Gracias a las lindas betas Bellatrix_2009 y Meliza por ayudar con ese proyecto. No haría nada sin ustedes!
Draco sonrió cuando vio a su esposa acomodar a Harry en la cama, el moreno estaba como una mascota malcriada, tendido sobre sábanas de seda y con la cabeza apoyada en almohadas de plumaje de pavo albino. Era de esa manera que Draco le deseaba, lindo y mimado. Rogando por atención y placer, que sólo los dos le podrían dar.
- Una buena mascota siempre debe estar lista para ofrecer su cuerpo a sus maestros. - Draco la oyó decir en tono de profesora, cosa que le resultaba muy sexy en la cama. - Siempre lista para agradarnos.
Draco podía apostar que si no fuera por la jaula el moreno ya tendría una erección sólo por tener a su mujer sentada sobre él y encima dándole instrucciones.
Hermione, por su parte, estaba muy contenta, ya que estaba con uno de los pezones de Harry en su boca, chupando la piel suavemente y haciendo que el moreno soltara deliciosos suspiros de placer, que se transformaron en gemidos cuando ella empezó a dar pequeñas mordidas y tironear de la carne hinchada de su pecho con los dientes. El moreno ya tenía una capa de sudor cubriendo su piel cuando Hermione decidió que ya había atormentado lo suficiente aquel pezón y cambió para dar atención al otro, ella sólo enderezó su cuerpo después de varios minutos jugando con Harry y sus pezones sensibles.
- Haría eso por horas sólo para oírte gimiendo así. - Ella dijo, encantada con la visión del brillo excitado en los ojos verdes de Harry.
- Joder. - Harry maldijo, sólo de pensar en eso le entraban ganas de experimentar la sensación y de pedir que no lo atormentara así.
- Tsc, tsc. - Hermione estalló la lengua con cara de reprobación mientras pellizcaba los pezones húmedos y hinchados de Harry. - Ahora tendré que castigarte por usar malas palabras, y aún tenemos cuentas que ajustar por los años que flirteaste con mi marido.
- No fue a propósito. - Harry se defendió, pero sin ganas de huir del castigo, de hecho, estaba muy interesado en esa parte.
Hermione rió.
- Esa es la disculpa preferida de las mascotas impertinentes. - Ella dijo, saliendo de encima de Harry para quedarse de pie al lado de la cama. - Pero aprenderás con el tiempo, de hecho, te enseñaré exactamente cómo debes prepararte y portarte cuando estés con nosotros. Puedo apostar que mi marido perdió muchas horas de trabajo fantaseando sobre ese trasero, así que, ¿por qué no das la vuelta y muestras ese atributo tuyo?
Ambos, Draco y Hermione, encontraron encantadora la manera que Harry se sonrojó levemente antes de dar la vuelta y abrazar una almohada al mismo tiempo en que se apoyaba en sus rodillas, elevando su trasero en el aire, dejándose ver de manera completa. Hermione sabía exactamente que a su marido le gustaba mirar, por eso, convocó el bote de oleo que iba a usar para preparar a Harry y de paso provocar a Draco. Al rubio no le importó en lo más mínimo el espectáculo, aunque tenía que hacer uso de todo su control para no sacar su pene completamente duro para masturbarse con la escena que tenía delante. Sus problemas sólo aumentaron cuando su esposa se aprovechó de su debilidad por el trasero de Harry, apretando y acariciando aquellas nalgas por un buen tiempo antes de separarlas al completo, exponiendo la entrada apretada del Jefe de los Aurores.
- Eres tan delicado y bonito. - Ella dijo bajito, junto a la oreja del moreno, mientras acariciaba su entrada con el nudo de los dedos, sólo provocándole. - Ya veo que realmente no jugaste solito por un tiempo, pero deberías saber que cuando vienes a tus Maestros debes estar debidamente lubricado, ¿no te gustaría decepcionar a Draco, verdad? Ya te adelanto que a él le encanta follar a nuestros chicos, ¿no vendrás así otra vez, cierto?
- No, Hermione, lo siento. - Harry contestó con dificultad, ya que no podía respirar correctamente porque sentía la varita de su amiga paseando por sus muslos.
- Está todo bien, querido, desde ahora será mi función inspeccionar si estás abierto y mojado... como la buena mascota en celo que sé que eres. - Ella dijo, haciendo que una oleada de excitación lo recorriera. - Ahora, creo que es necesario testar tus habilidades para agradar a mi marido, no mires. - Ella continuó, usando la varita para invocar un juguete, Harry sólo oyó el objeto volar con un ruido suave, las órdenes para no mirar lo mantuvieron en su sitio, aguardando como una buena mascota. - Y como sé que a los gatitos les gusta jugar con pelotas, ese será tu primer juguete. ¿No soy una dueña muy buena?
Harry podía imaginar que juguete había ganado y sintió que su entrada pulsaba en anticipación, tanto que se olvidó que debería contestar a las preguntas directas, cosa que le rindió una nalgada fuerte, que le hizo lloriquear de manera coqueta, más para provocarlos que por el picor del golpe.
- No pienses que podrás huir de tus castigos poniéndome ojitos o haciéndote el mimoso. - Ella dijo. - Sabes que necesitas contestarme.
- Perdón, Mione. - Fue la respuesta de Harry. - Y sí, eres muy buena conmigo.
La mujer sonrió y acarició la piel que había dejado roja con el golpe y sin más esperar, abrió el bote de óleo y lo derramó en la hendidura de Harry, haciéndole gemir por el contacto frío del liquido en su piel caliente, pero claro que lo peor para él fue sentir los dedos de Hermione provocando el área, viajando hacia arriba y abajo, esparciendo el óleo. Ella tenía mucha experiencia en eso, ya que sabía exactamente como volverlo loco acariciando su entrada sin penetrarlo, dejándolo más sensible, haciendo que sintiera su cuerpo pulsar en necesidad de un contacto más profundo. Estaba tan excitado que ronroneó como un gato de verdad al sentirla poner dos dedos dentro de él, usándolos para abrirle con cuidado. El pobre moreno no sabía cómo aún podía respirar, ya que era triplemente estimulado en aquel momento: tenía dos dedos de Hermione jugando dentro de él, cosa que hacía que su pene intentara llenarse, sólo para encontrar las restricciones de la jaula de metal, y aún tenía los ojos de Draco Malfoy mirándolos con expresión fría, como si los estuviera evaluando. Soltó un nuevo gemido lastimero cuando Hermione sacó los dedos de él y volvió a meterlos con nuevo ímpetu.
- Me encanta oírte gemir así, es exactamente como un gato en celo. - Ella dijo, volviendo a hacer el movimiento para oírlo nuevamente. - Creo que puedo hacerte venirte usando sólo los dedos, ¿no crees, cariño?
Draco sonrió con malicia.
- Podemos testar tu teoría mañana, incluso, me gustaría verlo gimiendo y frotándose en una cama de pieles... ya sabes que los gatitos necesitan de camitas confortables, y para nuestra mascota algo de seda para su piel delicada.
Hermione asintió, no había parado de mover sus dedos dentro de Harry, que sentía como si fuego corriera por sus venas y movía los cuadriles para encontrar aquellos dedos elegantes que lo follaban con lentitud ahora. Cuando su nueva dueña estuvo satisfecha al verlo suficientemente abierto y lubricado, cogió su nuevo juguete, un hilo de pelotitas de marfil. Sin prisa, ella deslizó el objeto por su espina, haciéndole abrir las piernas en expectativa.
- Debería hacerte ponerlas tú mismo, pero me estoy sintiendo muy generosa hoy. - Hermione comentó antes de frotar la primera pelota en la hendidura de Harry, haciendo que el marfil brillara al quedarse empapado con el óleo. La deslizó dentro de Harry con lentitud, observado con atención la manera que sus testículos se contraían, estaban llenos e hinchados debido al tiempo que Harry llevaba sin aliviarse. - Una ya está dentro... ¿te gusta eso, gatito?
El moreno temblaba de excitación, tenía una pelota de marfil un poco menor que un huevo dentro de él, y eso le mataba de placer y agonía, ya que su cuerpo pedía por liberación cuando siquiera podía tener una erección. Era realmente un masoquista, porque estaba amando cada minuto de aquella tortura.
- Sí, me encanta. ¿Vas a darme más? - Preguntó, abriendo las piernas de manera desvergonzada
Draco mordió los labios para callar un gemido propio. ¿Cómo iba él a mantener el control si Harry se portaba tan pervertido? El rubio observó como el moreno gemía y movía el cuerpo de manera pecaminosa mientras Hermione lo llenaba con las otras tres pelotas, dejando el hilo de oro que las mantenía unidas enrolado en sus dedos. Ella mordió los labios con malicia al admirar como había dejado a Harry abierto y lleno, en sus ojos estaba escrito como deseaba torturarlo más, por eso, no se sorprendió cuando la vio inclinarse para lamer los testículos hinchados y pesados de su mascota, que gimió como un animal al ser estimulado allí. Estaba claro que Harry había seguido las órdenes y no se había satisfecho desde que empezaron a jugar. Sólo cuando su esposa soltó los testículos de Harry con un sonido mojado fue que lo miró.
- ¿Qué te parece si Harry te enseña sus habilidades con la boca? Creo que van más allá de pelear contigo.
Harry se levantó al comando de Hermione y la siguió, sintiendo las pelotas moverse dentro de él a cada paso. Mordió los labios para evitar gemir aún más. Cuando llegaron cerca de Draco, ella tocó su hombro y él se arrodilló, dejando las manos juntas a sus espaldas, como había visto a varios haciendo en clubs y dibujos. El rubio estiró la mano para acariciar su rostro, dando especial atención a sus labios, que aún estaba mordiendo.
- Me gustan las mascotas obedientes, pero quiero que me toques cuando y cuanto quieras. No es necesario esperar que te ordene para que vengas a agradarme y siempre puedes hacer los sonidos que quieras, eso nos gusta mucho. Si tuviéramos reglas para eso te lo habríamos dicho.
El moreno sonrió, acercándose aún más hacia el Ministro, quedándose entre sus piernas con las manos apoyadas en los muslos fuertes. Sin pizca de vergüenza, Harry frotó su mejilla contra el tejido de los pantalones de Draco, como si realmente fuera un gato buscando atención.
- Me gusta ser acariciado y mimado... todo el tiempo. - Harry dijo, con sinceridad.
- Eso no hacía falta decirlo. - Draco dijo, acariciando el pelo negro y dejando su mano irse hacia el cuello de su mascota, donde masajeó los músculos. - Ya sé que eres un gatito mimoso. - El rubio hizo una pausa para besar al moreno. - Y que ronronea con frecuencia cuando está feliz.
Hermione, que había sentido una oleada de placer con solo verles besándose, creía que ya tenían suficiente de romance, y con un pase de varita los botones de los pantalones de Draco volaron hacia el otro lado del cuarto.
- Me gustan esos pantalones. - El rubio dijo, en protesta.
- Me gusta más la idea de Harry haciendo cosas más interesantes entre tus piernas, como dejarte muy duro y mojado para que puedas follarlo. - Ella dijo, impaciente.
- Mira quien está ansiosa. - Draco dijo, sonriendo mientras terminaba de abrir sus pantalones exponiendo su miembro excitado.
El moreno no esperó por una invitación para hacer alguna cosa. Sostuvo el pene de Draco y lamió la punta hinchada con curiosidad, no era la primera vez que hacía eso, pero no era experimentado o muy hábil. Con esfuerzo, contuvo la ola de inseguridad que lo atacó, aún más porque Draco gruñó su aprobación, y luego tenía a Hermione a su lado, sus senos apretados contra su espalda al mismo tiempo en que sus labios llegaban muy cerca de su oreja.
- A Draco le gusta eso, a veces va a sostener tu cabeza mientras folla tu boca sin prisa, otras va a hacerlo rápido y duro, como si follara tu culo. Pero te gustará saber que a él le gusta mucho ver a nuestras mascotas felices y corriéndose, creo que será él el que te saque de la jaula. - Ella sonrió mientras observaba con fascinación como Harry tragaba toda la erección de Draco hasta la base. - Buen chico. - Ella lo elogió.
Harry gimió al sentir las pelotas dentro de él moviéndose por la magia de Hermione, y como aún tenía a Draco en su boca, las vibraciones retumbaron en el miembro del rubio, haciéndole soltar una palabrota. Una de las aristocráticas manos fue hacia el pelo de Harry, agarrándolo con fuerza, haciendo que el moreno empezara a mover su cabeza hacia arriba y abajo, probando que la realidad era mejor que la fantasía, ya que uno de sus mayores deseos era tener el Jefe de los Aurores de rodillas entre sus piernas. Y vaya que el moreno lo chupaba como si estuviera hambriento, poniendo especial atención en la punta, acariciando la apertura con la lengua.
- Creo que nuestro gatito está aprobado, ¿verdad, amor? – Hermione provocó.
- Creo que necesito de más pruebas, esposa. - Draco contestó, haciéndola reír.
- Excelente idea. - La mujer dijo, acariciando la espalda de Harry hasta llegar en su abertura estirada por las pelotas, Hermione acarició la piel sensible y puso un dedo dentro de él, haciendo que soltara el pene de Draco con un erótico sonido de succión para gemir profundamente.
- Creo que lo estás torturando demasiado. - Draco dijo, sin cara de pensar eso en absoluto.
Harry asintió, de acuerdo con el rubio, pero eso no le impidió de agarrar sus propias nalgas y abrirlas para dar mejor acceso a esa despiadada mujer que lo torturaba.
Draco chasqueó la lengua.
- Tan calenturiento, gatito. ¿Qué te parece si elijes que hago contigo hoy? - Draco preguntó. - ¿Prefieres que Hermione te saque la jaula y te haga venirse con el juguete? Después cuidaré de ella, claro está. ¿O te quedas así mientras te follo hasta dejarte empapado con mi semilla mientras complaces a mi esposa con tu boca?
Harry hizo un mohín, pero su respuesta no fue una sorpresa para la pareja a la cual pertenecía ahora.
- Quiero que me folles. - El moreno dijo, mientras erguía el cuerpo para lamer los labios del rubio. - Quiero sentir como tu semilla escurre por mis piernas mientras siento el sabor de Hermione en mi boca.
Los ojos de los dos maestros se oscurecieron de deseo y hablaron juntos:
- Todo lo que mi gatito desee.
Luego, los tres estaban desnudos y en la cama.
- Me dan ganas de follarte mientras ellas aún están adentro. - Draco dijo, acariciando la entrada estirada del moreno. - Pero no hoy, primero tendrás que entrenar con Hermione, cuando ella te folle usando toda la mano... ¿te imaginas? - El rubio dijo con una sonrisa depredadora y el moreno tembló, si era miedo o expectativa, tendrían que descubrirlo más adelante. - Aunque ahora es mi turno de enseñarte cosas.
Draco dio un empujón en su esposa, haciéndole quedarse acostada en las almohadas.
- Ella te dijo sobre cómo me gusta tener gatitos entre mis piernas, pero es ella quien pasará más tiempo disfrutando tu boca. - Draco dijo, haciéndola abrir las piernas. - Le gusta ser lamida después de cada orgasmo para hacer durar más el placer, y no interesa si termino de montarte y estás exhausto, tendrás que complacerla.
- Sí. - Harry concordó, fascinado por la visión de Hermione totalmente expuesta a su mirada.
El moreno no tardó mucho en inclinarse para adorar a Hermione como ella merecía. La mujer dobló su espalda al sentir el contacto de la lengua suave de Harry en su sexo húmedo. Gimió cuando la lengua la recorrió entera hasta llegar a su punto más sensible, sólo para succionarlo con lentitud, haciendo que abriera más las piernas, deseando más contacto.
- A ella le gusta especialmente que le acaricien alrededor de su clítoris. - Draco lo instruyó, mientras acunaba uno de los senos de su esposa para luego chupar sus pezones duros.
Hermione maldijo el momento en que perdió la apuesta con Draco, pero no pensaba dejarlos torturarla sin vengarse después, con ese pensamiento en mente, agarró el pelo de Harry y lo presionó contra su entrepierna, disfrutando muchísimo de sus habilidades.
- Ya aprovecha, cariño. - Draco dijo, junto a su oreja. - Puedes aprovechar de nuestra mascota mientras saco tu juguete de él, después es sólo mío. Deuda es deuda. - El rubio provocó.
- No eres un buen marido. - Ella lloriqueó a la vez que soltaba un ronroneo feliz cuando Harry la penetró con los dedos.
- No soy tan malo, cariño. Cuando el gatito merezca salir de la jaula, lo haré follarte hasta que no tenga más semilla en sus testículos llenos, ¿qué te parece?
- Que te amo un poquito más ahora. - Ella dijo, dejando escapar un lloriqueo profundo cuando Harry la chupó duro al mismo tiempo que envestía los dedos con fuerza dentro de ella.
Draco rió y se puso a jugar con la entrada de Harry, la rodeó con el pulgar hasta tenerlo moviendo las caderas al ritmo de su dedo, tiró del hilo de oro de las pelotas hasta sacar la primera, haciendo que el moreno gimiera con la boca en el clítoris de su esposa. Tiró nuevamente del juguete, separando las nalgas de Harry para ver mejor el espectáculo.
- Creo que la tienes que hacer venirse antes que termine esto, gatito, ¿no quieres que se quede enfadada contigo, verdad? - Draco provocó, mientras volvía a penetrarlo con un dedo para mover las dos pelotas restantes dentro de él, al mismo tiempo en que Harry doblaba sus atenciones sobre Hermione.
La castaña a su vez, no dio mucha atención al juego de los chicos, más interesada en aprovechar las sensaciones de la lengua de Harry, moviendo sus caderas de encuentro a los dedos y la lengua de Harry, su mundo explotó en un mar de placer, y su gatito, recordando las palabras de Draco no dejó de lamerla o succionarla. El rubio al ver eso sacó la última pelota de dentro del moreno, penetrándolo con dos dedos para testar su lubricación.
- Mi esposa hizo un buen trabajo preparándote. - Dijo, tirando del pelo del moreno con algo de rudeza para alejarlo de Hermione. - Pero ahora eres sólo mío.
El moreno se sorprendió cuando Draco tiró de su pelo hasta tenerlo cerca de su rostro para besarlo y probar el sabor de Hermione en su boca.
- Absolutamente perfecto. - El rubio dijo, sus manos descendiendo por la espalda de su amante para agarrar su trasero. - Merlin, siempre deseé ese trasero sólo para mí... siempre que te ponías aquellos malditos pantalones del uniforme, incluso me planteé cambiar aquellos pantalones ajustados del Ministerio porque sólo yo tengo el derecho de ver cómo te quedas indecente con aquello puesto.
Harry sonrió por el elogio y bajó su cabeza para lamer los pezones de Draco, haciéndole reír.
- ¡Oh, no! Ni pienses que podrás distraerme. - El Ministro dijo, acostando a su mascota en la cama de bruces para luego abrirle las piernas que aún estaban cubiertas con las malditas medias de seda.
Harry gimió cuando sintió la erección pulsante de Draco frotándose entre sus nalgas. Estaba mojado por el lubricante y sentía su propio pene protestar adolorido por la restricción de la jaula, pero aún así, esa agonía era sobrepasada por el placer de ser el objeto de placer de sus maestros.
- Podría usarte sólo así. - Draco murmuró en su oído. - Tienes esas nalgas tan suaves y carnosas, podría frotarme contra ellas hasta venirme...
Harry hizo un sonido, medio en protesta, medio excitado con la idea, pero deseaba que Draco lo follara, ese había sido el trato, suerte la suya que Hermione estaba allí.
- De eso nada, cariño. Harry eligió una buena follada, se lo debes. - Ella dijo, aún con la respiración agitada debido a su orgasmo reciente, una de las manos entre las piernas estimulándose mientras los miraba.
Draco rió y Harry gimió placenteramente cuando sintió la punta de su miembro invadirlo abriendo pasaje para que el rubio se clavara dentro de él hasta que sintió sus testículos juntos. Draco no le dio tiempo para respirar correctamente y acostumbrarse con la invasión, salió de él y volvió a embestir con fuerza, impulsando al moreno hacia el frente, haciéndole gritar al sentir su próstata golpeada.
- Abre más las piernas, Harry, y levanta un poco los cuadriles. - Su amiga le instruyó.
El moreno obedeció y sintió como los testículos de su amante se chocaban con los suyos cada vez que embestía contra su entrada violada. Draco, a su vez, se regodeaba estrujando su trasero y manteniéndole abierto para mirar mejor como abría a Harry completamente y dejaba marcas de dedos en la piel del moreno. Sostenido de esa manera, Harry no podía mover sus cuadriles para provocar a su nuevo maestro, que insistía en golpearle la próstata siempre que podía, haciéndole soltar gemidos escandalosos y algunas palabrotas, cosa que le rindió dos golpes afilados en los muslos sensibles, cortesía de Draco.
- Que gatito atrevido y maleducado. - Draco dijo, con una sonrisa depredadora - ¿Deseas alguna cosa?
Harry, aprovechando que el rubio había dejado el agarre de sus nalgas, impulsó sus cuadriles hacia atrás, girándolos con habilidad y logrando sacar un gemido alto de Draco.
- Quiero agradar a mi señor... y sentirte venirse dentro de mí.
Hermione fue quien tuvo que morder los labios al oír como Harry estaba atrevido y abierto con ellos. Estaba tan bonito con Draco clavado dentro de él, moviéndose como una puta experimentada, todo eso porque se sentía seguro con ellos, seguro lo suficiente para provocar a Draco diciendo cosas sucias, truco que funcionó a la perfección si juzgaba por el aumento en el ritmo que Draco embestía contra el moreno, cada vez que Harry hacía esa voz mimosa para pedirle que lo llenara con su semilla, que lo dejara empapado y sucio con su esencia. No tardó mucho para que Draco explotara dentro de su amante, satisfaciendo todos sus deseos mientras Harry lloriqueaba por la excitación insatisfecha al estar con su pene en una jaula, que brillaba húmeda con las gotas que escurrían de su abertura.
- Dulce Circe... ustedes son muy intensos. - Ella dijo, aún mirando atentamente como Draco aún se movía algunas veces antes de salir de Harry con cuidado.
- Nuestro gatito es perfecto. - El rubio dijo, besando la espalda del moreno, que temblaba. - ¿Estás bien, Harry?
El Jefe de los Aurores sólo asintió, no confiaba en su voz, el placer y la agonía no bajaban, dejándolo aturdido, más aún con la semilla de Draco escurriendo de él, haciéndole sentirse muy pecaminoso.
- Tenemos que limpiarlo. - Hermione dijo, acariciando su pelo. - Ve a llenar la bañera, Draco, después vuelve aquí para cargarlo.
Draco asintió, pero Harry lo retuvo por el brazo.
- Sólo espera un poco, sólo quédate un poco más. Abrázame como hace Hermione.
Sus dos amantes entendieron su necesidad de contacto y cariño después de una escena tan intensa, por eso, Draco lo hizo acostarse entre él y Hermione. El rubio tenía su pecho pegado a la espalda de Harry mientras llenaba su cuello de besos.
- Eres tan delicioso cómo imaginé. - Elogió.
- Completamente verdad. - Hermione estuvo de acuerdo. - Y lo mejor es que mañana es mi turno de jugar.
Harry gimió.
- ¿Qué planeas? ¿Dejarme en esa jaula para siempre?
- De ninguna manera. - Ella dijo, sonriendo y acariciando sus pezones sensibles. - Después que te bañemos te pondré aquellas bragas rojas tan bonitas que te compré, sólo usarás eso para dormir... y por la mañana sabré como se siente tenerte dentro de mí, con Draco junto, claro está. Después, creo que voy a follarte, no crees que dejaría ese trasero delicioso sólo para Draco, ¿cierto?
Harry no sabía si debía sentirse asustado o excitado, pero seguro que se sentía amado y cuidado entre ellos. Estaba feliz por primera vez en mucho tiempo y eso hizo que sus ojos se llenasen de lágrimas.
- Prometan que no van a lastimarme, que no van a dejarme. - Pidió, con la voz temblando.
- No seas tonto, gatito. - Draco dijo, besándolo profundamente. - Si hasta te compramos un lindo collar para evitar que huyas. Ahora eres nuestro, mi amor.
- Para siempre. - Hermione completó, besándole también. - O hasta que te canses de nosotros.
- Eso no va a pasar nunca. - El moreno garantizó, con su optimismo y confianza de regreso. - Siquiera empezaron a darme aquellas azoteas prometidas y ya estoy loco por ustedes, imagínate cuando la diversión empiece...
Hermione rió al oír el atrevimiento de Harry, y Draco puso una cara muy pervertida. Ella había tenido razón en eso, Harry era perfecto con ellos y estaba feliz, eso era todo lo que importaba.
