Se separaron por falta de aire. El rubio lo miró fijamente a los ojos sorprendido ya que los ojos del azabache habían cambiado de negros a un rojo sangre. Al instante Naruto cayó desmayado. Sasuke lo tomó entre sus brazos. Ahora era un buen momento para cumplir su misión, pero algo dentro de él se lo impedía. De todos modos su misión era para un día antes del cumpleaños del rubio y claramente mañana no era su cumpleaños. Sonrió complacido por la excusa que encontró y se encaminó hacia el hotel. Ya era tarde y casi no había gente así que fácilmente pudo entrar sin llamar mucho la atención. Se dirigió al elevador y bajó en el piso 3. Tocó la puerta de la habitación 423. Se tardaron un poco en abrir ya que era tarde y de seguro deberían de estar dormidos.

-¡Naruto!- gritó el pelirrojo sorprendido- ¿Qué le has hecho?

-Nada, simplemente se ha desmayado y lo he traído.

-¿Y quién eres tú? – preguntó desconfiado

-¿O hubieras preferido que lo dejara tirado en la playa? ¿o que lo llevara a mi casa?

-Ponlo en la cama- suspiró, era obvio que no le podría sacar información a ese tipo.

Sasuke lo colocó en la cama con mucho cuidado y antes de irse lo acarició la mejilla haciendo que Gaara soltará un gruñido.

~~A la mañana siguiente~~

-¡Sasuke!- despertó el rubio un poco agitado

-¡Naruto! ¿estás bien? – preguntó muy preocupado el Sabaku

-Sí- susurró- ¿Cómo llegue aquí?

-Él te trajo- contestó remarcando la palabra él

-¿Él? ¿te refieres a Sasuke?

-No sé cómo se llama, supongo que era él. ¿Qué pasó ayer?

-¿Ayer? – se le vino a la mente de Sasuke y el besándose causando un gran sonrojo, agachó la cabeza un poco para evitar que Gaara mirase lo rojo que estaba- nada..

-No te creo pero si no me quieres decir… está bien – dijo un poco molesto mientras se dirigía a la puerta. Naruto y él eran mejores amigos desde hace mucho tiempo y nunca se habían ocultado nada… bueno hasta ahora. Pero ya saben lo que dicen, siempre hay una primera vez para todo.

-No te enojes Gaara, es solo que…

-No confías en mí… –terminó la frase.

-¡No es eso! – aseguró son firmeza – claro que confío en ti, ahora no puedo decirte nada pero pronto lo sabrás – trató de sonar convincente pero la realidad era que ni el mismo sabía de qué se iba a enterar su amigo.

-De acuerdo – sonrió- vamos a desayunar.

~~~~~ En la noche~~~~~

En cuanto llegó la noche Naruto fue a la playa, al lugar de siempre. Tenía muchas ganas de ver a Sasuke y hablar de lo ocurrido, le daba un poco de pena pero aun si deseaba verlo. Llego y se sentó a esperar al azabache, pero esa noche no llegó el Uchiha. Naruto se entristeció un poco pero aún tenía la esperanza. En las noches siguientes el rubio también fue a esperarlo pero nunca llegó, quizá tenía muchas cosas que hacer y no podía ir aunque quisiera. O al menos eso era lo que quería pensar Naruto.

Estuvo esperándolo por casi una semana hasta que se hartó, tenía que verlo a como diera lugar, si el Uchiha no iba a él, él iba ir al Uchiha. Claro que sería más fácil si supiera en dónde vive o por lo menos el número de su celular, pero eso no le iba a impedir irlo a buscar.

Así que una noche comenzó a caminar por las afueras de la playa, Sasuke había dicho que vivía cerca de ahí así que supuso que no podría vivir tan lejos. Así que estuvo caminado por algunas horas. Hasta que escuchó una voz conocida que provenía de una hermosa mansión blanca.

-Tenía que hacerlo, Itachi – gritaba Sasuke enojado.

-Sí, sí, claro, eres un inútil. ¿Que no sabes que hay otras opciones en vez de estar ahí haciéndole quién sabe qué cosas a la gente? ¿Que no ves que pones en peligro a nuestra familia?

-¡Ah por favor, cómo si tú no lo hicieras!

El rubio se acercó a la puerta de aquella casa y tocó la puerta. A los pocos minutos abrió un pelinegro muy parecido a Sasuke, excepto que era más alto, con el pelo largo y unas ojeras bajo sus hermosos ojos negros.

- Mmm hola- saludó el rubio mientras sonreía.

- ¿Quién eres? – preguntó muy serio el chico. La realidad era que Itachi sabía quién era pero tenía que disimular para no echar a perder todo.

-Soy Naruto .. ¿está Sasuke?

-Sí, espera un momento – se metió a la casa y al poco rato salió Sasuke.

-¿Cómo supiste en donde encontrarme?

-Escuche tus gritos – sonrió – oye, ¿por qué no has ido a la playa? He estado esperándote.

-Vamos a hablar a otra parte – dijo mientras agarraba a Naruto del brazo y lo sacaba de ahí porque si su padre lo veía iba a estar en grandes problemas.

-Oye Sasuke… – comenzó a hablar un poco nervioso mientras caminaban por el pueblo- … acerca de lo de mm…la última vez…

-Espera ¿puedes recordar que paso la última vez que nos vimos?

-Sí, nos... besamos – lo dijo en un susurro ya que le daba pena hablar de eso con el azabache.

"¡mierda! Se supone que no debería recordar nada de ese día, yo hice que su mente lo bloqueara, incluso se había desmayado ¿entonces por qué? ¿Por qué aun lo recuerda? ahh ya, él es el chico de la profecía.. ¿Cómo pude haberlo olvidado?"

La verdad era que la familia Uchiha tenía la reputación de que todos podían controlar las mentes, podían hacer lo que les antojara y Sasuke era muy bueno en eso. Podía hacer que una persona olvidara sus recuerdos o incluso recordar cosas que nunca le pasaron.

-Me gustas, Sasuke – dijo al momento en que se paraba frente a él, impidiendo que siguiera caminando – y me gustas mucho… - puso sus manos en los hombros de Sasuke, se paró de puntitas para poder estar a su altura y se fue acercando lentamente hasta juntar sus labios.

Sasuke cerró los ojos al sentir el tacto y se dejó llevar un momento. Al separarse notó que Naruto estaba un poco sonrojado, se veía tan lindo así…

-También me gustas Naruto – se llevó su mano a la boca, lo había dicho sin pensar. Era como si sus pensamientos salieran por si solos, sin pedirle permiso.

- No sabes que feliz me siento de escucharlo – dijo mientras recostaba su cabeza en el pecho del azabache y pasaba sus brazos por la espalda de este, abrazándolo.

"No sé qué diablos estoy haciendo" – se dijo a sí mismo el Uchiha mientras correspondía al abrazo.

-Ya es tarde –dijo un rato después con una voz baja pero audible – te llevo al hotel.

-Sí- sonrió Naruto mientras se alejaba un poquito de el – vamos – le agarró la mano. Sasuke se sorprendió un poco pero no alejo su mano, al contrario, apretó un poco la mano de su "amigo".