AN: Pueeeeeeees, pensaba no hacerlo, pero ya he empezado con el siguiente capitulo (para que veais que no miento y que si estaba trabajando en la historia U,U ) y ante...la poca respuesta frente el capitulo anterior he decido subir 5 paginas del que seria el que estoy escribiendo ahora y ver (rezar) a que la gente se decidiera a comentar...o algo TvT

Naturalmente, seguire escribiendo porque personalmente estoy metida en la historia XD. Pero dependiendo del apoyo puedo tardar una semana (si, es raro pero estoy inspirada y voy bastante rapido o.o ) o...más tiempo...

Me gustaria pedir UN PAR de review por lo menos! no es mucho pedir no? TT-TT...por fa?

En fin, no suelo hacer puntos de vistas de los mismos personajes canon, asi que espero que sea de vuestro agrado.


Capítulo 3- El que la sigue la consigue

A Uchiha Obito le gustaba ayudar a los demás.

No sabía exactamente el por qué. Simplemente Obito sentía la necesidad compulsiva prestar servicios comunitarios a aquellos que lo necesitasen.

A veces, el pobre Uchiha trataba de controlar sus impulsos, a sabiendas de que seguirlos le harían llegar tarde – de nuevo- al entrenamiento, o a la adjudicación de alguna misión...o a la misión.

Y tendría que volver a decepcionar a Minato-sensei, y Rin-chan volvería a tener que disculpar su actitud y ese maldito Bakashi volvería a echarle esa mirada creyéndose tan superior y genial cuando el muy estúpido no lo es.

…...¡P-Pero!

¿Conseguiría aquella anciana llegar a salvo a casa sola? A fin de cuentas, sus bolsas de la compra parecían más pesadas...

Y qué hay de aquel gato, ¿sería capaz de bajar él solo del árbol?...¡Oh Kami! ¿y si nunca llegase a bajar?

Ahhh y esa niña que lloraba buscando a su madre...¿lograría de verdad encontrarla por su cuenta?

…...No.

Obito no podía tan solo ignorar los problemas a su alrededor. Ignorar a los ciudadanos indefensos que claramente necesitaban su ayuda. No podría considerarse a sí mismo un verdadero shinobi, si no hiciese todo lo que estuviese en sus manos para garantizar el bienestar de todos y cada uno de los civiles de Konoha.

A fin de cuentas...¿no era para eso para lo que estaban los shinobi?

¿Para garantizar la paz dentro de la villa?¿Para proteger la villa?

Resultaba bastante decepcionante que ninguna otra persona hubiese llegado a tan obvia conclusión, ¡ni siquiera los superiores!

Rara vez había visto a otro shinobi cargando bolsas de compra para una anciana, o buscando el juguete perdido de algún niño en el río (...a pesar de que era invierno y el agua estaba helada).

Más bien contemplaban con aires de grandeza a cualquiera a los que ellos considerasen inferior o débil.

Y de la misma manera...su labor tampoco era demasiado apreciada dentro de su comunidad.

Pero a Uchiha Obito eso le daba igual.

Obito hacía lo que hacía porque era lo correcto, no por beneficio personal o para sentirse mejor consigo mismo.

Trataba a los demás con la misma atención con la que le gustaría que le tratasen a él.

Si todos actuaran igual que él, Obito estaba convencido de que el mundo sería un lugar mejor. Aunque claro, comprendía que ese tipo de cosas llevaban tiempo.

...

A Uchiha Obito le gustaba ayudar a los demás.

Sin embargo...por lo visto a los demás no les gustaba ayudar a Uchiha Obito.

Obito para el resto del mundo shinobi era considerado un cero a la izquierda, un peso muerto.

Y como consecuencia, ignorado en favor de individuos con mayor talento:

Por sus compañeros de clase y profesores, porque siempre fue el último de su promoción.

Por su clan, porque además de no destacar excesivamente en las artes ninja, seguía sin ser capaz de activar su sharingan y aún peor. Seguía sin ser capaz de realizar correctamente el jutsu reglamentario para ser considerado un verdadero miembro del clan Uchiha, la Gran bola de fuego.

¡Aunque eso no era motivo para deprimirse en absoluto!

Cuando, tarde o temprano, todo su duro trabajo diese sus frutos y se convirtiera en Hokage – lo cual estaba claro que acabaría pasando tarde o temprano, por inercia- …...Entonces él sería reconocido.

Sus compañeros le respetarían.

El clan tendría que reconocer su valía.

Minato-sensei se sentiría orgulloso y Bakashi tendría que comerse sus palabras. Y entonces...tal vez Rin-chan se fijaría en él en lugar de en-

…...

Desde una edad temprana, Obito siempre estuvo solo.

Huérfano desde que es capaz de recordar, una fotografía enmarcada en su pequeña habitación es el único recuerdo que posee de los que una vez fueran sus padres.

Una lástima que murieran tan temprano, por lo que apreciaba en la fotografía, parecían haberle querido mucho.

Naturalmente aun huérfano, Obito seguía teniendo una familia. Ese era el punto de pertenecer a un clan.

Sin embargo para los exigentes miembros del clan, alguien como él, que no sobresalía en ninguna de las artes shinobi, era invisible.

No, peor que invisible. Obito era considerado una vergüenza.

El único miembro de su familia con el que tenía cierta relación era su adorable primo Shisui, y eso era porque el niño era demasiado joven para darse de que su genial primo mayor...no era tan genial. (¡Por Dios santo, aquel crío ya lanzaba shurikens mejor que él. ¡Malditos Uchiha prodigios!¿Por qué no podía ser él uno de ellos?¡era injusto!)

Luego, cuando llegó la hora de demostrar su valía en la Academia...la cosa no salió exactamente como estaba previsto.

Y ahí no solo era ignorado, sino que a veces había quienes incluso le escogían como diana sobre la cual descargar insultos.

…...A Obito no le gustaba estar solo. Le aterraba la idea de no tener a nadie que se preocupara por él, que le recordara.

Es por eso entre otras cosas, que deseaba con todas sus fuerzas convertirse en Hokage de la villa, de esa manera la gente sabría quien era Obito Uchiha.

Por suerte, ahora ya no estaba solo.

Nohara Rin fue la primera persona que se percató de que Obito existía. Apareció el día de la introducción a la Academia, como si fuera la visión de un hermoso ángel castaño, ayudándole a integrarse con una sonrisa que le hizo sentir un poco menos vacío.

Alguien había notado a Obito, ya no estaba solo.

(En realidad Rin-chan era amable con todos, pero le gustaba pensar que por él tenía una debilidad especial)

Fue el destino, el que le permitió seguir cerca de Rin colocándolo en su mismo equipo. Allí, su sensei ,Namikaze Minato, sorprendentemente también notó a Obito...aunque dedicase una cantidad de tiempo injusta a entrenar en privado a Kaka-¡Bakashi!

¡Si le dedicase a él la mitad de tiempo entonces no tendría problemas para impresionar a Rin!

Pero prefería ignorar eso, que a Minato-sensei le importase su bienestar era más que suficiente.

Era mucho más fácil seguir esforzándose y no rendirse hasta cumplir tus objetivos cuando había alguien que te apoyaba. Mucho más reconfortante.

Sin embargo...seguía siendo solo el apoyo de dos personas.

Y, aunque Obito estaba convencido de que eso cambiaría con el tiempo (por inercia también). De momento tendría que seguir viéndoselas con gente que disfrutaba riéndose de sus sueños o humillándolo.

…...A Uchiha Obito le gustaba ayudar a los demás, pero a los demás no parecía gustarles ayudar a Obito.

…...

Es precisamente por eso, que Obito no esperaba ayuda de nadie.

…..

Y desde luego, el Uchiha no esperaba ayuda de Amaimaru Shiro en absoluto.

…...Fue de lo más inesperado. Sobretodo porque Uchiha Obito y Amaimaru Shiro, eran perfectos desconocidos.

Recordó haberla visto por primera vez en el festival del Hanami hace ya varios meses. Recordaba haber pensado que parecía una muñeca de porcelana, con su pelo blanco y su kimono rosáceo.

Pero el motivo por el cual la niña quedaría grabada en su memoria era porque, de la nada, perdió el conocimiento frente al Sandaime. Causando una gran conmoción entre sus padres y el resto de invitados que, dados los tiempos actuales, no descartaron la imposibilidad de un ataque enemigo. Francamente Obito sintió pena por ella, ese acontecimiento de una forma u otra la acabaría marcando de por vida.

Por ello, quedó anonadado cuando, un día cualquiera Obito, que iba ya bastante retrasado hacia el entrenamiento con su equipo, (no era culpa suya, aquella señora necesitaba ayuda para llegar a casa, estaba mayor y le fallaban las piernas. ¡No podía abandonarla!), al pasar frente a "Amai Amaimaru" decidió que valía la pena pararse a comprar algo de dango para sus compañeros a modo de disculpa por la tardanza.

A fin de cuentas, a todo el mundo le gusta el dango.

Tuvo la mala suerte, de encontrarse con un antiguo compañero de clase que, reconociéndole, decidió recuperar el tiempo perdido.

- Oe ¿si no es ese Obito-kun? ¡cuánto tiempo ha pasado!- exclamó con falsa cordialidad- ¿oye y qué estás haciendo tú por aquí, no debería estar entrenándote o algo por el estilo? ¡Kami sabe que realmente lo necesitas!-

Obito decidió tragarse su orgullo por esta vez e ignorarlo (ya iba bastante retrasado y no necesitaba perder el tiempo. Seguramente, acabaría cansándose y le dejaría en paz. Su pedido no tardaría demasiado igualmente).

- O...¿con que me ignoras eh? ¿Qué pasa, te da miedo hablarle a un genin de verdad...Porque en serio, ambos sabemos que es imposible que un paquete como tú terminara por graduarse. ¡Ja! ¡Seguro que la bandana que tienes la robaste de algún la-

…...

Fue entonces, de la nada, cuando apareció Amaimaru Shiro. Con paso firme y seguro, llevando una bandeja con té, hirviendo, a juzgar por la cantidad de vapor que expulsaba. Se acercó a ambos adolescentes rápidamente y sin decir palabra.

Y, sin previo aviso, sin la más mínima advertencia, arrojó con un fluido movimiento los contenidos infernales de la taza en la cara de su ex-compañero. El pobre ni siquiera lo vio venir.

Y Obito, sorprendido por semejante asalto retrocedió y se echó hacia atrás.

- ¡Arghhhhh joderrrr cómo QUEMAAA!-

La niña ni siquiera pestañeó e ignorando con una frialdad escalofriante los gritos de dolor del otro genin, se dirigió a él con voz rotunda y certera. Con una mirada tan llena de rabia, que parecía fuera de lugar en aquel rostro tan infantil.

- Él ya es más ninja de lo que tú eres jamás, así que cierra la boca escoria- escupió prácticamente arrugando la nariz y frunciendo el ceño en desprecio absoluto.

…..Errores gramaticales a parte. La fiereza y pasión con la que esa niña, que no conocía a Obito en absoluto , lo defendió le dejó sin aliento.

- ¡¿Qué demonios está pasando aquí?! ¡¿ Se puede saber qué has hecho ?! ¡Shiro pídele disculpas al cliente ahora!-

-Lo siento...siento que shinobi-san no fuera mejor. Si shinobi-san no fuera tan basura , hubiera esquivar podido la taza de té de Shiro- Añadió la niña con una falsa sonrisa y la misma mirada agresiva hacia el adolescente que todavía gritaba y se cubría el rostro con las manos.

…... Seguía tan estupefacto, que no fue capaz de reaccionar y hablar en su favor, cuando un ¿...hombre?, de cabello blanco (¿su padre?) la arrastró forzosamente por la oreja al interior de la casa.

…...A la gente no solía gustarle ayudar a Obito, y él era consciente de ello.

Por eso Obito no supo cómo reaccionar cuando Amaimai Shiro habló en su favor tan apasionadamente.

A fin de cuentas...nunca nadie había hecho algo así por él. Ni siquiera Rin. (Eso es porque Rin-chan era demasiado amable como para recurrir a tal acto de violencia, ¡ella hubiera usado el diálogo!).

…...Así que, incluso después de unos sólidos cinco minutos. En los que su ex-compañero, humillado, había optado por desaparecer. Y una mujer de melena castaña insistía en disculparse con él y regalarle el pedido. Obito seguía parado inmóvil y con la boca abierta cual un pez muerto.

Preguntándose lo mismo en su cabeza una y otra vez:

.¿Q-Qué demonios acaba de pasar?