DISCLAIMER: HP y demás pertenece a la escritora J.K. Rowling.
Cap. 3: Aquí no es así.
Y vienes desde allá donde no sale el sol, donde no hay calor.
Donde la sangre nunca se sacrificó por un amor.
Pero aquí no es así.
-Esto es inútil- Murmuró por lo bajo, ya hastiado, a su amigo que estaba sentado al lado de él, con los brazos cruzados.
-Losé, pero son órdenes de Dumbledore- Contestó la voz de Remus Lupin, mientras tomaba un sorbo de la taza de café que la señora Weasley le había dado.
-Entonces, ¡¿Porque él no viene acá y se parte la madr…-
-¡SIRIUS!- Regaño molesta Molly Weasley, cortándole la frase al animago. La mujer se encontraba limpiando la mesa de la cocina, a falta de otra cosa que hacer.
-¡Es la verdad!- Exclamó el mayor de los Black excusándose- Esto es una perdida de tiempo. Todos sabemos que no dirá nada.
-Sirius, es mejor que te vayas a dormir, podemos entre los tres- Habló por primera vez Kingsley Shacklebolt desde su asiento en un rincón.
-Sería un favor para todos - Ratificó la señora Weasley en tono seco, haciendo que el aludido se enfadara.
Tenían cuatro horas en la cocina vigilando a Bellatrix Lestrange. Cuatro malditas horas. Si bien Nymphadora apenas la había dejado en la habitación, la mortifaga comenzó a buscar por toda la casa alguna vía de escape, no tardaron mucho en atraparla. Estaban todos ahí. Precisamente para evitar ese tipo de incidentes, sin embargo cuando la encontraron, estaba en el último piso, donde se había conectado a la red flu por medio de una chimenea abandonada que tenía la estancia, absolutamente nadie se explicó como había conseguido el polvo, pero se supuso que ya lo traía con ella desde antes de su captura.
El suceso había puesto a todos de cabeza y como locos. Dumbledore apareció al poco rato alarmado y gritando a diestra y siniestra. Habían sido pocas las veces que el director de Hogwarts perdía los estribos, pero aquello no solo afectaba la aprehensión de la mortifaga sino también la seguridad del cuartel y los intereses de la Orden. De inmediato se pusieron en marcha. Tenían que rastrear con quien había hablado si es que había podido hablar con alguien. Era ya de madrugada.
Rápidamente se convocó a toda la Orden del Fénix y se asignaron tareas. Trasladaron a Bellatrix a la cocina donde la encadenaron a una silla, cuatro miembros se quedaron haciendo guardia, interrogándola. Pero había sido en vano.
La primera hora no hizo más que amenazarlos y despotricar contra ellos. Sirius había propuesto hacerlo por las malas y recurrir al maltrato físico, pero Dumbledore expresó tajantemente que no actuarían como ellos, los mortifagos. De lo contrario se estarían convirtiendo en el enemigo. Después habían llegado a un acuerdo, la desatarían con la condición de que guardara silencio.
Y así estaban. Ella seguía en un sofá recargado a la pared. Quieta, el único movimiento que había hecho era el subir sus pies al asiento, luego de eso se dedicó a ignorarlos.
-Bien- Contestó Sirius levantándose, dejó su taza en el fregadero y subió las escaleras sin despedirse.
-Que hombre de tan poca paciencia-
-Molly, sabes que a él no le agrada esto- Trató de defender Remus a su amigo.
-¡A nadie le agrada! Como si a mi me gustara mucho estar aquí- Exclamó cansada la bruja.
-Lo que Remus trata de decir, es que a Sirius le incomoda esto más que a nosotros, hay que reconocerlo- Explicó Kingsley estirando las piernas entumecidas de estar tanto en la misma posición.
La señora Weasley se limitó a lavar la taza que el animago había dejado y no le respondió nada al auror.
-Aparte de todo, tengo que ser la sirvienta- Se quejó luego de un rato.
Los dos hombres solo se dedicaron unas miradas de fastidio. Nadie había pegado un ojo en toda la noche.
Cuando los primeros rayos de sol empezaron a filtrarse por la ventana, Arthur Weasley había llegado sin noticias. Angustiados, los esposos pronto se retiraron a descansar.
-Se ha dormido- Susurró el auror rompiendo el mutismo que se había formado.
-¿Seguro?-
-Déjame ver-
Shacklebolt se acercó hacia el sofá donde Bellatrix yacía acostada, respiraba profundamente y no se perturbó cuando el auror la sometió a la prueba de la luz.
-Si, al parecer, si esta – Confirmó regresando a su asiento.
Su compañero asintió con la cabeza. Justo en ese instante Emmeline Vance entraba a la estancia.
-¿Qué paso?- Preguntaron ambos al verla agitada.
-¿Está dormida?- Inquirió la mujer al ver a la mortifaga.
-Si.
-Bien, no mucho gracias a Merlín. Al parecer llegamos a tiempo y no pudo contactar a alguien. No se ven indicios o movimientos por parte de ellos, solo nos queda esperar para confirmarlo. Estaremos aquí toda la semana.
Los presentes soltaron el aire, aliviados. Menos mal.
-Eso es todo. Ya podemos irnos, Remus y yo tenemos que tomar una verdadera siesta- Dijo el moreno auror, despegándose de la silla y dándole unas palmadas al hombre lobo mientras soltaba un profundo bostezo.
-Pero Kingsley ¿Te quedaste aquí toda la noche? No pensé que Albus te dejara de guardia- Expresó extrañada la bruja.
-Represento al ministerio y no podía andar por ahí dando sospechas, además, ni Sirius ni Remus tienen sus varitas.
-Oh… ya veo.
Bellatrix se removió un poco en el sillón, todos se quedaron suspendidos y observaron hacia el lugar donde se produjo el movimiento.
-Será conveniente hablar afuera- Sugirió Lupin y acto seguido dejaron la cocina a solas con la mortifaga más peligrosa de sus tiempos.
…...
Era realmente necia. ¿Acaso no se cansaba de estar equivocada? Ni siquiera pudo aprovechar la valiosa ocasión que había tenido. Si, la vigilancia era mediocre, tanto que pudo vagar por toda la mansión antes de que la sorprendieran. Perdieron toda la noche buscando algo que no existía.
Le daba tanta rabia. Como consecuencia los traería pegados como pulgas a ella. Había sido gracioso cuando el traidor de Sirius le quiso hacer la maldición cruciatus y lo detuvieron. Se quedaría con las ganas. Pobre.
Tuvo que fingir que dormía para que la dejasen en paz. En realidad no había descansado absolutamente nada y estaba empezando a sentir las consecuencias. Tampoco había comido.
Como si aquello hubiera sido una alerta le empezó un punzante dolor en la sien.
Se recostó, respirando varias veces seguidas.
Un ¡Plop! resonó en el lugar, justo enfrente de donde estaba. Cerró los ojos por puro instinto y se mantuvo inmóvil. Unos pasos que daban la impresión de que alguien con los pies pegajosos los ejecutaba, se acercaban con temor al sofá.
Un titubeo hizo que Bellatrix identificara de quien se trataba. Se sorprendió de haberse acordado.
-¡Se…Se…Señora L-Lestrange!- Una horrible voz parecida a la de un sapo se escuchó. Sonaba extrañamente feliz.
El feo elfo dio unos pasitos más. Se retorcía con terror y excitación, se jalaba sus puntiagudas orejas mientras se debatía entre desobedecer o seguir sus deseos. Se tendría que castigar luego.
-Señorita Bellatrix- Alzó una flacucha mano con largas uñas para moverla pero se contuvo.
La mortifaga maldijo por lo bajo. Lo que le faltaba, un asqueroso elfo adorándola. Podría ser útil si, pero por algo lo tenían ahí. Dumbledore no era tan idiota como para arriesgarse con un elfo, eso quería decir que la criatura tampoco podía hacer nada.
Aguantó hasta la respiración con tal de que se fuera. Pero en cambio otros pasos se dieron lugar en la cocina, igual de sigilosos.
-¡KREACHER! ¡FUERA DE AQUÍ! ¡AHORA APESTOSA RATA!
Un Sirius Black bastante molesto y blasfemando en susurros surgió. Kreacher que no le hizo caso, recibió una patada por parte de su dueño, mientras los dos se insultaban en murmullos. Los habitantes de Grimmauld Place estaban durmiendo por lo que no podían darse el lujo de gritar.
El animago se deshizo del elfo que desapareció en cuestión de segundos.
-¡Como te adora!- Exclamó con voz modulada Bellatrix, sentada en el sillón. Burlándose de la situación.
-Estabas mejor dormida-
-Qué fracaso el de anoche ¿No?- Preguntó la mujer echando leña al fuego.
Sirius se abstuvo de contestar y rápidamente se acercó a la mortifaga. Se encaramó al asiento, poniéndose de rodillas. Le tapó la boca con una mano al ver que estaba a punto de abrirla de nuevo y se pegó a ella lo más que pudo en el respaldo del sillón. Procurando que el alto mueble que estaba al lado de ellos los cubriera.
Alguien bajaba de las escaleras.
-Siento que esto no te importa- Era la voz de Tonks, que reprochaba con tristeza.
-No, no es eso. Es complicado.
-Tú lo haces complicado.
-Ya hemos hablado de esto.
-No Remus, siempre evades el tema. Me estas cansando.
-Entonces será mejor no seguir.
Ambos se escuchaban irascibles. El ruido de platos y vasos, indicaban que uno de ellos preparaba el desayuno.
La barra de la cocina se ubicaba al principio de la estancia, luego le seguía la larga mesa, a ambos extremos había muebles y cristaleras, adyacente a la más alta, se encontraba el sofá donde dos oyentes desapercibidos presenciaban la disputa. Tenían que esforzarse para entender dado que hablaban en voz muy baja.
El mayor de los Black estaba enfrascado y francamente atónito al saber que su mejor amigo andaba con su sobrina. ¿Por qué demonios nadie le había dicho? O talvez aún no eran nada y Nymphadora trataba de convencerlo. Sus ojos se abrían cada vez más al ir avanzando la conversación.
Sentía la respiración de su prima en la mejilla, le estaba mordiendo los dedos para que le descubriese la boca, pero no lo iba a hacer. Sus cuerpos estaban pegados, sin ninguna separación.
Bellatrix empezó a forcejear.
-Shh…- Le indicó el animago muy despacio. La mortifaga para sorpresa del hombre, se quedó quieta.
-¡¿Cómo te atreves a decir eso?- Exclamó indignada la auror, con un tono quebrado.
Un suspiro por parte del hombre lobo, reveló desesperación.
-Esto es muy precipitado, estamos en tiempo difíciles. Ya te he dicho mis razones- Se excusó el hombre.
-Si y son unas razones muy estúpidas. Remus si tu no quieres nada conmigo dímelo de una vez.
Las piernas de lo mortifaga se empezaron a enroscar alrededor de la cintura de Sirius, con un movimiento lento. Este se puso tenso de inmediato. La vio directo a los ojos y supo que algo bueno no se cocinaba. Maldita.
Se pegó más a ella con el fin de lastimarla aún con su mano en la boca, pero un fuerte crujido por parte del viejo sillón hizo que se parara en seco.
-¿Escuchaste algo?- Preguntó en alerta el licántropo.
-No cambies el tema.
-Ella esta ahí- Señaló apuntando hacia el mueble.
-¿Quién?
-Bellatrix. Sabes, aquí no es un buen lugar para hablar de eso.
-Como quieras- Y dicho esto la joven bruja se fue escaleras arriba.
-Nymphadora- Fue un reclamó con disgusto que no hizo el mínimo efecto en la referida.
Remus se contuvo de patear una silla y soltó un quejido frustrado. Luego desapareció también en las escaleras.
El animago quitó su mano del rostro de la mortifaga y quiso separarse de ella pero no pudo.
-¿Qué pretendes?- Escupió molesto.
-Nose como puede rogarle- Murmuró mas para ella que para el hombre –De tal palo tal astilla- Dictó encogiéndose de hombros.
-Suéltame.
-No.
-Lo haré por la fuerza entonces.
Estaba empezando a tomar de las pantorrillas a la bruja, que las mantenía pegadas en torno al cuerpo de él, cuando ella las aflojó, dejando que cayesen sobre el sillón, en aparente libertad.
Los ojos de Sirius se fueron directo, involuntariamente, a las piernas de piel blanca y fina que estaban al descubierto. Aquellas que infortunadamente conocía.
-¿Recuerdas cuando Andrómeda escapó?
-¿Aún la mencionas?- La sonrisa mordaz se dibujó en los labios del hombre.
-Fue una idiota. Perdió todo lo que tenía por ese vulgar sangre sucia.
-Ganó algo que tú jamás comprenderías.
-¿Amor? Ah.. si, no me acordaba que tu también eres un amante sentimentalista- El veneno estaba impregnado en cada palabra. Él sabía que no era esto a donde ella quería llegar.
-Tu querido Lord fue derrotado por eso mismo- Atacó.
-¿Qué ha hecho el amor por ti, Sirius? Estas encerrado en esta casa que tu odias con mas fuerzas que cualquier otro, inútil e inservible. La mayoría de tus amigos están muertos. Pasaste trece años en una cárcel siendo inocente. ¡Que bien te ha pagado tu amor!
-No sabes lo que dices- Siseó rabioso.
Bellatrix se acercó más él, con su cara a un palmo de la del hombre. Lo interrogaba. Sirius hizo el ademán de levantarse pero ella de nuevo lo detuvo.
-No me arrepiento- Sentenció desafiante, al adivinar los pensamientos de su prima.
La mortifaga soltó una risa incrédula, con sus dedos jugueteando con la camisa del animago.
-Mientes-Susurró.
Estaba ahí, con las piernas entreabiertas, encima de él, tan vulnerable y tan peligrosa a la vez. Tenía ganas de ahorcarla y de besarla, de abofetearla por tener tanta mentira y verdad, de mandarle maldiciones hasta que dejase de respirar.
Quería olvidarse de ella, pero nunca había podido. Quería morir junto con ella, pero jamás se atrevería.
La tomó por el mentón con brutalidad, obligando a que lo viese. Y esta sonrió, con regocijo porque sabía que lo tenía atrapado, otra vez.
Y él no pudo hacer nada más que besarla, rendirse ante esos labios rojos y carnosos, que lo invitaban al delito, donde él probó por primera vez el pecado y donde irremediablemente volvería a caer.
Ya sabía que tarde o temprano llegarían a esto.
Pero estaban encerrados en ese maldito lugar, condenados. Sin nada que perder.
Que mierda.
Bien hasta aquí algunas cosillas. Am.. es que ni yo misma me entiendo XD pero bueno.
Bellatrix no escapó por red flu, porque pudo haberlo hecho, pero les justificaré con algo que parecerá tonto, la chimenea estaba abandonada, en el ático, y era demasiado pequeña para que alguien cupiese dentro de ella. Pero no por eso no poder hablar. Los polvos, ella los traía porque bruja prevenida vale por dos. (Y)
Luego esta el hecho que ni Sirius ni Remus portan varitas, como ellos son los residentes temporales en la mansión para evitar cualquier desgracia era mejor desarmarlos. En algún descuido Bella les podía quitar las varitas y no queremos que eso pase.
También cuando ella le dice a Sirius que no ha ganado nada con el amor, hay varias cosas entre líneas. Yo sostengo firmemente en que Bella en algún punto del pasado antes incluso de que Sirius formara oficialmente parte de la Orden, ella le ofreció unirse a los mortifagos. Pero él la rechazó. Por eso el dice que no se arrepiente, pero Bella no le cree por la visible debilidad que le tiene a ella.
También se lee que ellos ya se habían acostado antes.
Sirius es un mago fuerte, fiel y con sus ideas claras, pero su único problema es Bellita que le hace perder la razón. Es su punto flaco. Pero es lo divertido de esto.
Y olvídense del quinto libro, capitulo nose cual, en el que Srius le dice a Harry que él no volvió a verla desde que tenía la edad de Harry o sea 15 años. Sirius mentía sii ¬¬ jajaj XD, para que le iba a decir a su ahijado por todo lo que le hizo pasar esta mujer. Pero bueno.
Estoy en proceso de un mini-fic de tres caps, que trata sobre lo que les comente arriba. De Bellatrix ofreciéndole a Sirius que se una a ellos, pero de una manera sexy. Yeah.
Hasta aquí todo. SUGERENCIAS, IDEAS, CRITICAS, DESOS DE LAS LECTORAS TODO ES BIENVENIDO Y SERA GRATIFICADO.
Thanks.
