia hasta llegar al lado de la Hyuuga. Le dirigió una gélida mirada al Aburame. Todos parecieron notar aquella aura demoniaca alrededor del pelinegro

–Después de todo, eres su novio, ¿nee, Sasuke? – aquella sonrisa zorruna desconcertó a los invitados, pero la afirmación que acababa de hacer había logrado dejarlos estupefactos – Ja, Ja, no pueden estar ni un minuto separados! – el Uchiha se guardó las manos en los bolsillos del pantalón y suspiró con fingida resignación, en cambio, a su lado Hinata tenía la cara encendida y se restregaba los dedos nerviosa, ¿y ahora que se suponía que debía hacer? Intentó calmarse, después de todo, sus amigos iban a enterarse de aquello el día de su cumpleaños... no había porque alarmarse. Se mordió el labio inferior, no podía hacerlo, era demasiado para ella. Sentía su cabeza retumbarle con fuerza. Si esto sucedía ahora... no quería ni imaginarse el día en que tuviera que presentarlo con su padre.

-Entonces es cierto! – Kiba se puso de pie totalmente asombrado – Tú papá ya había mencionado algo pero...-

-No lo podíamos creer – el joven abúrame terminó la frase.

Tanto Hinata como Sasuke se miraron de soslayo. Este último se alegró de que por fin hubiese salido aquel tema a la luz, no sabía la razón pero le aliviaba que todos ellos supieran que él era el novio de Hinata. "De ese modo, nadie se acercará a ti". Pensó para sus adentros mientras la veía fijamente.

Continuara...

Hey como están? Espero que bien, jeje, un poco tarde pero aquí estoy con un nuevo capi de esta rara historia. Sinceramente me divertí escribiéndolo, no se ustedes pero lo de Naruto y Sasuke me mató de la risa, y la parte final queda en continuación, el próximo capi estará igualmente de divertido, ñaca ñaca! Fue leve, pero los celitos de sasu salieron a relucir (espero más de estos en un futuro). Agradezco, como siempre, sus comentarios, me alegran mis días de soledad.

Bueno, los dejo, por cierto, tengo una duda, todos los que leen esta historia son chicas? Me entró la curiosidad, se de algunas que si lo son por sus nombres pero de algunos no sé la verdad, díganmelo, quiero saber. Je.

Besos y abrazos de Anisita.