N/A: Esta es la Cuarta continuaciónde esta historia, a partir de la próxima parte comienza el Fic. Espero que les guste, lo he hecho con muchisimo cariño y a costado varios desvelos. Agradezco las alertas. Disfruten
Summary: Ya son cincuenta años desde que Edward Cullen llegó a mi vida, pero cada día que pasa, siento que llega la inevitable separación, Si tan solo él hubiera sido más egoísta, si me hubiera quitado mi alma, yo podría vivir la eternidad junto a Él.
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Parte 04:
Alma completa
Canción: Mi Pecado – Maite Perroni & Reik
Este es mi pecado, ¿cuál es el tuyo?
Mi pecado eres tú.
Mi destino ya estaba sellado contigo,
Y el corazón te entregué.
Y aunque el mundo intentó separar los caminos,
Nunca olvidé…
Tus caricias marcaron mi piel
Y tu voz mi corazón.
En tus brazos el cielo encontré
Y en tus ojos la fe…
Eres tú,
Sólo tú,
La razón por la que viviré.
Fuiste tú,
Sólo tú,
La mujer que yo siempre soñé.
Mi pecado eres tú…
Siempre te amé.
Qué difícil fingir que el pasado no existe,
sigues aquí junto a mí.
A pesar del dolor tu recuerdo persiste,
voy tras de ti…
Tus caricias marcaron mi piel
y tu voz mi corazón.
En tus brazos el cielo encontré
y en tus ojos la fe…
Eres tú,
sólo tú,
la razón por la que viviré.
Fuiste tú,
sólo tú,
la mujer que yo siempre soñé.
Mi pecado eres tú…
Siempre te amé…
Siempre te amé…
Eres tú,
sólo tú,
la razón por la que viviré.
Fuiste tú,
sólo tú,
la mujer que yo siempre soñé.
Mi pecado eres tú…
Mi pecado eres tú…
Mi pecado eres tú…
Siempre te amé.
Siempre te amé.
Siempre te amé.
Siempre te amé.
La canción que escuchaba me llegó al corazón… y comenzó mi viaje por el pasado.
Las vueltas que esta vida eterna tiene pueden ser sorprendentes.
Quisiera borrar algunos de los errores que cometí en el pasado y aunque sé que las cosas no pueden volver a ser como antes, esta vez el destino, si, el destino me da una nueva oportunidad para ser feliz.
No me gusta pensar en Marie como el premio de consuelo. Si no como Bella lo planteó antes de morir. "Su otra mitad".
Supongo que siempre mantuve la esperanza de que todo hubiera sido una pesadilla, de que algún día despertaría y ella aún seguiría a mi lado. Que aun podría sentir el calor de sus tibios labios al besarla, el ardor en el pecho cuando mi Tua Cantante estaba cerca o cuando quedaba su olor impregnado en el espacio vacío del copiloto cuando iba a dejarla a su casa luego del instituto.
Fueron tantas las cosas que pasamos juntos. Tantas aventuras… Cómo la extraño…
Caminé cómo todas la mañanas a su lecho, está ves no me arrodillé ante su tumba, solo permanecí en pié junto a ella, observándola y rogando a Dios despertar de este mal sueño. Pero eso no ocurriría y lo sabía muy bien.
Los recuerdos de los momentos vividos con ella rondaban en cada rincón de mi mente, y el amor que siento aun por Bella en cada milímetro de mi corazón. Pero al mismo tiempo Marie toma parte en mí. No se siente como un nuevo amor, sino cómo si uno antiguo renaciera de las cenizas como un ave fénix.
Tratar de olvidarte es recordar que es imposible hacerlo, a decir verdad nunca lo intenté realmente, serían como intentar en vano sacar de nuestra habitación los recuerdos de tu silueta marcada en el colchón donde vivimos intensamente cada noche.
El que tú no estés, no te aparta de mí. Entre menos te tengo, más te recuerdo, aunque quiera olvidarte. Estás grabada en mi mente…
Me mata tu ausencia, debilitas mis fuerzas, cómo si la única fuente de energía para mi fuese tu sonrisa. Agradezco que la memoria de un Vampiro sea tan buena, porque a pesar de que sé que mis recuerdos no hacen justicia a la real belleza que tenías, no sé si podría aguantar esta eternidad con recuerdos frágiles y poco vividos como los de un humano común.
Quién diría que podría soportar estos cien años de infierno sin ti. Cien años viviendo en un mundo en blanco, donde no se distinguen los colores, los aromas, las formas, y donde mi mente se va a negro cada vez que tú no eres la protagonista de sus memorias. Cosa que por suerte acurre a lo lejos.
Amada mía, razón de mi existencia y de mi muerte en vida.
-Te amaré para siempre mi ángel.
-Para siempre es mucho tiempo, ¿No lo crees?. –Di un brinco al escuchar respuesta a mi declaración. No podía voltear, mis músculos estaban paralizados. Quería mirar aunque sabía que ella era producto de mi imaginación, imaginación que siempre me traicionaba o si lo miramos desde otro punto de vista me bendice con su imagen frente a mí. Sé que ella no es real. Pero cómo no sentirla así si mis recuerdos son tan claros y fuertes en lo que a ella respecta.
Poco a poco sentí como su respiración se acercaba por la espalda hacia mí. Sentí como los vellos de mis brazos y de mi cuerpo entero se erizaban, cómo mi garganta comenzaba a arder, cómo de mis ojos querían brotar lagrimas de felicidad. Sentir que no se había ido del todo, ella vive en mí. Su sangre corre por mi cuerpo. Como si fuese la fuente de mi vitalidad. Lo que aún me mantiene de pie.
Desperté de mi sueño cuando sentí que alguien tocó realmente mi hombro.
No era ella, pero el Ángel que se estaba a mis espaldas era casi o tan perfecta como ella.
-Marie, qué haces aquí.
-Alice me dijo donde encontrarte. –Alice, porqué no me sorprende…
-¿Te molesta?, si quieres… me voy.
-Tranquila, no te preocupes, de todas maneras ya me iba.
-¿Puedo hacer una pregunta?-
-Claro, la que quieras.
-Quién es ella. –Levantó con cautela su dedo índice para señalar la tumba de Bella.
Me tomó por sorpresa, sentí como una estaca se clavaba en mi corazón infringiéndome dolor.
-Es.. la persona que más he amado en este mundo, sabes, curiosamente su segundo nombre era Marie.
-¿Qué ironía del destino no?.- Yo no le llamaría ironía, no de la forma en la que ella lo dijo, sino más bien, Destino a secas.
-Sí, creo que tienes razón.- Le respondí de forma amable.
- Y… ¿Para qué me buscabas?
-Fuí a tu casa pero no estabas, es que debemos hacer el trabajo de ciencias, prometiste ayudarme. Pero si ya no quieres…
-Oh! Es cierto. Claro vamos.
Cada día la relación con Marie era más cercana, no quería acosarla, ni asustarla. Por lo que delante de ella me comportaba bastante indiferente. A pesar de que sentía una enorme curiosidad por saber más de ella, aunque en mi interior se sentía como si ya supiera todo.
-Pareces cansada. Si quieres mañana terminamos el trabajo. Aún hay tiempo.
-No te preocupes, es solo que hace varias noches que no puedo dormir bien.
Lo sabía, había ido casa noche a su casa desde que la vi por primera vez, era como mi Bella, hablaba en sueños, pero estas últimas noches no había notado nada extraño en ella.
-¿Has tenido pesadillas?
-Sí. –Contestó en medio de un bostezo.
-Si quieres puedes contármelas.
-Es solo que veo la silueta de un hombre que me vigila. –Rayos, pensé que no había notado mi presencia.
-Continúa. –Debía tomar más precauciones esta noche.
-Es un tipo alto, nunca he podido ver su rostro, pero estoy segura que me mira. Y a ratos aparece la silueta de una mujer, él sufre, como si algo anduviera mal con la chica. A veces todo se vuelve confuso, veo imágenes de una anciana, algunas son felices, pero otras…
-¿De una chica?.
-Sí. Es extraño pero siento como si la conociera, como si fuera parte de mí. Es por eso que siento como mío su sufrimiento.
"Será posible que sea…".
-¿Qué te pasa Edward?.
-No es nada, solo que no he dormido mucho últimamente yo tampoco. –No le estaba mintiendo realmente. Pero su sueño me preocupa. Estoy seguro que sueña con Bella. ¿Pero será que eso es posible?. Tenía ganas de saber más. Pero la vi tan cansada que me ofrecí para llevarla a casa, tal vez en el camino podría conseguir que me diera más detalles.
-"No, gracias, mi padre viene a buscarme".
Odiaba no poder leer su mente, pero al mismo tiempo me gustaba, y es que hace muchísimos años que no había silencio en mi mente. Adora pasar tiempo a solas con Marie.
No pasaron ni cinco minutos desde que ella llamó a su padre cuando ya podía oír cómo se acercaba un vehículo al único camino que llegaba hasta aquí.
La deje en la puerta de la casa. Esme y Alice esperaban en la sala, ambas llevaban una sonrisa de oreja a oreja. Pude ver en sus mentes que verme acompañado les llenaba de dicha.
Esme se apareció a mi lado en cuanto cerré la puerta.
-Me alegra verte feliz hijo. –Sus ojos brillaban.
-Losé Esme. Lo sé.
La abrasé y me dispuse a caminar, pero Alice tomó mi mano.
-Esta noche se despertará, asique toma precauciones.
-Gracias duende. Ahora iré de caza antes de visitarla.
