Acabo de salir del teatro y me dirijo hacia un bar con mis compañeros de trabajo, también he quedado con Finn ya que el otro día después de que me acompañase al trabajo le prometí que volveríamos a quedar.
No hemos vuelto a hablar sobre el tema de quien estoy enamorada pero sé a ciencia cierta que en algún momento me hará la pregunta. Como si lo viera. Yo si puedo evitarlo mejor.
Hemos entrado en un bar que según Finn está de moda. Nos da igual, en realidad solo queremos tomar algo para desconectar un poco.
El bar está hasta arriba de gente y nos ponemos cerca de la barra, repaso el local con la mirada y veo que varias personas miran a una pareja de chicas que bailan de una manera bastante provocativa, creo que se están pasando un poco y le meto un ligero codazo a Finn.
-Mira hacia allí. –le digo indicándole con la cabeza.
-Vaya, algunas se lo están pasando muy bien ¿no? –me dice sin dejar de mirarlas.
-Es excesivo ¿No se dan cuenta que las está mirando todo el mundo? –le digo mientras me giro y les doy la espalda.
-A mí no me molesta, me parece muy sexy. –me dice sonriéndome.
-¡Finn! Deja de mirarlas –le digo empujándolo levemente. –creo que se te cae la baba. –bromeo y de repente le cambia la cara.
-Rachel, adivina quienes son.
-¿Quiénes son? –le pregunto mientras vuelvo a mirarlas. -¡Santana y Brittany! ¡No puede ser! –le grito.
-Sí, y ahí está Quinn. –dice señalándola.
-¡No señales! ¡Baja el dedo! –le digo mientras le bajo la mano, él me mira extrañado.
-¿Qué te pasa?
-Nada ¿A mi? Nada. –le digo nerviosa. ¡Yay! ¡No me lo puedo creer! ¡Quinn! Otra vez me la encuentro, Dios, si realmente existes ¡gracias!
-¿Estas bien?- me pregunta extrañado.
-¡Sí! Perfectamente, estoy perfectamente ¿Por qué no iba a estarlo? ¿Me pides algo para beber? –le digo cada vez más nerviosa y emocionada.
Finn se acerca más a la barra para que algún camarero le vea y yo aprovecho la ocasión para echar un vistazo a Quinn.
Espera un momento ¿Qué hace "esa" otra vez con ellas? ¿Es una broma? No tiene gracia, ninguna, ¿Es que es la sombra de Quinn? ¿Tiene que estar en todas partes?
No me lo puedo creer la muy guarra se esta acercando demasiado a Quinn, a mí Quinn, y le ha pasado una mano por la cintura ¿Por qué le habla al oído? Estoy apunto de salir hacia ellas para separarlas con cualquier escusa, no soporto que este tan cerca de ella y justo cuando voy a dar un paso hacia el frente aparece Finn con las bebidas pero no le hago mucho caso y vuelvo a mirar a Quinn, que se aleja de ella y se va ¿A dónde va? ¿A los servicios?
-Toma Rachel. –me dice Finn dándome la copa.
-Finn sujétamela un momento ahora vuelvo. –y me escapo de él. Pobre, no sé ni cuentas veces le he hecho lo mismo en todo este tiempo que nos hemos visto. Lo siento Finn, pero no puedo evitarlo y creo que tampoco quiero evitarlo.
Justo cuando entro al servicio me encuentro de frente a Quinn que se disponía a salir.
-¡Rachel! ¡Quinn!- decimos a la vez.
-¿Nos vamos a encontrar siempre en los baños?-le digo, no quiero que piense que la sigo…aunque es lo que hago realmente, bueno solo han sido dos veces tampoco quiero que penséis que estoy loca y soy una acosadora.
-Por lo que se ve sí.-me dice y nos quedamos calladas un buen rato, mirándonos.-Estas impresionante Rachel- Y en ese momento creo que quiero tirarme encima de ella, acorralarla contra una de las paredes para que no pueda escapar y besarla, besarla toda la noche.
-Gracias Quinn…-le digo mientras hago un gran esfuerzo por no hacer lo que antes os he contado. Quería decirle algo más pero ella rápidamente me corta.
-¿Has venido con Finn? -¿Por qué le interesa tanto si he venido o no con él? ¿Le gusta Finn?
-Sí, bueno, he venido también con unos compañeros de trabajo, ya veo que tu estas con tu amiga del otro día. – Rachel, por Dios controla los celos. Va a pensar que la vigilo.-Os he visto, te he visto bailando con ella…de una manera muy sugerente. –Esto último podría habérmelo ahorrado pero soy una bocazas.
-¿Perdona? No, no, eso no es sugerente, bailo fatal.-me dice negando con la cabeza mientras me sonríe.
-A mí me parecías muy sexy. -¡Genial Rachel, genial! ¡Sin filtro, que bien! ¿Es que no puedo estarme callada?
-Rachel, nos vemos, me están esperando.-me dice rápidamente y se va.
Vale, ¿He sido demasiado directa? ¿Demasiado sincera? Le he asustado, seguro, y ahora caigo, ¡no le he pedido el número de teléfono! Estupendo Rachel, bueno no pasa nada, no creo que se vaya ya mismo del bar, después me acerco a ella y se lo pido, intentare explicarle previamente lo ocurrido con el número de Santana, no pasa nada, no te pongas nerviosa.¡Ja ja ja! Siempre intento tranquilizarme pero es algo que nuca consigo, en fin.
Salgo del servicio y voy hacia la barra donde he dejado a Finn "abandonado", espero que no se haya enfadado.
Cuando estoy llegando veo a Finn junto con Quinn, creo que están hablando.
-¡Ey! ¿Qué hacéis aquí?-les pregunto y cuando miro a Quinn me doy cuenta que tiene la mirada perdida, ¿Esta borracha? En el baño parecía un poco pero no tanto - ¿Estas bien Quinn?-le pregunto mientras apoyo una de mis manos en su espalda.
-Vamos Rachel –me dice Finn mientras me agarra de la otra muñeca y tira un poco hacia él. ¿Qué le pasa? ¿A qué viene ese gesto? No soy de su propiedad.
-¿Por qué no te largas Finn? –le dice Quinn duramente.
-¿Pero de qué vas…? –le dice Finn acercándose a ella amenazadoramente, pero me interpongo poniéndole una mano en el pecho.
-¡Ey! ¿Pero qué os pasa? ¿Finn estas loco? Tranquilízate. -¿Qué esta pasando? ¿Me he perdido algo? Finn está demasiado agresivo, no entiendo nada ¿Por qué lo paga con Quinn?
De repente la guardaespaldas Santana, Brittany y la sombra de Quinn aparecen en escena, genial, para que nos mire más gente.
-¡Quinn! ¿Qué pasa? ¿Estas bien?-le dice Santana.
-Creo que deberíais llevaros a Quinn a casa, no esta muy serena.-le dice Finn con ironía.
-Gilipollas- le escucho decir a Quinn. ¿Pero qué demonios está pasando? ¿Desde cuando no se soportan? Ella no es así, ella es dulce, educada, o al menos era así la última vez que la vi, ahora es como si se hubiera trasformado en aquella Quinn fría y malvada que me hacía la vida imposible en el instituto.
-¡Zorra...!- le dice Finn mientras se acerca a ella de nuevo, pero vuelvo a impedírselo ¿Se ha vuelto loco? ¿De verdad quería pegarle?
-Rachel ¿Por qué no os vais tu novio y tú a otra parte? ¿Antes de que el troglodita este haga daño a Quinn? Te lo agradeceríamos sinceramente-me dice Santana irónicamente.
¿Pero de qué va? Quiero replicarle pero creo que lo mejor es que me calle y nos vayamos de allí cuanto antes. No entiendo que ha ocurrido, no entiendo ese odio mutuo que se tienen ahora.
Fulmino con la mirada a Santana, y después miro a Quinn intentando averiguar en su mirada la respuesta de todo lo que ha ocurrido pero no lo consigo.
Tiro del brazo de Finn y nos vamos de allí. Nos vamos del bar.
Yo me voy al hotel y Finn se ha ofrecido acompañarme, no le he preguntado nada sobre lo que ha ocurrido, quería que se le pasase un poco el enfado que tenía pero ya llevamos andando unas cuantas calles sin decir ni una palabra y no aguanto más.
-¿Se puede saber que ha ocurrido antes? –le digo seria.
-Nada.
-Nada no Finn, no sé que os ha pasado pero no quiero que vuelva a ocurrir. ¿En serio querías pegarle? –le digo casi sin creérmelo.
-¡No, claro que no! –me contesta.
-Pues no es lo que parecía, ¿Tan mal te cae Quinn? ¿Desde cuando? –no entiendo nada.
Él se para en seco y me mira.
-Desde qué he caído en la cuenta de quien estás enamorada.
- ¿Qué? –le digo mientras le miro fijamente. ¿Es posible que lo sepa? ¿Se ha dado cuenta? ¿Tan obvia soy? ¡Joder!
-Estas enamorada de Quinn. –sentencia.
Yo no le contesto y reanudo el paso, no sé que decirle, quiero llegar al hotel, meterme en la cama y olvidar lo que ha pasado. Finn comienza a andar junto a mi.
-¿No piensas decirme nada?
-¿Qué quieres que te diga?
-¿No es cierto? –me pregunta, pero no le contesto - Rachel contéstame.-me insiste.
-¡Sí Finn! ¡Sí! –le grito, me esta agobiando. –Si estoy enamorada de ella, siempre lo he estado.-le contesto más calmada. Nos hemos vuelto a parar y nos miramos.
-Pero… ¿Desde cuando? ¿Desde cuando te gustan las chicas, desde cuando Quinn? –me dice aun incrédulo.
-Te lo he dicho Finn, estoy enamorada de ella desde siempre, desde el instituto y lo de las chicas, ata cabos, si me gusta Quinn desde entonces… ¿De verdad tengo que explicártelo? –no creo que sea tan corto ¿No?
-No, no hace falta, ya lo cojo.
La verdad no sé como se lo esta tomando, me parece que aun no se cree mucho que este enamorada de Quinn pero tampoco tengo ganas de seguir con el tema.
Seguimos andando, casi estamos llegando a mi hotel cuando a nuestra altura para un taxi.
¡No me lo puedo creer! ¿Es una broma? Acaba de salir del taxi la amiguita de Quinn ¿En serio? ¿De verdad? ¿Ahora también se va a convertir en mi sombra a parte de la de Quinn? Estoy que no me lo creo y comienzo a reírme a carcajadas, en voz alta en mitad de la acera. Finn me mira como si me hubiera vuelto loca de remate, no entiende por que me río tanto. Menos mal que no hay mucha gente a estas horas en la calle.
Entonces la amiga de Quinn nos ve, me ve riéndome a carcajadas sin poder contenerme y se dirige hacia nosotros con paso firme.
- ¿Se puede saber de que te ríes medio-metro? ¿Te hace gracia el habernos estropeado la noche a Quinn y a mi? -me dice y ¡Zas! Se me corta la risa, se esfuma y la aniquilo con la mirada.
-¿Perdona? ¿Qué has dicho? –le digo incrédula ¿Me ha llamado medio-metro? Será zorra.
-Lo que has escuchado. Veras ¿Cómo te lo explico para que me entiendas? Sé que vas detrás de Quinn, pero no tienes nada que hacer. No está conmigo pero lo estará y tú, querida, no entras en esta historia, eres un estorbo, así que lo mejor que puedes hacer es desaparecer. –me dice de una manera engreída.
Yo no le contesto, le ignoro.
-Finn ¿Nos vamos? –le digo mirándolo.
-Sí, claro. –y comenzamos a andar.
Me ha dejado afectada. No me puedo creer lo que me ha dicho, no debería afectarme al fin y al cabo no la conozco de nada pero ¿Y si tiene razón? ¿Y si solo soy un estorbo para Quinn? ¿Por qué me hace daño algo que me ha dicho una desconocida? Entonces me doy cuenta ¡Que demonios! ¡No tiene que afectarme lo que me diga "esa"! ¿Quién se cree para decirme que soy un estorbo?
Yo soy Rachel Berry… y Quinn Fabray, será mía.
Así que me paro en seco, me doy la vuelta y llamo a la amiguita de Quinn.
- ¡Perdona! –le grito desde la distancia y ella se gira, me mira esperando a que le diga algo. – ¡Ya veremos si soy un estorbo y si tú acabas con ella! –le digo calmada e irónica mientras le dedico una sonrisa.
Me giro y esta vez sí, Finn y yo nos vamos hasta mi hotel. No sé que cara puso ni tampoco si quería decirme algo pero no me interesa en absoluto, creo que no se esperaba que le contestase aquello.
Es domingo y me encuentro ensayando una y otra vez encima del escenario, el director quiere que salga la coreografía perfecta y nos esta machacando continuamente.
Estoy cansada, he pasado una noche horrible, cuando me metí en la cama caí en la cuenta de algo muy importante. El número de teléfono de Quinn. Os prometí que si volvía a verla se lo pediría pero otra vez me había ido sin él. Cuando estuvimos en el servicio ella se fue rápidamente y luego en la barra del bar fue imposible después de la que se formó con Finn. Así que me he pasado toda la noche pensado que si ya había tenido suficiente suerte encontrándome a Quinn dos veces dudo que hubiera un tercer encuentro.
-¡Chicas! ¡Colocaros en vuestro puesto, vamos a ensayarlo una última vez! ¡Rachel, se todo lo sensual que puedas! ¿De acuerdo? ¡Vale! ¡Vamos allá! ¡Música! –grito el director.
Estoy con cuatro chicas más, dos a cada lado y todas estamos sentadas en unas sillas. Me giro y comienzo a cantar. Tengo unos focos alumbrándome tenuemente, dirijo la vista hacia el frente y veo que hay alguien justo en la entrada del patio de butacas, enfoco la vista pero no consigo distinguir quien es, esta muy oscuro, creo que es una chica, espera un momento ¿Es Quinn? Sigo cantando, intento centrarme en lo que hago pero la absurda idea de que sea Quinn se ha instalado en mi cabeza. Sí, es ella, creo que es ella. Creo que me estoy volviendo loca.
Acaba la actuación y justo cuando la música se apaga suena un teléfono. Veo a la persona que se encuentra en la entrada y estoy segura de que es ella ¿De verdad voy a tener tanta suerte? ¿O es el destino? ¿Estamos destinadas a estar juntas, a encontrarnos hasta que lo nuestro se haga realidad?
-Por favor ese móvil, ¿Podrían apagarlo de una vez?- dice el director.
No me lo pienso dos veces.
-¿Podemos parar quince minutos? –le digo al director mientras me pongo la bata de raso.
-¡Quince minutos de descanso chicas!-grita él.
Bajo corriendo por las escaleras y voy por el pasillo central a paso ligero. Veo que es ella y se gira dispuesta a irse de allí.
-¡Quinn! –le grito, según voy acercándome no me caben dudas, es ella, es Quinn. Y yo Rachel Berry tengo la mayor suerte del mundo ¿Hasta cuando me va a durar esta suerte? No lo sé pero tengo que aprovecharla.
-¿Qué haces aquí?-le pregunto sorprendida.
-Ehh…pues iba a venir al teatro y he visto que eras la protagonista del musical y me ha entrado curiosidad. ¿Puede ser más adorable? Dios, solo tengo ganas de abrazarla, de estar entre sus brazos. Tengo que centrarme.
-¿Y te ha gustado lo que has visto?-le pregunto.
-Sí, sí ha estado genial, has estado genial. Siempre supe que habías nacido para esto. –Vale, ahora es más adorable que antes.
-Gracias. Quinn, lo de anoche, lo siento mucho, no sé que le pasaba a Finn. En realidad no sé muy bien que os paso, pero te pido disculpas. – Tengo la necesidad de que sepa que no apruebo lo que Finn hizo anoche, quiero que sepa que no estoy enfadada con ella por lo que me dijo Santana.
-No Rachel, yo lo siento, me comporte como una maleducada, solo le provoque.-me dice ¿Por qué lo provoco? ¿Pero no era Finn quien empezó todo porque averiguo que era de ella de quien estaba enamorada?-Bueno Rachel, será mejor que me vaya tenéis que seguir ensayando.
No quiero que se vaya tan pronto, no puedo dejar que se escape, no tengo su número y no quiero arriesgarme y ver si me la encontrare una cuarta vez por casualidad, quizás con esta tercera había acabado todas las papeletas de la suerte que tenía.
-¿Vendrás a verme esta noche? Quiero decir, ¿A ver el musical?
-No sé si podré tengo que…
-Me encantaría que estuvieras. –le digo mientras le cojo de la mano, no he podido evitarlo, quería tocarla, ver que es real y que está ahí enfrente mío después de tantos años sin verla. Noto el calor que me traspasa su mano y es maravillo sentirla conectada a mí con ese simple gesto.
-Vale, vendré. –me dice sonriendo y me invade una feliz que no puedo contener.
-Genial, te conseguiré una entrada, la función de esta noche esta completa, pero para ti siempre hay sitio.
-Pero Rachel... –No sé lo que quiere decirme pero no voy a dejarle que se eche atrás.
-Y después te invito a cenar. No acepto un "no" por respuesta. –La quiero esta noche conmigo, cenando a solas, sin la guardaespaldas de Santana.
-Rachel…
-Por favor Quinn –le digo acercándome más a ella y sin soltarle la mano.
-De acuerdo. –Me dice al fin.
¡Sí! ¡Genial! Vendrá a verme y luego cenaremos juntas, solas, ella y yo, sin interrupciones. Me estoy poniendo nerviosa y no creo que sea buena idea ponerme nerviosa cuando dentro de menos de dos horas tengo que actuar. Tengo que concentrarme en el escenario. Además, ella estará viéndome y quiero hacerlo perfecto, quiero deslumbrarla, quiero enamorarla.
Estoy en mi camerino retocándome el maquillaje y sigo nerviosa, no son nervios por la obra, son nervios porque sé que Quinn estará ahí, sentada en una de las butacas del teatro viéndome. Tengo que tranquilizarme, voy a llamar a Kurt.
-¡Rachel! ¿Qué tal estas? ¿No actuabas hoy? –me dice sorprendido.
-¡Kurt! Sí, dentro de 20 minutos, pero estoy de los nervios.
-¿Tú? No puede ser ¿Qué ocurre? ¿Estas bien? –me pregunta preocupado.
-Sí, sí estoy bien tranquilo…Kurt, Quinn va a venir a verme…
-¡No! ¿En serio? –me dice incrédulo.
-Sí, y luego he quedado con ella para cenar. –le digo nerviosa y feliz a la vez.
-¡Eso es estupendo! Al final me hiciste caso y la llamaste…
-No, no, no me hables de llamar por teléfono, es una larga historia que ya te contaré en otro momento. Hoy, cuando estaba ensayando Quinn ha aparecido en el teatro.
-¿Sabía que eras la protagonista? –me pregunta extrañado.
-No, o eso creo, ha sido por casualidad. El caso es que le dije o más bien le supliqué para que vinieras a verme y no pude evitar proponerle que cenásemos juntas.
-¿Le has propuesto una cita? –me pregunta bromeando.
-¿Qué? ¡No! Bueno puede parecer una cita pero no lo he hecho con esa intención. Solo quiero pasar un rato con ella y saber que es de su vida.
-Rachel querida, eres adorable, estas enamorada de ella hasta la médula y por mucho que hayas intentado olvidarla en todo este tiempo ha sido imposible ¿Te das cuenta no?
-¿Pero tan obvia soy? En fin… ¿Te acuerdas de lo que te conté sobre la amiguita de Quinn que se encontraba con ellas en el restaurante cenando?
-¡Ja ja! Sí, recuerdo que estabas celosa de ella. –me dice riéndose.
-Ja-Ja muy gracioso Kurt, pues volví a encontrármela anoche, me llamo medio-metro y me dijo que sabía que Quinn me gustaba, que era un estorbo y que ella acabaría con Quinn ¿Te lo puedes creer? –le digo indignada.
-¿Pero quien se cree? Menuda prepotente. Le dirías algo ¿No?
-Sí querido, le dije que ya lo veríamos ¡JA! –le digo orgullosa.
-Esa es mi Rachel Berry. Ahora ¿Ya sabes lo que tienes que hacer, verdad? A por ella Rachel, tienes que ir a por Quinn. ¡Inténtalo! –me dice emocionado.
-Sí Kurt, esta vez voy a dejar los miedos a un lado. Voy a ir a por ella.
Ya está, ahora estoy más tranquila, solo necesitaba hablar con alguien.
Tocan la puerta y escucho un "Rachel en diez minutos a escena", me miro en el espejo, tranquilízate Rachel, tu puedes, eres la protagonista, eres la protagonista que sé quedara con la chica, que se quedará con Quinn.
Estoy decidida, la quiero, siempre la he querido, son sentimientos puros y si ella no me corresponde al menos saldré de dudas y Quinn sabrá que siempre estuve enamorada de ella.
Voy directa al escenario, con paso firme, se escucha el murmullo de la gente que ha venido a vernos y me la imagino a ella sentada, perfecta, guapísima, esperando a coloco en mi posición y las luces bajan de intensidad dejándolo todo casi a oscuras y de repente el teatro se queda en silencio. La gente está los ojos, cojo aire profundamente y lo expulso poco a poco, abro lo ojos y a continuación el telón comienza a subir, despacio, miro al frente ¡Adoro este momento!
¡Ha sido una de las mejores noches! No sé por qué, quizás porque ella estaba allí y la vi de pie sonriéndome, aplaudiéndome al final de la obra.
Saludé al público con el resto de mis compañeros y la saludé a ella expresamente con una ligera reverencia con la cabeza mientras le sonreía. Como me imaginaba estaba guapísima.
Ahora voy directa a mi camerino, otra vez me han invadido los nervios, tengo que cambiarme rápido, sé que me estará esperando en la entrada y no quiero tardar más de la cuenta así que intento no pararme a hablar con ninguno de mis compañeros.
Cuando ya estoy cambiada y dándome los últimos retoques tocan a la puerta.
-¡Adelante! –grito.
-Rachel, me han dado esto para ti. –me dice unos de mis compañeros y le veo entrar con un enorme ramo de rosas rojas.
-¡Guau! ¿En serio? ¿Es para mi? –no me lo creo, es espectacular, es precioso. -¿Quién te lo ha dado? –le pregunto intrigada mientras cojo el ramo y lo huelo.
-No puedo decir nada, me ha dicho que leas la tarjeta. –me dice y se va.
¿Quién habrá sido? ¿Finn? Pero no me dijo que vendría a ver la obra y si es uno de sus trucos para conquistarme la lleva clara ¿Es que no ha entendido ni una sola palabra de lo que le dije anoche?
Busco la tarjeta entre las rosas, la abro y leo, "Siempre supe que eras una estrella", no ponía nada más, no estaba firmada. No sé quien me había enviado ese ramo de rosas pero había conseguido que se me dibujara una sonrisa en la cara.
Lo deje en mi camerino, mañana ya pensaría si dejarlo allí o llevármelo a la habitación del hotel. Ahora tenía algo más importante que hacer, cenar con Quinn.
Voy a la salida y veo a Quinn de espaldas esperándome en la entrada. Tengo unas ganas horribles de salir corriendo hacia ella y abrazarla pero tengo que controlar mis emociones si no quiero asustarla de antemano.
Ella como si hubiera notado mi presencia, se gira y me sonríe, Dios, esa sonrisa me encanta, me derrite, Quinn no es de este planeta.
-Hola… -le digo casi en un susurro según voy acercándome a ella. No sé que me pasa parece que me ha entrado vergüenza, tanta belleza me impone.
-Hola…-me contesta ella de la misma manera y suena tan, tan, dulce. –Has estado fantástica.
-Gracias. -No dejamos de mirarnos a los ojos, es como si aun no nos creyésemos habernos vuelto a encontrar.
-¿Vamos a cenar? –le pregunto.
-Sí, claro, pero yo elijo el sitio ya que yo he aceptado que me invites, es lo justo ¿No? -dice sonriéndome.
¿Cómo negarme? Yo le seguiría hasta el fin del mundo aunque solo fuese para cenar.
-Tú mandas. –le digo y comenzamos a andar por la calle.
No me puedo creer que vaya a cenar con Quinn, va elegantemente andando al lado mío y no paro de mirarle de reojo, es preciosa. Me encantaría engancharme de su brazo y caminar juntas, agarradas.
De repente ella me mira y yo giro la cabeza hacia otro lado, disimulo. Muy bien Rachel ¿Y estas son tus armas para conquistarla?
