Del diario de Mina Murray
"Me ha sorprendido bastante la carta de Jonathan, realmente estaba preocupada por él. Un viaje de esa índole y sin noticias es algo inverosímil, el debería estar llegando entre esta noche y la madrugada. Así que Nani estará atenta.
Lucy se mostro alegre, aunque si sonrisa se vio un poco forzada, no sé qué pensar, ella siempre fue una persona que cuando sonríe realmente tiene la sonrisa más hermosa de todas, y esta vez no sentí que fuera plenamente feliz con la noticia. Realmente me hacía muy feliz la idea de tener a Lucy y a Jonathan conmigo, pero ahora estoy preocupada por ella, se la ve enferma y deteriorada, no sé cuanto más su delgado cuerpo pueda soportar los golpes de la vida. Lucy es mi única y mejor amiga, debo ser fuerte por ella, tan pronto llegue Jonathan debería organizar una bella fiesta, eso podría alegrarla. Debo conseguir un vestido acorde para ella, he visto su equipaje y no ha traído uno para ese tipo de ocasión."
Del diario de Lucy Westenra
"Mina se ha retirado a su cuarto así que aprovecho para plasmar unas palabras, aunque no me siento de ánimo y el cansancio esta derrotándome.
La llegada de Jonathan era algo que había olvidado por completo, han ocurrido tantas cosas sorprendentes y reveladores últimamente. Temo por mi y mi salud, ciertamente estoy desvariando… tendría que ver a un médico para que me diga que enfermedad estoy desarrollando, todos estos pensamientos, sentimientos, todo… no son de este mundo.
Me retiro a la cama, los ojos se me cierran y debo descansar un poco para aclarar ideas."
No pude dormir, no sé qué hora es pero no puedo evitar despertar y ver a Mina, duerme tan plácidamente que casi siento envidia. Trate de levantarme pero me sentí algo mareada, me acerqué a la ventana y sentí unos golpeteos provenientes de alguna de las ventanas de los demás cuartos. De no haberme sentido tan mareada quizás hubiese ido a investigar pero no lo hice, me limité a dirigirme a la cocina lo más rápido que pude sin despertar a Mina, quien dormía. Di un rápido vistazo en el cuarto antes de irme, y allí vi la carta de Jonathan, un sentimiento amargo recorrió mi ser y sentí apretado el pecho, Jonathan debía estar llegando pronto y no podía hacer nada para evitarlo…
¿Evitarlo? ¿En qué estoy pensando? Debería estar alegre de que Jonathan estuviese sano y salvo, oír sobre su viaje, los paisajes, la gente, la mansión del Conde que fue a visitar por negocios, era emocionante, pero en ese momento no podía más que fingir interés.
Llegue a la sala de estar, parece más pequeña sin estar iluminada por las grandes arañas colgadas en el techo, me recuerda un poco a mi hogar.
Caminé despacio entre los grandes sillones, prendí una pequeña luz y me desplomé sobre uno de ellos. Escuche nuevamente ruidos, esta vez procedentes de la puerta.
Me alarme al pensar que pudiese ser Jonathan, pero pasaron varios segundos y no ocurrió nada, simplemente los mismos golpes una y otra vez. ¿Podría ser el viento?
Me siento ridículamente atraída a averiguar que causa esos golpes, pero algo me dice que no lo haga. ¿Sera un pobre animal tratando de refugiarse de la tormenta que veo venir? Si esa fuese mi casa le abriría la puerta sin pensar mucho, pero no era el caso.
Simplemente me acerque a una gran ventada que deja ver la entrada a la casa, allí vi un perro negro como la noche. No, más bien… parecía un enorme lobo, me asusté un poco al verlo pero enseguida me ataco de nuevo esa atracción, esa curiosidad y temblando salí corriendo de allí sin más, Mina apareció de repente frente a mí en mi corrida descontrolada y me detuvo abrazándome mientras yo trataba de zafarme de ella locamente. Grité y forcejeé con ella hasta que me cansé y casi de rodillas ante ella. Mina me sacudió desesperada preguntándome que me había ocurrido, yo no pude emitir una palabra, estaba atónita con la mirada perdida en el vacío. Así como estaba Mina me llevo a acostarme, y dejó allí diciéndome que me prepararía algo caliente para tomar….
Ni bien dejé a Lucy a Lucy allí corrí a pedirle ayuda a Nani, no quería dejar a Lucy sola en ese estado, hablamos unos instantes hasta que acordamos que yo cuidaría a Lucy mientras ella le preparaba algo caliente.
Apenas abrí la puerta vi la escena más irreal que pude haber imaginado.
Lucy estaba parada, corriendo frenética entre las ventanas, había allí una abierta de donde entraba un terrible viento de la tormenta que se avecinaba, el cielo rosa y relampagueando hizo la escena aun mas terrorífica. Me quedé estupefacta, realmente no sabía que debía hacer, trate de acercarme rápidamente, dejando caer algo que había sobre la mesa. Lucy se dio vuelta rápidamente y abrió los brazos como invitándome a abrazarla.
Mina… tengo esperanzas… — Dijo sonriendo como hacía años no la veía sonreír.
Lucy… ¿Qué ocurre? — Pregunté lo más natural que pude.
Querida Mina, creo que he encontrado la fe que me faltaba, ahora… ahora tengo salvación…
No entendí que ocurría pero Lucy se veía tan feliz que sonreí con un poco de miedo de la situación. Ella se aferró a mí con tanta alegría que tuve ganas de llorar y no sé porque…
Mina, ¿Podrías creer que he encontrado la fuerza, la forma… de ser feliz?
El poder del querer algo es muy fuerte… puedes conseguir lo que sea que desees Lucy…
Lucy me miró cabizbaja, y sonrío espeluznantemente, me pareció ver que se relamía pero debe haber sido efecto del sueño y la oscuridad del cuarto.
Me siento renovada, con fuerza, con ánimo, ese lobo que había visto fuera… de alguna manera logro entrar al cuarto de Mina durante su ausencia. Me había envuelto en un manto negro donde me ofreció el poder de tener lo que quisiera, a cambio de mi sangre. Tuve miedo unos instantes, pero luego recordé que me encontraba enferma y no sabía cuánto tiempo me quedara de vida, ¿Qué podría perder? Si estaba ante mí la oportunidad de tener lo que quisiera, no iba a dejar pasar esa chance… el lobo me mordió el cuello unos instantes en los que me sentí tan esperanzada y feliz que me asusté de mi misma.
Luego de toda eso y que Mina vuelva me sentí llena de vigor, me recostó con delicadeza en su cama y se sentó al lado mío. Nani llegó y me sirvió algo caliente, retirándose luego de verme tan sonriente. Mina, algo seria, se acerco a la ventana que continuaba abierta y se quedo mirando hacia afuera, vi que se llevo una mano a la boca algo sorprendida pero enseguida cerró aquella ventana. Rápidamente se llevo el dedo a la boca y se dio vuelta diciéndome:
Lucy… cielos, cuando quieres tienes tanta… fuerza…
Yo no pude decir nada, apenas inhale sentí como una salvaje locura inundaba mis pensamientos corrompiendo mi mente y haciéndome sentir sedienta.
Me levante temblando mientras Mina se me acercaba preocupada, y allí la empuje al suelo, con la menor fuerza que pude aun tratando de controlar esa fuerza que no me dejaba actuar por mí misma. Luchando contra mí misma me arrodillé con fuerza encima de ella rodeando con un brazo su cuerpo y tomando su espalda con mis dedos completamente fuera de control. Comencé a respirar agitada y algo extasiada y tome con mi otra mano su mano, la levanté dejando ver su dedo cortado, exhale unos instantes con fuerza, casi gimiendo y me llevé su dedo a mi boca, lamiéndolo con desesperación y conteniéndome para no morderla.
Mina me observó un poco aterrorizada pero sonrojada, y eso fue suficiente para que parara de hacerlo.
Lucy…
Mina alejó su dedo de mí, y mientras yo trataba de comprender todo lo ocurrido ella tomó mi mano temblorosa y se la llevo a su boca. Yo me sentí nuevamente agitada pero sorprendida y atónita a la vez. Mina me acerco su dedo cortado nuevamente y por más que intenté no pude evitar lamerlo con locura.
Comenzó a llover de un momento a otro. No comprendo que ocurre, pero es como si realmente aquel pacto de sangre estuviese comenzando a funcionar.
