Habían pasado dos semanas desde que Tyrion y Tysha se casaran en aquel pequeño sept a las afueras de la ciudad. Los primeros días la pareja había tenido que hacer frente a numerosos problemas como la comida y el alojamiento pero habían conseguido superarlos a base de constancia y cariño. Después de darle muchas vueltas decidieron que lo mejor sería que Tyrion siguiera viviendo en Roca Casterly, mientras Tysha permanecía en una de las habitaciones del servicio. Pasaron esas dos semanas viéndose a escondidas, paseando por la ciudad de día y yaciendo juntos en la cama de noche. Parecía que por fin la suerte les sonreía a ambos. Pero lo que ellos no sabían es que la suerte es una dama caprichosa que cambia de parecer con cada segundo que pasa.
Ocurrió en una mañana soleada. Tyrion y Tysha se encontraban en la habitación de Tysha tras haber pasado toda la noche juntos.
- ¿De verdad tienes que irte ya?- preguntó Tysha sentada a los pies de la cama. A diferencia de su esposo, ella seguía en camisón y no tenía ninguna prisa en abandonar su cuarto. Si por ella fuera, se pasaría la vida entre las sábanas.
- Me temo que sí- respondió Tyrion dándole a Tysha un beso en la frente- Ya sabes que mi querida familia cuenta con mi presencia en el desayuno.
- ¿Y no puedes decir que estás enfermo o algo así?- Tysha paseó sus manos por los brazos de Tyrion com si así fuese capaz de retenerle unos segundos más- Yo también quiero contar con tu presencia en el desayuno.
- ¿En serio?- el enano besó a su esposa en los labios- Bueno, quizás por esta vez pueda...- un ruido fuera de la habitación sobresaltó a la pareja haciendo que permanecieran en silencio escuchando con atención. Desde el pasillo se oían gritos y el sonido de varios pasos que se encaminaban hacia donde estaban. Tysha se levantó mirando a la puerta y Tyrion se puso delante de ella intentando protegerla de lo que fuera que se dirigía hacia ellos. Los pasos cesaron y la puerta se abrió de golpe. Tywin Lannister entró en la estancia con semblante serio y una ira controlada en la mirada que hizo a Tysha esconderse aún más detrás de Tyrion.
- Padre- dijo Tyrion fríamente haciendo una pequeña reverencia- ¿A qué debemos el placer de tu visita?
- He venido a acabar con esto de una vez por todas- los ojos de Tywin pasaron de su hijo menor a Tysha haciéndola enrojecer.
- Si con "esto" te refieres a ella, deberías saber que se llama Tysha- Tyrion dio un paso al frente encarándose con mi padre- Y te complacerá saber que es mi esposa- "Mi valiente y estúpido Tyrion" pensó Tysha notando una mezcla de orgullo y temor en su interior.
- Tu esposa es una puta- dijo Lord Tywin secamente- Ha estado engañándote todo este tiempo- "No" pensó Tysha mirando a Tyrion, "no, no, todavía no".
- Si piensas que me voy a creer eso es que me conoces menos de lo que me pensaba- dijo Tyrion sin dejar de mirar a los ojos de su padre.
- ¡Jaime!- bramó Tywin perdiendo por un momento su calma. Asustada, Tysha buscó la mano de Tyrion y éste se la apretó con fuerza. Jaime no tardó mucho en unirse a ellos. Parecía preocupado y miró a Tyrion y Tysha alternativamente como si intentara disculparse por algo- Cuéntales lo que me has dicho- Lord Tywin recuperó su aparente calma con rapidez, aunque no se sabía si era más peligroso un Tywin furioso o un Tywin tranquilo.
- Ella...- Jaime bajó la vista al suelo intentando encontrar las palabras adecuadas- Es decir, nosotros... lo planeamos- "No" pensó Tysha notando cómo Tyrion soltaba poco a poco su mano- Creíamos que ya iba siendo hora de que tuvieras tu...bueno, tu primera experiencia con una mujer y...- Jaime inspiro hondo y alzó la vista mirando a Tyrion- La contratamos. Lo de la violación fue una excusa para que os encontrárais y acabárais acostándoos- volvió la vista hacia Tysha con gesto culpable- Lo siento- "Parece sincero" pensó Tysha, "quizás sea verdad que lo sienta". Pero Jaime no era su preocupación en aquel momento. Tyrion se quedó callado unos minutos asimilando las palabras de su hermano.
- ¿Es eso verdad?- el enano alzó la vista para mirar a su esposa a los ojos- ¿Me engañaste?- Tysha entreabrió la boca para contestar pero de sus labios no salió ninguna palabra. ¿Qué iba a decir? ¿No es cierto? ¿Necesitaba el dinero? ¿Te quiero? En lugar de eso se quedó callada mirando a su hasta ahora esposo notando cómo enrojecían sus mejillas. Tyrion tomó el silencio de Tysha como una respuesta positiva pero en lugar de enfadarse o gritarla se quedó en silencio sin hacer nada.
- Claro que es verdad- dijo Tywin avanzando hacia Tysha- Esta chica se ha aprovechado de tí todo este tiempo. Ya es hora de que aprenda cuál es su lugar- tomó a Tysha por el brazo y la arrastró fuera de la habitación. Tyrion siguió a su padre sin apartar la vista de Tysha, dejando a Jaime solo en el cuarto donde antes se había refugiado la pareja. Atravesaron las habitaciones de los criados y las cocinas hasta salir a la calle. "¿Dónde me lleva?" pensó Tysha presa del pánico. Intentó volver la cabeza para ver a Tyrion e intentar calmarse pero Tywin la tenía fuertemente sujeta, obligándola a avanzar a través del patio de la fortaleza hasta los barracones del ejército.
- ¡Hombres!- gritó Tywin pasando por delante de las tiendas de los soldados- Os traigo un regalo como premio a vuestros servicios. Sólo os costará una moneda de plata- "Un regalo..." De repente Tysha se dió cuenta del destino que Tywin reservaba para ella. Forcejeó intentando retroceder pero eso solo sirvió para que Tywin la obligara a andar más rápido mientras un grupo numeroso de soldados se iba formando a su alrededor. Al llegar al final del campamento, Tywin condujo a Tysha al interior de una gran tienda escarlata con una pequeña cama en el centro.
- Túmbate- ordenó Tywin empujando a Tysha sobre la cama. Temblando, Tysha se subió encima de la cama y se sentó sobre la almohada, intentando alejarse lo máximo posible de Tywin- ¡Tyrion!- el enano acuidó a la llamada de su padre y permaneció lo más cerca posible de la entrada de la tienda sin apartar los ojos de Tysha- Ahora vas a quedarte ahí sin moverte, para que aprendas lo que es una puta- Tywin salió de la tienda dejando a los dos jóvenes momentáneamente a solas. Tysha intercambió una mirada de desesperación con Tyrion pero en los ojos de su esposo sólo había dolor- Muy bien- lord Tywin volvió a entrar en la tienda acompañado por un soldado de barba morena- Comencemos con esto cuanto antes- el soldado se acercó a la cama desatándose las lazadas de su pantalón con una sonrisa traviesa en los labios. Su cara le resultaba a Tysha familiar pero no sabía de qué.
- Hola preciosa- Tysha retrocedió aún más al reconocer la voz de aquel hombre. Era uno de los mercenarios que había fingido violarla el día en que conoció a Tyrion- No te asustes, nos vamos a divertir- agarró con fuerza a Tysha de las piernas y la atrajo hacia sí subiéndola el camisón hasta las rodillas. Tysha intentó resistirse pero aquel hombre la tenía firmemente sujeta. "No te resistas" pensó mientras el mercenario se bajaba sus calzones hasta los tobillos, "Piensa en Tyrion, no durará mucho". El mercenario comenzó a penetrarla con una fuerza que hizo que a Tysha se le llenaran los ojos de lágrimas. "¡No llores!" se dijo mientras el hombre aumentaba la velocidad de sus embestidas, "pase lo que pase no llores". No podía dejar que Tyrion la viese llorar, no en aquel momento. Suficiente tenía con verla yacer con otro hombre. Después de lo que parecieron horas, el hombre lanzó un gruñido de satisfacción y se apartó de ella no sin antes depositar una brillante moneda de plata en una de las manos de la chica.
- ¡Siguiente!- gritó Tywin en dirección a la salida de la tienda. Tan pronto como el mercenario salió, entró un soldado que Tysha no había visto nunca, rubio esta vez. Abrió las piernas de Tysha y la tomó con algo menos de fuerza que su predecesor. "No quiere hacerlo" pensó Tysha mirando al techo, "Sólo lo hace por obligación, como yo". Pero eso no importaba. Tanto si querían como si no, todo el ejército de Roca Casterly iba a pasar por sus piernas, sin distinciones. Era el precio que tenía que pagar por enamorarse de un Lannister. El hombre rubio acabó antes que su predecesor y dejó una moneda de plata en la mano de Tysha. Detrás de él vino otro hombre y detrás otro y detrás otro. A partir del décimo soldado Tysha dejó de intentar identificarlos. Parecían todos iguales; entraban, la tomaban, pagaban y se iban para dejar paso a otro hombre que repetía sus pasos. A partir del vigesimo séptimo hombre Tysha comenzó a llorar. Estaba cansada, dolorida y rota por dentro. Las monedas iban amontonándose en sus manos y cada vez la costaba más sujetarlas. "Que acabe ya", rezaba cada vez que se iba un soldado, "Madre misericordiosa, por favor, que acabe ya". Pero nunca acababa. En el soldado número cincuenta sus lágrimas cesaron. Ya no tenía fuerzas ni siquiera para lamentarse. Se limitó a permanecer tumbada, mirando al techo mientras los hombres la tomaban como si fuese una muñeca sin voluntad propia. Las monedas fueron resbalando entre sus dedos hasta caer al suelo con un suave tintineo, convirtiendo el suelo de la tienda en un mar de plata. A partir del soldado ciento trece Tysha perdió la cuenta de la gente que entraba y salía de la tienda. Su conciencia fue abandonándola hasta no ser más que un leve susurro en su cabeza que la pedía que aguantara. Pero no podía. No mientras Tyrion estuviera en la tienda. "¿Lo habrá visto?" pensó distraídamente mientras otra moneda resbalaba entre las sábanas y caía al suelo. ¿Seguiría Tyrion allí o se habría ido para no ver todo aquello? Esperaba que fuese lo segundo pero algo le decía que Tyrion seguía allí, sin perder detalle. Las horas pasaron despacio y las monedas en el suelo fueron aumentando hasta que el último soldado que tomó a Tysha salió de la tienda sin que nadie entrara tras él.
- Muy bien- dijo Tywin cerrando la entrada de la tienda- Incorpórate muchacha, aún no has acabado- a duras penas Tysha se incorporó hasta acabar sentada recostada sobre la almohada. ¿No había acabado? ¿A qué se refería? Tywin sacó una brillante moneda de oro de su bolsillo y se la tendió a su hijo- Adelante- dijo sonriendo con perversión- Disfruta de tu querida Tysha, hijo mío- los ojos de Tysha se llenaron de lágrimas de nuevo. Tyrion. Tyrion iba a pagar por acostarse con ella después de haberla visto yacer con todo el ejército Lannister. ¿Tan cruel podía ser lord Tywin con su hijo? Tras dudar unos instantes, Tyrion aceptó la moneda de su padre y se dirigió hacia la cama como había hecho otras veces cuando se acostaba con Tysha, solo que esa vez no había cariño en sus ojos. Se bajó los pantalones y los calzones, se subió a la cama y abrió las piernas de Tysha. Agarrándose a sus caderas, comenzó a penetrarla despacio, con movimientos cortos y controlados. "Le he perdido", pensó Tysha notando cómo bajaban las lágrimas por sus mejillas, "Le he perdido para siempre". Cada embestida de Tyrion parecía una acusación contra ella, una queja silenciosa expresando su dolor, y sus ojos permanecían fríos y vacíos, fijos en los iris de su antigua amada. Tysha quería abrazarle, explicarle que ella le quería y volver a besarle como hacía antes pero no tenía fuerzas. Lo único que pudo hacer fue soportar lo mejor que pudo las embestidas acusadoras y la mirada inexpresiva de Tyrion hasta que notó su semilla derramándose dentro de ella. Sin apenas mirarla, Tyrion bajó de la cama y se puso los calzones y los pantalones.
- Tyrion- susurró Tysha deslizándose hasta acabar tumbada boca arriba de nuevo- Por favor...- pero Tyrion ya se había ido, lejos, muy lejos de ella. Se paró frente a la tienda y le dedicó a Tysha una última mirada. En sus ojos pareció aparecer por un segundo un rastro de tristeza y compasión pero pronto desapareció. Arrojó la moneda a la cama y salió de la tienda sin mirar atrás. El dragón de oro cayó sobre el pecho de Tysha, justo en el lugar donde había tenido el corazón.
- Levántate, tu trabajo ha terminado- ya no había rastro de ira o de perversión en la voz de Tywin. Miraba a Tysha como si fuese una persona mas en su mundo- Recoje tus monedas y vete. No quiero volver a verte por Roca Casterly ni por Desembarco del Rey en lo que te quede de vida- salió de la tienda sin decir una palabra más dejando a Tysha sola. La joven se hizo un ovillo apretando la moneda de oro, lo único que le quedaba de Tyrion, contra su pecho. Intentó llorar de nuevo pero las lágrimas no salieron. No sentía nada, ni pena, ni impotencia, ni frustración. Nada salvo vacío, un vacío en su interior que iba creciendo cada vez más. Por un momento se planteó el quedarse tumbada en la cama, sin moverse, sin existir. Pero sabía que debía ponerse en marcha. Fue deslizándose hasta el borde de la cama hasta caer sobre el charco de monedas que cubría el suelo. Allí había más dinero del que Tysha pudiera soñar pero no quería ninguna de aquellas monedas. La única moneda que quería era la que sujetaba contra el pecho. "Debes cogerlas", se dijo, "necesitas dinero para comer". Poco a poco empezó a recojer las monedas del suelo, todas las que podía sujetar en una sola mano. Trató de ponerse en pie pero sus piernas temblaron y volvió a caer sobre las monedas. Le dolían las piernas y su estómago rugía de hambre. ¿Qué hora era? ¿Habría pasado ya la hora de comer? Consiguió levantarse a duras penas y se encaminó a la salida de la tienda. ¿Y ahora? Lord Tywin le había dejado claro que debía desaparecer de su vista cuanto antes pero, ¿adónde ir? ¿Adónde van las putas? ¿Al norte? ¿Al sur? ¿Al otro lado del mar? Ella no quería nada de eso. Lo único que quería era ser feliz con la persona a la que amaba, ¿era eso tan malo? "Te encontraré, Tyrion", pensó saliendo de la tienda con la moneda de oro aún apretada contra el pecho, "No sé cómo, pero volveremos a estar juntos. Te lo juro"
FIN
