Llegaba una hermosa mañana en el bosque. El sol resplandecía entre los pinos que poblaban el lugar. Los rayos del sol también impactaban de lleno en la cara de Trunks, quien se despertaba por el impacto del sol matutino en sus ojos. Se levantó y miró donde estaba. Estaba en el medio del bosque, con toda la ropa sucia. Su espalda le dolía, y estaba cansado, sus piernas le estaban matando. A duras penas llegó al campamento familiar. Su madre estaba asando algo en una fogata.

-Hijo- exclamó, sorprendida- ¿de dónde vienes? ¿y por qué tienes la ropa tan sucia?

-mmhmm- respondió, más bien gruñó Trunks, en respuesta, luego entró a su carpa y se acostó en su bolsa de dormir. En ese momento reaccionó. Su madre le preguntaba de donde venía, y a decir verdad no lo recordaba. Se sentó en la bolsa de dormir y se puso a pensar. Hasta que se acordó.

Flashback-

-Así que... ¿me ayudas?- le preguntó Goten a Trunks, luego de contarle la historia. Algo le decía a Trunks que no debía aceptar, pero la necesidad que su amigo estaba pasando, le hacía difícil elegir. No estaba listo para tomar esas responsabilidades. Además, ¿Por qué él?

Algunos dicen que siempre hay que escuchar el propio cerebro ya que te permite tomar buenas desiciones, pero también hay que escuchar el corazón. Su mente decía NO, pero su corazón SÍ. Goten dijo que eran mejores amigos. ¡Mejores amigos! Jamás había tenido uno.

-Pues- titubeó, no tenía demasiado tiempo para decidir-…no puedo...ahora- y salió corriendo de la casa. Malas decisiones, malas energías lo seguían. Por desgracia, Goten lo seguía a mayor velocidad por encima de los árboles. Al ser de noche, era dificultoso atravesar árbol por árbol, y a la vez perder de vista al niño de cabellos negros, al que se lo veía muy enfadado.

Los árboles pasaban, la oscuridad se volvía más densa. Los gritos desgarradores que clamaban su nombre se alejaban.

Ya llevaba corriendo una hora, cuando sus piernas no resistieron más, y cayó de rodillas. Fue entonces que se dio cuenta que Goten lo había dejado de seguir hacía media hora atrás. Pero debía de esta precavido, ya que tal vez se le apareciera detrás, como solía hacerlo.

Sus rodillas no resistieron, y todo su cuerpo cayó contra la dura tierra natural. Su mente se apagó, y entró en un profundo sueño.

Fin del flashback-

-¡Mamá, ¿me traes unas aspirinas?!-gritó Trunks, ya que todo su cuerpo le dolía. Pronto su madre llegó con sus aspirinas, y un vaso de agua. Al mirar al agua, se le ocurrió algo.-Mamá, ¿donde nos bañamos aquí?-

-Creo que hay un río no muy lejos de donde estamos. ¿Quieres ir a bañarte?- Al pelilila le dieron más náuseas. Ya de sí no lo gustaba la naturaleza, y ahora debería bañarse en agua natural, con peces, y otros animales que pudieron haber contaminado esta agua con su saliva y sus baños llenos de barro.-Vamos, le diré a tu padre, ya que él apesta también.

-¡No! … digo... no hace falta, sé llegar solo.-

-Pero tu dijiste que no sabías dónde...

-¡Dije que sé llegar!- Se levantó a duras penas, y comenzó su camino. Su madre lo observó irse, resignada. Igual que su padre, obstinado hasta la muerte. Él no quería bañarse con su padre. Con sólo pensarlo, se mareaba.

Llevaba una hora caminando en círculos, pero no se daba cuenta. Hasta que notó que ya había pasado el mísmo árbol con la misma marca. Entonces siguió derecho, hasta internarse en el bosque de pinos. De un momento a otro, estaba frente a un manantial. Se sacó toda la ropa sucia y se metió desnudo al manantial caliente.

Se sumergió al agua, y salió para tomar aire. Sus energías se recuperaban.

-¿Que haces?-

-¡DEMONIOS! –Gritó Trunks; el pequeño Goten estaba en la orilla del manantial, sonriente como siempre. Trunks se ocultó bajo el agua, le daba vergüenza que lo vieran desnudo. No logró aguantar más la respiración y salió del agua, sólo sacando su cabeza- ¡Lárgate! Me estoy bañando, así que fuera… ¡Y deja de mirarme así!-

-¿Me puedo bañar contigo?

-NO- Seguido de eso, Goten entró al agua, haciéndole caso omiso a los gritos del otro joven. El pelilila mantuvo distancia con el recién llegado. De pronto, Goten se sumergió al agua, y ya no se lo veía.

-¿Goten? ¿Goten, dónde estás?

-¡SORPRESA!- Gritó Goten, apareciendo detrás de Trunks.

El peli-lila dio un grito agudo, hundiéndose en el agua, para luego salir enfurecido.

-Te asustas demasiado, no como los otros.

-¿Otros?

-Ups, hablé demasiado...- Goten quedó mirándolo, de una manera extraña, para nada reconfortante.

-Ya me voy, ¡y no me mires!- corrió hacia la orilla, sabiendo que el otro seguía mirando, se puso su ropa y volvió al campamento.

Cuando llegó, se tiró en su bolsa de dormir a pensar en las últimas palabras dichas por su amigo Goten. "Te asustas demasiado. No como los otros" LOS OTROS. ¿Qué habrá querido decir con "los otros?", se preguntaba Trunks.

- Oye, mocoso- dijo su padre, entrando a la carpa de Trunks- Vamos a ir a escalar una pequeña montaña cerca de aquí. Vistete, que ya nos vamos.- y se retiró.

Luego de una hora y media de caminata, llegaron hasta el frente de una "pequeña montaña". Desde la perspectiva de Trunks, eso no era una pequeña montaña. Además, se estaba muriendo del cansancio. Tanta caminata lo estaba matando.

-¿Podemos descansar?- dijo, más bien suplicó.

-Vamos hijo, a escalar- y Bulma tiró una cuerda con un gancho de acero, comprobó que estaba bien sostenida, y empezó a escalar, seguida de Vegeta, en otra soga.

-¡Trunks! Chiquillo, ven aquí y sube la montaña, o estarás castigado, sin artes marciales por una semana- y, de un segundo a otro, Trunks ya estaba detrás de su padre, subiendo la montaña.

-Papá- dijo Trunks. Ya estaban a mitad de camino- la historia que me contaste, ese "Gohan", ¿Era real?

-¿En serio creíste esa leyenda urbana? Pues si fuese cierto, ese Gohan viviría en la aldea que hay cerca de aquí- luego, comenzó a reirse de su hijo.

En media hora estaban ya en la cima de la montaña. Se podía ver todo el frondoso bosque lleno de flor y fauna, también la pequeña aldea, al centro del bosque. Y, si se miraba más allá todavía, se podían ver las ciudades cercanas al bosque.

-Ven Trunks- dijo Bulma- mira, se ve todo desde aquí, es hermoso.

Trunks estaba con la lengua afuera. Había corrido todo el bosque hasta su campamento, y cuando llegó no le dieron respiro alguno para que pudiera descansar. A gatas, el pequeño se arrastró hasta estar al lado de su madre, y miró. La vista en realidad era hermosa. Miró la aldea y el campamento, y visualizó el camino. Trunks tenía una gran memoria fotográfica.

Yá eran las cinco de la tarde, y la familia estaba en el campamento, descansando. Trunks dormía profundamente, hasta que, de un respingo, se despertó.

-¡Debo ir a buscar a Gohan!- y salió de su bolsa de dormir. Revisó en su bolso personal hasta que encontró lo que estaba buscando. Siempre lo utilizaba en casos de emergencia o de falta de tiempo.

Salió corriendo con su objeto en la mano, pasando por delante de su madre.

-¿A dónde vas?-

-A buscar a Gohan

- ¿Y de dónde sacaste esa patineta?- pero no obtuvo respuesta, ya que su hijo estaba en el bosque- Niños- terminó de decir, antes de tomar un poco mas de café instantáneo.

Ya a mitad de camino, Trunks agradecía el habérsele ocurrido traer la patinera con motores, porque sinó, no hubiese llegado nunca. Unos minutos, y ya se veían las casas de madera y adobe construidas en ese pequeño pueblito en medio de la nada. Por las calles de la ciudad, todos los aldeanos veían con estupefacción al niño nuevo que patinaba silbando una pegadiza canción.

Al llegar al centro de la ciudad, se bajó de su patineta y buscó a alguien que le dijera dónde se encontraba Gohan, pero nadie le respondía. Entró a varios lugares, pero todos decían que en ese lugar no había nadie. Entró a tiendas de ropa, mercados, herrerías, clubes deportivos y bares.

-Yo sé dónde se encuentra- dijo un hombre de mayor edad en el fondo de bar, que se estaba tomando un pequeño vaso de whisky.- se encuentra a tres calles de aquí, es la última casa antes de entrar otra vez al bosque.

- Gracias- gritó eufóricamente, mientras salía por las puertas del lugar a toda velocidad.

Tocó la puerta de una casa pequeña y de madera dura, al final del pueblo. Le atendió una niña de cinco años.

-Hola, señor. ¿Qué necesita?- dijo la pequeña niña.

- ¿Se encuentra el señor Gohan?

-Pues...-

-Hey, ¿quién es, qué necesita?- dijo un hombre desde atrás de la muchacha. Era alto, con ojos negros, y parecía de unos treinta años.

-¿Usted es Gohan?- dijo entusiasmado.

-Aquí no vive Gohan, ni vive nadie que lo conozca, ¿Entendido?- Subió a la pequeña a sus hombros y cerró la puerta.

Trunks insistió, tocó y tocó la puerta, gritando:- Hey, yo soy Trunks, y he oído sobre la leyenda, de que usted ha logrado sobrevivir al fantasma, y creo que el chico al que conocí, ¡es el fantasma!- Entonces, el hombre le abrió, seguido de un "pasa".

Los dos tomaron asiento en los sillones de la sala de estar.

- Perdona por haberte hablado así, es que todos los que conocen esa leyenda, vienen y me preguntan cosas que no quiero responder.

- No importa- entonces, una mujer de unos veinte años llegó con pasteles y una bebida natural en una bandeja y la depositó en la mesa.

-Gracias, Videl- y le dio un beso a su esposa.- y cuéntame, Trunks, ¿por qué piensas que el niño al que conoces es un fantasma?

-Pues... no lo sé. Cuénteme usted sus experiencias, y yo lo pensaré.

-Está bien- tomó su bebida, y comenzó- Desde los tres años que vivo en esta ciudad. Mis padres jamás me dejaban salir fuera del pueblo, ya que decían que era peligroso. Pero un día, cuando tenía diez años, mis padres estaban trabajando, y yo me encontraba solo. Por eso decidí ir a investigar alí, pasaría toda una noche, para saber si la historia que tanto mis padres me contaban, era cierta. En la noche, un niño de once años, con cabello alborotado, me preguntó si quería jugar con él. Yo le dije que sí, sin pensar en los daños que provocaría. Desde ese día, yo fui durante tres días seguidos a ese bosque, para encontrarme con él y jugar un rato. Hasta que un día, el niño me dijo si yo le podía ayudar a escapar de un hombre malo, que los estaba buscando hace meses. Y, como niño bueno, acepté. Luego todo se volvió aterrador. Las sombras me absorvían, mientras el niño miraba con gracia, cómo yo gritaba por ayuda, limitándose a decir que yo ya estaba ayudando. Mis ojos se iban cerrando, mi respiración empezaba a fallar, ya no tenía fuerzas. Entonces, dije no. Le dije que no lo podría ayudar, justo antes de que mi espíritu formara parte de sus víctimas. Y, por supuesto, se enojó. Con las fuerzas que me quedaban, escapé del bosque y regresé al pueblo. Y desde entonces no he vuelto a entrar allí.

-Sorprendente- exclamó, casi con un tono de genialidad-… no creo que el niño con el que juego todos los días en el bosque, sea un espíritu.

Gohan no confiaba en el niño que tanto mencionaba Trunks. Encontrarse en el bosque con un niño cualquiera, ya era algo sospechoso.- ¿y has ido a su casa?

-pues...si, una vez- Gohan palideció- pero no es tan fea.

-Bueno, pequeño. Si tu lo dices... ¿Hace cuántos días que lo conoces?

- Tres días...-Miró su reloj- Bueno ya me voy, gracias por la historia.

-Espera niño- Trunks esperó, con la patineta en la mano- solo hay una forma de reconocer al fantasma, míralo detenidamente a sus ojos. Y no te aferres tanto a ese chico, ya que puede hacerte mal...

Algo dudoso, salió de la casa, y en media hora ya estaba cenando en su campamento. Mientras comía, alguien, detrás de su padre, le hacía señas para que se acercara...