IV: Felicidad
- No sabía que fuese posible… - Unos ojos curiosos otearon a lo lejos a un hombre del cual pensaba no volvería a rondar por los barrios rojos del infierno. -
- ¿Tomoe-sama ha regresado? -Preguntó una curiosa mujer a su lado que observó la razón por la que su compañera de trabajo había detenido el paso. El demonio zorro por el que se había ganado una reputación a través de los siglos en aquel sector, se encontraba a unos cuantos metros, caminando en dirección desconocida.-
- No… Ha estado buscando varios médicos durante varios días…
- ¿Cómo sabes? - Quiso saber una de las chicas quien lo había visto en primer lugar. -
- Lo escuche de una de las hermanas de la casa del té.
- ¿Alguien habrá enfermado?
- ¿Tal vez la diosa de la tierra? -El comentario sacó varias miradas consternadas entre el grupo de jóvenes doncellas. -
- Pero eso es imposible…
El astuto familiar en otra ocasión no hubiese permitido murmullos ajenos hacia su imagen, mucho menos hacia su propia maestra, era bien sabido que se trataba de su mujer entre los espíritus del inframundo, de una Diosa que podía concebir favores hacia los espíritus no devotos, y por lo tanto, una mujer de alto respeto. Pronunciar su nombre a la ligera era la causa natural de una muerte certera por sus garras. No lo toleraba, menos hacia mujeres que trabajaban para satisfacer los más bajos instintos animales dentro de su especie. Sin embargo, por esta vez, como había sucedido desde hace varios días, lo dejó pasar. Estaba dedicado a buscar a un koropokkuru del cual había escuchado era un experto en aliviar la energía espiritual de cualquier especie.
Habían pasado alrededor de catorce días desde que Nanami no despertaba de su repentina complicación, sus familiares bien sabían que un zorro divino podía enfermar o tener una simple molestia, mas no era normal que estuviese repentinamente delicada sin ninguna explicación de por medio más que un simple cansancio, que había sucedido en una que otra ocasión pasada a causa de las exigencias de la castaña por sus labores como Diosa al servicio de Inari. Pero en esta ocasión, no tenía sentido, ni menos en el caso una chica cuyo poder divino se mantenía cerca de la fuente primaria, lo que la hacía prácticamente invulnerable a cualquier enfermedad o virus que rodeaba a seres como ellos. Tomoe no lo entendía ni lograba encontrar alguna explicación suficientemente razonable entre los médicos de su raza, nadie podía ayudarla a la ligera, un medicamento mal empleado solo podía empeorar su estado, y por lo tanto ninguno de los cercanos de la castaña lograba conciliar el sueño desde el día que empeoró su salud. Tomoe se quedaba a su lado esperando pacientemente que en algún momento abriese los ojos y le sonriese con su habitual calidez que siempre lo reconfortaba, que le hacía sentir que todo había sido sólo una enfermedad mal cuidada, pero no había respuesta y él estaba desesperando. Muchos seres, amigos que habían creado alrededor de los años, fueron de visita para ayudar a recuperar el estado de la Diosa, pero ningún sólo ente había tenido suerte. Ni siquiera Kurama comprendía lo que sucedía a su cuerpo sagrado y que fuese tan repentinamente.
Nadie podía explicarlo.
Cuando logró encontrar la tienda ambulante que en ese momento habitaba el lado este del inframundo habían pasado ya varias horas y seguramente estaría amaneciendo arriba, debía darse prisa o las puertas del infierno se cerrarían hasta el día siguiente. Divisó en la entrada una gran colección de artículos de diferente procedencia con libros que se acumulaban por montones por cualquier espacio que estuviese disponible. Era, sin duda, una acumulación de objetos y escrituras interesantes de diferentes procedencias. En el fondo, entre múltiples telas de diferentes tonos reales que le recordaban al cielo nocturno, había un diminuto ser quien el reconoció inmediatamente como el espíritu que había estado buscando. Llevaba una ropa tradicional simple con un libro entre sus piernas que fácilmente le ganaba en tamaño tres veces al pequeño espectro, era de aspecto humanoide, cabellos albinos y una extensa barba cuyo final caía en las hojas de lo que leía. Cuando vio a Tomoe, pudo apreciar la sabiduría en su mirada, si bien encontraba a esos seres adorablemente aplastantes y tiernos. Aquellos ojos parecían poseer más conocimientos y experiencia que él, y eso no sucedía muy a menudo.
- Ohh un nuevo interesado. -Suspiró cansado, observando con desgana al albino. -
- Mi nombre es Tomoe, señor.
- ¿Y qué es lo que le trae aquí? No todos los días un demonio zorro de tal reputación viene a mi tienda en búsqueda de té de hierbas o alguna lectura casual.
- Nada de eso. - Respondió al momento en que trataba de acomodarse entre tan poco espacio. - Solicito sus servicios de sanador.
- ¿Sanador? Yo no lo veo enfermo. - Se encaminó levitando hacia un estante para dejar el libro en su lugar. -
- No soy yo. Es mi maestra quien ha padecido una extraña condición que no le ha permitido despertar.
- La Diosa de la tierra está enferma. Eso explica por qué el pasto de allá arriba esta como esta.
- ¿Disculpe?
- Lo que has oído muchacho. - Se acercó a su lado y se sentó en un abultado cojín dorado con detalles de lo que parecía ser una constelación, mientras se dedicaba a encender una pipa con tranquilidad. - Cuando los Dioses se enferman la naturaleza que los rodea se debilita con ellos. Tuve muchos problemas para venir hasta acá y darme cuenta que el hongo que crece alrededor de su templo se ha secado. Ya no tendré mi poción especial de jabones rejuvenecedores. - Concluyó con tristeza. Tomoe no sabía si pensar que aquel sujeto era idiota por creer que un jabón era importante en este momento o por no darse cuenta que Nanami estaba en peligro. - Puedo entender el peso de que la Diosa de la tierra este delicada chico, vigila cuales serán tus próximas palabras al dirigirte hacia mí.
- No te metas en mi cabeza. -Gruñó con molestia. Trató de respirar profundamente, si perdía el control, o lo mataba, seguirá estancado con la condición de Nanami y eso lo que menos quería. Necesitaba a ese pequeño ser espiritual. -
- Te debo una disculpa, es verdad. Pero yo no sé si pueda ayudarte con la Diosa de la tierra.
- Mi disculpo igualmente. Pero tienes que intentarlo.
- Yo no soy médico…
- Pero eres un ser de luz. - Le detuvo. - A diferencia de todos los que han nacido aquí, tu puedes ir y venir del mundo terrenal porque estas más cerca de la luz que todos nosotros. - Estaba más cerca de la naturaleza de Nanami, era una oportunidad que no podía dejar pasar. -
- Es así pero…
- Hazlo, y te dejaré podar el jardín entero del templo si quieres. - Lo observó pensarlo por unos momentos. Hasta que una sonrisa curiosa junto con un movimiento de su mano hizo que un libro volase directamente hacia ellos. Entre las hojas llegó hacia él una especie de musgo azul que había visto crecer de vez en cuando en el templo. -
- No necesito aquella propuesta zorro-sama. - Sonrió con una calidez que sorprendió un poco a Tomoe. - Sólo quiero esto, y haré lo que pueda para ayudar a su amada Diosa.
- Trato.
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Mientras Mikage ayudaba al espíritu del bosque en el ritual de sanación en la habitación de Nanami, Mizuki solo podía esperar a que la situación concluyese, sentado en el porche con un jarrón de sake, impotente. Había tratado de convocar una fuente de poder para sanar los síntomas de Nanami sin resultado alguno, había ido en auxilio de Unari si es que existía algún antídoto o líquido que ayudase a seres como su amada Diosa a mejorar cualquier tipo de enfermedad, pero todo había sido en vano. Gracias a que la doncella del mar había estado constantemente calmando sus dolores con su cariño y dulzura mientras se mantenía en búsqueda de algún curador, se sentía completamente inútil en cuanto a la situación de la castaña. Nuevamente solo podía esperar que Tomoe hiciese lo posible y lo imposible por socorrer a su maestra, y eso lo enervaba profundamente.
¿Por qué siempre tenía que existir esa gran diferencia entre ellos dos?
''Porque yo soy mejor que tú''. Le respondería arrogante.
Sin embargo, frente a sus profundos celos hacia la eficacia del kitsune y la angustia ante la enfermedad de la chica, tenía fe en que ese diminuto ser espectral hiciese algún cambio que ayudase a la recuperación de Nanami, habían pasado ya alrededor de veinte días en que no tenía mejora alguna, pero para la suerte de todos tampoco había empeorado. ¿Cómo podía llamarse a sí mismo un familiar cuando no era capaz de ayudar a su Diosa en un momento como este?
- ¿Qué haces aquí tan solito? ¿Ese zorro te ha sacado a patadas otra vez? - Una voz de ultratumba resonó desde el cielo, cuando elevo la mirada hacia su dirección pudo ver unas enormes alas negras caer desde el velo nocturno y un hombre de complexión atlética pero delgada se presentó ante él. -
- Kurama, ¿qué haces aquí?
- Quería saber si la situación ha mejorado, pero por tu rostro asumo que sigue igual. -Respondió con total serenidad y a su vez se sentó al lado del familiar. - Dame. - Indicó su mano con un sakazuki esperando ser llenado. -
- ¿No se suponía que Ami-chan te prohibió beber los días que trabajas? - Inquirió. -
- Pero Ami no está aquí. - Resignado, le sirvió parte de lo que quedaba de la botella. - ¿Que es ese olor?
- Es incienso de romero y canela. Hay un koropokkuru en la habitación de Nanami-chan.
- ¿No se supone que esas cosas sólo están para ser lindas y protegerse de la lluvia con una hoja? ¿Qué hace algo así ayudando a Nanami?
- Es un iluminador. Lleva la luz a seres como Nanami-chan y yo cuando han perdido parte de su camino, o simplemente se han vuelto violentos.
- Pero Nanami sigue siendo un kitsune, un ser a servicio de la luna. ¿No es peligroso que lo dejen con un espíritu nacido del sol?
- No… - Respondió meditando su respuesta, era un tema que ciertamente Tomoe y Mikage le tuvieron que explicar con mucha paciencia, puesto que había pensado lo mismo que Kurama, los seres nacidos de la luna no se juntan con la luz, tales como los humanos o espíritus nacidos directamente de la naturaleza, era peligroso juntar naturalezas distintas ya que ambas se contraponían y podían dar severos resultados que culminaban a la muerte. Punto. Pero todo tenía un sentido.- Esa parece ser la gracia de los zenkos, son zorros de la luz. Como están a servicio de un Dios, se les entregó esa naturaleza, por eso se diferencian tanto de los demonios zorros como Tomoe-kun.
- Vaya genes más raros tiene Nanami. - Levantó nuevamente el sakazuki exigiendo más sake, para llevárselo a los labios y disgustar el sutil y dulce sabor que solo Mizuki lograba crear. - Pero creo que le van bien. Cálida y sincera, son cosas que uno pensaría si recordasen a Nanami…
Mizuki sonrió al escuchar aquellas palabras hacia su Diosa. Era verdad, Nanami solo con su sonrisa podía iluminarle el día a cualquiera, no por ser un ideal de ser humano, ni mucho menos alguien inocente. Sino por sus buenas intenciones. No había malicia en ella. Y por eso los espíritus le tenían tanto aprecio, era una cualidad tan difícil de encontrar incluso en el mundo de los Dioses que la atracción era inevitable. Se quedó unos momentos escuchando el sonido de las hojas moverse al vals del viento que anunciaba la época de lluvias, mientras Kurama hablaba de un tema sin importancia. Lo primero que haría al ver despierta a su querida maestra, seria definitivamente darle un abrazo para que no sintiese frio alguno. Si al menos no podía ayudarle útilmente, haría lo que fuese para que volviese a sonreír cuando se recuperase. Aquel padecimiento no podía durar eternamente, en algún momento terminaría mejorando, al fin y al cabo era Nanami.
Por un momento pasó por su cabeza la opción de que no mejorase… Sólo por un segundo, la idea de que Nanami no despertase jamás de su letargo, el desvanecimiento cruzó por su mente, ni siquiera con su antigua maestra lo había considerado.
Pero sin Nanami-chan…
No tenía sentido seguir en este mundo.
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El olor a canela se había quedado impregnado en sus ropas desde que habían comenzado el ritual con esencias por parte de aquel diminuto ser. Aunque se encontraba reacio a creer que eso podría resultar ya que parecían ser solo sustancias comunes y corrientes. Poco a poco podía apreciar que el rostro de Nanami había comenzado a tomar color nuevamente. Estaba mejorando, o al menos había un cambio en su situación. El pequeño espectro había ido con Mizuki a la montaña Kurama para conseguir una flor de loto que según él era para preparar un té con características especiales para cuando Nanami despertase, que según él, en la próxima luna llena seguramente lo haría ya que desde ella nacía gran parte de su poder.
Solo faltaban unas cuantas horas para que la luna se posara desde lo más alto y su amada Diosa pudiese despertar, agradecía internamente a las circunstancias de quedarse sólo junto a ella. Quería ser él la primera persona quien viese después de todo este tiempo. Mientras tomaba un poco de sake pudo percatarse que una de sus diminutas manos comenzaba a moverse, asombrado, se acercó a su lado sin hacer ruido alguno. Esperado pacientemente que abriese los ojos y le brindase una de sus más hermosas sonrisas. Pero cuando se percató que comenzaba a respirar entrecortadamente, se asustó, comenzó a temblar desmesuradamente al punto de que sus dientes castañeaban como si estuviese enterrada bajo la nieve. Rápidamente le abrazo llamándole en un intento de despertarle, su tono que había recuperado hace apenas unos días nuevamente se perdió dando una apariencia fantasmal.
- Por favor Nanami. - Rogó a su lado, acariciando su mejilla contra la suya pensando que despertaría de su largo letargo, era un acto que a ella siempre le ocasionaba una ligera risa que para él sonaba como una dulce melodía de primavera, era maravillosa. Pero solo había silencio en esa habitación mientras trataba inútilmente de despertarla, o por lo menos entregarle algo de calor. - Despierta, por favor. Me arrebatas la vida si no estás conmigo. Tienes que reaccionar y sonreír… Yo no soy tan fuerte sin tí. - Comenzó a desesperar, si seguía así podía traer consecuencias nefastas, jamás la había visto reaccionar de esa manera por una enfermedad, por lo que pensó en lo peor. Su amada estaba muriendo. - Si tú no estás a mi lado pidiéndome caprichos cada cinco minutos... - Una sola lagrima se deslizo a través de sus ojos felinos que se mantenían inundando sus orbes lavanda. Cayendo en los labios de Nanami.- ¿Cómo podría seguir en este mundo si tú no estás a mi lado? Por favor Nanami… Te ruego que reacciones… Cuando levantó una de sus manos para limpiarse el rostro de sus lágrimas que había despejado en un par de parpadeos, sintió el fuerte gemido de Nanami al tomar una bocanada de aire, al momento de levantar la vista pudo encontrar aquellos ojos color miel abiertos de par en par, sorprendida y exaltada ya que su cuerpo seguía temblando junto con sus dientes. - Nanami… Nanami.- La tomó entre sus brazos y la estrechó con fiereza, ella se encontraba aún confundida pero al ver a Tomoe tan afectado, no tuvo más opción que corresponder su abrazo aun en su aturdimiento.-
- ¿Q-Que sucedió?
- No lo sé, amor. Has estado inconsciente por un mes entero...- Pensaba que me estabas dejando atrás. Dijo para sus adentros guardándose la aflicción dentro de sí mismo, ya habría tiempo para eso. -
- Tomoe, tengo mucho frio.
- Está bien, te traeré algo caliente en un momento.
Permaneció a su lado por varios minutos antes de soltarla y darle espacio para acomodarse correctamente, aun parecía algo pálida y temblaba como si estuviese desnuda en plena montaña de nieve. Cuando invocó un poco de chocolate caliente le comenzó a explicar toda la situación que habían tenido que vivir tratando de encontrar alguna situación de su padecimiento, sorprendida por la situación, Nanami se sentía extrañamente diferente. Tomoe le había asegurado de que nadie le había dado nada sin su consentimiento, pero aun así, sentía algo… Extraño, diferente en ella. Como si le hubiesen puesto en un cuerpo diferente y no asimilaba encontrarse en el suyo propio. Sin embargo prefirió callar, veía muy afectado a su amante para darle más preocupaciones, y seguramente era por el largo tiempo durmiendo.
Cuando Mizuki y el koropokkuru volvieron con una flor de apariencia brillante al templo, se sorprendieron a ver a Nanami ya sentada en su cama con una apariencia más pálida de como haba tenido mientras estaba descansando, pero Mizuki le perdió la importancia pronto cuando corrió a su lado a abrazarla con cariño mientras lloraba de paso, se había asustado tanto de que su maestra no despertarse que verla lucida le provoco un sinfín de emociones que fulminaron en un montón de lágrimas.
- Estoy tan feliz Nanami-chan, pensaba que no despertarías jamás.
- Que dices Mizuki. -Sonrió por su dulce preocupación, tratando de aliviar su dolor acarició su mejilla con una de sus manos que aún temblaban un poco. - Ya estoy bien, así que no te preocupes más.
- Yo no diría que estás bien aún. -Retumbo la voz de Tomoe por las paredes de la habitación mientras un pequeño espíritu de apariencia de no más de veinte centímetros se encontraba a su lado, Nanami pensó que había visto anteriormente seres como el alrededor del templo, por lo que su singular apariencia le parecía ciertamente familiar.- Aun no has recuperado tu color y sigues delicada.
- No sea tan duro con ella zorro-sama. La pobre chica recién ha podido reaccionar a mi medicina.
- ¿Es usted quien me ha ayudado? -El diminuto espectro sonrió cálidamente mientras se acercaba a su lado.-
- Así es. Aunque con ayuda de sus familiares ha sido sin lugar a dudas mucho más fácil de llevar el ritual de sanación.
- ¿Ritual de sanación? - Repitió confundida por el uso de palabras. -
- Te lo explicaré inmediatamente, pero necesito revisar cómo se encuentra tu cuerpo antes de seguir con el tratamiento que le he brindado, Diosa de la tierra.
- Ohh claro. -Rápidamente se quitó algo de sus ropas para que pudiese revisarle sin problemas. Aunque seguía con la sensación de no sentir su cuerpo como tal, pensaba que tal vez si lo decía podía concurrir a un retroceso de la recuperación, pero no podía callar aquel malestar. -
- ¿Y bien? - Inquirió Tomoe mientras terminaba de revisar el estado de su maestra. -
- Pues está estupendamente, la medicina ha hecho efecto en tu organismo y dentro de poco podrás volver a recuperarte completamente.
- Que felicidad, Nanami-chan se encuentra a salvo. - Mizuki suspiró emocionado mientras abrazaba con dulzura a su maestra, ella sin más le correspondió su abrazo con las pocas fuerzas que tenía. -¿Quieres algo para beber? Te trajimos algo especial y seguramente debe estar listo.
- Está bien Mizuki. - Respondió mientras lo veía salir en dirección a la cocina. - A propósito, ¿Mikage-san dónde está?
- Tuvo que salir hacia el templo de Izumo para atender una reunión importante mientras hablaba con Ookuninushi si existía algún antídoto para tu condición. Pronto le enviaré un mensaje anunciando que has reaccionado bien al tratamiento.
- Ya veo… Emm… ¿Koropokkuru-san?
- ¿Si querida?
- Agradezco profundamente su ayuda para sanar mi enfermedad. Me gustaría saber qué es lo que padezco ya que me siento extrañamente desdoblada.
- ¿Podría explicarme?- Consulto acercándose a ella mientras trataba de sacar unas esencias dentro de su kimono. -
- Pues, no sé si sea por el tiempo que he estado durmiendo pero… Tengo la sensación de que mi cuerpo esta alterado. Como si me hubiesen cambiado de sitio y colocado en otro cuerpo exactamente igual al mío. No lo siento propio… No sé si me explico. Además hace unos momentos comencé a sentir un extraño calor en el estómago… -El pequeño espíritu le vio un tanto extrañado, luego volvió a sonreír y le dio unas pequeñas palmaditas en la muñeca. -
- Ay querida eso es normal, no tienes por qué preocuparte.
- ¿En serio?- Tomoe a pesar de que se había mantenido tranquilo, ahora se encontraba notoriamente preocupado por las palabras de la chica. -
- Pues sí, es normal en estos casos que tu energía se suela ir desvaneciendo de vez en cuando y tengas esa sensación de no apropiación corporal, pero no te preocupes. Cuando madure lo suficiente ya no sucederá tan a menudo.
- ¿Madure? - Tomoe no alcanzaba a entender lo que el susodicho espíritu había afirmado. -
- Pues claro, tiene que madurar para que deje su sistema.
- ¿Tengo algo dentro de mi cuerpo? ¡¿Tengo un parasito dentro mi cuerpo?!
- No te preocupes querida, es bastante normal en estos días. - Sonrió despreocupado. -
- ¿¡Cómo puede decir eso!? - Interrogó el kistune sumamente molesto por esa información que no había conocido hasta ahora. -¿Sabe qué clase de bacteria es?
- ¿No debería saberlo usted? Fue usted quien se lo ocasionó zorro-sama.
- ¿Cómo dice? - Respondió más confundido que antes, por primera vez en días no entendía las palabras del espectro. -
- Ah creo que en el mundo humano tiene una definición diferente. Lo siento, lo olvide por completo. - Se disculpó con ambos, se acercó a Nanami mientras le daba unas palmadas en la muñeca nuevamente para calmar su confusión. - Lo que tuvo y tendrá durante los próximos meses la señorita zenko se define como Desarmonía de sistema, su cuerpo original es de una humana. ¿No es así?
- Es correcto…
- Sin embargo, cuando se transformó en un zenko, un ser divino. Su propio cuerpo comenzó a presentar cambios necesarios para que ambos seres se desenvolvieran en armonía, tanto su alma divina como el alma del espíritu del zorro que albergan dentro de un mismo cuerpo. Y durante todo este tiempo lo ha logrado muy bien. Pero sigue siendo muy inestable, ya que los zenkos a pesar de ser concebidos por la luz de la fuente, inicialmente sirvieron a la luna, aun y en su estado actual su cuerpo no soportó la carga y descarga de energía divina adicional que su sistema está creando constantemente, por lo que colapsó cuando se llenó de trabajo en estas últimas fechas y quedó en un estado de hibernación mientras su cuerpo alimentaba a los dos espíritus, mientras más energía divina utilizaba, esa desarmonía de incrementaba entre sus dos seres. ¿Me entiende?
- Si, totalmente. - Respondió más tranquila que antes. Cuando el pequeño ser se disponía en continuar, se escuchó un fuerte ruido procedente de la cocina -
- Mizuki maldito… - Tomoe se apresuró a salir en dirección en donde el pobre Mizuki seguramente recibiría un regaño por romper algún plato. Rio levemente, era lo común de su familia al fin y al cabo. -
- Por favor prosiga… ¿No hay nada que sea peligroso para mi salud entonces?
- Todos sus síntomas son normales en su situación. Por eso no se preocupe, ya que se ha formado lo suficiente para cumplir las tres semanas, las descargas no se presentaran con tanta fuerza desde ahora. Sus familiares presentes los han cuidado bien. Pero tiene que recordar que hasta que no cumpla los dos meses no estará a salvo de cualquier desenlace trágico. Así que le sugeriría que siga descansando y se limite a usar sus poderes lo máximo posible, ya que él se alimenta de ellos.
- ¿No sería más fácil sacar el parasito? - Preguntó consternada. -
- Podría, pero eso podría ocasionar la muerte de ambos. Ya que los zenko tienen pocas probabilidades de….
¿Qué?
- …. Su cuerpo los protegen desde que son concebidos.
- D-Disculpe koropokkuru -san… Podría repetirlo, creo que no le escuchado correctamente…
- Claro… Usted…
Nuevamente… ¿Aquellas palabras eran ciertas?
¿Aquellas palabras podían ser ciertas?
- C-creo que sigo sin entender. - Su voz se había fragmentado en un sollozo retenido en su garganta y sus manos que habían detenido sus temblores nuevamente comenzaron a anunciar el estado nervioso de la chica, no podía… Simplemente no podía escuchar esas palabras. - Creo que mi mente me está jugando una mala pasada...
- Tal parece que esa no es la razón, parece no ser capaz de hacerle frente a la realidad Diosa-sama, lo que es muy lamentable… Por lo general esta noticia suele ser recibida con felicidad en una casa de enamorados.
Su mente comenzó a divagar por múltiples opciones por lo que ese pequeño espectro podía decirle algo así… ¿Estaba jugando con ella? ¿Le estaba mintiendo? ¿Le estaba ocultando algo tal vez más grave de lo que era?
No… Simplemente no era capaz de ser verdad….
Sus lágrimas que en ese momento no había sentido le mojaron su muñeca, se habían desbordado mientras trataba de descubrir el sin número de posibilidades por lo que el koropokkuru podría decirle algo como eso…
¿Acaso sabía que ese era su mayor deseo?
¿Era esta una cruel broma que alimentaba su sádico humor de ver a personas como ella débiles e indefensas por un sueño imposible?
Silencio total embargo la sala cuando las palabras del doctor golpearon la realidad en la que se encontraban.
Era imposible. Nanami se apresuró por las emociones que rebosaban su corazón y se levantó de golpe por las noticias, caminando como un animal esperando el ataque de su agresor.
- Eso es imposible. Inari-sama me dijo que era imposible…
- Difícil tal vez querida, nunca es imposible…
- Es imposible. - Se dio vueltas una y otra vez en la misma habitación repitiendo sus palabras en voz baja y sus lágrimas cubrían su rostro con amargura y perplejidad. -
- Pues si es posible. Usted bien sabe que no le dijo eso, le dijo que había una gran posibilidad de que no ocurriese. Y como ve, en su estado apunta directamente a que tienes todos los síntomas. El letargo de su cuerpo de un ciclo lunar hacia otro, la desarmonía de su sistema y el calor de su vientre son claras muestras de que-
- Debe ser otra cosa. - Le interrumpió. -
- No mi cielo. - Levitó a su lado y tocó su mejilla, limpiando sus lágrimas con su diminuta mano. - Sé que es difícil, pero es verdad. Pensaba que ya lo sabias, y tus familiares también. Por eso te protegían de tal manera.
- No me hagas esto. - Comenzó a llorar nuevamente. Demostrando la angustia y el miedo en su tono de voz. - Por favor no me des esa ilusión. Es demasiado cruel…
- Bien. - Con un gesto de su mano invocó pequeño espejo que cabía en la mano de la Diosa. -Este espejo tiene propiedades especiales. Fue creado para diferenciar los seres sin alma de quienes si lo tienen. Y cuando los toca un ser que como usted, sea quien sea reacciona de una sola manera. Si quiere una prueba. Esta es definitiva. - Con sus manos temblorosas Nanami tomo el pequeño espejo que flotaba a su lado y se lo llevó hacia su rostro para verlo con detenimiento. ¿De verdad podría ser verdad? Sus emociones eran un verdadero caos por lo que no podía distinguir realmente como se sentía. Era todo tan confuso, era todo tan repentino que simplemente debía ser una cruel broma por parte de su sanador. Cuando lo sostuvo entre sus dos manos, una luz de matices rosáceos pálidos vislumbraron el cristal y dos pequeñas luces blancas comenzaron a ondular en el aire. Como si la sintonía que solo ellos podían conocer les estuviese incitando a bailar un vals íntimo. Era sencillamente lo más hermoso que había visto en toda su vida - ¿Sabes lo que es? - La castaña no podía responder, simplemente atinó a afirmar con la cabeza en respuesta de su pregunta. -
- S-Son dos almas. - Afirmó en un balbuceo un tanto confuso, pero lo suficientemente claro para que el espectro le sonriera en respuesta. - Son dos almas…. - Volvió nuevamente a llorar, llevándose el espejo a su cuerpo y estrujándolo contra su pecho. Nunca pensaría que podría ser tan feliz en su vida. ¡Si tan sólo su corazón fuese más grande para soportar aquella felicidad que la desbordaba! No podía más, sentía que iba a romperse de tanto sentir. Fue tan así, que sus llantos retumbaron por toda la casa. Una mezcla entre una carcajada y un gimoteo. -
- ¡¿N-Nanami-chan estas bien?! - Los dos familiares que le habían escuchado desde el otro lado de la casa los llantos de la castaña corrieron a su rescate. Cuando la vieron rompiendo a llorar sentada creyeron que aquel espíritu le había hecho algo. - ¿¡Que le has hecho a Nanami-chan!?- El susodicho solo pudo reír por la suposición.-
- Eso debería decirles su maestra, familiar-sama. Será mejor que me retiré por hoy. - Y sin más se desvaneció antes de ser atrapado por Mizuki. Tomoe corrió hacia ella tomándole con dulzura y dejando que se apoyase en él para calmar su constante desconsuelo. -
- Mañana iré a cazarlo para la cena Nanami, así que no llores. Cualquier cosa que te ha hecho, lo pagará caro. -La castaña no podía hablar, ¿Cómo sería capaz de dar aquella noticia, ni siquiera ella podía ser capaz de asimilarlo por completo? Por lo que solo rio por la conjetura y le dio un pasional beso entre sus labios. Tomoe no esperaba aquella respuesta pero trato de hacer lo mejor para acompañar el ritmo de su amada. - ¿Estás a favor de estofado de koropokkuru entonces?
- No tonto… - Respondió alejándose un poco de él. - M-Me ha… Me ha dado una sorpresa maravillosa… T-Tomoe… - Trataba de articular palabra pero simplemente no podía, cuando vio sus maravillosos ojos lavanda simplemente su felicidad aumento más si es que podía. Por lo que solo le entrego aquel pequeño espejo que aún conservaba entre sus manos.-
- ¿Qué es esto?
- ¡Un espejo! - Respondió Mizuki mientras lo miraba maravillado. - Se parece a los que usaba Yonomori-san. Con esto puedes ver las reales intenciones de las personas y también si tienen alma o no. ¡Mira! - Le indicó la pequeña alma que revoloteaba de un lugar a otro en el pequeño aparato, demostrando las palabras de Mizuki. -
- ¿Para qué te dio eso el anciano? - Susurró a su lado mientras le acariciaba la espalda en señal de cariño, mientras Nanami ya podía controlar un poco los sollozos. Pero aún estaba muy nerviosa. - ¿No te hizo daño o sí?
- N-No….
- Es un lindo regalo de hecho, debiste agradarle bastante Nanami-chan. - Cuando se lo devolvió, aquella alma que inicialmente demostraba ser la de Mizuki, se dividió cuando Nanami lo tomó entre sus manos, riendo tontamente por el rostro de vacilación de Mizuki. En un intento de hablar sobre aquella respuesta, comenzó a balbucear al igual que Nanami que sólo reía con extraño nervosismo. -
- ¿Qué sucede? ¿Por qué el de Nanami son dos?
- Po-Porque… Nanami-chan es… No, está- - Tratando de dar con la respuesta adecuada se sintió igual que su maestra, felicidad, desconcierto, temor y dudas. Eran tantas emociones que simplemente no podía decidir por ninguna. -
- Estas hablando como imbécil. - Bufó molesto cuando veía que el familiar no detenía en una respuesta sólida. -
- Tomoe… - La castaña tomó su rostro para que le observara por completo, cuando tuvo su atención, mordió sus labios para encontrar las palabras adecuadas. Y con una sonrisa, lo soltó. -Esta es mi alma… Y la otra que baila a la par. -Le señalo con su mano. - Es de nuestro hijo.
¡Habemus mis verdaderas intenciones a la luz!
Inicialmente quería hacer d capítulos para soltar la bomba pero... Sinceramente me da un poco de paja escribir esta historia XD me entretengo ratos, me gusta escribir algunas cosas y desarrollar otras pero mi hype por Kamisama murió con la dignidad de Akura-ou... Pero bueno, hoy actualicé c:! Espero que les guste como se va desarrollando la historia ya que como había informado anteriormente, su final ya está escrito. Pero eso no quiere decir que será un fic donde nace la guagua (bebe en chileno) y todo termina, no señor, esto tiene un enfoque un tanto mas extenso xd asi que espero que desde aquí, donde mi verdadero enfoque de esta historia ha sido expuesto, sea abiertamente recibido.
A todo esto me he dado cuenta en los gráficos de que muchas personas de chile me leen (las amo) pero tambien gente de Francia, extrañamente son muchas xd les mando un besito (Muac!) nos vemos a la proxima que espero sea antes de fin de año, y dejen review, que entran y se van sin darme amor :( y yo que me esfuerzo por darle una historia boni y monona. eso xd chao!
