Holaa! Bueno quiero disculparme por no haber actualizado el lunes/martes de la semana pasada. Pero el lunes estuve deprimida porque una amiga se fue de viaje un largo tiempo y el viernes empecé la escuela y ando un poco liad. Pero bueno aquí tienen quien es el chico de la ventana. Abajo les explicaré algunas cosas xD Lean curiosas y de nuevo lamento el retraso.
Los personajes de Fairy Tail no me pertenecen, sino que pertenecen a Hiro Mashima. Solo me pertenece Mizu, Kira, Hanako, Kisu y Ai que fueron personajes creados por mí.
Capitulo 4: ¿Tan pronto?
Después de una horas más pensando únicamente en él. Me dormí. Estaba teniendo una pesadilla horrible. Pero de repente me desperté. Casi me caí de la cama. Me asusté mucho. Pero volví a tumbarme más en medio y miré la ventana para ver qué hora debía ser. Pero vi una sombra oscura. No veía mucho ya que mis ojos estaban cerrados sino fuera por unos milímetros. Los abrí más y enefecto. Allí había alguien. Abrí más mis ojos y vi que era un hombre. ¿Acaso era Gray?
¿Acaso habría vuelto? Abrí más mis ojos, para ver quién era realmente. Aunque me costó un poco, una luz por unos segundos iluminó su rostro. Un gran escalofrío corrió por todo mi cuerpo al ver aquellos ojos negros, cargados de furia sobre mí. No era Gray. Era Zeref. ¿Qué se suponía que quería de mí?
Seguía mirándome de aquella manera que me hacía sentirme más asustada de lo que ya estaba. Me senté un poco en la cama, mientras intentaba mirarlo lo más seria posible, sinceramente estaba muerta de miedo.
―Así que tu eres Juvia Loxar.― comentó con un tono serio, pero con algo de burla. Al escuchar una mínima palabra, sílaba, letra, salir de aquella boca, me atemorizaba más. Y cada vez se acercaba más a mi cama, aunque fuera muy despacio y delicadamente, mirándome.
Aterrada, así estaba, pero tenía que parecer fuerte.
―¿Qué quieres de mí?― le pregunté mientras levantaba una de mis cejas. ¿Qué debía querer de mí? Había tantas respuestas, pero necesitaba saber cual era la suya, qué quería exactamente.
―¿Tú te acuerdas de un chico llamado Gray Fullbuster?― no podía ser. ¿Lo habría matado? Seguro que sí y ahora vendría a por mí. Mi corazón iba a estallar en cualquier momento. Muchas sensaciones invadían mi cuerpo. Estaba asustada, tenía miedo, tambien tenía unas inmensas ganas de llorar de nuevo, ¿Y si realmente él lo ha matado?
―Sí. Era mi novio.―Le respondí lo más seria que pude pero mi voz se quebraba cada vez más al recordarlo.
―Hmp. La verdad no he venido a hacerte nada, aunque me muera por hacerlo. Solo quería decirte que tu queridísimo Gray no esta muerto.― suspiré.― Pero no esta como siempre, el Gray que tu conoces prácticamente no existe.
¿A qué se refería con eso? Estaba aliviada al saber que aun estaba vivo, que vivía. Pero ¿cambiado? De nuevo miles de preguntas vinieron a mi mente. "El Gray que tu conoces prácticamente no existe". No paraba de repetir esa frase una y otra vez en mi cabeza.
Iba a preguntarle a qué se refería con eso, pero de repente él entro por la ventana. Era él. El mismísimo Gray Fullbuster. No podía creer que realmente estuviera aquí, después de 3 años, ahora estaba aquí. Mis ojos se abrieron lo más posible para poder observarlo, era él. Seguía siendo él. Pero cuando lo miré a los ojos, esos ojos que me hipnotizaban, no eran ellos. Estaban negros, sin color, sin vida. No tenía esos preciosos destellos azabaches. Era una mirada fría.
Pocos segundos después entró alguien más. No me fijé en como era, sino en como su brazo se enroscaba con el de Gray. Después de conseguir quitar mi vista de ese maldito agarre, la fulminé con la mirada. Era Angel, y se la veía igual que a Gray con esa mirada oscura. Me miró y lo besó sin más. Aunque fuera un beso corto y apenas profundo, no podía creerlo. El Gray Fullbuster del que me enamoré, el que me amaba. ¿Dónde estaba? Aquel beso debería ser mío, no de esa niñata.
―Ves, Juvia Loxar. Gray está vivo, pero algo cambiado.― comentó Zeref con una sonrisa de lado. Aquellas palabras no eran ciertas. Ese no era Gray, el Gray del que yo me enamoré. Es totalmente diferente, a pesar que fuera igual físicamente.
―Ese no es Gray, al menos el que yo amo.―dije mirando a Gray a los ojos. Ese no podía ser él. Aunque no me quería convencer, en el fondo, sabía que era él y que tendría que asimilar todo esto, pero por ahora prefería seguir creyendo que no era él. Yo no quiero un Gray que desee venganza o cosas así. Quiero al Gray que conocí hac años.
―Juvia, sí soy yo. Pero simplemente todos los del gremio y tú sois unos completos idiotas.― afirmó serio, parecía real, él realmente se había ido.― Zeref, Angel, por favor, dejadme unos minutos con ella, le aclararé quien soy ahora.― dijo mirando a Zeref. ¿Qué se suponía que tendría que decirme? ¿Qué quería? En fin, sabía que muy en el fondo él aún debía quererme de alguna manera y por eso no me haría daño, o eso esperaba.
―Claro― aceptaron. Pocos segundos después los dos salieron por la ventana.
Gray y yo. Estábamos solos en nuestra habitación. Yo aún seguía sentada en la cama y el de pie frente a ella. ¿Qué iba a hacer ahora?
De repente, empezó a caminar hacía mi y se sentó a mi lado en la cama. Mi respiración era muy agitada, ¿Qué se suponía que iba a hacer conmigo?
―Juvia, sí soy yo. Soy el verdadero Gray. El que está perdidamente enamorado de ti.―susurró delicadamente. Se notaba que estaba nervioso y preocupado, pero no podía ser, él mismo acababa de reconocer que había cambiado. Todo esto debía ser una trampa, aunque escuchar que él me quería me alegraba. "Ese no era él, ahora amaba a Angel no a mí." Me repetí dolorosamente, la verdad.
―No me voy a creer tus mentiras solo porque te sientes a mi lado y me susurres que me amas. Tú no eres el Gray que yo amaba, eres completamente diferente.―Me costó mucho admitirlo, pero tenía que decírselo, aunque en el acto una pequeña gota de agua corriera por mi mejilla.
Al parecer se asustó o algo así ya que al escuchar mis palabras noté como se encogía de hombros. Eso solo afirmaba que no me amaba. Seguía pensativa, pero de repente giró la cabeza observando mi rostro y con una de sus manos cogió delicadamente mi cara para girarlo hacía él, para así poder mirarlo. Al tenerlo tan cerca mis ojos se abrieron un poco. Pero ahora esos preciosos ojos negros sí tenían esos destellos aunque se los viera tristes. Quizás realmente fuera él, pero también quizás solo estaba actuando.
―Sí soy yo.―Me susurró sonriendo de lado y segundos después me besó.
Durante estos tres años, una de las miles de cosas que añoré de él, besarlo. No podía creer que realmente él me estuviera besando. Aunque ese acto para mí fuera esperado y especial, para él seguro que era un simple beso.
Pero, era él. Esos eran sus labios. Los que anhelé estos tres años. Lo añoraba tanto que no podía rechazarlo. Nos besamos tiernamente. No quería que se acabara porque sabía que quizás esa sería la última vez que me besaría o algo así. Pero mis mejillas se tiñeron de rojo y mi cuerpo temblaba un poco.
Nos separamos por la falta de aire, aunque me hubiera encantado que ese beso no se acabara nunca.
―Juvia. Si soy yo y se que en el fondo tú lo sabes. Me fui hace tres años, si quieres no me creas, pero estos tres años no he podido parar de pensar en ti. Pero no me fui por mi propia voluntad, la única manera de que estés a salvo es que yo vaya con él. Aunque así tenga que estar toda mi vida. Es imposible derrotarlo, ni todos los del gremio juntos podrían. Es muy poderoso. Por eso me fui porque no voy ha dejar que te pase nada, lo recuerdas, ¿verdad? Recuerdas que te prometí que te protegería, pues ahora estoy cumpliendo esa promesa que nunca romperé.
―Nunca dejaré que te hagan daño, Juvia.―Me susurró suavemente. ¿De qué tenía que salvarme? ¿Qué quería Zeref de mí?
―Pero… ¿Qué es lo que quiere de mí?― pregunté con curiosidad. Era la pregunta clave, yo era la culpable de que Gray desapareciera y ahora estuviera con Zeref.
―No tengo tiempo para explicártelo, debo irme, se enfadarán. Solo hazme un favor. No le digas a nadie que me has visto. Nadie tiene que saber que he vuelto. Te juro que volveré en menos de una semana. Créeme si te digo que me muero de ganas por poder contártelo todo.―Se despidió.
Se estaba levantado de la cama y justo antes de que saltara lo agarré del brazo.
―No te vayas.― Le rogué con algunas lágrimas más por mis mejillas. Él se giro y me abrazó. Hacía tanto tiempo que no me daba esos abrazos. Luego me miró fijamente a los ojos y me besó.
―Volveré, te lo prometo.
Después saltó y me volví a quedar sola. Al fin y al cabo él estaba vivo. Vivía y me amaba. Era él. El Gray que yo conozco. Esos besos y abrazos solo sabia dármelos él.
Pero estaba cansada. Lo mejor sería tumbarme de nuevo en la cama y dormir. Mañana me despertaría temprano e iría a ver a Lucy.
Me tumbé en la cama y me dormí. Mañana sería otro día.
-.-.-.-.-
Estaba durmiendo tranquilamente, cuando empezó a sonar la maldita alarma. Tinin-Tinin. Como odiaba esa maldita melodía. Mis ojos empezaron a abrirse pero los cerré rápidamente. No había cerrado la ventana. Froté un poco más mis ojos y conseguí despertarme. Realmente él estaba vivo. Era real, lo volvería a ver. Me levanté y fui al armario. Lo mejor sería darme una ducha rápida y despertarme. Así que fui al cuarto de baño y me duché. El agua estaba un poco más fría de lo normal, pero si la ponía más caliente me dormiría más.
Al acabar de ducharme me vestí. Me puse unos pantalones cortos de color verde con una camiseta de tirantes blanca. Unas sandalias blancas y de complementos me puse un collar y unas pulseras de color verde. Me recogí el pelo en una coleta con algunos mechones por mi rostro. Ordene el baño y me fui a la cocina a desayunar. Me preparé un café y me comí una manzana. Al acabar cogí un bolso verde, donde metí lo necesario y me salí de la casa. Hoy iba a dar algunas vueltas en coche, pero bueno.
Encendí el coche y me fui al hospital. Debía disculparme con Lucy por no haber estado ayer con ella. Debía haberme quedado un rato. Cambié el CD por uno menos deprimente para alegrarme un poco. Al fin y al cabo Gray estaba vivo.
Estuve unos 25 minutos para llegar al hospital. Hacía buen día, a pesar de que hiciera un poco de viento, pero eran las nueve de la mañana así que un poco de viento era normal. Apenas había gente. Unas 10 personas como mucho, pero seguí mi camino. Bajé del coche y me dirigí a la puerta.
Iba caminando normal, mirando hacía el suelo. Debía parecer triste, no podían darse cuenta de que Gray estaba vivo. Casi antes de entrar en la puerta noté que algo me agarraba el brazo. Me giré rápidamente y ahí estaba ese perfecto torso ante mis ojos. Había vuelto. ¿Tan pronto? Al menos creía que tardaría unos 3 días pero no, estaba ahí.
Subí mi mirada para verle la cara y sí, era él.
"Sígueme" me susurró. Casi corriendo me llevó detrás de algunos coches.
―Juvia, no tengo tiempo debo volver pronto. Solo espero que esta noche estés en casa, iré a verte y te lo explicaré todo. Te espero.― Me dijo rápidamente, me besó la frente y se fue.
Me quedé quieta. Estaba prácticamente temblando. Se suponía que esta noche tenía que decirle que teníamos una hija y él me explicaría porque se fue. Estaba asustada y preocupada. Necesitaba asimilar que estaba vivo y que todo al fin y al cabo estaba bien. Pero tan de repente debía decirle lo de Mizu y todo. Cerré mis ojos para intentar sacarme eso de mi cabeza. Ahora debía dejar a Mizu en algún sitio, no podía quedarse conmigo, sería demasiado para los tres.
Dejé eso a un lado, lo pensaría mientras fuera a casa de Erza, ahora no debía perder tiempo. Me dirigí de nuevo hacía el hospital y entré. Le pregunté a la recepcionista, me dio el número y fui a la habitación. Después de miles de pasillos interminables llegué.
Abrí la puerta poco a poco y allí estaba Lucy en la camilla con dos pequeños bebés en sus manos, mientras Natsu estaba dormido en la camilla de al lado.
―¡Buenos días!― saludé con una sonrisa alegre. Cerré la puerta y me acerqué.
―¡Oh!¡Hola! Siéntate aquí, Juvia.―Me dijo palpando un trozo de su cama.
Me acerqué más, le di dos besos y me senté.
―Así que éstas son las pequeñas. Son muy guapas.― comenté mientras las observaba.
―Jaja. Gracias.― Me respondió. Se notaba que estaba un poco dormida aún.
―¿Cuál es cual?― dije algo confundida.
―Ésta― dijo señalando con su cabeza a la pequeña de su derecha. Tenía el pelo rubio y los ojos verdes.― Es Hanako y ésta― señaló a la otra pequeña que era un poquito más pequeña que la otra, tenía algunos pelos rosas y los ojos marrones.―Es Kira.― Las observé unos segundos. Realmente eran muy hermosas.
―Parecen angelitos―sonreí.― Oye… Una cosa… Quería pedirte disculpas por no haber venido ayer a verte.―Me disculpé mirándola a los ojos. Me sentía mal por no haber ido.
―Juvia… No tienes de que disculparte. Natsu me explicó porque no viniste a verme. Tranquila, yo estaría igual.― Me consoló. Suponía que se lo tomaría bien pero aun así no me lo merecía, no había ido a verla.
Volví a observar detenidamente a las dos pequeñas cuando un suspiro, captó mi atención, que al parecer provenía de Natsu. Se rascó la nariz y abrió los ojos. Natsu se despertó, después de todo aun tenía esa cara de niño.
―Omm… Buenos días―saludó medio dormido intentando levantarse de la camilla. Me dio dos besos y luego besó los labios de su mujer.
―Juvia, ¿hasta qué hora te vas a quedar?― Me preguntó Lucy intrigada.
―La verdad tengo que ir a por Mizu a casa de Erza y luego la llevaré a casa de Cana. Tengo una cena esta noche y prefiero que se quede con Cana a que venga. Así que como ya te has despertado―miré a Natsu―me iré.― Me levanté y les di dos besos a cada uno, miré a las pequeñas por última vez y me fui.
Sinceramente todo eso de la maternidad, los hospitales, los bebés. Todo me recordaba a que estuve sola y si no fuera a ser por Mizu, quien sabe donde estaría ahora mismo. Pero esta noche iba a ver a Gray. Al fin, después de 3 años me explicaría porque se fue. Pero en el fondo él se fue por mi culpa, ¿verdad?
Salí del hospital y me dirigí a mi coche. Hoy iba a dar bastantes vueltas con él, pero al menos así quizás me relajaría un poco. Al poner el coche en marcha fui rumbo a la casa de Erza y Jellal. Eran cerca de las diez, y del hospital a casa de Erza había unos veinte minutos.
Estuve escuchando música de Nightwish, para ver si me subían un poco los ánimos. Después de todo, "Gray esta vivo y al parecer me ama." Me repetía esa frase una y otra vez en mi cabeza.
Al final llegué a la finca. Era como la de un cuento de hadas se podría decir. Toda pintada de blanco, con el jardín y todo el césped y por dentro era muy espaciosa, luminosa y bonita. Aparqué el coche y me encaminé a la puerta. Toqué y escuché unos pasos, pocos segundos después la puerta se abrió y allí estaba Jellal, llevaba puesto unos pantalones largos de color gris y una camisa blanca.
―Hola. Erza se está tomando un baño, pasa.― Me saludó invitándome a pasar con una sonrisa.
―Hola, ¿Dónde está Mizu?―pregunté preocupada ya que no la veía en la sala.
―Está en la habitación de Ai.― Me respondió.
Los dos pasamos el salón y por un amplio pasillo, llegamos a la habitación de la pequeña Ai-chan. Y allí estaban. La pequeña Ai-chan mordiendo un sonajero y mi princesa ayudándola para que no se cayera para atrás.
―¡Mami!― gritó mi princesa. No podía dejar a Ai-chan, así que Jellal fue a cogerla en brazos y Mizu rápidamente vino y me dio un abrazo. La abracé fuerte y la cogí en brazos.
―Hola, cariño.― Le besé la frente y me acerqué a la pequeña Ai-chan.―A ti también, princesita.―Le di un besito en la mejilla. Era muy pequeña ya que apenas tenía un año. Tenía el pelo azul atado en dos coletitas y los ojos de color marrón. También tenía la marca de Jellal en el ojo derecho, pero estaba más difuminada, aun así se notaba bastante.
A los pocos segundos vino el pequeño Kisu-kun y le di dos besos y se sentó en una silla que había. Jellal iba a ir a buscar a Erza, antes de irme tenía que saludarla y después de todo tenía prisa. Había unos cuarenta minutos hasta casa de Cana.
Y justo cuando Jellal iba a salir por la puerta con Ai-chan, apareció Erza. Iba con una coleta alta y llevaba un vestido de color azul oscuro. Me pareció ver un mínimo bulto en su barriga. ¿Habría engordado? Seguro, era casi imposible que estuviera embarazada de nuevo. En fin, dejé ese bulto en su barriga y la saludé.
―¡Buenos días!―saludamos Mizu y yo alegremente.
―¡Hola!― nos dio dos besos a las dos.
―Bueno, yo lo siento pero tengo que irme, me ha surgido una cena y tengo que ir a casa de Cana y queda un poco lejos.
―Juvia, si quieres puede quedarse aquí, sabes que para nosotros no hay problema.―propuso Jellal, mientras abrazaba a Erza por la cintura.
―La verdad, no quiero que esté por en medio, además, sé que tenéis que ir al hospital para ir con Lucy y Natsu y no quiero molestar. Tranquilos― sonreí. No quería que se quedara con ellos tanto tiempo, ya tenían suficiente con los suyos como para que también estuvieran pendientes de la mía, bastante que estuvo una noche. ― Bueno, como he dicho, me tengo que ir, me gustaría llegar antes de las doce a casa de Cana, y sino se me hará tarde.―Le di dos besos a cada uno y me fui con mi pequeña.
Ya eran casi las once y el camino a casa de Cana era largo. Y antes de ir a casa de Cana, quería comer con Mizu, al menos pasar un rato con ella. Luego la dejaría en casa de Cana y me iría a casa a limpiar y esperarlo.
Esta noche iba a ser importante. Esta noche él, sabría que es padre de Mizu y yo sabría porque se fue hace tres años, aunque ya sepa que se fue, por mi culpa.
-.-.-.-.-
Fin xD Ya saben quien era el chico de la ventana. El maldito Zeref! Aunque Gray sigue amando a Juvia *w* Me encantó escribir esa parte. La verdad lamento mucho el retraso. Pero el final de este capítulo se suponía que era hasta que ya había dejado a Mizu en casa de Cana, pero quería actualizar, Ya. De nuevo disculpas. Y Muchísimas gracias por los reviews y por leer esta historia! Me hacen muy feliz:3 Y también gracias a Rairaku. Enserio, GOMEN!
PD: A partir de ahora los capítulos los subiré cada 2 semanas, he empezado la escuela y no tengo tanto tiempo. Mañana me voy de viaje! Pero no se preocupen que el lunes que viene o el otro, tienen la noche Gruvia ^^ xD
Adelanto: Una noche en la que ambos dirán lo que pasó estos tres años atrás, pero una coincidencia hará que quizás no vuelva a ser todo igual.
Saludos,Mariera-san.
