Chapter 4 "Una Situacion Complicada"
Tomó la soga de remolque, cerró puerta y se encaminó a su auto. No le hizo falta ver el brillo del metal para comprender que ella estaba armada. Le bastó con ver su manera de mantener la mano dentro de la cartera durante todo el tiempo en que él estuvo frente a la ventanilla.
Y la satisfacción que le produjo que ella aceptara ayudarlo —aunque fuera con renuencia—la estropeó la frustración de comprender que el asunto no sería tan fácil como suponía.
Ni siquiera se molestó en pensar si ella llegaría a dispararle. Debía suponer que lo haría.
Y a causa de eso tendría que seguir con el simulacro de sacar su auto del camino y colocarlo en la banquina. A pesar de que su coche no había sufrido ningún desperfecto. El accidente no había sido más que una trampa para conseguir que Bella Swan se detuviera, el éxito significaba que no tendría que tomar métodos más peligrosos para lograrlo.. El riesgo de que apareciera alguien más era inexistente, no había visto otro auto desde que salieron del restaurante, una circunstancia que sin duda se debía tanto a la hora como a la tormenta. No eran muchos los que pudieran tener algo que hacer en esa carretera a las dos de la madrugada.
Maldijo mientras consideraba sus opciones. En realidad sólo tenía una. Tendría que viajar con ella hasta el pueblo siguiente y después dejarla en alguna estación de servicio o en un restaurante... en algún lugar donde no muriera congelada.
Pero ante todo, tendría que quitarle el arma. Supuso que eso no le resultaría difícil. La mujer no podría manejar el Explorer con una sola mano, manteniendo el arma en la otra.
Desató la soga y la arrojó al baúl del Explorer junto con la balsa de lona que acababa de sacar de su coche, a sabiendas de que ella no había dejado de mirarlo un solo instante. Después se encaminó con lentitud hacia el asiento del acompañante y estaba por abrir la puerta cuando ella bajó el vidrio de la ventanilla. Cuando la miro directamente noto que tenia el arma apuntandolo en algun lugar de su cara.
En ese momento a él se le ocurrió que el vidrio bajo le proporcionaba a Bella un excelente radio de tiro. Pero después de preguntarse qué sentido tenía que ella se hubiese molestado en sacar su coche del camino si pensaba dispararle, Edward se sacó de la cabeza la imagen ridícula de Bella Swan derribándolo a tiros y se inclinó a mirar dentro de Explorer.
Enseguida deseó no haberlo hecho, porque lo único que le faltaba a su improbable imagen era que ella apretara el gatillo de su pequeña arma que en ese momento apuntaba hacia su frente. Una década de ocultar sus emociones le impidió lanzar una carcajada ante la ridícula posibilidad de que ella creyera que el hecho de empuñar un arma le otorgaba el dominio de la situación. La estudió con tranquilidad y pudo definirla con una sola palabra: aterrorizada.
Le corrió un escalofrío por la espalda porque sabía que era más probable que disparara una mujer asustada que una tranquila. Y hasta con un arma tan pequeña podía causarle una incómoda herida.
Cuando habló, trató de suavizar el habitual tono duro de su voz.
—¿Qué hice?-pregunto Edward
Ella acomodó los dedos alrededor de la culata del arma.
—Todavía nada. Pero no puedo correr riesgos.-Contesto Bella
Tendría que sacársela antes de que sucediera algo desagradable. Edward señaló el arma con la cabeza.
—Si cree que eso le hará falta, no comprendo por qué se detuvo a ayudarme.-Concluyo Edward con una semisonrisa adornando su cara.
—Me detuve porque estoy en deuda con usted.-Le contesto ella seriamente.
—¿Entonces, por qué el arma?-Pregunto Edward
—Nada más que por precaución —contestó ella con una mezcla de cansancio y de decisión.
—¿Cree que planeé este accidente con la presunción de que usted, y sólo usted aparecería a rescatarme?—Pregunto el seriamente
—Existen motivos para que...—Comenzo a explicar Bella.
El la interrumpió para impedir que le dijera demasiado. Ya sabía todo lo que quería saber sobre ella.
—A menos que sea una criminal que está huyendo...—Empezo a decir Edward.
—¡Por supuesto que no! —exclamó Bella, espantada ante la posibilidad de que alguien pudiera pensar eso de ella.
—¿Una ladrona?—El siguio tentanto a su suerte.
Ella vaciló
—No.-dijo ella seriamente
—Ese hombre del restaurante quería algo de usted.-Dijo Edward ahora con una exprecion sombria al recordar lo sucedido.
—Sí.-Suspiro ella.
Al ver que ella no agregaba nada, Edward se encogió de hombros y le miró el cuello antes de volver a mirar fijamente el arma.
—Supongo que no me queda más remedio que imaginar que usted cree que debajo de ese suéter y de esa chaqueta hay algo tan extraordinario como para impulsar a un perfecto desconocido a tomarse un trabajo enorme para acercársele.—dedujo Edward ya sabiendo como ella reaccionaria.
—¡No sea ridículo! —exclamó ella frunciendo el entrecejo con irritación.
—La que está actuando como una ridícula es usted, señora —retruco él—. Aunque su cuerpo mereciera un nueve en una escala del uno al diez...
—Cosa que no sucede —interrumpió Bella.
—Pero aunque así fuera, dudo que me impulsara a simular un accidente en este lugar desolado sólo con la esperanza de que usted se detuviera para impedir que me congelara.
Ella lo miró durante algunos instantes, luego suspiró.
—Ya sé que es una exageración, pero últimamente he aprendido que no todo es lo que parece.
No, Edward no suponía que ella haría eso. La única sonrisa que Mike Newton esbozó durante la corta entrevista que mantuvo con él fue cuando le contó la sorpresa que experimentó su mujer cuando la corte le concedió a él la custodia del hijo de ambos, en lugar de concedérsela a ella. Por lo visto, Bella suponía que Mike Newton no tenía el menor interés en el niño.
Pero se equivocaba. Lo mismo que su ex marido se equivocó al suponer que ella no haría nada por remediar la situación. No, Bella Swan sorprendió a todo el mundo al introducirse en la mansión que había sido su hogar durante su breve matrimonio, para secuestrar a su hijo: un golpe de suerte que pudo llevar a cabo sólo veinticuatro horas después de la audiencia del juicio.
Edward no podía menos que admirar a alguien que había tenido la valentía de tratar de vencer a una persona tan poderosa como Mike Newton. Pero más allá de esa admiración, todavía tenía un trabajo que cumplir.
Bella se humedeció los labios y él siguió el movimiento con un sorprendente interés. Tuvo que hacer un esfuerzo para apartar la mirada cuando ella se aclaró la garganta antes de volver a hablar.
—Si quiere que lo lleve hasta el próximo pueblo, será en las condiciones que yo le imponga.
—¿Y cuáles son esas condiciones? —preguntó él.
—Usted maneja. Yo empuño el arma. —Aunque el revólver era pequeño en comparación con la mayoría de las armas, su peso hacía que ella le apuntara a la parte inferior del pecho. Edward se sintió aliviado al ver que ella corregía la puntería.
—¿Y si no quiero manejar?
—Entonces se quedará aquí, con la esperanza de que yo envíe a alguien a rescatarlo antes de que se congele. —Hizo una mueca cuando una ráfaga helada arrojó partículas de hielo sobre el asiento delantero.
Edward sólo asintió. No tenía la menor intención de quedarse allí.
Ok OK! SI eh vueltoooo ALELUYAAAA! Gracias a dios mis vacasiones de la Universidad empezaron ayer yeiii for me! Tengo hasta el 15 de agosto para poder actualizar todas mis historias! Empeze por actualizar esta por que tenia el drama en mi mente y tenia que escribirlo en algun lado haha!
Espero que les guste la historia o major dicho que les siga gustando! Si me dejan un Review mi animo subira sorprendentemente y seguir escribiendo ;) si si es un chantaje hahaha aun asi ya saben espero sus reviews ;)
Att: GelyBelly
