CAPITULO 04: AMISTAD Y VERDAD


Caminé por los pasillos del hospital en compañía del entrenador y la enfermera Fuyuka hacia la habitación de aquella mujer. Cuando llegamos, la enfermera abrió la puerta y con un evidente nerviosismo ingresé. Una vez dentro, pude observarla postrada en la cama y conectada a una máquina ECG/EKG. Creí encontrarla dormida, pero no, lentamente giró su mirada hacia mí, observando en aquellos ojos color cobrizos una mirada de tristeza y melancolía. En ese instante, recordé la mirada triste de Kariya durante aquel festival escolar.

Al mirar con detenimiento su rostro, supuse que ella tendría una edad aproximada entre 32 a 35 años. Aparte de su aspecto delgado y estatura mediana, lo que llamó mi atención fue el cierto parecido que tenía con Kariya, sobre todo por el color de su larga cabellera azul verdosa y los iris de sus ojos cobrizos. La única diferencia era en el color de su piel, de tez más clara, similar a Tsurugi, y la forma de sus ojos eran completamente redondos, a diferencia de él y sus ojos felinos.

Ella era la mamá de Kariya Masaki, de eso no quedaba duda.

— Hola cariño, ¿cómo te llamas? — Preguntó con una voz delicada y amable, mostrando en su rostro un gesto de serenidad.

— Ho…Hola, me llamo Kageyama Hikaru… y… eh, yo…

Estaba nervioso, las palabras no lograban salir, quise por un momento dejar mi nerviosismo, así que respiré hondo, y proseguí con mi presentación.

— Y… soy… el mejor amigo de su hijo…Kariya Masaki.

*.*.*

Es aquí en donde continúo con mi historia. Un silencio incómodo reinó en el ambiente.

— ¿E-es… verdad lo que dices? ¿en verdad sabes dónde está mi niño? ¡Por favor, dímelo!

Había revelado ser el amigo de su hijo, ella no dejó de mirarme con asombro, para luego preguntar con desesperación sobre Kariya, el problema fue que no sabía por dónde empezar a contar mi historia.

— Eh…eto… yo… qui…quiero decir que… bueno…yo…

Volví a ponerme nervioso, más de lo habitual, lo único que expresaba era temor, tuve miedo que la mamá de Kariya me viera como un mentiroso, y terminara odiándome. Titubeé palabras incoherentes, cuando de pronto, sentí una mano que con toda delicadeza y suavidad, acarició una de mis mejillas. El nerviosismo que me invadía hasta ese instante desapareció, giré y pude apreciar en ella una mirada serena, sus ojos me contagiaron con la confianza que necesitaba para continuar mi relato.

— No quise ponerte nervioso cariño, perdóname, pero el corazón de esta madre está desesperado por ver a su pequeño niño. — Al decir estas palabras cerró sus ojos y colocó una mano sobre su pecho.

Hubo un momento de silencio, respiré hondo antes de continuar.

— Bueno, te escucho cariño, por favor quiero que me cuentes todo sobre mi niño.

Gracias a ella pude tranquilizar mi ánimo. Comencé hablando sobre su hijo, la primera vez que lo conocí en el club de fútbol hace unos meses atrás, y la manera en que pude ganarme su amistad y confianza.

— Sabes cariño — Habló entre lágrimas y con serenidad — Resulta difícil creer que haya pasado tanto tiempo, casi ocho años, para despertar de un largo sueño y saber que mi pequeño niño ya dejó de tener cinco años. Pero lo que más me duele es haber perdido valiosos momentos en compañía de mi esposo y mi adorado hijo…

— Ehhh… con respecto a eso…

No pude mantener oculto aquella revelación que hizo Hitomiko, la mamá de Kariya debía saber la verdad. En ese momento le conté a detalle sobre el pasado de su hijo después que ella entrara en estado de coma, enterándose de todo lo acontecido. Su "esposo" la dio por muerta, sabiendo que no lo estaba, abandonándola en aquel hospital. Lo peor fue que a Kariya le convenció con semejante mentira, creyendo durante todos estos años que ella estaba muerta.

Asimismo, le mencioné que su hijo, a la edad de once años, fue abandonado por aquella persona en un orfanato, sufriendo al sentirse solo y perdiendo la confianza con las personas que le rodean. Cuando terminé de relatar la historia, pude observar en su rostro una mirada de angustia, dolor y desolación que desembocaron en un llanto desconsolado. Sin pensarlo, me acerqué y la envolví entre mis brazos, intentando consolarla, pero fui incapaz de mantener la compostura, y rompí a llorar.

— Perdóneme por favor, no fue mi intensión hacerla sufrir, pero tampoco quise mantener oculta esta verdad, debía saberlo. — Hablé con la voz quebrantada.

— No es tu culpa cariño, pero me duele mucho saber que mi pequeño tuvo una vida muy difícil mientras yo, postrada en esta cama, durante todos estos años y sin poder hacer nada, lo peor es que mi hijo cree que estoy muerta. — Respondió ella entre sollozos.

Mientras la abrazé pude sentir como temblaba su delicado cuerpo, y al mismo tiempo el calor de sus lágrimas sobre mi pecho, sinceramente no era mi intención verla sufrir.

— Fui una tonta al confiar en esa persona — Refiriéndose a su esposo — Es cierto, él no es su padre, el verdadero padre de Masaki murió en un accidente aéreo, cuando mi pequeño tenía apenas dos años. En ese momento me sentía desolada, tuve miedo a quedarme sola y desamparada con mi hijo, así que él entró a nuestra vida, pensando que sería una buena persona, pero…me equivoqué, y mi hijo tuvo que pagar las consecuencias… — Al principio me habló con un poco de calma, para luego volver a quebrarse en llanto.

De pronto ella tuvo un ataque de tos, parecía que se ahogaba, al notar en su cara un leve color azulado, temía lo peor en ese momento. Iba a salir corriendo en busca de un doctor o alguien que pueda ayudar, sin embargo, ella me detuvo.

— No…no lo hagas por favor, ya me siento bien… no es necesario.

Sin más opción me quedé, lo único que hice fue alcanzarle un vaso con agua para que pueda tranquilizarse.

— Lamento haberle hecho pasar ese mal momento, pero sabe una cosa, haré hasta lo imposible para que pueda volver a reunirse con su hijo, es una promesa. — Pronuncié estas palabras recobrando la compostura y con una actitud más que decidida.

— Cariño… — Ella se quedó asombrada tras escuchar mis palabras, para luego dibujar una sonrisa en su rostro.

Alguien tocó la puerta, escuché la voz de Fuyuka informándome que la hora de visitas estaba por terminar. Con un poco de tristeza me despedí de la señora Kariya, prometiendo ir a visitarla al día siguiente. Antes de levantarme de mi asiento para salir de la habitación, ella me tomó de la mano y me dijo.

— Sé que eres un buen chico y confío en todo lo que dices, puedo verlo en tus ojos. Eres la luz que vino a iluminar mi vida y la de mi hijo, y por eso cariño, te doy las gracias. Por favor, te pido que me ayudes a poder ver a mi niño, yo creo en ti.

Puse una sonrisa en mi rostro para volver a abrazarla de nuevo…

— Por supuesto que lo haré, "Mamá". Hasta mañana, que descanses. — Hablé mientras salía de la habitación.

Me sentía raro al llamar "Mamá" a la madre de mi amigo, una risita cómplice se dibujó en mi rostro.

*.*.*

Caminé por los pasillos del hospital en búsqueda del entrenador Endou, mas no lo ubicaba. La enfermera Fuyuka se acercó, indicándome que el entrenador tuvo que irse de urgencia. Salí del hospital, vi la hora en el reloj del parque, tenía tiempo de sobra para asistir al entrenamiento, al menos por una hora. Así que sin más pérdida de tiempo acudí al club de fútbol.

Al llegar, vi al equipo en un partido de práctica, de pronto se detuvieron todos al notar mi presencia. Me acerqué al entrenador Kidou para disculparme por la tardanza, sin embargo no se veía molesto como pensaba.

— No te preocupes, Endou me contó lo ocurrido.

— ¿Acaso Endou San le habrá contado al entrenador Kidou todo acerca de Mamá? — Pensé.

Luego de hablar con el entrenador Kidou, me ordenó que vaya al campo de fútbol. Una vez allí, Tenma pidió que integrara su equipo, así que comenzamos a jugar.

En el partido de práctica se enfrentaba el equipo de Tenma contra el equipo de Shindou. A pesar de que sólo era una práctica, el encuentro estaba muy reñido. El equipo de Shindou tenía la ventaja de uno a cero sobre nuestro equipo. Durante el juego, Tenma hacía pases con el balón a Tsurugi y a mí, como delanteros del equipo que éramos. Sin embargo, nuestro avance hacia la portería contraria fue bloqueado por la defensa del equipo de Shindou.

Kariya, que integraba la defensa contraria, me miraba con cara de pocos amigos mientras intentó quitarme el balón de manera brusca.

— ¿Estará concentrado en el juego, o es que aún guarda rencor por lo ocurrido esta tarde? — Me preguntaba.

Aquel incidente le habrá molestado, creyendo que yo no tenía confianza en él.

Pero antes que lograra quitarme el balón, hice un pase rápido a Hamano, y este le pasó el balón a Tsurugi quien al realizar su técnica "Lost Angel", venció la "Fence of Gaia" de Sangoku, anotando así, el primer gol para nuestro equipo y empatando el marcador.

El partido estaba por terminar, el equipo de Shindou no estaba conforme con un empate, mucho menos a perder el encuentro. Pude ver a Kurama acercándose peligrosamente a nuestra portería, para usar su técnica especial "Sidewinder". Pero antes que Shinsuke estuviese preparado para defender la portería, apareció el Senpai Amagi usando su técnica de defensa "Atlantis Wall", bloqueando así, el tiro de Kurama.

Luego que Amagi me pasara el balón corrí hacia la portería contraria, con la intención de marcar un gol, de pronto y sin darme cuenta, recibí un fuerte empujón, perdiendo el equilibrio y cayendo pesadamente al suelo. El juego se detuvo por un momento, al abrir mis ojos y levantar la vista, pude ver de cerca a Kariya mostrando una mirada de indiferencia, siendo él quien me empujara.

En ese instante, Kirino se acercó increpando seriamente a Kariya por su rudeza en el juego. Sin embargo, a él poco o nada le importaban las palabras que decía el Senpai, alejándose. Luego de aquel impasse, Kirino me ayudó a levantarme, y a la vez disculpándose por la actitud ruda de Kariya.

El partido continuó, Hayami tenía el balón, Nishiki estuvo a punto de quitárselo, no sin antes pasar el balón a Tenma, quien se acercó a la portería contraria. Kariya apareció en escena intentando quitarle el balón, antes que pudiera hacerlo, Tenma hizo su técnica especial "Soyokaze Step", sacándolo del camino. Kirino y Aoyama se acercaban peligrosamente, entonces Tenma decidió pasarme el balón.

Corrí sin ningún problema hacia la portería contraria, aproveché la oportunidad que tuve en ese momento para realizar mi técnica especial "Extend Zone", Sangoku intentó bloquear mi tiro con su técnica "Fence of Gaia", pero falló, y logré anotar el segundo gol que sería el definitivo para decidir la victoria de mi equipo. El partido terminó, habíamos ganado.

*.*.*

Estábamos exhaustos luego de aquel partido. Mientras nos cambiábamos en los vestidores, Kariya no me dirigía la palabra, a pesar de tenerlo a mi costado. Quise entablar una conversación con él, sin embargo desistí al notar que seguía con su cara de disgusto.

Caminé hacia mi casa sumido en la tristeza, hasta que llegaron Tenma y Shinsuke. Reunidos los tres, nos pusimos a conversar de cosas relacionadas al fútbol. En nuestro camino nos topamos con el entrenador Endou, quien se unió a nuestra plática.

Seguimos caminando y conversando, cuando sin querer, me di la vuelta, y observé a Kariya detrás de nosotros, posiblemente intentó escuchar nuestra conversación. Al darse cuenta que yo le observaba, se sobresaltó, mostrando una mirada avergonzada, para luego desviar su rostro y distanciarse más de nosotros.

— El entrenamiento de hoy fue espectacular. — Respondió Shinsuke con entusiasmo.

— Si, aunque creo que deberíamos mejorar nuestra técnica de ataque, estuvimos a punto de perder el partido de hoy si no fuera por Tsurugi y Hikaru. — Muy animoso, replicaba el capitán.

— Bueno… opino lo mismo que Tenma, también pienso que si coordináramos nuestros pases podríamos superar este problema. — Respondí.

— ¡Así es! Recuerden que si unen el equipo y juegan con el corazón, no habrá nadie quien los haga retroceder. — Nos decía el entrenador también con entusiasmo.

Llegamos a la esquina donde mi camino se separaba de los demás. Me despedí de Tenma y Shinsuke, el entrenador Endou decidió acompañarme hasta mi casa. Mientras caminábamos, volví a darme la vuelta, y de lejos, pude apreciar a Kariya parado en una esquina, observándome.

— ¿Acaso quería hablar conmigo? — Me preguntaba.

No pudo acercarse a mí, pues estuve acompañado del entrenador Endou, y por cierto, él también volteó a verlo. Al darse cuenta que los dos le observábamos, Kariya optó por irse.

— ¿Tuviste algún problema con Kariya? — Preguntó Endou.

— Bu-bueno…yo… — A pesar que sentía un nudo en la garganta por la pregunta, pero al final decidí contarle sobre lo ocurrido aquella tarde al salir de clase.

— Ya veo, sé que hizo mal al tratarte de esa manera, Sin embargo estoy convencido de que él está preocupado por ti, y si no estuviera aquí contigo, se hubiera acercado, posiblemente para pedirte disculpas. — Habló el entrenador con total convicción.

— Es verdad entrenador, Kariya Kun no es una mala persona, podrá cometer errores, pero sabe reconocerlos y disculparse.

Luego el entrenador cambió de tema, preguntándome cómo me fue en mi encuentro con la mamá de Kariya.

— Le conté toda la verdad sobre Kariya Kun. — Suspiro. — Le costó asimilar la noticia, además yo no quise que ella viviera engañada por más tiempo. Sin embargo, pude ganarme su confianza, cree firmemente en mí, tiene la confianza de que yo puedo ayudar tanto a ella como a Kariya Kun, y por eso, no pienso decepcionarla. — Respondí al entrenador con entusiasmo.

— Muy bien, sabía que podías manejar esta situación, Hikaru.

Mientras caminábamos, Endou me contó que el despertar de "Mamá" fue calificado como un milagro, sobre todo por no presentar secuelas luego del estado de coma en el que se encontraba. Fuyuka le informó que ella entró en ese estado hace 8 años, producto de una extraña enfermedad, por eso los médicos aún continuaban evaluando su verdadero estado de salud.

Al llegar a mi casa, me despedí del entrenador Endou. Luego de cenar y ver la televisión, subí a mi habitación, me puse mi ropa de dormir, para después tumbarme en la cama. Aquél día fue extraordinariamente distinto a los demás.

*.*.*

A la mañana siguiente, lleno de energía, fui a la escuela, el tiempo pasó volando, durante la hora del recreo me junté con Tenma y Shinsuke. Al llegar a la cafetería, nos encontramos con Kariya, quien al notar mi presencia, puso de nuevo esa cara de pocos amigos, para luego marcharse.

— Oye, Hikaru. ¿Kariya está enfadado contigo? — Preguntó Tenma.

— Ehhh… no, no es nada, todo está bien. — Respondí sobresaltado por la pregunta.

— ¿Estás seguro? Porque desde ayer en la hora del entrenamiento veo que te pone esa mala cara, incluso creo que el empujón que te dio, fue a propósito — Habló Shinsuke con cierta duda.

— ¿Es verdad eso Hikaru? Si quieres yo puedo hablar con él. — Preguntó Tenma dirigiéndose a mí con un poco de preocupación.

— Ya…ya les dije que no es nada…malo…es verdad, además yo hablaré con él, no se preocupen amigos. — Les respondí nerviosamente tratando de minimizar la situación.

Me sorprende que ellos se dieran cuenta, es verdad, Kariya estaba enfadado conmigo. Pero recordando las palabras del entrenador, él lo hace sólo porque está preocupado por mí, de eso estoy seguro. Escuché la campana, por lo visto la hora del recreo había terminado, así que volvimos a nuestros respectivos salones de clase.

*.*.*

Y de nuevo el tiempo pasó volando, de las aburridas clases de matemáticas, llegamos a la hora de salida. Mientras caminé rumbo a mi casa, una mano tocó mi hombro, por un instante creí que esa mano sería de Kariya, pero al voltear, me di cuenta que no era él, sino Kirino saludándome.

— Oye Kageyama, espero no incomodarte con lo que vengo a decirte pero ¿crees que podríamos seguir con la conversación de anteayer?

Por un momento no supe que hacer, lo pensé un poco. Así que, sin más opción, decidí contarle, no sin antes girar mi cabeza de un lado a otro.

— ¿Qué haces? — Preguntó Kirino con curiosidad.

— Percatándome que Kariya Kun no se encuentre por aquí, no me gustaría que se entere de lo que voy a decirte.

— Ah, entiendo. Pero sabes Kageyama, podemos ir a un lugar donde nadie nos interrumpa. — Respondió Kirino, mientras le observaba con una mirada de duda.

Así que siguiendo al Senpai, me llevó hasta un ambiente de la escuela, era la sala de música. Una vez dentro, continuamos con nuestra pequeña charla. Bueno, fue ahí cuando le conté a Kirino de TODO lo ocurrido, empezando desde aquel día que vi a esa misteriosa mujer internada en el hospital, hasta llegar al encuentro con ella, quien sería la mamá de Kariya…

— No puedo creer lo que me estás contando ¿quieres decir que Kariya no tiene familia, o mejor dicho, su padrastro le hizo creer que su madre estuvo muerta para después abandonarlo…? — Preguntó Kirino mostrando una cara de asombro y pesar.

— Así es, a mi también me chocó esa noticia y fue difícil de creer… — Respondí tristemente mientras cerré mis ojos y agaché la cabeza.

— Ahora entiendo cuando aquella vez mencionaste ese dicho que dice "Por fuera de hierro, por dentro de cristal", tienes razón, por fuera se muestra como un hablador, bromista, molestoso y con un carácter especial, pero estoy seguro que por dentro aún deben doler esas heridas que marcaron su pasado. — Habló Kirino muy melancólicamente.

— Lo sé…

— ¿Y has pensado en decírselo? Kariya debe saber la verdad.

— En eso estoy pensando, será lo más difícil de este asunto, así que por el momento, no se lo diré. — Suspiré con tristeza para luego respirar hondo y levantar mi ánimo alicaído. — Pero sabes, haré todo lo posible para que Kariya y su madre se reúnan. "Mamá" (como le llamaba a la madre de Kariya) confía en mí, y no la decepcionaré.

Vi la hora, se me hacía tarde para ir a mi casa y luego al hospital, pues como le prometí a "Mamá", iría a visitarla el día de hoy. Al despedirme de Kirino, se acercó a mí y me dijo tomándome del hombro:

— Si necesitas ayuda, puedes contar con todo mi apoyo…

— Es verdad, Kirino Senpai es una gran persona, sé que puedo confiar en él, tal vez me sea de gran ayuda en este asunto. — Pensaba, mientras corría hacia mi casa

*.*.*

Una vez que llegué, dejé mi mochila, me cambié de uniforme, para salir rumbo al hospital. ¡Pero esperen! Olvidé algo muy importante, así que regresé, subí a mi habitación, cogí eso especial del librero, lo guardé en mi maletín, y una vez listo seguí camino al hospital, sin más tiempo que perder. Al llegar a la habitación de "Mamá", pude verla contemplando los exteriores del hospital desde su ventana

— Buenas tardes Mamá. — La saludé cordialmente, con una sonrisa.

— Oh, cariño, viniste a verme. — "Mamá" mostró una dulce sonrisa en su rostro.

Lo primero que hice fue abrir mi maletín y sacar aquella cosa que estuve a punto de olvidar en casa, era un álbum de fotos, y en aquella ocasión, decidí enseñárselo a "Mamá". En las primeras páginas del álbum habían fotografías mías, junto a mis padres y mi abuelo.

— Tienes una bonita familia. — Respondió "Mamá" al ver mis fotos.

— Así es… hehehe. — Sonreía colocando una mano detrás de mi cabeza.

Pasamos mis fotos, hasta llegar hacia aquellas donde salía en compañía del equipo y junto a Kariya. Hubo un repentino silencio.

Sin que yo le indicara, "Mamá" pudo darse cuenta e identificó a su hijo en las fotos, su mirada volvió a quebrarse y estar al borde de las lágrimas, mientras con una mano cubría su boca.

— ¡Él es mi hijo…mi querido Masaki! — Habló entre sollozos.

— Me resulta difícil creer que hayan pasado ocho años, caer en coma cuando él apenas tenía cinco años, y al despertar, verlo hecho todo un hombrecito. Es triste decirlo pero dejó de ser mi pequeño niño al que engreía… — Suspiro — Ha pasado tanto tiempo sin verlo. Es tal y como me lo imaginaba, tiene el rostro y la mirada de su padre, su verdadero padre.

No dije nada, sólo la escuché atentamente, en mi interior sentía un ligero alivio, creí hacer bien al mostrarle a Mamá mi álbum de fotos. Pude ver una sonrisa en el rostro de Mamá, para luego darme las gracias, por haberle enseñado esas fotos, se sentía feliz, al menos podía ver a su hijo en un retrato.

— Espero pronto tener a mi niño junto a mi lado, no sabes cuánto deseo abrazarlo… y pedirle perdón por todos estos años al haberlo dejado solo — Otra vez volvió a llorar desconsoladamente.

Al notar esta triste escena, le alcancé un vaso con agua y un pañuelo, calmando su ánimo.

— He perdido muchos momentos a su lado, muchos cumpleaños, navidades, sus días en la escuela primaria. Así que lo único que me consolaría en este momento es tener a mi hijo.

Para dejar esas tristezas de lado, le iba contando aquellos buenos momentos y anécdotas en la escuela y el club de fútbol mientras le enseñaba cada foto. Así pasamos parte de la tarde entre risas y conversaciones.

Ya estaba por finalizar el horario de visitas, me despedí de Mamá, dejando el álbum para que siguiera viendo las fotos de su hijo y prometiendo venir a verla el día de mañana. Antes de irme, ella me dijo con una sonrisa sincera:

— Me alegra saber que mi niño tenga muchos amigos que lo quieran y lo estimen, en especial por ti, le doy gracias a la vida por haberte puesto en el camino de mi hijo.

— Yo soy quien debería agradecer a la vida por encontrarlos en mi camino.

*.*.*

Salí del hospital pensando en cómo decirle a Kariya sobre su madre. Esos pensamientos se interrumpieron al ver dos niños jugando fútbol, observándolos por algunos momentos. Cuando quise seguir mi camino, escuché un grito, no pude ver más al sentir que alguien se abalanzó hacia mí, cerré mis ojos, perdí el equilibrio y caí al suelo con esa persona encima mío. (?)

— Lo siento, ¿Te encuentras bien? (?)

— Si, de alguna forma. — Respondí un poco nervioso.

Escucho que uno de los niños grita por el balón, me acerco lo más rápido, pero aquella persona usó mi espalda para dar un salto, atrapar el balón y lanzar un tiro. Seguí el trayecto de aquel tiro y noté que se acercaba peligrosamente hacia una ventana, corrí lo más rápido que pude y detuve aquél balón antes que impactara.

Él se acercó a mí, pude darme cuenta que ese misterioso sujeto era nada más y nada menos que Taiyou. Intenté recoger el balón, pero él puso su pie, y en lugar de hablarme asintió su rostro, para después correr junto al balón.

Así que ambos nos pusimos a jugar fútbol, traté de quitarle el balón mas no se dejaba. Por un momento aparenté estar cansado, mientras Taiyou se alejaba confiadamente. Pero lo que hice fue tomar aire, alcanzarlo y así de rápido quitarle el balón, mostrando una sonrisa victoriosa.

Los dos niños nos veían felices y asombrados, Taiyou me dijo que jugaba bien, le respondí lo mismo. Luego, les devolví el balón a los niños despidiéndonos de ellos.

— Nos volvemos a ver, Kageyama Kun.

— Me alegra verte de nuevo, Taiyou.

— Que envidia me das, puedes jugar fútbol todos los días en los entrenamientos mientras yo me la paso aburrido en este hospital, y para colmo, me prohibieron toda clase de deportes.

— Entonces no debiste haber jugado. — Le respondí con preocupación.

— No te preocupes, todo está bien.

— ¡Taiyou Kun! — Fuyuka se veía muy molesta al notar que el mencionado no estaba en su habitación. Taiyou se sobresaltó para luego esconderse detrás mio.

— Otra vez te escapaste de tu habitación.

— Es que me siento muy aburrido con sólo dormir y pasármela en cama.

— ¡Vuelva a su habitación ahora mismo!

— ¡Ay nomas, yo paso! — Dijo esta vez escondiéndose detrás de un árbol.

— Escucha Kageyama, como te dije la vez anterior, cuando me den de alta, nuestro equipo se enfrentará al Raimon en un partido amistoso.

— ¡Muy bien! — Exclamé animosamente.

— ¡Es una promesa! Bueno nos vemos después. — Se despidió de mí, corriendo entre los arbustos, y alejándose de la enfermera Fuyuka.

*.*.*

El entrenamiento en el club de fútbol pasó así de rápido, en el camino hacia mi casa me reuní con Tenma y Shinsuke, comentándoles que vi a Taiyou en el hospital, y la promesa de tener un partido contra el equipo Arakumo, tan pronto como a él le den de alta. Esta noticia entusiasmó mucho a Tenma, esperando que llegue el día.

Al encontrar la esquina donde se separaban nuestros caminos, me despedí de ellos para seguir mi propio camino a casa.

*.*.*

Mientras caminaba solo, pude sentir que una mano tocó mi hombro, por un momento creí que sería Kirino, pero al darme la vuelta, vi esos ojos felinos que me observaban fijamente.

— Kageyama Kun… ¿podemos hablar?

Me puse nervioso, creí que seguiría insistiendo en averiguar el motivo de mis distracciones en los entrenamientos. Pero no fue así, esta vez cambió su mirada seria por una de arrepentimiento.

— Con respecto a lo de ayer…eh… creo que exageré un poco, perdóname…por favor.

Las palabras no salían de mi mente, no estuve molesto con él, ni le guardaba rencor, sólo le miré con un ligero asombro.

— Bueno… ehhh… sé que no debí presionarte para que me cuentes tus problemas, y si no me quieres contar, está bien… respeto tu decisión. — Proseguía Kariya con ligero nerviosismo en su voz, al no tener una respuesta por mi parte.

— No te preocupes Kariya Kun, eres mi amigo, y yo no puedo guardarte rencor. — Le hablé rompiendo mi silencio y con toda tranquilidad, mostrando a la vez una sonrisa.

— Entonces… ¿volvemos a ser amigos…? — Dijo desviando su mirada mientras me alcanzaba su mano.

— ¡Amigos! — Le dije con una risita en mi rostro, estrechando su mano.

Una ligera calma recorrió mi cuerpo, logré hacer las paces con Kariya luego que él estuviera enfadado conmigo.

Pero esa calma duró poco, al tenerlo frente a mí, y recordar que todavía existe algo muy importante que debía saber, no hice más que agachar la cabeza, desviar la mirada, volviendo a ponerme nervioso. Masaki me observó con mucha curiosidad en sus ojos.

— Sabes Kageyama Kun, quise aprovechar la oportunidad para proponerte algo. — Habló con la mirada desviada y una mano detrás de su cabeza.

Fue ahí cuando me enseñó unos pases para subir a muchos juegos en un parque de diversiones.

— Hitomik…eh…cof, cof… quiero decir, mi madrina me obsequió estos pases para ir mañana al parque de diversiones, Tenma y Shinsuke también vendrán. Bueno ¿qué dices? ¿quieres venir conmigo, y a qué hora paso por tu casa para recogerte?

Me entusiasmó la propuesta…pero le había prometido a "Mamá" ir a visitarla mañana en el hospital, quedándome pensativo por un momento.

— Ehhhh oye ¿acaso no puedes venir?

— No…no es eso… bueno… está bien iré contigo, en cuanto a la hora… ¿Te parece a las 10 a.m.?

— Ahí estaré.

Una vez que llegamos a mi casa, me despedí de él, esperando con ansias que llegara el día de mañana.

*.*.*

Al fin llegó la mañana, era sábado, luego de hacer mis ejercicios matutinos, me alisté, tomé mi desayuno, para luego salir de casa y despedirme de mis padres.

Esta vez no iba a la escuela, sino al hospital, de visita a dos personas especiales para mí. Primero, a mi querido abuelito, al que no veía desde hace varios días, y luego a "Mamá". Cuando ingresé a su habitación, ella me recibió alegremente, para luego seguir con nuestra conversación del día de ayer.

Pasamos el rato riendo y contándole mis anécdotas en el club de fútbol, ella también me contó ciertas "cositas" sobre Kariya que me hacían reír. Cuando vi la hora, me di cuenta que ya eran las diez de la mañana.

Le expliqué a Mamá que a esta hora iba a reunirme con su hijo para irnos al parque de diversiones, despidiéndome de ella, y con la promesa de visitarla pronto.

— Que se diviertan. — Respondió con una sonrisa.

*.*.*

Salí apresurado del hospital rumbo a mi casa, ya era muy tarde.

— Kariya Kun debe estar enfadado por hacerlo esperar.

En el trayecto, me crucé con una anciana limosnera, me suplicó para que le diera una moneda o algo de comer. Compadeciéndome de ella, hice las dos cosas, le di una moneda, además, le compré un sándwich y un refresco. Quise seguir mi camino, cuando de pronto, la anciana me sujetó de la mano, mirándome fijamente a los ojos, e hizo que me pusiera nervioso por esa incómoda situación.

— Hummm… puedo ver en tus ojos mucha luz y bondad, sin embargo existen rastros de tristezas y preocupaciones que te atormentan. Espera, puedo ver algo más, un secreto, tú estás ocultando un secreto a esa persona muy cercana a ti, para no dañarlo, ¿no es así?

Cuando escuché aquellas palabras me asusté aún más, ¿Cómo es posible que esa venerable anciana sepa todo aquello que me causaba preocupación? No tenía explicación alguna, a menos que ella…

— Calma jovencito, sólo te voy a dar dos consejos. PRIMERO debes unir tu mente y tu corazón con equidad. Recuerda, todo saldrá bien, aunque no necesariamente las cosas sean tal y como lo hayas planificado. Y el SEGUNDO consejo quiero que lo recuerdes bien por el resto de tu vida: "La verdad te hará libre, pase lo que pase".

Preso del miedo, sólo pude decir gracias con un notorio nerviosismo en mi voz, para luego salir corriendo, alejándome así de esa extraña anciana.

*.*.*

Al llegar a mi casa, vi a Kariya sentado en uno de los muebles de la sala, se notaba un poco de molestia en su rostro.

— Vaya, vaya. Me dijiste a las diez, pero ya van a ser las once, qué puntualidad la tuya, Kageyama Kun.

Me disculpé con Kariya avergonzado por llegar tarde, para luego ir a toda prisa hacia el parque de diversiones. Al llegar a la entrada, nos encontramos con Tenma y Shinsuke.

— Estábamos preocupados porque no venían. — Dijo Tenma.

— ¡Ya viste! y todo por tu culpa Kageyama Kun. — Volvió a reprocharme Kariya.

— Ya te dije que lo siento, bueno perdónenme, no volverá a pasar.

— Dejemos eso de lado. ¡Ahora entremos al parque de diversiones! — Respondió Shinsuke con entusiasmo.

— ¡SI! — Gritamos al unísono.

Sin más tiempo que perder, subimos a los juegos mecánicos. Kariya eligió primero la temible montaña rusa, una vez allí, no hice más que gritar con los nervios de punta, mientras sentía la adrenalina recorrer mis venas. Todos, menos yo, parecían disfrutar de la montaña rusa. Al bajar, salí maltrecho, con la cara medio verdosa y al borde de las náuseas. Kariya quiso invitarme un Hotdog que acababa de comprar, pero con sólo ver y oler la comida, no aguanté las ganas y corrí al baño para vomitar.

Luego subimos a otros juegos, como el tren fantasma, los carros chocones, etc. Pasando los cuatro un día más que divertido.

Al finalizar la tarde, elegimos la noria como el último juego al cual subir, Tenma subió con Shinsuke, yo subí con Kariya. Una vez dentro, me puse a pensar en el momento cuando llegue la hora de contarle a él sobre su madre, no puedo mantener oculta la verdad, debe saberlo.

— Es una situación difícil que no quisiera enfrentar… — Pensé con tristeza, en ese instante, me acordé de las palabras que dijo aquella anciana. "La verdad te hará libre, pase lo que pase".

— Ehhh, Kageyama Kun, no quisiera entrometerme en tus asuntos, pero te veo muy extraño, eh… ¿estás bien?… bueno, si no me quieres decir no importa.

— No es nada malo, no te preocupes… — Dije nerviosamente con una mano frotando detrás de mi cabeza. — Más bien, yo quisiera darte las gracias, por habernos invitado al parque de diversiones, estoy en deuda contigo.

— Tsk… no tienes por qué agradecerme… mocoso. — Avergonzado, desvió su mirada.

Tras bajar de la noria, dejamos el parque de diversiones para irnos a nuestros hogares, nos despedimos de Tenma y Shinsuke. Kariya me acompañó hasta mi casa, en el camino, le propuse que viniera al día siguiente.

— ¿Huh, ir a tu casa? Espero que no sea para realizar los quehaceres como la última vez que fui. — Me habló arqueando una ceja

— Jajaja, no seas tontito, sólo quiero que vengas para jugar, divertirnos, pasarla entre amigos. Bueno, que dices ¿vienes o no? — Le preguntaba.

— Está bien. — Respondía con una sonrisa

*.*.*

A la mañana siguiente era domingo, Kariya vino temprano a mi casa, lo primero que hicimos fue ir a Kazenjiki (El campo en la rivera del río), y nos pusimos a jugar fútbol, luego se unieron a nuestro juego Tenma y Shinsuke. Así que durante toda la mañana no hicimos más que patear el balón y divertirnos con el deporte que más nos gusta.

Al llegar el mediodía regresé con Kariya a mi casa, invitándole a almorzar en compañía de mi familia. Luego del almuerzo, nos pusimos a jugar videojuegos por el resto de la tarde, con mi consola PZ4. Mientras jugábamos una partida de peleas, seguía pensando en Kariya, su madre y la manera de poderlos reunir. Cuando de pronto, veo como Kariya se acerca hacia mi con una sonrisa, para susurrarme unas palabras en el oído.

— Game Over, Kageyama Kun.

Me distraje por unos momentos y Kariya aprovechó la oportunidad para derrotarme en la partida que jugábamos.

— ¡Ehhhhhhh! Oh cielos, perdí. — Suspiré con la mirada cabizbaja.

Al empezar a caer el crepúsculo del atardecer, Kariya se despidió de mí, regresando a su hogar. Mientras lo veía marcharse, volví a quedarme pensativo.

— "La verdad te hará libre, pase lo que pase" — Esa frase que dijo aquella anciana, volvió a resurgir en mi mente una y otra vez.

— Mañana… será el día… — Me decía a mí mismo suspirando y cerrando por un momento mis ojos.

*.*.*

Hasta que llegó el día, las horas de escuela pasaron rápidamente. Durante la salida, busqué a Kariya en su salón de clase, le dije que debíamos hablar, así que lo llevé hacia algún lugar alejado de la escuela, para que nadie nos pueda interrumpir.

— Oye Kageyama Kun, ¿Por qué me llevas a este lugar? Estás actuando muy extraño. — Me preguntó con una mirada de desconfianza

— Ha llegado el momento de que sepas la verdad, no puedo seguir ocultando esto que voy a decirte.

— ¿De qué verdad estás hablando? — Volvió a preguntarme intrigado.

— Kariya Kun… debes saber… que… bu… bueno…yo

— ¡Vamos, dímelo de una vez por todas que me matas de la intriga!

No era el momento adecuado para volver a titubear y decir palabras incoherentes, así que respiré hondo por un par de veces, quitándome esos nervios de encima.

— Kariya Kun, tu… tu mamá…— Dije mostrando una mirada seria y decisiva — ¡TU MAMÁ ESTÁ VIVA!

*.*.*

ESTA HISTORIA CONTINUARÁ…

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AVANCE CAPITULO 5:

— De veras lo siento, Kirino Senpai

— No puedo soportarlo más… no debí aceptar esta difícil…

— Recuerda…que no todo está perdido…

— Estoy segura que tarde o temprano, él comprenderá que…

— Cariño, hay algo importante que debes saber…

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¡Hasta aquí el capítulo cuatro de esta historia! Espero que les haya gustado, es cierto… otra vez volví hacerla un poquito larga, bueno, tuve demasiada inspiración esta semana :D

Por otro lado… Uy! ¿Qué se vendrá para después? ¿Una nube gris se aproxima a esta historia? :O Averigüémoslo en el próximo capítulo a esta misma hora y en este mismo fanfic XDDD

No se olviden de enviarme en los reviews, sus críticas, comentarios o sugerencias.

¡Gracias MoonstoneIce31585, Haruhi—nya y a INAZUMAXD por sus reviews!

Bueno gracias también a todos/as aquellos/as que leyeron este Fic! :D

¡MatsukazeKun se despide de ustedes hasta la próxima!