Advertencia: Los personajes de Sakura Card Captor le pertenecen al grupo CLAMP.


Rosas

De todas las cosas que podían suceder, pelearse con su prometida a dos días de su aniversario, no estaba dentro de sus planes. Ah, a eso sumarle que él no es un hombre cariñoso, por decirlo así. Su genio empeoraba. Y todo empezó porque él, un hombre celoso, posesivo, y muy trabajador, no le había contestado el celular, que por cierto, se le había quedado en casa. Cuando él regreso, su linda mujercita empezó a preguntarle que porque dejó su teléfono móvil, cuando era muy cuidadoso con eso.

¿Celosa?

Eso era nuevo.

Tomoyo está celosa.

Y bueno, como a Touya tuvo la grata idea de no decirle nada ni dar razones, las cosas se pusieron negras y lo echo de casa. Y él que había llegado temprano para estar con un rato con ella. Y ahora estaba en el centro comercial, viendo que darle para hacer las paces con ella. No le gustaba estar así con la mujer que ama. Si su hermana se entera, lo mata, eso es seguro.

¿Por qué las mujeres tienen que ser tan complicadas, neuróticas y celosas sin razón aparente?

Esa es una pregunta sin respuesta.

Será que protegen como fieras lo que es suyo.

Y todo por… mejor olvidar. Suspiró. Ya que no podía hacer nada más, se fue al centro comercial a ver que le compraba para bajar el humor de su novia. Miraba cada local y no encontraba nada. Volvió a mirar y lo que vio lo dejo con la boca abierta.

Oh, sí. Dios me quiere. Mucho.

Eso era perfecto para una reconciliación segura.

Ni creas que por una noche de sexo salvaje te perdonare lo que has hecho, Touya Kinomoto.

Maldita conciencia, tuvo que hacerle acuerdo de esas palabras. Adiós a babydoll y a reconciliación segura. Ahora sí, su humor estaba por los cielos, sólo faltaría encontrarse con la persona que más detesta. Su futuro cuñado.

Y hablando de rey de Roma…

—¿Qué le hiciste a mi hermana, mocoso? —arrastro las palabras, después de verlo comprar un ramo de rosas.

—Nada, Kinomoto.

—No te creo. De seguro…

—Mira. Yo no necesito pelearme con Sakura para darle rosas o flores. A mí me nace hacerlo en cualquier momento. Además, sólo ella conoce este lado mío, nadie más.

Las miradas de ambos chocaban, era una batalla campal en la cual ninguno de los dos quería perder. Sin embargo, Shaoran ya sabiendo que algo pasaba, se animo a dar el primer paso.

—Escucha Kinomoto. Debería darle un ramo de rosas a Tomoyo, o tratar de ser más gentil y cariñoso. Sólo ella conocerá ese lado tuyo, nadie más. Pero si sigues así, la vas a perder.

—¿Cómo tú…? —Touya se mostraba receloso de las palabras de su futuro cuñado.

—Tomoyo es una gran amiga mía, y la mejor amiga de tu hermana. Saca tú las conclusiones de lo que yo sé.

Dicho esto, Li tomo su ramo de rosas y se marcho dejando a Touya solo. Tal vez no sería mala idea de escuchar el consejo de ese mocoso.

Siete en punto de la noche, y su querido prometido no aparece. No negaría que le preocupaba, pero en el fondo estaba mejor sin él. A veces los celos y la sobreprotección, pero sobre todo, su falta de demostración de afecto para con ella, la llevaba a replantearse la idea de seguir a su lado. Escucho la puerta abrirse, pero no cerrarse. Salió a ver que era, temiendo lo peor, para encontrarse con su Touya con un ramo de flores Sakura.

Podrás ser un macho posesivo y para nada demostrativo, pero en el fondo tienes un gran corazón. Por eso te amo.


Notas de la Autora:

Aquí les traigo el cuarto drable de esta pareja, que sé que a muchos les gusta. Esta vez quise hacer entre algo de drama, con humor y demostrar esa pequeña batalla de sexos. ¿Por qué los hombres son de esa manera? ¿Por qué las mujeres actúan así? Y bueno, espero poder haber saciado de alguna manera sus interrogantes. Este 2011 espero que sea un año de éxitos para ustedes y espero les agrade este drabble.

Cuídense y nos leemos en mis otras historias.

Bye.